Los personajes no son míos. Solo la historia lo es ¡Te odio Meyer! ¡Porque ha creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan


Bella Pov

El chillido molesto de voces sin dueños había logrado sacarme de mi somnolencia. Estire mi cuerpo de manera perezosa, tanteando a mi lado, en donde se suponía se encontraría Edward durmiendo. Nada. Su lugar se encontraba vacío, aunque los gritos silenciados por Esme, me hacía pensar que nuevamente era participe de una boba pelea con sus hermanos. Tal vez esta vez se tratara de comida…

Ignorando los continuos chillidos histéricos de Alice, y las risas divertidas de los demás, volví a acurrucarme entre las frazadas en un intento de no perder aquella calidez que estás le habían ofrecido a mi cuerpo tras la ausencia del de Edward.

Levente mi brazo hasta la altura de mis ojos, observado embelesada el hermoso brazalete dorado que se encontraba allí, como un recordatorio de las palabras de Edward la anterior noche…

Pensaba en regalarte un anillo, pero dado a que se que me rechazaras, supongo que preferí ahorrarme otra discusión y regalarte este brazalete como… una promesa, porque mucho antes de la próxima navidad, serás mi esposa. Comienza a asimilarlo Swan…

Volví a reír al igual que lo había hecho en el momento exacto en el que me había dicho aquellas palaras, con un falso tono serio, intentando ocultar su vergüenza tras los bramidos burlones de Emmett. Aun no podía creer que sus palabras no hubieran tenido un dejó de romanticismo, en absoluto, él solo se había encargado de asegurarme que mi testarudez no me serviría para convencerlo de no casarse; Y lo gracioso del asunto era que sus pensamientos eran completamente erróneos, porque siendo sincera conmigo misma, sabía que sí me hubiera regalado un anillo, lo más probable era que hubiera aceptado sin Rechistar…

Isabella Cullen… Isabella Cullen Swan. Me gustaba como sonaba. Sonreí, por decima octava vez desde que me desperté, no solo por el rumbo que estaba tomando mis pensamientos, sino también por lo que creería Renee de saber que realmente sopesaba la idea de unir mi apellido al de alguien más, cuando desde niña ella me había inculcado un férreo desprecio hacia el casamiento.

Una locura.

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— No sé que le sucede — aseguré casi con temor, siento testigo de cómo Alice intentaba ocultar su preocupación y desconfianza tras una sonrisa risueña. Supuse que mi mueca, que inicialmente había intentado ser una sonrisa, la había desalentado más de lo que podría haberla reconfortado.

Ambas habíamos notado el radical cambio en Edward. Se había vuelto evasivo y distante, no solo conmigo, sino también con Alice; Y a ambas nos parecía extraño, porque aquella actitud se había presentado como si nada, o tal vez, como habíamos acordado en una de nuestras tantas platicas, la actitud solo había incrementado, tal vez siempre había estado allí, incluso antes de navidad, pero nosotras no lo supimos, ni quisimos, ver.Y tal vez, después de todo, aquella suposición era verdad

— Ya lleva cuatro días actuando así — se quejo Alice, cerrando su puño con enojo. Asentí incapaz de decir nada. No tenia idea de lo que realmente sucedía con Edward, había momentos en los que era efusivo, cariñoso…igual que siempre, y sin embargo, había momentos en los que era evasivo, quejumbroso y distante… — Y allí va de nuevo — gruño, al escuchar como su hermano comenzaba a tocar una pieza de piano, como todos los días, logrando inundar el ambiente con aquella melodía digna de un funeral.

Me encogí de hombros.

— Pasado mañana es año nuevo — recordé con una sonrisa, intentando cambiar el rumbo de nuestra platica. La pequeña asintió, eufórica, dando pequeñas palmaditas, sin importarle como Rosalie y Carlisle, que venían entrando a la cocina, la observaba con preocupación. Alice soltó un gritillo de júbilo, logrando atraer a Emmett y Jasper, que, preocupados, corrieron hacia en donde parecíamos estar todos.

— ¿Acaso aun no has entendido de que Jamás debes gritar a no ser que estén por hacerte daño? — preguntó un ofuscado Emmett, sentándose en la encimera. Alice lo ignoro olímpicamente, mientras se abrazaba a Jasper, que aun la inspeccionaba en busca de alguna lastimadura. Negué divertida. Jasper solía ser aun mas sobreprotector que Edward, solo que a diferencia de pelicobrizo, esté intentaba disimularlo casi a la perfección. — Mira que puedes ser molesta. Estaba ganándole una partida, ¡Era mi mejor mano!

— ¿Qué dijo tu madre de apostar por dinero?

— ¿Y qué dijo de no traer trabajo a casa? — rebatió Emmett. Todos fuimos testigos de cómo Carlisle Cullen se sonrojaba visiblemente, moviendo nerviosamente sus manos, incapaz de defenderse — Descuida, no le diré nada… a no ser que…

— ¡Ugh! ¿Es que acaso no saben que faltan dos días para año nuevo? — se quejó Alice, interrumpiendo a su hermano, y, de paso, salvando a Carlisle, que no podía hacer más que suspirar aliviado. Reí entre dientes, escuchando como todos suspiraban un casi inaudible "Si", tal vez ya estaban as que acostumbrados a las constantes exageraciones de Alice cuando de organizar fiestas se trataba — Bien, porque aun no decido si deberíamos realizar las cena en el jardín trasero o en la azotea

— ¡¿Estás loca? Desde hace mas de tres días que continua nevando

— ¿Y…? — inquirió la pequeña con desinterés, para la sorpresa no solo del horrorizado Emmett, sino de los demás, que por la imagen que ofrecíamos, parecíamos ya estar resignados a sufrir de una pulmonía. — Se verá romántico. Y cuando toque el beso de comienzo de año… — dejo la frase incompleta, suplantándola con un sonidito de emoción. Jasper sonrío idiotizado, mientras la pequeña, con un pequeño saltillo, se bajaba de la banqueta para dirigirse hacia la escalera, de seguro, en dirección hacia su habitación.

Inmediatamente todos observamos a Jasper. Este asintió sin más.

— Intentare convencerla — susurró, siguiendo a su novia escaleras arriba. Un suspiro colectivo se dejo escuchar, seguido de la melodiosa risa de Rosalie. Mentiría si dijera que fui la única que la observo como si de pronto hubiera enloquecido.

— ¿Y a ti que te sucede…? — Preguntó el grandulón con mal humor, recibiendo un golpe en forma de respuesta — ¿…Amor? — completo con una sonrisa inocente. Eso pareció gustarle a Rosalie ya que a modo de compensación se acerco para rodearlo con sus delicados brazos.

— Alice. Ella siempre logra que hagamos lo que queramos — explico la rubia con una sonrisa tierna bailando en su rostro. Asentí. Si. Ciertamente me había dado cuenta del infalible poder de persuasión de Alice, porque la mayoría de las veces yo era víctima del mismo, pero lejos de molestarme, las mayorías de las veces, cuándo no hacía de barbie viviente, me parecía tierno, ya que ella siempre lo utilizaba cada que quería demostrar su cariño o interés por los demás. Era una forma dolorosa, molestas, pero no por ello dejaba de ser… Muy al estilo Alice, inexplicablemente reconfortante y única. — Esa enana sí que es astuta — volvió a decir Rosalie con un poco mas de diversión

— Soy su padre, no es para menos — aseguró Carlisle con una sonrisa orgullosa. Emmett rodó los ojos, preparado para responderle a su progenitor. El suspiro impaciente de Rosalie, fue una clara señal para mí de que debía alejarme de aquella cocina. Carlisle era un buen padre, pero como todo hombre Cullen, parecía tener algún problema cuando se trataba de perder de alguna manera, y aquello incluía en enfrentamiento verbal con sus hijos, aunque estos parecieran más bien la pelea de dos niños de primarias jugando a mi casa es mas grande al tuya.

Retrocedí rápidamente hacia la salida, dispuesta a dirigirme a la sala de estudios, en donde Edward debía de encontrarse en su minuto de descanso. El hecho de que la música del piano no se escuchara más, confirmo mis sospechas.

— Voy a ayudar a Esme con las compras — escuché decir a Rosalie, mientras me encontraba subiendo las escaleras. No sabía con exactitud si aquella afirmación por parte de la rubia era cierta y Esme realmente había vuelto de la tienda, o solo era una excusa para escaparse de la pequeña discusión sin sentido, que seguramente estaban teniendo padre e hijo.

Alice Pov

Sentí mis ojos humedecerse, mientras la cálida manos de Jasper, sosteniendo la mía, intentaba darme un poco de consuelo; consuelo que en ese momento no parecía tener. Decepción. Tal vez esa era la palabra adecuada para describir el primer pensamiento que surco por mi mente cuando la repugnante imagen de Edward y Tanya besándose se hizo presente justo frente a mis narices, al abrir la puerta del maldito estudio de música.

Todo era tétrico.

Edward no era perfecto, amos lo sabíamos, pero el engañar de aquella manera a Bella era… ¡Se supone que la amaba por todos los santos! Se suponía que él no sería así, es más, muchas veces lo había escuchado prometerle a mamá que no sería así, que sería un hombre con…

— Eres un jodido idiota — gruñí, moderando mi voz, mientras cerraba la puerta tras de mí. Ambos continuaron allí, petrificados, luego de haberse separado apenas fueron conscientes de nuestra presencia dentro de la sala, dos minutos antes — Son repugnantes — asegure, intentando borrar la imagen de Tanya sentada a cuclillas del cuerpo de él, ambos besándose.

— Al… — intento hablar Edward, observándome a los ojos. Culpa. Se notaba a millares que la culpa lo consumía — Esto no…

— ¿No qué? Se perfectamente lo que vi, Edward. No jodas. ¿Acaso intentaras decirme que no es lo que yo creó? — la ironía impregnaba cada una de mis palabras, al igual que la furia, mientras observaba la ligera y casi sonrisilla que se le escapaba a Tanya. Esa guarrilla. — Por esto es que estas tan abstraído con Bella. Debido a ella te comportaste con un idiota con tu novia, novia a la que cinco días a tras prácticamente le juraste un futuro casamiento... eres…

Bella Pov

Siento no haberte devuelto tus llamadas antes, Bells, pero…

— Eres un idiota, Black. Hace más de seis días que deje aquellos mensaje y tu lo único que haces es llamar pidiendo disculpas y ya, ¿Acaso crees que me importan? — indague enojada, escuchando como bufaba al otro lado de la línea, incluso podía imaginármelo rodar los ojos en ese preciso momento — No quiero excusas, así que habla y respóndeme

¿Qué cosa?

— Todo lo que te he preguntado en mis mensajes de voz

Lo único que he escuchado son amenazas, así que…

— Black

Swan

— ¡Jacob!

Bella, de verdad, este es un tema delicado, y sé que me odiaras por… no haberme atrevido a decírtelo antes pero… Escucha. Aun no estaba seguro si debía o no decírtelo pero he hablado con Billy y él cree que una situación así requiere que alguien te abra los ojos, y no enterarte por las malas…

— Jaco, solo dolo

¡Eso intento, pero tú me interrumpes! — me sonroje ante su explanación, sintiéndome no solo indignada, sino también como una idiota. Él tenía razón, no hacía más que interrumpirlo, pero en mi defensa, ¡Estaba preocupada! —Así que cierra la boca antes de que me arrepienta

— No me… — un furioso grito, seguido por otros tantos, interrumpió el hito de mi reclamo. Observé extrañada, comenzando a subir los escalones que me quedaban, antes de que me llamara Jacob, para llegar a donde se encontraba Edward, y, extrañamente, de donde provenían los gritos. — Jacob. Te llamo luego y me sigue contando

No. ¿Sabes? Mejor baja hacia la Push y aquí hablaremos. Creó que no debo decírtelo por el móvil

— Está bien

¿Bella?

— ¿Qué?

Ven sola, no con Cullen — rodé los ojos ante lo estúpida de su petición, sin embargo, tras un simple "está bien" corte la llamada, disponiéndome a seguir con mi camino.

Me sobresalte al escuchar como los gritos se hacían más fuertes cada escalón que subía. Intente apresurar mis pasos por los últimos dos escalones, casi cayéndome en el ultimo, sin embargo, y gracias a la barandilla, logre llegar sin ninguna secuela para ser capaz de adentrarme a la habitación de donde provenían los distinto gritos.

Un sentimiento de repentina incomodidad me invadió al ser testigo directo de como todos los que se encontraba gritando, callaron en cuanto entre a la habitación. Alice, que había ido la principal voz que se destacaba de entre los gritos, m observo con sus ojos vidriosos

— Otra vez peleándola Edward — bufe por lo bajo, observando esta vez a mi novio que se mantenía a escasos metros de distancia de mí. Me cruce de brazos, esperando que entendiera que al menos, esta vez, Alice merecía un "Lo siento" de su parte — Los gritos se escuchan desde abajo

— Lo siento Bella — fruncí el ceño extrañada por como la pequeña pelinegra se había lanzado a mis brazos, hasta terminar de estrujarme de manera dolorosa. Jasper, desde donde se encontraba, me dirigió una sonrisa tranquilizadora, y yo aun no entendía nada — De verdad lo siento mucho

— Descuida — le respondí, sin saber que decir con exactitud. ¿Por qué se disculpaba realmente? ¿Por utilizarme como una muñeca viviente, o por desafiar a Emmett a un concurso para ver quién podía hacerme sonrojarme más con comentarios inapropiados? Realmente no sabía porque se disculpaba, pero aun así no es como si me importara mucho en este momentos, al verla tan distinta a como siempre suele comportarse — ¿Qué sucede aquí? — le pregunté a los demás, mientras comenzaba a acariciar el cabello de Alice hasta el momento en que Jasper la enredo entre sus brazos para permitirme seguir observar a Edward.

Gruñí enojada. Edward siquiera se dignaba a mirarme. Observe, esta vez a Tanya a la espera de que alumnos ella fuera que me explicara de que iba la situación, aunque lo único que obtuve fue un encogimiento de hombros de su parte, al parecer solo le interesaba observar el paisaje que le ofrecía el ventanal más alejado de la habitación. Típico

— Edward, ¿Qué sucede?

— Nada

— La llevare a nuestra habitación — susurro Jasper, comenzando a arrastrar a Alice fuera del lugar, siendo seguidos por Tanya que sin siquiera dar explicaciones abandonar el lugar. El ligero sentimiento de desconfianza que albergaba minutos atrás, para ese momento ya pasaba a ser un sentimiento severamente amplificado por la misma.

— Nada no causaría el llanto de Alice — aseguré, acercándome hacia él, recibiendo con gusto uno de sus abrazos. Cerré los ojos mientras el apoyaba su barbilla sobre mi coronilla — La has vuelto a regañar. Edward, sé que no soportas cuando se sobre emociona con algo, pero ella es así, y considerando el hecho que la conoces desde que nació, ya deberías de estar acostumbrado… — él sonto un risa entre ronca y nerviosa. Me aleje de él, para poder observarlo a la cara, sin embargo seguí manteniendo nuestras manos unidas

— Bells — susurró…

— Tienes labial

— ¿Qué?

— Que tienes el labial de Tanya en tus labios Edward — dije, terminando de expulsar el ultimo bocado de aire que quedaba en mis pulmones, observando cómo los carnosos labios de él se encontraba manchados por el reconocible labial rosa


¡Hola linduras! Pues sí, he regresado… ¡Les ruego no me maten!

En cuanto a mi desaparición; No intentaré excusarme ante ustedes, aunque sí, se que les debo explicaciones a TODOS por esta ausencia tan extensa, y es que bueno, como ya todos saben, fuera de Fanfiction (aunque a veces no lo parezca), tengo una vida, y está siempre se llena de problemas, tontos a veces, pero no como el que estoy atravesando ahora; creo que es mi deber apoyar a mi familia en estos momentos, para ser más exactos, a mí hermano que está atravesando por una enfermedad que podría costarle la vida, así que si alguno ha vivido alguna situación similar tal vez me entienda, y para a aquellos que tuvieron la suerte de no hacerlo, pues le explicare. Estoy hecha una mar de emociones, bipolar (mar de lo acostumbrado), depresiva, nerviosa, preocupada, llorosa, falta de imaginación… La lista es larga y nada de aquellos verbos son inspiradores para mantener una psique estable, créanme.

Pero ya, en sí, y redondeando tanta palabrería solo les quiero decir que NO DEJARE LA HISTORIA, sin embargo tampoco prometeré cosas que no puedo cumplir, por lo que no pondré fecha limites para mis actualizaciones.

Los quiero, los amo, los adoro, sépanlo lectores divinos porque desde no me cansare de decírselo en cada capítulo. Les agradezco de antemano a TODOS y cada uno de ustedes que en cada Revierws o mensaje privado, me ha dado ánimos y consejos que han hecho la diferencia a mi día… ¡GRACIAS!

Besos: Bella-Ragaza

¡Los quiero muchísimo!