Capítulo 21

Tiempo

Se encontraban en el tren rumbo al distrito Uno, en esta ocasión a diferencia del viaje del Doce al Capitolio, el viaje sería corto.

― ¿No vas a jugar a las cartas? ― Katniss le pregunto a Peeta, quien estaba sentado a su lado.

― No, están jugando Chaff y Brutus, ellos apuestan fuerte, solo Bannock, Thom y Darius igualan sus apuestas.

― ¡Hola! ¿Cómo están? ― Finnick se sentó frente a ellos, junto con Annie. Ambos estaban tomados de la mano.

― Muy bien Odair, ¡suéltalo de una vez! ― pidió el rubio.

― ¡Me ofendes Mellark! ― se puso una mano en el pecho ― ¿No podemos simplemente venir a charlar con nuestros amigos?

Katniss se cruzó de brazos ― Sí, yo también los veo sospechosos.

― Ya diles Finn ― volteó a verlo Annie.

― De acuerdo, como saben, Annie y yo nos vamos a casar en el distrito Cuatro, durante la última semana de nuestra estancia ahí aprovechando que es de descanso, después nos tomaremos tres semanas más de luna de miel.

― ¡Qué bien que ya tienen fecha! ― les dijo Peeta.

― Sí, lo que nos tenemos es una pareja que nos reemplace en nuestro acto.

― Yo no sé hacer acrobacias aéreas ― aclaró de inmediato Katniss.

― Pero lo hiciste muy bien cuando practicaste conmigo ― le sonrió Annie.

― Olvídenlo, solo me colgué de las telas un poco, no me di vueltas ni hice nada más.

― Pero eres muy hábil y tienes fuerza en los brazos ― le dijo la pelirroja.

― Además todavía falta poco más de dos meses, es tiempo suficiente para que se aprendan la coreografía, incluso podríamos quitar algunas cosas para que no sea muy complicado ― sonrió de lado Finnick.

― No, ¿por qué no le dicen a Sandy?

― Mmm… ― esta vez fue Peeta el que habló ― Ella no es muy buena para eso.

― ¿Y Delly?

― Delly es una excelente acróbata, no lo niego ― aclaró Annie ― Pero necesitamos una pareja que pueda transmitir un sentimiento, que se complementen como nosotros lo hacemos ahí arriba.

― Y ustedes serían perfectos.

― ¡Nosotros no somos una pareja! ¡No somos nada! ― dijo de inmediato Katniss y en un tono más intenso de lo deseado, aunque luego se arrepintió de su comentario cuando sintió que Peeta se tensó a su lado.

Finnick levantó las manos ― Disculpen, no fue nuestra intención hacerlos sentir incómodos con nuestro comentario, pero seguimos creyendo que ustedes son la mejor opción.

― Sería nuestro regalo de bodas. ¿Sí?

― Pensé que querían que les regalara el pastel de la boda ― Peeta apoyó los brazos en la mesa.

― Sí, aparte de ese ― asintió el cobrizo.

― Por favor Katniss ― Annie la tomó de la mano ― Di que sí o al menos danos la oportunidad de ensayar con ustedes y si vemos que de plano no pueden, veremos que hacemos entonces.

La castaña estaba más preocupada porque sabía que había hecho sentir mal a Peeta con sus palabras, pero seguía negada a que todos supieran de su relación.

― Pueden contar conmigo ― se encogió de hombros el rubio.

― De acuerdo, voy a intentarlo, aunque no garantizo nada ― decidió.

El resto del viaje continuaron charlando los cuatro, principalmente sobre la boda y lo que deseaban hacer en su luna de miel, de forma que el tiempo pasó volando y cuando menos lo esperaban, ya habían llegado al distrito Uno.

Peeta se puso de pie de inmediato y se bajó para comenzar a ayudar con las maniobras para instalarse de nuevo.

Katniss también estuvo ocupada ayudando en todo lo que podía, pero no se pudo quitar el malestar que había sentido al negar su relación con el trapecista, y el resto del día no tuvo oportunidad de conversar a solas con él para pedirle disculpas.

Al día siguiente tuvieron su primera función, de nuevo Peeta estuvo ocupado en el desfile que hicieron en el distrito y después repartiendo boletos. Y ella estuvo ocupada con los caballos y después acomodando la nueva mercancía que Cinna les había entregado antes de partir.

Todavía le costaba trabajo entender por qué alguien querría un artículo con su nombre o con su imagen, pensaba esto mientras acomodaba unas tazas y después tomó las playeras con la fotografía de los trapecistas y no pudo evitar quedarse inmóvil observando la imagen de Peeta en ellas, inconscientemente pasó su mano sobre su rostro.

― ¿Estás bien? ― preguntó Hazelle a su espalda, pero ella no respondió ― ¡Katniss! ― se acercó a ella y colocó una mano en su hombro ― ¿Estás bien?

Ella reaccionó y dejó caer la playera al piso, sintió como si la hubieran atrapado haciendo algo indebido ― Perdón ― se disculpó y de inmediato se agachó para recoger la prenda ― Estaba pensando si necesitaremos hacer un nuevo pedido a Cinna dentro de poco, no sé si las cosas se vayan a vender tan bien aquí como en el Capitolio.

Hazelle sonrió, y se le quedó viendo, estaba segura de que la estaría analizando ― Esperemos que sí. Deja te ayudo y así terminamos más rápido ― comenzó a sacar más playeras de una caja y a pasárselas ― ¿Cómo has estado durmiendo? ― preguntó después de un rato.

― Mucho mejor, casi no he tenido pesadillas ― contestó y se volteó para que no viera las bolsas que de seguro traía bajo los párpados, y que no se debían a que hubiera tenido un mal sueño, sino que se la pasó pensando en Peeta y estuvo dando vueltas y vueltas en la cama hasta que finalmente se durmió.

― Me alegro. Al final de la semana recuerda que tendremos nuestra sesión.

― Claro.

Después de la plática que había sostenido con Johanna, había comenzado a ir con Hazelle, poco a poco se permitió abrirse y contarle a la psicóloga sobre sus miedos, todo el peso que había cargado sobre sus hombros desde que su madre había enfermado y ella se había hecho responsable de Prim, y tenía que admitir que las sesiones le estaban ayudando.

― Ya no tienes de que preocuparte Katniss, te lo he dicho antes, déjanos a los adultos hacerlo por ti, es nuestro trabajo ― le tomó la mano y la detuvo en su tarea de doblar una playera ― Se es joven una sola vez en la vida. ¡Disfruta tu juventud! Date una oportunidad de divertirte ― le guiñó un ojo.

― Cariño, ¿has visto mis pastillas? ― Jack entró de pronto a la carpa, iba cojeando un poco más de lo normal.

― ¿Te duele mucho? ― preguntó preocupada su esposa.

― No, estoy bien ― trató de ser convincente, pero se notaba que tenía dolor ― Pero fui por mis pastillas a la casa y no las encuentro, estoy seguro de que las dejé en la sala, quizás Posy las tomó de nuevo para jugar.

― Deja de culpar a tu hija ― se colocó las manos en la cintura ― y trata de recordar ¿dónde las dejaste la última vez que las tomaste?

― En la sala, te lo juro.

Hazelle suspiró, se metió las manos en el pantalón y sacó una ristra de pastillas ― Las dejaste olvidadas en la mesa de la cocina. En serio que no pierdes la cabeza, solo porque la traes sujeta al cuello.

Él se las quitó de la mano ― Estoy seguro de que las dejé en la sala, yo creo que tú las tomaste para tratar de volverme loco ― le guiñó un ojo a Katniss, y ésta supo que estaba bromeando.

La psicóloga apretó los labios y él le dio un rápido beso ― Gracias amor ― después se acercó a la mesa y tomó una taza con la imagen de Haymitch ― ¿Por qué no hay artículos con mi foto?

― Porque tú no sales en el espectáculo, cariño.

― Sí salgo como parte del staff, además soy mucho más guapo que él.

― ¿Qué quién? ― los sobresaltó una voz.

Haymitch había entrado sin que se dieran cuenta, tenía el rostro serio y estaba cruzado de brazos.

― Soy mucho más guapo que tú, Mitch.

― ¡Claro que no! Yo soy el más guapo ― entró Chaff ― ¡Vamos señoritas! Necesito su ayuda acá, después siguen con su concurso de belleza.

Hazelle y Katniss se rieron y los señores salieron de la carpa.

― ¡Hombres! ― dijo la psicóloga ― Lo que más les duele, es que les pegues en su orgullo, por eso es mejor a veces seguirles la corriente.

Orgullo. La castaña se quedó pensando en esa frase, de seguro Peeta estaba dolido con ella, tenía que hablar con él ese mismo día.

...


...

El día había terminado muy rápido y Katniss no tuvo oportunidad de hablar con el rubio. Así que, al día siguiente, decidió ir a buscarlo a la cocina.

― ¡Hola Rye!

― Buenos días Katniss ― le sonrió el rubio y al instante se arrepintió de acudir a él.

― Yo… ¿Sabes dónde está tu hermano?

― Claro, aquí al lado, haciendo pan.

La castaña volteó y rodó los ojos ― No Bannock, Peeta.

― Ah… ¿Estás buscando a Peet? ― y supo que comenzaría a molestarla.

― ¿Sabes qué? olvídalo ― se giró para marcharse.

― No está, salió ― ella se detuvo y volteó a verlo ― Se fue temprano con Sae al supermercado que está en el centro del distrito, y después iban a comprar otras cosas que faltan aquí, traían una lista muy larga.

― Gracias.

― ¿Quieres que le diga algo si lo veo?

―No, está bien. Yo lo busco más tarde.

Salió de la carpa y dejó caer los hombros, no podía quitarse ese malestar que sentía en la boca del estómago.

― ¡Katniss! ― llegó corriendo Annie ― Vamos a empezar los ensayos hasta finales de semana ¿no hay problema? ― preguntó ― Es que Effie encontró la agenda de su boda, y Finn y yo vamos a ir a ver unos anillos a una joyería que nos recomendó.

― Claro no hay problema, ¿ya hablaste con Peeta?

― Oh sí, lo vi más temprano y me dijo que estaba bien. Bueno, nos vemos al rato, Effie y mi prometido ― levantó la mano mostrando su anillo de compromiso ― me esperan.

El día siguió igual, y por la noche no lo vio cuando ella salió a su acto y más tarde durante la firma de autógrafos, el rubio se colocó hasta el otro extremo de nuevo, y no pudo hablar con él.

Al siguiente día todo se repitió, salió decidida a buscarlo y no lo vio en la cocina, aunque en esta ocasión prefirió no preguntarles a sus hermanos, iba a ir hacia la gran carpa a buscarlo cuando la detuvo Haymitch.

― ¿Qué pasa, preciosa? ― estaba barajeando un mazo de cartas, sentado en una mesa.

― Nada… bueno… ― no quería que todo el mundo se enterara de que estaba buscando al trapecista, pero se empezaba a sentir desesperada ― ¿Has visto a Peeta?

― Salió con Effie, Finnick y Annie, iban a ver pasteles o algo así… no sé no puse mucha atención cuando me explicaron.

De nuevo esa sensación horrible en el estómago ― De acuerdo.

― Espera ― la detuvo cuando se disponía a marcharse ― Elige una carta y no me la enseñes.

Ella frunció el ceño, pero tomó una carta como le dijo.

― Muy bien, ahora colócala de nuevo, yo no voy a ver ― él giró la cabeza.

― ¡Listo!

― Excelente ― se puso de pie, rodeo la mesa, y arrojó todas las cartas contra el costado de una casa rodante.

― Que… ― no entendió muy bien lo que pasó cuando todas las cartas se dispersaron por el suelo.

― ¿Es esa tu carta?

Ella volteó a la ventana donde él le señalo y efectivamente el ocho de espadas estaba pegado ahí ― ¿Cómo?... ― se acercó para tomarla e hizo una gran exclamación ― ¿Cómo lo hiciste! ― la carta efectivamente estaba pegada a la ventana, pero desde el interior.

― Un mago nunca revela sus secretos ― sonrió Haymitch y comenzó a recoger las cartas.

...


...

Llegaron a una de las pastelerías más famosas del distrito, especializada en hacer pasteles para todo tipo de evento, con una gran variedad de rellenos, tipo de pan y forma.

― Buenos tardes ― saludó Annie ― Tenemos cita para la degustación de pasteles de boda.

― ¿Finnick y Annie?

― Sí.

― Por supuesto, adelante.

― También nos acompañan mi hermano Peeta ― saludó el rubio ― Y mi cuñada Effie.

Se habían puesto de acuerdo para que los presentaran como parientes, pues Effie estaba en modo de planeadora de boda y no se quería perder ningún detalle, y él por su parte, quería probar los pasteles, siempre estaba ansioso por probar cosas nuevas y tratar de replicarlas.

Tomaron asiento en una mesa cuadrada con elegantes sillas de respaldo alto. Él aprovechó para admirar el establecimiento y sintió nostalgia al recordar la panadería que tuvo su familia en el distrito Doce.

Les dijeron que en un momento comenzarían a llevarles las muestras y les ofrecieron café y té. Ellos aprovecharon ese tiempo para conversar.

― Muy bien, yo les tengo una pregunta a cada uno de ustedes ― dijo Finnick poniéndose en modo serio ― Effie ¿Por qué estás tan contenta últimamente? y Peeta ¿Por qué tú estás tan triste?

― ¡Oh! yo también lo he notado querido ― colocó una mano su hombro la rubia ― Siento no haberme acercado antes, ¿qué pasa?

― Me huele a un problema de faldas ― dijo Annie.

― Y apuesto que es la chica Everdeen ― colocó los brazos en la mesa, Finnick.

Él se encogió de hombros ― Sí.

― Hacen una hermosa pareja, ¿Qué sucedió?

― Ese es el problema ― se giró hacia Effie ― Que ella no nos ve como a una pareja. No sé… cuando iniciamos lo que sea que tenemos, ella dijo que necesitaba tiempo, que no quería apresurar las cosas y yo estuve de acuerdo en darle el tiempo que necesitara, pero últimamente las cosas habían estado… ― cómo explicarlo, dudo un momento.

― Calentándose ― levantó las cejas varias veces el cobrizo y se ganó un manotazo en el brazo por parte de su prometida.

― Mejorando, diría yo ― continuó ― ella comenzó a buscarme más y no sé, yo di por hecho que éramos una pareja, pero después en el tren, cuando veníamos hacia acá ― volteó hacia los prometidos.

―Mmm… sí lo notamos ― Annie estiró la mano para tomar la suya.

― ¿Qué pasó en el tren? ― preguntó curiosa Effie.

― Annie y yo les pedimos que nos suplieran en nuestro acto, y dijimos que ellos eran una pareja que podían transmitir lo mismo que nosotros ― fue el cobrizo quien contestó ― Y Katniss dijo enérgicamente que ellos no eran una pareja.

― Dijo que no éramos nada ― aclaró Peeta.

― Oh, lo siento cariño ― acarició su brazo ― Pero no te aflijas, ella es una chica inteligente, y ninguna chica en sus cinco sentidos te dejaría ir, vas a ver que todo se va a aclarar.

― Gracias Effie ― le sonrió.

― ¿Y por eso has estado todo el día con nosotros? ― preguntó la pelirroja ― Con razón se me hacía raro que nos acompañaras a ver las invitaciones, la estas evitando.

― Le estoy dando tiempo ― apretó los labios y volteó de nuevo hacia Effie ― Pero bueno, basta de hablar de mí, vas tú, yo también te he visto más contenta últimamente.

La rubia sonrió ampliamente ― De acuerdo, pero lo que les voy a decir no puede salir de esta mesa ¿sí?

Todos asintieron.

― ¡Haymitch y yo, vamos a someternos a un tratamiento para convertirnos en padres! ― dijo emocionada.

― ¡Es una gran noticia! ― él la abrazó primero ― Me da mucho gusto por ustedes, y me encanta verte así, feliz.

― Gracias cariño ― le devolvió el abrazo ― A mí también me gusta verte feliz, espero que pronto soluciones todo con Katniss.

― Sí, yo también lo espero.

...


...

Hace 8 años

Effie estaba conversando con Sae y Mags, al tiempo que bordaba lentejuelas que se habían descosido de un vestuario.

― ¡Alguien llame a una ambulancia! ― escucharon que gritaron y de pronto todo mundo comenzó a correr hacia la gran carpa.

Ella aventó lo que traía en las manos y siguió al resto de sus compañeros, sentía el corazón a punto de estallarle, sabía que estaban ensayando en el trapecio justo en ese momento.

Cuando entró a la carpa y escuchó la voz de Haymitch gritando, se tranquilizó un poco, de inmediato buscó con la vista a Bannock, Rye y a Finnick, y pronto los vio parados a un lado de la red.

Se acercó corriendo y se cubrió la boca de horror al ver a Jack tirado sobre la pista en medio de un charco de sangre. Mark y Gloss estaban arrodillados a su lado.

― ¿Qué pasó? ― preguntó algo histérica tomando del brazo a Cashmere.

La chica estaba toda pálida con lágrimas en los ojos ― Todo pasó muy rápido, quería ver a los niños en el trapecio y Jack estaba ahí arriba y de pronto no sé… no sé, solo lo vi caer y rebotar en la orilla de la red ― habló muy rápido, estaba shock.

Haymitch tenía las manos llenas de sangre ― ¡Por qué tardan tanto? ― se pasó una mano por la frente sin darse cuenta que se la había manchado de rojo y salió de prisa de la carpa, ella supuso para esperar a la ambulancia.

Se abrió paso entre la gente hasta llegar a los chicos, Bannock se lanzó a sus brazos y la sorprendió, fue el primero en abrazarla, tenía 14 años de edad y ya estaba de su estatura.

― Está vivo ¿verdad? ― habló contra su cuello ― ¿se pondrá bien?

Ella no sabía que contestar, pero dijo lo que esperaba que sucediera ― Se pondrá bien, ya lo verás.

Se encontraban en el distrito Uno y justo, ese era el día libre, por lo que no tenían que preocuparse de que comenzara a llegar la gente.

La sirena de una ambulancia aproximándose, los hizo reaccionar y se separaron.

Todo fue como si estuviera viendo una película, estaba tan asustada de lo que podía pasarle a Jack, que se quedó inmóvil y todos a su alrededor parecían moverse en cámara lenta.

Los paramédicos entraron corriendo, traían una camilla y dos grandes bolsos.

Llegaron junto a Jack. Gloss y Mark se retiraron. Revisaron sus pupilas y signos vitales, después procedieron a colocarle un collarín para inmovilizarle el cuello. Y de pronto los vio saliendo de prisa, con él en la camilla.

Woof, Sae, Haymitch y ella, estuvieron horas en la sala de espera del hospital. Jack había ingresado a cirugía, les comentaron que tenía contusión en la cabeza, fractura de cadera, fractura expuesta del fémur y por el peligro que sufría la arteria femoral de rasgarse con el hueso, debían operarlo de emergencia.

Effie trató de ocultar lo mejor que pudo la ansiedad que le causaba estar en el hospital, el mismo donde estuvo internada tras el ataque de su exmarido. Así que les llevó café y refresco a los demás y trató de enfocarse en Jack.

Haymitch estaba mal, tenía los codos apoyados en las rodillas y las manos en la nuca.

― Va a estar bien ― ella colocó una mano sobre su pierna.

Eso hizo que él reaccionara y le tomara la mano ― Jack es como un hermano para mí, no puedo perderlo.

― No lo harás, vas a ver que saldrá bien ― trató se sonar convincente.

Después de varios vasos de café y horas de espera, por fin salió un doctor para informarles el estado de Jack.

― Está en cuidados intensivos ― le comunicó el doctor y procedió a explicarles cómo había ido la cirugía, sobre los clavos que habían tenido que colocarle en el fémur y sobre la recuperación que llevaría aproximadamente 6 meses. Pero lo que les preocupaba, era ver su estado cuando despertara, debido al fuerte golpe en la cabeza ― La verdad es que después de la caída como la que me comentaron que sufrió, tiene suerte de seguir con vida. Hoy no va a despertar, pero lo estarán monitoreando.

Todos se turnaron para verlo, pues solo permitían el acceso a una persona. Y Sae se ofreció para permanecer el resto de la noche ahí, junto a él.

Al día siguiente para tranquilidad de todos, Jack había despertado, aunque no recordaba lo sucedido, era como si hubiera perdido los recuerdos de las últimas dos semanas. Pero poco a poco, después comenzó a recordar.

La recuperación fue un proceso lento y necesitó de fisioterapia

A raíz de su accidente, Bannock ocupó su lugar en el trapecio. El chico había adquirido mucha práctica.

― Haymitch ― le dijo Effie una tarde ― Creo que es tiempo que dejes el trapecio, ya no eres tan joven y me mortifica que vaya a pasarte algo.

― Mi padre fue trapecista hasta los 40 años, todavía me quedan varios más, no te preocupes por todo, mujer, soy el que tiene más experiencia.

― ¡No! vamos a buscar quien te reemplace, Rye el próximo año podría estar listo y debemos contratar gimnastas ― se cruzó de brazos.

El rubio solo rodo los ojos y la abrazó por la espalda ― Nada va a pasarme ― le dio un beso en el cuello ― pero si tanto te preocupa, haremos lo que tú dices, princesa.

Ella sonrió y volteó para abrazarlo por el cuello ― Gracias.

….

Estaban en el distrito Doce, Haymitch y Effie estaban en la sala de su casa, haciendo cuentas del Circo. Cuando tocaron a la puerta.

― Adelante ― dijo él sin levantar la vista.

El golpeteo del bastón en el piso, le indicó de quien se trataba antes voltear. Ya había pasado casi un año desde el accidente de Jack, pero éste aún debía utilizar un bastón.

― Haymitch.

― ¿Sí? ― levantó la vista y frunció el ceño ― ¿Por qué traes esa cara de idiota?

― ¡Haymitch! ― le llamó la atención su esposa ― ¿Qué necesidad tienes de ser grosero? Discúlpalo Jack.

Pero a su amigo no le importó el comentario, no podía quitarse la sonrisa del rostro ― Acabo de conocer al amor de mi vida.

― De acuerdo, ese golpe en la cabeza que te diste hace meses, fue más grave de lo que pensamos ― de pronto sintió un manotazo de su esposa en la pierna.

― ¿Recuerdas el favor que me debes desde hace años? ― desvió levemente la mirada hacia Effie.

― Sí ― contestó algo serio, sabía que Jack hablaba de su participación en la venganza que planeó en contra de Seneca.

― Perfecto, recuérdalo ahorita que la haga pasar, quiero que la ayudes.

― ¿Está aquí? ― preguntó Effie.

Jack asintió, se giró y fue abrir la puerta de la casa.

Una guapa mujer de cabello castaño y ojos grises, entró.

― Gracias ― le sonrió ella.

― Haymitch, Effie, les presento a Hazelle Hawthorne.


Hola!

Espero les haya gustado el capítulo, que opinan de Peeta y Katniss, por un lado no era justo que ella quiera seguir negando todo o que opinan? Actuó bien Peeta?

Que me sugieren para su reconciliación, quien debería hacer el siguiente movimiento?

Muchas gracias por leer esta historia y a todas las personas que se toman el tiempo para dejarme review, gracias blankius, 79, BrendaTHG, F., Sinsajo253, 75everything, Laura, Ilovehayffie y a los guest.

Recuerden que sigo actualizando la historia semana a semana, gracias a su interés en ella.

Muchas gracias! y nos vemos el próximo viernes!

Marizpe