En el capitulo anterior kenshin se vio con la necesidad de llamar a Misao, para que le comunicara con Aoshi, para comentarle el mal estado de salud de Kaoru y lo mucho que necesitaban de los conocimientos médico del hombre de ojos azul, claro que Misao no ah dudado en ningún momento viajar junto a él para alejarse un poco de su prometido que le mantiene en constante vigilancia y cuyos celos crecen cada segundo al pensar en Misao con el extranjero.

De nuevo el nerviosismo de Aoshi por verse obligado a subir a el ave de acero, divirtió a Misao que con suaves carisias en la espalda masculina intentaba apartar ese temor- ya subiste en él y no te paso nada- susurro divertida Misao, cuando noto el titubeo de Aoshi a ingresar por la pequeña puerta del avión. Aoshi la observo apenado, y regalándole una sonrisa dio el primer paso hacia el interior del avión, estrechando con fuerza la pequeña mano femenina entre la suya. Misao le siguió hasta ubicarse en los puestos asignados.

-¿Podríamos cambiar de puesto?- le sugirió a la mujer que se encontraba junto a Misao, no soportaba estar lejos de ella y sabia, necesitaría el valor que ella le infundaba, para soportar el trayecto hacia barakat. -tranquilízate- susurro Misao a Aoshi tomando su mano en una muestra de apoyo,- cuando empezó a moverse el avión, Aoshi se acerco aun mas a Misao, inconscientemente busco la protección que le otorgaba ella, aun que en verdad él preferiría que fuere al contrario, que ella fuera quien buscara refugiarse en su abrazo por el temor que le provocaba aquella descomunal mole de metal.

Misao se distrajo contemplando a través de la pequeña ventana el paisaje que pasaba bajo ellos, a lo lejos la línea de horizonte era una mullida capa de nubes que dejaban filtrar uno que otro rayo de sol- ¿qué hermoso, no te parece?- cuestiono a Aoshi, pero este no le respondió en ningún momento, así que Misao giro encontrándose con el negro cabello del guerrero quien había recostado su cabeza sobre su hombro y se hallaba dormido, no había percibido el peso de su cabeza hasta ese momento, lo contemplo dormir un buen tiempo, roso casi con temor aquellas largas y espesas pestañas, que para estar en el rostro de un hombre eran en realidad bonitas. El suave cosquilleo en sus ojos a causa del rose de la yema de los dedos de Misao con sus pestañas le hicieron reaccionar luego de un tiempo en el cual había estado consciente de su toque y disfrutado de aquel contacto, su cuerpo se incorporo rosando el cuerpo de Misao y noto en ella una leve sacudida. La había detallado poco, pero lo suficiente para ser consciente de lo divinamente que se amoldaría al espacio entre sus brazos. Tan concentrado se encontraba contemplándola que no se percato de la azafata hasta cuando esta les ofreció en voz alta el refrigerio- ¡ah gracias!- dijo tomando lo que le ofrecían, sacando de la linda mujer una sonrisa, bien estaba pensando ella lo tan enamorado que parecía estar el joven de su novia, por la manera en que la miraba anteriormente sospecharía que no eran pensamientos muy castos lo que rondaban su cabeza al mirar a su acompañante.

-Muchas gracias- dijo Misao llevando a su boca el sándwich de pollo que le ofrecían, cerró los ojos para disfrutar del sabor de la masa del pan y la textura del jamón que se desvanecía en su boca a cada bocado. ¿Seria así de delicioso un beso del hombre a su lado?- se cuestiono cuando noto la mirada de Aoshi sobre ella.

No había podido evitar poner su tención en la expresión de deleite que Misao había colocado al saborear el sándwich, sus expresiones le dieron una idea de cómo sería estar con ella tal vez en la intimidad. Trato de sacar ese pensamiento casi erótico de su cabeza, pero fue demasiado tarde, durante los minutos siguientes se mantuvo fantaseando con Misao bajo él.

¿Qué pasaría en Barakat, que Kenshin solicitó con urgencia a su más fiel guerrero y amigo?- se cuestionaba Misao mientras contemplaba el horizonte a través de las ventanillas del avión.

-¿Qué pasa? Cuestiono Aoshi notando su estado meditabundo, llamando su atención.

-Pronto llegaremos- susurro Aoshi colocándose en pie para ir al baño, mientras Misao tomaba un pequeño sueño reparador.

No podía negar lo sola que se sentía al estar sin Aoshi, de autoridad a amigo y tal vez en un futuro amante, si las cosas continuaban tan bien como hasta el momento. Era obvio la fuerte atracción que surgía entre ellos cuando se encontraban a solas y lo único que mantenía a la pareja lejos del alcance de la pasión, era el autocontrol del alto oji azul, si bien cuando se encontraban en presencia de alguien más se comportaban tan formalmente, casi ajenos el uno del otro, en el ambiente se podía percibir muy sutilmente, las chispas que surgían al estrellar sus miradas o el placer que brotaba en sus ojos al rosar se entre sí.

Kenshin se paseaba de un lado a otro con su heredero en brazos que lloraba por el hambre que le tomaba en ese momento, Kaoru intento alimentarlo en más de una ocasión, pero fue imposible, su cuerpo parecía no querer colaborar con el vital alimento para su pequeño y ello mantenía a su esposo en constante preocupación, por su esposa e hijo. La sola idea de perder a alguno de los dos era como si le abrieran el pecho y sacaran de allí su corazón junto con su alma. No podía amar a otra mujer que no fuere Kaoru, y no soportaría la idea de perder su primogénito en especial si era el fruto del amor que había entre su mujer y él.

NOTA: Por favor dejen sus revews que son importantes, para mí, puede que no tengan mucho tiempo para dedicar unas cuantas palabras a esta escritora que encuentra gran satisfacción en leer sus opiniones y comentarios pero les agradecería en verdad algunoas palabras, de ello depende el ánimo y el empeño que coloque en la realización del próximo capítulo, gracias por leer y hasta el próximo capitulo.

¡gracias a todos por leer!

actualizado el 30 de junio de 2009 a las10:25 am