Hey Readers!

Primero que nada quiero agradecer a todos los que agregaron a la historia como Favorita. 3

Muchas gracias por el apoyo!

Un abrazo "Lili4ever", "Nessie Cullen Jazz" & "Nelita Cullen Hale" que siempre me dejan sus reviews! Gracias niñas! :B

Por último les pido, de nuevo, que me dejen sus comentarios!

Este nuevo cap está un poco corto, pero las dejará sin aliento, se los aseguro (:

Eso es todo, de nuevo muchas gracias y nos leemos en un par de días.

Un abrazo

-Cezi

P.D. ¿Si escuchan las canciones en cada capítulo? Las eligo con mucho cuidado, no es sólo por que sí hahahaha.


Capítulo 21: "Turning Page" - Sleeping At Last


Turning Page

Edward's POV

- No quiero volver a verte nunca más - gritaba Bella desesperada - Te odio.

- ¿De qué hablas? Yo te amo. Por favor Bella tienes que escucharme.

Me arrodillé y besé sus manos sólo para que ella me respondiera con una bofetada.

- No te quiero volver a ver, ¿entendiste? Nunca... ¡Nunca!

Sentí que el aire regresó a mi cuando abrí los ojos. Todo había sido una pesadilla. Mi cuello estaba empapado en sudor. Mi respiración entrecortada, mis manos temblorosas.

- Fue sólo una pesadilla - susurré.

Suspiré varias veces, el miedo de que la pesadilla se volviera realidad me causaba pavor.

Busqué a Bella en la habitación pero no se encontraba. Rápidamente me vestí con la ropa anterior y bajé las escaleras.

- Buenos días, dormilón - me gritó Bella desde la cocina.

Sin decir nada, me acerqué a ella y la abracé.

- ¿Edward? ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

- Sólo dame un segundo - murmuré.

Ella respondió al abrazo y besó mi cuello.

- Me estás asustando, ¿qué pasa?

Me separé de ella y la besé entera: sus manos, su frente, sus mejillas y sus labios.

- Te amo, Bella. Jamás... Jamás lo olvides.

- Eso ya lo sabía - me dijo con una sonrisa - pero aún no entiendo, ¿qué pasó?

- Soñé que te perdía - respondí con la voz entrecortada.

Bajé la cabeza y miré el suelo; las imágenes seguían rondando en mi cabeza: su rechazo, el hecho de que ella me odiara y de que no quería volverme a ver.

Ella puso sus manos en mi cara y me obligó a verla a los ojos.

- Nunca me perderás... Después de la maravillosa noche que pasamos juntos, ¿cómo dudas siquiera de mi amor por ti?

- Fue la mejor noche de mi existencia - respondí.

- Y de la mía... Así que... por favor, no dudes de mi y de que estaremos juntos, ¿de acuerdo?

Era una promesa que debía cumplir. No más mentiras. Bella y yo estaríamos juntos.

Volví a abrazarla, quería tener memorizar su olor a fresas. Besé su cuello y labios una vez más.

- Te amo - dije por enésima vez.

- Y yo a ti - susurró.

Nos quedamos así por varios minutos.

- ¿Qué hora es? - pregunté, tratando aún de borrar los recuerdos de la pesadilla.

- Casi las 8 de la mañana, ¿te irás al hospital, verdad?

- Seth se ha hecho cargo de mis responsabilidades todo este fin de semana, debo irme.

- Te preparé el desayuno, ¿me acompañas? Prometo que no nos tardaremos mucho, no quiero que te vayas aún - Bella me conquistaba con sus ojos chocolate y su sonrisa me derretía.

- Pensándolo bien, aún es muy temprano... no tengo prisa - reí.

- Preparé omelette con champiñones y pancakes con fruta; también hay jugos, café y cereal - dijo indiferente.

- ¿Esperas más gente? - pregunté riendo.

- Lo lamento, es la costumbre. Mi compañero de cuarto se comería todo esto y aún me pediría un postre - soltó una risotada.

- Ya veo - me serví un poco de café - Creo que pancakes con fruta me caerían muy bien.

- Perfecto.

Nos sentamos en su pequeño comedor para desayunar. No me canso de decir que la gastronomía es su fuerte. Sentí que reventaría de todos los pancakes que comí.

La despedí en el porche de su casa, con la promesa de que nos veríamos muy pronto y de que, ella no olvidaria, lo mucho que la amaba.

Pero para ser honesto no sabía qué tan pronto nos volveríamos a ver pues ahora estaba muy retrasado con mi trabajo en el hospital y, además, Rose llegaba hoy a Forks.

- Gracias... por todo - susurró Bella en nuestro beso de despedida.

- No lo olvides... Te amo - repetí.

- Nunca lo podría olvidar - sonrió - Adios, Edward.

Manejé a toda velocidad hasta mi casa; entré de prisa, todo estaba intacto. Tomé un baño para irme después al hospital.

Pasaban de las 10 de la mañana cuando llegué allá. Seth, para mi sorpresa, me recibió con una buena actitud, me puso al día con los pendientes y comencé a trabajar de inmediato.

Después de unas horas, bajé a la estación de las enfermeras por un café y recibí un mensaje de Rosalie: Ya venía en camino.

La pesadilla regresó a mi cabeza.

- No puedes distraerte ahora con eso - pensé en voz alta.

A decir verdad no quería siquiera pensar en que pronto Bella sabría la verdad sobre mi. El sólo hecho de pensar que ella podría llegar a odiarme por mentirle cerraba mi garganta con un gran nudo. No podía permitirlo, no permitiría que ella se alejara de mi.

En cuanto Rose llegara debía contarle todo. Le pediría el divorcio. Por el dinero no tendría que preocuparse, su madre nos había hecho firmar un acuerdo prenupcial donde Rose se quedaría con la mitad de mi dinero. Eso era lo de menos. Preferiría quedar en bancarota antes de perder a Bella.

Tuve varias juntas por la tarde, eso me distrajo por el resto del día.

Cuando por fín regresé a mi oficina, el escritorio tenía el doble de papeles que debía revisar.

- Eso me gano - me dije - pero todo valió la pena.

Sonreí al recordar a Bella entre mis brazos. Su piel tersa, sus labios unidos a los míos, el éxtasis que me provocaban sus jadeos llenos de placer, como su cuerpo complementaba al mío.

El reloj marcaba las 9 de la noche cuando salí del hospital. No había terminado los papeles, faltaban autorizar muchas modificaciones pero había recibido una llamada de Rose hacía más de una hora, ella ya estaba en casa. Así que escapé, de nuevo, del trabajo.

Me dirigí a la casa, vi el auto rojo estacionado afuera.

- ¿Rose? - grité al entrar a la casa.

- ¡Edward! - respondió ella desde la sala.

Corrió hacia mi y me abrazó. Me dedicó una gran sonrisa.

- ¿Cómo estás? - lucía contenta.

- Bien, tu sabes... el hospital no me dejó descansar ni un momento todo el fin de semana - mentí - Pero tú ¿qué me dices? ¿Cómo te fue?

- Maravilloso, creo que fueron las mejores vacaciones que he tenido en años.

- Lamento que hayas tenido que ir sola.

- No... no te preocupes... Creo que eso era lo que necesitaba... estar sola - sonrió.

- Pues me alegro que te hayas divertido, la casa se sentía muy sola. En verdad te extrañé - besé su frente y ella me respondió el gesto abrazandome.

- Lo sé, yo también te extrañé.

De repente sonó el timbre. Rose y yo guardamos silencio.

Los dos miramos fijamente a la puerta.

Abrí los ojos como platos. ¿Quién podría ser?

Mi corazón empezó a latir muy rápido tan sólo con pensar que Bella se encontrara del otro lado de la puerta.