Quedaba menos de una semana de vacaciones. Kise había decidido no salir mucho de su departamento, puesto que las ventas de la revista habían sido todo un éxito y las muestras de apoyo mostradas en las redes sociales sólo habían hecho que su popularidad aumentara.

Al único lugar que había accedido salir, era a la casa de Aomine, donde seguía siendo tratado como un ser humano normal, aunque sentía que la Madre de Aomine estaba incluso más cariñosa con él si es que eso podría llegar a ser posible.

Las hermanas mayores de Aomine, seguían tan encantadas con él como siempre. Lo interrogaron entero respecto a la entrevista y retaron mucho a su hermano por tratarlo de superficial, poco serio y por haberlo hecho sentir mal. Aomine solo gruñía al respecto. lo que provocaba las risas de todos.

Había trabajado solo un día. Se habían reunido todos en la productora, a realizar un balance respecto al éxito de la entrevista, donde todos estaban felices por los resultados.

Ese día, se había podido reunir con Karin, y pudo contarle todo lo sucedido en detalle. Bueno casi todo, prefirió omitir que su pareja era un hombre. No quería que la noticia saliera a la luz pública aún. Karin se había puesto muy feliz, ya que la cara de su querido modelo, estaba iluminada de felicidad.

Ya habían pasado aproximadamente 5 días desde que el artículo se había publicado, cuando Kise recibió una llamada inesperada:

- ¿Diga? – dijo respondiendo el teléfono fijo Aomine

- ¿Ryouta?- se escuchó una voz femenina al otro lado del teléfono

- No - ¿quién le llama?

- ¿Con quien hablo?- preguntó la voz femenina molesta.

- Habla con un compañero de él. -¿Quién le habla?

- Su Madre- ¿favor me lo puedes comunicar?

Aomine abrió muchos los ojos al escuchar quien era. Por el tono de voz supuso que la mujer se encontraba molesta. Seguramente había leído el artículo. Esta llamada sin dudas, le haría pasar un muy mal rato a Kise.

- Espere un momento – Veré si la puede atender- en este minuto está en el baño- respondió Aomine

-¿Quién es?- le preguntó Kise en un susurro

- Tu madre- le contestó tapando el auricular con la mano.

Kise sonrió resignado. Se le venía un buena discusión. Pero estaba preparado para esto desde que decidió contestar las preguntas. Este era un trago amargo que tenía que pasar, y mientras antes mejor. Extendió la mano y tomó el auricular.

- ¿Si Madre?- respondió como si nada.

- ¿Cómo has podido hacernos esto Ryouta? – le preguntó su madre sollozando

- ¿Qué cosa?- le preguntó haciéndose el que no sabía nada. (Aomine se acercó al auricular para escuchar bien).

- ¿Cómo has podido dejarnos en vergüenza a tu padre y a mí de esta forma?- le dijo ella con tono dramático

- ¿Por qué en vergüenza? ¿Dónde? ¿Cómo los he dejado en vergüenza yo?

- ¡No me tomes el pelo! - ¿Cómo has podido decir todo eso de nosotros?

- ¿Dónde?- le preguntó Kise a modo burla, haciéndose el inocente.

- ¡En esa maldita revista! – ¡leímos esa maldita entrevista que diste! - ¿Cómo has podido? – le gritaba ella llorando

- Ahhhhhh -¿En serio leyeron mi entrevista?

- ¿Sigues burlándote de mí? – le gritó media histérica

- Ahhhh no, es como nunca leen lo que les manda mi manager, no pensé que esa entrevista la leerían….

- ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué hablaste tan mal de nosotros?

- ¿Por qué me preguntas eso? - ¿Acaso mentí?- le preguntó él molesto y muy serio. Aomine lo miró preocupado.

La madre de Kise omitió responderle, pero aún así continuó:

- ¡No deberías habernos expuesto así! - ¡Nos dejaste como los padres más malos de la vida! ¿Has leído los mensajes en tu Facebook? - ¡Todos hablan mal de nosotros! Hemos recibido cientos de llamadas, tuvimos a un grupo de fans tuyas gritándonos cosas fuera de la casa ¡hasta huevos nos han tirado a la puerta de la casa!. ¡Nos quebraron una ventana con una piedra!

- Bueno, no tenía como adivinar que por decir la verdad podría pasar algo así- dijo Kise medio preocupado por la situación. No se había imaginado nunca una reacción así de sus fans….

- ¡Pues así ha sido! ¡Hasta nuestros vecinos nos han dejado de hablar! ¡En la empresa a tu padre todos los han molestado! – Su jefe también le comentó al respecto. Le dijo que ahora entendía porque no habías querido asistir al evento al cual te pedimos que asistieras… le dijo a tu padre que no podía creer que en su empresa trabajara un hombre cómo él. Que fuera tan mal padre y que luego se jactara de la fama de su hijo…

- Ese si que no es mi problema. Él no tendría porqué hablar de mi con nadie. Si tanta vergüenza les doy y si están tan en desacuerdo conmigo, deberían hacer cómo que no existo …

- ¡Eso hemos intentamos hacer siempre!, pero el jefe de tu padre averiguó a través de su hija que tú eras su hijo- sino, jamás lo hubiera comentado tu padre.

Eso fue una puñalada para Kise, le dolió demasiado. Sus padres en verdad intentaban vivir haciendo como que él no existía. Fue un golpe demasiado bajo. Aomine vio como el rostro de Kise reaccionó ante ese comentario, y cómo sus mejillas se sonrojaron por la rabia. Su mirada se desdibujó.

- Bueno, nada de lo que dije es mentira. Todo es verdad. Si no eres capaz de enfrentar las consecuencias, no deberían tratarme como lo hacen. En verdad, yo nunca les he hecho nada malo. Es más, fue mi misma hermana que me metió en este medio. No sé porqué me odian tanto. -¿Es por qué gano más que papá? -¿Por qué me puedo mantener solo? - ¡En verdad ya no sé qué pensar de ustedes! ¡Yo no los molesto en nada a ustedes!. ¿Para qué me llamas para molestar mi tranquilidad?

- Aún no puedo creer que hayas comentado cosas privadas de nuestra familia

- ¿Familia? ¿Cuál familia?- le preguntó Kise hiriente

- Nosotros igual somos una familia, y la has deshonrado al hablar así de nosotros, deberías haberte quedado callado y haberte comportado como un hombre y decir que éramos felices … no debiste exponernos así…

- ¿O sea que debía mentir por ustedes? ¡Yo lo había estado pasando pésimo por su culpa, no tenía por qué mentir!

- ¡Eres un mal hijo! ¡Una vergüenza! ¡Una deshonra para nosotros! – le gritó

Kise acusó un nuevo golpe. Cerró sus ojos con tristeza y ocultó su rostro bajo su flequillo. Era verdad que estaba preparado para la discusión, pero no para todo eso… Estuvo a punto de dejar caer el teléfono al suelo, pero Aomine lo alcanzó a atrapar en el aire, tomó el auricular y se lo puso al oído.

- Oiga Sra- porqué no cierra el pico de una vez- le dijo Aomine molesto (Kise lo miró sorprendido)

- ¿Quién es? ¿El compañero? ¡Pásame de inmediato con ese estúpido de mi hijo?

- No, no se lo paso. Cada vez que usted lo llama, es para dejarlo mal, insultarlo o hacerle sentir culpable por algo que no es más que por culpa de ustedes. Si tanto le molesta lo que dijo, hágase ver, y piense porqué lo hizo… hasta donde sé, nada de lo que dijo es mentira. - Si usted es una mentirosa, no espere que Ryouta lo sea también.

- ¡Cállate mocoso!- ¡pásame a mi hijo!-

- No se lo pienso pasar- la próxima vez que lo llame, llámelo para pedirle disculpas. Usted no sabe, pero he grabado toda la conversación telefónica… si no quiere que esta grabación salga publicada en los diarios también, cállese la maldita boca que tiene y deje de meterse en la vida de su hijo sino quiere sufrir las consecuencias…

- ¿Cómo te atreves a amenazarme mocoso? ¿quién te crees que eres?

- ¿Qué quien soy?- comentó en voz alta sonriendo maliciosamente con un brillo en sus ojos aún más perverso…

Kise no creía que fuera capaz de decir lo que pensaba que estaba por decir… pero después de todo lo que ya le había dicho, no tenía muchas dudas de que no fuera capaz…

- ¡Pues soy el novio de su hijo! - Mi nombre es Aomine Daiki - ¡Grábeselo bien en la cabeza!

- ¿Q- Q- Qué eres – q- qué?- titubeó la Sra sin poder hablar bien

- ¿Ya te lo dijo no?- le respondió Kise quitándole el auricular sonriéndole a Aomine divertido. - ¡Es mi novio! -¡Sí, mi novio hombre!- ¡Soy homosexual!

Por el otro lado de la línea solo se escuchaban sollozos. La Madre de Kise estaba ahogada en llanto. Kise se sintió mal. Quizás había ido demasiado lejos después de todo.

-¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?- se escuchó una voz masculina al otro lado de la línea. Kise reconoció la voz de su padre de inmediato, a pesar de que hace tiempo no la escuchaba.

- ¿Qué le dijiste a tu madre estúpido infeliz?- le preguntó su padre

- Ey – Usted no habla con Ryouta – deje en paz a su hijo sino la pasarán muy mal. Si creen que lo están pasando mal ahora, no saben de lo que soy capaz de hacer- y dicho esto, Aomine cortó la comunicación.

- ¡Ya no pongas esa cara de perro apaleado! ¡Se lo merecía!- le dijo Aomine a Kise

- Si, pero creo que fue muy duro igual para ella. – Mal que mal, es mi madre. No me gusta escucharla llorar. Bueno, en general, no me gusta escuchar ni hacer llorar a nadie.

- ¡Pero dime que acaso que no hubieras pagado por ver su cara cuando le dije que era tu novio!

- ¡Sí!, ¡en verdad hubiera pagado por verla!- dijo sonriendo con los ojos cerrados

- Bueno, esto era algo que esperábamos ¿No?... la reacción de ellos, jamás iba a ser buena…

- Si- lo sé- le respondió mirándolo a los ojos algo triste.

-KNB-

Si bien la entrevista de Kise tuvo repercusiones en su círculo interno más cercano, hubo también repercusiones en otro sectores tanto de la capital como en Kyoto. Especialmente en Kyoto.

Akashi Masaomi, había descubierto a su hijo leyendo la revista donde se encontraba la entrevista de Kise.

- ¿Qué estás leyendo Seijuro?- le preguntó sorprendido al verlo en la terraza del jardín con una revista en mano.

- Nada Padre- solo una entrevista que le hicieron a un ex compañero de Teiko, que es modelo…

- ¿Algo interesante?- preguntó medio molesto. Odiaba que su hijo perdiera el tiempo en esas cosas.

- No, nada en verdad. – Ya entro para la cena- le respondió Akashi Seijuro en tono indiferente. Tomó la revista y la botó en el basurero que estaba casi a la entrada de la casa.

Luego de la cena, cada uno se dispuso ir a sus respectivos dormitorios. El Padre de Akashi no había quedado conforme con la respuesta que le había dado su hijo. Si no hubiera habido algo interesante en esa revista, su hijo no hubiera estado perdiendo el tiempo leyéndola.

Tenía un mal presentimiento. No sabía porqué pero estaba ansioso. Sentía que debía leer aquello que le había llamado la atención a su hijo. De pronto se le ocurrieron unas ideas medias locas en su cabeza… que su hijo quería ser modelo, que le gustaba ese chico y cosas por el estilo.

No pudo más. Tuvo que levantarse e ir a buscar la revista al tacho de basura que estaba en la terraza. Al sentir sus pasos, personal de seguridad salió de inmediato a su encuentro, lo que hizo que Masaomi saltara como un niño pillado infraganti haciendo alguna maldad.

- ¿Se le ofrece algo señor?- le preguntó el guardia sorprendido, esas no eran hora para que el amo y señor del imperio Akashi Masaomi anduviera dando vueltas por la casa.

- Ehhh- no- o sea- sí- vine a buscar algo que se me quedó afuera, en la terraza- dijo sin sonar muy convincente

- ¿Desea que lo vaya a buscar por usted señor?

- Ehhh- no- No estoy seguro donde lo dejé

- Con mayor razón, no es seguro que usted salga. –Déjeme a mí ir a buscarlo, sin tan solo me dice qué es lo que busca, con gusto iré…

- ¡Dios por qué están tan bien entrenados estos hombres!- pensó para sí Masaomi

- No iré yo- gracias.

- Pero señor….

- ¡He dicho que iré yo!- gritó molesto.

Salió molesto de la casa a la terraza, pero para su mala suerte, la basura había sido retirada del basurero, y seguramente ya estaría fuera de la mansión. Entró furioso a la casa.

-¡Diablos, ¿cómo nadie saca la vuelta en esta casa?- pensó furioso- ¡No puede ser que la hayan botado tan luego! –Si no han pasado más que unas horas desde que Seijuro la botó- pensó.

Frustrado se dirigió a su habitación nuevamente. Pero seguía teniendo ideas extrañas. Su hijo no tomaría esa revista sino fuera por algo importante. No le quedó más remedio y mandó a llamar a su chofer.

- ¡Dígame señor! ¿En qué lo puedo ayudar?

- Necesito que vayas a comprar una revista…

- ¿Una revista señor?

- Sí, una que tenía hoy mi hijo- dijo que salía un ex compañero de su escuela secundaria…

- ¡Ahhh sé cuál es!- el joven la ha leído varias veces- de hecho yo mismo lo llevé a comprarla el día sábado

- ¿El sábado?- preguntó incrédulo

- Si

- Pero hoy la estaba leyendo, ¿Cómo, ya la había leído?...

- ¡Por su puesto que sí!- ¡Si hasta me hizo un comentario!- pero no recuerdo bien qué me comentó… ¿Quiere que se la vaya a comprar?

- Si, me gustaría…

- Voy señor. Enseguida regreso.

Masaomi quedó más intrigado aún. Su hijo había leído más de una vez el artículo… ¡hasta había hecho comentarios al personal al respecto!… ¿Qué le habría dicho al descerebrado de su chofer que no recordaba nada?

Al cabo de 20 minutos, su chofer llegó con la revista. Masaomi prácticamente se la arrebató de las manos.

- Señor, ya recuerdo que fue lo que me comentó el joven- le dijo el chofer antes de retirarse

- ¿Qué te dijo?- le preguntó intrigado

- Dijo algo cómo: ¡Vaya, no soy el único al que le pasa! O algo así….

- OK, gracias- le dijo Masaomi encerrándose en la habitación y comenzando a leer la entrevista.

Masaomi, pudo sacar la siguiente conclusión de la lectura. Ese tal Kise Ryouta estaba pasando por una depresión, producto del abandono de sus padres, al constante agobio producto del trabajo y de la presión por los estudios. Que era perseguido por sus fans, que nadie lo tomaba en serio, y que se sentía solo. Que sus padres no estaban nunca con él, que nunca lo iban a ver, no lo llamaban, en fin, que no se preocupaban por él. Luego recordó lo que le dijo su chofer respecto al comentario de Seijuro..

-¿No soy el único al que le pasa? – ¿Se referirá a eso? - ¿Se sentirá solo también? ¿Le gustaría que lo fuera a ver a los partidos?.

Leyó con detención la forma en que Kise había descrito a su hijo y era con admiración. Genio, Líder, inteligente, hábil. Pero que le faltaba sonreír y habilidades sociales.

Ahora que lo pensaba casi nunca lo veía sonreír. Y eso era en mayor parte por culpa de él. ¿Se sentiría Seijuro solo? ¿Le gustaría que lo fuera a ver jugar un partido? ¿Qué fuera a las cosas a las cuales iban los "padres normales"?.

Leyó la entrevista un par de veces más. Y se quedó pensativo. Esa noche le costó conciliar el sueño. Él sabía que el y su hijo no eran cercanos. Que le exigía más de la cuenta. Él no quería un hijo infeliz después de todo. Necesitaba saber que sentía su hijo. No quería que su hijo sintiera la desolación de ese muchacho. Luego se fijó en la prefectura que vivían sus padres y mandó un mail a uno de los jefes de sección.

Al día siguiente, como aún estaban de vacaciones. Masaomi espero a su hijo para que tomaran desayuno juntos. Ese gesto sorprendió a Akashi puesto que su padre solía irse a su empresa muy temprano. Pocas veces se veían en el desayuno.

- ¡Buenos días Seijuro!

- ¡Buenos días Padre!- le dijo sentándose a la mesa

- ¿Dormiste bien?- le preguntó como si nada.

- Si, bien- le respondió extrañado

- Me preguntaba… ¿Cuándo será tu próximo partido de basketball? (Akashi frunció el cejo, él sabía que a su padre no le agradaba del todo que jugara).

- En unas semanas más comenzarán las clasificatorias para la Interhigh… aún no tengo fecha exacta- ¿Por qué?

- Puesto que me gustaría ir a verte jugar alguna vez-

- ¿Tú? ¿Quieres ir a verme jugar?- le preguntó sorprendido y casi modulando por separado palabra por palabra

- Sí, ¿No puedo?

- S-Siii- Si- quieres- ¿Pero no era que eso no te interesaba?

- Bueno, eres el capitán después de todo… ¡Me gustaría ver cómo llevas al equipo!

- ¿Esto es algún truco para obligarme a dejar de jugar?- le preguntó molesto Akashi

- ¡Nooo, para nada!- ¿No puedo ir tan solo a verte jugar?

- No, me pondrías nervioso, no sé si sea buena idea...

- ¿Por qué?- le preguntó sorprendido

- Porque después seguro lo usarás de excusa para criticarme y regañarme por lo que no hice bien- disculpa pero no vengas ahora a decirme que quieres verme jugar. ¡Seguro que tramas algo!- dijo parándose de la mesa exaltado.

- ¡Seijuro siéntate!- le ordenó molesto Masaomi

Akashi miró muy molesto a su padre. A Masaomi se le heló la sangre. Era una mirada muy fría. Pero pensándolo bien, su hijo tenía excusas de sobras para pensar así. Mal que mal, él nunca hacía nada con él. Solo le exigía y regañaba cuando no era "perfecto"

- Bueno, la verdad, solo quería ir a ver cómo juegas. Si no quieres que vaya, está bien…. ¿Aún sigues de vacaciones, no?- le dijo medio titubeante- (eso era nuevo para su hijo), ¿Te gustaría ir a algún lado? ¿Salir a alguna parte?

- ¿Contigo?- le preguntó más asombrado aún..

- Si pues, conmigo- no hemos pasado un día juntos hace mucho- creo que es hora de que hagamos algo - ¿Te parece? –le preguntó algo inquieto.

- Si, claro- solo que no sé que te gusta hacer- le respondió Akashi medio asombrado

- Yo tampoco sé que te gusta en verdad- le dijo su padre. - ¿Te parece que me acompañes a comprar algo de ropa sport?. – le preguntó luego de unos segundos de pensarlo -A parte de trajes de oficina, no tengo mucha ropa para salir casual. De ahí podríamos ir a comer algo y no sé….

- ¡Claro!- le dijo su hijo asombrado.

- Espérame aquí, iré a cambiarme por algo menos formal- le comentó su padre dejándolo casi en estado de shock.

- ¿Qué diablos le pasa hoy?- se preguntó extrañado

Akashi caminó hacia la entrada mientras esperaba. Ahí se encontraba el chofer listo, para salir cuando su patrón estuviera listo.

- ¿Así que van a salir juntos joven?- le preguntó feliz

- Así parece… - le contestó sorprendido

- ¡Me alegro!- le dijo sonriendo.

- Si, no sé por qué quiere salir, pero bueno….

- Ahhh quizás es por la entrevista…

- ¿Entrevista?

- Si ayer su padre me pidió que fuera a comprar la revista del reportaje de su amigo Kise Ryouta…

- ¿Quééé?- le preguntó sorprendido. ¿Me estás tomando el pelo?

- ¡Por supuesto que no joven!, ¿cómo se le ocurre?- ¡Es más por favor ni se lo comente al señor! ¡Quizás no debía habérselo comentado!

- No, cuéntame….

- No sé, el señor estaba ansioso por leer el reportaje, así que fui a comprarle la revista. Quizás al ver lo triste que estaba ese joven, su padre pensó que debería pasar más tiempo con usted… ¿No cree?

- ¿Cómo? ¿Tú también la leíste?

- Si, claro, aproveché y compré dos. Una para mí también. Me llamó la atención que a ambos la quisieran leer, me imaginé que traía algo interesante…. Y bueno, me sorprendió lo solo que está ese joven… en varias cosas se parece mucho a usted... solo que usted por supuesto es de muy alto rango. Me hizo muy feliz que él hablaba tan bien de usted… lo describió tal cual… Aunque no entendí eso de dos por el precio de uno….

- Ryouta, date por muerto pensó Akashi…

- ¿Ya estás listo?- le preguntó apareciendo de la nada Masaomi

- Sí, lo estamos- dijo él subiéndose a la Limosina

- Bien, vamos por un día de entretención- le respondió su padre.

- Akashi y el chofer se miraron por unos momentos por el espejo retrovisor, y aquel hombre, que conducía tan majestuoso vehículo sonrió al ver la pequeña sonrisa que se dibujó en los labios del joven Akashi. Él nunca lo reconocería, pero lo conocía hace años. Ese gesto de su padre lo había hecho sumamente feliz.

Y algo similar pasó con varios padres de la ciudad que se dieron cuenta de que los hijos necesitaban algo más de atención.

Al finalizar el día, Akashi le escribió un mensaje a Ryouta que solo decía: "Gracias".

Kise no sabía porqué Akashi le había escrito eso, pensó que quizás se había equivocado de destinatario, pero pensándolo bien, eso era imposible. En la próxima reunión, le preguntaría el significado de ese mensaje. Tenía todos los sentimientos aún muy a flor de piel y no sentía ganas de hablar con nadie que no fuera su Daiki.