CAPITULO: 20
Pov Bella
En ese momento era la persona más feliz del mundo. Echaba mucho de menos estar entre los brazos de mis hermanos. Poco a poco el abrazo se fue deshaciendo. Fui hasta donde estaba Edward y él me recibió abrazándome por la espalda.
-¿Vuelves a casa? – preguntó Jasper sonriendo. Alice se acercó donde estábamos todos.
-Sí – dije sonriendo. Emmett miro a mamá, parecía que no se lo creía, ella asintió y mi hermano sonrió de nuevo – Emm, ¿Dónde está Rosalie? – pregunté. Todos se tensaron, cuando pregunté por ella.
-En la habitación – la sonrisa que tenía se fue de su rostro.
-¿Cómo está hoy? – preguntó Carlisle, pasando para delante, ya que todavía estaba detrás con mamá.
-No quiere comer nada – dijo mirando el suelo.
-Lo siento Emm – hablé acercándome a él. Me sonrió.
-No te preocupes enana – dijo despeinándome. Le miré a los ojos y los tenía humedecidos.
-Ahora vengo… - dije subiendo las escaleras.
-¿A dónde vas? – me preguntó mamá frunciendo el ceño.
-A ver a Rosalie – dije despreocupada.
-Bells, mejor no. Ella quiere estar sola – suspiró Emmett.
-A mi me da igual lo que quiera… voy a verla – dije subiendo, y aunque escuche alguna que otra queja no presté atención. Al llegar frente a la puerta no piqué, entré de golpe. Me sorprendió mucho como vi la habitación. Estaba toda oscura, las ventanas cerradas… Rosalie estaba sentada en la cama, con la cabeza entre las piernas. Se le escuchaba llorar desde donde yo estaba. Me acerqué poco a poco a ella. Estaba en pijama y con una coleta, toda despeinada. Encima de la mesita había una bandeja con comida sin probar.
-Rose… - susurré sentándome en la cama con ella. Levantó la cabeza de entre las piernas y me miro. Sus ojos estaban rojos y tenía unas enormes ojeras. Lucia pálida, más de lo normal.
-¿Qué haces aquí? – preguntó, con voz entrecortada y ronca.
-Mi madre y tu padre han venido a buscarme para que volviera – dije encogiéndome de hombros. Ella asintió con la cabeza - ¿Cómo estás? – pregunté, pasando mi mano suavemente por su brazo.
-Sola… - dijo y el llanto volvió a ser mayor – Ya no me queda nada… vuelvo a estar sola.
-No estás sola. Mi hermano está contigo y Carlisle y mamá – dije. Ella me dijo esas mismas palabras cuando le conté mi embarazo.
-Mi bebé… lo perdí – dijo mirándome a los ojos. No sabía que decirle a eso. La entendía, si yo perdía a mis bebés estaría como ella. Y como últimamente no me sentía muy bien, pues estaba cansada, estaba preocupada por ello. Pero Carlisle me había revisado y me había dicho que todo estaba bien. Sólo que me tenía que revisar mas el corazón.
-Yo te entiendo – dije cogiendo sus manos – Pero no puedes estar aquí toda la vida, estás descuidando tu salud por no comer, están todos muy preocupados – dije sinceramente.
-Ya no tengo ganas de vivir Bella… - dijo, mirarla a los ojos me destrozaba el corazón porque en ellos veía sinceridad, y no quería que fuera así.
-No, tú tienes mucho por vivir, y muchos bebes más que tener. No puedes dejar al loco de mi hermano solo… - dije intentando sonreír.
-Tu hermano será más feliz si no estoy yo – dijo suspirando.
-No, el te quiere a ti – dije levantándole la cara para que me mire – Ahora mismo vamos a abrir estas ventanas, para que se ventile la habitación. Tú vas a ir a vestirte y peinarte… que vas a salir a comer con todos – dije levantándome de la cama.
-Bella… - me cogió del brazo para retenerme. Estaba débil, lo noté porque el agarre no fue fuerte.
-No, no puedes seguir así, sin comer nada… acabarás en el hospital – le dije seriamente. Me solté de su agarre y fui hacia la ventana para abrir las cortinas y el ventanal – Ve a vestirte, y no se vale un chándal – dije. Ella se levantó a regañadientes y fue a su armario cogió un pantalón y una blusa y fue al baño a cambiarse, en todo el camino fue arrastrando las pies, como yo en los últimos días por el cansancio, lo que me dijo que ella también estaba así. Mientras la esperaba, le quité las sabanas para cambiarlas, pues estas estaban manchadas de sangre. Al rato salió Rosalie del baño, se había duchado, de peinado llevaba una coleta mejor echa que la que tenía antes, unos vaqueros y una blusa negra – Ven que voy a taparte esas ojeras… no queremos que se preocupen más – dije cogiéndola del brazo, no sabía mucho de maquillaje pero Tanya me lo enseñó para disimular las ojeras para que mi mamá y mis hermanos no las vieran, algunos años atrás. La senté en la bañera, busqué en el estuche del maquillaje, lo de las ojeras, cuando lo encontré se lo esparcí con cuidado debajo del ojo.
-Bella, yo… - comenzó diciendo.
-Vas a venir a comer con nosotros, porque es para darme la bienvenida y tienen que estar todos – dije. Acabé de ponérselo, y sonreí casi no se le notaba.
-Bella, la comida esta ya – escuche a mi madre. Sonreí.
-Ya voy mamá – dije gritando – Vamos Rose – dije cogiéndola del brazo.
-Bella… - se resistió.
-Por favor – dije mirándole sinceramente.
Pov Emmett
-¿Vuelves a casa? – preguntó mi hermano sonriendo. Alice se acercó un poco a todos nosotros, también se le veía feliz, me encantaría que Rosalie estuviera aquí con nosotros, pero no.
-Sí – contestó mi hermana sonriendo. Sin poder creerlo miré a mi madre y ella asintió, sonreí de nuevo al ver que era verdad – Emm, ¿Dónde está Rosalie? – Preguntó, todos nos tensamos. Pues sabíamos que Rosalie no salía de la habitación.
-En la habitación – dije, la sonrisa se esfumó rápidamente del mi cara. Rosalie era un tema delicado para mí, como lo era la salud de mi hermana.
-¿Cómo está hoy? – Me preguntó Carlisle, pasó por delante de mi hermana, ya que todavía estaban en la puerta.
-No quiere comer nada – dije mirando al suelo. En muchas ocasiones sentía que perdía a Rosalie, cuando se levantaba y se mareaba por no comer y dormir tan poco.
-Lo siento Emm – dijo mi hermana acercándose a mí. No pude hacer otra cosa que sonreír.
-No te preocupes enana – dije despeinándola. Sus ojos se encontraron con los míos y seguramente se dio cuenta de que estaban humedecidos.
-Ahora vengo… - dijo subiendo las escaleras.
-¿A dónde vas? – le preguntó mama, mirándole con el ceño fruncido.
-A ver a Rosalie – dijo despreocupada.
-Bells, mejor no. Ella quiere estar sola – dije suspirando, sabía que ella no quería que nadie entrara, y si me había echado de la habitación a mí, menos ahora.
-A mí me da igual lo que quiera… voy a verla – dijo subiendo. Carlisle y mamá se quejaron pero mi hermana pareció no escuchar y continúo subiendo.
-Como habéis conseguido que Bella vuelva – preguntó Jasper mirando a mamá y Carlisle.
-Edward vino a buscarme ayer al consultorio, porque estaba preocupado por Bella – Jasper y yo nos tensamos instantáneamente – Tranquilos no tiene nada – me relajé al escuchar eso – Le pedí que me llevara a casa de Charlie para examinarla, después de un rato decidió llevarme y la revisé. No tiene nada, solo anda algo cansada, pero es normal en los embarazos. Cuando llegué a casa hablé con Esme y le sugerí que nosotros hiciéramos lo mismo que mi hijo, vuestra madre estuvo recuerdo después de meditar toda la noche y fuimos a decírselo a ella – dijo explicando brevemente toda la historia – Ahora dime tú – dijo mirándome - ¿Cómo está mi hija? – preguntó seriamente.
-Mal, no come nada… ha descuidado mucho su higiene, así como también las horas de sueño, apenas duerme un par de horas y se despierta - dije casi a punto de ponerme a llorar – Carlisle, estoy preocupado – dije sinceramente.
-Os dejo aquí hablando, voy a hacer la comida – dijo mi madre levantándose del lado del Carlisle y subiendo a la cocina.
-Tenemos que hacer algo – dijo Carlisle pensando.
-Yo no sé que más hacer, no pone de su parte, no quiere – dije, esperando que entendiera mis palabras, sin tener que continuarlas, pues me costaba mucho el tan solo pensarlo.
-¿Qué no quiere? – preguntó Alice. Edward fue al lado de su hermana y le susurró algo en el oído, seguramente explicándole. Los ojos de Alice se humedecieron y comenzó a llorar – No, papá no lo puedes permitir… Rose no… - dijo y escondió su rostro en el pecho de Edward. Vi como su mano y la de mi hermano estaban entrelazadas.
-No voy a dejar que nada le pase a tu hermana – dijo acariciando los cabellos de Alice.
Estuvimos hablando de diferentes maneras para ayudar a Rosalie. Alice pasó del pecho de su hermano al de Jasper.
-La comida ya está – dijo mamá, asomándose por las escaleras. Todos asentimos y nos levantamos – Suban y ayúdenme a bajar las cosas, para la mesa – dijo. Sabía que quería comer en el comedor. Últimamente cada uno comía cuando quería y no todos juntos. Todos subimos para ayudarla. Cuando todo estuvo en la mesa y nosotros sentados. Decidí que subiría después para llevarle la comida a Rosalie por si quería comer algo. Mamá bajó, y nos quedamos sentados esperándola. Carlisle estaba sentado en la cabecera con mi madre al lado derecho, seguida de Jasper y Alice. Y al otro lado estaba yo sentado en medio. Pues al lado de Carlisle iba Rosalie y aunque no bajaba ese era su sitio y al otro iba a mi hermana y en la cabecera estaba Edward.
Pov Rosalie
No quería bajar, quería quedarme en mi habitación tranquila, tampoco tenía hambre, me sentía cansada, y apenas tenía fuerzas, aunque no podía mostrarlo. Pero Bella había insistido, y no me dejó negarme. Cuando bajábamos las escaleras me sonrió para darme ánimo.
-Ya estamos aquí – dijo sonriendo, yo respiré hondo y pase detrás de ella.
-Rose… - dijo Emmett sonriendo, se acercó a mí y me abrazó fuertemente. Me seguía gustando estar entre sus brazos como la primera vez, me sentía protegida y querida.
-Hija – dijo papá quien se acerco a mí con los ojos húmedos. Genial, encima le estaba haciendo llorar – Me alegra mucho que bajes a comer – intenté devolverle la sonrisa que me estaba dando, pero no estaba muy segura de que saliera la sonrisa. Bella se había sentado al lado de Edward y de Emmett. Y allí estaba mi sitio, entre Emmett y papá. Suspiré y me encamine hacia allí. No quería enfrentarme al odio de Alice o Edward. Me senté y comprobé que mi hermano me sonrió al verme allí.
-Ahora sí estamos todos, podemos comer – dijo mi papá con una gran sonrisa.
La cena fue muy fluida, aunque yo estaba algo tensa, no tenía hambre, y el plato que me puso Esme era bastante grande. Comí unos bocados y comencé a jugar con la comida. Sentí el roce de la mano de Emmett con la mía. Le miré a los ojos, y vi en ellos que me daba ánimo para comer un poco más. Pero no podía mi estomago no me lo permitía.
-Rosalie, has comido muy poco – dijo mi padre seriamente.
-No quiero más – era la primera vez que hablaba desde que había bajado, y mi voz tan solo fue un susurro – Me voy a la habitación – dije levantándome.
-Rosalie… - escuché decir a Bella.
-Gracias Bella, pero me voy a la habitación – dije subiendo las escaleras.
Volví a entrar en la habitación, cerré las ventanas y me puse un chándal, y me volví a meter en la cama.
No tenía ánimos de aguantar las apariencias delante de todos.
UNOS DÍAS DESPUÉS
Pov Rosalie
Estaba agotada. Pero no era importante. No tenía fuerzas ni ganas de hacer nada, incluyendo comer. Y no podía dormir, además, cuando llegaba a hacerlo sólo tenía pesadillas. Ya ni siquiera Emmett podía reconfortarme. Todo estaba perdido, ya no quería vivir, no sin mi bebé, si él no tuvo la oportunidad de estar en este mundo, yo tampoco la quería.
Así que cada día fue un martirio, casi no iba a ya a la escuela, pero no me importaba tampoco. Siempre estaba en mi habitación. Ahora la casa se escuchaba silenciosa y creí sería un buen momento para ir a la cocina por un vaso de agua sin toparme a alguien que me insistiera en comer.
Me levanté de la cama y al ponerme de pie todo me dio vueltas nos segundos. Sólo cerré los ojos y me concentré en no caerme, tenía dos días que me mareaba todo el tiempo. Respiré profundo varias veces tratando de calmar el corazón que se me aceleraba por casi todo últimamente. Ya que estuve estable salí de la habitación y fui por las escaleras un paso a la vez, con temor a caerme o desmayarme en cualquier momento.
Llegué a la cocina todavía sintiendo las palpitaciones en el pecho y respirando profundo para tratar de evitarlas. Me serví agua en una jarra y la puse en una bandeja junto con un vaso, así no tendría que salir de mi habitación hasta el día siguiente, aunque fuera difícil cargar ese peso hasta mi mesa de noche, lo haría, sacaría las fuerzas que últimamente me faltaban, supongo por la falta de comida.
Tomé la bandeja y al levantarla hice un movimiento brusco, porque pesaba más de lo que imaginé y casi se me cae todo al suelo, por fortuna sólo tiré el vaso de plástico, que rebotó un poco y se detuvo. Desistí de la idea de cargar tanto y decidí levantar el vaso, llenarlo y marcharme a mi habitación. Caminé un par de pasos y me agaché para tomarlo.
Al levantarme me volví a marear, pero no como antes, sino mil veces peor, mi corazón se disparó y tuve que respirar con trabajos como si no pudiera hacerlo bien, después vi varios puntos negros que se hicieron más y más grandes hasta que no había nada más que oscuridad. Una parte de mí sabía que estaba por desmayarme, o ya lo había hecho. Mi cuerpo no respondió y me sentí caer como en un abismo, temí por el golpe que me daría contra el piso, pero nunca sucedió. Antes de que tocara suelo unos brazos me atraparon y escuché una voz llamarme muchas veces, aunque no la reconocí, sentí la preocupación que destilaba y como lentamente me ayudó a acostarme. Después, también dejé de escuchar y de pensar.
- ¡Rose! ¡Rosalie! ¡Abre los ojos! –escuché que me ordenaron y ahora sí reconocí la voz, entonces, luché por hacerle caso y lentamente fui sintiendo la luz. – Rosalie… ¿estás bien?
- Emmett… -murmuré enfocando su rostro apenas.
- ¡Mamá! ¡En la cocina, rápido! Por favor. –le habló a Esme, yo me hubiera quejado pero estaba todavía demasiado débil para hacerlo. –Rosalie… te desmayaste ¿tienes fiebre? ¿Estás enferma? –su voz cargada de preocupación me dolió, me di cuenta de que él también la estaba pasando muy mal y yo nada más le hacía las cosas más difíciles.
- ¿Qué pasa? –escuché la voz de Esme desde la entrada. - ¿Qué le pasó? –cuestionó de nuevo, ahora arrodillándose en el suelo a mi lado, yo la miré nada más, aún sentí la necesidad de respirar profundo para calmar mi corazón.
- No sé, escuché ruido y vine y cuando entré apenas la salvé de que se golpeara contra el suelo. –explicó Emmett y yo recordé cómo se me fueron las fuerzas y se me oscureció la vista.
- No es nada. –pronuncié en voz baja. – Me levanté muy rápido y me maree. –expliqué.
- Rosalie es que últimamente casi no comes, por no decir que tampoco duermes. –me habló Emmett viéndome a los ojos.
- Rosalie. –dijo Esme y me tomó de la mano para que la viera a los ojos, su expresión estaba llena de cariño pero también había algo de autoridad. – Voy a llamar a tu papá para que nos diga qué hacer. No quiero que te pase nada malo. –hizo una pausa y se me quedó mirando hasta que finalmente asentí, supe que en realidad no me estaba preguntando, simplemente quería asegurarse de que estaba enterada de sus planes. – Emmett, llévala a su habitación.
Emmett de inmediato me levantó en brazos y sin ningún esfuerzo ¿sería que notaba lo delgada que estaba? Quizás era sólo que él tenía demasiada fuerza. Cuando comenzó a subir las escaleras me aferré a su cuello para que no tuviera que esforzarse mucho en sostenerme, aunque no parecía que lo estuviera haciendo en lo absoluto. Muy poco tiempo después me dejó en la cama recargada contra la cabecera.
- No sabes el susto que me diste. –me regañó frunciendo el seño, pero no se lo tomé a mal, lo conocía demasiado bien para saber que no tenía malas intenciones.
- Lo siento, no quise que eso pasara. –le respondí y busqué su mano, él al sentir mi contacto rodeó la mía con sus grandes dedos.
- Rose, esto no puede seguir así. –me dijo casi en tono de súplica, pero antes de que otra cosa pasara, Esme entró llevando algo entre manos, era un tazón con dulces.
- Carlisle viene para acá, me dijo que te va a poner un suero y mientras tanto que comas dulces. –me dejó el tazón en regazo y se sentó del otro lado de la cama.
Cuando me vi ahí rodeada por ambos, supe que no tenía opción, así que comencé a tomar los caramelos, uno a uno y dejé que se disolvieran en mi boca. Extrañamente unos minutos después cuando llegó mi padre, ya me sentía mejor.
-Rosalie – dijo mi padre acercándose a mí. Esme se separo para dejarle el sitio - ¿Cómo te sientes? – me pregunto acariciándome la mejilla.
-Mejor – dije intentando sonreír. Mi padre me coloco el suero con cuidado.
-No puede seguir así, tienes que seguir para adelante – dijo – El suero lo tendrás una hora, es para hidratarte y subirte un poco más el azúcar, estoy seguro que por eso te desmayaste. – me dijo acariciándome.
-Lo siento – les dije a los tres. Pues tanto Esme como Emmett seguían allí – Sólo os estoy dando problemas.
-No digas eso, Rose. Ahora estás pasando un bache, pero cuando estés mejor, todo volverá a ser como antes – dijo Esme con un tono maternal y una sonrisa en la cara que me enterneció – Hijo, por qué no salimos y los dejamos un momento – dijo sonriendo. Emmett me miro, y asentí despacio.
-Ahora vuelvo – dijo dándome un beso en la frente. Me quedé viendo como ambos desaparecían de la habitación y me dejaban sola con mi padre.
-Yo… - comencé a decir, pero mi papá puso su dedo en mis labios para callarme.
-Descansa, duerme un poco te sentará bien – dijo acariciándome el pelo. No quería dormir, pero el que me tocara el pelo me estaba relajando y mis párpados pesaban mucho.
Pov Emmett
No podía más. Ya no sabía qué hacer, Rose cada día estaba más débil, puede que sea mi culpa por no saberla cuidar bien. Pero ya no sabía que más hacer por ella. Se estaba dejando ir, y yo no quería que se fuera, la quería aquí conmigo.
-¿Qué pasa? – dijo mi madre sentándose delante de mí en la mesa de la cocina.
-Ya no se qué hacer – dije mirando a mi madre a los ojos. Sentí que las lágrimas estaban a punto de caer.
-Cariño, tienes que tener paciencia, darle tiempo y mucha dedicación. Se nota que la amas – dijo mi madre sonriendo. Algo hizo clic, yo no amaba a Rosalie de la forma que ella pensaba, Rose para mí era una hermana más. ¿La trataba como a mi novia? Me alegré, había guardado bien las apariencias, que era mi cometido en el principio. Pero ahora ya no era guardar apariencias, tampoco actuar. La quería, y la protegería como con Bella – Sólo tienes que esperar que ella se sienta preparada para hablar de todo esto – dijo mi madre abrazándome.
-Tengo miedo de perderla – le confesé a mi madre. Ella deshizo el abrazo y me miró a los ojos.
-No la vas a perder – dijo sonriendo. Escuchamos entrar a Carlisle en la cocina y prestamos atención.
-¿Cómo esta? – pregunté seriamente.
-Se ha quedado dormida. En el suero le puse medicación para que pudiera dormir. Necesita descansar – dijo sentándose en otra de las sillas.
-¿Qué vamos a hacer? – pregunté.
-Esperar a que ella quiera poner se su parte – dijo, encogiéndose de hombros, aunque podía ver que estaba igual de preocupado que yo.
-Hola – saludó Alice. Fue hacia la nevera – Hay reunión y no habéis dicho nada – dijo sonriendo. Nos miró a todos y vio que ninguno nos reímos de su comentario - ¿Le ha pasando algo a Rosalie? – preguntó acercándose a su padre.
-No, tranquila ella está bien – dijo Carlisle. No le iba a contar lo del desmayo. Y me alegraba, no quería que todos supieran.
-Entonces qué pasa – pregunto cruzándose de brazos.
-Nada – dijo sonriendo Carlisle para no preocupar más a Alice.
-Está bien. Me voy de compras con Jasper. ¿Vale? – dijo sonriendo de nuevo.
-No gastes mucho – dijo su padre. Alice lo miró incrédula. Y bajó corriendo -Tenemos que intentar que Rosalie haga todas la comidas y que duerma las horas necesarias – dijo mirándonos a mamá y a mí.
-¿Y si no quiere? – pregunté.
-Me da igual, insiste. Hablamos de su salud – dijo seriamente. Asentimos los dos – Me voy a duchar – le dio un beso en los labios a mamá y se fue.
Pov Edward
-Seamos sinceros. A Kate le gusta Paul – dijo Irina riendo. Y todos reímos a carcajada. Estábamos en la Push sentados en la arena, con los amigos. Aunque Bella no se sentía bien últimamente, había insistido en que viniéramos con ellos.
-¡No me gusta! – gritó y eso hizo que la carcajada de todos fuera mayor.
-Bells se ha quedado dormida - me dijo Jake quien tenía a Tanya entre las piernas como yo a Bella. Me giré un poco para verla y vi que tenía los ojitos cerrados. Sabía no que no iba aguantar mucho rato despierta.
-Mejor me voy a casa… - Tanya me miro seriamente.
-Tú no vas a ningún lado, te quedas con nosotros. Que Bella se haya dormido no significa que tú te tengas que ir – dijo mirándome seriamente.
-Se puede enfermar, está haciendo frio – dije seriamente. Paul y Jake se quitaron sus chaquetas y se las pusieron a Bella por encima.
-Ya no tendrá frio – dijeron sonriendo - ¿Dónde estábamos…? – Preguntó Paul haciéndose el loco – Ah sí, decíamos que Irina quería a Seth – dijo mirando a Kate.
-¡No! El tema era que tú querías a Kate. Además yo tengo novio… - dijo levantando las manos como que ella se libraba.
-Eso no te lo crees ni tú – Dijo Paul riendo. Había olvidado lo que era un buen momento con los amigos. Pero en ese momento Bella comenzó a removerse entre mis piernas y todos pusimos atención en ella.
-Bella, mi amor – dije acariciándola despacio para que se despertara.
-Bella, eh venga despierta – dijo Tanya levantándose de las rodillas de Jake. Bella se incorporó de golpe.
-Bella cariño – dije girándola para que me viera.
-Edward, ha sido horroroso… - me susurró llorando, se apoyó en mi pecho. Todos miraban desconcertados. Yo con cuidado comencé a acunarla.
-Ya cariño, ya pasó. Sólo ha sido una pesadilla – dije acariciando su mejilla para apartar las lagrimas.
-Era tan real… yo… - la callé para que se calmara.
-Tranquila Bella, sólo era una pesadilla, no va a pasar nada – dije besando su frente. Vi a mis amigos. Todos nos miraban con una mezcla de preocupación y ¿ternura?
-Bells – dijo Tanya sentándose delante de ella. Bella sacó su rostro de mi pecho y cuando vio a Tanya se lanzó encima de ella. Su amiga la recibió y la abrazo fuertemente – Ha sido un mal sueño, ya está – dijo con suavidad. Bella levantó el rostro y comprobó que todos la estábamos mirando.
-Lo siento… - dijo mirándolos – Me he quedado dormida… - dijo agachando la mirada.
-No seas tonta Bella. No pasa nada por quedarte dormida… - dijo Jake sonriendo – Además es normal que tengas sueño, en esa barriga llevas a nuestros sobrinos – dijo sonriendo y todos nos reímos con él.
-Vamos para casa… - dije mirando a Bella, aunque lo entoné como una pregunta, no lo estaba preguntado.
-Sí, estoy algo cansada – dijo en un susurro. Todos sonreímos disimuladamente, pocas veces aceptaba que estaba cansada.
-Pues no se diga más. Ven que te ayudo la levantarte del suelo – dijo Jake cogiéndola de las manos. Y la acompañó hasta mi coche, mientras yo recogía nuestras cosas. Después fui al coche y vi que mi amigo había echado el sillón para atrás – Es por si quiere dormir – dijo. Bella sonrió y asintió
-Gracias. Mañana nos vemos en el cole – dije sonriendo y despidiéndome de todos con la mano – Kate, tu también le gustas a Paul. E Irina, Seth también te quiere – dije sonriendo y me metí en el coche – ¿Vas cómoda cariño? – pregunté.
-Sí, solo me quiero poner de lado – dijo moviéndose un poco.
BUENAS!
bueno, no tenia pensado actualizar, pues me iba a ir de fiesta, pero me puse mala y estoy en casa... así que aquí teneis el capitulo. Espero que os guste. He pensado que como tengo el capitulo siguiente ya escrito. Quien quiera un pequeño adelanto del siguiente me deje un comentario pidiendomelo, a las que teneis cuenta os lo enviare en un mensaje privado. Las que no dejarme vuestro correo o algo para poder enviaroslo.
Unbesoooo a todass!
