Crow Creek

Ariel miraba hacia el vacio y sus abiertos ojos solo podían reflejar la palabra: Thestrals. Jasón no quería interrogar el cómo era posible que Ariel los pudiera ver, pero supuso que debía ser por la muerte de sus padres; aun así, no creía que fuera el momento indicado para hacer esa clase de preguntas.

De manera impulsiva y con una agilidad que lo sorprendió a él mismo, Jasón se levanto del piso, empujo a Ariel hacia arriba y se sujeto con fuerza a ella mientras Andrew lloriqueaba en sus brazos.

Jasón no sintió ningún recato al abrazar a Ariel de aquella manera, pero sus esperanzas estaban en que, de alguna forma mágica, la presencia del bebe fuera suficiente para que los Thestrals desaparecieran.

- ¡Son Thestrals! - gritó Ariel e intento zafarse del abrazo de Jasón, pero el chico sabia que correr era inútil y la agarro mucho más fuerte.

Giro su rostro y vio como el Thestrals más cercano lo miraba con aquellos ojos rojos y brillantes con una decisión asesina a la que nadie sería capaz de sobrevivir. Ariel empujaba cada vez mas mientras el animal se acercaba… ya estaba a pocos metros de ellos… un metro… y entonces Jasón tuvo la breve certeza de que no iba a funcionar, pero en el último momento el animal cambio su dirección, se alzo en los aire y sin ni siquiera echar una mirada final, regreso a donde sus compañeros y todos las bestias desaparecieron lentamente en el horizonte.

Jasón no dejo de sujetar a Ariel hasta cuando el último rastro de Thestrals desapareció y el aire del ambiente dejo de ser tan bochornoso y pesado. Cuando sintió que su pecho se liberaba y el sol se abría de nuevo en el cielo, cayó derrotado al piso y respirando fuertemente.

Ariel siguió su ejemplo y se sentó en el suelo con un fuerte golpe. Se quedaron en silencio un segundo mientras sus corazones regresaban a su ritmo normal. Jasón miró a su alrededor esperando que Falcon apareciera de un momento a otro, pero el hombre no lo hizo y no le culpo, después de todo, él había sido muy grosero con una persona que solo quería ayudar, además de que probablemente los nervios de aquel anciano no le daban para emociones tan fuertes.

Sorprendido, se dio cuenta que tenia algunos papeles de Falcon en la mano ¿Serian tal vez aquellos papeles los que Falcon no le había querido enseñar? ¿Abría información de Gideon Galeón ahí? Estaba a punto de echarle una ojeada pero en ese momento Ariel lo interrumpió.

- ¿Qué fue eso? - su voz estaba congestionada y parecía hacer un gran esfuerzo para hablar.

- La maldición - se limito a responder Jasón cansinamente.

- Nunca nos dijiste que era… - Ariel se quedo callada - pero si… entonces todo este tiempo… como es que… ¡Oh, Dios Santo, todo este tiempo eran Thestrals! - y Ariel hizo la misma señal que Falcon realizó cuando supo también del secreto.

- Si… lo son - Jasón no comprendía de donde salía aquella tranquilidad al hablar del tema, era como si el terror en los ojos de Ariel lo tranquilizara.

- Pero… ¿Cómo es que estamos vivos? - preguntó, y de inmediato miró a su alrededor esperando verlos aparecer de nuevo.

- Gracias a ti - dijo Jasón y una gran felicidad lo inundo, ahora que estaba convencido de que Andrew era su escudo no tenía nada de que temer… por ahora, desde luego.

- ¿Qué?

- De Andrew - aclaró y Jasón le sonrió al bebe que de inmediato se tranquilizo - leí en algún lugar que los Thestrals son incapaces de atacar a los bebes de cualquier especie, por eso nunca nos atacaron en el Hogar Peverell y tampoco lo hicieron en el viaje; y por eso desaparecieron justo ahora.

Ariel lo miro confundido, como si decidiera creerle o no. Jasón comprendía la razón, creerle seria como quitarse un peso de encima pues sería como dejar un problema para después, pero no hacerlo sería como un baldado de agua terrible.

- Si no hubieras llegado, en este momento estaría muerto - dijo Jasón agradecido y guardo los papeles de Falcon en su mochila. Después tendría tiempo de revisarlo, en ese momento tenía una pregunta de mas urgencia - ¿Cómo es que me encontraste?

Jasón se levantó del suelo y a continuación ayudo a Ariel a hacer lo mismo. La mujer observó nuevamente su alrededor para asegurarse una última vez y finalmente decidió creerle a Jasón. Reviso que su hijo estuviera bien y entonces se dispuso a explicar lo que había pasado.

- Después de que te fuiste corriendo - comenzó Ariel -, Hipólito y Roxanne tuvieron una gran discusión. Roxanne estaba muy dolida por descubrir lo que realmente le pasó a su familia… - Jasón agacho la cabeza al recordarlo y estuvo a punto de soltar unas cuantas lagrimas -, pero a ella no le importa - dijo inmediatamente Ariel viendo la expresión del chico, pero Jasón sabia que eso no era cierto y Ariel también - … honestamente, se encuentra en un dilema, sufre mucho por eso, porque te culpa aunque sabe que no tuviste nada que ver, además de las palabras que le gritaste que la afectaron de igual manera; por otro lado se enfrenta a los sentimiento que ella tiene hacia ti… pero déjame decirte que Roxanne te quiere ¡Mucho! No había visto esa expresión desde…desde… su hija.

Jasón levanto su mirada asustado, lo que menos que quería es que Roxanne lo tratara como un hijo, en especial después de descubrir lo que realmente pasó.

- No lo malinterpretes - dijo Ariel - ella no está remplazando a su hija contigo y jamás lo hizo con ninguno de los chicos que han pasado por nuestra casa. Solo es que ella tiene una necesidad maternal de proteger a las personas que ama y tú, desde que llegaste a nuestras vidas, has estado en peligro.

Jasón no se consoló por eso. Ariel podría adornar la situación con todas las palabras que conociera pero eso no cambiaba nada y lo último que Jasón quería era volver a ver a aquella mujer pues no sería capaz de sostenerle la mirada. De todas formas, por lo menos, al ver a Ariel, se había convencido de que, aunque ella hubiera tenido una relación con el responsable casi directo de producir la maldición (Andrew el Auror), no significaba que ellos tuvieran algo que ver, y tan solo eran unas victimas como él. De todas formas entendía que lo mejor era no revelar aquel secreto ni a Ariel ni a ningún miembro de la familia Peverell.

- Entonces, ¿estaban discutiendo?

- Si - dijo Ariel y dejo de mirarlo con lastima -, Hipólito (aunque no lo dijera enserio) decía que era lo mejor que podía pasar y Roxanne le gritó echándole en cara lo mal tío y persona que era. Fue una discusión larga y tediosa pero al final, Roxanne ganó (siempre gana) y ambos cogieron un Hipogrifo y volaron en la dirección en la que escapaste para ver si podían encontrarte.

- Pero, ¿Cómo es que tú me encontraste?

- Yo no podía acompañarlos por Andrew así que me quede en la casa esperando; estaba realmente preocupada, Roxanne me había confesado lo que pasó en realidad y yo estaba consternada al pensar en lo que podías llegar a hacer en el estado que te encontrabas, así que cogí tu varita (la que nunca te había funcionado) como para sentirme más tranquila, y como si se tratase de una brújula empezó a jalarme en una dirección… no entendía porque tu varita se estaba comportando de esa manera y me preguntaba si debía confiar en ella, pero creo que me arme de valor, tome a Andrew y me dispuse a seguirla… Creo que es por eso que ya no funciona… No sé mucho de varitas y jamás escuche de un fenómeno como este, pero creo que la varita conservo los sentimientos de su antiguo dueño y por eso actúa como lo hace.

Entonces Ariel saco del bolsillo de su falda aquella varita mágica que Jasón tanto conocía y se la tendió. Al hacer contacto la madera no tuvo reacción y continuo tan fría como siempre. Su padre siempre había querido dos cosas para sus hijos: Protegerlos y mantenerlos alejados de la magia porque la consideraba peligrosa; sería posible que la varita tan solo estuviera cumpliendo aquellos designios y por eso guió a Ariel hacia él y no le permitía hacer magia con ella. Jasón levanto la varita al cielo para mirarla más de cerca e intentar captar los sentimientos de su padre pero fue totalmente inútil. Así, levantó también la varita de su madre y las comparó a la luz del sol. La varita de su madre (blanca con manchas negras) llenaba su brazo derecho con una calidez agradable, en cuanto que la varita de su padre (negra y un poco puntiaguda) seguía en su mano como si se tratara de un simple palillo. Era como si pudiera sentir a su madre pero fuera incapaz de compenetrarse con su padre. No quiso pensar más en eso, así que bajo ambas varitas, guardando una en la mochila y colocando la otra en su pantalón.

Ariel no hizo ningún comentario mientras Jasón realizaba aquel improvisado ritual, pero cuando por fin termino, descubrió que la mujer estaba ansiosa en saber que era lo que había pasado. Jasón que no se sentía del todo cómodo al estar parado en medio de aquella carretera Muggle sugirió buscar un lugar más fresco, y Ariel, que había llegado hasta allá caminando desde la casa de Hipólito, le indico un lugar que sería más que apropiado. Después de caminar por un rato, se sentaron en un claro al borde de una quebrada susurrante que tranquilizaba sus nervios.

Jasón le contó todo lo que ocurrió después de su huida incluyendo el ataque de los Thestrals (Ariel estuvo aterrada en todo momento de la historia), de como finalmente se había encontrado con F.H y todo lo que descubrió (Jasón modifico un poco la historia e ignoro todo lo que tenía que ver con el ministerio o Andrew), y finalmente le explico cómo había descubierto porque los Thestrals no lo habían atrapado antes y su plan de ir hasta Crow Creek donde, con un poco de suerte, podría hablar con la escritora de aquel pequeño libro y encontrar una solución a su problema.

Al igual que Falcon, Ariel no parecía muy optimista con la idea:

- Según lo que me contaste, es probable que la mujer puede que esté muerta - dijo Ariel -, y en el caso de que estuviera viva, que nos puede asegurar que te vaya a dar buenas respuestas.

- Es la única opción que tengo - dijo Jasón cabizbajo -, quiero agotar todas mis posibilidades antes de darme por vencido.

Ariel parecía querer debatir más, pero no lo hizo, y entonces Jasón se pregunto a sí mismo como era que no había notado la madurez de Ariel. Hasta cierto punto, la dependencia que Ariel tenía hacia su hermana mayor no era positiva y eso aumentaba su timidez, pero al menos era capaz de tomar duras decisiones y saber cuándo callar.

- Bueno - dijo Ariel - entonces le escribiré a mi hermana - y Ariel parecía satisfecha.

- ¿Qué? - Jasón estaba confuso.

- Claro - respondió Ariel como si fuera obvio -, esperaremos a reunirnos con ella para luego ir a Crow Creek; viendo que es tu siguiente movimiento pues deberíamos estar apoyándote.

Ariel se levanto y se murmuro así mismo algo como "buscar una lechuza", pero Jasón se puso de pie rápidamente y le cerró el paso.

- Por favor, por favor - dijo Jasón mirando hacia un lado - No hagas eso… no me siento… en este momento… no quiero… Necesito hacer esto solo - y solo supo que se trataba de una excusa para no tener que ver a Roxanne.

- Lo mejor es contar con ella - dijo Ariel - sin ella nosotros no podremos…

- ¿Nosotros no podremos? - pregunto Jasón - Este viaje no se trataba de una manera de obtener confianza… no decías que lo que deseabas era sentirte útil y fuerte; pues este es el momento para demostrar eso. Justo hace unos momentos me di cuenta de lo grande que eres Ariel - Ariel parecía sorprendida -, y pienso que puedes llegar a ser mucho más grande aún, se que has sobrevivido a muchas cosas, como por ejemplo que Andrew te abandonara - Ariel estaba sin habla - , no me preguntes porque lo sé; pero lo que importa es que fuiste capaz de luchar y salir adelante, y ahora es momento de que continúes con el siguiente paso. No pienses que lo digo solo para convencerte, es algo que se, y también se que entenderás cual es la decisión correcta.

Ariel se le quedo mirando entre enfadada, confundida y aterrorizada, pero luego su rostro se lleno de decisión y finalmente le sonrió.

- Si es así como lo piensas - dijo Ariel - será mejor que nos demos entonces prisa en llegar, lo mejor será que aprovechemos el viaje de noche para que el pequeño Andrew tenga un viaje más cómodo.

- ¿Iras conmigo?

- ¿Qué pensabas? Que te iba a dejar tirado, Roxanne jamás me lo… Yo jamás me lo perdonaría.

- Pero… puede ser muy peligroso…

- Si tenemos a Andrew no veo la razón de porque sería peligroso.

Jasón se encontraba agradecido pero también asustado, todas las personas que le brindaron ayuda habían terminado siendo maltratadas por él, y Ariel le agradaba de verdad.

- En fin, por lo menos déjame escribirle una carta a Anuel - dijo Ariel.

- ¿Anuel?

- Si, no nos hemos comunicado con él, y puede que esté preocupado, además de que me sentiré más segura sabiendo que alguien conoce nuestra posición.

- Pero ¿Cómo conseguiremos una lechuza? Esta el dragón Infragante pero no quiero volver allí.

- Hipólito, antes de irse, envió un mensaje a un cantinero de una taberna mágica llamada: El Hipogrifo Loco, creo que la taberna le pertenece pues el mensaje que escribió era más bien una orden que un pedido pues necesitaba a alguien que le cuidara los animales por si se ausentaba de mas; por la mañana llego un mensaje con una respuesta y la dirección del que lo enviaba decía algo como: Valle al otro lado de la colina o algo así… pienso que si se trata de una taberna podremos encontrar una lechuza y algún medio de transporte para llegar a Crow Creek.

- ¿Estás segura de todo eso?

- ¡Tienes una mejor idea! - Y Jasón se sorprendió ante aquella respuesta no muy propia de la tímida Ariel.

Encontrar la taberna no fue tan difícil como Jasón pensó. Supuso que por su cualidad de magos fue sencillo, pero aparentemente la taberna era una pequeña cabaña con resplandecientes luces por todos lados, y llenos de criaturas mágicas como duendes, brujas apestosas y uno que otro Troll con la capacidad de pedir una copa. En su fachada había un gran hipogrifo formado de luces que galopaba dándole vueltas al techo de local. Jasón y Ariel después de caminar durante todo el día, agradecieron la buena iluminación de la taberna pues ya había pasado un par horas desde que había oscureció.

Jasón se sintió un poco intimidado al entrar a un establecimiento mágico (cientos de imágenes de la taberna desplomándose se dispararon en su cabeza apenas y la vio), pero trato de respirar, y se relajo con la tranquilizante, pero bizarra idea, de que si había un ataque, solo morirían una docena de magos, uno que otro duende y aquel apestoso Troll; y que el hecho pasaría aislado por ser un lugar olvidado de dios.

Ariel fue la que dio el primer paso para acercarse, pero Jasón no pudo evitar notar que las piernas les temblaban como si fuera raquítica. A él, la idea de entrar no le preocupaba tanto, lo que lo ponía nervioso era verificar si lograrían entrar, pues a diferencia del Dragón Infragante, aquel lugar era un sitio más de bebida que de hospedaje.

- Tenemos que seguir el plan - se susurro así misma Ariel - tu eres mi hijo mayor y solo necesitamos descanso, pues la aparición es muy peligrosa en bebes…

- Es mejor que te calmes - le dijo Jasón.

Ariel grito cuando del oscuro cielo apareció una alfombra voladora que casi les corta la cabeza. El mago que la conducía, un hombre con un bigote largo y ojos ojerosos, aterrizó la alfombra (Jasón reconoció que se trataba de un modelo diferente a la Arabia 21), la enrollo, la coloco al lado de las escobas y sin voltearse para disculparse entro al pub.

- Esto sin duda es una mala idea - dijo Ariel.

- Tenemos que hacerlo... ¡Fue tu idea!

- De acuerdo.

Se acercaron a la puerta y entraron. El lugar estaba lleno aquella noche. Mesas repletas de magos que hablaban estridentemente al son de una música que salía de una radio en medio de un gran escenario; unos duendes en la barra hablaban y miraban de reojo a cualquiera que tuviera la osadía de pasar cerca a ellos, y Jasón logro ver a un Troll que intentaba salir del local por una puerta que parecía ser la entrada al baño de damas. Ninguno hizo ademán de fijarse en los recién llegados o mostrar algún interés, excepto un mago viejo con delantal que parecía molesto después de discutir con una bruja que intentaba vender lo que parecían huevos de dragón.

- No se permiten menores - le grito en la cara a Ariel, y luego vio al bebe -, y tampoco a bebes… ¡Que descaro!

- Solo esperábamos poder descansar... mi hijo… mis hijos… la aparición duele…ehhh… mañana irnos… - Ariel temblaba al hablar.

- Para eso está el Dragón Infragante - le grito el tabernero escupiéndole toda la cara.

- Pero aparecer es muy peligroso… yo… yo…

- Ya le dije: para eso está el Dragón Infragante.

Jasón veía que eso no los iba a llevar a ninguna parte. Codeo a Ariel para que hiciera algo, estaba bastante nervioso de que alguien lo pudiera reconocer, aunque sin duda eso era una locura.

- Por lo menos… déjeme enviar una carta… présteme una de sus lechuzas…

- ¿Tiene dinero?

Ariel busco en sus bolsillos y se encontró con un simple Galeón que Roxanne le había dado para alguna urgencia. El Tabernero se lo arrebato de la mano y luego le hizo señas de que lo siguiera.

- Sin los niños - refunfuño cuando vio que Jasón iba a seguirlos.

El tabernero logro que Ariel le entregara el bebe a Jasón e inmediatamente lo soltó casi se derrumba como si el niño fuera su único sostén. Jasón le prometió que estarían bien y esperaron en el frio aire de afuera en aquella noche.

El silencio solo era roto por el sonido que provenía de la taberna y del canto nocturno de los grillos. Jasón intento ver más allá pero fue incapaz de penetrar aquella oscuridad. Aquel lugar le recordaba mucho el bosque donde había sido perseguido por los Thestrals y un escalofrío que no tenía que ver con el frio lo rodeo, era increíble que apenas un par de días hubiera pasado todo aquello. Se miro las vendas que tenia e incluso se impresiono al pensar que el tabernero había ignorado totalmente a un joven con unas vendas que sugerían unas heridas graves. Aquellas gazas estaban ahora amarillosas y Jasón supo que era tiempo de quitárselas. Miro a Andrew que dormitaba y le agradeció toda la ayuda que inconscientemente le estaba brindando.

- Lamento causarte tantos problemas - le dijo pero el bebe ni se inmuto.

Escucho entonces sonidos un poco más fuertes y distorsionados dentro de la taberna y se alejo un poco preocupado de la puerta. Trato de entender lo que la gente se gritaba pero era algo imposible y descubrió que estaba escuchando una pelea… ¡Ariel!... y Jasón se asusto. Estaba a punto de entrar, cuando una lechuza gris salió por una de las ventanas y un par de segundos después salió Ariel.

- ¿Qué paso? - Ariel estaba un poco despeinada y trastornada.

- El tipo de la alfombra, mientras escribía la carta - grito como si todavía estuviera dentro de la taberna -, intentó…bueno, ya sabes… Le lance un Petrificus Totalus (mi especialidad) y luego alguien grito "La magia está prohibida aquí" y se inicio una pelea… termine de escribir la carta, cogí la primera lechuza que vi y luego corrí ¡Tenemos que irnos! Al tipo que inmovilice lo vi acercándoseme y no parecía feliz…

- Pero ¿Qué hacemos? - Jasón estaba asustado, meterse en una pelea era tal vez el peor desenlace de aquel plan.

Ariel miro un poco enloquecida para todos lados.

- Allí - y señalo la alfombra.

Con las manos libres, la mujer se apresuro en abrir la alfombra y dijo un hechizo que Jasón no logro escuchar. La alfombra se solidifico y quedo flotando a unos palmos del suelo.

- ¡Robar! - Jasón le pareció una idea mucho peor que la de la pelea - ni siquiera sabemos dónde queda…

- Pregunte adentro - dijo Ariel - me dijeron que hacia el norte…ahora sube.

Jasón no quería hacerlo pero no veía otra forma de escapar, además de que le sorprendió la decisión de Ariel. Se descubrió con fobia a las alfombras pero tan solo cerró los ojos y se monto. Fue exactamente como la vez pasada, al montarse, todo su mundo se transfiguro y tomo la dirección de la alfombra. Se aferro con fuerza al bebe con una mano, mientras con la otra se sujetaba a la tela y trato de no pensar en que estarían rodeados de Thestrals en cualquier momento.

La alfombra se alzo en vuelo y el frio lo zarandeo con fuerza. Tenía una fuerte presión en el estomago y no quería pensar en nada más. La alfombra tuvo un par de turbulencias, pero luego se calmo, y de un momento a otro el frio desapareció y fue remplazado por un aire cálido.

Abrió los ojos.

- A Crow Creek - ordenó Ariel a la alfombre mientras tenía la varita en alto y se terminaba de cerrar el círculo calefactor que había convocado; luego miro en dirección a Jasón y dijo: mi hermana me enseño este hechizo, cuando salía con el padre de Andrew teníamos citas en alfombras y el frio solía ser a veces muy aguafiestas.

- ¿Qué hemos hecho? - dijo Jasón temblando no por el frio. Poco a poco se empezó a tranquilizar al ver que aquel viaje era diferente al que tuvo antes: menos frio, menos turbulento y sin Thestrals asesinos persiguiéndolos.

- Con suerte, creo que encontramos una manera de ir a Crow Creek.

Jasón le regresó el bebe a Ariel y cuando sintió la ausencia de aquel peso empezó a reírse como un loco. Ariel también lo acompaño en su risa y se quedaron así durante un par de minutos.

- Es lo más excitante que he hecho - dijo -, es decir… sin temer a morirme.

- Yo también - y ambos se rieron de nuevo.

- ¿Crees que tendremos problemas? - pregunto Jasón entre hipidos de risa.

- No puede ser peor que una maldición.

Y volvieron a reír pues se sentían llenos de vida pero al mismo tiempo muy asustados, pero de una manera totalmente diferente. Finalmente las risas cesaron y se quedaron en un absoluto silencio.

- La alfombra ya sabe a dónde ir - dijo Ariel - Gracias a dios se trata del mismo modelo que manejaba el padre de Andrew y tiene sistema de dirección mágica. Estaremos llegando en la mañana; podríamos aprovechar y descansar.

- Es cierto - y Jasón estaba como pasmado con la idea de que estuviera en una alfombra con Ariel Peverell.

Entonces Jasón comenzó a quitarse todas las vendas del cuerpo y las dejo volar libres en la infinita noche mientras la alfombra cruzaba el cielo rápidamente. Aquellas vendas eran parte de su pasado y su nuevo amanecer se acercaba con nuevos misterios e ilusiones mientras se acercaba cada vez más a Crow Creek.

El sol apuntaba en el horizonte cuando finalmente la alfombra cruzo las últimas montañas y sobrevoló un pequeño caserío de casas de piedra y gente sencilla. Crow Creek tenía mas respuestas de las que Jasón había ido a buscar.