Hola a todos mis lectores. ¿Cómo han estado tanto tiempo? Espero que bien. Sé que me he tardado mi tiempo en actualizar, a estas alturas ya deben saber que estoy estudiando y lo peor de todo es que me esta demando mucho tiempo, demasiado para mi gusto. Pero, por esto mismo, quiero decirle que no voy a abandonar estas historias. Las continuaré así me tarde 10 años.
Quería agradecerles los comentarios y la paciencia a Roronoa666, a boons-007, a Nalu-Luna, a Ayame D. Moriuchi y a 69juan69.
Sus grandes ojos se abrieron de golpe. ¿Qué clase de pregunta era esa? ¿Si se había olvidado de Luffy? ¿Acaso la estaba tomando en broma? Des entrelazó sus dedos de los suyos y dejó caer la mano sin dar crédito a lo que escuchaba.
- ¿De qué estas hablando? - Levantó sus manos nerviosa y las sacudió involuntariamente - ¿Por qué me estas preguntando esto ahora? -
El morocho no respondió. Simplemente quedó en silencio, contemplando con sus ojos grisáceos a la pelinaranja.
- ¡¿No vas a responder?! - Exclamó
- Pues... - Soltó un bufido - Linda pulsera - Señaló su muñeca - No te la había visto puesta jamás -
Los ojos castaños de la mujer bajaron hacía su brazo. Con un nudo en la garganta, contempló su mano y allí estaba, la maldita pulsera que la atormentaba. ¿Y por qué la estaba usando? Tragó saliva y levantó la mirada. Sus pupilas temblaban mientras su mente vagaba por su cabeza, buscando que decir.
- Me la regaló mi hermana... - Desvió la mirada. ¿Desde cuándo era tan mal mentirosa?
- ¿Tu hermana? - Hasta Nami entendió que nunca se tragaría tal mentira - ¿Crees que soy idiota? - Su tono era tan tranquilo, que la incomodaba aun más. Pero no respondió, era inútil - ¿Por qué últimamente te estás comportando de esa manera? -
¿Manera? Pensó ¿De qué manera se estaba comportando? ¿Acaso estaba teniendo actitudes tan extrañas? Bajó su mirada tratando de recordar que era lo que había pasado en esos últimos días entre ellos, y meditó todo lo que iba a decir antes de abrir la boca, no quería que algo saliera mal y arruinara todo. Su relación estaba al borde de ser destruida y no iba a permitir que todo se derrumbara por su culpa.
Levantó su mirada en alto y posó sus ojos en los de Law.
- Claro que me olvide - Apretó sus puños con fuerza y respiró profundamente - Y además parece que él también se ha olvidado de mi -
Al oírse decir esas palabras sintió cierto dolor en el pecho que no pudo explicar. ¿En verdad le apenaba tener que admitirlo? ¿Qué estaba pasando en su corazón?
- Entiendo... - El morocho no sonaba del todo convencido - Por el momento, me atendré a lo que acabas de decir -
Cuando Law volteó y se alejó caminando, la mujer se lo quedó mirando con confundida. ¿Por el momento se iba a atener a lo que había dicho? ¿Qué era lo que intentaba decirle? Prefirió no indagar más, por el momento eso le bastaba. Estaba cansada de discutir y de, siempre, tener que inventar excusas. Aunque... Al parecer si iba a tener que olvidarse de él para siempre, la única manera de lograr superar eso era no separándose de Law nunca.
Tomó velocidad y lo alcanzó, se situó a su lado para no terminar de perder la poca confianza que le quedaba en ella. Estiró su mano y la tomó, y cuando el morocho volteó a verla, le regaló una sonrisa.
(...)
La victoria había sido un éxito personal para Ace. Los dos últimos partidos habían sido un completo desastre. Todos habían terminado mal, ya sea por una u otra razón; y el hecho de que pudieran demostrar su verdadero potencial contra uno de los mejores equipos que había en la Universidad, era toda una conquista. ¿Y qué mejor que festejarlo con la mujer que amaba? Nada.
Llevaban caminando unos minutos por el área comercial cuando encontraron un lugar acogedor y reconfortante en el que tomar un buen café para celebrar. Aunque le hubiera gustado festejarlo con una buena botella de sake, sabía que la situación de Nojiko no estaba para eso.
Se sentaron en una mesa que daba al gran ventanal de cristal y luego de ordenar el pedido, se pusieron a hablar del partido. El hecho había causado furor en la Universidad y muchos de los estudiantes se detuvieron a felicitarlo por le presunta victoria. El morocho les sonrió y les agradeció con ánimos, nada ni nadie iba a poder borrar esa alegría.
Cuando el café fue depositado frente a ellos, ambos comenzaron a beberlo. La situación era perfecta. Por un momento había olvidado todos sus problemas personales y podía enfocarse en disfrutar del momento con la mujer y su futuro hijo. Sí, lo había aceptado. O al menos la gloria del partido había ayudado a digerir la noticia. Por el momento no había sido tan malo. Por supuesto que hablaba desde su postura de hombre, no quería ni imaginarse como se debería sentir Nojiko; no estaba preparado para asimilarlo. No todavía. Pero se había prometido que cuando llegara el momento oportuno, indagaría en su mente para averiguar cuales eran sus sentimientos más profundos. A veces las mujeres podían ser muy cerradas en ciertas cuestiones.
- Es un milagro que hayan logrado terminar un partido sin que uno de ustedes terminara lastimado - Sonrió la mujer antes de dar otro sorbo a su café.
- ¿Quién se iba a creer que Luffy no iba a armar un caos? - Él soltó una carcajada.
- Luffy no es el único que va por allí generando pleitos... - Desvió la mirada e intentó ocultar su sonrisa.
- ¡Oi! ¡¿Qué estas queriendo decirme?! - Exclamó con el ceño fruncido.
- Nada... - No pudo evitar reírse. Soltó un pequeño suspiro - El café de aquí es el mejor. Hablando de Luffy, hoy si que me ha sorprendido - Cuando notó la mirada del morocho en ella, continuó - Hablo por lo de esa mujer... ¿Margaret? ¿Ese era su nombre? -
Ace no pudo evitar quemarse con el café. Era un poco incómodo hablar de Luffy frente a Nojiko, más aún sabiendo que era la hermana de Nami. Tragó rápidamente y engulló el agua gélida para evitar que el calor le continuara quemando el esófago. En el momento que su pecho dejó de arder, soltó un gran suspiro de alivio.
Todavía tenía muy fresca en la mente la conversación que había tenido con Sabo unos días atrás. Su hermano había visto a Luffy y a Margaret en un situación un tanto incómoda, o al menos así lo describió. Había hablado al respecto pero ninguno pudo deducir que era lo que estaba pasando por la cabeza de su pequeño hermano.
Ace no iba a contarle lo que sabía. Nojiko lo sabía, y también lo entendía. No tenía porque contarle cosas de su hermano si no quería, ella también tenía una hermana y jamás traicionaría su confianza, por más que se tratase de Ace. Puso los ojos en blanco.
- También me ha sorprendido la actitud de Vivi - Bajó su mirada.
- Siempre ha actuado raro - Ace dio un mordisco a una de las galletas que venía de cortesía con el café.
- ¿De qué estas hablando, Ace? Pobre Vivi, desde tan chiquita sin su madre y... -
La voz de Nojiko se alejó de su mente. De los tres hermanos, Luffy era el que solía tener déficit de atención, no él. Pero algo captó sus oídos más que la dulce voz de Nojiko. Exactamente en la silla detrás de la suya un joven había hecho un comentario que captó toda su atención.
- ¿Viste el partido esta tarde? -
- Si, ha sido genial ¿Quién iba a creer que un grupo de novatos iban a vencer al CP9?! -
- Se anda rumoreando por los pasillos que el capitán del equipo ¿Cómo es que se llama...? -
- Monkey D Luffy -
- ¡Sí! ¡Ese! Se rumorea que es la reencarnación de aquel jugador que hizo furor hace 24 años -
- ¿El jugador que hizo furor hace 24 años? -
- ¿No lo conoces? Se llamaba... - No. Pensó Ace. Por favor, no lo nombres - Gol D Roger -
- ¿Gol D Roger? ¿No querrás decir Gold Roger? -
- Muchos le llamaban Gold Roger, quien sabe porque -
- ¿Qué Luffy es la reencarnación de Roger? ¿Tiene sentido? -
- ¿Haz comparado una foto de ambos? Son idénticos -
Ace se puso de pie de golpe. No iba a permitir que compararán a su pequeño hermano con aquel hombre. Nunca, jamás. El rechinido de la silla rozando contra la baldosa del lugar, sorprendió a Nojiko que hasta ahora venía hablando de la vida de Vivi sin saber que el morocho no la estaba escuchando.
- ¿Ace? ¿Estas bien? -
- Vayámonos de aquí - Murmuró con la mandíbula tensa.
- De... de acuerdo... - La mujer terminó su café de un trago y se puso de pie - ¿Vas a decirme que te pasa? -
El morocho no respondió. Metió su mano en su bolsillo y sacó un billete, lo dejó debajo de uno de los platos del café y abandonó el lugar en sumo silencio. Nojiko lo contempló algo confundida ¿Qué era lo que le estaba pasando ahora?
Una vez fuera se detuvo para poder hablarle.
- ¿Qué es lo que te pasa? Actuando de esa manera tan extraña... -
Ace respiró profundamente y se obligó a controlar sus emociones. Había creído que esas emociones bruscas al oír el nombre de su padre habían sido superadas. El maldito había muerto y había dejado a su madre y a él solos, había muerto por decisión propia. No le había importado nada la mujer a la que amaba, no le había importado nada el hijo que él mismo había creado. Apretó sus puños con fuerza. Su madre había muerto dando a luz, dando su vida para que él pudiera vivir ¿Y él? ¿Qué había hecho su padre por él?
Sus ojos se dirigieron hacía el vientre de la mujer. Hacía el lugar en donde descansaba su hijo, el niño que llevaría la misma sangre maldita que él.
- ¡Oi, Ace! ¿Me estás escuchando? - La paciencia de Nojiko se estaba terminando.
El hombre se acercó a ella y rodeó su cuerpo con sus brazos, sumiéndola en un cálido abrazo. Los ojos de la mujer se abrieron como platos en el momento que escuchó la voz en su oído.
- Juro que nunca voy a dejar que nada malo les pase, a ninguno de los dos -
(...)
Eso si la había dejado con la boca abierta. ¿Qué Sanji la había besado? No entendía porque estaba tan sorprendida, el rubio siempre había intentado ligar a su manera pero jamás creyó que todo iba tan enserio. Siempre se había tomado los chistes del joven cocinero como una manera de forjar su personalidad. Además de que una cosa era coquetear con una mujer extraña y otra cosa con una amiga de confianza...
Robin analizó en su mente lo que tenía que decir pero no encontró nada en concreto que sirviera.
- No lo entiendo - Repetía la peliceleste en voz baja, una y otra vez - ¿Por qué? -
Posó su mirada en los claros ojos de la morocha, buscando una respuesta.
- ¡Estoy tan confundida! - Soltó al no obtener respuesta. No sabía si reír o llorar - Si tan solo entendiera que quiso decir con eso... -
- Siendo Sanji, cualquier cosa - Murmuró pensativa - Lo que ahora tienes que evaluar tu es cuanta importancia le darás a ese beso -
- ¿Qué? - Preguntó alzando la mirada - ¿Cuanta importancia? -
- Vivi - Sonrió Robin - Quiero que seas lo más sincera conmigo - La muchacha asintió algo sorprendida - ¿Qué es lo que sientes por nuestro querido cocinero? -
Los ojos almendrados de la peliceleste se abrieron como platos ante tal pregunta. Su boca se abrió unos centímetros pero de allí no salió ningún sonido.
- Yo... no... no sabría decirte... - Bajó su mirada pensativa y comenzó a jugar con el dobladillo de su remera - No estoy segura de que es lo que siento por él -
- Me da la sensación que el hombre al que estuviste buscando estaba más cerca de lo que creías - Con una de sus mano apretó las dos de su amiga - Tienes que pensar que es lo que sientes hacía Sanji y si en verdad es amor lo que sientes hacía Luffy. A veces los sentimientos pueden engañarnos y nunca es tarde para darse cuenta - Soltó una pequeña sonrisa - Ahora si me disculpas. Voy a ir a darme una ducha. Piénsalo.
(...)
El área de negocios en las afueras del campo universitario estaba llenó de personas. Habían elegido un mal día para ir de compras. Pero ya se encoraban allí y no tenían otra opción que comprar lo que buscaban e irse. Habían conseguido las vendas que Koala necesitaba para envolver sus tobillos y muñecas para la competencia y ahora se encontraban buscando un regalo que pudieran hacerle a su sobrino no nacido. Sabo se detuvo cuando pasó junto a un gran ventanal de cosas para bebés.
- Todavía me cuesta creer que este viendo estas cosas - Comentó el rubio al divisar uno zapatitos tan chiquitos que apenas le entrarían en un dedo.
- Es parte de la vida - Bromeó la pelinaranja con una sonrisa - Pronto te tocará a tí - Emitió una gran carcajada.
- ¡No digas eso ni en broma! - Cierto sudor comenzó a gotearle por la frente. ¿Tan horrorosa le resultaba la idea?
- Tranquilo, tranquilo - Agitó su mano restandole importancia - ¡Mira eso! - Señaló un vestido rosado con volados - Es muy lindo -
- No, quiero llevar eso - Apuntó un oso de peluche color azul.
- ¿Qué? ¿Y cómo estas tan seguro que se trata de un varón? - Preguntó con el ceño fruncido.
- Porque si - Sonrió el rubio mientras se pegaba al vidrio para poder ver el precio.
- ¡Esa no es una respuesta coherente! - Exclamó - ¡Oi! ¡¿A dónde vas?! - Dijo al verlo entrar a la tienda - ¡No me estas escuchando! -
Al verlo salir con aquel gran oso de peluche soltó un suspiro. ¿Cómo podía estar tan seguro de que se trataba de un varón? No tenía sentido.
(...)
Zoro se dirigió hacía el gimnasio como tantas otras veces. Aquel lugar era el único que en el que podía dedicarse a pensar con tranquilidad. Ingresó con rapidez y se dedicó a tomar dos espadas de bambú. Estaba cansado, agotado mentalmente. La situación entre Robin y él iba de mal en peor. Se colocó una de las espadas en la boca y comenzó a pelear contra un enemigo invisible, tirando golpes fuertes y violentos.
- ¿En verdad es tan divertido pelear con uno mismo? -
Una tercera voz lo sacó de sus pensamientos. Volteó bruscamente y cuando divisó a Tashigi contemplándolo, dejó caer la katana de su boca.
- ¡¿Tu otra vez aquí?! - Exclamó - ¡Vete de aquí, déjame solo! -
- ¿Por qué tengo que irme? - Preguntó cruzándose de brazos - Yo también tengo derecho a venir aquí, no eres al único que le gusta entrenar en su tiempo libre -
El ceño del peliverde se aflojó velozmente. Maldición, tenía razón. Aquella mocosa que despertaba su pasado con tan solo una mirada tenía razón. No era su gimnasio, era el de toda la universidad. Soltó un bufido y se alejó de ella. Caminó hacía una maquina para levantar pesas y, luego de dejar las espadas en el suelo, se sentó en el asiento de cuero. Posó sus manos en su cabeza y se mordió el labio inferior.
- ¿Te... te sientes bien? - Preguntó la mujer curiosa.
- Solo vete ¿Quieres? -
- ¿Y dejarte en ese estado de depresión? Solo un loco haría eso - Se sentó frente a él en el suelo, flexionó sus rodillas y las atrajo contra su pecho con sus brazos - ¿Qué es lo que sucede? -
El peliverde levantó la mirada y se sorprendió al encontrarse con Kuina. Ella siempre estaba allí para él. Ella siempre lo había escuchado y aconsejado cuando más lo necesitó. Soltó un suspiro.
- Las cosas están yendo mal entre Robin y yo - Comentó en voz baja.
- Robin es... tu... - Murmuró pensativa - ¿Verdad? -
- Hasta hace unos momentos, si - Tashigi se llevó la mano a la boca.
- Lo siento mucho - Se acomodó los lentes - ¿Quieres contarme? -
Y aunque sabía que no se trataba de Kuina, accedió. Necesitaba hablarlo con alguien. Siempre había sido el callado del grupo, aquel que solucionaba sus problemas sin ayuda de nadie, sin necesidad de hacer drama, sin necesidad de que se enteraran de sus problemas pero... Tenía que hacerlo.
(...)
Los recuerdos de su pasado no podían borrarse. Luffy solía ser un niño travieso y, de hecho, no había cambiado mucho. Al menos no en lo psicológico. Soltó una sonrisa al pensarlo de esa manera. Margaret desvió la mirada y lo contempló, adoraba verlo tan concentrado en algo. El escarabajo había sido un éxito, había logrado entretenerlo con algo tan simple...
FlashBack
- ¿Y te gusta alguna chica del campamento? -
La tarde comenzaba a terminarse junto con las actividades del campamento. Todos los niños habían ido a bañarse y mientras Margaret se dedicaba a colgar sus prendas en una soga para que se secaran, divisó había divisado a Luffy contemplando a los patos nadar en el lago. Ella le había preguntado porque no iba nadando hasta ellos y él le había dicho que no sabía nadar. Se sorprendió demasiado al saberlo pero eso solo arrojó más leña a la conversación y por alguna razón habían terminado en un punto bastante incómodos para ambos.
- No, nadie - Comentó serio el morocho sin quitar la vista de los patos.
- ¿Y del lugar de donde vives? - Insistió curiosa.
- No ¿Por qué lo dices? - Posó sus ojos en ella.
- No... Por nada ... - Desvió la mirada hacía su derecha avergonzada.
Por alguna razón ese hombre no era como le habían dicho que eran, y eso le generaba muchísima curiosidad.
- Oh, mira, los patos están saliendo del otro lado - Inesperadamente Luffy se puso de pie.
La tomó de la mano y jaló de ella para que también se parara.
- Pero ¿Qué...? -
- ¡Vamos! -
FinFlashBack
No, nada había cambiado. Apretó sus puños con fuerza y respiró profundamente.
- Oi, Luffy - Lo llamó
El morocho volteó incrédulo mientras despejaba sus pensamientos de aquel insecto.
- ¿No crees que sería divertido ser... novios? - Sus mejillas se tornaron rosadas y tuvo que desviar la mirada como aquella vez en el lago.
- ¿No... novios? - Preguntó confundido.
Bueno, hasta aquí hemos llegado hoy. Espero que les haya gustado y estaré ansiosa por leer sus comentarios. Haré lo posible por actualizar lo más rápido posible.
¡Nos leemos pronto!
Próximo capitulo:La respuesta definitiva a la pregunta supondrá un gran cambio en este grupo de amigos ¿Será para bien o para mal? ¿Cuál será la decisión de Luffy ante esta pregunta? Por otro lado, Usopp y Kaya tendrán una magnifica idea para poder unificar al grupo antes de que comience a desmoronarse. ¿Cuál será esta idea?
Próximo capítulo se titulaEl Principio del Fin
