-¿Hermione? –Preguntó Draco mientras corría escaleras abajo en el departamento muggle que había comprado. En busca de la castaña, pasó su mirada lentamente por la sala de estar abarcando también la cocina y parte del patio donde alguna vez habían jugado Quidditch.

Una vez en la sala de estar camino al patio tampoco estaba ahí. Siguió buscando hasta encontrarla en el baño. Tenía la puerta abierta y miraba asustada la papelera. Draco se preocupó y caminó hacia ella.

-¿Qué pasa mi amor? –Dijo el rubio mientras la abraza por detrás, sintió a Hermione tensa y la miró más bien, estaba pálida -¿Hermione que tienes? –Dijo serio y también preocupado.

Ella quitó su atención de la papelera del baño y lo miro a los ojos.

-Sangré –Susurró, su voz se cortó y Draco la miro confundido.

-Pero, eso ¿No es normal?

-No cuando estas embarazada –Dijo ella reprendiéndole su ignorancia con la mirada –Eso es malo.

Draco se tenso y se preocupó aún más.

-¿Qué tan grave? –Preguntó, no le importaba si ella pensaba que era un ignorante y que no conocía nada acerca de embarazos, él solo quería saber.

-Podría abortar.

El rostro del rubio se volvió tan pálido que ahora Hermione se asustó por él.

-¡¿Y cómo estas tan tranquila?! –Grito mientras la tomaba en brazos.

-Es que… no sé –Dijo Hermione, después se echó a llorar en el pecho de Draco mientras el caminaba a la chimenea. –Estaba en shock. –Sollozó y la voz se le corto –Draco ¡No quiero perder a mi bebé! –Gritó.

-Tranquila -dijo el, pero era irónico ya que Draco estaba igual de asustado y preocupado que ella. –Todo estará bien, no te preocupes. –Al llegar a la chimenea recordó que no podía viajar por ahí, pues era demasiado inseguro, porque podrían sufrir despartición – ¡Maldita sea! ¿Qué hago? –Dijo más para sí mismo que para Hermione.

Salió del edificio de departamentos por el elevador aún con Hermione sollozando en su pecho. Subió su auto de último modelo con Hermione en la parte de atrás.

-¿No te duele nada? –Preguntó mientras encendía el auto.

-Sí, el vientre. Draco ¿Que va a pasar?

-No lo sé –Dijo casi gritando con los nervios de punta, activó la invisibilidad del auto y lo puso a volar –Pero debes estar tranquila, por favor no te alteres, todo estará bien. Calmante nuestro bebé estará bien. –Draco susurraba palabras intentando calmar a Hermione y a el mismo -¿Sigues sangrando? –pregunto mirándola por el espejo.

-Si –Dijo apenada y muy preocupada -¡Draco, date prisa! –Hermione estaba desesperaba, asustada y angustiada. No quería perder a su bebé. Ya tenía 5 meses y su vientre ya estaba algo crecido, se había ido a vivir con Draco dos días después de firmar el divorcio. A Ron no lo ha vuelto a ver. Astoria aún está en terapias por que el fuego dañó algunas de sus extremidades y también tuvo secuelas psicológicas por la pérdida de su hijo. Al parecer no volverá a ser modelo. Luna logró concebir un bebé y Theo la cuida muchísimo para que nada le pase. Y a Daphne no ha vuelto a ver, Draco le contó que los aurores la habían encontrado, que estaba en Azkaban y hoy serpia su juicio, por lo tanto ellos deberían estar ahí para declarar en su contra.

Hermione había estado muy nerviosa por reencontrarse la persona que intentó matarla, los últimos días comía muy poco y a veces se ponía a temblar.

-Esto no da más. ¡Maldita sea! –Dijo desesperado el rubio, mientras golpeaba el auto.

(***)

-¿Cómo está doctor? –Preguntó Draco a un hombre bajito, de cabello oscuro y ojos castaños que pasaba distraídamente, el hombre vestía una bata blanca y llevaba unos papeles en la mano.

-Lo siento, yo no soy doctor –Dijo el hombre y siguió caminado.

Más tarde pasó otro hombre y Draco se acercó a él.

-¿Cómo está Hermione Granger? –Dijo desesperado, a punto de rodear el cuello del doctor con sus manos y apretarlo hasta que le diga algo sobre Hermione.

-Yo no atiendo a esa paciente –Respondió el doctor demasiado cortante y se fue dejando a Draco más angustiado.

Llevaba 1 hora y media en la sala de espera caminando de un lado a otro, cada vez que alguien pasaba le preguntaba cómo estaba Hermione, pero nadie le daba razón de ella. Dos veces trató de entrar a las habitaciones y buscarla por su cuenta, pero los guardias lo sacaron y ahora estaban resguardando que no fuera más allá del tercer asiento de la sala. El rubio estaba volviéndose loco ahí mismo. Tomó sus cabellos rubios platinos entre los dedos de sus manos y tiró de él. Respiró profundo, repitiéndose que todo saldría bien y que no tenía nada de qué preocuparse, tratando que convencerse a sí mismo. No sabía si debía llamar a Harry o Theo, tampoco quería preocupar a los demás son antes estar seguro de que era lo que pasaba. Se reprendía mentalmente el no haber cuidado a Hermione, porque de haberla cuidado bien, seguro no hubiera pasado eso.

Miró a los guardias que platicaban distraídamente sobre algun artículo muy malo del profeta. Draco sacó su varita con disimulo. Apuntó a ambos guardias e hizo el hechizo de piernas de gelatina. Corrió por el pasillo. Y atravesó las puertas, miró a ambos lados y lo único que percibió fueron puertas y paredes blancas. 231… 232… 233, había muchísimas puertas.

-¿Señor Malfoy? ¿Es usted familiar de Hermione Granger? –Draco voltio hacia sus espaldas y se encontró con un doctor, alto, rubio y ojos verdes. Hermione había vuelto a ser 'Granger' tras su divorcio con Ron, para él nunca había sido Weasley y esperaba que muy pronto fuera 'Malfoy' –Iba a buscarlo justo ahora. –Dijo aquel hombre.

-¿Qué pasó? ¿Cómo está Hermione? –Preguntó él muy alterado, todo se había salido de control. Todo iba bien hasta ahora, el y Hermione vivían juntos, Astoria le daría el divorcio en dos meses, apenas se recuperara y sus terapias terminaran. Hermione tenía una hermosa pancita de cinco meses y habían encontrado a Daphne, ella estaba en Askaban y hoy sería su juicio, debían ir a declarar en su contra, ellos eran indispensables, más Draco que la miró en la casa de Hermione, cuando se incendió y ocurrió la tragedia que asesino al su hijo y que a Astoria que quitó la posibilidad de volver a retomar su carrera como modelo, que tanto amaba. De no haber sido porque Ron olvidó la varita. Quizá todos hubieran muerto ahí mismos.