Cap. 20 De decisiones y retos
Cada que Taichi y Yuina cruzaban sus miradas sentían un ligero sonrojo, mariposas en el estómago o a veces incomodidad. Todo como producto de esa noche de concierto, en la que sus labios se besaron y se miraron de una manera especial. Cuando estaban solos pasaban el tiempo en silencio, de vez en cuando sus manos chocaban, a veces ella le daba algún dulce de fresa a él y él le regalaba un sándwich de atún a ella. Se iban juntos a las clases de natación, a los ensayos de su banda, a sus casas, al parque, una vez se fugaron y en vez de ir a la escuela se fueron a la ciudad más cercana al cine y a pasear.
Kou notaba que algo extraño sucedía y se ponía celosa cada que los veía muy juntos, finalmente a ella le gustaba Yuina tal vez desde hacía tanto tiempo que a Taichi pero ella había sido la primera en admitirlo; incluso terminó con su novio y cuando él fue a verla a su casa para convencerla de volver Rin lo corrió a escobazos y amenazándolo con las esposas, Nitori le arrojó un libro y entre los dos regañaron a Kou. Fuera de eso todo seguía normal.
-¿Solicitudes de universidades? – sí, todo seguía normal hasta que Taichi descubrió eso entre las cosas de Yuina, una tarde en la que los tres estaban haciendo tarea en la sala de la casa de Kou.
-Cuando acabe el semestre debo estar admitido en alguna de ellas, eso es todo –dijo él restándole importancia. Las dos lo vieron algo consternadas, a veces olvidaban que él estaba en un curso más arriba.
-Yu senpai, no se gradúe –dijo la más pequeña con un falso puchero, él rió, Kou se acomodó el cabello y revisó las hojas.
-¿Todas son de artes? –lo miró con curiosidad. -¿Actuación o música?
-Papá Rei quiere que estudie algo "de verdad" pero papá Nagisa me ayudará a entrar a cualquiera de esas escuelas y pues se me da.
-Es un desperdicio de…
-De inteligencia, sí…papá Rei dijo lo mismo –sonrió un poco antes de suspirar. Taichi no dijo nada, simplemente se le acercó y recargó su espalda con su brazo, era su forma de decirle que lo apoyaba, Yuina tomó su mano, entonces Kou fue y lo abrazó, él la rodeó con el otro brazo. Entonces le ganó la risa al darse cuenta de que muchos chicos morirían por poder tener a dos chicas cuidándolo.
-¿De qué te ríes? –preguntó Taichi alejándose para intentar hacer su tarea.
-De nada, nada –sonrió. -¿Y ustedes qué harán el próximo semestre?
-Estudiaré para abogada –dijo Kou muy segura, volvió a leer sus libros. Los otros dos la vieron con mucha curiosidad, podían imaginarla en muchas cosas pero jamás se hubieran imaginado que fuese a ser abogada. –Para proteger a científicos como tu papá, como los que hicieron que ustedes existan, a padres solteros como el mío y demás –Taichi sonrió y la abrazó, ella se sonrojó un poco. –No es para tanto…
-¿Y tú Tai-kun?
-Deja el kun… Mmm ¿Yo? –miró su sándwich a medio comer, como si le pudiera dar la respuesta. –Nadar.
-¿Cómo tu papá antes de ser cheff? –preguntó su amiga, apartándola.
-Sí… pero yo sí seguiré.
-Mi papá dijo lo mismo.
-No la desanimes, Kou-kun.
-Me gusta también la música.
-¡Ya sé! Estudiemos música todos y seguiremos nuestra banda.
-No –dijeron las dos al mismo tiempo.
Siguieron con sus tareas, platicando de otras cosas, divirtiéndose a su manera pero aun así Taichi no dejaba de mirar a Yuina de vez en cuando y pensar en qué pasaría en unos meses cuando él tuviera que irse lejos. Se quedó con ese pensamiento y cuando ellos se fueron y sus padres llegaron, ella estaba acostada en la alfombra de la sala con los pies sobre el sillón, mirando el techo. Makoto no le dio importancia, pensaba que seguramente estaba texteando mientras veía la televisión, no era raro eso, y fue directo a la cocina a guardar la despensa. Por su parte Haru no pasó por alto que en la tele estaba un programa de esos estilo novias neuróticas, los cuales no le gustaban para nada a su hija.
-¿Taichi?
-Hola, papá.
-Hablaremos luego de la cena –fue a la cocina, ella suspiró, a veces no le gustaba ser tan transparente a su mirada. Recordó lo que Makoto les decía cuando ella era pequeña, que sus ojos de diferentes colores pero que cuando se les miraba con atención, se volvían agua, fresca, pacífica, inquieta, transparentes. Ahora empezaba a entender y darse cuenta de cosas que no había notado cuando era más pequeña. Ahora se preguntaba por qué su papá Haru no había sido nadador profesional si tanto le gustaba eso y supuso que Makoto lo habría seguido, sin embargo terminaron siendo un cheff y un bombero.
La cena fue curiosa, Makoto intentó cocinar y quemó todo en la sartén por lo que tenían pollo más que rostizado acompañado de una deliciosa ensalada con ingredientes marinos, cortesía de Haru y Taichi aportó el postre: un mousse de chocolate que había comprado un par de días antes. Haru miraba disimuladamente a su hija y ella simplemente bromeaba con su papá, usando referencias de series que veían juntos en la televisión. Era de esos días que Haru se sentía feliz de verlos, antes de recoger la mesa le regaló un beso en la frente a Taichi y uno en los labios a Makoto.
-¿Qué hubiera pasado si no se hubieran casado? –preguntó ella sin pensar ya que Haru entró a la cocina.
-Nos hubiéramos casado –dijo Makoto, sonriente. –Tarde o temprano hubiéramos terminando saliendo y eventualmente viviendo juntos.
-Ya veo –ayudó a limpiar la mesa y luego se retiró a su habitación a hacer tarea, al poco tiempo Haru tocó la puerta y entró. –Papá –él se sentó frente a ella, en silencio, solo viéndose. -¿Cómo supiste qué serías chef?
Haru sonrió un poco nostálgico. –Era una manera de estar con Makoto –ahora ella estuvo en silencio. –Yo entré a un equipo de natación profesional y Makoto a una universidad para ser maestro –la sorprendió. –Estuvimos dos años estudiando pero entonces su mamá enfermó, su papá perdió el trabajo y sus hermanos necesitaban cosas para la escuela, fue antes de que nos comprometiéramos –Haru se sentó en la orilla de la cama, ella se giró para verlo. –Así que Makoto tuvo que volver, dejó la escuela y buscó trabajo, no podía concentrarme en mis entrenamientos porque estaba preocupado por su familia y… -bajó un poco la voz y se sonrojó un poco. –No podía estar sin Makoto… entre más tiempo pasaba más triste me sentía y él dejaba de mandarme mensajes porque no tenía tiempo y ya no pudo visitarme… Un día sugirió que debíamos terminar… -se calló un momento y suspiró. –Dejé al equipo y vine a estar con Makoto, estaba empezando a trabajar con los bomberos y estaba ayudando a su familia. Abrieron una universidad no muy lejos, Makoto insistió en que siguiera estudiando, insistió tanto que me llevó y me hizo elegir carrera. Como cocina horrible decidí aprender para cuando nos casáramos.
Taichi no supo cómo tomar ese relato así que optó por reír. –Papá tiene razón, se hubieran casado de una forma u otra –siguió riendo, luego suspiró. –No sé qué quiero hacer… -se acostó en la cama y apoyó su cabeza en las piernas de Haru.
-Lo que tú quieras –respondió él. –Puedes cambiar de idea después.
-¿Así de fácil?
-Así de fácil.
-¿Dónde yo quiera?
-Eso no será tan fácil –acarició su cabello, Taichi sonrió un poco y se preguntó qué es lo que quería hacer, se propuso tener la respuesta antes de que terminara su semestre.
Por fin había acabado la tarea y estaba lista para irse a dormir cuando le llegó un correo a su celular. Era de Yuina, lo revisó y el sueño que tenía desapareció al descubrir lo que decía: "¡Chicas! Entramos al concurso de talentos de la escuela, ya nos inscribí." Y venía una imagen con el poster de la escuela junto con una foto de él inscribiendo al equipo. Taichi decidió que la próxima vez que lo viera lo asesinaría.
Disculpen la tardanza, la escuela me ahoga =(
¡Gracias por leer!
