CAPÍTULO 20

ARTAX

Todo mi cuerpo temblaba, el cambio repentino de temperatura me había dejado helada.

Mystika: Valkyon tengo mucho frío.

Le abracé más fuerte, su cuerpo era muy cálido y conseguía subir mi temperatura corporal.

Él entendió lo que hacía y me abrazó más fuerte, abarcando más superficie de mi piel con sus grandes brazos.

Valkyon: ¿Estás bien?

Mystika: Ahora sí...

Sonreí con mi cabeza enterrada en su cuello, viendo como mi respiración le erizaba la piel en esa zona.

Él me cargaba como si no pesara nada.
Poco a poco fui dejando de temblar y me relajé, sólo hasta recordar que estaba completamente desnuda y las manos y brazos de mi jefe cubrían gran parte de mi cuerpo.

Mystika: Y-ya estoy mucho mejor, gracias...

Hice un movimiento para bajar y él me soltó con cuidado.

Mi amigo seguía ahí esperando en el agua, me acerqué a él y bajó su cabeza a la altura de la mía. Puse mi frente contra la suya y acaricié su quijada.

Mystika: {Gracias otra vez, amigo}

-(Aquí estoy para ti, ahora y para siempre)

Pegué un bote sobresaltada.

(¿El unicornio me estaba hablando?)

-(jajaja no te asustes, querida. Igual puedes hablarme sin pronunciar palabra).

Mystika: (Vaya, es increíble...)

-(Sabía que volverías. Puedes llamarme cuando lo necesites mientras estés aquí).

Mystika: (Pero, ¿cómo?)

-(Puedes ponerme un nombre y pensar en mí, yo recibiré tu llamado).

Pensé durante unos segundos en un nombre para mi amigo. Me recordaba al caballo de Atreyu, de "La historia interminable".

Mystika: Artax.

Valkyon: ¿Qué?

Por unos momentos olvidé que Valkyon estaba ahí conmigo. Seguramente no entendía nada de lo que pasaba.

Mystika: Me ha pedido que le diera un nombre para poder llamarle cuando le necesite.

Valkyon: Es un hermoso nombre.

Le sonreí y me dirigí de nuevo al unicornio.

Mystika: ¿Qué te parece?

-(Si a ti te complace, a mí también).

Mystika: Bien, pues Artax.

Acaricié su frente y él cerró los ojos complacido por el gesto.

Artax: (¿Quieres montar?)

Mystika: (¿No te haré daño sin silla?)

Artax: (No, tenemos una gran fuerza y resistencia, tranquila)

Me aferré fuerte a su crin mientras él se encogía lo justo para ponérmelo fácil. Pasé mi pierna sobre su lomo y me impulsé hasta quedar perfectamente sentada.

Me miré y de nuevo fui consciente de que estaba desnuda, lo que me arrancó una risa al recordar mi conversación con Nevra.

Valkyon: ¿Qué ocurre?

Mystika: Sólo recordaba una conversación que tuve con Nevra la tarde que volvió... En broma me dijo que cabalgara desnuda sobre el unicornio.

Valkyon frunció el ceño unos segundos y recobró la compostura. Entonces le tendí la mano.

Mystika: Acompáñame.

Me pareció ver cómo se ruborizaba notablemente.

(Deben ser imaginaciones mías)

Valkyon: E-eh...

(¿Qué le pasa? ¿Por qué desvía la mirada?)

Mystika: ¿Estás bien?

Valkyon: Sí, sí, es mejor que no suba... Peso mucho y podría dañarle.

Mystika: Pero...

Artax: (Mystika no insistas, creo que no puede).

Mystika: (No entiendo).

Artax: (No importa, ¿vamos?)

Mystika: (...Claro) Valkyon, ¿te quedas aquí? Voy a dar una pequeña vuelta alrededor del lago para acostumbrarme.

Valkyon: Sí, te espero en el árbol. No tardes, debemos regresar para que tomes una infusión que Myrna te está preparando.

Mystika: Claro, ahora mismo vuelvo. (Vamos)

Artax comenzó a salir del lago a paso lento.

Ya había montado a caballo antes, pero jamás sin silla, por lo que tenía que ejercer bastante fuerza con las piernas para mantenerme en equilibrio.

Mystika: ¿No te hago daño agarrándote del pelo?

Artax: (No, tranquila. Voy a subir el ritmo, ¿estás lista?)

Mystika: Venga.

Comenzó a trotar y relajé mi cuerpo para que fuera al compás del de mi amigo. A más velocidad, más presión debía hacer con mis rodillas. Por suerte mis piernas se habían fortalecido mucho los meses que llevaba en Eldarya, sino al día siguiente no podría ni moverme.

En unos minutos pasó del trote al galope. Yo iba encogida hacia su cuello y perfectamente equilibrada.
La sensación de libertad era brutal. Corríamos entre los árboles y a nuestro paso revoloteaban una especie de libélulas, aunque íbamos tan rápido que me era imposible fijarme bien en ellas.

Artax: (Bueno, has estado muy bien, deberíamos volver ya)

Mystika: Sí, ya llevamos un ratito.

Llegamos de nuevo al lago al galope y frenó al entrar en agua. Me bajé de Artax y me sumergí en el agua para refrescarme después del esfuerzo.

Abracé al unicornio por el cuello y él hizo lo propio con una de sus patas y su cabeza.

Artax: (Recuerda llamarme cuando me necesites)

Mystika: Descuida y gracias de nuevo.

Artax relinchó y levantó sus patas al aire, luego dio media vuelta y se marchó galopando.

Me dirigí a la orilla en frente del gran árbol, Valkyon me esperaba pacientemente recostado contra el tronco y mi ropa estaba bien colocada a su lado.

Cuando llegué delante del árbol agarré mi cabello retorciéndolo a un lado para escurrirlo al máximo posible y me senté al lado de Valkyon con las rodillas encogidas hacía el pecho.

Valkyon: ¿Qué tal el paseo?

Mystika: ¡Excitante! Oye, si no te importa me quedaré unos minutos aquí para secarme, sino empaparé la ropa.

Valkyon: Claro.

El tiempo era cálido y me sequé rápido. Incluso el pelo se secaba con relativa rapidez, así que lo peiné con los dedos y finalmente me vestí.

Mystika: ¿Vamos?

Valkyon se levantó de un salto e imitándole nos encaminamos a casa de Myrna.

Valkyon: ¿Estás bien?

Mystika: Sí, me siento bastante bien. ¿Qué crees que puede haberme pasado? ¿Un virus?

Valkyon: Eso parece...

Mystika: Si estoy bien, ¿por qué sigues pareciendo preocupado?

Valkyon: ¿Eh? Bueno ha sido raro, te ha atacado rápido y la reacción ha sido muy fuerte.

Mystika: Como muchos virus, ¿no?

Valkyon: Supongo.

Seguimos caminando en silencio y él mirándome de reojo de vez en cuando.

En un momento tropecé con una raíz saliente y Valkyon me sujetó en un rápido movimiento.

Valkyon: ¿Estás bien?

Mystika: Sí, sólo me he tropezado... Tranquilo, no voy a volver a desmayarme jajaja

Me soltó con el rostro serio y aparentemente sin intención de explicar por qué tanta preocupación.

Llegamos a casa de Myrna y ésta olía a comida y a hierbas.

Myrna: ¡Al fin! ¿Qué tal te encuentras niña?

Mystika: Es un placer volver a verla Myrna. Estoy mucho mejor, gracias.

Myrna: Siéntate, te daré una infusión que te ayudará a sanar. Tendrás que tomarla durante tres días. Te he dejado escrita la receta.

Mystika: ¿Por qué la ha dejado escrita?

Myrna: Oh, tengo que irme unas semanas a una aldea cercana. Tenéis todo lo necesario en la despensa y dejaré aquí a Khal por si necesitáis contactarme o contactar a alguien.

Mystika: Bien y... ¿para dormir? Esta vez somos seis.

Myrna: Ah sí, tenéis mi casa y la de mi hija a vuestra disposición. Es la que está detrás de mi huerto.

Nos entregó las llaves de ambas casas y en ese momento entraron nuestros compañeros cargados con lo que parecían las últimas pertenencias por traer.

Valarian: ¡Mystika! Pareces estar mucho mejor.

Jamón: Mystika asustar todos.

Mystika: Lo siento Jamón. Sí, ya estoy bien. Ningún virus podrá conmigo.

Jamón: Mystika ser fuerte y tener jefe atento.

Mystika: Así es.

Sonreí a Valkyon y me devolvió la sonrisa de forma fugaz.

Myrna nos llamó para comer y colocó un plato para cada uno y mi infusión.

Myrna: Los chicos me han dicho que os enfrentasteis al kraken y que le hicisteis huir después de herirle.

Mystika: Sí, fue algo escandalosa la herida.

Myrna: Éstos tienes varios virus que se transmiten a través de los fluidos o la sangre, seguramente su sangre entró en contacto con la tuya o tu saliva.

Mystika: Pues no le presté atención a eso, pero es bastante probable.

Myrna: Desde luego los síntomas que sufres lo explicarían.

(Misterio resuelto).

Todos devoraron su comida, haciéndose notar que habíamos repartido nuestras raciones después de la pérdida de uno de los barcos.

Buckie: ¿Tenemos armas suficientes?

Tigg: Sí, no ha sido tan grave la pérdida.

Valarian: ¿¡Qué!? ¡Hemos perdido dos barriles de cerveza!

Todos echamos a reír y él agachó las orejas hacia atrás resoplando visiblemente molesto, así que lo rodeé con mi brazo para consolarle.

Mystika: Tranquilo yo te racionaré nuestra cerveza.

Valarian: ¡Bah! Entonces no probaré ni una gota.

Mystika: Te daré mi parte de tres días.

Valarian: ¡Eso es amor!

Mystika: Pffff.

Puse los ojos en blanco y me aparté de él.

Valarian: Sólo te haces la dura, pero en el fondo te mueres por rascarme detrás de las orejas.

Mystika: jajaja buen intento...

Todos rieron de nuevo, todos menos Valkyon que parecía pensativo.

Cuando acabamos de comer nos repartimos en las casas para llevar las maletas. Decidieron repartirse tal y como vinimos en los barcos, es decir, Valarian, Valkyon y yo en casa de Myrna y los demás en la casa de su hija, que se encontraba fuera una temporada. Aunque Myrna no dio detalles supuse que era para evitar al basilisco.

Valarian: Bueno, ¿cómo dormimos?

Mystika: Yo dormiré en el sofá, dormid vosotros en las camas.

Valarian: Claro que no, ya dormiré yo en el sofá.

Mystika: No, mido menos que tú, estarás más cómodo en la cama. Valkyon tú estarás mejor en la cama de invitados, es la más grande.

Valkyon: ¿Uhm?

Al parecer no había estado atento a la conversación.

Mystika: Dormir, estamos repartiéndonos las habitaciones.

Valkyon: Ah eso.

Mystika: Algo tendrás que decir...

Valkyon: Como digáis, no tengo problema.

Se levantó y fue a guardar las armas en su sitio.

Valarian: {Sht ¿Qué le pasa al jefe?}

Mystika: {Yo qué sé...}

Cogí la maleta de Valkyon y la dejé en la habitación que compartí con Nevra anteriormente y la mía la coloqué cerca del sofá. Valarian fue a acomodar sus pertenencias.

Aproveché para echar un ojo a la despensa e idear un poco las comidas con papel y lápiz en mano.

Valkyon: Mystika.

Mystika: ¿Sí?

Contesté sin levantar la vista del papel mientras seguía escribiendo.

Valkyon: ¿Por qué tu maleta está en el comedor?

Mystika: Debiste prestar atención cuando hablábamos de cómo dormiríamos.

Valkyon: ¿Y qué significa eso?

Le tuve unos segundos esperando la respuesta mientras acababa de anotar una línea.

Mystika: Mhh que cada cual tiene su habitación asignada. Tú duermes en la de invitados, Val en la de Myrna y yo en el sofá.

Valkyon: ¿La de invitados es donde dormiste con Nevra o también dormiste en el sofá?

Mystika: Dormí con él, no íbamos a dormir en el sofá con Myrna madrugando y trasteando temprano, esa señora apenas duerme nada. Además cabíamos de sobras los dos.

Valkyon: ¿Y por qué no duermes en la cama?

Mystika: Porque el sofá o la cama de Myrna son menos cómodos para alguien de tu tamaño.

Valkyon: ... Quiero decir...

(Oh, sí, sé muy bien lo que quieres decir, pero no, no puedo dormir contigo sin que me duela demasiado tenerte en la misma cama y verte a mi lado al despertar).

Me giré hacia él y me crucé de brazos apoyándome en la encimera de la cocina.

Mystika: Estaré muy bien, el sofá es cómodo, ya lo comprobé la otra vez.

Valkyon iba a abrir la boca para decir algo pero no le dejé.

Mystika: No voy a cambiar de parecer.

Volví a girarme para seguir anotando el planning de comidas mientras oí como Valkyon soltaba un suspiro y se dirigía a la habitación.

Mi determinación y mi orgullo era lo único que tenía para no caer rendida a los pies de mi jefe... Caer a sus pies para luego acabar frustrada o rechazada. Esta "relación" empezaba a dañarme seriamente, me costaba lo indecible no tirarme a sus brazos y besarle, aun sabiendo que sólo obtendría una negativa por su parte.
(¿Qué tengo de malo para él? Quizás si le dijera lo que siento lo descubriría pero... ¡ni hablar! Prefiero quedarme con la incertidumbre que escuchar un NO de su boca...)

Solté el lápiz sobre el papel y me estiré haciendo crujir mi espalda.

Valarian: Eso se ha oído desde el otro lado de la casa.

Mystika: Mi cuerpo quiere acción.

Un brillo travieso cruzó la mirada de Valarian, que dibujó una sonrisa sarcástica.

Valarian: ¿Estás bien como para entrenar?

Mystika: ¡Sí!

Valarian: ¿Con o sin armas?

Mystika: Sin armas, no quiero hacerte demasiado daño.

Valarian: Jajaja como quieras. ¿Apostamos algo a que vas a morder el polvo?

Mystika: ¡JA! ¿Apostar eh? Mhh venga, si me ganas te rascaré detrás de las orejas.

Valarian: Jaja me gusta, me gusta. ¿Y si ganas tú, cosa que no ocurrirá?

Mystika: Tú decides.

Valarian: Bien, si ganas tú... Puedo hacerte un masaje para desentumecerte.

Mystika: Vaya, sea como sea, sales ganando...

Valarian: Soy un chico listo.

Mystika: Jaja ya veo... Vamos.

Me cambié de ropa y salimos al patio. Me acerqué a él y le desabroché la hombrera lanzándola a un lado ante su mirada divertida. Me separé y nos pusimos uno en frente del otro en guardia.

Valarian: Las damas primero.

Mystika: Quizás no seas tan listo, al fin y al cabo.

Acorté la distancia en un segundo y lancé un puñetazo a su estómago que le pilló por sorpresa.

Valarian: ¡Eh!

Mystika: El masaje sólo en la espalda y por encima de la ropa.

Valarian me sonrió y se puso de nuevo en guardia. Se acercó y soltó un puñetazo que esquivé con facilidad. Después lanzó varios que fui esquivando y encajando, quería ver qué movimientos hacía, ver sus puntos débiles.

Su técnica era similar a la de un boxeador, sólo atacaba con el tren superior, no daba patadas ni rodillazos.

Valarian: ¿Qué ocurre, no sabes cómo atacarme?

Me limité a sonreírle y a tomar una distancia cómoda para poder atacar con las piernas.

Comencé a golpear sus muslos con mis tibias y a soltar algún puñetazo para mantenerle distraído y a distancia. Puede que de buenas a primeras no notara demasiado mis ataques, pero castigarle así sus muslos traería sus consecuencias en poco rato. Cómo él desconocía ésto, se confió y bajó un poco la guardia, lo que aproveché para darle una patada en el hígado, seguida de un gancho que le hizo retroceder unos pasos.

Valarian: Vaya, vaya...

Volvió a ponerse en guardia y avanzó para atacarme con más determinación. Yo solté otra patada y en cuanto mi pierna tocó la suya, su cola rodeó mi tobillo y estiró de él haciéndome perder el equilibrio y cayendo a cuatro patas en el suelo.

Rápidamente estiré mi extremidad inferior hacía sus pies y le hice la zancadilla. Valarian cayó de espaldas con una mueca y yo me levanté rápido para colocarme sobre él bloqueándole los brazos e intentando estrangularle con mi antebrazo para que se rindiera.
Él intentaba atraparme con las piernas y debido a su altura, al fin lo consiguió. Me lanzó con ellas contra el suelo de espaldas y esta vez fue él quien se puso encima bloqueando mis manos con una de las suyas, agarrándome con las muñecas unidas.
Estaba sentado sobre mi cadera, así que también tenía dificultad para maniobrar con las piernas.

Valarian: Dime, ¿por qué oreja comenzarás?

Tenía que pensar en algo rápido...

(Él había usado su cola para desestabilizarme, así que... ¿Por qué no usar algo a mi favor para mantener la ventaja?)

Mi respiración era agitada debido al esfuerzo. Noté el sabor a hierro de la sangre en mi boca, sin duda de alguno de los golpes recibidos.

Lamí la comisura de mis labios para limpiar mi sangre. Valarian entrecerró los ojos y sus pupilas se dilataron.

(Bien, ya sabía qué "arma" usar, no iba a jugar limpio, pero... ¿quién dijo que lo estuviéramos haciendo?)

Mystika: {Val... ¿podrías aflojar un poco? No voy a escaparme}

Usé una sonrisa pícara y puse la voz algo ronca. Él me devolvió la sonrisa y aflojó un poco su agarre, hasta el punto de tener las muñecas bastante libres.

Mystika: {Gracias...}

Pestañeé lentamente mientras mordía mi labio inferior y le miraba directamente a los ojos. Luego paseé la mirada hacia su boca.

Y cayó como mosca en la miel...
Su agarre se aflojaba completamente y la mano que antes sujetaba mis muñecas empezó a deslizarse lentamente por mi brazo al tiempo que se acercaba a mi cara.
Rápidamente me deshice por completo de su mano, subí mi cuerpo y con las piernas liberadas lo lancé hacia a un lado cayendo éste bocabajo. En seguida me senté sobre su espalda, le hice una llave en el brazo retorciéndoselo hacia atrás y me acerqué a su oído.

Mystika: {Nunca te fíes de tu rival, gatito}

Valarian: ¡Has hecho trampas!

Mystika: Tú comenzaste usando tu cola.

Valarian: Pero la cola es parte de mi cuerpo...

Mystika: Igual que las hormonas que te han traicionado, cariño.

Val soltó una carcajada y cuando iba a replicar...

Valkyon: ¿Ya habéis acabado?

Di un respingo en cuanto oí a Valkyon, que se encontraba apoyado en la puerta observándonos.

(¿Cuanto tiempo llevará ahí?)

Solté el brazo de mi compañero y comencé a levantarme cuando, sin esperarlo, éste se volteó y me hizo una llave con las piernas lanzándome de nuevo al suelo y dejándome sin aliento. Di unos toques en su pierna en señal de rendición y me soltó orgulloso.

Valarian: ¿Qué decías?

Se levantó y me tendió la mano para ayudarme a levantar que acepté enseguida.

Mystika: ¡Eso sí es trampa! Valkyon me ha hecho parar.

Valarian: Excusas, el combate no había acabado.

Mystika: ¡Porque no he querido dejarte inconsciente!

Valarian: Se siente.

Mystika: ¡Pero...! Está bien, tú ganas. Al menos no te daré el placer de sobarme jajaja

Valarian: Oh... Mierda.

Mystika: Al final no eres tan listo como crees.

Valarian: Bah, me encanta que me rasquen.

Mystika: ¡Consuélate como quieras!

Valkyon miraba en silencio nuestro duelo.

Nos dirigimos a la entrada y se apartó para dejarnos pasar y enseguida fui hacia la pica para lavarme los restos de tierra y sangre.

Valarian: ¿Estás bien?

Val colocó su mano en mi espalda y noté un dolor extendido en esa zona.

Mystika: ¡Au!

Valarian: ¿Qué?

Mystika: Tengo algo en la espalda.

Valarian retiró mi pelo hacia un lado con cuidado.

Valarian: Vaya, tienes una buena rascada. Puedo limpiártelo si quieres.

Valkyon: Valarian yo me ocupo. Mystika necesita de nuevo la infusión y a mí no se me dan bien esas cosas.

Valarian: Ehm... Claro.

Valkyon: Tienes la receta en la despensa, junto a las hierbas.

Valarian: Vale, me pongo a ello.

Miré estupefacta la escena mientras Valarian entraba diligente en la despensa a por los ingredientes.

Mystika: Oye, podía preparar yo misma la infusión.

Valkyon: Pero hay que curarte la espalda.

Mystika: Sólo es una rascada.

Valkyon: Estás baja de defensas por el virus, cualquier bacteria puede atacarte más fuerte.

Poco a poco me fue arrastrando a su habitación mientras discutíamos.

Valkyon: Siéntate en el suelo.

Su tono sonaba molesto, así que hice caso y me senté. Él cogió la pila de agua que había preparada en la habitación y un paño y se sentó tras de mí resoplando.

Mystika: No entiendo por qué no has dejado que Valarian se ocupara de mí si te resulta tan molesto hacerlo tú.

Valkyon: ¿Por qué dices eso?

Mystika: Es evidente, pareces fastidiado por tener que ocuparte de mí.

Valkyon: No es así.

Mystika: ¿Entonces?

Valkyon: ...

Valkyon me quitó la camiseta, me desabrochó el sujetador y apartó mi pelo a un lado.

Mystika: Te he hecho una pregunta...

Valkyon: ¿No decías que simplemente era un "capricho felino"?

Mystika: ¿Te molesta su interés? ¿Acaso están prohibidas las relaciones entre compañeros?

Valkyon mojó el paño y lo escurrió bien con las manos crispadas, tomando sus nudillos un tono más claro al habitual.

Valkyon: No, no están prohibidas.

(Vale, no están prohibidas, así que no se contiene por eso...)

Mystika: No me vas a contestar, ¿eh?

Valkyon: ...

Mystika: {Vaya, como el perro del hortelano...}

Valkyon: ¿Qué es eso?

Mystika: Nada, déjalo...

Siguió limpiándome hasta no dejar ni un rastro de sangre o tierra en mi espalda. Cuando hubo acabado me levanté, me abroché el sostén y luego me puse la camiseta antes de dirigirme a la puerta.

Mystika: Gracias.

Usé un tono seco y ni siquiera me giré hacia él para responderle.

Salí de la habitación y me dirigí a la cocina, donde Val estaba cociendo las hierbas.

Mystika: ¿Qué tal va?

Valarian: Oh, ¿ya habéis acabado? Esto ya está, sólo tiene que enfriar un poco.

Mystika: Gracias y perdona, tenía que encargarme yo.

Valarian: No hay problema.

Mystika: Voy a ponerme con la cena, estará en una hora. ¿Podrías avisar a los demás?

Valarian: Por supuesto.

Me sonrió y se fue a la casa adyacente a avisar a los chicos y yo me puse manos a la obra.

Al rato vinieron todos y pusieron la mesa o me ayudaron, excepto Valkyon que estuvo encerrado en la habitación hasta que llegó la hora de la cena.
Repartieron la comida y la bebida y yo me puse mi infusión.

Después de cenar los chicos volvieron a su casa y nosotros nos quedamos un rato en el sofá charlando.
Me levanté para cambiarme y estar cómoda y aproveché para rellenarles las jarras a mis compañeros.
La entregué la suya a Valkyon que estaba sentado en una de las esquinas del sofá y al entregarle la suya a Valarian, éste se sentó en el suelo.

Mystika: ¿Por qué te sientas en el suelo?

Valarian: Para que me rasques con mayor facilidad.

Mystika: No se te ha olvidado, ¿eh?

Valarian: ¡Qué pregunta!

Me senté tras él y comencé a rascarle la cabeza haciendo incapié detrás de las orejas. Su pelo gris era sedoso y fino.

A los pocos segundos comenzó a ronronear graciosamente, así que cuando hablaba también emitía ese sonido y así estuvimos un buen rato.

Valkyon: Bueno, se ha hecho tarde, deberíamos irnos a dormir.

Mystika: Sí, tienes razón.

Me levanté para poder acomodar el sofá para dormir en cuanto se fueran y Val se incorporó, se estiró satisfecho y me cogió la mano para depositar un beso en ella.

Valarian: Gracias.

Mystika: Un trato es un trato.

Valarian: Tendremos que entrenar más a menudo.

Mystika: Ya... buenas noches.

Val me guiñó el ojo y se metió en la habitación de Myrna.

Valkyon se levantó quedando a pocos centímetros de mi cara.

Valkyon: Buenas noches Mystika.

Mystika: Buenas noches Valkyon.

Se inclinó para darme un beso en la mejilla y se marchó a su habitación.

Le seguí con la mirada hasta que cerró la puerta tras de si. Solté un suspiro y salí fuera para tumbarme sobre el tejado un rato para ver las estrellas y relajarme, pues realmente no tenía nada de sueño.

(¿Qué podía esperar de Valkyon? A veces era tierno y atento y otras un pasota y un gruñón. Por no hablar de las señales contradictorias que mandaba...)

Valarian: {Shht Mystika, ¿qué haces ahí?}

Di un pequeño respingo, no esperaba que nadie subiera hasta aquí, claro que él era medio gato, ¿no?

Mystika: Me has asustado, ¿qué haces aquí?

Valarian: Salir a mirar las estrellas.

Se tumbó a mi lado y colocó sus brazos detrás de la nuca.

Valarian: Se está bien aquí...

Mystika: En efecto.

Volví a concentrarme en las estrellas para luego mirar en dirección al bosque. Me pareció ver una gran sombra cruzar hacia él lentamente y me incorporé notando la tensión en el cuerpo.

Mystika: Ahí está...

Valarian: ¿Eso es el basilisco?

Mystika: Aha...

(Hola de nuevo, papá...)

CONTINUARÁ