Capítulo 21: La verdad.
Al despertar, cuando vio el rostro del Slytherin profundamente dormido, decidió que había llegado la hora. Ese seria el día. Pasase lo que pasase, aunque le entrase el mayor miedo del mundo, aunque tuviese que arriesgarse a perder a uno de sus mejores amigos, iba a decir la verdad. Le confesaría a Ron todo lo que había pasado.
Se levantó sin despertar al joven rubio; se vistió, agradeciendo que ese día no hubiera clases, y se apresuró a salir de la habitación. Según su reloj de muñeca ya eran las 11. No sabía como había podido dormir tanto. Tal vez había sido que se sentía tan bien abrazada a Draco que no quería despertar. Sonrió al pensar en lo caballeroso que había sido el chico al dormir con ella y no intentar nada más, pero su cuerpo se tensó por completo cuando vio que se acercaba al gran comedor. Seguramente Ron estaría allí. Y efectivamente lo estaba.
Se dirigió hacia el lugar donde él, junto con Harry y Ginny desayunaban tranquilamente. Se puso justo detrás de él y lo llamó con seriedad.
- Ron - dijo, haciendo que el pelirrojo se diera la vuelta para mirarla -. Tenemos que hablar.
- Buenos días, Hermione - dijo Ron, sonriente. Se levantó y le dio un beso, ignorando completamente lo que ella le había dicho.
-Ron, tengo que decirte algo.
Harry y Ginny miraron a la castaña con preocupación. Al parecer Harry se imaginaba de lo que quería hablar con él y Ginny se había enterado de todo.
- Lo siento, Herms, pero tenemos entrenamiento de Quidditch. Si hubieras llegado antes...hablamos mas tarde, ¿vale? - preguntó, y, sin que la chica llegara a responder, salió corriendo con su escoba en mano - ¡Vamos Harry, Ginny!
- ¡Ron! ¡Espera! - gritó Hermione, ya desesperada. ¿Es que jamás conseguiría decírselo?
Hermione se dejó caer sobre uno de los asientos de la mesa y apoyo su cara en una de sus manos, con una expresión de angustia en la cara. Harry fue detrás de Ron después de haber mirado a su amiga por un momento, pero Ginny se quedó junto a ella hasta que los dos desaparecieron por la puerta.
- Hermione, lo se todo - dijo con tranquilidad.
-¿Te lo ha contado Harry? - preguntó, algo triste.
- Le vi preocupado y conseguí sacárselo - respondió. La castaña suspiró hondamente y miró a Ginny esperando una mirada reprobatoria o de odio por parte de la hermana de su novio, pero eso jamás sucedió. Al contrario, la pelirroja se mostró comprensiva -. No te culpo, Hermione. Tú avisaste a mi hermano de que no lo amabas.
-Ginny, me siento muy mal - fue lo único que pudo decir antes de abrazar a su amiga - ¿qué pasa si después de esto Ron deja de ser mi amigo?
- Él lo terminará comprendiendo, Hermione. Lo que no puedo comprender es como te enamoraste de él. ¿Acaso no era tu enemigo? Siempre te ha insultado y te ha tratado como una basura.
- Ha cambiado, Ginny. Aunque no lo parezca, no es el mismo de antes. Al menos no conmigo.
- Hermione...- dijo con lastima.
-¡Ginny, vamos! ¡Angelina nos echará la bronca! - dijo su hermano mayor, que había dado la vuelta para ver por qué la pelirroja no iba con ellos al entrenamiento.
- Tengo que irme. Ya hablaremos - le dijo a la castaña, mirándola de forma cariñosa, como dándole ánimos y diciéndole con la mirada que no se preocupara.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Más tarde, cuando el entrenamiento hubo terminado, Ron informó a su hermana y a su amigo de que iría a ver a Hermione para ver de que quería hablar, pero a mitad de camino se tuvo que dar la vuelta y retroceder hasta donde había dejado al par, ya que creía que se le había olvidado uno de sus guantes allí. ¡Él y sus despistes!
Al llegar a los vestuarios vio como lo que andaba buscando reposaba sobre uno de los bancos en el que el había dejado sus cosas. Lo recogió y cuando se dispuso a irse, le detuvieron las voces de Harry y Ginny, que, por el tono de voz serio y apagado con el que hablaban, parecían estar conversando de algo que les preocupaba.
Se acercó sigilosamente hasta la pared que podía ocultarle detrás de ellos y comenzó a escuchar lo que decían.
-¿Por qué todo se tiene que complicar tanto, Harry? Se lo teníamos avisado, pero él no nos escuchó.
-Es muy cabezota. Estoy seguro de que cuando se entere no lo comprenderá, pero con el tiempo será capaz de hacerlo.
Ginny soltó un suspiro de cansancio.
-¿Cuándo se lo dirá?
-Al parecer ya lo ha intentado varias veces, pero por una razón o por otra nunca lo consigue – respondió el moreno.
-Ron tiene que saberlo. Espero que hoy pueda hablar con él y aclarar este asunto.
Al pelirrojo le dio un vuelco al corazón al oír su nombre. ¿Qué era eso tan serio de lo que estaban hablando de él? ¿Qué era lo que le habían avisado y que no podría comprender?
-Ya has visto como hoy ha intentado hablar con él, pero Ron se ha ido corriendo hacia el entrenamiento.
¿Acaso era algo de Hermione? Según las pistas que dejaban, solo podía ser ella.
Otro suspiro. Ahora por parte de Harry. Y hubo unos segundos de silencio…
-Por eso regañé a Ron cuando me contó que Hermione no estaba enamorada de él. Sabía que esto pasaría. Lo sabía – dijo Ginny – Ahora los dos sufrirán. Hermione por el miedo que tiene a perder como amigo a mi hermano y Ron al saber que ese chico del que está enamorada Hermione le corresponde.
A Ron se le cayó la escoba al suelo al oír esas palabras. No podía ser. Sus mayores temores se estaban cumpliendo.
Harry y Ginny oyeron el ruido que había echo la escoba de Ron al caer y fueron hacia donde se había mantenido oculto el pelirrojo. El chico estaba allí de pie e inmóvil, con los ojos abiertos como platos y una expresión de horror en el rostro.
-Ron, ¿qué haces aquí? – preguntó Ginny, temerosa.
-¿Lo escuchaste todo? – preguntó Harry con seriedad.
El joven no respondió ninguna de sus preguntas. Se limitó a tirar la bolsa que llevaba en el hombro y los guantes que sujetaba en la mano al suelo, y empezó a correr todo lo que pudo para buscar a Hermione. Quería que ella le desmintiera todo lo que habían dicho su hermana y su amigo, pero a la vez tenía unas ganas inmensas de reclamarle por no habérselo dicho antes.
La buscó en todos los lugares que pensaría que la encontraría: biblioteca, gran comedor, debajo del haya que había cerca del lago…pero nada. No aparecía. ¿Donde se habría metido?
-Seguro que está con él…con ese maldito que me la quiere quitar – se decía a si mismo.
Mientras avanzaba por uno de los pasillos , dándole empujones a los que se le ponían por delante y sin hacer caso de los insultos que estos le dedicaban , vio una melena llena de rizos castaños ,que conocía muy bien, doblar la esquina y se apresuró a seguirla. Una vez que llegó a ella, la sujetó por los hombros y la giró para quedar de frente a ella.
-¡¿Por qué no me lo dijiste?! - le gritó
Hermione tragó saliva. Jamás había visto a Ron tan enfadado.
-¿El qué, Ron? - preguntó, confundida.
-¡Que ese imbecil del que estás enamorada te corresponde! ¡¿Cuanto tiempo lleváis juntos a mis espaldas, eh?? ¡Responde! - gritó de nuevo mientras la zarandeaba violentamente.
-Ron, suéltame, me haces daño - le pidió la chica.
-¡Antes respóndeme!
-Intenté decírtelo, pero nunca pude. Siempre algo me interrumpía - contestó lo más tranquila que pudo -. Jamás te mentí, Ron. Te dije que no te quería a ti sino a otro.
-¡Pero tampoco me dijiste que estabas con él!
- Ya te lo he dicho. No tuve la oportunidad. Entiéndeme, no quería perderte como amigo - explicó.
-¿Quien es ese desgraciado? - preguntó con rabia, ignorando la explicación de la chica -. ¡Dímelo! ¡¿Quién es?!
-Yo - respondió una voz detrás de Hermione.
Ron soltó a la Gryffindor, sorprendido. Debería haber escuchado mal. Malfoy no podía estar hablando enserio. Esa serpiente siempre había odiado a Hermione. Pero sus dudas se disiparon cuando el rubio se acercó a la castaña y la abrazó por la cintura desde su espalda y la echó un poco para atrás para, así, poder alejarla de la comadreja. Después Draco miró con una mirada desafiante y de odio al pelirrojo.
-¿Cómo? – preguntó el impactado joven, aun sin poder creérselo.
- Lo que oyes… – respondió el Slytherin –…Y lo que ves – completó, acercando aun más a la chica para dejar claro que era suya.
-Suéltala – ordenó el joven, tan rojo como un tomate y lleno de rabia, mientras levantaba su varita y lo apuntaba con ella.
-No tengo por qué hacerlo – dijo entre dientes y frunciendo el ceño-. No tengo por que soltar lo que es mío. Ella es mía, Weasley – dijo con cierto regocijo, pero alerta de lo que pudiera pasar. Sacó su varita y apuntó al pelirrojo.
-¡¡Ella no es tuya!! – Dijo fuera de sus casillas - ¡Suéltala, idiota!
-Tu ya tuviste tu oportunidad con ella, pobretón – dijo, ignorando el insulto-. Si no supiste aprovecharla no es mi problema. Has tenido cinco años para estar con ella y no has hecho nada. Ahora es mi turno.
-¡Al menos yo no la he insultado durante todos estos años! ¡No como tú! – gritó -. ¿O acaso no lo recuerdas, Hermione? ¿No recuerdas lo mal que te ha hecho sentir? – dijo mirando a la chica para que entrara en razón.
Hermione bajó la cabeza entristecida al recordar todos los insultos que le había dicho Draco. Éste, al notar como la joven se deprimía y se encogía cada vez más en sus brazos, pensó que la castaña podía cambiar de opinión y quedarse con el pelirrojo. Esto le hizo sentir un temor terrible y soltó a la joven para irse hacia el Gryffindor y atacarle con la varita, pero, tal y como había hecho días antes, la joven se interpuso entre los dos. La única diferencia era que en la anterior ocasión, había sido él quien había estado a punto de ser agredido por Ron.
-Draco, por favor – rogó la chica.
Ahora fue Ron quien intentó atacar y se adelantó un par de pasos, pero una vez más, Hermione detuvo la pelea.
-No, por favor – pidió de nuevo.
Los dos parecieron calmarse, pero no dejaron de asesinarse con la mirada hasta que, por fin, Ron decidió mirar a la Gryffindor.
-¿Cómo has podido liarte con este?- preguntó con rencor.
-Ron, él ha cambiado – fue lo único que dijo.
-Para mi sigue siendo la misma asquerosa serpiente de siempre.
-Sea como sea…le quiero, Ron – contestó tristemente.
-Te vas a arrepentir, Hermione. Te arrepentirás de estar con él cuando veas que no te valora. Algún día te cansaras de jugar. Te cansaras de que no él no quiera mostrarte a los demás como su novia. Tenlo presente, Hermione. Algún día veras que tengo razón – dijo, enfadado, antes de empezar a andar y dejarlos a los dos solos.
Lo que Hermione no sabia era que su amigo tenía razón. Pronto se cansaría de esconderse y querría algo más que eso.
CONTINUARA…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hola! Fin del capitulo 21. Ha sido cortito, verdad? La verdad es que no tenía ganas de escribir más.
Por fin Ron se enteró de todo.
Bueno ya queda menos para el final. Si no me equivoco, con uno o dos capítulos más serán suficientes para terminar este fic. A menos de que a última hora se me ocurra algo para añadir al fic (cosa que no creo que pase) Todo depende de las ganas que tenga de escribir. :P
A ver que pasa. Bueno, pues nada. Gracias por los reviews. Me encanta cuando recibo alguno. Me hacen feliz. TT.TT
Nos veremos en el próximo capitulo. OK?
Hasta la próxima!
Pétalo-VJ
