Hola. Muchas gracias por sus reviews, suben bastante el animo.
no te hago de menos, AmunVDW, tú fuiste mi primer fan y eso nunca se olvida jajajaja ya se vendrá lo que tú quieres jajaja
Charlieluciano15 no soy mala, no me odies. Yo tengo sentimientos, sabes? :( *se va a llorar*
Y sin más, les dejo otro capitulo de esta cursi historia, espero les guste y muchas gracias por leer.
Glee y sus personajes no me pertenece.
Chapter 21
Be.- ¿Por qué yo no puedo ir? - Preguntó caminando de la mano de la morena.
R.- Porque es una sorpresa para tu madre - Dijo mientras entraban al supermercado.
Be.- ¿Y yo no puedo verlo? - La morena suspiró buscando un carrito - ¿Tienen problemas de adultos?
R.- Algo así - No mintió, eran cosas de adultos. Beth frunció el ceño.
Be.- ¿Tú y mamá están peleadas? - Preguntó asustada.
R.- No, no, nada de eso - La pequeña asintió algo aliviada.
Era viernes y ese día era su cita con Quinn. Había planeado algo con ayuda de sus amigos y Santana y la verdad es que le había agradado la idea. Ahora estaba allí en un supermercado, luego de buscar a Beth a la escuela, para comprar un par de cosas que necesitaba par esa noche. Y el fin de semana. Pero cuando Beth le preguntó qué harían luego de comer pizza y ella le dijo que saldría solo con Quinn la pequeña comenzó con su interrogatorio.
Ella simplemente no sabía que podrían hacer Rachel y su madre sin ella.
Be.- Entonces no entiendo - La morena detuvo el carrito y volteó a verla.
R.- Tú y yo una vez hablamos sobre hacer feliz a tú madre, ¿lo recuerdas? - Beth asintió - Esta sorpresa estoy segura que la hará muy feliz - O al menos eso esperaba.
Be.- ¿Por eso no puedo ir? - Inclinó un poco la cabeza sin entender.
R.- No puedes ir porque tu mamá y yo tenemos que hablar sobre algunas cosas de adultos - La pequeña asintió entendiendo - Yo quiero decirle cuanto la quiero y por eso es la sorpresa.
Be.- Y mamá será feliz - La morena asintió - Pero yo quería ir - Hizo un puchero y la morena sonrió despeinándola un poco.
R.- ¿Por qué mejor no me ayudas con algunas cosas para tu mamá? - La pequeña asintió emocionada.
Comenzaron a caminar por los pasillos y fueron metiendo cosas en el carrito. Rachel reía cada vez que le decía a Beth que buscara algo que le gustara a su madre y la pequeña solo regresaba con galletas, chocolates o dulces. Por lo que no pudo evitar llevar varios dulces y paquetes de galletas o chocolates, los cuales acordaron esconder algunos en el apartamento de la morena para así evitar algunos regaños de Quinn.
R.- Falta el helado - Preguntó mientras caminaban a la caja para pagar.
Be.- Yo voy - Dijo antes de salir corriendo por el pasillo y la morena sonrió viéndola.
Rachel siguió su camino sin perder de vista a Beth que estaba frente a la nevera viendo sus opciones y por estar distraída no se dio cuenta cuando chocó contra otro carrito.
R.- Mierda - Murmuró volteando - Lo siento.
- No, no, yo lo siento - Dijo aquella chica rubia mientras se agachaba a recoger algo al suelo - Iba con el teléfono y no me di cue... - Levantó la mirada - Oh hola - Sonrió de lado.
R.- Mi culpa, yo no estaba viendo - Ignoró el saludo y volteó a ver a Beth que ya se estaba acercando mientras leía el envase de helado.
Be.- No hay de chocolate pero... - Se detuvo levantando la mirada. Frunció el ceño viendo a la chica y luego miró a la morena. Rachel rió silenciosamente, Beth era idéntica a su madre - ¿Nos vamos? - Preguntó a la morena.
- ¿Es tu hija? Que linda - Miró enternecida a la morena y Beth frunció aún más el ceño.
Be.- Vámonos - Comenzó a jalar a morena y ésta gustosa de dejó llevar - Adiós.
- Pero... - Las miró irse y la morena sólo reía por la actitud de la pequeña.
Be.- ¿Quién era esa? - Preguntó mientras le pasaba los productos una vez que estuvieron en la caja.
R.- No lo sé - Se encogió de hombros.
Be.- ¿Segura? - Rachel la miró.
R.- Segura. ¿Pasa algo? - La pequeña negó y dejó el tema.
Be.- ¿Y la próxima vez podré ir con ustedes? - Preguntó luego de un momento.
R.- Claro, la próxima vez iremos las tres - Le sonrió y la pequeña asintió satisfecha - Pero tienes que prometerme que no le dirás nada sobre la sorpresa.
Be.- ¿Y si pregunta que hicimos hoy? - dijo inocentemente.
R.- Puedes decirle que fuimos de compras pero no para que - La pequeña inclinó la cabeza mirándola - Solo no le digas de la sorpresa. Promételo.
Be.- Lo prometo - Sonrió alzando su dedito meñique y la morena la imitó uniendo sus dedos.
Una vez que terminaron las compras fueron por pizza y luego tomaron camino rumbo al apartamento de Quinn. A la rubia todavía le faltaban un par de horas para salir del trabajo por lo que ella llevó a Beth a su hogar.
Rachel miraba sonriendo como la pequeña subía las escaleras de un salto cada escalón mientras tarareaba una canción.
R.- Cuidado - Le advirtió al ver como se tropezaba y casi se cae, la pequeña sonrió inocentemente mientras se incorporaba y le lanzó un beso al aire.
La morena solo negó riendo. Amaba pasar tiempo con esa niña.
Quinn estaba frente al espejo y se miraba de arriba abajo una y otra vez. Inclinaba la cabeza y fruncía el ceño. Luego se volvía a mirar detallándose. Llevaba un vestido rojo cortesía de Santana pero al parecer no le convencía, era un bonito vestido y sexy al mismo tiempo pero ella quería que fuera perfecto. Quería que Rachel se embobara al verla, quería que la mirada de su novia no se apartara de ella en toda la noche. Estaba bastante nerviosa. No precisamente por la cita pero sí por la noche en general. La cita era un bonito detalle de la morena e iba a disfrutarla pero era lo que vendría después de ella lo que la ponía nerviosa. Ambas sabían a donde llevaría esa noche. Ambas lo deseaban. Era un paso más en su relación, ya no solo serían palabras, ahora también habría acciones. Quería demostrarle a esa morena lo mucho que la amaba.
S.- Dios mío, ya basta - Dijo entrando a la habitación - Te ves muy bien, ya deja de mirarte.
Q.- ¿Estás segura? ¿Crees que le guste? - La latina giró los ojos.
S.- Muy segura. Además, el enano babea por ti incluso usando una bolsa de basura - La rubia sonrió - Ahora relájate que no tarda en llegar. Ni que se fueran a casar. Es solo una cita.
Q.- Sí, tienes razón.
S.- Y Quinn - La rubia la miró por el reflejo - No olviden usar protección. Estoy segura que el enano puede reproducirse y no quiero otra mini tú por aquí, ni mucho menos un mini enano - Quinn giró los ojos y siguió mirándose en el espejo ignorando a su amiga.
Rachel estaba frente a la puerta del apartamento y respiraba profundo. ¿Por qué estaba nerviosa? Era absurdo. Ella ya era su novia, no es que fuera la primera cita. Quería que esa noche fuera perfecta, quería complacer a su rubia en todos los sentidos posibles. Sí la cita avanzaba bien la noche terminaría bien, y eso era lo que más deseaba. No estaba desesperada, pero quería dar ese siguiente paso.
Parecía una adolescente, ¿qué diablos le estaba ocurriendo?
¿Desde cuando tanto protocolo para eso?
Que idiota.
Es que la quería demasiado, la amaba. Y quería que todo fuera perfecto. Se acomodó un poco el cabello, sostuvo fuertemente las flores que traía y tocó el timbre, no pasaron dos segundos cuando ya una pequeña rubia abría la puerta. La pequeña sonrió pero luego frunció el ceño mirándola de arriba abajo.
Be.- Estas usando un vestido - Dijo sin salir de su asombro - Ni siquiera sabía que tenías vestidos.
Rachel nerviosa se miró a si misma y el vestido negro que estaba vistiendo.
R.- Yo... Bueno... - Se aclaró la garganta. ¿En serio esa niña también lograba ponerla nerviosa con solo una mirada? - ¿Me queda mal? - Volvió a mirarse.
Be.- No, no - Agitó la cabeza - Te ves muy bien Rachel - Sonrió - Mamá también se ve bonita - Susurró en secreto y la morena rió.
R.- Lo sé - Le dijo en un susurro.
Be.- Pero aún no la has visto - Siguió susurrando.
R.- Es que ella siempre se ve bonita - Beth sonrió y la hizo pasar.
Rachel entró al apartamento a la vez que Quinn llegaba a la sala y ella solo se quedó mirándola como boba.
Q.- Funcionó - Murmuró para sí misma con orgullo.
Be.- Rach... Rachie - La jalaba del brazo pero no funcionaba - Siempre es lo mismo - Dejó caer los hombros y caminó hacia el sofá mientras su madre reía.
S.- Dejaste al enano embobado Quinn - Dijo llegando a la sala y la rubia sonrió orgullosa mientras veía fijamente a la morena.
Se ve realmente hermosa. Pensó. ¡Sus piernas!
Lentamente la rubia disminuyó el espacio que había entre ellas y se colocó frente a la morena que no le quitaba los ojos de encima.
Q.- Te ves hermosa - Le dijo mirándola y la morena asintió tontamente.
R.- Tú... T-tú estás muy hermosa - Dijo finalmente saliendo de su letargo.
Q.- No más que tú - La morena negó.
R.- Mucho más que yo - Aseguró y la rubia rió e ignoró el sonido de asco que hizo Santana - Estas son para ti - Dijo entregándole las flores.
Q.- Gracias, están hermosas - Le sonrió dulcemente. A Rachel le gustaba regalarle flores y ella amaba recibirlas de su morena.
S.- Bueno, ya - Hizo una mueca fingiendo asco y se acercó a ellas - Las meteré en agua - Le dijo a su amiga refiriéndose a las flores y ésta asintió entregándoselas - Me da asco sus cursilerías - Murmuró caminando hacia la cocina.
Q.- Como sea - Giró los ojos y miró otra vez a la morena - ¿Nos vamos? - Sonrió y la morena asintió.
Ambas se despidieron y salieron del apartamento tomadas de la mano. Estaban bajando las escaleras cuando Quinn se detuvo y la morena volteó a verla.
R.- ¿Qué pasa?
Quinn en lugar de responder se acercó a su rostro y la besó. Rachel suspiró y la tomó por la cintura para acercarla a ella y correspondió el beso como se debe. Quinn sonrió separándose un poco cuando necesitaron aire y luego volvió a besarla más pausadamente.
Q.- Eso pasa - Sonrió cuando la morena le robó un beso - Olvidaste saludarme - Hizo un puchero.
R.- Todo es tu culpa - Bromeó rodeándole la cintura con sus brazos - Me dejaste hipnotizada con tu belleza
Q.- Lo dice la señorita que se pone un vestido dejando ver esas hermosas piernas - Sonrió pícaramente cruzando sus brazos tras el cuello de Rachel - Tú también me dejaste hipnotizada.
R.- ¿Yo o mis piernas? - Sonrió cuando Quinn hizo una mueca fingiendo pensarlo.
Q.- Tus piernas - Le guiñó y la morena rió - Ahora vámonos - Se separó y tomando su mano siguieron su camino.
Rachel llevaba ya un buen rato conduciendo sin decir a donde se dirigían. Hablaban sobre diferentes cosas sin importancia o guardaban silencio tranquilamente. Quinn frunció el ceño al darse cuenta que estaban saliendo de la ciudad.
¿A dónde se dirigían?
Ella pensó que tal vez irían a un restaurante pero no que saldrían de la ciudad.
Miró a la morena y la vio sonriendo relajadamente mientras conducía.
Q.- ¿A dónde vamos?
R.- Es una sorpresa - Sonrió mirándola fugazmente.
Q.- Estamos saliendo de la ciudad - Fue una afirmación pero aún así la morena asintió - ¿A dónde vamos? - Volvió a preguntar.
R.- Ya te lo dije, es una sorpresa - Le guiñó y la rubia negó sonriendo.
¿Qué tenía Rachel en mente?
Q.- Beth me contó lo del supermercado. Aparte de que cuando llegué tenía todas estas bolsas de dulces y galletas. Y una pizza con más ingredientes de los que acordamos y...
Rachel volteó a verla nerviosa pero luego regresó la vista a la carretera sin escuchar o que estaba diciendo.
¿Qué le contó Beth?
Se suponía que no debía contarle sobre la sorpresa. Sabía que no debía confiar en esa niña. Ella lo había prometido ¡Incluso con el meñique!
Rachel se aclaró la garganta.
R.- ¿Qué te contó? - Preguntó nerviosa.
La rubia levantó una ceja mirándola, se supone que la estaba regañando por todos los dulces que compraron a su espalda.
Q.- Que te chocaste con una chica - La morena asintió relajándose.
R.- Ahhh eso - Sonrió.
Q.- Sí, eso - Frunció el ceño - ¿Algo que quiera agregar al respecto, señorita Berry? - La morena negó - ¿Quién era esa chica?
R.- No lo sé. Solo chocamos.
Q.- ¿Segura? - Rachel sonrió.
R.- Muy segura - Asintió - Y ni siquiera lo intenté averiguar porque Beth me arrastró lejos de ella - Quinn rió.
Q.- Esa es mi hija - Dijo orgullosa y la morena la miró.
R.- ¿La entrenaste para que hiciera eso? - Bromeó.
Q.- Tal vez - Se encogió de hombros siguiendo la broma - Tiene que proteger lo que es de su madre.
R.- ¿Disculpa? - La miró de reojo sonriendo.
Q.- Oh vamos - Giró los ojos - Aclaremos esto. Tú eres solo mía morena - La señaló con el dedo.
R.- ¡Sí! - Festejó levantando un puño al aire y la rubia rió - Toda tuya rubia. ¿Y qué hay de ti? - La miró fugazmente.
Q.- Todo esto - Se señaló a sí misma - Es tuyo - Le guiñó cuando la morena volteó a verla.
Rachel sonriendo extendió su mano y tomó la de Quinn para luego acercarla a sus labios y besarla suavemente.
Siguió conduciendo por unos veinte minutos antes de detenerse junto a una casa. Quinn frunció el ceño al ver como la morena apagaba el auto y se bajaba para segundos después abrirle la puerta.
Q.- ¿En dónde estamos? - Preguntó mirando a los lados.
R.- Ya lo veras - Dijo mientras tomaba su mano y comenzaban a caminar.
Era una pequeña cabaña de dos pisos y se veía algo rústica por fuera. Las luces de la planta baja estaban encendidas y Quinn sonrió mientras caminaban por un caminito junto al jardín para llegar a la entrada. La morena abrió la puerta y dejó pasar a su chica. El lugar era bastante bonito y algo rústico, pero muy cómodo, un poco moderno y lujoso. Al entrar estaba la pequeña salita con un sofá y unos sillones frente a una mesita de café que estaba decorada con algunas velas y había unas cajas de bombones, y todo esto frente a una linda chimenea. En una esquina había una escalera que supuso iría a las habitaciones. Al otro lado había una mesa para dos decorada y perfectamente arreglada con sus respectivos platos y cubiertos.
R.- Vuelvo en un segundo - Dejó que la rubia viera el lugar y ella fue rápidamente a la cocina.
Varios segundos después la morena llegó nuevamente junto a Quinn con unas copas y una botella en la mano.
Q.- ¿Tú hiciste todo esto? - Miró emocionada a la morena que estaba esperando su reacción.
R.- Recibí algo de ayuda pero sí - Sonrió al recordar cuando vio el auto de sus amigos pasar junto a ellas cuando iban de camino.
Quinn ni cuenta se había dado.
La morena la guió al sofá y la rubia sonriendo se sentó para luego mirarla servir la copas.
R.- Siempre estamos rodeadas de personas, o estamos con Beth o con tus amigas, o en el parque. Quería preparar algo para ti, para nosotras - Se sentó a su lado y le tendió una copa - Donde podamos estar tranquilas y cómodamente sin preocuparnos por nada. Donde solo estemos tú y yo sin que nadie nos interrumpa.
Quinn la miró tiernamente y le acarició la mejilla mientras se acercaba a su rostro.
Q.- Esto es muy lindo. Gracias - Susurró sobre sus labios antes de unirlos en un suave beso.
R.- La cena se está calentando - Informó luego de separarse y Quinn asintió antes de llevarse la copa a los labios.
La rubia le preguntó cómo organizó todo aquello y la morena sonriente le explicó todo, la ayuda de sus amigos, Santana había conseguido aquel lugar por un abogado de la firma donde trabajaba, como fue de compras y luego de dejar a Beth al supermercado ella salió volando a preparar todo. Tuvo un día algo movido organizando todo.
Una alarma sonó desde la cocina y la morena guió a la rubia a la mesa para luego ir a la cocina por la cena.
R.- Es lasaña - Dijo sonriendo - La prepare yo misma - Dijo orgullosa.
Q.- ¿Lasaña? - Sonrió viéndola.
R.- Es vegetariana - Sirvió las porciones en los respectivos platos - Esta noche está prohibida la carne - Quinn levantó una ceja. Todo depende del contexto y del tipo de carne. Por ejemplo, frente a ella había una carne morena que se veía bastante exquisita y quería probarla toda.
Q.- De acuerdo - Dijo saliendo de sus pensamientos.
R.- Estoy segura que te gustará - Le sonrió mientras se sentaba - Te dije que era buena en la cocina.
Q.- Y en otras cosas - Ella recordaba bien esa conversación. La morena la miró intensamente por unos segundos y luego asintió - Veamos que tal quedó esto - Bajó la mirada a su plato - Buen provecho.
R.- Igual - Dijo también bajando la mirada a su plato.
Comieron en un silencio bastante agradable para ambas. En oportunidades hablaban sobre cualquier tema, cómo les fue en el día. Rachel hablaba de su trabajo al igual que Quinn, o hablaban sobre Beth y la escuela.
Q.- Esto es realmente bueno - Dijo mientras terminaba de comer - Espero que hayas preparado bastante porque quiero llevarme un poco a casa - La morena rió.
R.- Por supuesto - Asintió dando un trago a su copa de vino - Igual puedo preparar otra - Se encogió de hombros.
Q.- Señorita pretenciosa que sabe cocinar - Se burló.
R.- Tú tampoco cocinas nada mal - La rubia se encogió de hombros - ¿Lista para el postre?
Q.- ¿Hay postre? - Se humedeció los labios.
R.- En realidad es crema batida con frutas - Sonrió algo culpable - No me dio tiempo para algo más.
Q.- Me encanta la crema batida - Sonrió - Pero vamos al sofá.
La morena asintió y recogió los platos mientras la rubia llevaba las copas y la botella de vino a la mesita de café frente al sofá. Se sentó a esperar a su novia y ésta apareció segundos después con un tazón repleto de crema batida y otro repleto de frutas.
Q.- Amo las fresas - Dijo al ver la fruta picada a la mitad. La tomó y se la llevó a los labios para comerla y soltó gemido al saborearla - Deliciosa - Miró a la morena que en ese momento tenía la mirada clavada en ella, específicamente en sus labios.
Quinn maliciosamente tomó otra fruta y sonriendo la pasó por la crema batido y luego se la llevó a la boca cerrando los ojos y tomándose el tiempo de saborearla. Segundos después abrió los ojos y se llevó a la boca el dedo índice que tenía algo de crema.
La morena soltó un quejido al ver esa escena. Algo tan simple cómo comerse una fruta Quinn lo hacía parecer la cosa más sexy y erótica del mundo.
Q.- ¿Quieres un poco? - La morena asintió tontamente.
Quinn tomó otra fruta y luego de pasarla por la crema la llevó a la boca de su novia, Rachel la comió sin dejar de verla a los ojos y la rubia sintió estremecerse.
Estuvieron un rato comiendo fruta, se la comían ellas mismas, se la daban la una a la otra y Quinn aprovechaba la oportunidad para capturar el dedo de la morena entre sus labios con la excusa de restos de crema. La rubia fue algo atrevía y puso una fruta hasta la mitad entre sus labios para luego acercarse a su chica y dársela en la boca.
Rachel gimió al sentir el sabor de la fruta en los labios de su chica, se separó unos segundos y se miraron fijamente, ninguna dijo nada. No necesitaban palabras. Rachel rompió el espacio que había entre ellas y la besó. Se besaron con necesidad, pasión y también con amor. Ambas sabían lo que querían.
Querían a la otra.
Sus lenguas salieron a jugar y se unieron en una sensual danza, no buscaban el control, no, se guiaban juntas. Quinn se acercó más a su cuerpo agarrándola por el rostro y ambas suspiraron sin querer romper el besó. Pero lastimosamente para ambas el aire comenzó a hacer falta y se fueron separando, no sin antes la rubia dejar una sexy mordida en el labio de su chica haciéndola gemir.
Ambas se miraron mientras recuperan el aire. Avellana se mezclaban con chocolate. Pupilas dilatas muestra del deseo que sentía. Miradas cargadas de pasión y deseo, pero había algo mucho más importante que se reflejaba en sus miradas.
Amor.
Estaban completamente enamoradas la una de la otra y ya no había vuelta atrás.
Rachel sin decir una palabra se levantó y le ofreció la mano. Quinn la miró un segundo y sin dudarlo extendió su mano para unirlas y se levantó. Rachel las guió por unas escaleras al piso de arriba.
Todo el piso de arriba era una habitación, estaba algo oscuro y solo podía ver la luz de algunas velas sobre los mueble. Había una enorme cama King size con sábanas blancas en medio del lugar. Bajó la mirada y vio pétalos de rosas por todo el suelo hasta llegar a la cama.
Volteó a ver a la morena y le sonrió enormemente, la morena había hecho eso por ella, era algo que iban a disfrutar ambas pero la morena se había tomado la molestia de preparar que todo fuera especial. Se acercó a ella y tomándola por la nuca la acercó a ella para besarla, el besó poco a poco se tornó bastante pasional y ambas quería más que eso. Mucho más. Sentían cómo el calor comenzaba a subir y necesidad de sentirse mutuamente subía con ello. Tenía la necesidad de tocar más allá de la ropa, tomarse completamente sin nada de por medio.
Se separaron por unos segundos pero no tardaron en volver a unir sus labios. Quinn lentamente comenzó a guiarlas a la cama sin dejar de romper el beso, sentó a la morena en el borde y se separó quedándose de pie frente a ella. Las manos de la morena se fueron a su cintura sin dejar de mirarla, le acariciaban suavemente y subían por los costados para luego bajar hasta sus muslos y al borde de su vestido. Quinn tragó grueso mientras llevaba su mano al cierre del vestido pero la morena la detuvo.
R.- Yo quiero hacerlo - Dijo con voz ronca levantándose.
Q.- No - La besó profundamente y se separó dejando una salvaje mordida - Yo quiero desvestirme para ti - Susurró sobre sus labios.
La morena volvió a sentarse sin dejar de mirarla. Quinn se quitó rápidamente los zapatos y bajo el cierre, comenzó a quitarse lentamente el vestido sin despegar sus ojos de lo de Rachel, la morena no le miraba el cuerpo, solo la miraba a los ojos. La prenda por fin cayó a sus pies y la morena bajó la mirada recorriendo su cuerpo. Por un segundo se sintió avergonzada pero el deseo que ardía en su cuerpo era más fuerte.
Las manos de la morena se posaron en su cintura y la atrajo hacia ella entre sus piernas, Rachel la miró a los ojos nuevamente.
R.- Eres hermosa - susurró antes de dejar un beso en su abdomen haciendo que una corriente recorriendo el cuerpo de la rubia.
En un ágil movimiento Rachel la acostó en la cama y se colocó sobre ella para besarla en los labios. Las manos de Quinn buscaban de recorrer el cuerpo de la morena pero el vestido se metía en su camino, comenzó a jalar la prenda y buscando el cierre de la misma pero no lograba concentrarse al sentir los labios de Rachel bajar por su barbilla rumbo a su cuello.
Q.- Rae - Gimió al jalando la prenda al sentir la mojada lengua de la morena amenazando con recorrer su cuello - Quítatelo - Casi suplicó y la morena se incorporó para quitar rápidamente el vestido que salía por arriba.
Quinn la recorrió con la mirada, desde sus pequeños senos, bajando por su abdomen y dándose la razón al ver los suavemente marcados abdominales de la morena, y terminando en el notable bulto en los bóxers de su chica. Se mordió el labio levantando la mirada a unos ojos chocolates. La abrazó por los hombros y sus labios se unieron en un besó húmedo y algo salvaje. Sus manos no dejaban de recorrer el cuerpo de la otra, no querían que quedara ningún espacio sin ser tocado. La ropa interior superior también comenzó a estorbar, la primera que desapareció fue la de la morena y ésta gimió al sentir las manos de Quinn acariciar y apretar amablemente sus senos, jugó son sus pezones y sus manos fueron bajando a su abdomen que arañó suavemente, amenazó un poco en el elástico de sus bóxers para después acariciarla suavemente sobre la ropa interior haciéndola gemir, mordiéndose el labio metió su mano bajo la prenda y escuchó el jadeo de la morena al hacer contacto en su dureza, tan caliente, duro y grande, lo acarició lentamente y sentía la respiración agitada de la morena contra su cuello, luego de un momento sacó la mano.
Rachel fue bajando por besos por todo el cuello de Quinn, lo lamió, succionó y como quiso. La rubia no hacia más que gemir y eso inspiraba a la morena a seguir, estaba comenzando a amar el sonido de sus gemidos. Se deshizo del sujetador y fue bajando con besos hasta sus senos los cuales se encargó de saborear como si no hubiera un mañana. Se llevó un pezón a la boca sin dejar de acariciar el otro y lo mordió suavemente para después rodearlo con la punta de la lengua y terminar succionándolo y ocasionando que la rubia gimiera arqueándose y entregándose por completo a su boca. Rachel hizo lo mismo con el otro pecho y luego de jugar un rato con ellos subió nuevamente a sus labios.
Sus manos no dejaban sus cuerpos mientras se besaban, caricias iban y caricias venía. Rachel llevó su mano a la entrepierna de Quinn, la acarició sobre la ropa interior haciéndola suspirar y cuando la morena metió la mano bajo la prenda ambas gimieron, la rubia por el placer de ser acariciada y Rachel al sentir toda la humedad de su chica en sus dedos. La morena se detuvo sacando la mano y se acercó al odio de la rubia acariciando sus mejillas, ella no entendía nada, la morena se quedó inmóvil por unos segundos y en el lugar solo se podían oír sus respiraciones agitadas.
Q.- Rach qué p...
R.- Te amo - Susurró con la voz llena de emoción.
La boca de Quinn se abrió al igual que sus ojos que comenzaron a tornarse vidriosos. La tomó por el rostro e hizo que la mirara.
Q.- Yo también te amo - Dijo antes de besarla.
No fue un beso salvaje y mojado como los que se daban minutos antes. Era un beso suave pero sin perder lo apasionado, era un beso cargado de amor. Un amor que se estaban demostrando y se iban a demostrar esa noche.
Rachel movió su cintura y ambas gimieron al sentir el contacto, ambas estaban más que excitadas y listas para lo que seguía. Comenzaron un lento vaivén con sus caderas que las estaba volviendo locas, Quinn podía sentir el miembro de su chica acariciar su palpitante centro.
Rachel se separó ignorado el quejido de su novia y fue bajando por todo su cuerpo con besos húmedos hasta llegar a su entrepierna. Retiró lentamente la última prenda y gimió ante la visión del sexo de su chica desnudo ante ella. Comenzó a besar la parte interna de sus muslos y fue subiendo hasta llegar a su destino, se detuvo un segundo para mirarla al rostro y luego se hundió en su centro.
Q.- Dios... - Gimió arqueándose al sentir la lengua de Rachel jugar en su intimidad.
La morena saboreó cada rincón de aquel exquisito lugar, su lengua acariciaba el clítoris para luego succionarlo. Quinn llevó una mano a la cabeza de la morena y la hundió más en ella como sí fuera posible. Rachel la estaba llevando al cielo con su boca. La lengua de la morena amenazaba en su entrada haciéndola delirar. La espalda de Quinn se levantó del colchón arqueándose al sentir como un dedo de la morena la penetra a la vez que está no dejaba de succionar.
Q.- Mierda, mierda - Gimió aferrándose con su mano libre a las sábanas.
La morena agregó otro dedo y dejó una pequeña mordida en el clítoris, eso fue todo lo que bastó para que Quinn explotara. La rubia con su mano mantuvo a la morena en su centro mientras que las olas de su orgasmo no se detenían. Suspiró sonoramente luego de un momento y sonrió al ver cómo la morena se incorporaba lamiéndose los labios.
Q.- Eso fue... - Agitó la cabeza sonriendo.
R.- Y todavía no terminamos - Dijo con la voz ronca a la vez que se quitaba su ropa interior.
Quinn la miró fijamente por unos segundos y sonriendo pícaramente la jaló hacia ella y gimió al sentir el pene desnudo de la morena contra su sexo. Su cuerpo se encendió casi al instante.
La morena podía sentir la humedad de Quinn contra su miembro pero también sentía que podía explotar en cualquier momento.
Se incorporó unos segundos y buscó un condón de la mesita de noche. Rasgó el paquete con los dientes y se lo colocó rápidamente para luego volver sobre Quinn.
Q.- Rachel, yo... - Tragó grueso.
R.- Dímelo - Le sonrió, lo que menos quería era que se sintiera incómoda
Q.- Hace mucho tiempo que no he estado con nadie. Mucho tiempo, varios años - Recalcó y la morena asintió - Sé suave, por favor.
Rachel sonrió y no pudo evitar que una ola de emoción y orgullo recorriera su cuerpo. Ella fue la primera persona en tocarla después de mucho tiempo. Estaba tan enamorada de esa mujer. Lo que menos quería era hacerle daño en su primera vez juntas. Le daba igual si estaba por explotar. El placer y satisfacción de Quinn era lo primero.
R.- No te haré daño - Aseguró antes de besarla suavemente.
Rachel volvió a besarla iniciando un sensual vaivén con sus caderas. Luego de un momento con sus manos separó las piernas de Quinn y tomó una de sus piernas para que le envolviera la cintura. Sujetó su miembro y lo guió a la entrada de su chica para después introducirse lentamente mientras gruñía. Quinn soltó un gemido aferrándose a la espalda y hombros de la morena al sentir como su pene se abría paso dentro de ella, acostumbrándose a la dureza y presión que su miembro ejercía dentro de ella tan cálidamente.
R.- Dime si no te gusta o te hago daño - La rubia negó - Mierda, estás apretada - Murmuró una vez que la penetró completamente. Quinn gimió sonoramente sin dejar de aferrarse a ella.
Rachel apretó fuertemente los dientes, Quinn se sentía muy apretada y caliente que tuvo que hacer uso de toda su fuerza para no correrse con solo al penetrarla.
Q.- Muévete - Murmuró luego de un momento que se acostumbró.
La morena salió para volver a entrar y comenzó a moverse lentamente dándole tiempo a Quinn que lograra acostumbrarse para darle paso al placer. El ritmo de la morena iba aumentando y con eso el calor en sus cuerpos a la vez que el sudor las cubría. Rachel salió completamente para luego entrar de un solo golpe siendo acompañado de un grito de placer por parte de su amante.
Q.- Sí... más rápido - La morena obedeció y aceleró los movimientos sintiéndose en el cielo.
Ambas gemían ante el placer que estaban sintiendo. Rachel se encargó de darle todo el placer posible a Quinn, se olvidó de sus propias necesidades y solo se concentró en el placer de su novia, porque su mismo cuerpo se lo pedía. Su mismo cuerpo le pedía que la hiciera gemir, que la hiciera decir su nombre una y otra vez entre respiraciones entrecortadas. Su mismo cuerpo ansiaba sentir el calor de las manos de Quinn en sus hombros, de sus uñas clavándose en su espalda. Su cuerpo solo sentía placer al darle placer a ella.
La miró al rostro sin dejar de moverse dentro y fuera de ella. Era tan hermosa, sus mejillas sonrojadas, sus ojos fuertemente cerrados mientras se mordía el labio para evitar gritar. Sus cuerpos estaban brillantes por la fina capa de sudor que las cubría. Sentía como ese sentimiento de explotar se apoderaba nuevamente de ella, una de sus manos se hizo camino hacia su centro y empezó a frotar su clítoris. Los gemidos de Quinn se volvieron una cadena seguida y ella podía sentir como las paredes internas de Quinn apretaban su miembro anunciando su inminente orgasmo. Quinn clavó las uñas en su espalda mientras gritaba su nombre al ser presa de una exquisita explosión. Rachel cerró fuertemente los ojos y no tardó en unírsele soltando un fuerte gemido.
La morena jadeando se apoyó con sus manos al colchón para no dejar caer todo su peso sobre Quinn mientras recuperaba la respiración. La rubia por el contrario la abrazó y la hizo que se acostara sobre ella. Sólo se quedaron allí abrazabas mientras recuperaban su respiraciones después del placer que acababan de experimentar por primera vez juntas.
Solo eran ellas dos, sin importar lo que hubiera en el exterior de esas paredes, sin importar lo que pensara la gente, sin importar las diferencias que tenían.
Solo importaban ellas.
Lo que realmente importaba era el amor que sentían.
