21. REMORDIMIENTO

SIGYN

Se puso los pantalones de cuero, la minifalda a juego, el corsé con armadura y se recogió la corta melena en una coleta, recogiéndose, detrás de las orejas, los mechones que le caían. Desayunó en las cocinas y sola, porque con lo temprano que era, no quería molestar a nadie ni esperaba encontrar a alguien tan madrugador y muerto de hambre a esas horas como para ir al comedor. Bueno, madrugador sí, pero casi nunca tenía hambre, aunque tampoco tenía nada de qué preocuparse; no saldría de su habitación… o sí. Loki estaba de lo más cambiado. Si le hubieran atado los ojos y no le hubiesen dejado ver al hombre con el que había hablado el día anterior, jamás habría adivinado que era él, si no fuera por esa voz que era una única en los Nueves Reinos.

Así que prefirió desayunar deprisa, no fuera a ser que se lo acabara encontrando por algún sitio y, lo último que quería era eso. Con una visita había tenido suficiente. Tenía la cabeza embotada de tanto llorar; hacía tanto tiempo que no pasaba una noche así… pero tampoco podía actuar así cada vez que se lo encontrara, porque dijo que estaría un par de semanas en Asgard antes de volver a irse; así que no podía ponerse en plan niñata imbécil y llorar porque le molestaba encontrarse a Loki por los pasillos.

Fue a los campos de arena, dónde entrenaban los guerreros. No había nadie. "Perfecto", pensó. Cogió una espada de madera y empezó calentar, cortando el aire, girando sobre su mismo eje, como si fuese a encontrarse a algún enemigo detrás de sí. Mientras bailaba con el viento y lo hería, cada vez, más profundamente, su mente empezó a volar y volvió a cuándo era pequeña y jugaba al pilla-pilla con Thor y los demás en esa misma arena, cómo empezó a preferir los libros cuando veía que sus amigos volvían heridos de los entrenamientos, cómo se había quedado tardes y tardes embobada viendo el entrenamiento de los guardias y guerreros… hasta que la espada dio un fuerte golpe a algo duro.

-¡AH!

-¡Madre mía, lo siento mucho!

Cuando se giró para ver a quién había golpeado, se quedó de piedra. Era una mujer, medía lo mismo que Loki a simple vista, tenía un pelo ondulado rojo precioso, largo hasta la cintura… y su piel era azul, con escarificaciones en la cara y lo que el vestido dejaba ver de brazos y pecho. Era la primera vez que veía un jotun –una jotun- y no se lo esperaba para nada así.

-Si te incomoda mi presencia, me voy. Puedo entenderlo- le dijo con una voz increíblemente dulce y femenina, mientras se frotaba la parte dónde le había dado con la espada.

-¡No, no! Perdona mis modales- reaccionó enseguida, hasta sonrojándose por su actitud y se acercó a ella para verle el brazo, pero, en cuanto lo tocó, un quemazón le hirió la yema de los dedos -¡Ah!

-¡Cuidado! Nuestra piel quema a quién nos toca si no es… ya sabes, como nosotros.

-Tranquila…- se pasó los labios por los dedos, calmando enseguida el dolor -¿Te he hecho mucho daño?

-No, jaja. Ha sido más bien la impresión del golpe.

-Lo siento, no te he visto, estaba despistada y…

-No te preocupes- le sonrió, dejando ver una dentadura perfecta –He sido yo por andar por dónde no debo. Pero ya no podía dormir más y si me voy de paseo por sitios más… abiertos, no creo que haya tanta gente tolerante como tú.

-Oh.

La mujer jotun se sentó en un banco de piedra que había al lado de una pequeña fuente y ella la imitó. A pesar de ser tan alta y tener esa complexión tan fuerte, era tan bella y femenina, que destruyó todos los estereotipos tipo trolls que tenía sobre los Gigantes de Hielo: siempre se los había imaginado enormes, de uno metros, con ropas a jirones, hechas de pieles de animales, con garrotes y con ninguna educación ni sentido común. Pero, sinceramente, se alegró de equivocarse.

-Soy Angrboda, por cierto.- la miró con esos tan rojos y penetrantes, tendiéndole la mano. –Juro que esta vez no quemo.

Sigyn la miró con recelo pero acabó estrechándole la mano. Y tenía razón: no quemaba, sólo estaba fría, pero tampoco era algo que no pudiera soportar; si no fuera lo que era, hubiese ido en busca de alguna chaqueta o algo de abrigo para que se calentara un poco.

-Yo soy…

-Sé quién eres, Sigyn.- la volvió a mirar como si pudiera ver en su interior y la hizo estremecer –Loki me ha hablado mucho de ti –no pudo evitar tensarse ante aquella noticia y, sin darse cuenta, estrechó aún más fuerte la mano de la jotun -¡Ouch!

-¡Oh! Lo siento, Angrboda… ¡Lo siento mucho! No quería…

-Tranquila, no te preocupes, es normal que te sorprendas…- le dijo, masajeándose la mano –Es más, vine porque quería conocerte.

-¿A mí? ¿Por qué?

-El Rey Byelist iba a enviar a otro jotun para acompañar al Príncipe Loki en la firma del Tratado de Paz entre Asgard y Jötunheim, pero… quería conocer a la persona que consiguió enamorar al "monstruo" de Asgard.

-Enamorar… - se quedó mirando las botas, haciendo dibujos sin sentido en la arena con la punta de éstas –Jamás se enamoró de mí, sólo jugueteamos un poco.

-¡Claro que lo hiciste! Un hombre que suspira el 90% del tiempo, mira las estrellas embobado cada noche en dirección a este lugar, que se desconcentra en su trabajo con facilidad, cuando, lo que destaca a ese hombre, es su amor por el trabajo… y por más cosas… yo creo que sí está enamorado, ¿no? Eso y que no dejara de hablar de ti, claro.

-¿Qué?- la miró de sopetón, notando cómo la sangre le subió a las mejillas y se sonrojaba como nunca lo había hecho –Eso me lo dices por decir. No es verdad.

-Sigyn, el Dios del Engaño no soy yo- le sonrió. –Sí que hablaba de ti.

-¡Oh, por favor, qué vergüenza!- se tapó la cara, para contrarrestar la temperatura de sus manos con la de las mejillas.

-Jaja! ¿Por qué? Todo era bueno.

-¿Y qué dijo?

-Pues muchas cosas… Que te admiraba por ser tan cabezota, tan bruta, tan manazas…

-¡Pero eso no son cosas buenas!- hundió la cabeza entre su pecho y las rodillas.

-¡Claro que sí! ¡Eres auténtica!- Angrboda le frotaba la espalda a modo de animarla, mientras reía.

-Qué vergüenza…

"Qué vergüenza y qué mierda", pensó. La pequeña emoción que se le había formado en el pecho, se transformó en el profundo asco que sentía hacia ella misma. En esos años, cada vez que pensaba en Loki, sólo le venía a la mente la tarde en que la dejó sola en el pasillo, en la mañana del día siguiente, cuando Odín enfureció porque su hijo pequeño había huido sin dejar ninguna nota ni ningún indicio de dónde poder encontrarle, de si estaría bien o no; pensaba en lo mal que le hizo sentir al ver que otra vez estaba sola, de si él estaría vivo o muerto, de no saber si volvería algún día… Y él se había dedicado a recordarla como la niña torpe, sonriente e infantil que siempre había sido. Ella obsesionada con rehacer su vida porque era lo que se merecía, porque lo necesitaba para olvidarse del malo de Loki, mientras que él le echaba flores…

Ni por un momento se le ocurrió recordar a Loki con una sonrisa, mientras que él no podía borrar de su memoria la de ella.

-¿Te puedo preguntar una cosa?- le dijo a Angrboda, cuando dejó de reír.

-Claro.

-¿Es cierto que se fue por mí?

Las dos mujeres se miraron fijamente durante un pequeño instante, pero que pareció mucho más largo de lo que en realidad era.

-Sigyn… no te mentiré pero tampoco te diré cosas que…

-Ya, que puedan implicarte.- le sonrió –Perdóname, no debería meterte en este asunto- se puso de pie, cogiendo al espada del suelo, machándose para irse a ayudar a Eir.

-Pero… ¿No crees que estaría bien que arreglarais un poco las cosas entre vosotros?- Sigyn la miró –No me voy a meter, esto es cosa vuestra, pero… para que tú te quedes tranquila y él no parezca un alma en pena. Y para que esté de buen humor, claro…

-Os iréis en un par de semanas.

-Por eso mismo. Habéis estado toda la vida juntos: un buen final entre vosotros sería lo mejor.

Le sonrió débilmente, sin decirle nada.

Tenía razón. ¡Tenía razón! Ya estaba bien de dramas… Sí, debía acabar bien con él: era su amigo, el amor, la pasión que jamás conocería… Porque por mucho que se casara con Theoric, Loki siempre sería la historia de su vida. Y debía tener un final feliz esa historia.

En lo único en lo que se equivocó Angrboda fue en decirle que lo hiciera por ella, por su tranquilidad. No, demasiadas cosas habían hecho por su bienestar, por su comodidad… Esta vez sería ella la que haría algo por Loki.


Cuando terminó su jornada con Eir, el Sol empezaba a decaer y el cielo se tiñó de naranja, dándole al Palacio un tono mucho más dorado del que ya tenía normalmente.

Buscó a Loki por todos los sitios dónde creyó que le encontraría: en la Biblioteca, en el Salón, en la habitación de Frigga, llamó a la de él, pero nadie contestó; tampoco lo encontró con Angrboda cuando se la cruzó por los jardines. Miró en una de las terrazas, dónde se escondían de niños, cuando hacían alguna trastada, pero tampoco lo encontró allí. Se sintió impotente y con unas irresistibles e infantiles ganas de ponerse a llorar y a patalear, pero se apoyó en la baranda y se dio por vencida: igualmente, se encontraría con él en la cena y podría pedirle de hablar a solas.

Se dejó maravillar por las vistas otoñales-casi invernales de Asgard y se frotó los brazos cuando el frío empezó a calarle, a medida que oscurecía. "Me pregunto si Jötunheim es tan hermoso", se dijo para sí misma. Total, había tenido una idea equivocada sobre los Gigantes de Hielo, así que seguro que también era errónea su idea preconcebida sobre el Reino Helado.


LOKI

Ese día se alargaba a medida que Odín hablaba en el Consejo y él notaba que se quedaba dormido a cada palabra que decía el monarca. ¿No era más fácil coger, firmar y ya? ¡No, claro que no! El maldito viejo aún sentía amor por la parafernalia.

-Tss… ¡Loki!- Thor le dio un leve golpe en la pierna, llamando su atención, devolviéndole a su vigilia sin que nadie se diera cuenta. –Despierta…

-Sí, ya. Lo siento- mientras cambiaba de postura y se echaba el pelo hacia atrás con los dedos, carraspeó.

-¿Una mala noche? ¿Te ha costado dormir?

-Sí… no encontraba la postura.

-Bueno, ya te volverás a acostumbrar a tu colchón.

-Thor, en cuanto Odín firme y esté todo el orden, me vuelvo a Jötunheim.

-Oh.

Aquello descolocó al rubio. Imbécil, ¿no se pensaría que se quedaría allí para siempre, no? Por lo visto, seguía igual de tonto que siempre y no supo por qué, se alegró de que siguiera así.

La noche había sido horrible porque el primer encuentro con Sigyn había sido nefasto. Él no esperaba para nada que se desmayara y, mucho menos, que se pelearan… bueno, siempre había sido realista y sabía que nunca le habría recibido bien después de irse a hurtadillas, pero tampoco se había preparado para la discusión que tuvieron. Bueno, en fin, si esa era la manera que ella tenía de expresarse, él era la última persona para impedírselo; Sigyn tenía todo el derecho de gritarle y hacerle lo que le viniera en gana, así que si se la volvía encontrar y ella le echara algo en cara, él se callaría. No es que hubiese dejado su orgullo y altanería de banda, pero con ella ya no sería injusto nunca más. Además, para dos semanas era poca justicia a cuatro años que había estado él desaparecido y sin dar noticias.

Y tampoco había dormido bien por ese vestido de novia que se le había clavado en las retinas. Sigyn estaba realmente hermosa con él puesto. Aunque la vio hecha una furia, con el rímel corrido, despeinada por el desmayo y casi con toda la pedrería desperdigada por el suelo, pero estaba realmente hermosa vestida de novia.

Y ese era el motivo por el que no durmió bien: porque Sigyn no se casaba con él. Ni la juzgaba ni la culpaba, él era el último en los Nueve Reinos que lo haría, pero… el vértigo que notaba en su estómago le hacía hervir la sangre de rabia, envidia, odio. Una parte de él, la que se controlaba, que era la que gobernaba en él desde hacía años, le aplaudía y le calmaba comiéndole la oreja con palabras bonitas: que si era lo mejor para Sigyn, que si con él nunca habría sido feliz, que si esto, que si lo otro… pero la otra parte, la salvaje, la que le llevó a la locura, la que intentaba por todos los medios encerrar, quería hacer jirones ese vestido, partirle la cara a Theoric, montarle un pollo a la rubia, imponerse como su único hombre; porque ese sentimiento que le decía que había nacido para ella (y viceversa) no se le había marchado del pecho y no había nada tan angustioso que vivir con eso dentro, habiendo hecho lo contrario. "Si la amas, déjala marchar". ¿Quién tenía el derecho de decirle eso? ¿Cómo se atrevía él mismo a decirse eso?

El verla vestida de novia le había jodido… y no sabía hasta qué punto.

-¿Loki?- le llamó Odín.

-¿Eh? Sí, sí. Lo siento.

-Te noto algo despistado. ¿Quieres que dejemos esta reunión para otro momento?

-No, no. Es sólo que no he podido dormir bien, nada importante. Sigue.- volvió a cambiar de postura en la silla.

-Hablaba del Cofre de los Inviernos.

-Oh, sí. Di. ¿Lo devolverás a Jötunheim? Es una de las condiciones de Byelist.

-Comprende que no puedo decidir eso cuando han pasado sólo unas horas desde que habéis llegado- Odín miró a Loki y a dos de los jotuns que le acompañaban y se sentaban al final de la mesa.

-Por supuesto. Sólo que… bueno, el Rey de Jötunheim no es un hombre muy paciente.

-Yo tampoco- le miró fijamente –Y aquí estoy, cuatro años después.

Puto viejo… Esa indirecta no la entendió nadie excepto él, cosa que tampoco le sorprendió. A saber qué mentiras se habría inventado para excusar su ausencia durante tanto tiempo. Porque a él le llamaban "Dios del Engaño", pero el que más engañaba era Odín y, aún así, era un puñetero héroe… Pero no iba a caer en eso otra vez; estaba allí para el Tratado de Paz y no estaría bien mostrarse como un niñato imbécil, no sería un buen ejemplo y eso, lo sabría hasta Thor.

Así que se limitó a sonreírle.

Cuando se le antojó que había pasado una eternidad y, por fin, acabó aquella reunión, Odín le hizo acercarse.

-Ahora que estamos solos, Loki… ¿Por qué te marchaste? ¿Acaso sabes el daño que le hiciste a tu madre cuando…?

-Sí, ya sé, ya sé, el daño que le hice cuando me largué.- le dijo con la misma altanería de siempre.

-A mí no me hace ninguna gracia la soltura con la que te tomas las cosas.

-¿Qué ha ido mal desde que me fui, padre?- le volvió a cortar –El Bifrost está reconstruido gracias a los planos y material que hice enviar desde Jötunheim y estás a punto de firmar la tan esperada y ansiada Tregua de Paz que querías, ¿no? Porque para eso me recogiste de la nieve aquél día, para este momento: para que los Gigantes de Hielo y los Asgardianos fueseis amiguitos, ¿no? Eso fue lo que me dijiste. Porque esta Alianza no se podía conseguir con una disculpa por parte del gran Rey de Asgard, por todos los crímenes cometidos y todas las reliquias robadas de Jötunheim, no… este Pacto sólo se podía conseguir a base de mentiras a un bastardo al que luego castigan cuando reclama lo que es suyo…

-Loki…

-¿Acaso el Dios del Engaño ha mentido en algo que ha dicho?

-No, pero…

-¿Qué ocurre? Como he dicho, el Puente del Arco Iris está reconstruido y vas a firmar la Paz con Jötunheim. Y nadie ha intentado una usurpación a ningún trono, ni una ocupación a otro planeta, ni nada parecido. Todo está justo como a ti te gusta, ¿qué ocurre ahora? ¿Qué debe pasar para que su Majestad esté feliz?- quería callarse y largarse, pero el rencor y la rabia que llevaban callados durante años no hacían más que salir.

-Loki… no te hablo como Rey, sino como padre… Tu padre.

En su mente se imaginó que le daba la paliza que se merecía, por ignorar todo lo que le había dicho y por autodenominarse "su padre", pero el tacto de la mano de aquél anciano sobre la suya, le devolvió al realidad, dónde sólo se encontraba delante del Rey de Asgard, luchando para que las lágrimas que se le habían formado no rodaran por sus mejillas, para no delatar que todavía, le dolía todo aquello.

-Tu madre se quedó destrozada cuando te fuiste. Pasaban los días y no había noticias de ti, nadie sabía nada, ni siquiera Sigyn. Y, un buen día, después de muchísimo tiempo, nos llega un aviso de Byelist, diciendo que estás con él, que todo está bien… Sólo te pido que me lo expliques.

-Los motivos por los que me fui son personales.

-Te lo estoy pidiendo como padre, pero si te lo pido como Rey, deberás explicarme el por qué o sino…

-Sino, qué. ¿Me encarcelarás porque no quiero contarte por qué me fui?- rió irónicamente –No te tenía por un gracioso, Padre de Todos…- se fue hacia la puerta.

-Loki…

-Odín, me fui y ya está. Además, todo va mejor desde que me largué, ¿no? Te ha hecho más servicio que mal. No seas hipócrita y deja de quejarte…

Salió al pasadizo y resopló, mientras apoyaba la cabeza en la puerta. Las lágrimas se habían secado en sus ojos y tenía la mente un poco más fría. Sabía que aquél viejo se lo pondría difícil antes de volverse a ir, pero no burocráticamente ni con otros asuntos de política, sino emocionalmente. Haría siempre lo imposible para quedarse a solas y preguntarle o echarle en cara cosas para que se sintiera mal y sabía bien cómo hacerlo: metiendo a su madre en las conversaciones… tocándole esa misma mujer que se acercaba a él sonriente, como siempre.

-¡Oh, Loki!- le abrazó –No te he visto en toda la mañana y ya temía no encontrarte para contarte lo que he planeado.- le acarició la mejilla. ¡Cuánto la había echado de menos!

-He estado liado, ya sabes.

-Lo sé, tranquilo.

-¿Qué has planeado?

-Una cena con baile y…

-Madre…- suspiró de fastidio, cogiéndole las manos y acariciándoselas con los pulgares. –Ya sabes que no me gustan las celebraciones.

-Sí, pero hace muchísimo tiempo que no te veo a ti, al Loki de verdad, a mi Loki, mi niño.

-Nos veíamos casi cada noche con las proyecciones que me enseñaste a hacer hace muchos años.

-Lo sé, pero todas esas visiones no eran .- le volvió a acariciar las mejillas –Sólo hoy. Por mí.

Miró a Frigga y vio que se encontraba como él hacía un rato, luchando para que las lágrimas que se le habían formado en los ojos, no cayeran por las mejillas.

-Está bien… Haz lo que te apetezca…

-¡Ay, gracias, mi amor!- le cogió besó en la mejilla. –Voy a hacer los últimos preparativos ya estará todo.

-No sé para qué me pides la opinión si luego haces lo que quieres- aunque se cruzó de brazos, sonó divertido y hasta le sonrió. Siempre le pareció divertida esa actitud de su madre.

-¡Hasta luego!

-Hasta luego…

Maldita mujer… si no fuera uno de sus puntos débiles más fuertes, Odín no tendría cómo torturarle emocionalmente, pero, desgraciadamente, no era un secreto que él y Frigga eran inseparables; hasta se había llegado a comentar que él siempre había sido el favorito de la Reina. Y eso, siempre lo había tenido en cuenta, porque tanto si era verdad como no, Frigga siempre había pasado más tiempo con él que con Thor y era él quien conocía los secretos de la Magia que le había enseñado su madre. Sólo ellos dos amaban la Magia de la misma manera. Esa mujer era su cómplice y él la amaba por encima de todas las cosas.


Puesto que Frigga se había empeñado en celebrar por todo lo grande su vuelta a Asgard con otro de sus famosos bailes, decidió arreglarse lo mínimo para asistir. Se puso su famosa armadura y el casco de cuernos que le caracterizaba.

La última vez que se miró en aquél espejo, le acompañaba Sigyn, vestida de un rosa muy pálido. Jamás olvidaría lo guapa que estaba. Aquello hizo que le diera un vuelco el corazón; en un rato la volvería a ver. ¿Y si volvía a reaccionar violentamente como el día anterior? Aunque delante de toda la gente, no creía que le hiciera una escena… ¿Y él? ¿Cómo reaccionaría al verla del brazo de Theoric? Una cosa era verla de novia, sabiendo que el novio no era él, pero otra cosa era verla unida a ese guardia que se había llevado su trofeo…

-Cálmate, cielo. Se te ha hinchado hasta la vena del cuello.

-Angrboda, tú, lo de llamar a las puertas antes de entrar no lo llevas bien, por lo que veo.

-He picado pero no me has abierto.

-Eso significa que no quiero que me molesten. ¿Has acabado de arreglarte?

-¿No me ves?

Llevaba un vestido de un tono azul más claro que el de su piel y el pelo suelto, con las ondas cayéndole por los hombros, recogiendo la parte frontal en una tiara dorada. Indudablemente, estaba bellísima. "Podría pasar por una persona normal si no fuese azul y llevara esas marcas en la piel" pensó con malicia.

-Estás muy guapo.- le dijo, abrazándole por detrás.

Eran igual de altos y los dos imponían, aunque él estuviera en su forma humana, con esa vestimenta y ese casco imponía de verdad. Si Angrboda fuese su Reina sabía que llegarían a ser populares y les temerían, además, los dos eran botines de guerra ganados por dos Reyes y los utlizaban en su beneficio… hacían una pareja perfecta.

-Ve a hablar con Sigyn.

-¿Qué?- se deshizo del abrazo.

-Le he dicho que hable contigo, pero bueno, si ella no lo hace, hazlo tú.

-¿A qué viene esto, Angrboda?

-Loki, escúchame…- le cogió las manos, que empezaron a tornarse azules, igual que su rostro.

En ese momento se abrió la puerta y se soltó rápidamente de la Sacerdotisa, que también miró quién era. Se le cortó la respiración y se separó aún más de Angrboda, girándose, para que no le viera la cara. Se miró las manos: poco a poco, el azul fue remitiendo a su color de piel normal. ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¿Por qué ella y por qué ahora? ¡No! ¡No! ¡No! Se quitó el casco y se repeinó con los dedos.

-Esto… yo… perdón.

-¡Sigyn! ¿Por qué te disculpas?- dijo la jotun, yendo hacia ella.

-Eh…- la rubia estaba tan perdida como se sentía él en ese momento –La puerta no estaba cerrada del todo y bueno, venía a hablar con él…

-¡Claro que sí! Loki, quieren hablar contigo.- se acercó a su oído, dejando a Sigyn a unos pasos de ella y con expresión de no saber qué narices hacía en esa habitación -¿Estás bien?

-Me ha visto…

-Tranquilo.

-¿Sólo se te ocurre decirme eso?

-Esto… si va mal, ya en otra ocasión.- dijo Sigyn.

-No. No, si yo ya me iba. Sólo venía a preguntar por algunas costumbres asgardianas a la hora de comer- Angrboda le sonrió a la rubia –Nos vemos luego.

Pudo ver perfectamente cómo le guiñó un ojo a Sigyn, la cual seguía sin saber qué cara poner. Y después de ver eso, él tampoco. Cuando se cerró la puerta tras la jotun, el silencio se adueñó de la habitación. ¿Qué se suponía que debía decirle a Sigyn ahora? Le había descubierto. Le había confirmado que era el monstruo que ella pensaba que era, la razón por la que su padre le odiaba aunque sólo fuese un bebé.

"El monstruo de Asgard".

-No sabía que estuvieras con ella.- dijo Sigyn de repente, provocando que el peso que notaba en el pecho, le cayera a los pies, haciendo que un escalofrío recorriera toda su columna.

La miró a los ojos y no pudo evitar echarse a reír cuando vio la expresión tan seria que tenía.

-¡De qué te ríes!- Sigyn ya estaba sonrojada hasta las orejas y volvía a tener ese aspecto infantil de hace tanto tiempo.

-Perdona- dijo, secándose una lágrima en el rabillo del ojo –Perdona, en serio. –se acercó a ella y le cogió de las manos –Perdóname.

-Claro que no.- le dijo con tono divertido. –¡Vengo aquí a disculparme contigo y tú te ríes de mí! Mierda, Loki…- apoyó la frente en su pecho.

-Lo siento, Sigyn. No quería comportarme así, pero… ¿Y por qué tienes que disculparte conmigo?

-Loki.- le miró de repente, dándole un vuelco en el corazón. –He estado pensándolo todo el día y… como te irás en un par de semanas… no quiero que cuando te vuelvas a ir, sigamos enfadados. No quiero seguir recordándote como algo malo, como algo que me hace daño…- le apretó las manos -… quiero recordarte como lo que eres: mi mejor amigo.

No sabía dónde notaba más calor, si en las manos o en el pecho. Esa manera de apretarle las manos, ese temblor que notaba en ellas, esos ojos que lo miraban esperando lo peor, listos para salir corriendo en cualquier momento… quería besarla. Quería acariciarle las mejillas y besarla mientras lo hacía. Abrazarla, decirle que nunca se la había sacado de la cabeza, que aunque hubiese hecho lo correcto, quería destrozarlo todo y hacerla suya. Quería volver a ser el malcriado de siempre, que cogía lo que le correspondía y no había nada más que le correspondiera que Sigyn.

Puso su mano en una de sus mejillas, notando cómo se le cortaba la respiración y se acercó a ella lentamente, hasta hacer chocar sus frentes.

-¿Me perdonas tú a mí?

-Pero… si soy yo la que…

-¿Me perdonas sí o no?

-Sí, claro.- le dijo mientras ponía sus manos encima de las suyas -¿Y tú a mí?

-Sí…

-¿No parecemos un poco tontos, Loki?

Volver a reír los dos a carcajadas era lo último que se habría esperado y más con la tensión que acababa de pasar hacía un rato, creyendo que lo había descubierto en su forma de jotun.

-Tienes el pelo largo…- Sigyn le acarició un mechón.

-Y tú lo tienes corto- la imitó.

-Eh… es una larga historia. ¿No te gusta?

Le quiso decir que llevara como llevara el pelo, siempre estaría guapísima, que daba igual cómo estuviese, sólo por el hecho de ser ella, ya era hermosa y quiso seguir acariciándole el pelo, como lo había hecho siempre, pero se obligó a apartar la mano a tiempo. Así que se limitó a encogerse de hombros.

Cuando Sigyn entró en la habitación y le dijo que debían acabar bien antes de que se fuera, le pareció buena idea, pero un viejo y conocido ardor que le subía por el esófago le dijo que estaba equivocado, que otra vez estaba metiendo la pata, que se alejara de ella… pero el Loki que mantenía atado y encerrado, el que quería destruir todo lo bueno que había edificado salió de su jaula y le invadió el alma por completo.

Volvió a coger el rostro de Sigyn y se acercó a ella, besándola sin que ella se lo esperara, sin que le diera tiempo a contener la respiración.

No quería ser un niño bueno, ni un modelo a seguir, ni un hombre rehabilitado, ni siquiera quería ser un buen amigo. Sólo quería lo que le pertenecía y nada le pertenecía más que Sigyn.


HI!

Antes que nada, le dedico este final a Arih XD (por tu comentario en facebook! Jajaja xD).

No hay mucho qué contar, creo que todo está bastante claro!

Y bueno, como dije, el Loki bueno y encantador pronto se irá xD Porque seamos sinceras, Loki tiene lo de Príncipe encantador lo que yo de inocente jajaja!

Ah, bueno sí! Lo de las proyecciones de Frigga y Loki: bueno, está claro que es cosa de Thor: The Dark World :D (espero que haya gustado, porque no quería que se comunicara con nadie que no fuera ella y está claro que entre ellos, por carta, estando a miles de años Luz de distancia… mmm… no xD). Y Angboda... ya veis que va de buen rollo ;)

Y bueno, nada! Os he de felicitar la Navidad Eso, Feliz Navidad ^^ y con lo referente a la música inspiradora… he de decir que esta vez sólo he escuchado Linkin Park (porque mis niños siempre están cuando les necesito!)

Agradecimientos: A mis nenas del Logyn del Face :D (Arih, Alessandra, sois las mejores XDD me lo paso genial hablando con vosotras!) y sobretodo, especial gracias a las que dejáis reviews! 3 Os quiero!

BESITOS! Felices fiestas!