UNA NOCHE DIFERENTE…

Nota aclaratoria: Los personajes de Sailor Moon no me pe de Naoko Takeuchi

Capitulo 21

Desde aquel día a pasado ya un mes donde todo es amor, cariño y mucho romanticismo pero ojo no seamos mal pensadas, el joven chiba es un hombre muy respetuoso. Se notaba que eran una parejita perfectamente imperfecta. De clases diferentes y de puntos diferentes pero eso era lo que perfectamente los hacia encajar el uno con el otro.

El era sumamente feliz, aun recordaba cuando ella le contó días mas tarde lo sucedido aquella noche con el tipejo. Resulta que ese infeliz no era nadie mas que seiya, el recordaba ese nombre, resulta que le contó como habían llegado hasta su casa y este le había dado un beso forzadamente. Al momento de escuchar el testimonio de su ahora novia, sintió como la sangre le hervía, cerro fuertemente sus puños. Si no fuera porque su novia le hablo de que ella le había dado una bofetada el mismo la dejaba allí abandonada para ir y partirle la cara a ese tipejo.

Todos los días ellos pasaban un ratito al día juntos, salían al cine, a cenar o simplemente a caminar. Cada día se iban conociendo un poco mas, ambos habrían lentamente su corazón aunque a veces a Darién le gustaría estar con ella mas tiempo, el llevaba la responsabilidad de ser el presidente de una gran empresa. A pedido de su novia el refunfuñando hacia los viajes de reuniones, esto se debió a el día en que ella descubrió que su amado novio inventada enfermedades o problemas con los vuelos para no salir de Tokio y quedarse con ella. Pobre ese día si que la escucho, no podía permitir ella que el se de el gusto de faltar a sus responsabilidades, así el pobre Darién siempre se iba murmurando porque lo hacia si el la quería y deseaba estar siempre con ella.

Lo único que a el lo convencía eran los besos de amor y cariño que recibía al momento de partir y al llegar de un viaje.

Esta hermosa parejita llevaba un buen tiempo juntos, aunque a serena nunca le gusto ir a la casa o la empresa de Darién, el si conoció a su familia.

Aun Darién recordaba aquella noche cuando fue a cenar a la casa de serena, el vestía elegante pero informal, una camiseta blanca jeans azul y unas zapatillas de lona del mismo color de la camiseta. Llevaba en su mano dos ramos de rosas, uno para su amada y otro para su futura suegra. Durante todo el camino que izo en su automóvil no dejaba de tiritar de frío debido al nerviosismo. Quien lo diría, el gran chiba nervioso por una simple cena con la familia de su novia.

Al llegar a su casa, se bajo del automóvil y se dirigió a la entrada de la casa. El solo observarla esta demostraba la sencillez de esta, era de una sola planta con dos ventanas que daban a la calle, pintada de un color parecido al celeste muy claro aunque le faltaba un poco de pintura en algunos sectores. Bajo de las ventanas habían unos maseteros donde se veían unas hermosas margaritas. Abrió el cerco de la entrada y camino hacia la puerta color marrón de madera.

Llamo dos veces a la puerta y cuando escucho que habrían la puerta sintió su corazón pararse. Allí estaba una mujer de una edad no muy avanzada, hermosa de cabello azul, mirada angelical. Traía puesto un vestido color amarillo y un delantal color naranja. Lo saludo con una sonrisa amable y dulce, tanto que el se sintió cómodo con aquella persona.

Ella se presento como mama Ikuko la madre de serena, lo invito a pasar diciendo que su hija había tenia que hacer un pequeño mandado. Cuando entro en la casa, noto la sencillez y ordenada que era la casa. Pocos muebles pero con una armonía que hacia disfrutar su estadía allí. Cuando salio de aquel pensamiento correspondió a entregarle las rosas a la madre de serena.

Ella las tomo regalándole una tierna sonrisa, ahora sabia de quien haba heredado esa actitud la rubia.

Tomaron asiento en la sala de estar, la madre desapareció unos segundo y apareció nuevamente con una bandeja, dos tazas, una tetera y unas galletitas. Deposito la bandeja sobre la mesa y prosiguió a servir te para ambos. Cuando le entrego la taza Ikuko comenzó con un pequeño interrogatorio.

Cuando terminaron las preguntas Ikuko conocía más aquel joven que deslumbro a su pequeña hija. Ella sabia algunas cosas de el por parte de su hija pero debía asegurarse que las intenciones del joven eran buenas y sanas para con su hija. Aunque supo disimularlo bastante bien, por dentro se sorprendió al enterarse que aquel joven fue hace muchos años el hijo de unos vecinos y que el junto a su hija pasaban horas jugando.

Ella no quiso hacer comentario alguno porque había notado por el que no la recordaba y menos a su hija en la infancia, también dedujo que su hija tampoco lo recordaba ya que ella siempre hablo de el de una forma que daba a entender que se estaban conociendo.

No se habían dado cuenta que la rubia había llegado, pero no quiso interrumpir nada, veía que estaban conversando.

Lentamente entro a la cocina y dejo las bolsas con el encargo de su madre, se miro por el reflejo de una ventana para ver su aspecto, dio gracias a dios que este estaba perfectamente como ella quería.

Y así salio de la cocina para saludar al joven

-buenas noches- saludo educadamente la rubia haciendo una pequeña reverencia.

-buenas noches- contestaron al uniso su madre y el joven. Aunque hubo una diferencia en el saludo. Su madre al saludarla puso una cara de alegría, la misma que había puesto cuando ella le contó sobre la visita de su novio. Pero el, el era otra cosa. Sus ojos, esos ojos demostraban felicidad pero nunca imaginada. En sus ojos reflejo emoción, parecía un niño, algo que llamo mucho la atención de ella.

-creo que debo disculparme – hablo la rubia un poco apenada mirando a su madre – trate de llegar lo antes posible, realmente yo quería presentarlos como corresponden y así poder evitar alguna situación un poco incomoda.

-pero hija no debes preocuparte, para nada fue una situación incomoda- demostró una dulce sonrisa- solo empezábamos a platicar para conocerlo mejor, aunque tu ya me lo has dicho todo- levanto su dedo índice guiñando el ojo. Serena se volvió automáticamente colorada como un tomate y Darién igual.

-pero niños que no les de pena- se levanto y se dirigió a la cocina dejando solo a los jóvenes.

Darién, debo pedirte disculpas por esta situación tan embarazosa- dijo la rubia muy apenada aun.

-pero no tienes de que? La verdad la pase muy a gusto junto a tu madre, ella me contó algunas cosas de ti.- de su sensual boca se dibujo una pequeña pero divertida sonrisa.

Serena entrecerró los ojos, ella amaba mucho a su madre pero a veces esta la avergonzaba. No la culpaba esa manía de contarles a todos sus travesuras de niña sabia lo importante que era para su madre pero se reprocho mentalmente porque aun con recordarlas era suficiente pero no ella siempre contaba de las veces en las que se había dormido en el baño de niña , las infinitas veces en las que había caído de los árboles pero ay una la peor creo la vez en que se aprecio desnudita solo en bonbachita rosa bailando la macarena en la cocina ella lo recuerda perfectamente aunque serena tenia en ese entonces 3 años.

La noche continuo como si nada, eran tres personas cenando muy tranquilamente, el menor de los tsukino se encontraba en la casa de un compañero de clase y allí pasaría la noche.

Al terminar la velada tranquilamente Darién se disponía ya a marcharse ambos jóvenes tenias cosas que hacer al otro día. Al despedirse de la mama de serena esta le dijo que era bienvenido a su humilde morada cuando el quiera. El en forma de respuesta beso su mano cabarellosamente, Ikuko tenia sus ojos tan iluminados que se podían ver los corazones en el.

Luego de esa hermosa escena ambos chicos salieron para despedirse un poco mas privados. Cuando llegaron al auto de Darién este la tomo delicadamente entre sus brazos y muy dulcemente fueron uniendo sus labios en un tierno beso, con la luna de testigo y las luciérnagas iluminando la noche.

Cuando rompieron el beso el unió sus narices y allí mirándose a los ojos, se podía sentir la magia del amor a su alrededor el le hablo muy suavemente:

-muero por verte en color rosa- y sus labios volvieron a formar una sonrisa picara.

Serena se ruborizo mentalmente grito y agradeció a su queridísima madre.

El joven rompió a reír, rozo su mejilla delicadamente

-te ves hermosa, seguro te veías hermosa de niña pero nada se compara con lo que ven mis ojos.

Y bajo el resplandor de la imponente luna volvieron a besarse.

Hola a todos que tal?

He vuelto aquí dejándoles un poquito mas de esta historia que la tenia bien abandonada.

Bueno este capitulo esta dedicado mi hermanita Valentina Andrea Arancibia.

Aquí lo tienes, tal como te lo prometí. Espero que te haya gustado.

Nos vemos

Besos, Usagi