Actualizando: Lunes 9 de Julio. Sip... actualización en lunes.
Disclaimmer: Nos personajes de Naruto no me pertenecen. La trama es mía y no la presto a nadie, sépanlo.
Podrían responder la encuesta en mi perfil, ¿por favor? Gracias.
Capítulo 20 – "Esto está muy mal."
El sonido del cuchillo al golpear contra el suelo resonó dentro de su cabeza diez veces más fuerte de lo que debería; sonrió al ver la manera en que Hinata lo observaba, parecía que acababa de ver un fantasma o algo. Se alejó de ella y pateó el cuchillo lejos de ahí, para que no fueran a ocurrir accidentes después. Negó un poco y observó el cuchillo por unos momentos; vaya ajetreo había causado esa chiquilla y debía admitir que lo había tomado por sorpresa.
– Tu… – La escuchó decir con voz áspera.
La soltó lentamente y la volteó a ver a los ojos. – Sorpresa.
– ¿C-Cómo…? ¿Q-Qué…?
Sentía el corazón latirle con fuerza, la garganta seca y sus pulmones expandirse y contraerse rápidamente por la sorpresa. Negó lentamente varias veces y bajó la mirada, recorriendo el cuerpo del muchacho sin entender que hacía ahí; juntó las cejas, ¿en verdad había estado en coma? Sin poder detenerse, se lanzó sobre el muchacho y lo abrazó con fuerza por el cuello.
Respiró profundo, aspirando el aroma del muchacho. Cerró los ojos y se aferró un poco más a él, no se había dado cuenta de lo preocupada que estaba por el Uchiha hasta ese momento en que lo tenía en sus brazos; había sentido que dejaban de estrujarle el corazón y volvió a sentir su estómago. Escondió el rostro en su cuello y se quedó así unos momentos, sintiendo como Sasuke la rodeaba por la espalda y la apretaba más contra él. Se sentía tan aliviada de verlo en una pieza.
– T-Tu… ¡me dijeron que estabas en c-coma!
Por unos momentos temió que a Hinata le fuera a dar un paro cardiaco; su corazón estaba demasiado acelerado y su respiración demasiado agitada. Juntó unos momentos las cejas y se agachó para poder verla mejor a los ojos, pero ella alejó la mirada. Y sin que el lo esperara o ella le diera una advertencia, ella se lanzó sobre el y lo abrazó por el cuello; sintió como su hombro se quejaba pero lo ignoró por completo, podría vivir con ese dolor toda la vida, siempre y cuando supiera que ella estaba bien.
Sintió como Hinata escondía el rostro entre su cuello y no pudo hacer otra cosa más que abrazarla por la espalda y apretarla contra él; cerró los ojos y se dedicó a aspirar el aroma de la muchacha… el momento en que la vio a salvo y sin un solo rasguño sintió que sus pulmones eran liberados de una prisión metálica. Abrió los ojos unos momentos después y se separó un poco de ella, llevó una de sus manos al rostro de la muchacha y deslizó su dedo desde la frente al mentón, sintiendo cada centímetro de suave piel.
– Dijeron que no podría encontrarte.
Sintió como algo se depositaba en su pecho al ver la manera en que ella clavaba su clara mirada en él, era como si hubiera estado en un lugar frío y le hubieran dado algo muy caliente de beber… se expandía por todo su cuerpo, brindándole esa agradable sensación de calor a cada centímetro de su piel. Sintió a Hinata moverse y después la delicada mano femenina tocó la suya, sintió como si una descarga fuera enviada a través de su brazo hacia su estómago.
¿Qué está pasándome? Se preguntaron ambos.
Hinata no entendía porque solo podía verlo a los ojos, era como si la hubiera hipnotizado… como si hubiera caído bajo una de sus ilusiones y no pudiera ver otra cosa que no fueran esos ojos. Tampoco podía alejarse pero tampoco podía acercarse más a él, estaba a su completa disposición y aun así el no la obligaba a hacer lo que fuera.
Apretó un poco la mano de Sasuke con la suya, sintiendo lo áspera y fuerte que era… sentía que podría protegerla de todo con ellas. Observó el rostro del muchacho y vio que por primera vez no estaba ese semblante serio, frío y duro que te invitaba a dar unos cuantos pasos lejos de él. En este rostro que veía por primera vez, había incertidumbre, curiosidad, algo que no podía definir… y hasta un poco de inseguridad.
– Pero… me encontraste…
Sasuke asintió lentamente, sin alejarse; podía sentir el aliento de la muchacha golpear su rostro, sentía como su aroma se colaba por sus fosas nasales y danzaba dentro de él, nublando poco a poco el pensamiento. Se acercó un poco más a ella, no podía evitarlo, las imágenes de aquel sueño extraño le revolvían los pensamientos, le confundían aun más… sabía que no había sido real, pero sentía que en verdad había estado a punto de perderla.
Hinata lo sentía cada vez más cerca, pero no podía alejarse… una parte de ella no quería, porque lo único que podía hacer era asegurarse que Sasuke era real y no se le escaparía de los brazos al despertar o parpadear; lo observó a los ojos, sin bajar la mirada, por primera vez lo enfrentaba. Respiró profundo y sintió el aroma de él llenarle la cabeza, comenzaba a hacerla perder la noción de las cosas… no quería bajar la mirada, pero tampoco quería mantenerla; no quería alejarse, pero tampoco quería estar cerca.
– ¿Creíste que no te buscaría?
Preguntó con una voz que no conocía. Hinata negó. Entonces un poco de razón brotó de pronto y bajó el rostro lentamente, se alejó de Hinata y clavó la mirada en la chimenea y el futón que estaba enrollado a lado, juntó con algo de ropa limpia que se veía demasiado rasgada. Se cruzó de brazos y observó a Hinata por el rabillo del ojo. Ella tenía la mirada clavada en la pared que estaba frente a ella y se veía confundida.
¿Qué demonios se creía perdiendo el control de esa manera? No se trataba de alguna muchacha en un bar o en una fiesta, se trataba de Hyuuga Hinata, su alumna, su compañera ninja y la mujer que había durado toda una vida enamorada de su mejor amigo. Quiso darse un golpe en la cabeza, pero se contuvo, se giró hacia ella y no acortó la distancia, prefería estar alejado de ella, no quería volver a sentir que perdía el control.
– Nos esperan afuera.
Hinata dio un ligero respingo al escuchar la voz de Sasuke, había estado absorta en sus pensamientos, temerosa de enfrentar la realidad… ¿qué pensaba al dejarse llevar de esa manera? Claramente, la situación la había hecho perder la razón por unos momentos… saber que Sasuke estaba bien le había causado una confusión. Si, había confundido sus sentimientos con la sensación de alivio al ver a Sasuke en una pieza.
Lo volteó y desvió la mirada de inmediato, no podría verlo jamás a los ojos, de seguro ahora pensaba que ella era una ofrecida, porque había sido el quien había terminado con ese momento en que casi cometía una estupidez… claramente se había dado cuenta de sus intenciones y como todo buen caballero la rechazó. Que avergonzada se sentía.
– N… No puedo irme… aun. – Sintió que Sasuke la mirada y tragó saliva con dificultad. – Estoy… cuidando al hijo de K-K-Amaya. No tarda en llegar…
Sasuke la volteó a ver y asintió.
~oOo~
Shikamaru suspiró pesadamente al ver que Kiba no paraba de caminar de un lado a otro, incluso Akamaru se había cansado de esa patética caminata y estaba recostado bajo la sombra de un árbol aparentemente dormido; cerró los ojos y se llevó las manos a la nuca. No tenía ganas de pelear con el Inuzuka, además no había dormido bien por culpa de las carreras entre Sasuke y Kiba; por esta vez lo dejaría ser, suspiró y se dedicó a escuchar el sonido de las hojas.
Naruto estaba parado en los escalones de la pequeña casa, harto de ver a Kiba ir de un lado a otro y de escucharlo resoplar o decir cosas como: "¿Por qué se tarda tanto?" "¿Ya se quedó a tomar el té?" O "de seguro salió con ella por la puerta de atrás." Movió la cabeza en círculos varias veces, escuchando como tronaba su cuello… Kiba comenzaba a estresarlo.
Volteó hacia atrás y vio a Akamaru, estaba girando sobre su espalda de un lado al otro y moviendo las patas en el aire de vez en cuando; desvió la mirada hacia Shino y lo vio acomodarse los lentes por milésima vez y cambiar su peso de pierna. Eso también comenzaba a molestarlo.
– Estúpido teme. – Resopló hacia sus adentros.
– Quizá deberías entrar y asegurarte que tu amiguito no nos haya engañado. – Dijo Kiba en una voz que parecía un ladrido.
Juntó las cejas y apretó los puños. – ¡Sasuke no es un traidor!
– ¿Cómo puedes estar tan seguro? Lo fue antes.
– Es mi mejor amigo.
– Lo era antes de irse.
– ¡Me daría cuenta, estúpido!
– ¿Y podrás detenerlo o volverá a noquearte como aquella vez?
Touché.
Naruto se lanzó sobre Kiba, el rasengan listo en su diestra y con una trayectoria inminente; Kiba iba también directo a Naruto, el impacto causaría un desastre horrible si es que uno de ellos no se movía. Kiba maldijo por lo bajo al ver que Naruto no tenía intenciones de moverse, en realidad veía el cólera en sus ojos y podía sentir la presencia de ese chakra que tantas nauseas le causaba. Lo iba a golpear con esa bomba de chakra. Cerró los ojos al darse cuenta que era demasiado tarde para reaccionar, pero los abrió en cuanto sintió que no podía moverse. El rasengan de Naruto quedó a menos de cinco centímetros de su cara.
– ¡Suéltame maldito! – Volteó a ver a Kiba y le enseñó los dientes, molesto. – En cuanto pueda moverme te daré como alimento al-…
– Basta Naruto.
Calló por completo y volteó a ver a Shikamaru aun más molesto; el rasengan que había en su mano comenzó a desestabilizarse y estalló a los pocos segundos, creando una enorme nube de polvo al deshacerse. Kiba sintió el golpe del chakra en el cuerpo y temió de pensar lo que podría haber causado si le hubiera dado de lleno.
– Ve a ver que está entreteniendo a Sasuke.
Naruto cayó al suelo en cuanto Shikamaru lo liberó; se levantó rápidamente y, molesto, sacudió el polvo de su pantalón, volteó a ver a Shikamaru y creó un clon de sombras, que corrió hacia la puerta principal, por la que había entrado Sasuke. Le dedicó una última mirada de odio al Inuzuka y saltó hacia el techo, el entraría por la puerta de atrás.
Caminó malhumorado por unos minutos, hasta que llegó al patio trasero, ahí se detuvo y sintió que una extraña sensación le recorría el cuerpo al ver a Hinata con un pequeño en brazos, que no dejaba de ver a Sasuke de manera extraña y que claramente se sentía amenazado. Se llevó una mano al estómago y los observó en silencio varios minutos, Hinata no dejaba de sonreírle al pequeño y Sasuke solo los observaba desde un metro de distancia.
Sonrió de medio lado y se sentó en la orilla del techo, escondido detrás de la copa de un árbol para que no pudieran verlo; en esos momentos estaba seguro de algo que había sido obvio desde el día en que vio a Sasuke preocupado por la seguridad de Hinata. Se frotó un brazo y observó de nuevo al muchacho, el parecía no querer acercarse al niño; sonrió un poco… el Sasuke que tenía en frente era un completo desconocido.
– La vida da giros inesperados. – Sonrió. – ¿Quien lo diría, Sasuke?
No podía dejar de observar a la muchacha que estaba platicando animadamente con el pequeño pelirrojo; torció los labios y suspiró, la manera en que Sasuke se movía alrededor afirmaba su hipótesis. ¿Cómo lo tomaría Sakura? Sintió un ligero estrujón en el pecho de tan solo pensar como destrozaría esa noticia a la muchacha de cabellos rosas.
Suspiró un poco y se frotó el estómago unos momentos, sabía lo cruel que Sasuke podía llegar a ser, pero no se sentía lo suficientemente fuerte como para darle la noticia a Sakura. Sintió como su clon se deshacía, ya les había informado que todo se encontraba bajo control y que saldrían en unos minutos.
~oOo~
– ¿Qué demonios le hicieron a mi puerta?
Chilló una voz femenina, que hizo a Shikamaru saltar del suelo alarmado y voltear a ver a la dueña de la voz; era una mujer de estatura promedio, con el cabello liso y largo de color blanco como las nubes; el flequillo le caía sobre la mitad del rostro y solo permitía ver la punta de la nariz, los labios y un ojo amplificado por el aumento de los espejuelos que llevaba.
– Buenas tardes. – Dijo Shikamaru sin saber que más decir, los gruñidos de Akamaru no lo dejaban pensar. – Sentimos lo de la puerta…
Karin se acercó un poco a ellos, impulsándose con ayuda de su bastón y cuidando su distancia para que no la reconocieran, le lanzó un rápido vistazo al perro y apretó los puños, era obvio que el la reconocía; se detuvo a dos metros de ellos, no podía arriesgarse a que otro la reconociera o a que el chico perro le hiciera caso a su mascota.
– ¿Qué hacen aquí? – Preguntó temerosa, no veía a Sasuke ni a Naruto por ningún lado.
Shikamaru se adelantó unos pasos, pero se detuvo al notar que la mujer se hacía para atrás. – Tranquilícese un poco.
Observó a los ninjas con desconfianza, no podía tranquilizarse, si alguno de ellos la reconocía no tenía idea de lo que harían ni de hacia donde huiría, además no estaba en condiciones de andar pegando de saltos y menos llevando a Mangetsu en brazos. Sintió que el corazón se le detenía, ¿dónde estaba Mangetsu?
– ¿Dónde está mi hijo?
Kiba y Shikamaru se voltearon a ver alarmados. – ¿Su hijo? No hemos visto ningún niño…
Karin sintió más miedo, era obvio que habían entrado a la casa ¿dónde estaba Hinata? ¿Se habían dado cuenta de quien era hijo? Se aferró a su bastón y se llevó una mano al pecho, sintiéndose angustiada. Volteó a ver hacia el interior de la casa y empezó a caminar, necesitaba entrar y ver que había pasado ahí dentro… necesitaba ver a su hijo.
Mientras tanto Shikamaru no dejaba de rebuscar en sus bolsillos y Kiba solo la veía moverse, sin saber que hacer o que decir, se llevó las manos a la cabeza, calló a Akamaru y volteó a ver a Shino, que también se veía un poco contrariado por la aparición de la muchacha.
– ¿Es usted la señorita Amaya? – Resonó la voz de Shikamaru.
Kiba observó la manera en que la extraña mujer los observaba unos momentos, debía admitir que ese espejuelo la hacía parecer una desquiciada.
– ¿Quiénes son ustedes? – Preguntó en el tono más serio que pudo manejar, sabía a la perfección quieres eran.
Kiba volteó a ver a Shikamaru y notó ese porte diplomático aparecer de la nada, rodó la mirada, rio con sorna y se quedó en silencio al ver la manera reprobatoria en que Shino negaba con la cabeza por su actitud.
– Somos ninjas de la aldea de la hoja. – Señaló el protector que tenía en el brazo. – Usted envió un mensaje hace unos días… vinimos por Hinata. Dos de mis compañeros están adentro con Hinata.
Karin se recargó en su bastón, sintiendo como toda la tensión abandonaba su cuerpo, la había visto cerca. Suspiró un poco y asintió, aliviada al saber que ellos la creían una persona completamente diferente; suspiró, agradecida de que creyeran en esa pequeña mentira.
– ¿Quién está dentro?
– Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke.
Asintió un poco y se sentó en un escalón, en verdad la había visto cerca.
~oOo~
Observó la manera en que el niño volteaba a verlo, tenía la misma mirada altanera de Suigetsu y Karin, pero había algo de esa seriedad analítica que poseía la mujer en esos ojos infantiles. Desvió la atención hacia Hinata, ella no parecía prestarle atención a esa manera en que los ojos del niño juzgaban cada uno de los movimientos que el hacía. Lo único que le había llamado la atención, antes de que la mirada lo atrapara, era el enorme parecido que el niño tenía con Suigetsu.
– Mi mamá te conoce.
Sasuke lo observó en completo silencio, no tenía nada que responder a ese comentario. Notó la manera en que el niño lo veía, esperando que contestara algo y se sintió un poco irritado, no recordaba que los niños fueran tan molestos… aunque pensándolo mejor, quizá ese era el resultado de que Karin y Suigetsu mezclaran sus genes y crearan una nueva personalidad, completamente irritante.
– No hablas mucho.
Enarcó una ceja.
– Ha-Hay personas que no hablan, amenos que tengan algo importante que decir y-y Uchiha-san es así.
¿Uchiha-san? ¿En que momento volvió a hablarle de usted? La volteó a ver y notó que tenía la mirada un poco perdida, no estaba prestándole atención a él, ni siquiera estaba seguro de si al niño también. ¿Por qué lo ignoraba?
– Tú tampoco hablas mucho. – Sentenció Mangetsu.
Hinata rio un poco y levantó la mirada al escuchar un ruido extraño en el interior de la casa. Los tres escucharon como se sacudían las hojas del enorme árbol del patio y vieron a un rubio aterrizar limpiamente sobre el césped; Sasuke solo se cruzó de brazos y Hinata tuvo que asegurar el agarre que tenía en el niño al sentir como se aferraba a ella. El rubio les sonrió a todos y luego señaló hacia la casa.
– Amaya acaba de llegar… Kiba está arreglando la puerta y Shikamaru nos espera.
Sasuke volteó a ver a Hinata y se hizo a un lado para que ella pasara, la observó caminar en completo silencio y luego desvió la mirada hacia el rubio al sentir que no dejaba de ser observado; le dedicó una mirada fría y luego una que demandaba una explicación, la cara abatida del muchacho no lo hacía sentirse muy seguro de entrar a la casa. Sus brazos regresaron a los costados al ver que el rubio negaba un poco y luego caminaba hacia el interior de la casa, detrás de Hinata.
Los observó alejarse por unos segundos en completo silencio y apretó los puños, ¿por qué le afectaba que Hinata le ignorara y le hablara de usted? Recordó lo que había pasado unos momentos antes y se llevó una mano al puente de la nariz, ¿era por eso? ¿Por haberse dejado controlar por sus instintos? Observó el césped en silencio durante unos segundos y luego regresó la mano a su costado; de seguro Hinata se había ofendido y por eso estaba comportándose así. Lo mejor sería pedirle una disculpa.
Respiró profundo, se llevó una mano a la cabeza y luego levantó la mirada, dispuesto a caminar hacia el otro lado y esperar a que Shikamaru diera la señal para irse, pero se quedó estático al ver que Hinata estaba parada en el umbral y que lo veía, sin verlo realmente, con unos ojos fríos como la nieve. En verdad se sentía ofendida por su comportamiento.
– Lo que-…
– Nos están esperando. – Cortó Hinata en voz baja.
Asintió y al instante la muchacha se giró, dejándolo en el jardín. Apretó los puños de nuevo y luego caminó en dirección a la pequeña calzada, lo único que quería era llegar a casa y dedicarse a la reconstrucción de su hogar… estar a solas para ordenar sus ideas y deshacerse de tanto absurdo. Entró a la casa y a medio camino se topó con una mujer de cabello blanco que reconocería así pasaran treinta años. Pero fuera de todo prejuicio y recuerdo molesto a lado de ella, estaba agradecido.
– Gracias.
Karin se quedó seria al escuchar esa palabra salir de los labios de Sasuke, pero después de unos momentos sonrió y se acercó al muchacho, le dio un fuerte abrazo y al alejarse le puso una mano en el hombro… tantos recuerdos que compartía con ese hombre y uno solo que valía por toda la gratitud que sentía en esos momentos. Alejó su mano del Uchiha y bajó la mirada, de no ser por Suigetsu jamás lo hubiera visto de nuevo, pero tampoco hubiera sabido que el hombre del que estaba enamorada seguía vivo.
– No… fue nada.
Estrecharon palmas y al soltarse Sasuke notó que Karin parecía estar luchando contra las ganas de hablar, la vio a los ojos y notó miles de preguntas en ellos, de las cuales no sabía si podría contestar; se cruzó de brazos y enarcó una ceja, incitándola a hablar. Karin no pudo más.
– ¿Cómo está?
– Intentó matarnos.
Apretó el semblante y asintió un poco. – ¿Podrías darle esto?
Sasuke observó como se sacaba una pequeña bolsa de manta del bolsillo; la tomó con cuidado de la mano de Karin y notó que era sumamente liviana, además al guardarla en su bolsillo no sintió que llevara algún tipo de nota o fotografía dentro. Examinó el rostro de Karin con cuidado y notó que le faltaba un mechón de cabello, luego desvió la mirada al pequeño que estaba detrás de ella y notó la ausencia de cabello a lado de su rostro.
Karin bajó el rostro y se limpió una pequeña lágrima que se había escapado de sus ojos; cuando levantó la mirada y vio a Sasuke observarla con ese odioso gesto neutral sonrió un poco y dejó escapar un ligero silbido, jamás cambiaría, pero era mejor así. Tomó a su pequeño en brazos y lo abrazó con fuerza, sintiendo como el niño escondía el rostro entre su hombro y su cuello.
– No se si pueda dársela.
Karin levantó el rostro y juntó las cejas. – ¡Ay, Sasuke, por favor! Encontrarás una manera…
Escucharon un ligero sonido y vieron a Naruto, estaba acompañado por Hinata, que seguía con ese gesto frío y distante. Sasuke caminó en dirección a ellos, dejando a Karin y al pequeño Mangetsu detrás de él, al detenerse volteó a ver a Hinata, pero como antes, ella estaba observando en dirección contraria a él. Al parecer no tenía intención de volver a hablar con él y, a decir verdad, el no tenía el ánimo para andar rebuscando la atención de una chiquilla mal agradecida.
– Espero no volver a verte. – Dijo Naruto con una enorme sonrisa.
– Jamás en la vida, Uzumaki. – Respondió Karin.
Y sin más salieron de la casa y cerraron la puerta, dejando uno de los secretos más peligrosos de su pasado, escondido en esa pequeña casa y protegido de los demás integrantes del grupo.
~oOo~
El viaje de regreso a Konoha fue más lento, pero la formación no había cambiado mucho, la única diferencia era que Hinata iba dentro del triangulo que se formaba con todos lo demás. Corrieron por el mar durante varias horas hasta llegar a una isla en la que descansaron ocho horas, lo suficiente para que pudieran recuperar toda la energía perdida en el viaje anterior. De vez en cuando se escucharon pequeñas conversaciones entre Kiba, Shino y Hinata, a veces se les unían Naruto y Shikamaru, pero Sasuke jamás cruzó palabra con los demás… ni siquiera con Naruto.
El había ido a la cabeza y en ningún momento giró el rostro para ver a los demás, porque no quería ver la fría mirada que Hinata le dedicaría a cada instante. Durante todo el trayecto estuvo pensando en la muchacha, en lo que casi había pasado y en el resultado… pero seguía sin entender porqué demonios estaba sucediendo aquello.
En esos momentos estaba descansando en una posada, quedaban cerca de veinte horas de viaje y habían acordado pasar la noche ahí; se giró sobre el futón para darle la espalda al rubio que comenzaba a roncar y se cruzó de brazos, no podía dejar de darle vueltas al asunto de Hinata. Cerró los ojos y respiró profundo, no encontraba una explicación a lo que había sucedido…
Había tratado con mujeres seductoras a lo largo de su vida y solo una había logrado que el cayera en el juego de la seducción, pero sería sincero, un hombre no podía vivir de solo comida, ejercicio, trabajo y salir al bar a fuerza con sus "amigos". Pero en ese momento Hinata no se le había insinuado, el había buscado esos labios... había sido el quien había adoptado el papel de seductor con Hinata y no le agradaba nada.
Respiró profundo y se propuso dormir, pero su mente no dejaba de atormentarlo con el error que casi cometía en casa de Karin, cuando estuvo tan cerca a la muchacha y que todos sus pensamientos desaparecieron en una nube con el aroma de la mujer. Se llevó una mano a la frente y presionó con fuerza; nunca había sentido eso antes y eso no era la calentura del momento, conocía demasiado bien los efectos de las hormonas y el de una mujer hermosa… pero eso era diferente.
Recordó lo que sintió al tocar la blanca y suave piel con su mano y esa sensación extraña volvió a invadirle el pecho, llenándolo de un calor que se expandía por todo su cuerpo. Se llevó una mano al pecho sin darse cuenta y notó lo rápido que palpitaba su corazón… llevaba al menos dos horas recostado, ¿qué demonios le estaba pasando? Todo eso le estaba causando un simple recuerdo. Agitó la cabeza y se llevó una mano a la frente, Hinata estaba ofendida por su comportamiento y él ahí teniendo fantasías. Cerró los ojos y suspiró… no había pensado en que Hinata estuviera ofendida.
Se sentó rápidamente y se quitó la cobija de encima, tenía intenciones de ir a ver a Hinata y hablar con ella, no quería que siguiera sintiéndose mal por su actitud de adolescente. Dejó salir un suspiro y volvió a recostarse, esas no eran horas, seguramente la ofendería más e incluso podía llegar a asustarla… además no estaba seguro de querer verla, no quería ver esos ojos, ni esos labios, no quería ver sus mejillas sonrosadas.
Cerró los ojos y bufó, no podía dejar de ver el rostro sorprendido y sonrojado de la muchacha, ni podía dejar de recordar ese abrazo tan espontáneo que le había regalado aquella tarde. Agitó la cabeza, quería deshacerse de los efectos que Hinata había causado en el, pero había sido un gasto de energía en vano. ¿A quien engañaba? Tal vez a Naruto o Kakashi-sensei, pero no podía engañarse a si mismo. Abrió los ojos y observó el techo unos momentos… ¿se había enamorado de Hinata?
Tenía que hacerle frente a la situación y encarar a la Hyuuga, esa era la única explicación que encontraba, solo así podría saber que era exactamente lo que quería y sentía. Solo así podría saber si en realidad deseaba sentir el cuerpo de Hinata bajo sus brazos y rosar esos labios rosar con los suyos. Resopló un poco y se llevó una mano al estómago, de nuevo lo embargaba esa sensación extraña que empezaba en su pecho y luego se extendía por todo su cuerpo, pero por alguna razón se fortaleció más en su estómago, y eso lo hacía sentirse nauseabundo y hambriento a la vez.
Recargó su antebrazo sobre su frente, no podía engañarse… sentía como si quitara una manta de un mueble, pero debajo de el pedazo de tela solo estaban sus verdaderas intenciones.
No había luchado con Suigetsu por salvarse el pellejo, lo hizo porque lo único que quería era rescatar a Hinata, tenerla frente a él y asegurarse de que nada le hubiera pasado, para poder respirar tranquilo. Esos días en los que no estuvo con ella había sufrido en silencio y lo había negado por completo, pero ya no podía… ahora que la tenía tan cerca era difícil ignorar que su cuerpo pedía sentir su calor.
Se sentó de nuevo y luego de observar a Naruto moverse de un lado a otro, se levantó y salió de la habitación; caminó por los pasillos hasta el jardín, necesitaba un poco de aire fresco para poder vaciar su cerebro e ir a la cama, necesitaba descansar aunque fuera unas horas.
~oOo~
Hinata se movió en la cama y abrió los ojos después de unos minutos de intentar conciliar el sueño, el recuerdo de lo que había pasado en casa de Karin la atormentó de nuevo; se llevó una mano al cuello y suspiró, ¿qué había pasado? Cerró los ojos unos momentos y luego los abrió… había estado a punto de besar a Sasuke, eso había pasado. Levantó la mirada y la posó en el techo, aun no entendía ese impulso… o más bien, no quería entenderlo, pero no sabía cuanto tiempo seguiría negándose.
Bostezó y cerró los ojos, dispuesta a dormir, pero los abrió al revivir ese abrazo, estaba harta de no poder pensar en otra cosa que no fuera el Uchiha y aquella tarde. Se movió sobre el futón, tomó la almohada, se acostó boca-abajo y cubrió su cabeza con la almohada… como si eso ahuyentara todas las imágenes, las dudas y los recuerdos.
¿En que momento había empezado eso?
Lo último que recordaba era estar enamorada de Naruto, pero eso le parecía tan lejano ahora, tan irreal… sentía como si eso hubiera sido solo parte de un loco sueño, de un recuerdo lejano que había regresado a su mente en una de las sesiones que tuvo con Yamanaka-san. La última vez que se había detenido a pensar en eso, había sido meses atrás… cuando aun sentía algo por el rubio o eso creía ella.
¿Cuándo empezó a fijarse en Sasuke? Negó un poco y dejó salir un pesado suspiro, lo había visto desde el principio, cuando notó lo serio que era… pero debía haber otro momento. Recordó el festival en el que se habían cruzado aquella noche, cuando el la escoltaba a casa… también recordó el momento en que le cedió su camisa, el comentario que había hecho Hanabi y todas las burlas. Se quitó la almohada de encima y se giró sobre el futón, acomodó la almohada debajo de su cabeza y cruzó los brazos sobre su pecho. Había sido el gesto de quitarse la camisa para que la llevara ella… se llevó las manos al rostro y negó.
¿Se estaba enamorando de Sasuke acaso?
Negó de nuevo, no podía ser eso. Apretó los labios un poco más y recordó lo que había pasado aquella tarde en casa de Karin… ella había estado convencida de que Sasuke estaba en coma, y luego apareció de la nada en la sala de estar de la mujer… eso debía ser, había estado dos días con una idea errónea del estado de salud de Sasuke y al verlo no había reaccionado bien… si, había sido la sorpresa de verlo de pie frente a ella sin esperarlo. ¿Por qué se llenaba la cabeza con absurdos? Eso ya lo había acordado consigo misma aquella tarde.
Suspiró y negó de nuevo, no era eso… jamás se había sentido el ser más feliz y completo al ver a alguien después de tanto tiempo, lo sabía, ni siquiera al ver a Naruto regresar de todas esas misiones sentía eso… ni siquiera cuando creyó estar enamorada de Oliver, aquel muchacho que disfrutaba de las carreras en motocicleta ilegales y que siempre estaba siendo perseguido por un grupo de muchachos que amenazaban con matarlo.
Suspiró y se sentó, abrazó sus piernas y se quedó viendo hacia la pared que había frente a ella, no podía aceptar ese amor… no en esos momentos, cuando estaba mejor que nunca y que apenas comenzaba a descubrir sus verdaderos propósitos en esa vida. Cerró los ojos unos momentos y volvió a sentir que Sasuke la rodeaba con los brazos, se sacudió por completo y abrió los ojos, no podía seguir con eso. Estaba enamorándose de nada más y nada menos que Uchiha Sasuke, el muchacho menos indicado para ella… el único que no le demandaba una conversación, ni le cuestionaba cuando estaba en silencio, el único con el que todos los silencios eran cómodos.
– No puede ser…
Se llevó las manos al rostro y las dejó ahí unos momentos… nunca se había sentido tan cómoda con otra persona, el era el único que no le exigía que hablara o le cuestionaba cada que se quedaba en silencio con preguntas como: "¿en que piensas?" Negó de nuevo y abrazó sus piernas, a ese ritmo no dormiría nunca. Se levantó del futón y abrió la puerta con cuidado, salió de su habitación y caminó lentamente en dirección al jardín, esperando que al menos ahí pudiera aclarar su mente con el aire fresco.
Se detuvo al escuchar un ruido y dio un salto al baño de mujeres, se pegó a la pared y contuvo la respiración, escuchó que la persona pasaba de largo y dejó salir el aire de sus pulmones en un largo suspiro. Se quedó para ahí durante unos minutos, observando sus pies y recordó que Sasuke había intentado hablar con ella aquella tarde, pero ella le había cortado tajantemente, sin darle tiempo a decir más. ¿Acaso le quería preguntar acerca del casi beso? Obviamente se había dado cuenta de que ella tuvo la intención de besarlo, ¿pero en verdad sería capaz de hacerla pasar esa vergüenza? No quería saberlo, solo esperaba que Sasuke ya hubiera dado por olvidado ese asunto y no le preguntara más acerca de eso.
Salió del baño en completo silencio y en dirección al jardín, sacudió su cabeza para deshacerse de absurdos y se concentró en no hacer ni un solo ruido al abrir la puerta, no quería despertar a todos en la posada y tener que dar explicaciones a Kiba, que no había dejado de preocuparse por ella en todo el viaje. En cuanto cerró la puerta y se giró para caminar unos momentos, se arrepintió por completo de haber decidido salir… frente a ella estaba Sasuke, de pie, envuelto en una simple yukata blanca similar a la que usaba ella, se veía despeinado y no dejaba de verla. Se giró un poco y posó su mano sobre la perilla.
– L-Lo siento… n-no sabía que… estabas aquí…
Sasuke la observó en silencio y luego se encogió de hombros, después de todo, no parecían ser horas inadecuadas para hablar con ella.
– Quiero pedirte una disculpa por lo que sucedió en casa de Karin.
Se quedó lívida, viendo a Sasuke… ¿se había disculpado por lo que ella había estado a punto de hacer? Sintió su cabeza negar y luego desvió la mirada de él, no sabía que decir, ni que hacer, eso era lo que menos había esperado. Se llevó una mano a la cabeza y luego recordó que el había perdido disculpas por aquello y se sonrojó al darse cuenta que no había contestado.
– N-No importa… en verdad… y-yo… l-lo… también l-lo siento…
¿De qué se disculpaba ella? Había actitudes que jamás entendería. – Descuida.
Contrajo un poco el semblante al sentir que Sasuke estaba frente a ella y se giró para entrar a la casa, pero estaba tan nerviosa que no podía abrir la puerta. Cerró los ojos cuando sintió que las manos de Sasuke detenían las suyas y la ayudaban a abrir la puerta con cuidado de no hacer más ruido; estaba tan roja que agradecía que el cielo nocturno tuviera algunas nubes que impidieran el paso de la luz de la luna esa noche.
Se abalanzó al interior de la posada y sintió que uno de sus pies chocaba con el pequeño escalón que había antes de entrar; cerró los ojos y estiró los brazos buscando de donde detenerse; abrió los ojos al sentir que tiraban de ella y los cerró al chocar con lo que parecía ser el cuerpo de Sasuke.
Sasuke tragó saliva con dificultad al darse cuenta que tenía a Hinata por la cintura, podía sentir el aliento de la muchacha chocar contra su cuello y sus delicadas manos aferrarse a su yukata. Intentó mantener la vista al frente todo el tiempo y ayudó a la muchacha a ponerse en pie, pero aun cuando sabía que estaba segura sobre sus pies, no pudo quitar su brazo de la cintura de la muchacha.
– ¿Estás bien?
Preguntó, sin atreverse a bajar el rostro, no quería caer ante esos labios que tanto se había imaginado; al no recibir respuesta agachó el rostro lentamente, pero su cuerpo lo traicionó. Solo tuvo tiempo de verla a los ojos antes de sellar sus labios contra los de ella y cerrar los ojos para disfrutar del contacto.
Se aferró un poco más a ella al sentir los delicados brazos de Hinata rodear su cuello, era un beso suave, pero lleno de algo que no podía definir y no le importaba definirlo. Sentía los suaves labios de Hinata rosar los suyos con delicadeza y solo pudo tomarla del rostro, con cuidado, para que ella no se alejara de él.
Eso estaba mal, muy mal.
Se alejaron durante unos segundos, solo para verse y Hinata asintió, contestando a la pregunta del muchacho, pero antes de poder decir otra cosa, sintió como el volvía a besarla y solo atinó a perderse en esos labios que la besaban con cuidado y demanda.
Sasuke se detuvo unos momentos, sintiendo como latía con fuerza el corazón de la muchacha, podía sentir como golpeaba; sonrió de medio lado y volvió a besarla, solo quería ser el quien causara eso en ella y solo debía ser el quien la besara, solo el y nadie más.
– No vuelvas a hacer esto. – Dijo Sasuke, recordando la angustia que había sentido al saber que ella no estaba a salvo.
Hinata abrazó a Sasuke de nuevo y descansó su cabeza en pecho del muchacho; su mejilla estaba apretada contra la tela de la suave yukata y escuchar los rápidos latidos del corazón de Sasuke, sentía esas manos aferrarse a su espalda y esos labios descansar contra su frente. Sintió como Sasuke la tomaba por el mentón y la obligaba a mirarlo, después de eso volvieron a fundirse en un beso.
Quería detenerlo, era un error, pero no podía, su cuerpo no reaccionaba y sus labios parecían seguirle más el juego a Sasuke que a ella; cerró los ojos unos momentos y sintió como el se detenía, intentó alejarse de el en ese momento pero solo consiguió darse cuenta que sus piernas estaban hechas de gelatina o algo menos consistente.
Eso estaba mal…
¿Qué haría después? ¿Fingir que nada había pasado? Sintió esos labios sobre los suyos de nuevo y sus pensamientos se alejaron rápidamente; lo besó con cautela, pero a mitad del beso, un extraño sabor amargo le inundó la boca. La imagen de su padre apareció en su mente, al igual que la de un joven bien parecido que conocía poco… Hayato.
Abrió los ojos y se alejó de Sasuke… no podía hacerle eso. Lo observó unos momentos y negó, bajó la mirada y se llevó ambas manos al rostro.
– No… lo-yo… lo siento, no puedo…
Corrió de regresó a su habitación. Sasuke se quedó inmóvil, aun podía sentir el sabor de los labios de Hinata en la boca, pero ya no sentía su calor… dejó caer la cabeza hacia atrás y asintió, Hinata en verdad no podía continuar con eso.
¿Merezco comentarios? ¡Actualicé antes!
Bueno, me conocen y saben que todo es bien recibido siempre y cuando no contengan amenazas ;)
Así que... Actualización en lunes. Jaja, estaba pensando, en que ya tenía el capítulo listo y dije... ¿para qué hacerlos esperar? (Si fue más que suficiente con todo el mes que no pude actualizar ¬¬) Entonces decidí poner hoy el capítulo 20 y no se preocupen, el jueves actualizaré el capítulo 21, es solo que creo que se lo merecen al ser tan buenos lectores *les hace reverencia* En verdad, son muy pacientes y eso se aprecia bastante, porque estoy segura que de no ser así ya me hubieran mandado al jamón y no lo han hecho n/n Son los mejores.
Contestación a reviews sin cuenta:
Guest: Em, ¡hola! Jajaja, me alegra mucho saber que hayas dejado comentario y más que te haya gustado el capítulo :D Espero que este también te guste y cualquier duda o sugerencia, no dudes en dejarlo en tu comentario, en verdad aprecio todas esas cosas :) ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Nos seguimos leyendo, byeee~ :)
Gracias por leerme :D
Atentamente: Chipikroou
