21.- Un lobo extraordinario
Eran casi las 3 de la mañana cuando dejó de llover. Nuevamente las estrellas y la luna se vieron y Remus y Hermione tuvieron que volver a Hogwarts.
Dejaron la moto en la huerta de Hagrid y tomados de la mano caminaron hacia la entrada al vestíbulo. Desde afuera no se veía ninguna luz prendida, la fiesta había terminado.
Al llegar a la escalinata de piedra, Remus se puso frente a la puerta, cerrándole el paso a la chica. Le sonrió coquetamente y la abrazó.
- A partir de mañana va a ser más difícil tenerte para mí tanto tiempo...- le dijo al oído- por eso quiero decirte que esta noche ha sido de las mejores que he tenido en mi vida. Te quiero, mi niña.
Tras un corto beso, abrieron la puerta y entraron.
- ...Entonces por eso tuve que salir corriendo... no se imaginan lo que es tener esos dolores cada mes, es la muerte.
Ron y Harry se miraron.
- Vaya... - dijo el pelirrojo tras unos momentos de silencio- pero de todos modos, Hermione, pudiste habernos avisado. No sabes lo preocupados que nos tenías.
- Pero es que los vi muy animados con sus parejas... no quise interrumpirlos con eso - fingió algo de pena, parecía que sus dos amigos estaban creyendo cada una de sus palabras, sintió un gran alivio al notar que los dos se sonrojaban ligeramente - ya ven...
- ¿Y por qué no regresaste después con Malfoy?- quiso saber Harry. Hermione fingió pensarlo y luego contestó:
- Se me quitaron las ganas de ir a bailar con él. Por eso preferí venirme a descansar.
Hermione les dirigió una cansada mirada, rogando que ya no insistieran con el tema.
Los dos chicos sonrieron aliviados.
- ¡Dejaste platando al idiota de Malfoy! - celebró Harry sonriendo ampliamente.
- Hubieses visto su cara, pensaba que te habías ido con un no sé quien por ahi, según él... tonto despechado - se burló Ron. Hermione alzó ambas cejas quedando perpleja, sintiendo su corazón acelerarse en su pecho.
- ¿...que dijo qué...? - dijo tratando de sonar tranquila.
- No lo sé, no terminó de decirnos, estaba ebrio…
Hermione sonrió levemente, sospechando que Draco no había hablado precisamente por el alcohol.
- En fin...- dijo cambiando el tema- ¿cómo la pasaron ustedes?
Ese día fue demasiado tranquilo en el castillo pues todo mundo se levantó tarde y se sentía sin ánimos de hacer gran cosa debido a la desvelada. Pero eso no impidió que el chisme de que Hermione dejó plantado a Malfoy la noche anterior comenzara a circular entre todo el colegio.
La reacción de muchos chicos fue reír del rubio y ver a Hermione como una especie de heroína, puesto que ahora era de las pocas personas que habían logrado dejar en ridículo al slytherin.
En cambio, la reacción de algunas personas como Pansy, Lavender y Parvati fue de total indignación: a su parecer, Hermione era una idiota por haber dejado ir la oportunidad de pasar una velada con Draco Malfoy. De modo que algunas cuando veían pasar a Hermione cuchicheaban entre sí antes de fulminarla con la mirada.
- No te preocupes- le dijo Ron al notarlo- lo que importa es que has hecho un acto tan memorable que saldrá relatado en la próxima edición de "Historia de Hogwarts".
Un almohadazo hizo que se despertara sobresaltado. Instintivamente tomó su varita mágica y apuntó en todas direcciones, mientras la vista se le iba aclarando. Una carcajada se escuchó junto a él.
- Ja, ja, ja, ja, ja... a veces me das risa.
Sirius estaba sentado en la cama de junto, riendo a carcajadas por el susto que le había metido a su amigo. Remus bufó y le aventó la almohada al animago, quien hábilmente la desvió con un puñetazo y siguió riendo.
- No cabe duda de que el amor te adormece más de lo normal... ¿te das cuenta de la hora que es? ¡Ya son casi 7:30! Si no te das prisa, no llegarás a tiempo para el desayuno.
Remus se levantó de su cama y se estiró perezosamente.
- ¿Cuánto apuestas a que sí llegaré a tiempo?
- Claro, como tienes motivos para apurarte... - dijo Sirius sonriendo pícaramente.
- Por supuesto- contestó Remus- yo sí tengo que ir a trabajar, no como tú...
- ¡Hey! Claro que yo también tengo mis obligaciones. Al rato tengo que ir al ministerio.
- ¡Uy! ¡Qué labor tan cansada!
Ya habían pasado dos semanas desde el baile de San Valentín, aquella mágica noche que había compartido con Hermione y desde ese entonces, en las mañanas Remus se despertaba con ánimos. Se metió a la ducha y al sentir el agua caliente, sintió cómo el estómago se le encogía de la emoción. La emoción de despertar a un nuevo día, volver a dar clases y... verla por fin, después de tres días, ya que tuvo que ausentarse de Hogwarts el fin de semana y el lunes tuvo que cancelar la clase que tenía con ella y su grupo y no pudieron verse. Esperaba que hoy fuera diferente. Ya la extrañaba.
Rápidamente se bañó, se vistió y se arregló.
Cuando llegó al Gran Comedor, ya casi todos los alumnos estaban ahí. Vio que Rita Monaghan estaba cerca de ahí, así que aprovechó que el profesor Dumbledore le dio los buenos días para ir a sentarse junto a él. Trató de comportarse con naturalidad, pero no podía evitar ver de cuando en cuando hacia la mesa de Gryffindor.
- Buenos días, Albus.
- ¿Listo para un nuevo día?- preguntó el anciano sirviéndose algo de comer. Remus no entendió el por qué de la pregunta.
- Sí... – contestó titubeando un poco confundido.
- Te ves muy animado últimamente.
- Ha de ser porque me he estado acostando temprano y duermo bien.
- Entonces supongo que estarás listo para la siguiente luna llena. El día del baile me preocupaste, de repente te desapareciste y nadie volvió a verte – Remus lo miró sin entender por qué sacaba el tema del baile de San Valentín- ¿te sentiste mal? Sirius me lo dijo.
- ¡Ah! Claro... sí, me sentí muy débil por la recaída que tuve por la luna llena anterior... pero bueno, creo que me encuentro mejor. Incluso ayer acabé de preparar los últimos detalles para la clase que tendré hoy con los de séptimo. Pero lo que no te voy a negar es que me ha estado doliendo la cabeza con cierta frecuencia.
Por un momento Remus pensó en contarle a Dumbledore lo de la cadena de plata que había perdido. Al final prefirió no decir nada; demasiadas cosas debía tener ya el hombre en la cabeza como para molestarlo con algo así.
- Remus, tengo algo que decirte- el tono de voz del director se tornó un poco serio.
- "Espero que no sospeche nada"- rogó Remus mentalmente- ¿Qué ocurre?
- Buenas noticias, no te asustes...
Remus rió aliviado.
- ¿De qué se trata?
- Bueno, pues... sabes que tú no eres un licano cualquiera. A partir de lo que hiciste contra Voldemort tu fuerza y tu poder se han elevado hasta un nivel en el que has estado adquiriendo nuevas habilidades...
Remus lo miraba con interés y atención. Dumbledore le había hablado ya del tema en una ocasión hacía unos seis meses, poco después de la caída del Señor Tenebroso, pero no habían profundizado mucho.
En aquella ocasión Dumbledore le había dicho que por alguna razón, la cual se encontraba investigando junto con otros dos alquimistas, Remus era un licántropo fuera de lo normal. Creía que el nivel de células causantes de la mutación que tenía en su sangre a causa de la mordida de Fenrir Greyback era más alto que el de muchos otros magos en la misma condición y que a la vez éstas células tenían alteraciones genéticas. Esto quería decir que eran fácilmente manipulables, por eso fue que Dumbledore y su equipo hicieron la cadena de plata acompañada de uns magia especial, con la intención de aminorar las transformaciones y el dolor que las acompañaba.
********** Flash Back **********
Dumbledore comenzó a sospechar esto a partir de que lo observó luchar contra Voldemort. Esa noche fue de luna llena. Nadie se habría imaginado que la maldición con la que Remus llevaba viviendo la mayor parte de su vida se convertiría en una bendición.
Los rayos de luna lo iluminaron y la terrible mutación dio inicio, no se podía detener. En unos segundos el lobo apareció en lugar del hombre, todos creyeron que era el inicio del desastre.
Miró a su alrededor. En unas fracciones de segundo vio a su amigo Sirius acercándosele con preocupación, a un grupo de mortífagos tratando de atacarlo con diversos hechizos, a un agotado profesor Dumbledore protegiéndose de un rayo verde lanzado por un enemigo, a una chica de cabello castaño tratando de llevar a un pelirrojo inconsciente a un rincón seguro, a un moreno de ojos verdes ser acorralado por Voldemort...
Con una agilidad increíble atacó a los mortífagos que lo rodeaban, mató a algunos al golpearlos pero no importó, luego fue hacia Dumbledore, hirió a su atacante, luego de un par de brincos se halló atrás de Voldemort.
Sintió más de tres maldiciones pegar en su espalda pero ninguna logró dañarlo. De una zarpada logró tumbar a Voldemort. Al caer, éste tiró su varita mágica y estuvo a punto de retroceder, pero en ese mismo instante... espesas nubes negras cubrieron la luna e impidieron que sus rayos iluminaran la zona.
Entonces el lobo desapareció y el hombre regresó, pero muy debilitado. La horrible mirada de Voldemort adquirió un brillo de placer al ver a Remus así. No se molestó en recoger su varita, sino que comenzó a decir un conjuro. Todo pasó tan rápido. Sirius al darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder soltó un grito de terror. Todas las peleas se detuvieron al momento y todos observaron a Voldemort y al hombre lobo. Los mortífagos regocijados y los demás horrorizados.
- ¡Por fin esa escoria recibirá su merecido!
Un gran rayo salió de las manos de Voldemort y fue lanzado hacia Remus, quien a pesar de estar debilitado logró conjurar el contrahechizo. Lo mantuvo en sus manos y trató de regresarlo a su atacante pero éste a su vez lo detuvo.
El rayo se mantuvo entre los dos, cada quien empujaba con fuerza tratando de alejarlo. Los segundos se hicieron eternos en lo que parecía ser una interminable batalla. Remus trató de no perder la concentración y entonces de la nada comenzó a recobrar su fuerza. En un abrir y cerrar de ojos ésta se duplicó y logró echarle el rayo a Voldemort, quien empezó a retorcerse de dolor y su cuerpo se deformó y arrugó más de lo que ya estaba.
Ambos cayeron al suelo. Voldemort aún no moría pero no tardó mucho en hacerlo. Fue Harry quien aplicó la maldición final para acabar por fin con el Innombrable.
Las nubes destaparon a la luna y sus rayos volvieron a caer sobre Remus pero en vez de provocar nuevamente una transformación, lo rodearon formando un resplandor plateado.
Los acontecimientos de aquella noche fueron los que de un día para otro le abrieron las puertas en el Ministerio de Magia y en muchos otros lugares en los que antes lo despreciaban por su condición.
Incluso luego le llegaron diversas ofertas de trabajo pero él prefirió regresar a Hogwarts.
A partir de ese día el profesor Albus Dumbledore junto con los alquimistas Constantine Rouvas y Johannes Glesner se pusieron a estudiar y a tratar de encontrar una explicación para lo que le había sucedido a Remus. Le hizo varias pruebas e incluso analizó su sangre para ver si lograba encontrar algo. Fue así como había sacado las pocas conclusiones que ahora tenía.
********** Fin Flash Back **********
- … - es por eso que me gustaría volver a tomar otra muestra de tu sangre esta tarde- dijo Dumbledore. Remus se puso un poco serio, pero aceptó. Todo este asunto era muy confuso para él. Por un lado, sabía que si se lograba llegar al fondo de todo, había una buena posibilidad de curar su licantropía y eso sería un gran avance para la alquimia, pero por otro lado, a veces se sentía como ratón de laboratorio y eso no le agradaba.
- Bueno muchacho- dijo el director con tono más paternal- come, necesitarás energías para sobrevivir a otro día de trabajo.
-El profesor Flitwick va a matarme- dijo Ron con pesadez mientras se dirigían al aula de encantamientos- olvidé hacer el trabajo extra que me dejó por lo del hechizo que no me salió la clase pasada.
- ¿Era mucho?- preguntó Harry.
- No, eso es lo peor del caso.
Hermione lo miró y meneó la cabeza.
- No me veas así- se quejó el pelirrojo- no fue mi culpa.
- Si yo no te he dicho nada...- se defendió la chica.
- Pero siempre que me miras así es para regañarme.
- De hecho te iba a ofrecer mi ayuda, pero como me estás reclamando porque te miro, mejor ya no digo nada, no sea que te vayas a enojar...
Ron se paró en seco y la vio sorprendido. Hermione le sonrió y siguió su camino.
- Parece que amaneció de buenas- le dijo Ron a Harry en un susurro- ¡espera! ¡Hermione! ¡Ayúdame, por favor!
- Dame el libro, entonces.
Ron obedeció al instante.
- Gracias Herm, te debo una.
- Lo tomaré en cuenta.
Esa clase de encantamientos fue para Hermione fue una de las más largas que ha tenido en su vida.
- "Ojalá hubiera un encantamiento para hacer que el tiempo vuele"- pensó con una sonrisa.
- El profesor Lupin me va a matar- era otra vez Ron quien se quejaba- no terminé de hacer los ejercicios del libro ni porque tuve un día más...
La puerta del aula se abrió. Seamus Finnigan y Dean Thomas entraron. El joven profesor se sentó en su lugar, sentía que si se mantenía de pie, iba a caer porque sus piernas no lograrían sostenerlo.
- Buenos días, profesor- saludaron los chicos.
- Buenos días...
Luego pasaron Parvati y Lavender riendo de alguna tontería y después... ella.
- Buenos días, profesor- dijo dirigiéndole una cálida sonrisa.
- Hola Hermione... pasa, siéntate... hola Harry, hola Ron.
Una vez que entraron todos los alumnos, Remus se levantó y dijo:
- Vamos a los jardines, junto al lago. Hoy haremos algo diferente.
Los chicos se alegraron. La verdad era que algunos ya comenzaban a aburrirse desde hacía algunas clases, las cuales habían sido de teoría solamente.
Todos comenzaron a salir del salón. Hermione trató de ir al último, pero Harry y Ron la jalaron.
- Vamos...
La chica los siguió de no muy buena gana.
- Por lo menos me salvé, tengo otro día para hacer la tarea- dijo Ron.
- Ay Ron, nunca vas a cambiar...
Fue Remus quien dijo eso, provocando que Ron se pusiera totalmente rojo.
- Es cierto, tuviste suerte: mañana me tienen que entregar esa tarea, no hoy.
Harry rió junto con Remus y Hermione de la cara de Ron, quien no sabía qué decir de lo apenado que estaba.
- ¿Cómo han estado chicos?- preguntó Remus mientras caminaban hacia el vestíbulo.
- Bien profesor, gracias - dijo Harry- aún tenemos la euforia que nos causó haber ganado el partido contra Slytherin hace dos semanas; ahora ellos tienen pocas probabilidades de ganar la copa.
El profesor rió para sí.
- Vaya que es un motivo para estar alegres, Harry.
- ¿Sigue Sirius acá?- preguntó el chico.
- No, se fue después del desayuno. Tenía que ir al ministerio.
- ¿Por qué no tuvimos clase ayer?- preguntó Hermione.
- Cierto, profesor, no sabe lo terrible que fue- agregó Ron- tuvimos suplencia con la profesora Monaghan, fue horrible.
- Bueno, ahora verán por qué tuve que faltar a algunas de mis clases de ayer, no se desesperen.
Dio unas palmaditas a ambos chicos en el hombro y dejó su mano en el de Hermione por unos instantes más.
Salieron a los jardines y el frío los abrazó. A pesar de ser ya inicios de marzo, las bajas temperaturas se negaban a irse.
- Junto al bosque- indicó el profesor. Al llegar al punto que había indicado, pasó al frente de todos- como seguramente ya lo habrán notado, este último mes hemos estado haciendo especial énfasis en lo que a vampiros y sirenas se refiere. ¿La razón? Estas dos criaturas son de las más poderosas y difíciles de atacar cuando la situación así lo exige, pero lo malo de esto es que hemos dejado de lado todo lo que tiene que ver con defensa personal y eso es lo más importante para los ÉXTASIS que como saben, serán al final de este semestre. Por eso me gustaría que practicaran algunos hechizos y técnicas de defensa para que los tengan presentes.
Todos escuchaban con atención cada palabra del profesor.
- Bien- continuó éste- entonces lo que haremos será una pequeña sesión de duelos, cada uno de ustedes se enfrentará conmigo.¿Alguien tiene dudas?
Los chicos se miraron entre sí. Entonces Seamus Finnigan dijo:
- ¿Cómo vamos a hacerlo?
- Eso es lo interesante, Seamus: entraremos al bosque. Hagrid nos ha hecho el favor de cercar un área donde estaremos fuera de peligro. Entrarán de uno en uno y ahí los esperaré.
Con un movimiento de varita hizo aparecer un pizarrón con un pequeño mapa.
- Este es el camino que tienen que seguir. Los hechizos que estará permitido utilizar son los de categoría 1, 2, 3 y 4. Por favor, nada de categoría 5. Irán pasando por orden de lista; la primera es la señorita Brown. Espera hasta que te haga una señal.
Remus se metió por un sendero que estaba rodeado por una reja que Hagrid había colocado y a los pocos instantes hizo una señal con su varita mágica para que Lavender se adentrara también. A los cinco minutos salió, estaba un poco pálida.
- Cielos, casi me pega con hechizo cegador... realmente hay que estar en guardia porque se esconde entre los árboles- advirtió- Seamus, eres el siguiente.
Hermione esperaba con Harry, Ron y Dean Thomas.Ella sería la siguiente en pasar y estaba nerviosa, no le agradaba la idea de enfrentarse a Remus en un duelo, pero después de todo, él era el profesor.
A los diez minutos salió Seamus.
- Sigues tú, Hermione.
Ella respiró hondo y varita en mano, siguió el camino que señalaba el mapa. Una vez que estuvo más alejada del sitio donde estaban sus compañeros, trató de agudizar sus sentidos. El silencio era absoluto. Entonces una rama crujió. Hermione volteó a ver en todas direcciones, el corazón le latía rápidamente. ¿Qué le tendría preparado Remus?
Entonces una bola de nieve le pegó en el brazo y vio una silueta correr de un árbol a otro.
- ¡Rictusempra!- gritó Hermione apuntando en dirección al árbol pero fue inútil. Entonces una voz detrás de ella dijo:
- ¡Levitacorpus! – y el cuerpo de Hermione se elevó por los aires. Volteó y vio a Remus con una divertida sonrisa. Ella aún tenía su varita en mano así que gritó:
- ¡Dextra sinistra ligare!- y al instante las palmas de las manos de Remus quedaron pegadas una con la otra pero como no había soltado la varita, ésta se quedó atrapada entre ellas. Hermione lo agradeció porque de no haber sido así, ella habría caído al suelo. Entonces gritó el contrahechizo para liberarse del encantamiento que Remus seguía aplicando sobre ella y dejar de flotar el en aire. Una vez que encontró la seguridad del piso, dijo:
- ¡Expelliarmus!
Y atrapó la varita de Remus. Ella sonrió triunfante pero él ni siquiera se inmutó. Cerró los ojos y pareció concentrarse profundamente. Entonces sus manos se separaron.
- ¿Qué va a hacer ahora que está desarmado, profesor?- inquirió la chica con una sonrisa. Remus no contestó. Sólo extendió ambos brazos hacia ella, quien de pronto sintió cómo sus pies se elevaban un poco del suelo y rápidamente volaba hacia él. Remus la atrapó y rió. Hermione no entendía. -¿cómo hiciste eso? ¡Estabas desarmado!
- Ésa- dijo Remus sosteniéndola entre sus brazos- es magia auténtica; las varitas no siempre lo son todo- besó su frente y preguntó- ¿quieres que dejemos ahí el duelo o quieres continuar?
- Ahí lo dejamos- contestó Hermione pasando una mano por el cabello de su profesor.
- Bien, entonces llama al siguiente.
Se sonrieron con complicidad y ella se retiró. Aún llevaba la varita de Remus. De pronto sintió que ésta se le escapaba de las manos y volteó nuevamente a verlo. Éste le guiñó un ojo y atrapó su varita.
Al cabo de media hora todos terminaron de pasar y tener su pequeño duelo con Lupin. Él fue el último de salir del bosque.
- ¿Qué les ha parecido?- fue lo primero que preguntó.
- Una locura- dijo Parvati Patil- ¡casi me mata!
- Oh, señorita Patil, no exagere... eso demuestra que su agilidad está baja. Imagínese que esto hubiera sido una situación real... eso le habría costado la vida.
- A mí me pareció una buena idea que nos haya puesto un ejercicio como éste- dijo Dean Thomas- porque creo que de nada sirve aprender tantos hechizos y contramaleficios si no los sabemos aplicar bien.
Uno a uno, los chicos dieron sus opiniones sobre la clase que acababan de tener, las cuales eran positivas, aunque algunos no dejaron de hacer saber que les había parecido un poco salvaje.
En el interior del castillo se escuchó la campana que indicaba el final de la clase y el inicio del almuerzo.
- Perfecto, chicos, han trabajado muy bien, 5 puntos para Gryffindor por cada uno. Pueden irse.
A pesar de que después de todo se la habían pasado bien, los chicos se apresuraron a irse, todos ansiaban llegar al Comedor para tomar una taza de chocolate caliente.
- ¿Por qué no vamos con Hagrid?- sugirió Harry. Ron en seguida aceptó.
- ¿Me permiten acompañarlos?- preguntó Remus- tal vez hoy horneó galletas de calabaza.
- Claro, venga con nosotros- dijo Harry.
Tal y como lo predijo Remus, Hagrid había horneado galletas de calabaza.
- Siéntense un momento, enseguida los atiendo- les dijo el semigigante animadamente dejándolos entrar a la cabaña- sólo tengo que terminar con esto. Sírvanse chocolate caliente mientras me esperan para que entren en calor.
Hagrid les dio unas tazas y se puso su abrigo, disponiéndose a salir.
- No tardo.
- ¿Qué estará haciendo?- preguntó Ron en cuanto Hagrid se fue.
- No lo sé- dijo Harry tomando una galleta sumergiéndola en el espeso chocolate que se acababa de servir.
- Tal vez va a cubrir las calabazas del huerto- dijo Remus- si no las protege constantemente, se le congelarán y se echarán a perder.
Ron mordió una galleta.
- ¡Está dura! - se quejó. Harry y Hermione rieron a carcajada suelta.
- ¡Tonto! - exclamó la chica- ya sabes que todas las galletas de Hagrid así son. Por eso haz como Harry, sumérgela en el chocolate para que se reblandezca.
Remus soltó también una risita.
- Si no es indiscreción, profesor, ¿por qué canceló algunas de sus clases del día de ayer?- inquirió Harry. Hermione miró a Remus con interés, haciéndose la misma pregunta.
- Ah, pues porque necesité tiempo para poder preparar la clase que tuvimos hoy y las de los siguientes días- explicó el profesor- Hagrid y yo tuvimos que seleccionar un área del bosque donde no haya criaturas, pues si invadiéramos su espacio así sin más, lo pasaríamos muy mal.
- ¿Iremos también mañana?- preguntó Hermione. Remus la miró directamente a los ojos.
- Ustedes ya no, por el momento. Llevaré a los chicos de Ravenclaw y Hufflepuff.
Y le guiñó un ojo.
En ese momento entró Hagrid.
- ¡Ah! Listo, terminé- dijo.
- ¿Qué estabas haciendo?- le preguntó Ron.
- Estaba alimentando a un grupo de "wasbeer"
- ¿De qué?- dijo Harry- ¿qué es eso? ¿Cómo dices que se llaman?
- "Wasbeer"- repirió Hagrid- muy lindos, los estoy estudiando con mi grupo de tercer grado. ¿Quieren venir a verlos?
Harry y Ron aceptaron.
- Jamás había oído hablar de ellos- dijo Remus.
- Vengan, están afuera- dijo Hagrid volviendo a ponerse su abrigo. Hermione sonrió y negó con la cabeza.
- Hace mucho frío- dijo- yo los espero.
- Cierto, yo prefiero disfrutar de esta deliciosa taza de chocolate- dijo Remus.
Harry y Ron se encogieron de hombros.
- Bueno- dijo Hagrid- es cierto, hace mucho frío. No se preocupen, ahora regresamos.
Y salieron de la cabaña. En cuanto la puerta se cerró, Remus y Hermione se fundieron en un profundo abrazo.
- Te extrañé mucho- dijo Hermione.
- Y yo a tí... me alegra poder volver a estar contigo.
- Me preocupé mucho cuando vi que habías suspendido clases ayer, creí que algo te había pasado.
- No, para nada... estoy de maravilla. Y todo gracias a ti – prefirió no hablar de las molestias que había estado sintiendo últimamente.
Tomó su mano y depositó un beso en ella. Hermione se puso un poco seria.
- ¿Quiénes lo saben?- preguntó refiriéndose a ellos - por mi parte yo no he dicho nada a nadie...
- Tranquila. Solamente Sirius lo sabe.
Remus aún tenía la gélida mano de Hermione entre las suyas y le proporcionaba calor.
En ese pequeño instante de silencio, Remus escuchó voces afuera. Al parecer, Hagrid y los chicos ya iban a entrar.
- Hermione, quiero que me prometas una cosa - la chica se sorprendió ante tal petición. Sin embargo, asintió- sólo te pido que no descuides ni a tus amigos ni a tus estudios. Sigue siendo una buena chica como lo has sido siempre y no te prives de disfrutar todas las cosas maravillosas que puedes vivir en tu último año en Hogwarts por mí. ¿Lo harás, mi niña? Quiero que vivas plenamente, no que cambies muchas cosas agradables por estar conmigo. Ya habrá tiempo suficiente para nosotros, de eso me encargaré yo. ¿Lo harás?
La chica tardó unos segundos en asimilar las palabras de Remus, pero volvió a asentir.
- Lo haré- dijo.
Remus le dio un beso y segundos después la puerta se abrió.
NA: les gustó? Esta es sólo la calma antes de la tormenta... muajajajaja!
