Hello!
Espero que hayan estado bien todos estos días n.n
Aquí estoy yo, subiendo otro capi de este fic. Mientras lo configuraba para poder subirlo a esta página caí en la cuenta de ¡qué corto!. A veces mientras veo mis primeros escritos me sorprendo de algunos "horrores" cometidos xD
Bueno, pero ya estos cortísimos capis están por terminarse... ¡Menos mal!. Jajaja.
Mejor me dejo de atrasarles en la lectura y les dejo leer. Espero que les guste.
Y como siempre, Gracias por sus comentarios n.n
Una cosita más, y no molesto más (al parecer eso rimó, xD). Tal vez no les interese, o no quieran, pero hace unos días comencé a subir un nuevo fic. Se llama "Amante Nocturno" y es SasuHina (por supuesto n.n). Si quieren, pueden pasar a leerlo... espero que si lo hacen, les guste... jejeje.
Bueno, mejor no escribo más. Aquí les dejo la conti. ¡Besos!
Capítulo 21
¡Qué bajo he caído!
.
.
.
.
.
-Hmp, se está tardando bastante – se decía Sasuke, recargado en una pared - ¿Qué no quería estar junto a su amiguito?
Mientras más se tardaba, más se molestaba. No por el tiempo que pasaba, sino por lo que estaría haciendo. Supuestamente iba a tomarse un baño, luego irían a avisarle a su maestra ya que su compañero seguramente ya se encontraría en el hospital.
¿Por qué tardaba tanto?
¿Se estaría arreglando demasiado? ¿Le estaría preparando algo?
Se alarmó, ya que sus hipótesis podían estar acertadas.
-Jaja – comenzó a reír – ya empiezas a pensar en estupideces, ¿no Sasuke?
Frunció su entrecejo ante lo dicho por él mismo.
-Y encima te ríes y hablas solo – volvió a reír pero ahora por lo bajo – Y vuelves a hacerlo. Creo que estoy perdiendo la cordura – se dijo tomándose la cabeza entre sus manos.
-Es que… - continuó hablándose – el pensar que se preocupa por otra persona que no sea yo, me pone furioso – se cruzó de brazos y cerró los ojos – Está bien que se preocupe por él, es su compañero que se lastimó en una misión. Pero yo también he tenido misiones peligrosas y no he salido muy ileso que digamos – abrió los ojos para mira las nubes en el cielo – También me he enfrentado a Akatsuki y he ganado; maté a mi hermano, a ese rubio de las bombas y hasta a uno de los tres sannin. Yo también he estado grave y no hubo tanto teatro. Hinata pareció no preocuparse por mí en el examen chunnin…
En eso reaccionó. Cayó en la cuenta de todas las cosas que había dicho. ¡Cómo si a alguien le importaba el discurso que había estado diciendo! Sacando a relucir todo lo hecho y el pasado. Todo por pensar que ella estaría haciendo algo por el perro ese.
-Hmp – volvió la vista al frente - por lo menos el egoísmo me sigue intacto.
Siguió esperando un poco más, debatiendo mentalmente esos sentimientos hacia ella:
Tenía celos, como era de esperarse, ya que siempre los tuvo; también era egoísta queriendo que solo él fuera el único interés de ella, de ahí se desprendía la envidia hacia ese chico perro, que seguramente estaría toda su estadía en el hospital acompañado. No era justo, Hinata era de él; ni de Naruto ni del otro, solo de él.
-Ella es mía – dijo finalmente separándose de la pared en la cual reposaba – siempre lo fue. Solo que nunca se dio cuenta.
La verdad era esa, simplemente esa. El problema que se había presentado fue solamente el de esa maldita frase que destruyó todo posible futuro:
"-¡Vete! ¡No me hables más! ¡Yo no te conozco! ¡Vete!"
¿Por qué no se mantuvo callado en ese entonces? Estaba dolido, pero no tenía que lastimarla a ella también.
Dicen que cuando uno pierde, también gana. Pero ¿Qué ganó el? ¿Celos, incertidumbre, soledad?... todo por culpa de esa maldita noche.
No soportaba más todo lo que pensaba, tenía que despejarse. En eso recordó porque
estaba así: ella no venía.
-Está bien que no sea paciente pero esta espera sobrepasó mi límite.
Se encaminó hacia la pared por la cual trepó anteriormente para dejarla, una persona común no podía ocupar tanto tiempo con una simple ducha.
-Sí, solo una ducha, no debe ser otra cosa – se dijo mientras aterrizaba en el pequeño balcón. Intentaba pensar que solo eso era y no lo que había pensado antes en su espera.
-Hinata – la llamó en voz baja.
Ella no contestaba, seguramente se debía a lo bajo que había hablado, por eso lo intentó nuevamente, pero no hubo respuesta.
En eso se preocupó. ¿Podría haberle pasado algo grave?
No lo dudó dos veces, abrió la ventana para ingresar, tratando de hacer el menor ruido posible. No quería ser tratado como intruso por toda la guardia Hyuuga.
Una vez dentro observó detenidamente la habitación. Le pareció bastante sencilla y cómoda, con una cama, el ropero, un escritorio y una pequeña alfombra en el centro.
-Hmp – sonrió cerrando la ventana – Este lugar no ha cambiado en nada.
Se acercó al escritorio al notar un cuaderno abierto. Parecía un diario viejo, ya que sus hojas, ya amarillentas, se notaban usadas, como si lo hubiera releído varias veces durante tiempo.
No era asunto suyo el leer lo que decía allí, pero la curiosidad le ganó soberanamente.
Lo tomó entre sus manos suavemente, tratando de no dañarlo y leyó la hoja donde ya estaba abierto.
.
.
.
Martes 16, marzo:
Me ha dañado mucho, esa persona que quería.
Se ha quedado solo, sin nadie, es por eso que fui a buscarle al enterarme… me odia, o eso creo. Quise darle mi apoyo, como él lo hizo cuando murió mi madre, pero no quiso hablar conmigo. Me dolió mucho verlo ahí, llorando en las tumbas de sus padres.
Quiero ayudarlo, por eso haré lo que me gritó, no seguiré siendo una carga para él… me alejaré hasta que quiera volver a confiar en mí.
Cuando vuelva de mi viaje, no lo conoceré… si él lo quiere así, no le hablaré.
Hinata Hyuuga y Sasuke Uchiha no se conocen…
Todo sea por su bien…
.
.
.
.
.
Sasuke quedó anonadado. El diario que estaba leyendo era el de ese mismo año, el que tantas desgracias les trajo. Decidió ojear más para saber sus pensamientos, por fin empezaba a entender su comportamiento.
Avanzó unas páginas más, llegando al día del ingreso a la academia.
.
.
.
.
.
Lunes 12, abril:
Hoy fue mi primer día de clases. Al principio estaba nerviosa porque no conocía a nadie, pero después me sentí mejor, todos son muy amables…
Hay otra cosa más… volví a verlo. Aun sigue mi promesa en pie, asi que no le hablé, solo me presenté y lo llamé Uchiha-san… ¿Habré hecho bien?
Cuando me escuchó llamarlo así su expresión cambió por completo, me hizo sentir mal porque el intentó llamarme como solo el lo hacía. Espero que no se haya enojado.
.
.
.
.
.
-Me enojé solo un poco – dijo por lo bajo, apenas pudo oírse él mismo.
Quiso saber más, aunque estuviera mal lo que hacía…
.
.
.
.
.
Viernes 23, abril:
Me da vergüenza escribirlo pero… me gusta mi compañero de banco. Se llama Naruto Uzumaki, es rubio, tiene ojos celestes y es muy bueno…
.
Dejó abruptamente de leer, no quería saber de sus sentimientos románticos hacia otra persona. Cerró el cuaderno, no podía seguir, no después de eso.
En eso sintió el sonido de una puerta abrirse. Miró hacia donde provenía el ruido. La puerta que daba al baño propio de aquella habitación estaba entreabierta, dando a entender que alguien saldría de aquel lugar.
Se quedó petrificado ante la imagen de aquella persona, que cuando finalmente salió del baño completamente se dio cuenta de su presencia.
-¡S-sasuke! ¿Q-qué haces? – estaba colorada por la situación - ¡D-date vuelta! P-por f-favor.
Él obedeció automáticamente. Se giró para no verla, se sentía avergonzado por su atrevimiento.
No podía verla, a ella, recién salida de una ducha, solo envuelta en una toalla.
-L-lo siento – ¿Había tartamudeado? – No quería p-pero me preocupaba que te tardabas. – Sí, definitivamente lo había hecho.
-G-gracias por p-preocuparte p-pero estoy bien, s-solo me t-tardé porque n-necesitaba tranquilizarme. L-lo siento m-mucho.
-No importa, me alegra que estés bien – contestaba aun de espaldas.
Pasaron unos pocos minutos hasta que ella habló.
-Ya e-está, ya m-me cambié.
Sasuke volvió a voltear para encontrársela ya cambiada. Se había puesto esas holgadas ropas que siempre usaba, las lucia con sus mejillas aun sonrojadas por lo ocurrido.
-Qué pena – emitió él mirándola a los ojos – ese tipo de ropa no te asienta, deberían ser de un número menor.
La imagen de ella con solo una toalla seguía en su mente. No entendía porque se ocultaba tras esa ropa que hacía perder su hermosa figura.
Ella se sonrojó mas tras escuchar eso, le hizo acordar lo que había sucedido. Bajó la vista de sus ojos hacia sus manos, notando que estas aferraban algo.
-S-sasuke, ¿d-donde encontraste eso? – preguntó nerviosa.
-¿Qué cosa? – miró hacia donde ella tímidamente observaba.
¡No podía creerlo! Se había olvidado de dejar el diario donde estaba. ¡Qué idiota!
-Ah, esto – dijo tratando de no parecer culpable de algo que en realidad si lo era – estaba sobre tu escritorio.
-¿L-lo leíste? – sonaba nerviosa.
-No – mintió – Solo lo cerré para que no se dañara, parece viejo, por eso.
-Ah, q-que bueno – suspiró aliviada – G-gracias.
-No hay de que – había sonado tan convincente que logró convencerla. No tenia remordimiento por haberle mentido, pero pensaba que tal vez tendría que revelárselo tarde o temprano.
-Ya s-se hizo t-tarde, d-debo ir a avisarle a m-mi m-maestra – la voz de Hinata lo sacó de sus pensamientos.
-Sí, vamos – respondió dejando el cuaderno sobre la mesa y abriendo la ventana – Bajemos por aquí, es más rápido – le aconsejó estirando su brazo en señal de que le agarrara su mano.
-S-sí – ella se acercó con un rubor menos fuerte poblando sus mejillas – q-quiero ver a K-kiba.
-Hmp – dijo tomándola en brazos – Ya está bien, no hay porque correr hacia él.
-¡S-sasuke! - le gritó – él es m-mi amigo, l-lo quiero m-mucho y n-necesito s-saber c-como está.
-Lo sé – concluyó saltando y dejándola en sus propios pies una vez fuera de la mansión. – Vamos a avisarle a tu maestra y luego a ver a tu amigo que quieres mucho.
No dijo más, la tomó fuertemente de la mano y comenzaron a caminar.
Eso que había dicho sonó como un niño de tres años, lo que le hizo sentirse tonto.
Esas actitudes nunca le gustaron y ahora las experimentaba. Encima tendría que soportar verla de aquí para allá por ese chico.
Mientras caminaban pensaba en las cosas que hacía. Estaba en una situación que había vivido hace tiempo, años atrás:
Estaba celoso, y mucho.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Continuará…
