Capítulo 21

Los dedos de Hinata le dolieron, y necesitó de un largo momento para darse cuenta de que sus manos estaban fuertemente apretadas mientras contemplaba la cara de su compañero de equipo recostado en el suelo. Naruto-kun todavía estaba inconsciente debido al ataque de Itachi, aunque ahora descansaba tranquilamente. Pero periódicamente su cara se retorcía en una expresión agónica, como si estuviese sufriendo una pesadilla de la cual no podía despertar.

En un primer momento, ella y Shino probaron de despertarle cuando eso ocurrió, pensando que estaba sufriendo algún efecto secundario del jutsu. Sin embargo no pudieron, incluso cuando Jiraya-sama tocó la frente de Naruto con su dedo índice brillando con chakra.

Tras ese punto, Jiraya frunció el ceño y Hinata sintió como si el estómago se le cayese al suelo. Su líder de misión estaba mostrando su cara 'más seria', cuando la juguetona fachada que mostraba se hacía a un lado y se podía ver al Sannin que se ocultaba detrás.

"Creo que ha sufrido algún tipo de trauma mental," dijo pensativamente, "y es por eso que no puede despertar. Arreglar este tipo de cosas está más allá de mis habilidades."

Hinata no se permitió soltar un grito ahogado. Ahora no sería débil, no después de que Itachi utilizase el hecho de hacerle daño a ella como una amenaza con la que manipular a Naruto, junto con lo que les informó que había hecho a Sensei. El simple hecho de pensar en ello durante un instante le produjo nauseas, de modo que de forma implacable suprimió tal pensamiento. No en una misión. No cuando tenía que ser fuerte. No cuando la gente dependía de ella.

"¿Quién podría reparar tal daño?" preguntó Shino en voz baja, volviendo de donde había acostado al inconsciente Uchiha. Con la ayuda del genin y algunos clones de sombra, Jiraya los había trasladado a otra posada, sin ningún desperfecto y mucho más segura, mucho más rápido de lo que Hinata hubiese creído posible.

"Casualmente, nuestro objetivo es una de, mejor dicho la, ninja médico más altamente calificada del continente." Contestó Jiraya. "Esto no es algo que sea directamente su especialidad, pero estoy bastante seguro de que ella podría ayudarnos. Simplemente tenemos que encontrarla antes de que abandone la ciudad."

Hinata habló en voz alta. "Entonces debemos encontrarla, y rápidamente. ¿Jiraya-sama, debemos continuar con nuestra aproximación sigilosa?"

Jiraya negó con la cabeza. "No, no después de todo el chakra que se liberó hace un rato. Ella tendría que estar completamente ebria para no darse cuenta. O bien ha decidido que es algo que no la concierne o en estos momentos ya está a mitad de camino del País de la Ola."

Hinata tuvo que armarse de valor para no estremecerse ante las palabras del Sannin. Ellos no podían fallar, no ahora, no después de todo lo que había pasado.

Ahora Jiraya se había convertido en la viva imagen de la seriedad. Él asignó a Shino la tarea de vigilar la nueva habitación que había alquilado, mientras Naruto descansaba de forma irregular Sasuke dormía inconsciente debido a la paliza que había recibido. Jiraya también dejó tras suyo un par de clones de sombra y sembró el área con sapos invocados de diversos tamaños para que vigilasen.

Por alguna razón no dejó ninguno en la habitación junto a Shino. Solamente los dos clones – uno monitoreando las constantes vitales de Sasuke y el otro vigilando por la ventana y anotando periódicamente en un grueso pergamino que había en la mesa de delante suyo. Hinata pensó que simplemente era su imaginación, pero Shino pareció aliviado por alguna extraña razón.

En pocos minutos, Hinata y Jiraya ya habían emprendido el vuelo, saltando de tejado en tejado mientras recorrían la ciudad de Otafuku en todas direcciones. Hinata mantuvo activo su Byakugan durante todo el tiempo, ignorando la lenta sensación abrasadora que se acumulaba en las órbitas de sus ojos mientras comparaba cada rostro que veía con la descolorida fotografía que Jiraya le había mostrado. Se negó a ser débil, no después de todo lo que había ocurrido, pero sus reservas de chakra estaban bajas cuando alcanzó a ver el rostro de una mujer rubia justo al borde de su campo visual. Ella se quedó inmóvil en su siguiente aterrizaje, girándose noventa grados para perseguir el indicio que había visto. Casi pensó que se lo había imaginado, cuando encontró de nuevo a la mujer arrodillándose para lanzar los dados dentro de un salón de juegos.

El alivio de Hinata era palpable, pero se avergonzó de la forma en que se doblaron sus rodillas cuando aterrizó frente a la entrada. Se sintió muy avergonzada cuando Jiraya tuvo que sujetarla del hombro de forma que no perdiese el equilibrio, mientras le preguntaba por lo que había visto. Ella simplemente asintió, incapaz de hablar debido a que sentía que su garganta se estaba cerrando repentinamente, y apuntó con el dedo hacia las puertas del salón de juegos.

Pero el hombre de cabellos blancos no se burló de su debilidad. En lugar de eso, sonrió ampliamente y asintió con la cabeza en señal de reconocimiento. "Buen trabajo, chavala. Sé que eres un poco joven para este tipo de sitios, de modo que será mejor que te mantengas cerca de mi."

Tras eso, abrió repentina y fuertemente las puertas vaivén y entró dando grandes zancadas, avanzando como un gato por su casa.

OoOoO

Tsunade miró hacia el dado que tenía en su mano y frunció el ceño. Había comenzado a ganar, sólo un poco, justo antes del amanecer. Eso no estaba mal, como mínimo serviría para que Shizune la dejase de importunar con alguna de las deudas que se estaban acumulando.

Pero es que ahora sus dados estaban ardiendo.

A ella no le molestaba tener algo de suerte. Al fin y al cabo todo jugador necesita tenerla. Pero no así. Había ido de ganar de tanto en cuando, quizás en algunas jugadas muy por los pelos, a ganar constantemente. Y ahora parecía que no podía perder, sin importar las posibilidades en contra.

Y eso la aterraba.

Su suerte era una perra veleidosa. Sólo podía recordar un par de veces en toda su vida en la que había sido tan afortunada. La primera vez fue cuando compró números premiados en dos loterías diferentes el mismo día. Otra vez sacó una escalera real, sin ningún tipo de preparación, durante un juego de cartas con sus compañeros mientras esperaban que les asignasen una misión.

Los resultados de la lotería fueron anunciados el día en que su hermano Nawaki partió para su primera, y última, misión. La partida de póker fue con Dan y sus compañeros de equipo justo antes de emprender la misión contra Iwa que acabó con su vida.

De modo que, no era de extrañar que esta racha de buena suerte estuviese poniendo a Tsunade de los nervios. Y trajese de vuelta viejos recuerdos, recuerdos que sólo podía enterrar con grandes cantidades de Sake. No estaba lo suficientemente borracha como para ponerse a gritar, pero definitivamente estaba en la fase de hablando-más-fuerte-de-lo-necesario.

El Sake también le iba bien para posponer el hecho de tener que tomar una decisión respecto a la oferta de Orochimaru. Su viejo compañero de equipo parecía haber visto mejores días – faltándole un brazo y con un pulmón aparentemente dañado debido a los efectos de la congelación. Él intentó colarle un cuento chino acerca de un jutsu que salió mal, pero lo que no podía ignorar era la zanahoria que le ofrecía.

Ella no estaba segura si ese jutsu que afirmaba haber desarrollado haría todo lo que prometía. Pero incluso así, el poder volver a verles de nuevo, aunque sólo fuese un instante valdría la pena… incluso aunque eso significase tratar con un traidor a la Hoja. A más a más ¿qué es lo que había hecho la Hoja por ella a parte de darle penas y sufrimientos?

Hizo que no con la cabeza y se preparó para lanzar de nuevo los dados, pero por el rabillo del ojo vislumbró un familiar tono rojizo. Maldita sea. Él todavía seguía llevando ese ridículo conjunto. Lo único que faltaba para completar ese día de locos era una visita de su otro molesto compañero de equipo. Ex-compañero de equipo.

"¿Qué quieres, Jiraya?" le preguntó en un tono seco mientras se levantaba. Ahora no habría forma alguna de disfrutar de su espantosa racha de suerte, no con él mirándola y siendo tan sutilmente crítico, como si sus hábitos fuesen mejores, maldito crápula, aun si afirmaba que todavía servía a Konoha…

Los ojos de Tsunade se estrecharon al descubrir a la pequeña niña que estaba al lado de Jiraya. "¿En qué demonios estás pensando, Jiraya?" le preguntó. "¡Éste no es un sitio adecuado para alguien de su edad!" le riñó.

Él se encogió de hombros de una forma patentada que la enfurecía completamente. Reconocía el hecho de haberla escuchado – mostrando que simplemente no le importaba. "No es más mayor que Shizune cuando se marchó contigo," le respondió de forma instantánea. "Por cierto Shizune, es agradable volver a verte," añadió, asintiendo hacia la asistente, quien sostenía en brazos a Tonton, el cerdo mascota de Nawaki. "Ahora debes de ser el doble de alta respecto a la última vez que te vi."

"También es agradable volver a verle, Jiraya-sama," contestó Shizune, en un tono demasiado respetuoso para el gusto de Tsunade. ¿Es qué ya es lo suficientemente mayor como para que el encanto de Jiraya funcione sobre ella? ¿y también lo suficientemente descerebrada?

"Bueno, como mínimo una de las dos piensa eso," Rechinó Tsunade. "¿Qué quieres?" exigió saber.

Jiraya consiguió parecer herido, pero nunca llegó a perder su sonrisa burlona. "¿Es qué es mucho pedirle querer ponerse al día con una vieja compañera de equipo? ¿Revivir los buenos viejos tiempos?" Ella se dio cuenta de que el viejo bastardo estaba disfrutando de todo esto.

"No hubieron buenos viejos tiempos," dijo ella bruscamente, "sólo un montón de muertes sin sentido y sangre derramada por nada." El regusto de sake se había convertido en ceniza dentro de su boca.

Jiraya suspiró de una forma condescendiente que hizo que Tsunade tuviese ganas de golpearle "¿Qué tal si nos tomamos un trago y luego hablamos? Invito yo."

Su estómago protestó resentido, pero no lo suficiente como para rechazar una bebida gratis.

Unos pocos minutos más tarde, todos estaban dentro de una cabina en el bar que estaba al lado del salón de juegos. Shizune ordenó algo de tempura, esperando como siempre que un poco de comida aliviase los efectos del sake. En realidad Tsunade no podía ofenderse por los esfuerzos de la joven para contener lo peor de sus excesos. No después de todo lo que Shizune tuvo que aguantar en el pasado. Su asistente también trajo algo de té para ella y para la acompañante de Jiraya.

Mirando seria y detenidamente a la pequeña niña, Tsunade finalmente se fijó en sus ojos. ¿Una Hyuuga? Y con esa frente sin marcar era de la familia principal. A pesar de cómo permanecía en silencio, en realidad debía estar hirviendo de desaprobación. Justo como el resto de su engreída familia. Justo entonces ocurrió algo que hizo que Tsunade se pusiese a la defensiva de forma instantánea. ¿Cuántos favores habría tenido que emplear Jiraya para asegurarse los servicios de una miembro de la familia principal de los Hyuuga sólo para localizarla?

Shizune probó valientemente de mantener una conversación casual en la mesa mientras Tsunade miraba airadamente a Jiraya. Al final, justo después de vaciar la primera botella, Tsunade habló. "Muy bien, no has recorrido toda esta distancia sólo para charlar. ¿Qué es lo que quieres?" Le preguntó sin rodeos.

Jiraya hizo una mueca. Siempre era transparente ante ella, y siempre parecía pillarlo con la guardia baja cuando le veía venir. "Quiero pedirte un par de favores," admitió él.

Ella sonrió con satisfacción. Aquí viene. Levantó una mano antes de que él pudiese continuar. "No pienso volver," declaró ella "Creo que hace unos años lo dejé bien claro. Esa aldea no me ha dado nada más que desgracias."

"Mira," dijo Jiraya, "escucha lo que tengo que decir. Sé porque te fuiste y entiendo –"

"¡Tú no entiendes nada!" gruñó Tsunade. Maldita sea, ahora sí que se estaba cabreando, y no había nada en el mundo que quemase más rápidamente el sake de su interior que enfurecerse hasta tales extremos.

Jiraya hizo un gesto apaciguador con las manos, mirando de reojo mientras su mesa comenzaba a atraer la atención del resto de la clientela del bar. "¿Cómo mínimo podrías echarle un vistazo a un genin?, hazlo por mi." Le suplicó él. "Fue afectado por un genjutsu, uno fuerte de verdad. Creo que ha causado algo de trauma psicológico, pero esto va más allá de mis habilidades."

Tsunade se sorprendió un poco, mientras su rabia se desvanecía. Generalmente el orgullo del viejo idiota no le permitía plantarse tan fácilmente. Maldita sea, y eso que ella estaba ansiosa por una buena discusión. Quizás podría presionarlo un poco más. "¿De modo que reconoces mis habilidades superiores?" Le preguntó en un tono de superioridad.

Jiraya asumió una expresión inusualmente seria. "Ni una sola vez he cuestionado tus habilidades con el ninjutsu médico," dijo él.

Muy bien, de modo que él no tenía la más mínima intención de entrar en el juego. "Ya veo. Aun así, traer un paciente hasta aquí…"

Los labios de su viejo compañero de equipo se retorcieron. "Bueno, en realidad él venía con nosotros, para preguntarte por otra cosa, cuando fue atacado," admitió Jiraya. Entonces añadió rápidamente "sin embargo eso es un asunto a parte. Podremos discutirlo más tarde. Esto… bueno, te lo pido como un favor personal. Te deberé una."

Tsunade frunció el ceño. En el código personal de Jiraya, a pesar de lo fastidioso que era, eso era una gran concesión. Aun así, era mejor desatarle la lengua y ver como de serio iba todo este asunto. "Creo que hace un rato sentí un uso desmesurado de chakra. Si no estuviese retirada… No lo sé, a pesar de lo tentador que sería tener algo para restregártelo por las narices, no estoy segura de que quiera involucrarme en la vendetta que alguien tenga en contra tuya."

El rostro de Jiraya mostró un leve rastro de traición, que en verdad hizo que Tsunade se sintiera un poco culpable. Pero más sorprendente fue el hecho que la chiquilla que iba con él hablase. "Por favor Tsunade-sama, no está muy lejos de aquí," dijo la Hyuuga con un tono de voz bajo. Como le debía de haber crispado los nervios el haber usado una voz tan humilde. Probablemente no quería que la misión fallase y que eso liberase a Jiraya de cualquier concesión que él hubiese hecho para conseguir la ayuda de su clan. Bueno, bueno. Quizás ella podía usar ese arrogante orgullo por el que los Hyuuga eran tan conocidos. Quizás Jiraya acabaría debiéndole una a ella.

"¿De modo que tú también quieres algo de de mi?" le preguntó. "Muy bien. De acuerdo. Mi asistente Shizune, aquí presente, se está volviendo un poco mayor para ocuparse de algunas de las tareas menos importantes. Si accedes a ser mi sirviente personal durante los próximos seis meses veré que puedo hacer por ese genin." Ella se sentó de nuevo, dando un codazo de forma gentil a Shizune para evitar que hablase. No había ninguna posibilidad que una Hyuuga accediese a –

"Con el permiso de Jiraya-sama, acepto, Tsunade-sama."

Oh demonios.

OoOoO

Normalmente Naruto tenía el sueño profundo, pero una vez que se despertaba, se despertaba. Desvelarse a sí mismo una vez que estaba consciente no era nunca una tarea difícil. Y no era una que tampoco viniese acompañada por un dolor de cabeza de mil demonios.

Hasta ahora.

Sentía como si sus párpados estuviesen pegados con cola. Levantar la mano para frotárselos resultó complicado, debido al hecho que su brazo parecía pesar mil kilogramos. Antes incluso de llegar a tenerlo a mitad de camino, un paño fresco y húmedo fue aplicado en sus ojos, enjugando las pegajosas excreciones. Él supo sin ni siquiera abrir los ojos que Hinata estaba cerca. Contuvo un gemido mientras probaba de sentarse, pero su cuerpo no estaba cooperando. Eso no estaba bien. Sensei le arrancaría el pellejo si permanecía en la cama todo el dí–

Kurenai-sensei.

"¿Es cierto?" probó de preguntar, pero lo único que pudo emitir fue un herrumbroso graznido. Un pequeño, pero fuerte brazo rodeó su cabeza, apoyándola mientras le ayudaba a sentarse. Naruto abrió los ojos mientras ella le acercaba un vaso de agua a los labios. Las lágrimas que se amontonaban en los ojos lavanda de Hinata parecían ser la mejor respuesta a su pregunta. Si Itachi hubiese mentido para pillarle con la guardia baja, ella ya le abría asegurado que su jonin-sensei estaba bien.

De modo que, el incluso más grande Bastardo Uchiha no estaba mintiendo. Yuuhi Kurenai estaba muerta.

Durante un instante Naruto sintió como su cuerpo se hundía mientras la desesperación se apoderaba de su espíritu. La primera persona adulta que había tomado en serio su ambición, y ahora se había ido.

No. Se la habían arrebatado. Por ése Uchiha. Itachi.

Naruto sintió que su perezoso chakra se despertaba. Con él vino una ola de energía mientras su habitual constitución parecía ponerse en marcha. Todavía sentía un pesado dolor por todo el cuerpo, bastante similar a lo que sintió en el brazo después de destruir el sello maldito de Orochimaru. Supuso que fuese lo que fuese lo que ocurrió después de que le noqueasen había forzado de una forma importante todo su sistema de chakra.

Sorprendentemente Hinata no se estremeció mientras se iba poniendo tenso. Simplemente esperó pacientemente mientras él sorbía ávidamente el agua. Ella soltó su cabeza cuando él hubo acabado de sentarse de una forma más erguida y apartó las sábanas con las que estaba durmiendo. Naruto se alivió al descubrir que llevaba puesto un sencillo pijama blanco. Aunque esperaba de todo corazón que hubiese sido Jiraya quien le había cambiado de ropa.

Echó un vistazo a su alrededor y vio a la mujer a la que se les había encomendado buscar, sostenía en alto sus manos, brillando en un tono verdoso, sobre la muñeca de Sasuke. "Es una simple fractura. Debería suspender su entrenamiento durante un par de días para que se le acabe de curar correctamente." Anunció ella mientras el brillo se apagaba. "No hace falta que os preocupéis por la contusión cerebral. Volverá en sí dentro de una hora, más o menos."

Naruto asintió. Era duro no odiar a alguien que se parecía tanto a Itachi, pero por lo que había aprendido acerca de la reciente historia de Konoha, Sasuke realmente odiaba a su hermano. Que mala suerte que no fuese a tener otra oportunidad de matarlo. No si Naruto tenía algo que decir al respecto.

La mujer, quien identificó gracias a la sesión informativa como Tsunade se giró hacia Hinata. "Parece que te sabes al dedillo lo esencial," dijo con un gruñido. "Espero que planees acostumbrarte a cuidar enfermos durante los próximos seis meses."

Los ojos de Naruto se estrecharon mientras apartó su mirada de la Sannin hacia su amiga. "¿Qué significa eso?" preguntó cautelosamente. Sensei estaba muerta, pero ella todavía dependía de él para cuidar de sus compañeros de equipo.

"A cambio de mi ayuda," contestó Tsunade con una sonrisita en la boca, "la Señorita Hyuuga ha accedido a servirme durante los próximos seis meses."

Naruto frunció el ceño y se giró hacia Jiraya, cuyo chakra podía sentir merodeando cerca de la entrada. Tras él, Naruto pudo ver el hombro de la chaqueta de Shino. El simple hecho de saber que estaba cerca hizo que Naruto se sintiera un poco mejor. Especialmente ya que era muy probable que él hubiese escuchado todo lo que habían dicho para un posterior análisis.

El viejo pervertido se encogió de hombros. "Poder reparar el daño de ese jutsu estaba más allá de mis habilidades, de modo que le pedí a mi vieja compañera de equipo que te echase un vistazo como un favor personal. En lugar de eso, ella pidió a tu compañera de equipo como pago."

Naruto refunfuñó y dejó escapar un suspiro. Por un lado, eso evitaría que Hinata tuviese que tratar con su padre durante algo más de tiempo. Pero al mismo tiempo, no quería que se marchase de Konoha, ni siquiera de forma temporal. Por supuesto, si Tsunade regresaba como Hokage… "¿Qué ha pasado con la misión?" le preguntó a Jiraya.

El Ermitaño Sapo puso una cara seria y se enderezó. "Tsunade, hay otra razón por la que hoy estamos aquí. Estábamos buscándote."

La rubia no pareció ni la mitad de sorprendida que la joven vestida con un kimono negro que estaba a su lado. "Siempre tienes un motivo oculto, Jiraya, eso sí que no ha cambiado."

El hombre de pelo blanco ignoró la pulla. "Quizás escuchaste que Konoha fue atacada recientemente," comenzó a decir. "Sensei quedó gravemente herido y perdió un brazo."

"¿No está muerto?" preguntó rápidamente Tsunade. "Escuché que fue herido de gravedad mortal."

"No, pero su carrera como shinobi ha terminado," admitió Jiraya. Él hizo una pausa. "¿Con todo el mundo dormido debido a la batalla, cómo es que escuchaste que lo habían matado?" Quizás él estaba un poco demasiado relajado mientras esperaba por la respuesta. ¿Ella le corregiría?

"Me lo dijo un shinobi errante que estaba entre la multitud," contestó Tsunade, pero Naruto pensó que sus palabras carecían de su anterior arrogancia. Antes de que se convirtiese en traidor, Orochimaru fue su compañero de equipo, junto con Jiraya, bajo el mando del viejo Sarutobi. Si los informes acerca de que Orochimaru también había perdido un brazo eran ciertos, ¿entonces era posible que también hubiese ido a buscar su ayuda?

"Ya veo," contestó Jiraya, y Naruto se preguntó si él también sospechaba algo. "De cualquier forma, Sensei me ha enviado a encontrarte y a traerte de vuelta a Konoha."

Tsunade hizo que no con la cabeza. "Con lo viejo que es ahora, no hay forma posible de que pueda volver a hacerle crecer el brazo sin matarle. El choque que recibiría por simplemente desbridar el muñón haría – "

"No para curarle," le cortó en seco Jiraya. "Él ya sabe que es demasiado viejo. Quiere que le substituyas."

Durante un instante la habitación quedó en el más absoluto de los silencios, justo antes de que Tsunade dejase escapar un desdeñoso bufido. "¿De veras crees que soy tan estúpida, viejo mujeriego?" le acusó en un duro tono. "¿O es esta otra de tus bromas imbéciles?"

"No es ninguna broma, Hime," contestó Jiraya con una voz muy seria. Su postura se enderezó un poco más. "Él cree que tú serías la mejor elección para guiar a Konoha y reconstruir su fortaleza."

"Después de todo lo que he…" Tsunade hizo que no con la cabeza. "No. Es imposible. Me niego." Con cada palabra, ella negaba con la cabeza más fuertemente, mientras sus palabras se volvían cada vez más furiosas. "Tendrías que ser un idiota para querer ese trabajo."

En defensa de Naruto, se debería de hacer constar que había hecho grandes progresos para controlar su temperamento desde sus días en la academia. Las lecciones de Kurenai-sensei incluían numerosos ejemplos de shinobis que en el pasado habían permitido que su enojo sobrepasase a su razonamiento, usualmente con trágicos y turbios resultados.

Por otro lado, Naruto también acababa de sufrir la perdida de esa misma sensei, había sido sujeto al daño psicológico de un genjutsu de Rango S, acababa de ser informado que su mejor amiga se había vendido a sí misma para ejercer tareas de servidumbre, sólo para conseguir los servicios de una curandera que reparase el daño, y finalmente había visto como ofrecían a alguien la única cosa en el mundo que él deseaba desde que tenía uso de razón. Sólo para que esa persona lo rechazase de forma tajante.

No fue ninguna sorpresa como reaccionó.

"¿Idiota?" exigió saber. "¡La única idiota que veo por aquí eres tú!"

"Ve con cuidado, chiquillo. ¡Te acabo de arreglar y puedo deshacerlo en un plis-plas!"

"¡Me gustaría verte intentarlo, vieja arpía!" Naruto sonrió con aires de grandeza mientras la cara de Tsunade se coloreaba. No te conviertes en un bromista de primera categoría sin saber como golpear en los puntos débiles de las personas. Si estuvo en el mismo equipo genin, ella tenía que ser tan vieja como Jiraya. Verse así de joven requería de algún tipo de genjutsu – lo cual significaba que era sensible acerca de su edad.

"¡Sempai, no!" gritó la mujer de pelo negro mientras Tsunade se preparaba para arremeter contra la cama de Naruto. "¡No podemos permitirnos pagar por más destrozos!"

"¡De acuerdo Shizune!" gruñó Tsunade. "Vamos afuera, pequeño criajo, a menos que tengas miedo de tomarte tu medicina."

"De acuerdo," respondió rápidamente Naruto, recogiendo la ropa que estaba apilada al lado de su cama y marchándose en dirección al cuarto de baño. Él se alegró que su ropa de convalecencia incluyese pantalones, de lo contrario se hubiese estropeado el efecto dramático.

Él regresó en menos de un minuto, asegurándose rápidamente de que todo estaba en su sitio. Hizo una pausa cuando fue a recoger sus sandalias. "¿Estás segura que puedes conmigo?" le preguntó, recordando la sesión informativa sobre su objetivo.

"Con un solo dedo," dijo repentinamente ella, apartando la mirada de Jiraya, quien evidentemente había estado probando de hablar con ella sobre algo. Ella salió pisando fuerte a través de la entrada y se dirigió hacia el pasillo.

El Ermitaño Sapo puso los ojos en blanco e hizo que no con la cabeza, murmurando algo parecido a "rubios".

Naruto sonrió un poco y se apresuró a caminar al lado de Tsunade. "¿Por qué no hacemos esto un poco más interesante?" dijo mientras él y la médico Ninja encabezaban una extraña procesión hacia la entrada del hotel.

Los ojos de Tsunade se estrecharon. "¿Qué nos jugamos?" preguntó ella.

"Si gano te vuelves a Konoha con nosotros," dijo Naruto.

"De ninguna manera," se negó ella, haciendo que no con la cabeza.

"¿Así que tienes miedo de no poder vencerme?" Se mofó Naruto. "¿Qué ha pasado con lo de con un solo dedo?"

Los ojos de Tsunade se estrecharon y Naruto se asombró por el simple hecho de no estar ardiendo en llamas. "Bien," dijo ella repentinamente. "Sabes, me sorprende que no me pidieses que anulase la deuda de seis meses de tu compañera de equipo," dijo ella para picarle. "Supongo que para ti la misión es más importante que tus compañeros. Y la gente se pregunta porque me marché de la aldea."

"Ni por asomo," replicó Naruto. "Yo sólo quiero lo mejor para ella." Él hizo una pausa. "¿Probablemente no protestó mucho cuando expusiste tus condiciones, verdad?" dijo Naruto para provocarla.

"¿Qué se supone que quieres decir?" exigió saber Tsunade.

"Nada que vayas a descubrir antes de llegar a Konoha" le aseguró Naruto mientras salían a la calle.

"Chico, me estás comenzando a sacar de quicio," dijo ella con un gruñido.

Naruto se giró hacia ella después de haber dado diez pasos de distancia. "Y tú has llamado estúpido a mi Hokage," gruñó él como respuesta mientras sus ojos se estrechaban y formaban el sello del carnero. "¡Tajuu Kage Bunshin no Jutsu!"

Todo se quedó en silencio mientras la calle se llenaba de clones… al igual que los tejados de ambos lados de la calle. Entonces un doble tsunami verde engulló a la Princesa Babosa.

OoOoO

Jiraya decidió permanecer dentro del hotel, habiendo escuchado demasiado acerca de las proezas de Naruto durante la Invasión del Sonido. Inteligencia estimó exactamente cuantos clones creó el sobrexcitado jinchuuriki mientras perseguía a los genins de la Arena. Esa información quedó clasificada como un secreto de clase S, pero por lo que escuchó el chico debía poseer recuerdos de haber trabajado junto a prácticamente todos los miembros de ANBU antes de que la lucha hubiese concluido. La idea de ser accidentalmente pisoteado por su subordinado era un poco perturbadora. Pero perfectamente posible. Minato se lo recordaría eternamente si eso acababa siendo su epitafio.

Los compañeros de equipo de Naruto se dirigieron hacia la entrada principal. Jiraya no sabía que esperaban conseguir, a parte de proveer apoyo moral, mientras su antigua compañera de equipo barría el suelo con su rubio amigo. Simplemente esperó no tener que vender a otro de ellos en forzosa servidumbre para pagar la factura médica.

OoOoO

Naruto se lanzó hacia atrás mientras sus clones acechaban a su oponente. Crear tantos realmente le estaba dejando mareado durante un momento, prueba evidente de que todavía se estaba recuperando de fuese lo que fuese lo que Itachi le había hecho. Desafortunadamente, Tsunade estaba aniquilando a los clones por docenas. Y la parte más aterradora de todo es que tal y como había especificado lo estaba haciendo con un solo dedo. Naruto no quería descubrir lo que pasaría si ella llegaba a golpearle a él con ese dedo, pero sospechaba que sería igual de breve que de doloroso.

Entonces esa loca alcohólica se agachó y golpeó el suelo con dicho dedo.

La onda de choque resultante tiró al suelo a todos los clones restantes y abrió una fisura en la calle que se dirigió como una flecha hacia él. Taijutsu o Doton Jutsu, no importaba. Naruto saltó hacia atrás, evitando lo que parecía un agujero sin fondo, mientras subía su estimación del nivel de amenaza que representaba Tsunade. Él comenzó a entender porque Oji-san la quería como su sucesora, a pesar de su personalidad.

"¡Vuelve aquí, cobardica!" gritó ella. "¡Si huyes es que abandonas! ¡Y quizás me desquitaré con mi nueva asistente!"

Por supuesto esa personalidad también podía convertirse en una debilidad, pensó Naruto mientras rechinaban sus dientes y cargaba de nuevo contra ella.

Tsunade soltó una sonrisita y se preparó, la mano derecha atrás, curvando el dedo índice sobre el pulgar para dar un capirotazo que enviaría a un buey a la siguiente prefactura.

Pero el genin se detuvo tras unos pasos y juntó sus manos como si fuese a comenzar una plegaría. "¡Naruto Majutsu: Pulso de Chakra!" gritó él, rotando las palmas de las manos hacia la Princesa Babosa como si lanzase algo, mientras liberaba el chakra que había estado acumulando en su hara.

La Sannin se estremeció mientras el dirigido pulso de chakra la atravesaba sin causarle daño. Bueno, por lo menos sin causar daño sobre su cuerpo. Como Naruto sospechaba, no era tan joven como parecía, ya que ocultaba su edad bajo un poderoso genjutsu. Uno que él acaba de desbaratar.

A Naruto se le escapó una carcajada. "¡Caramba, en verdad si que eres vieja, Baa-chan!" en un solo instante, dejó de llegarle aire a los pulmones cuando los dedos de la mano de ella se cerraron alrededor de su garganta. No ayudó en absoluto que él todavía estuviese intentando reírse a pesar de su bloqueada garganta. El humor de toda aquella situación se esfumó un poco cuando las imágenes empezaron a difuminarse y su visión periférica comenzó a teñirse de gris.

Él notó como Shizune estaba tirando del hombro de Tsunade, pero eso no parecía hacer mucho para distraerla. Entonces una masa de insectos kikai engulló la cabeza de Tsunade y nadie en el mundo puede ignorar eso. Ella liberó a Naruto, formó un sello con sus dedos y dispersó la nube de insectos con un estallido de chakra. Naruto sintió la mano de Hinata estabilizándole el codo mientras él jadeaba con dificultad por un poco de oxígeno, probando de apartar de su visión las estrellitas que habían aparecido frente a él.

Sin embargo cuando Naruto logró ponerse derecho, tenía una amplia sonrisa en el rostro. Él se masajeó su amoratada garganta mientras evaluaba a la mujer de mediana edad que tenía delante, con unas pocas arrugas y el pelo rubio destiñéndose en plateado. "Eso ha sido más que un solo dedo, Hokage-sama."

Tsunade puso los ojos como platos. "¿Has hecho todo eso sólo para que rompiese los términos de la apuesta?"

Naruto se encogió de hombros. "¿Y funcionó, no es verdad? ¿O te harás la sueca y no cumplirás con lo que prometiste?"

Ella frunció el ceño. "Eres un mocoso bastante interesante, pero se honesto. ¿Ha sido Jiraya quien te dijo que hicieras todo esto?"

Naruto negó con la cabeza. "No, simplemente recordé algo que Kurenai-sensei me enseñó."

"Hmmm," murmuró Tsunade mientras restablecía su genjutsu. "Tengo que conocer a esa sensei tuya."

La cara de Naruto empeoró repentinamente mientras que a Hinata se le escapaba un hipido. La Hyuuga volvió rápidamente a la posada, Naruto la siguió al instante, pareciendo preocupado. El joven Aburame, Shino, se giró para mirar a Tsunade, con su rostro inexpresivo tras sus gafas de sol. "Desafortunadamente, no tendrás tal oportunidad," fue lo único que dijo.

OoOoO

Jiraya no se sorprendió cuando Tsunade lo abordó a preguntas. Lo único que le sorprendió fue que tardase tanto en hacerlo. Si él hubiese estado en su lugar, dudaba de haber podido controlar tan bien su propia curiosidad. Probablemente esa era una de las razones por las que Sarutobi quería que fuese su substituta.

Eso, y lo que Jiraya amenazó de hacer si su Sensei le obligaba a aceptar el cargo. Afortunadamente, ambos estuvieron de acuerdo en que lo que estaba haciendo era demasiado importante como para dejarlo a un lado.

Por supuesto, debido a los dolorosos recuerdos que se amontonaban en su pasado, no era de extrañar lo cautelosa que ella podía ser con el dolor ajeno. Él se imaginó que, como mínimo, no quería ningún tipo de recordatorio.

Después de su dudosa "victoria", Naruto permaneció en la planta baja suficiente tiempo como para oler el caldo y el arroz al vapor que estaban preparando en la cocina. Hinata estuvo inusualmente insistente en que no se esforzase mucho y que volviese al piso de arriba a descansar. Jiraya se preguntó si había visto algo en el sistema de chakra del chico que le preocupaba. Durante los breves instantes en los que estuvo activo, el Kyuubi vertió una enorme cantidad de chakra. Si el mocoso no fuese tan ridículamente fuerte, Jiraya estaría más que preocupado por un daño permanente.

Con el Aburame respaldándola, la Hyuuga prevaleció sobre las protestas de Naruto y el genin volvió a su habitación para descansar. Shizune les acompañó para supervisar y Jiraya se encontró a sí mismo en el bar, sentado junto a una irritada Sannin.

"¿Te importa explicarme de qué demonios va todo esto?" exigió saber Tsunade después de ordenar que le sirviesen otra botella de sake.

Jiraya suspiró. "Su jonin-sensei era Yuuhi Kurenai. Acababa de pasar el examen hace unos pocos meses. Uchiha Itachi probó de secuestrarla, probablemente para usarla como cebo contra Naruto. Algo fue mal y acabó siendo asesinada. Lo descubrimos cuando Itachi y su compañero aparecieron por aquí y probaron de llevárselo igualmente."

Tsunade dejó escapar un ruido que pareció un cruce entre un gruñido y un gemido. "Clase S o no, manda huevos probar de usar a una jonin como moneda de cambio."

Jiraya asintió. "El chico Aburame, Shino, dice que ella consiguió romper el genjutsu 'irrompible' de Itachi. Probablemente la mató para asegurarse de que no le dijese a nadie como hacerlo.

"Maldita sea," maldijo Tsunade. "¿Llegaste a conocerla?"

Jiraya asintió.

"¿Cómo era?" preguntó Tsunade.

Él no tenía ni idea de adonde iba a llevar todo ese interrogatorio, pero decidió seguirle la corriente. "¿A parte de ser terroríficamente inteligente? Era testaruda, obstinada y vengativa. Ella odiaba mis libros sin ni siquiera haber leído uno de ellos."

A Tsunade se le escapó una pequeña risotada.

"Por otro lado," continuó diciendo, "ella estaba muy, pero que muy centrada en sus genins. Y eso dio sus resultados. Cogió a tres novatos, uno de los cuales apenas había pasado el examen de graduación, e hizo que trabajasen a nivel de chuunins o incluso más en sólo unos pocos meses."

Él no necesitó ver como Tsunade levantaba la ceja para sentir la incredulidad de su compañero de equipo.

"No es broma. Si el examen no hubiese sido interrumpido, es bastante probable que ambos chicos ya llevasen puestos los chalecos de chuunin. La chica quedó eliminada en los combates preliminares por su propio primo, un genio del Jyuuken. Naruto le devolvió el favor durante las finales."

"¿Es él…?"

"Sí, lo es. No es que sea muy difícil de adivinar con ese aspecto y por ese color de pelo. Sensei dijo que el crío ha estado diciendo a todo el mundo que iba a convertirse en Hokage desde el día en que aprendió lo que significaba esa palabra. Lo primero que ocurrió después de la graduación fue que su nueva sensei le pregunta si realmente quiere convertirse en Hokage… y entonces le dice lo que necesita comenzar a hacer para llegar hasta allí. Ese locuelo comienza a entrenar dieciséis horas al día y durante los exámenes ya ha aprendido un jutsu de Rango A y le ha bajado los humos a un prodigio de los Hyuuga usando sólo taijutsu."

"Parece que estás muy orgulloso de él," dijo Tsunade pensativamente. Casi toda la amargura ya se había desprendido de su voz, y Jiraya se preguntó si se estaba acordando de su difunto hermanito, Nawaki.

"Lo estoy," admitió él, "aunque no es que me lo merezca. Todo lo que él y la Hyuuga son… es mayoritariamente el trabajo de su sensei. Ahora es mi turno de hacerte una pregunta."

"¿Sobre qué?" preguntó ella, mostrándose precavida de nuevo.

"¿Vas a cumplir con los términos de la apuesta?"

Ella le mostró una mirada un tanto decaída, pero Jiraya no suavizó su expresión. "Me lo pensaré," dijo ella finalmente. "Como mínimo debería regresar y ver como de malo ha sido el trabajo que han hecho curando a Sensei. Podría… escuchar lo que me tenga que decir." Con cierto pesar ella hizo que no con la cabeza. "Todavía no puedo creer que me engañase de esa forma."

Jiraya sonrió. Esa era una concesión mucho más grande de lo que se esperaba. Esos chicos son un auténtico amuleto de la buena suerte. O quizás es que ellos le recordaban a Tsunade a…

"Hablando de engaños," continuó Tsunade, saliendo de su ensoñación potenciada por el sake, "¿Qué pasa con esa chica? ¿De verdad es una Hyuuga?"

La boca de Jiraya se arrugó como si hubiese probado algo repugnante. "No sé todos los detalles," comenzó a decir, "pero creo que en realidad le has hecho un favor…"

OoOoO

Sasuke despertó poco después de que volviesen a la habitación. Se levantó súbitamente, mirando a su alrededor como un loco, entonces se sostuvo la cabeza y comenzó a refunfuñar. Hinata le informó que Shizune le había preparado un analgésico en polvo, lo había disuelto en agua y le sugirió que se lo bebiese todo. El último de los Uchihas parecía que quisiese protestar, pero su boca se quedó inmóvil cuando vio a Naruto y a Shino mirándole fijamente.

El aire de la habitación era… tenso. No estaba lleno de intento asesino. No lo suficiente. Pero si las emociones oliesen, la habitación apestaría. Naruto pensó que el hecho de que Shizune se hubiese marchado para dar de comer al cerdo fue lo mejor que podía haber pasado. Si estuviese allí en ese mismo momento, el pobre animal se estaría volviendo loco. Sasuke se sentó, con las piernas cruzadas sobre el colchón, sosteniendo el agua con ambas manos mientras la bebía lentamente, sorbo a sorbo.

Finalmente acabó de beber y habló. "Reconozco vuestro resentimiento contra mi clan," dijo Sasuke con voz formal, recitando palabras que hicieron que Naruto se preguntase si las había memorizado hace tiempo. ¿Si su padre era el líder del clan, Sasuke habría sido instruido en tales formalidades? Él descartó tal pensamiento como irrelevante, pero se detuvo. Eso era algo sobre lo que Kurenai-sensei hubiese reflexionado.

"Uchiha Itachi es un traidor, tanto a Konoha como al clan Uchiha," continuó Sasuke, su voz era uniforme, casi monótona. "Pero él sigue siendo sangre de mi sangre. Le mataré y vengaré a Yuuhi-san junto a todos los demás. Esa es mi promesa."

Sus negros ojos no estaban mirando a ninguno de los tres genins, en lugar de eso tenía la mirada fija en la distancia. Naruto se dio cuenta, con un escalofrío en la espalda, que realmente no estaba hablando con ellos. Su auténtico público llevaba muerto varios años.

"Aceptamos tu declaración," dijo Shino tras un instante. "Es ampliamente conocido el hecho de que Itachi ya hace tiempo que no representa a los Uchihas. También has dejado bien claro tu plan de acabar con su traición."

Naruto se giró para mirar a Shino. ¿Sasuke estaba pensando en serio que iban a ir a por él por culpa de Itachi? ¿O eran todas estas estupideces formales su forma de asegurarse de que todo el mundo supiese cuál era su sitio? Aunque tuviese que ser maleducado no iba a dejársela pasar. "Eso sólo si nosotros no lo encontramos primero," le advirtió.

Parecía que Sasuke iba a decir algo, pero se mordió la lengua. Un músculo se sobresaltó a lo largo de su mandíbula y Naruto se preguntó si Sasuke se estaba acordando de cómo se la rompió.

Eso era suficiente.

OoOoO

Fue un grupo poco animado el que emprendió la marcha hacia Konoha el día siguiente. Naruto descubrió que una buena noche de descanso había eliminado la mayoría de los persistentes dolores, excepto el escalofriante vacío de pena que se alojaba en el fondo de su estómago. Parecía casi una traición dormir tan placidamente después de lo ocurrido, pero Hinata mencionó que probablemente su cuerpo se estaba recuperando tras lo ocurrido. Le sorprendió, sólo un poco, que ella supiese lo que él estaba pensando tras despertarse. Pero pensándolo mejor, ella siempre había sido hábil leyendo su estado de ánimo – mucho mejor que él, tratando de averiguar lo que pasaba por la cabeza de su amiga. Naruto hizo una mueca de dolor mientras caminaban por la calle en dirección sur tras pagar y marcharse del hotel. Hinata era mucho mejor compañera de equipo que él.

A pesar de lo alterado que estaba, Naruto se sentía inquieto por otros motivos. Mientras se marchaban de la ciudad de Otafuku, creyó sentir unos ojos poco amistosos, contemplándoles. Con unas discretas señas, hechas con las manos, alertó a sus compañeros de equipo, pero ninguno de ellos pudo detectar ninguna presencia hostil.

OoOoO

"Orochimaru-dono," susurró Kabuto, con la cabeza inclinada de forma respetuosa, "¿simplemente vamos a dejar que se marchen?"

"Ahora no es el momento," dijo el Sannin Serpiente mientras hacía rechinar sus dientes y con gran esfuerzo ocultaba su intento asesino. Ambos estaban a cientos de yardas del camino, escondidos bajo un jutsu de camuflaje, pero aun así tenía que ir con cuidado para que sus viejos compañeros de equipo no le detectasen. "Sería una desventaja, ir en contra de mis dos antiguos camaradas, especialmente con un solo brazo, y dudo que tú solo pudieses detener a ese equipo de genins."

"Sólo son genins, Sensei," murmuró Kabuto. A él le parecieron ligeramente más competentes que la media durante el examen para grado chuunin, pero sin duda, no tanto como para representar una auténtica amenaza.

"Como mínimo uno de ellos ya debería ser chuunin," dijo repentinamente Orochimaru. "Y los tres juntos fueron… impresionantes… cuando estaba evaluando a Sasuke. No les subestimes."

Kabuto bajó la cabeza como forma de disculpa.

"A más a más, no quiero correr el riesgo de dañar mi futuro recipiente," continuó diciendo el Sannin. "Pronto veremos si él vendrá a buscarme, dados los adecuados… incentivos. Con un nuevo cuerpo, tendré de nuevo dos brazos. Aunque es una lástima. Estaba tan ansioso por corromper a la Princesa Babosa…"

OoOoO

Cuando regresaron a Konoha, las nubes ya se estaban arremolinando sobre sus cabezas. La conversación había sido escasa mientras regresaron a pie de la misión, lo cual era apropiado con el estado de ánimo de Naruto. Probablemente eso fue lo mejor, dada la velocidad de paso que habían establecido ambos Sannins. Incluso a Shizune parecía faltarle el aliento mientras descendieron desde la zona boscosa a las puertas de Konoha.

El chuunin en el puesto de guardia se puso firme de forma inmediata, "Jiraya-sama, el Hokage solicita que vaya a informarle a su oficina, inmediatamente."

Ero-sennin simplemente asintió de forma severa. Tsunade ni siquiera saludó a los guardas. Naruto sabía por su renuencia que algo malo le pasaba… o como mínimo algo malo le había sucedido en su pasado. Sólo esperaba que el viejo Hokage pudiese hacerla entrar en razón.

Naruto observó como mucha gente le miraba de camino a la torre del Hokage. En un primer momento eso fue un poco desconcertante, hasta que recordó las lecciones de Sensei y probó de ver la situación desde su punto de vista. La muerte de una jonin en un sitio público no se habría mantenido en secreto durante mucho tiempo, especialmente si iba a tener un funeral público como requería su rango.

Con su visión periférica, Naruto se dio cuenta de que la mayoría del escrutinio provenía de los aldeanos de mayor edad y de los shinobis, los que probablemente sabían que era un Jinchuuriki. De modo que estaban observándole para ver como reaccionaba. Quizás estaban preocupados por si él estallaba de ira ante la muerte de Sensei.

A Naruto casi se le escapó una risita. Como si él fuese a degradar las enseñanzas de Kurenai al ignorarlas en estos momentos. Mantuvo su rostro tan impasible como pudo. Desempeñaría su deber y haría que Kurenai-sensei se sintiera orgullosa. Dondequiera que ella estuviese.

Era lo mínimo que podía hacer.

OoOoO

Jiraya se quedó un rato al final del grupo. En realidad no creía que ahora Tsunade fuese a escaparse repentinamente – como mínimo su curiosidad la mantendría interesada un rato más. En lugar de eso, quería echarles un vistazo a los chicos sin ser demasiado obvio.

El lenguaje corporal y la postura de la Hyuuga eran un poco forzados. Dadas las reacciones cuando el Hokage anunció que su estancia en casa de Kurenai había finalizado, no resultó ninguna sorpresa.

En público, el Aburame era tan impasible como cualquiera de su clan. Jiraya quedó un poco sorprendido de ver un temperamento ligeramente sarcástico, mostrado en privado junto a sus compañeros de equipo, pero estimó que nadie podía permanecer estoico todo el tiempo. Jiraya recordó cuando reunió información para elaborar un dossier sobre la madre del muchacho antes de que Shibi volviese a Konoha desde su destino. Al principio no parecía probable, pero la influencia de Misato todavía podía insuflar algo de vida en los Aburames, antes de que ese exterior desprovisto de toda emoción que tanto cultivaban les hiciese completamente inhumanos.

Naruto fue la auténtica sorpresa. Después de que su cólera casi desatase el Kyuubi contra Itachi, Jiraya no esperaba que el chico se mantuviese tan firme en la aldea. En lugar de mirar hostilmente a los aldeanos o mostrar abiertamente su sufrimiento, el chico estaba tan imperturbable como el Aburame.

En lugar de estar impresionado, eso preocupó un poco al Sannin mientras entraban en la torre. Se preguntó si la… difunta… maestra del muchacho había tenido la oportunidad de hablar con él acerca de cómo soportar la pérdida de un ser querido. Alguna gente admiraría la habilidad de Naruto de suprimir sus emociones, pero Jiraya los consideraba unos necios. Él tenía que hablar con Naruto, y pronto.

Desafortunadamente, eso no podía ser. El Viejo Sarutobi parecía haber pasado por mil infiernos, y parecía que Tsunade quisiese echar afuera de la oficina a todo el mundo, de modo que pudiese examinarlo inmediatamente.

"Equipo Ocho, Jiraya me ha informado de que ya estáis al corriente de todo lo que ha ocurrido en la aldea. ¿Es eso cierto?" dijo Sarutobi, ignorando por el momento la mirada fulminante de Tsunade. Cuando ellos asintieron, continuó, "El servicio funerario se efectuará mañana en la Plaza del Recuerdo." Él dirigió una mirada de interrogación hacia el Uchiha. "Shino, tu padre confirmó que te concedió permiso para tu viaje, y Sasuke, tu decisión estaba dentro de tus derechos, pero en el futuro os pediría que informaseis en esta oficina si os veis en la necesidad de viajar fuera de la aldea."

El acostumbrado ojo de Jiraya vio como los hombros del Uchiha descendieron un poco, en aparente alivio. ¿Seguramente él no creería que el Consejo de la Aldea permitiría que le castigasen muy duramente…? Pero entonces Jiraya recordó los rumores acerca del nuevo régimen de entrenamiento de Kakashi. Quizás estaba esperando que la aceptación del Hokage ante ese fallo legal, le mantuviera a buenas con su sensei. Aunque pensándolo mejor, si las historias sobre Kakashi eran ciertas, marcharse para avisar a un compañero de clase acerca de un peligro inminente sería uno de los pocos motivos por los que aceptaría una ausencia injustificada.

Después de dejar que los genins se retirasen, el Hokage pidió a sus antiguos estudiantes que permaneciesen en su despacho. Jiraya rechinó los dientes y acató su orden. Quizás podría encontrar a su ahijado un poco más tarde.

OoOoO

Esa noche Naruto se fue temprano a la cama. No tenía hambre, e incluso se saltó su habitual parada en Ichiraku después de que les mandasen retirarse de la oficina del Hokage. Por supuesto, ir a la cama no significaba ir a dormir. En lugar de eso, se estiró en su vieja y conocida cama individual, mirando fijamente el techo a oscuras. No podía parar de visualizar lo que había ocurrido. ¿Había sido doloroso? ¿O fue demasiado rápido para que ella sintiese algo? ¿Sensei tuvo suficiente tiempo para darse cuenta de que había destruido el así llamado Genjutsu invencible? Esperó que como mínimo tuviese suficiente tiempo para eso. Pero nunca lo sabría con seguridad.

Él se movió nerviosamente cuando el pestillo de la ventana de su sala de estar hizo un ruidito seco. En un instante, Naruto ya estaba de pie armado con el kunai que mantenía oculto bajo su almohada. Trató de ver a través de la puerta entreabierta de su dormitorio. La melena de pelo blanco identificó al corpulento hombre que entraba a través de su ventana. No es como si alguien que no fuese un shinobi pudiese escalar tan tranquilamente un quinto piso de esa manera.

"Si has venido por aquí buscando algo que no sean tazones de ramen o correspondencia antigua, te vas a sentir defraudado," dijo Naruto monótonamente mientras entraba en la sala de estar con su pijama y su gorro de dormir.

"Soy demasiado viejo para dedicarme a los robos, chico," respondió Jiraya, no muy sorprendido de haber sido detectado. Él se enderezó y examinó a Naruto, mientras levantaba una ceja. "Parece que un pez se te esté comiendo la cabeza," dijo tras mirar fijamente el gorro de dormir de Naruto.

"Fue un regalo," dijo Naruto a la defensiva. Él creía que había sido el Hokage quien lo había dejado en el umbral de su piso durante una mañana, pero no estaba del todo seguro. "¿Y qué puedo hacer por ti?" preguntó Naruto.

"Yo… pensé que quizás querrías hablar," dijo Jiraya tras una breve pausa.

Naruto miró al viejo shinobi durante un momento. ¿Cómo es que de repente estaba tan preocupado? Entonces recordó lo de su prisionero y sus dientes comenzaron a rechinar. "A pesar de todo lo que pasó con el jutsu de Itachi, no pienso liberar voluntariamente al Kyuubi," dijo malhumoradamente.

Jiraya pareció perplejo durante un momento, y después se vio horrorizado. "¡No, no me refería a eso, mocoso!" El Sannin frunció el ceño y respiró profundamente. "Sólo pensé que… quizás tendrías ganas de hablar. En privado." Él hizo una mueca y miró hacia el diván de Naruto. "Yo era mayor que tú cuando gente que era importante para mi murió a consecuencia de la guerra. El Viej – Mi Sensei habló conmigo acerca de ello. Me ayudó un poco. Tu sensei ya no está por aquí, y yo hice una promesa."

Naruto le miró fijamente mientras su cerebro se ponía en marcha. En cierta forma, tenía sentido. Hinata estaba en su casa, donde era difícil que Jiraya fuese bienvenido. Shino tenía a sus padres para poder hablar del tema. Quizás Jiraya simplemente estaba tratando de ayudarle. Quizás no todo lo que pasaba tenía que ver con el maldito zorro. Con gran esfuerzo, controló su temperamento. "Lo siento," dijo tras un instante. "¿Quieres algo de té?" Tenía algo de té instantáneo que no era demasiado horrible, y como mínimo Hinata le había enseñado las bases de la etiqueta.

De modo que se sentaron en el diván y hablaron. Naruto pretendió no mirar la cara de Jiraya mientras sorbía su té y escuchaba como el shinobi hablaba sobre como perdió a su alumno favorito… y como se sintió cuando volvió a Konoha demasiado tarde para hacer algo que previniese su muerte.

Naruto no dijo mucho, pero sí que preguntó acerca de las cuestiones que le plagaban por la mente. Sí, la muerte de Kurenai-sensei fue rápida e indolora. Sí, según el informe de Kakashi, ella pareció darse cuenta de que había superado el genjutsu de Itachi. Jiraya incluso extendió la mano hacia él y le dio un golpe seco en la coronilla cuando Naruto dijo que deseaba haber estado allí para ayudar a su maestra.

"Mocoso, tu sensei era una jonin, que se estaba enfrentando a uno de los ninjas renegados más peligrosos de su generación," gruñó él, "Dudo que en ese momento hubieses sido algo más que un estorbo. Ahora tu misión va a ser entrenar hasta quedar agotado y volverte lo suficientemente fuerte, de modo que tengas alguna oportunidad de patear el trasero de ese engreído. ¿Me entiendes?"

Los puños de Naruto estaban tan fuertemente apretados que creyó que la piel se le iba a salir de sitio. Pero asintió para demostrar que le había entendido. "¿Alguna vez esto se vuelve más fácil?" preguntó tras una breve pausa.

"Ni lo más mínimo," dijo Jiraya. "Y si alguna vez te pasa, entonces no quiero saber nada más de ti. ¿Entendido?"

Naruto asintió lentamente.

"Bien," dijo Jiraya. "Ya tenemos suficiente mierda proveniente del pequeño culto de Danzo. Él dice que el ninja perfecto debe carecer de emociones, pero la gente que practica ese nindo no parece durar mucho. O bien pierden completamente su personalidad, o bien acaban enloqueciendo como le pasó a Itachi."

Naruto frunció el ceño ante el recordatorio. Se preguntó si Jiraya lo estaba haciendo a propósito… ¿sería posible que un enemigo mencionase a Itachi para provocarle? Era algo que tenía que considerar. Kurenai-sensei habría hecho algo parecido.

Mientras la noche iba pasando, las pausas entre preguntas y respuestas se hacían más y más largas, hasta que finalmente Naruto pudo conciliar el sueño. Estuvo ligeramente sorprendido cuando a la mañana siguiente se descubrió a sí mismo firmemente acostado en la cama.

OoOoO

El tiempo del día siguiente fue apropiadamente gris. Durante la noche la tormenta se había desplazado, y el día amaneció húmedo y nublado. Naruto lo encontró apropiado mientras lentamente se vestía con el sencillo uniforme, formal y negro que era repartido a todo shinobi de la aldea, pero del que ninguno de ellos hablaba al respecto. La fúnebre vestimenta sólo se llevaba si un shinobi de grado jonin o superior era muerto al servicio de la aldea. Tales ocasiones exigían un servicio conmemorativo formal. No había muchos que alcanzasen un rango tan elevado, y la perdida de incluso uno solo de ellos era un duro golpe que debía ser reconocido por todos los miembros de la aldea.

Esta tradición comenzó tras la fundación de la Aldea Oculta en las Hojas, y todavía se seguía celebrando al pie de la letra. Naruto miró fijamente el oscuro tejido doblado en sus manos. Si los rumores eran ciertos, casi tuvo que ponérselo para el funeral del Viejo Hokage. Él apretó fuertemente los ojos como si estuviesen ardiendo. ¡No era justo! ¡¿Por qué tenía que morir Kurenai-sensei cuando él no estaba allí para poder evitarlo!

Los finos pelos de sus antebrazos se erizaron mientras sentía como su chakra circulaba cada vez más y más rápido. Con gran esfuerzo, se calmó. No deshonraría a su sensei con un arrebato público de emociones, especialmente hoy. Dejó escapar una débil exhalación y reflexionó sobre las palabras que Jiraya compartió con él la noche anterior.

Sintió un sobresalto por todo el cuerpo y comenzó a vestirse lentamente. La realidad de lo que tenía que hacer frente en el día de hoy hacía que todo pareciese… confuso. Casi como en un sueño. Quizás una parte de él esperaba que todo eso fuese una pesadilla de la que podría despertarse. A pesar de que no tenía ninguna base real, simplemente pensar en esa posibilidad hizo que su pulso se le acelerase. Él reprimió nuevamente sus emociones. Dejando a un lado las palabras de Jiraya, este no era el momento de sucumbir ante ellas.

Se vistió de forma mecánica y se dirigió a la plaza a la hora indicada. La pálida luz del amanecer parecía absorber el color de todo lo que tocaba, haciendo que aquel horrible momento pareciese incluso más ilusorio. No fue hasta que vio a sus compañeros de equipo que todo fue innegable para Naruto. Shino permanecía inmóvil como una estatua, flaqueado a ambos lados por sus padres. Los inexpresivos ojos blancos de Hinata estaban enrojecidos.

La Hyuuga iba escoltada por su primo y su padre. A pesar de que Neji permanecía a su lado, su presencia era en el peor de los casos, neutral. Su padre, por otro lado… finas arrugas se concentraban alrededor de sus ojos. A pesar de que sus ojos estaban igual de desprovistos de pupilas como los de cualquier Hyuuga, su atención parecía estar fijada en su hija mayor mientras ella se mantenía rígida y serena. Por lo que había escuchado acerca del líder del clan, probablemente estaba buscando cualquier tipo de fisura en la imagen pública que Hinata mostraba, de modo que pudiese reprenderla más tarde.

Bastardo.

Su aparición, junto a la presencia mucho más grata de Shibi y Misato, también servía a Naruto como recordatorio de que no tenía familia, que él había venido solo. Echó un rápido vistazo hacia el podio, donde Jiraya y Tsunade rodeaban al Hokage. Jiraya parecía incómodo, pero no se movía.

Naruto se estremeció un poco cuando una mano se posó en su hombro. Iruka-sensei estaba allí, flanqueado por Konohamaru y sus amigos. El chuunin con la cicatriz en la nariz le mostró una triste sonrisa. Konohamaru estaba inusualmente pálido y en silencio. Naruto supuso que la muerte de una adulta que le había rescatado había sido un duro golpe para él. Naruto les saludó firmemente con la cabeza y enderezó un poco más su postura.

Chispeó brevemente cuando todos los presentes se agruparon según su rango y el Viejo Hokage pronunció un corto discurso. Naruto no pudo recordar una sola palabra del panegírico. En lugar de eso, sus ojos buscaron con ansia la enmarcada fotografía de Yuuhi Kurenai, que había sido colocada en una tribuna cubierta de tela al frente de la plaza.

Naruto se preguntó a sí mismo si cuando la fotografiaron, ella sabía que aquel retrato sería usado en esta ocasión. Tenía las cejas ligeramente juntas, mostrando una expresión de concentración, sus rasgos faciales mostraban la feroz inteligencia con la que se aproximaba a todo. Sensei no aceptaba los misterios de la vida, todo en ella podía tener sentido, y tendría sentido si tenías suficiente tiempo para comprenderlo.

Tal discernimiento le golpeó como una patada en el estómago. Ahora ella ya no tenía más tiempo, y no podría discernir nada más, nunca más. Fuese lo que fuese lo que ella tenía que le permitía ver a Naruto, al auténtico Naruto, y creer en él… eso ya se había ido, lejos para siempre. No se dio cuenta de que había caído de rodillas hasta que el húmedo pavimento empapó el tejido de sus pantalones.

OoOoO

Hinata había conseguido, gracias a una sutil asistencia por parte de Neji, evitar a su padre durante la mayor parte de la tarde anterior. Pero la tradición requería que todo el clan se desplazase al servicio funerario al mismo tiempo.

Ella sintió como los ojos de su padre le taladraban el cogote durante todo el trayecto.

No sabía si él se habría enterado de su promesa con Tsunade-sama. Ella se imaginó que no, ya que todavía no había dicho nada al respecto. En aquel momento no se le pasó por la cabeza, pero tras reflexionarlo supo que su padre se sentiría ofendido.

Sorprendentemente a ella no le importó en absoluto.

Había un montón de razones por las que hizo lo que hizo. Una treta para hacer que la futura Hokage se interesase en la aldea. Un anhelo desesperado para ver como Naruto recuperaba la consciencia. Pero en el fondo de su corazón, Hinata sabía la verdad. En el momento en que aquella mujer sugirió sus honorarios, Hinata aceptó inmediatamente porque sabía que serían seis meses en los que no tendría que volver a casa. Al sitio al que ya no consideraba su hogar.

Inhaló lentamente, permitiéndose apaciguar el temblor que amenazaba de manifestarse en sus manos. A menos que ella tuviese que trabajar veinticuatro horas al día, todavía sería capaz de ver a Naruto. Entrenando con él se convertiría en una servidora mucho más valiosa, de modo que era probable que Tsunade no se opusiese. Sus objeciones tenían sentido, a diferencia de otras…

Sin tener que ir a casa. Siendo capaz de ver a Naruto y a Shino. Estaría casi tan bien como el tiempo que pasó con Kurenai-sensei.

Hinata tragó saliva, sentía que la piel de alrededor de sus ojos estaba ardiendo como si tuviese fiebre. El tiempo que pasó "convaleciente" después de que le diesen el alta en el hospital fue uno de los mejores momentos que podía recordar. Las únicas veces que fue igual de feliz fue cuando era muy pequeña y su madre todavía estaba viva. Padre… era distante, pero no la presencia inminentemente enojada en que ahora se había convertido. Parecía… satisfecho al dejarla junto a su madre. Una madre que nunca parecía apenada ante la timidez de Hinata.

Ella y Sensei hablaron durante horas, especialmente aquella primera noche. Su primera conversación tras su lucha contra Neji había hecho que las cosas se pusieran un tanto incómodas entre ellas dos, con cosas que ya nunca más podían quedar en silencio. Pero Sensei le explicó el porque, y sus razones tenían sentido. Hinata quedó horrorizada ante las predicciones de su profesora sobre las acciones de Naruto y Shino si ella hubiese encontrado la muerte que buscaba. Pero al mismo tiempo, una pequeña parte de su alma se preguntaba en voz alta como era posible que alguien valorase tanto su vida.

Su charla consumió la noche entera y dejó a Hinata exhausta, pero al quedarse dormida, sintió que su espíritu se había vuelto más ligero de lo que jamás podía recordar.

Después de eso se sintieron mucho más cómodas la una con la otra, como si algún tipo de barrera se hubiese derribado. Kurenai-sensei era muy rigurosa con la supervisión de los ejercicios de respiración de Hinata, pero su supervisión estaba entremezclada con elogios – en lugar de recordatorios de la insensatez que la llevó a sufrir tal herida. A Hinata le incomodaba tanto esa situación que finalmente le preguntó a Sensei acerca de ello.

"Hinata, tú ya sabes lo que has hecho mal, ¿qué mejoraría al continuar recordándotelo?" Le preguntó Kurenai como contestación. Era una simple pregunta, pero hizo que la Hyuuga se detuviese en seco. ¿Qué mejoraría? ¿Qué mejoraría que su padre la reprendiese una y otra vez por cada error? ¿Qué mejoraría que le recordase acerca de sus fracasos antes de cada combate contra su hermana? ¿Qué mejoraría al asegurarse de que ella siempre fuese consciente del fracaso que era?

Nada en absoluto.

¿Entonces por qué lo hacía?

Hinata apretó los puños a los lados mientras el panegírico terminaba. El clima finalmente cambió, una suave llovizna cayó sobre los afligidos allí reunidos. Ella miró al retrato de su sensei, y recordó su última conversación en privado. Sensei le dijo lo orgullosa que estaba de su recuperación y de la forma en que ayudó a sus compañeros de equipo. Entonces le pidió que cuidase específicamente de Naruto.

Eso dejó perpleja a Hinata, ya que para entonces estaba segura de que entre los tres Naruto era el mejor combatiente. Pero Kurenai simplemente sonrió e hizo que no con la cabeza. "Ése no es el tipo de ayuda que más necesita," fue todo lo que dijo. Hinata todavía no estaba segura de que significaban esas palabras, pero desde entonces había visto como de mal se había visto afectado Naruto por las noticias de la muerte de su Sensei. No todos los dolores eran físicos, y le asustó un poco ver como de mal se había quedado grabado en el interior de su compañero.

Su Byakugan estaba inactivo, pero el movimiento al borde de su campo visual atrajo su atención. Tragó saliva con fuerza mientras las piernas de Naruto se torcían y sus rodillas golpeaban el pavimento. Iruka-sensei aferró el hombro del chico mientras Konohamaru miraba de un lado para el otro, viéndose un poco presa del pánico.

Hinata ya estaba moviéndose antes si quiera de llegar a pensarlo. Sintió como los ojos de su padre le perforaban la espalda, pero nada en el mundo impediría que cumpliese con la última petición de su Sensei.

OoOoO

Naruto tragó la abrasadora bilis que quemaba en el fondo de su garganta mientras sentía como todo daba vueltas a su alrededor, quizás ese tal Danzo no era tan estúpido como Jiraya creía. Naruto quería gritar, vomitar, correr hacia el ataúd y abrirlo de par en par, todo al mismo tiempo. Quería ver a Kurenai una vez más, y zarandearla hasta que se levantase de una puñetera vez y –.

Sus caóticos pensamientos se cortaron en seco cuando un par de pequeños, pero fuertes brazos se estrecharon alrededor de su cuello. La cabeza de Naruto estaba fría debido a la lluvia cada vez más fuerte, pero sentía sus ojos calientes y su visión estaba demasiado borrosa para ver nada en esos momentos, aun así supo que era Hinata, y su padre iba a ponerse frenético con ella y –.

Conteniendo un sollozo, Naruto estrechó sus brazos alrededor de la cintura de Hinata y la apretó como un naufrago se agarraría a un salvavidas. Sus ojos estaban completamente cerrados, pero él podía escuchar el firme latido de su corazón a través de la chaqueta de Hinata. Aquel sonido pareció atenuar los dentados fragmentos de pena que le estaban destrozando el interior. Todo su cuerpo se estremeció mientras las ardientes lágrimas se vertían bajo sus ojos cerrados. Él no quería volver a abrirlos, sabiendo que estarían rojos por más de una razón.

Entonces otro brazo se posó sobre sus hombros y al sonido del corazón de Hinata se le unió un agitado, pero firme zumbido. Los enjambres de Shino, Naruto se dio cuenta tras un instante. Él dejó escapar una estremecedora espiración.

No estaba solo. Nunca estaría solo.

OoOoO

El sonido de dientes rechinando fue audible desde varios pies de distancia. Al principio Hyuuga Hiashi pareció estar estupefacto, ante la violación del adecuado decoro por parte de su hija. Especialmente ya que el motivo había sido consolar a un canalla maleducado que evidentemente no tiene ni la menor idea de cómo comportarse en público.

Él decidió mirarla enfurecidamente por un momento. Con un poco de suerte, cuando ella mirase hacia atrás vería su expresión, y se daría cuenta de la metedura de pata que había cometido. De esa forma ella sabría que tenía que volver al sitio que le correspondía sin provocar que él también rompiese el protocolo establecido.

Excepto que ella no se dio la vuelta. Ni si quiera miró hacia atrás.

Con su sentido de la indignación aumentando, Hiashi estaba a punto de dar un paso al frente para recuperar a su descarriada hija, cuando comenzó a parpadear confundido. Ahora el joven Aburame también estaba allí junto a ellos, involucrándose en un comportamiento muy inusual para alguien de su clan. ¿Es que ese desdichado mocoso había infectado a todo su equipo con las semillas de la locura?

Él hizo que no con la cabeza. Ése era un problema del que debían ocuparse los padres del muchacho. Él tenía que disciplinar a su propia hija. Fue en ese momento en que dos shinobis, ambos ataviados con el protocolario conjunto de túnica y pantalones negros, dieron un paso hacia delante, flanqueándolo a cada lado.

Hiashi se quedó atónito ante la repentina violación de su espacio personal. Podría hacerlos desaparecer a ambos con un Kaiten, pero para hacerlo ahora, por algo que no fuese un auténtico intento de asesinato, sería inconcebible. Y eso era una posibilidad remota, en el mejor de los casos, al reconocer a ambos hombres.

A su derecha, Hatake Kakashi habló primero. Sus labios apenas se movieron de su omnipresente máscara, pero sus palabras fueron claras como el agua. "Un clima apropiado para un funeral," dijo él.

"Supongo," dijo Sarutobi Asuma haciendo un ruido sordo, un poco más alto que su compañero. "Mejor esto que nada."

"Cierto," dijo Kakashi para mostrar su conformidad. "Aun así, es agradable ver una asistencia tan sólida. Llegar a Jonin implica mucho trabajo duro, lo cual es algo que la gente debería reconocer, incluso aunque nunca nos vean hacer nuestros trabajos, ¿no crees?"

"Si lo hacemos bien, nadie llega a vernos," respondió Asuma.

Kakashi asintió. "Es bonito ver a su equipo unido de esa forma. Muestra lo mucho que la echarán de menos."

Hiashi tomó una rápida inhalación. Si Kakashi creía que la humillación del clan Hyuuga era una especie de tributo a –.

"Lo están haciendo mejor que en mi caso," añadió Kakashi, aparentemente tras volver a pensar en el tema. "Cuando mi sensei murió, me fui de juerga, simplemente para estar demasiado borracho como para atender a la ceremonia."

"No lo sabía," añadió en voz baja Asuma.

"Por entonces las cosas eran un auténtico desastre, y dudo que nadie se diese cuenta. Pero estoy seguro que Sensei lo comprendió." Murmuró Kakashi. "De cualquier forma," añadió en una voz más firme, "Sé que no tienes ningún deseo de hacer nada que pueda parecer irrespetuoso con el recuerdo de Kurenai-san, de modo que te vas a quedar justo ahí y dejarás a su equipo a solas, de modo que puedan decirle adiós de la forma en que deseen."

"Tú no tienes ningún derecho para interferir con mi clan," dijo entre dientes Hiashi.

"No, no lo tengo," contestó Kakashi. "Pero si que tengo derecho a compartir cualquier jutsu que haya adquirido. Ya sabes, 'Kakashi el Ninja Copión' y todo eso. En el libro Bingo pone que me sé más de mil." Él se encogió de hombros de forma elocuente. "Me sé como mínimo dos docenas que pueden neutralizar o como mínimo eludir técnicas de líneas sucesorias… como el Byakugan. Iruka me insiste en que contribuya con algún jutsu para el programa de estudios de la Academia, especialmente para sus talleres de jutsus avanzados."

Hiashi se quedó parado como una estatua. Él giró su cabeza hasta el antiguo capitán ANBU. "Eso es traición," dijo con dureza.

"No, en absoluto. Yo proporcionaría esos jutsus a la aldea en su totalidad. Sólo porque toda la villa supiese como enfrentarse al Byakugan – si tuviesen que hacerlo – no significa traición contra Konoha, ¿lo entiendes?"

"Yo no tengo nada tan elegante," añadió Asuma. "Simplemente te patearé el trasero si das un paso más hacia esos chicos."

Hiashi se giró hacia la amenaza más directa. "¿Realmente crees que puedes hacerlo?" preguntó de forma despectiva.

"Hace unos pocos días," contestó Asuma en un tono bajo mientras las filas traseras de la congregación se marchaban lentamente, "ambos estábamos luchando contra dos de los ninjas renegados más peligrosos del mundo. Estábamos demasiado lejos o fuimos demasiado lentos para salvar a una valiosa camarada de ser asesinada. Ahora tú estás aquí, alguien a quien claramente despreciaba, probando de hacer el imbécil y de perturbar su funeral." Asuma hizo una pausa "¿Cómo podríamos fallar?"

Hiashi apenas pudo contener el deseo de emprenderla a golpes con aquel idiota, protagonizando un escándalo aun mayor que el actual. "Esto no acabará así," dijo casi gruñendo.

Kakashi simplemente asintió de forma pensativa.

"Ven Neji." Ordenó Hiashi, y se fue airadamente hacia la entrada de la Plaza del Recuerdo.

Neji asintió y le siguió. Su expresión no cambió cuando hizo contacto visual con su sensei, el cual tenía una expresión sombría en el rostro, pero aun así saludo con la cabeza a su alumno.

Notas del autor:

Muchas gracias a Runsamok y a Bibliophile por su magnifico trabajo de Beta.

Algunos ya me habéis preguntado por el Rasengan. Sólo porque Naruto no lo haya aprendido en el mismo momento que en el original no significa que no lo vaya a aprender. ¿De verdad creéis que Jiraya no probará de enseñarle la técnica que inventó su padre?

Como nota a parte, os quiero decir que una de mis historias cortas ha sido publicada en el libro de Jim Bernheimer Horror, Humor y Héroes, Volumen Dos: Nuevos Rostros de la Fantasía. Pongo un enlace en mi perfil por si alguien está interesado.

Notas del traductor:

Sí, ya se que ha pasado todo un año, pero lo bueno (y más aún si es gratis) se hace esperar.

Quiero daros las gracias nuevamente por vuestros comentarios, leerlos me devuelven las fuerzas cuando tengo un bajón mientras traduzco.

También quiero agradecer a lilith05 por su trabajo de Beta y deciros que está juntando los capítulos anteriores en formato fb2 para que se puedan leer a través del lector electrónico. Así que si alguien está interesado que nos lo haga saber.