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-1Bueno se que ha pasado tiempo desde la ultima úpate pro en estos días tuve la confirmación del siguiente episodio de Avatar y el final que ya esta sobre nosotros.

Jin finalmente estuvo fuera de Ba Sing Sei y le tomo toda una vida llegar a ese punto, La Luna no dejaba de poner un sendero en sus pies. Guardo todas sus armas. Y dejo que sus pasos perdieran toda elegancia, como cuando camino con sus últimas fuerzas a la fuente.

Y todas esas imágenes vinieron a ella, por un momento deseo ir a ver su tumba no tan lejos al oeste, pero algo le dijo que eso podía esperar, solo tenía una cosa en mente, no importaba lo que le hubiera dicho la Luna, la Luna no le había prohibido en ningún momento matar a Lee.

Jin cruzó un área considerable antes de que los bosques cubrieran el paisaje, debía estar ya pronto el amanecer. Había decidido, (No estaba segura de en que momento lo había hecho pero estaba segura de que así era) dormir de día y solo avanzar en las sombras de la noche. Así que se interno en esos bosques y busco un pequeño llano donde pudiera descansar sin que nadie fuera a encontrarla, y Jin durmió profundamente de nuevo, esperando no despertar hasta el ocaso. En esto tuvo razón. Pero Jin no espero despertar en el lugar en que lo hizo.

Jin abrió los ojos y vio que el pasto a su alrededor no era tan largo como lo recordaba, cuando sus oídos escucharon una pequeña fogata alrededor y voces muy bajas se sintió asustada, sus espadas no estaban con ella solo sus cuchillos se incorporo tan rápido como pudo desenvainando las armas y miró con ira a su alrededor, pero no eran maestros fuego. Era un campamento de soldados voluntarios y médicos.

Una de las enfermeras se acerco a ella.

-Veo que ya despertaste? Estas bien?-Le pregunto amablemente. Jin no esperaba encontrar compañía en su viaje.-Estas bien? Tienes muchas cicatrices, pero parecen haber curado hace ya tiempo; creímos que habías estado en la batalla.

-Lo estuve.-contesto Jin mientras ubicaba sus espadas y caminaba hacia ellas para irse.-Y me alegro que lleguen refuerzos de todo el reino tierra, hay heridos y habrá necesidad de guerreros pronto.-Jin hablaba tan fríamente ya no se reconoció a si misma en esa voz, y quiso correr y esconderse en un lugar profundo del mundo y luego desvanecerse, hasta que sintió el abrazo de la enfermera de largo cabello castaño frente a ella.

La enfermera intento articular palabras pero ninguna surgió al final y Jin solo se sintió bien de sentirse humana otra vez.

Y fríamente devolvió el abrazo.

-Gracias por atenderme.-Dijo finalmente Jin.-Les deseo suerte en su recorrido, mañana estarán llegando a la gran ciudad liberada. Una vez allí estarán como niños sentados en su castillo de arena esperando el ataque. A menos que noticias del Avatar finalmente lleguen a estas costas.

-El Avatar fue derrotado.-Dijo la enfermera con un tono triste.-La invasión fue prevista y globos de la Nación de Fuego se elevaron por los cielos, dicen que esos globos vendrán a Ba Sing Sei y a Omashu en los próximos días. Y el día que el cometa caiga daremos la última pelea, en las dos ciudadelas, en cada fuerte del Reino Tierra en la Tribu agua del Norte. Deberías venir con nosotros o ir a Omashu, allí es donde las grandes peleas de nuestro tiempo ocurrirán.

-Mi camino entonces es entrar en el corazón de la Nación de Fuego, y acabar con los príncipes.-Contesto Jin.-Siempre lo fue.

-No queremos interrumpir tu camino; pero es cierto que lleva a la muerte.-Contesto la chica, los otros hombres miraban asombrados a la chica con tanta determinación.-Puede que puedas liberar a la fuerza de invasión del Avatar e incluso a el.

-El Avatar esta vivo?-Pregunto Jin con un poco de esperanza.

-Los reportes son muy confusos, hay quienes dicen que escapo, otros que fue capturado y ha sido ejecutado, pero nos negamos a creer en ello.

-Debes negarte a creerlo, algo me dice.-Jin recordó las palabras de Yue.-Que el avatar aun esta libre, que quizá nuestros caminos se encuentren.

-Parte con nuestra bendición entonces, y con algunas provisiones que ya no necesitaremos…-La enfermera se quedo esperando el nombre de la chica.

-Solían llamarme Jin antes de la guerra, antes de toda esta masacre, pero no se si aun soy esa chica.

-Suerte Jin, yo soy Song, ojala tengas suerte, ojala todos podamos volver a casa y esta guerra termine pronto, que ya ha corrompido demasiados corazones.-Al decir eso Song bajo un poco la mirada, como recordando a algún chico bueno caído en desesperación, Jin por supuesto pensó en Zuko en ese momento. Sin saber que pensaban en la misma persona las dos chicas se despidieron ceremoniosamente y Jin siguió caminando en la noche, con un mapa y un caballo avestruz además de provisiones para el viaje.

-Te doy este animal como hubiera podido darlo antes sin que fuera tomado.-Fue lo ultimo que Song le dijo.

Jin fue a toda velocidad y el animal respondió muy bien a la frescura de la noche de verano. Jin empezó a desviarse hacia el oeste para llegar a algún muelle y evitar los bordes del gran desierto que se extendía casi desde el paso de la serpiente y la ciudad de Ba Sing Sei hasta esa zona.

Con poco descanso Jin llegaría a los muelles cuando el Sol volviera a ponerse. Pero de allí seguía el camino por mar, mucho mas difícil y accidentado de lo que esperaba.

Al amanecer Jin usando un sombrero otorgado por uno de los soldados voluntarios andaba con la cabeza un poco agachada sobre el caballo avestruz; ella no lo sabía pero aunque no recorría el mismo sendero que Zuko tiempo atrás si tenía la misma mirada y posición que cuando este realizo su última persecución del Avatar hace ya algunos meses. La determinación era algo común entre ellos. Zuko ahora mismo estaba enfrentando dragones enormes que aun a Jin habrían hecho sentir insegura.

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