CAPITULO 15: LA PIEDRA EN EL CAMINO.

Tomo el teléfono, marco el número que siempre se supo de memoria, no se acuchaba ninguna voz, en su mente decía que debía estar ahí, porque sabía que ella siempre tenía pegado el celular a su bolso derecho. Intento de nuevo… nada, ya era raro: no era ni temprano mucho menos tarde, "Eureka" se acordó de que había salido de viaje. No podía ser posible… ese maldito viaje que había planeado desde hace mucho tiempo, no debía de llamarle: tenía muy merecidas esas vacaciones, ¿ahora que debía hacer cruzarse de brazos y ponerse a llorar? Obvio que no. El celular empezó a vibrar, lo tomo entre sus manos y un aleluya salió de su boca, mas estaba equivocado no era ella, ese número no lo tenía identificado su celular, decidió colgar, no le importo quien fuera: lo único que le importaba era ayudar a aquel joven sin vida casi marchita como una rosa. Sin tener suerte se fue a trabajar, el día era un poco caluroso porque estaba cercas el mes de agosto, cuando el sol se pone más caliente y las rosas brillan con su gran resplandor. Se detuvo un momento a pensar; Edward ya cumpliría 15 años lo que significaba que un día u otro Winry llegaría y se casarían, tenía entendido que la Princesa había sido su primer amor o como decían por ahí… el más sincero y puro amor. Roy no interfería en su boda, el pelirubio debería decidir, eso a veces le preocupaba ¿con quién se quedaría?, ¿con su primer amor o con el de su maestro?

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Movió bruscamente su cabeza diciéndose "ya basta", su mayor miedo era perderlo para siempre o que no lo dejaran verlo. Existían muchos obstáculos para llegar a su camino de felicidad, debían superarlos juntos. De tanto pensar, se le paso el tiempo, salió corriendo de prisa, su clase empezaría en poco tiempo. Sus alumnos ya estaban adentro del salón, antes de entrar, se acomodo el chaleco y su cabello, tomo aire y entro, algunos se sorprendieron: pensaban que ya no llegaría ni de chiste pero llego, empezó la clase. Sentía que alguien lo miraba, alzo la mirada y se dio cuenta de que era El Presidente del Consejo Estudiantil quien lo miraba, no se le hacía raro porque todos lo miraban con asombro por la forma en que daba sus clases, mas esa mirada en especial era diferente. Otras veces había tenido platicas con el joven, para Mustang era el mejor de sus alumnos no excluyendo a su "Principito" , miro hacia los lados, se detuvo a mirar a Joel que parecía estar enojado y una que otra vez miraba a Alexander con un desprecio que se le notaba en los ojos… raro pero cierto. Los alumnos terminaron sus trabajos a tiempo, El Presidente fue el primero.

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-Buenos días maestro, ¿Cómo se encuentra hoy?- sus ojos brillaban de felicidad como nunca antes, ¿era uno de sus planes?

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- Muy bien, joven Alexander, ¿y usted como ha estado?- el maestro estaba confundido, a caso tramaba algo o la peor de la situaciones… estaría enamorado.

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-También bien, estoy feliz porque hoy es mi cumpleaños y voy a salir con Karime, parece que va a ser el mejor cumpleaños- no era exactamente que estuviera enamorado sino que quería su amistad a cualquier costo.

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-¡Felicidades!, que tengas un bonito cumpleaños, discúlpame pero tengo que irme al otro salón- se sentía raro al estar con él y más cuando estaban solos, eso era sofocante y asfixiante.


La joven se arreglaba su vestido color rosa, su color preferido, salió de su cuarto que se encontraba en el segundo piso del Castillo, todos ante su presencia hacían una reverencia. No esperaría más tiempo a enviar esa carta que era muy importante para ellos, la carta que cambiaria sus vidas, viajaría más o menos tres días sin parar, ese día se pondría su largo vestido blanco con su velo bordado. Adentro de la carta se escondía una hoja blanca con un toque de perfume, en ella estaba escrito que Winry llegaría pronto, más o menos antes de Febrero, al parecer las cosas por Armestri habían mejorado, sin pensarlo al último de la hoja estaba escrito el mes en que sería la boda: Marzo, a las doce seria la misa y el gran festín a las dos y media. Como antes había dicho la peli-rubia, ella ya tenía todo preparado con los mínimos detalles. Eso no le preocupaba porque era muy organizada. Además de eso, entre las múltiples letras escritas se encontraba una felicitación y un regalo pero… ¡todavía faltaba un mes y medio! Eso lo hizo porque después no le podría enviar un regalo. Era frustrante no estar a su lado el día de su cumpleaños, exactamente el quince, ese maldito numero que Edward ni Roy querían recordar pero era inevitable. La chica deposito la carta en el correo con la esperanza de que Elric la siguiera amando como lo hizo siempre.


Se concentraba en sus próximas clases que serian en una hora y media, el reloj marcaba y marcaba. Por fin de un buen tiempo tuvo espacio para comer porque como él decía " sin nada en el estomago no se puede pensar", esto lo hacía recordar que debía alimentarse bien para dar sus clases, todavía no encontraba a Riza desocupada, su teléfono se encontraba apagado y ya había intentado varias veces pero nada. Parecía que se la había comido una ola, pero sabía que se encontraba en un viaje de vacaciones, otra cosa que lo tenía preocupado era en la forma en que se comportaba Alexander que le encontraba similitud a la forma en que antes se comportaba Edward: y los 2 se veían felices ante la presencia del mayor. Ya se tenía que quitar de la cabeza esa idea pero era irresistible pensar que… El Presidente se estuviera enamorando de Roy, cuando pensaba en ello se le enchinaba la piel hasta la punta del último pelito, daría por terminado eso que lo molestaba o más bien que lo irritaba, pero como le diría a una persona que estaba enamorada que lo que sentía no era correcto porque en su corazón ya existía una persona y que no había espacio para otra persona más, ni el sabia como decírselo era complicado y a la vez podía lastimarlo. Tal vez decírselo no era la manera más correcta, esperaría a que se diera cuenta de que no le correspondía, ese plan no era muy mal para el porqué incluso si lo llegara a lastimar no se sentiría mal consigo mismo. Que rabia tener a tu lado a alguien que está enamorado de ti pero que tu no lo quieres lastimar o al revés, eso era muy común en las parejas actuales: uno está detrás del otro como su mascota fiel y sin darse cuenta se está hiriendo a si mismo porque la otra persona ni te pela. Lamentablemente así era el amor ciego acompañado con la locura y una que otra vez con la estupidez o tontería. Meterse con alguien enamorado no era tan fácil ya que esas personas se encontraban durmiendo en las nubes y no se daban cuenta de lo que hacían. Era muy grave este rollo asi que no le dio más vueltas al asunto, se dirigió a tomar su cuaderno donde tenía anotado el inicio de su novela, de hecho ya tenía anotados unos quince capítulos, lo que lo enorgullecía, pocos escritores eran los que avanzaban tan rápido ya que se decía que los que escribían en un largo tiempo eran los mejores, todo eso era un mito. No importaba que tanto te tanto se tardaran si no como lo escribieran: con los sentimientos que creían que sintieran los personajes, eso era más que suficiente. Ya no le quedaba más tiempo, así que dejo a un lado su cuaderno y tomo su portafolio, algunos libros, en verdad todavía faltaban treinta y cinco minutos para su clase, pero se sentía mejor estando unos cuantos minutos antes. Abrió la puerta y se topo con un chico que tenía el uniforme de la escuela, no miro porque pensaba que era Alexander, pero debía hacerlo… así que miro.

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-Me asustaste Joshua ¿en qué te puedo ayudar?- el mayor se seco el sudor de la frente.

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-Tengo un grave problema, algo que no le he dicho a Edward y si le digo no sé cómo vaya a reaccionar- esas palabras eran confusas, que tan grave era lo que tenía que decirle.

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-¿Pero por qué no se lo has dicho?, yo creo que si se lo dices el comprenderá y sería peor que no se lo dijeras- ellos tenían una comunicación estupenda, parecía que nada los separaría.

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-Es… que… no se… ya no estaré en marzo con él y temo que se quede solo o que su nuevo compañero de cuarto le haga algo malo- su voz temblaba y se le veía estresado.

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-Mmm ¿se puede saber a dónde vas a ir?- que rayos estaría pasando para que dejara a su mejor amigo, en estos momentos que más lo necesitaba.

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-No me voy de viaje, voy a concluir mi Alianza o mejor dicho me voy a casar con Luna- eso era lo que no quería decirle, separase de él no era lo correcto, de hecho le costaría mucho no estar a su lado.

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-Joshua creo que estas preocupando mucho, el quiere lo mejor para ti y eso incluye verte feliz con la persona que quieres, lo entenderá y lo comprenderá- Roy pensaba una cosa más grave, por ejemplo: que se cambiaria de escuela o que se mudaría de ciudad.

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-Es que, no lo quiero dejar solo porque me da miedo y nunca le he dicho que lo quiero mucho, que es como mi hermano menor que nunca llego a mi casa porque mi madre ya no quería tener hijos- el chico se echo a llorar un mar de lágrimas.

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-Ahora es cuando se lo debes decir y no llores por querer a alguien como tú lo haces con Edward, no tiene nada de malo, ve y díselo antes de que entre a clases- lo tomo entre sus brazos y acaricio su cabello.

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- Esta bien, no le quito más su tiempo, gracias sempai- se seco las lagrimas y emprendió su caminata a su cuarto.

Joshua no entendía por qué no se lo quería decir, tal vez tenía miedo de que se enojara porque lo dejaría solo y a lo mejor lo cambiaran de cuarto con otro chico. Eso era lo que más le preocupaba, ahora lo que necesitaba era decirle la verdad de porque no le había dicho que seguía siendo el futuro esposo de Luna ya que nunca se termino su Alianza, no como muchos decían "como la vieron con otro ya no se casaran", pues estaban equivocados. Los del Consejo de su castillo investigaron hasta debajo de la Tierra para que esa Alianza no se perdiera y que se hiciera una guerra. Cuando inicio este problema su prometida era la principal sospechosa, se creía que lo había hecho con negras intenciones porque no se casaría con él y se iniciaría una nueva guerra ya que los 2 castillos estaban necesitados de dinero pero por una parte no les convenía porque podían perder todo. Otro problema llego cuando la persona que estaba con ella declaro que Luna lo había obligado a besarla, al parecer un ángel cayó del cielo y defendió a la chica declarando todo lo contrario, todo estaba al revés, el chico que estaba besándola se le encimo y ella no quería nada con él porque sabía que corría peligro al hacerlo. Hasta aquí la versión que se sabía Joshua. Los del castillo encontraron evidencias mas solidas y congruentes, Luna salió inocente y al chico lo metieron a la cárcel por querer acosar a una princesa de sangra azul de la descendencia del conde Rosel.

CONTINUARA….


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DISFRUTEN DE MI NUEVO CAPITULO Y PERDON DE NUEVO POR ACTUALIZAR TARDE, SIGAN COMENTANDO y GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.