Hola, aquí trayéndoles una actualización más, muchas gracias por su apoyo y sus comentarios, me alegran el día, es la verdad. Estoy abierta a las sugerencias así que no duden en dar su punto de vista, acerca de cómo está transcurriendo la historia, mi meta en terminarlo en el capítulo 30, así que esperemos llegar a ese número, como siempre nos vemos todos los miércoles sin falta. :]
Nota: Al final del capítulo respondo a los comentarios.
Advertencia:
Se trata de una historia de Universo Alterno.
Disclaimer: El universo Inuyasha, ni ninguno de los personajes me pertenecen.
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Capítulo 21: Adversidades.
Sesshomaru, junto con su padre e Inuyasha, arribaban a la mansión Taisho. El sol comenzaba a ocultarse y los sirvientes se encontraban enciendo las antorchas y pequeños faroles que decoraban la entrada. Al identificar a sus señores, inmediatamente terminaron con su labor y se introdujeron en la casa, para avisar a la señora del regreso de su esposo e hijos.
Al poco tiempo, las tres mujeres salieron hacia la puerta principal, sus expresiones cambiaron al ver a sus respectivas parejas, cuando estuvieron ya en la entrada, Izayoi corrió hacia su marido, el cual correspondió al abrazo y besos de su pareja. Inuyasha por su parte camino a toda prisa hacia Kikyo, quien sujetaba con fuerza su abultado vientre y derramaba unas cuantas lágrimas.
Kagura por su parte, se encontraba sumamente arreglada, llevaba un vistoso kimono rojo con diferentes patrones, su cabello en un gran moño y maquillada, miro a su esposo, quien no la miro y paso de largo. La chica al ver esto lo siguió hasta que estuvieron en su habitación, la chica cerró la puerta tras ella, estaba por hablar pero observo como el demonio sacaba del armario un poco de su ropa.
— ¿Qué es lo que haces? —Cuestiono Kagura acercándose al demonio.
—Recojo mis cosas—Respondió Sesshomaru siguiendo con su labor.
— ¿Te iras de nuevo?
—Me cambiare de habitación.
La pelinegra se sorprendió al escuchar aquellas últimas palabras, por lo que rápidamente trato de detener al peliplata, haciendo que este la mirara con una mirada fría.
—No tiene caso seguir fingiendo—Indico el demonio—Solo confirmaremos lo que todos en esta casa saben.
— ¡Soy tu esposa y tienes que compartir conmigo esta habitación! —Expreso con coraje la mujer.
—El papel que firme dice que somos esposos, pero solo eso, no intimaremos ni mucho menos seguiré durmiendo en la misma habitación.
— ¡No harás tal cosa! ¡No me dejaras en ridículo ante tu familia!
—Lo que piensen ellos o cualquier otro me tiene sin cuidado.
— ¿Qué fue lo que paso en estas dos semanas? —Cuestiono Kagura de pronto.
El demonio ignoro su pregunta y siguió sacando toda su ropa, para introducirla en un baúl; la chica al ver que la ignoraba, se colocó en la puerta y extendió sus manos, indicándole al demonio que no permitiría que se fuera tan fácil.
—No estoy de humor para tus escenas mujer, apartarte—le indico el demonio sujetando el baúl con toda su ropa.
— ¡No permitiré que arruines mi felicidad! —Expreso la chica con lágrimas en los ojos.
— ¿Realmente esto te hace feliz? —Cuestiono el demonio.
La sacerdotisa se sorprendió por las palabras del demonio pero no olvido su objetivo, el cual era no apartarse de la puerta para así impedir que su esposo se marchara de la habitación, estaba más que consiente que su fuerza no podía ser comparada con la suya, pero ante todo estaba su orgullo como mujer.
—La felicidad para ti es estar en esta habitación todo el día, no hablar nadie de esta casa, ni mucho menos con tu hermana que está esperando un bebe —Menciono Sesshomaru tajantemente—Además de que esperas a alguien que jamás te amara.
La chica le dio una bofetada, a lo que el demonio se limitó a marcharse de ahí. Kagura comenzó a llorar, se sentía impotente ante la idea de perder al demonio, sin duda el año y medio que había estado casada con él, había sido decadente, incluso llego a pensar en embriagarlo hasta seducirlo, pero el peliplata no había caído en sus redes. Para comenzar nunca estaba, bebía moderadamente y casi en muy pocas ocasiones ambos habían dormido en la misma cama.
Su felicidad comenzaba a desmoronarse, aquel apuesto demonio no la amaba ni mucho menos sentía una atracción hacia ella, puesto que incluso se arreglaba para él, usaba su kimono más hermoso para impresionarlo, pero él apenas y la notaba. No entendía por qué le sucedía eso a ella, estaba segura que su encanto surtiría efecto en el demonio, que tal vez no la amaría, pero que al menos compartirían el lecho matrimonial en más de una ocasión.
Pero todo aquello jamás sucedió y estaba comenzando a pensar, que jamás sucedería. Se dirigió al espejo, se limpió las lágrimas y salió de la habitación; llego a la que el demonio solía ocupar, no toco, simplemente entro y cerró detrás de ella. Sesshomaru se encontraba en su escritorio, leyendo unos cuantos pergaminos, ignorando al parecer a la recién llegada.
—Bien, me disculpa por la escena de hace un rato—Dijo Kagura—Sesshomaru quiero que lleguemos a un acuerdo.
— ¿De qué se trata? —Cuestiono el demonio sin soltar sus pergaminos.
—Si no accedes a dormir en la misma habitación, le diré a todos sobre Kagome.
El demonio siguió ignorándola, al parecer la información de los pergaminos era mucho más interesante que la de su compañera.
—Así que no te importa lo que pueda decir de ella—Indico la pelinegra.
—No entiendo que tiene que ver tu hermana aquí—Dijo el demonio de lo más tranquilo.
—Está más que claro que tienes una mayor atracción hacia ella, incluso escaparon juntos.
— ¿Y que con ello?
—Olvidas que si la familia imperial se entera, te podrían acusar de adulterio, no solo a ti sino también a ella.
—Si así fuera, la familia completa seria desterrada, incluyéndote, entonces no tendrías las comodidades que tienes, tendríamos que huir—Respondió Sesshomaru dejando los pergaminos de un lado para mirar a la chica.
—Pero…
—Así que te sugiero que sigas con tu papel de querida esposa, solo que de ahora en adelante dormiremos en cuartos separados, no tienes por qué dar explicaciones, después de todo a mi familia ni le importa.
— ¡Eres de lo peor! —Expreso la pelinegra furiosa.
—Tú también, expresándote de esa forma de tu hermana.
—Ella es muy diferente a mí, pero siempre obtiene mejores resultados que yo, aun cuando no tiene esas habilidades, simplemente se esfuerza y lo obtiene.
—El esfuerzo y sacrificio lo es todo—Indico el demonio.
— ¡No me quieras dar un sermón cuando se muy bien que fuiste a la cacería a verla! ¡Seguramente te revolcaste con ella!
El demonio dejo de un lado los pergaminos y sujeto uno de los bazos de la chica, ejerciendo presión, el rostro de Kagura se tensó pero sin embargo no dejo de mirarlo con odio.
— ¡No hables de ella así! —Menciono el demonio con un gruñido.
— ¡Vez a eso me refiero! ¡Tú expresión cambia cuando hablo de ella! —Dijo la chica comenzando a sentir dolor por la presión ejercida sobre su brazo.
— ¡Tu jamás serás como ella!
— ¡Esta más que claro que no! ¡Solo muerta te dejare para que estés con ella! —Expreso la chica con enojo.
Su poder interno hizo que una leve descarga se dirigiera al demonio, soltándola inmediatamente, si bien no era tan poderosa como la de Kagome, si lo había sorprendido.
— ¡No creas que esto termina aquí, de alguna forma hare que cumplas con tu papel de esposo!
La mujer se dio media vuelta y salió estrepitosamente de la habitación, ignorando por completo que los sirvientes estuvieran viéndola.
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Kagome se encontraba alistándose en su habitación, ya que la emperatriz había solicitado que la familia completa cenaría en el jardín de azules, cuestión que alarmo a la chica, ya que desde que el jardín había sido termino, ella nunca asistió a contemplarlo, alegando que aquellas flores no eran de su agrado y que el diseño era únicamente para la sacerdotisa.
— ¡Estas más hermosa que nunca! —Indico Naraku, quien recién entraba a la habitación.
Hina y Kanabe realizaron una reverencia hacia el príncipe y este les indico que salieran, a lo que ambas se despidieron de su señora y se marcharon.
— ¿Cómo estuvo la despedida? —Cuestiono Kagome mientras se colocaba un poco de bálsamo en los labios.
—De lo más tranquilo, el emperador Shang y su hijo aceptaron los términos y el acta está firmada.
—Me alegra, al fin paz con el imperio chino.
—Debo estarte agradecido, has formado parte de esa paz.
—Claro que no, por lo contrario fui secuestrada y deje que pasaras por todo esto solo—Menciono la chica levantándose del tocador.
—Yo debí ser el que trajera de regreso—Dijo el hanyu acercándose a la chica para acariciar su rostro.
La chica no pudo evitar tensarse, solo esperaba que él no lo notara; se había prometido así misma que se entregaría en cuerpo y alma al demonio ambarino, por lo que tenía que evitar por todos los medios alguna clase de interacción física por parte de Naraku.
—No te reprocho nada, era tu deber permanecer junto con tu padre, después de todo soy solamente una consorte.
—Para los demás solo una consorte más, pero para mí eres…
Ambos fueron interrumpidos por leves golpes en la puerta, Kagome agradeció internamente la interrupción, por lo que se dirigió a la puerta.
—La emperatriz solicita la presencia de ambos, mi lady—Indico Hina.
—De acuerdo.
Naraku se acercó a la puerta y sujeto la mano de la chica, sorprendiéndola por tal acto.
—No hay que hacer esperar a la emperatriz—Indico Naraku jalando a la chica para que lo siguiera.
Kagome lo siguió, pero no pudo evitar sentirse algo incomoda, sin lugar a dudas imaginaba que era Sesshomaru quien la tenía sujetada. En unos pocos minutos llegaron al jardín, el cual estaba decorado por faroles blancos, en medio de este una mesa blanca, la cual estaba repleta de delicioso manjares. Ambos tomaron asiento inmediatamente, ya que la pareja imperial los miraba con cierto enojo.
— ¡Sentimos llegar tarde! —Dijo Naraku en forma de disculpa.
— ¡Fue mi culpa, no medí mi tiempo en arreglarme! —Indico Kagome.
—Al menos has quedado hermosa—Dijo la emperatriz—Así que ambos están perdonados, ¿No es así su majestad?
—Sí, ya te extrañábamos Kagome.
La chica solo pudo sonreír ante tal cumplido, después de todo lo sucedido en la mansión de Hiroki, ya no miraba a la familia imperial con los mismos ojos, al menos a la emperatriz.
—Faltan unos cuantos meses para que sea el cumpleaños de Naraku—Indico Fumiko.
—Madre, sabes que no me interesa mucho festejarlo.
—Ahora que estas casado, no te interesa festejarlo, pero cuando estabas soltero bien que disfrutabas de esas fiestas—Indico el emperador.
Naraku quedo colorado por lo recién revelado, Kagome por su parte no presto mucho atención, estaba más concentrada en ver qué era lo que comería, ya que moría de hambre.
—El matrimonio te ha sentado bien hijo—Dijo la emperatriz.
—Ahora comprendo padre, cuando querías regresar de todas nuestras misiones, deseabas ver a mi madre.
—¡Así es como estas ahora! —Dijo sujetando la mano de su esposa.
Kagome realmente no quería participar en tal conversación, pero fue interrumpida por Naraku, quien sujeto su mano, impidiendo que siguiera comiendo.
—Quería esperar para contarles esto, pero es el momento adecuado—Dijo Naraku, captando la atención de todos.
—Pretendo hacer un viaje con mi querida esposa, algo así como una segunda luna de miel.
Kagome casi se atraganta al escuchar aquellas palabras, haciendo que Naraku le sirviera un poco de agua.
— ¡Siento decirlo así! —Indico el hanyu a la chica, quien se encontraba tomando el agua con rapidez.
— ¡Eso es una buena noticia! —Indico el emperador.
— ¡Estoy totalmente de acuerdo con tu propuesta, deben realizar su segunda luna de miel! —indico la emperatriz.
— ¡Me alegra que les parezca! Ahora que ya está firmado el acuerdo de paz y hay estabilidad, puedo irme por unas semanas y pasar tiempo con Kagome.
La chica solo pudo sonreír y prosiguió a seguir comiendo.
—Así que espero que para tu cumpleaños, hijo mío nos des la sorpresa—Menciono Onigumo.
— ¡Seria maravilloso poder anunciar tal noticia en tu fiesta de cumpleaños! —Expreso Fumiko con una gran sonrisa.
— ¿De qué sorpresa hablan? —Cuestiono Naraku.
—De que vamos a ser abuelos—Mencionaron en coro el matrimonio imperial.
Kagome de nuevo se atraganto al igual que Naraku, provocando las risas de la pareja.
—No nos pueden hacer esperar mucho más, además el poder se estabilizaría aún más si hay un descendiente de por medio—Dijo con orgullo Onigumo.
La chica tomo rápidamente la copa de vino que tenía frente a ella, no esperaba que la pareja se comportara de tal manera, sin lugar a dudas no tenía la intención, aun, de ser madre y mucho menos de forjar más su unión con la familia.
Para su suerte la velada continuó de lo más tranquilo y el tema de la descendencia no fue tocada de nuevo.
—Fue una velada espectacular, pero estoy algo cansado me retirare primero—Dijo el emperador.
Naraku se levantó de su asiento y ayudo a su padre.
—En un momento vuelvo Kagome, madre—Indico el hanyu.
Cuando ambos se marcharon, se sintió algo de tensión entre las dos mujeres. Kagome por su parte sonrió y se limitó a tomar el vino que le quedaba, mientras que la emperatriz comía un pedazo de pastel.
—Sin duda mi hijo estuvo preocupado por tu desaparición.
—Me informaron de ello, por suerte estoy aquí.
—Te aconsejo querida, que a la próxima no hagas el papel de heroína sacrificada—Dijo la emperatriz en forma de sarcasmo.
— ¿Disculpe?
—Debes de saber que no me agradas mucho, por tu naturaleza, no es nada personal es solo que no puedo amar a los humanos.
—El emperador es humano.
—Pero tú lo has dicho, es el emperador.
Kagome sintió la energía negativa de la mujer ambarina, prefirió dejar el asunto y terminar su copa de vino, rogando que Naraku no se demorara.
—También no deberías tomar mucho vino, no es bueno para la fertilidad—Indico la emperatriz.
— ¿Tiene otro consejo para mí? —Cuestiono Kagome con sarcasmo.
La mujer noble, borro su sonrisa de su rostro para luego levantarse y acercarse a la chica.
— ¿Te estas burlando de mi pequeña? —Cuestiono sentándose a un lado de ella.
— ¡Claro que no, suegra!
—Está más que claro que mi hijo te eligió, por lo que respete tal decisión, pero no por eso quiere decir que me agrades.
—Estamos en una situación parecida—Indico Kagome.
La emperatriz guardo silencio, mientras que Kagome noto como miraba el jardín, el cual estaba resplandeciente y ahora bañado por la luz de la luna, las azules destacaban más que nunca.
—Ahora que lo pienso, es la primera vez que está en mi jardín—Indico Kagome.
—Así es.
— ¿No le parecen hermosas las flores?
—El azul no es mi favorito.
—Que mal, a mí me encanta el color por eso las he nombrado azules.
Kagome noto como el semblante de la mujer cambio un poco, viendo cierta melancolía en sus ojos.
— ¿No cree que es algo ambiguo el nombre? —Cuestiono Kagome con una sonrisa.
—Sí, algo ambiguo pero que va bien con ellas.
— ¿Entonces emperatriz, que clase de flores le gusta a usted?
—No me agradan las flores, odio el campo y las actividades al aire libre.
—Comprendo, es una pena, los jardines del palacio son hermoso y aún más mi pequeño jardín.
—Sí, una pena.
En ese momento llego Naraku, a lo que la emperatriz rápidamente se colocó de pie y se dirigió a su hijo.
—El viaje tiene que ser cuando antes hijo, ahora que estamos en paz.
—Lo se madre, es cuestión de que Kagome escoja a donde iremos.
—Bien, espero que al regresar sean tres—Índico la emperatriz.
Kagome por su parte ignoraba la conversación, estaba más pendiente del jardín, el cual sin lugar a dudas lucia hermoso. Al ver que la emperatriz de marchaba suspiro, aquella mujer tenía una energía muy pesada y pareciera que siempre que la viera, quería retarla.
— ¿Quieres regresar ya? —Cuestiono Naraku.
—No, aun quiero ver las estrellas.
—Comprendo, tengo unos pergaminos que leer, te veo en la habitación.
—De acuerdo.
El príncipe se marchó, dejando sola a la chica, la cual al ver que nadie estaba se quitó los zapatos y se recostó en el pasto.
—Un viaje—Susurro la chica.
Sin duda este tenía que ser plan de la emperatriz, estaba más que claro que ambos estaban deseosos de un descendiente, pero ese tema ya había sido hablado con el mismo hanyu, el cual le prometió que no la obligaría a nada. Pero sin duda estaba el hecho que después de todo era hombre y tenía sus necesidades.
—Si toma una concubina, sería un trato justo—Dijo la chica para sí misma.
Una solución rápida, seria eso, que el tomara una concubina, para que no pensara en ella, al menos por un tiempo, mientras que la guerra estallara. Después de todo ella había hecho un trato con el demonio, que no se entregaría a Naraku por nada, confiaba en que el demonio haría su parte del trato, en primer lugar mudarse de la habitación de su hermana, estaba claro que ella no podía hacerlo, pero si podía evitar estar todo el día con él, con el pretexto de sus actividades como consorte imperial.
Se quedó por unos minutos más ahí, observando las estrellas, pensando en los ojos dorados de su amado demonio, el cual sin duda al saber del viaje estaría muy enojado, por lo que tenía que buscar un gran pretexto para no ir. Comenzó a formular planes para no ir pero ninguna le resultaba muy convincente.
—Mi lady, es hora de recoger todo—Le indico Kanabe.
—Quiero quedarme más tiempo aquí.
—Como usted diga.
Los sirvientes comenzaron a quitar todo, Kagome cerró por unos minutos sus ojos, la brisa y los sonidos eran tan agradables que no pudo evitar quedarse dormida.
— ¿Qué debemos hacer Kanabe? —Cuestiono Hina.
—Esperemos 10 minutos más, si no despierta vas por el príncipe—Respondió Kanabe.
—De acuerdo.
Ambas chicas permanecieron a una distancia prudente de la joven sacerdotisa que se encontraba disfrutando del ambiente, tanto que había caído en un sueño profundo donde añoraba soñar que se encontraba en los brazos de su amado demonio.
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La emperatriz se encontraba en su despacho, miraba unos pergaminos mientras que bebía una copa de vino. El llamado a la puerta, hizo que dejara de lado su lectura y le indico a una de sus sirvientas que abriera, la chica abrió la puerta, dando paso a una bella mujer, con el cabello largo y platinado, sus ojos eran de un verde oscuro y llevaba en su frente una pequeña insignia, la cual demostraba que era una sacerdotisa malvada; portaba un traje morado y un collar de jade adornando su cuello, al igual que una serpiente blanca.
—Es la señorita Tsubaki—Indico la sirvienta.
—Déjala pasar—Indico la emperatriz.
Tsubaki, quien era conocida por ser una sacerdotisa, que al ser traicionada por su amado, se volvió al lado oscuro, aprovechando sus poderes espirituales para hacer el mal y aún más para realizar hechizos que la mantuvieran eternamente joven.
— ¡Me da mucho gusto que hayas respondido pronto a mi llamado! —Indico la monarca.
—Para usted siempre estoy disponible—Menciono Tsubaki.
—Bien, pueden dejarnos solas—Informo la emperatriz, haciendo que las cuatro doncellas en la sala se retiraran.
— ¿Para que necesitas mi ayuda? —Cuestiono la sacerdotisa.
—Necesito uno de tus hechizos para que la esposa de mi hijo duerma con él y conciba un hijo cuanto antes.
— ¿Aun no consuman su matrimonio?
—No, a pesar que se han acercado recientemente, aun no consuman el matrimonio.
—Es extraño viniendo de él.
—Esa pequeña lo cambio, ahora se desvive por ella, incluso no ha tomado ninguna concubina.
—Ha aprendido algo de su padre.
—Sin duda, tuvo que ser más humano que demonio.
Fumiko se levantó de su lugar y se aproximó hacia la sacerdotisa.
— ¿Puedes ayudarme? —Cuestiono la consorte.
—Claro, siempre y cuando su pago sea bueno.
—Sin duda, lo que quieras tendrás.
—En ese caso, será todo un placer ayudarla.
— ¿Qué necesitas?
—Por eso no se preocupe, tengo todos los materiales necesarios, pero esta pasión tiene que ser prepara en luna nueva.
—Faltan 3 días.
—Exacto, en 3 días volveré con su solución y usted me dará mi paga.
—De acuerdo.
—Siempre es un placer trabajar para usted.
Ambas mujeres se despidieron, la emperatriz se volvió a sentar y con una gran sonrisa la mujer bebió de nuevo su vino, sin duda la mejor idea era que la joven sacerdotisa se embarazara de su hijo así ella podía ser manipulada y entonces no sería una amenaza para ella y mucho menos para sus planes.
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El grupo de enmascarados con túnicas negras se encontraban a las afueras de la ciudad imperial, observando y a la espera de su líder.
— ¿Para qué creen que nos ha llamado el jefe? —Menciono uno de los subordinados.
Los demás miembros no supieron que responder, así que esperaron a su líder, el cual llego, colocándose en una de las copas de los árboles.
— ¿Feje por qué no pidió venir?
—Venimos a dar el primer golpe—Indico Hiroki.
— ¿A qué se refiere?
—Si seguimos esperando, solo le estaremos regalando tiempo a la familia imperial para poder exterminarnos.
—Entiendo, ¿Qué sugiere?
—Darles donde más les duele.
Continuara…
Siento dejarlo hasta aquí, espero sus comentarios como siempre, los cuales me encanta leer, nos vemos en la próxima actualización y disculpen por hacerlo corto.
Faby Sama: Ya no tuve oportunidad de mandarme mensaje priva, pero aquí estoy respondiendo públicamente, jejeje si espero seguir así de puntual, para no atiborrarme de deberes y pendientes. Me da gusto que te agrade la compenetración de nuestra pareja, pero sin duda Naraku no es tan tranquilo como aparente, puede ser que sí o no puede que no, ya como sabrás la emperatriz es la malvada aquí, jejeje. Gracias por estar al pendiente en mis actualizaciones y espero con ansias tus opiniones de la actualización, por cierto escucho sugerencias:] saludos y que tengas una buena semana.
Veros: Mi querida veros, que siempre comenta y está pendiente, muchas gracias por tus mensajes, ame cuando dijiste que la emperatriz es una perra, jajaja morí de risa, aparte que es su naturaleza, jajaja. Sabemos que Sesshomaru es necio y si se puede decir que por algo dejo esa marca ahí, desde el principio supo que Kagome seria de él, la cuestión aquí será como y en qué momento, aunque tanto tendrán que pasar para estar juntos. Me alegra poder dedicarles un pequeño espacio, ya que ustedes dedican parte de su tiempo para leer mi historia, así que no me cuenta nada y lo hago con todo gusto, muchas gracias por tus comentarios y por tu apoyo, nos vemos en la próxima actualización, que tengas una excelente semana. Saludos :]
Nena Taisho: Hola, muchas gracias por tu apoyo hacia mi historia y por dejar comentarios, se aprecia mucho, pues espero que con esta actualización tu pregunta sea respondida, o al menos una parte, ya que en si Naraku no es malo, pero ya sabes el amor nos hace cometer estupideces, así que esperemos que este semidemonio no cometa un grave error del cual pueda arrepentirse, ya sabes al menos el que yo he creado, jejeje, saludos y espero estés bien. Saludos :]
