Hooola...
Intentaré escribir cada quince días un capítulo nuevo, si no lo hago con mayor regularidad ahora es porque llego muy cansada de trabajar y es en el fin de semana en que tengo tiempo para escribir… además, trabajo un fin de semana sí y otro no… por eso lo de los quince días.
Veréis que este es una continuación del anterior, profundizando un poco en las relaciones entre los personajes. Algunas muy necesarias.
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21. Pascua.
Las mesas que antes habían estado cubiertas de delicados manteles y rebosantes de exquisitos manjares, ahora sólo mostraban su desnuda madera mientras algunos de los invitados disfrutaban de las conversaciones, siempre con sus puros y copas en la mano. Los jóvenes estaban en su mayoría en la sala de baile divirtiéndose con distintas piezas.
Las reticencias hacia el mundo mágico de los Dursley hacía tiempo que habían desaparecido, Petunia y McGonagall parecían tener algunos aspectos en común, Vernon había sido "secuestrado" por Moody, Snape y el Sr. Weasley, estaban los cuatro comentando los acontecimientos más recientes en el país, al Sr. Dursley le había parecido increíble descubrir que el responsable de casi todos ellos era Voldemort.
En el salón de baile Dudley bailaba con Parvati y Padma Patil alternativamente que también habían asistido a la ceremonia, Ginny enseñaba a Harry con lentitud a bailar un poco mientras Neville y Draco se deslizaban por la sala con sus respectivas esposas, olvidándose de que existía el mundo a su alrededor. Bill y Fleur también bailaban muy acaramelados, susurrándose palabras de amor, su muy cercana boda había sido parte de la conversación durante el banquete, muchos habían bromeado diciendo que aquello era un ensayo para la suya.
Pero la música cesó de pronto cuando Wolfie acompañaba a un recién llegado, allí en medio del pasillo que comunicaba el comedor con la sala de baile estaba un hombre vestido con gruesas pieles, su cabeza de cabello azabache estaba tocada también con un gorro de piel y los miraba con una sonrisa poniendo sus brazos en jarras y formando una curiosa mueca.
-
¿Podíais haberme avisado un poco antes? Me he perdido
todo lo interesante por culpa de un partido de Quidditch que ha
pasado a los anales de la historia del deporte como aquel en que
antes se ha cogido la Snitch. – bramó Víctor Krum
con su gruesa voz.
- ¡¡¡Víctor! –
Exclamó Hermione dejando a Draco y corriendo para abrazar al
recién llegado - ¡Qué alegría volver a
verte!
- Yo también me alegro, Hermione… - dijo el
búlgaro abrazándola afectuosamente y soltándola
–…aunque puede que tu recién estrenado marido no esté
de acuerdo en que abraces a un supuesto antiguo novio. – dijo
mirando a Draco que se acercaba.
- Nada más lejos de la
realidad… - respondió el aludido sonriente y estrechando
su mano – Me alegra que pudieses venir al final.
- No pude
encontrar un sustituto para el partido y no me quedó más
remedio que jugar, eso sí… me hice con la Snitch en cinco
minutos… mis compañeros no daban crédito –
riéndose – no les dejé marcar ni un tanto. En
cuanto la cogí, fui volando a los vestuarios y me aparecí
a un par de manzanas de tu casa. Un barrio muy tranquilo, por cierto.
Enhorabuena por vuestro matrimonio. Has cambiado mucho desde que te
conocí, Draco… y me empieza a gustar la persona en la que te
estás convirtiendo.
- Dejémonos de cháchara,
Víctor… - dijo Hermione – Debes de estar agotado y
hambriento – tomando su brazo y guiándolo hacia el salón
– Seguro que Wolfie podrá encontrar algo para darte de
comer, ¿verdad? – dirigiéndose al elfo doméstico
- ¿No te importa traer algo para que el Sr. Krum pueda
comer?
El elfo salió corriendo en dirección a las cocinas, le parecía divertido el modo en que su nueva dueña le pedía las cosas, siempre era una petición y no una orden… pero le gustaba. Mientras Wolfie preparaba una majestuosa bandeja digna del refrigerio de un rey, Krum fue presentado a todos los invitados que continuaban en el comedor, a algunos como los profesores de Hogwarts ya los conocía, otros le parecían conocidos aunque sólo de oídas. Los bailarines volvieron también al comedor para interesarse por las últimas andanzas de Víctor.
- Como
algunos sabréis… - contaba el búlgaro mientras
comía de la bandeja que la Sra. Weasley le había puesto
con grandes trozos de tartas y pasteles varios -… sigo jugando
en el equipo nacional de Bulgaria, así como estuve una
temporada en otro equipo antes de entrar en el que estoy ahora, pero
me han ofrecido un cargo político – hizo una mueca –
no sé aún si aceptarlo o no. – miró al Sr.
Weasley – A veces me parece que sólo me quieren por mi
nombre.
- Es muy probable, Víctor… - decía
Arthur pensativo – Aunque según el puesto que te hayan
ofrecido…
- El de embajador. – Mirándolo serio y
ganándose una palmada por parte de Molly que insistía
en que comiese.
- Bueno… es curioso que te ofrezcan ese cargo
en concreto… sí… - Siguió pensativo Arthur.
-
Sí, oí a mi abuela comentarlo con uno de sus amigos del
ministerio, - empezó Neville - ella está de
acuerdo en que te lo ofrecen por tu nombre y porque eres famoso tanto
en Bulgaria como en Inglaterra, pero está convencida de que
serías el más adecuado. – De pronto se dio cuenta
de que todos lo miraban y se quedó callado.
-
Interesante… - dijo Krum, atónito - ¿Te
importaría explicarme las razones que tiene tu abuela para
opinar tal cosa? – mirándolo interesado mientras comía
otro profiterol.
- Bueno… pues… - balbuceó
Neville – Dice que tienes diversas cualidades, el que seas un
Buscador dice que te ayudará a ser observador y a no desviarte
de un objetivo, así como para ser ágil mentalmente, el
que seas conocido también te abrirá muchas puertas y
granjeará amistades tanto convenientes como sinceras; dice que
el que hayas sido Campeón del Torneo de los Tres Magos también
es un dato a tu favor pues algo tendrás para que el Cáliz
de Fuego te escogiese; haber estudiado en Durmstrang tampoco es un
defecto, ella tiene amigos de esa misma escuela y sabe que son muy
estrictos y austeros… por lo que tampoco espera que se te suba a la
cabeza el cargo – Se encogió de hombros – Otra de
sus razones es que dice que tienes una expresión de simple y
que eso también te será útil… - Krum no
salía de su asombro – así todos pensarán
que eres alguien fácil de manejar y te subestimarán,
permitiéndote aprovecharte de esa situación y siendo
más inteligente. – Neville carraspeó ligeramente
– Tampoco es que mi abuela sea una entendida en política
pero conoce a muchos diplomáticos y… bueno, sabe cómo
es ese mundillo.
- Me dejas… - Krum aún seguía
con un profiterol en la mano -… boquiabierto. – Comiéndolo
a una mirada de Molly – Reconozco que tu abuela acaba de echar
por tierra todas las objeciones que tenía, me preocupaba no
ser más que un adorno… no ser verdaderamente útil, me
encantaría conocerla algún día. Gracias –
Sonriendo. – Pero dejemos de hablar de mí… Me parece
increíble que tú y Draco estéis casados… me
apena no haber podido asistir a la ceremonia, estás preciosa,
Hermione, con ese vestido… Lo que no entiendo son los vestidos de
las damas de honor… - mirando pensativo a Ginny y Luna que se
reían.
- Es que no son damas de honor, Víctor…
- le aclaró Hermione riéndose también –
Hoy celebramos tres bodas en lugar de una. – Señalando a
las parejas y presentándoselas a Krum – Luna y Neville
Longbottom, Ginebra y Harry Potter…
- ¡Qué me
aspen! ¡Harry casado! – Exclamó Krum levantándose
para ir junto al joven - ¿Quién me lo iba a decir? –
Palmeando la espalda de Harry – Mi más entusiasta
enhorabuena, Harry… y a usted también señora Potter.
– haciendo una reverencia a Ginny.
- Puedes llamarme Ginny,
todavía no me acostumbro a lo de Sra. Potter, además…
con quince años aún soy joven para que me llamen
señora… - explicó la joven.
- Espega Kgum,
aún falta lo mejog… - dijo Fleur tomando a Bill de la
mano para mostrarle las alianzas de compromiso – Bill y yo
estamos pgometidos.
- ¡Perfecto! – Protestó
divertido - ¡Soy el único soltero de los Campeones!
– Riéndose a carcajadas con todos los demás.
-
Puede que encuentres a alguien cuando comiences a ejercer como
embajador… - dijo Hermione.
- No, no quiero a una
diplomática por esposa, tampoco tengo prisa por casarme…
porque he de insistir en que vosotros sois demasiado jóvenes…
Siguieron charlando con Krum animadamente, sobre todo Fleur y Harry pues comenzaron a recordar los momentos del Campeonato, intercambiando las impresiones que cada uno tuvieron del otro, recordando a Cedric… momento en que la velada tomó un rumbo amargo al empezar a relatar aquellos momentos como los que le siguieron. Fleur apenas había estado en Francia antes de empezar a trabajar en Gringotts, pero muchos de sus amigos habían desaparecido en mitad de la noche o habían muerto. Krum también contó con amargura que buena parte de sus compañeros de Durmstrang se habían unido a las filas de Lord Voldemort además de encontrarse en serias dificultades más de una vez al salir de los partidos.
Los mayores seguían en el comedor mientras que los jóvenes habían terminado paseando de nuevo por los jardines y sentándose en el mismo lugar que la noche anterior… el ambiente que los rodeaba era de tristeza al recordar tan amargos momentos…
-
Nosotros también hemos pasado momentos difíciles… -
comenzó diciendo Bill mientras Fleur tomaba su mano y lo
miraba con ternura. – Perdimos a uno de mis hermanos las
Navidades pasadas… - tragó saliva antes de seguir –
Draco recuperó su cuerpo, pero si no llega a hacerlo, Percy
estaría aún en el mismo campo en que lo mataron… era
una misión especial para el Ministerio y nos enviaron una
carta en la que decían que no podían recuperarlo por
estar en manos del enemigo.
- Lo siento mucho… - dijo Krum –
Debió ser muy duro en unas fechas como esas, en las que se
supone que se reúne la familia…
- Lo peor de todo
supongo… - añadió Fred – Es que Percy
llevaba dos años enfadado con nuestros padres… una estúpida
discusión sobre si Voldie había muerto o no.
- A mis
padres no los mató Voldemort… - dijo Hermione –
Pero en días como éste es que los echo de menos… -
recostándose contra Draco quien acarició su brazo
cariñosamente.
- Mi padre murió en Azkaban… -
comenzó Draco con voz tranquila – Estaba allí por
seguir las órdenes de Voldemort, mi madre se suicidó
poco después… aunque eso no me ha quedado muy claro… -
pensativo y con la mirada perdida – Un experto en venenos sabe
aquellos que son rápidos e indoloros… ¿Por qué
se cortaría las venas? – murmuró casi para sí.
-
Hermione, sabes por mis cartas que siento mucho lo ocurrido a tus
padres y que habría dado lo que fuese por estar aquí
contigo…- dijo Krum.
- Lo sé, Víctor… Lo
sé. – le sonrió tristemente la muchacha.
-
Ahora otro hermano nuestro está en manos de Voldemort… -
dijo George. – Ron…
- ¿Ronald? – Preguntó
Krum - ¿El joven Weasley que me pidió un autógrafo?
– mirando a Harry - ¿Aquel que era amigo tuyo e iba
contigo a todas partes?
- El mismo… - asintió Harry
– Ahora también es mi cuñado… lo raptaron hace
dos semanas… - Ginny se arrebujó en su regazo y ocultó
su rostro en el cuello de su marido, mientras Harry acariciaba su
cabello – Aún tenemos la esperanza de poder rescatarlo…
pero no sabemos con exactitud dónde está.
Continuaron hablando hasta que la noche los rodeó, unas pequeñas luces fueron encendiéndose a su alrededor, marcando los caminos a lo largo del jardín… Pronto Molly vino a indicarles que parte de los invitados se iban. Se levantaron y fueron a despedirlos, no habían pretendido aislarse… pero tenían tantas cosas de las que hablar y ponerse al día. Todos lo comprendieron y no dijeron nada de su ausencia sino que las despedidas duraron cerca de otra hora…
Cuando los Sres. Weasley y Snape decidieron que se iban a dormir los Dursley no sabían muy bien qué hacer… se quedaron en una esquina y fue como si despertasen del sueño que acababan de vivir. Krum también comenzó a decir que debería ir buscándose un hotel en el que pasar la noche… pero Draco con una sonrisa los invitó a todos a dormir en la Mansión, aludiendo que había suficientes habitaciones para un regimiento.
- Tía
Petunia… - dijo Harry acercándose a sus parientes –
Aún no te di las gracias por acompañarme en el
altar… - comenzó tímidamente.
- No tienes
por qué darlas. – Dijo ella sonriendo – Ha sido una
ceremonia muy bonita… y tu esposa es muy simpática.
-
Gracias de todos modos. – sonrió el muchacho –
También a vosotros por venir – dirigiéndose a su
tío y a su primo.
- No es necesario que des las
gracias… era… normal que viniésemos, aunque si nos
hubieses avisado un poco antes…
- Lo siento, Sr. Dursley –
dijo Ginny tomando a Harry del brazo y uniéndose a la
conversación – Pero no supimos que nos casábamos
hasta ayer… - sonriendo – Teníamos la intención
de hacerlo cuando saliésemos de la escuela… pero varios
acontecimientos han desencadenado una sensación de urgencia en
todo lo que hacemos y sentimos.
- ¿Te refieres a eso de lo
que hablabais en el jardín? – Preguntó Dudley,
extrañado – ¿Ese tipo que os está dando
problemas?
- No sólo nos da problemas, Dudley… -
dijo Ginny muy seria – "Ese tipo", como tú lo llamas,
ha matado a uno de mis hermanos y secuestrado a otro… además
de matar a los padres de Harry, torturar hasta la demencia a los de
Neville y cien mil atrocidades más… - Los Dursley se
estremecieron – Supongo que en cierto modo es normal que
deseemos estar todo el tiempo que podamos juntos.
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A la mañana siguiente…
Bien entrada la mañana, puesto que la noche anterior se habían terminado acostando muy tarde, Hermione despertó en la cama de matrimonio que habían compartido ella y Draco, se desperezó y miró a su alrededor. Draco no estaba a su lado en la cama, ni tampoco en el dormitorio. Era el que había pertenecido a los padres de su marido, espartana como todas las demás habitaciones, observó el tocador que había a un lado en el que aún se veía el juego de cepillo, espejo de mano y redomas de plata que en su día fue de Narcisa, las paredes estaban pintadas de blanco impoluto y en el suelo las baldosas blancas y negras parecían un ajedrez, las puertas y los marcos eran de un fuerte negro que adivinó como ébano la primera vez que los observó con cuidado. La luz del mediodía entraba a raudales por el gran ventanal que ocupaba una de las paredes, a través de los cristales y gracias a que las cortinas no estaban echadas del todo, pudo ver la enredadera que cubría parte de la balconada.
Se levantó y paseó por el dormitorio, una extraña sensación la recorría mientras acariciaba la madera oscura del tocador y el secreter… era la Sra. Malfoy. Ese pensamiento hizo que se estremeciese por un segundo… en realidad no se había casado con Draco por su apellido, uno que había aborrecido desde hacía años, sino por lo que había descubierto tras aquella capa de frialdad y superioridad, aquello en lo que se había convertido ante sus ojos. Sabía la razón por la que su marido no estaba en aquel dormitorio con ella… no podía soportar estar por mucho tiempo despierto entre aquellas paredes… dirigió su mirada hacia la puerta que había al otro lado del vestidor y su estómago se encogió.
Al mismo tiempo y sin que ellos lo supiesen, ambos habían abierto una puerta y encontrado la misma escena aunque en distinto decorado, atravesó el vestidor con la ropa de ambos ahora colgada de las perchas y abrió aquella puerta. Vio el baño impecable también en blanco y negro y un nudo se hizo en su garganta al darse cuenta de lo que Draco había visto. Negó con la cabeza y se obligó a ducharse en la ducha que había en un rincón. Una decisión se afianzó en su mente… tenía que conseguir borrar aquellos fantasmas de la memoria de su marido, igual que él la había ayudado al principio, tenía que conseguir que aquella mansión se convirtiese en su hogar, en el lugar que ellos deseasen vivir…
Cuando se vistió llamó a Wolfie, el elfo doméstico se presentó de inmediato, le pidió que se sentase en un escabel y comenzó a indicarle todas las modificaciones que tenía pensado hacer… aunque deseaba su ayuda y su opinión en varios aspectos. El elfo al principio se extrañó de ese trato, ella le aseguró que sería así a partir de aquel instante… pues no deseaba un esclavo, sino alguien que le ayudase de buen grado…
- Aún
me queda un ligero detalle por discutir contigo, Wolfie… es
bastante delicado. – dijo ella seria – No quiero que
pienses que no deseo que estés aquí, sino todo lo
contrario. – suspiró – Quiero que lleves ropa
adecuada… - el elfo dio un brinco – con eso no quiero
decir que te vaya a dar la prenda y te despida, por eso quiero saber
cómo podemos solventar ese detalle.
- Usted podría
comprar la ropa que quiere que Wolfie lleve y regalársela a un
amigo que luego se la regalaría a Wolfie, entonces la señora
no le estaría dando la prenda a Wolfie.
- Perfecto…
hablaré con el señor para saber cuando podemos empezar
con los cambios que te he comentado, por último sólo
quiero pedirte un favor… - dijo Hermione sonriendo – No me
llames señora, prefiero Hermione.
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Cuando bajó se encontró con buena parte de sus invitados en el comedor, mientras desayunaban seguían poniéndose al día, pero no vio rastro de Draco. Tomó un café y un plato con pasteles y fue hacia el despacho, la puerta estaba entreabierta y pudo ver al serio joven atendiendo a una serie de pergaminos.
-
Buenos días, Sr. Malfoy… - entrando – Le he traído
el desayuno. – posando el café y el plato en la mesa -
¿Qué haces? – Preguntó de modo
desinteresado.
- Buenos días, cariño… -
sonrió – Revisando el correo, haciendo algunas llamadas…
trabajo – suspiró – Gracias – brindando con
su taza de café – ¿Has desayunado ya?
- No,
antes quería verte… - besando sus labios – y
preguntarte un par de cosas.
- Dispara… soy todo tuyo hasta que
la muerte nos separe… - sonriendo – estoy a tu merced.
– tomando un pastel.
- Me gustaría saber si puedo
hacer alguna modificación en la casa, tampoco nada demasiado
radical… - Draco la frenó.
- Haz lo que te plazca…
- sonriendo – Ahora eres la dueña de todo lo que poseo y
puedes cambiar todo lo que quieras. Seguro que tienes mejor gusto que
mis antepasados, esta casa no ha sido remodelada desde que mi
tatara-tatara-tatara-abuelo la construyó. ¿Algo más?
– haciendo que se sentase en su regazo.
- Sólo una
cosa más… - sonriente - ¿Vienes a desayunar
con los invitados?
- Dame diez minutos y me reúno con
vosotros… estoy esperando una llamada. – besándola.
-
¿Puedo preguntar de quién? – Dijo Hermione
jugando con un dedo por la abertura de la camisa de su marido
-
De mi administrador de fincas, hace un momento lo llamé para
que me diese una serie de datos con respecto a unas tierras… quiero
saber si se puede edificar y con qué condiciones. –
sonrió Draco mientras cerraba los ojos a sus caricias –
Pero si sigues así, puede que le llame para que me lo envíe
por fax.
- Es que me encanta tener un marido "metrosexual"…
- riéndose divertida.
- ¿Un marido "qué"?
– abriendo los ojos alarmados.
- Metrosexual… es un término
muggle para los hombres como tú que se echan cremitas, hacen
deporte… algunos se depilan, pero tú como eres rubio apenas
tienes vello… pero ese vellón dorado… - con los ojos
entornados y voz profunda antes de besarlo – Me vuelve loca…
- Al que vas a volver loco es a mí… - tomando su
nuca y profundizando el beso… hasta que el timbre del teléfono
los interrumpió - ¡Maldición! – Suspiró
exasperado antes de levantar el auricular. – Envíamelo
todo por fax lo antes posible, ahora tengo… otro asunto entre
manos. – colgando y volviendo a besar a Hermione.
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-
¡Caramba! – Exclamaron algunos de los comensales - ¡Ya
era hora de que despertaseis!
- ¡Quejicas! – Protestó
Draco – Yo estoy despierto desde las nueve… - acompañando
a Hermione hasta una de las cabeceras y retirando la silla
educadamente y por costumbre - ¿Habéis desayunado ya
todos? – Sentándose en la otra cabecera con gesto
altivo.
- Nosotros sí… - respondieron a coro los
gemelos en medio de la mesa y uno en frente del otro. –
Tranquilo, te oímos bajar por la escalera… pero pensamos que
te habrías dormido en el despacho. – riéndose.
-
Interesante… ¿Cómo va mi inversión? –
Preguntó guiñándole un ojo a Harry, que estaba a
su derecha
- Sí, es verdad… Aún no nos habéis
entregado un balance de los beneficios.
- Creo que se están
haciendo los remolones porque no quieren reconocer que están
ganando mucho dinero gracias a nosotros.
- ¡Oye! –
Exclamó Ginny – Ahora yo también soy inversora…
- mirando a sus hermanos – Ya podéis ir comenzando a
rendir cuentas, jovencitos. – en un tono similar al de su
madre.
- ¡Sí, señora! – Exclamaron
los gemelos poniéndose firmes como soldados.
- Buenos
días… ¿Puedo ser currioso y prreguntarr qué
inverrsión? – dijo Krum apareciendo en el comedor y
sentándose a la diestra de Hermione.
- ¡Has
recuperado tu acento! – Señaló ella divertida.
-
Es muy… temprano… para pensarr. – sonrió él
tomando un tazón que pronto se llenó de café. –
¡Grracias! Tu elfo es muy listo…
- A Fleur no se lo
borras ni por apuesta… - bromearon los gemelos.
- A mí
me gusta su acento, es muy… tierno – comentó Bill
mientras tomaba unas tostadas.
- Seguro que sí. ¿Aún
no se ha despertado? – Preguntó Fred curioso.
-
No, está muy cansada… ayer fue un día agotador para
ella. Igual que papá y mamá… no lo reflejaron mucho,
pero creo que fueron los que más nervios y preocupaciones
tuvieron ayer. – dijo Bill en tono serio.
- Sí,
claro… es verdad. – Reconocieron los gemelos bajando sus
cabezas.
- Buenos días… - dijo Dudley desde la
puerta.
- Buenos días… - dijo Draco invitándolo
a pasar. - ¿Has dormido bien? – sonriendo.
-
Sí, gracias. – Agradeció tímidamente. -
¿Puedo desayunar?
- Claro que sí, come lo que más
te guste. – Aclaró Hermione, aunque Dudley miraba a
Harry y no empezó hasta que éste asintió con la
cabeza y sonrió.
- ¿Qué tal te encuentras
después de estar rodeado de magos y brujas? – preguntó
Draco en tono conversacional. – Supongo que no somos tan
"horribles" como imaginabas.
- Bueno… no. – Reconoció
a su pesar Dudley – Pero no habéis hecho magia…
¿verdad? Vosotros no podéis. No hasta que termine el
colegio, ¿verdad?
- No exactamente, Dudley… - Explicó
Draco con una sonrisa – Ahora somos mayores de edad y sí
podemos hacer magia… ayer la hicimos, aunque sobre todo fue Wolfie
el que más trabajó. – miró a Hermione y le
guiñó un ojo – Aunque a veces ni siquiera nos
percatamos de cuándo la hacemos… - tomando su varita con
disimulo y señalando una jarra de zumo – Accio.
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El desayuno fue tranquilo y plagado de risas incluso cuando los demás huéspedes de la casa se levantaron y se reunieron con los chicos. Cuando Lupin hizo acto de aparición, Draco y Hermione se levantaron para acercarse a él.
- Nos
gustaría preguntarte una cosa, Remus. – dijo Hermione
con una bandeja repleta de comida.
- Sí, ¿nos
acompañas un momento a mi despacho? – Pidió Draco
tomando una jarra de zumo y otra de café. – No te vamos a
dejar sin desayuno, sólo por una preguntita. –
sonriendo.
- Claro… claro… - Accedió Lupin
intrigado.
- Pues es algo sencillo con respecto al brazalete de
Hermione… y si sabes si Lilly sufrió en algún momento
de pérdida de memoria… - preguntó Draco
ofreciéndole asiento y llenando un vaso con zumo y una taza
con café. - ¿Azúcar?
- Sí, gracias.
– echándose dos terrones – Supongo que lo preguntas
porque Hermione ha tenido algún episodio de amnesia… -
mirando a la chica.
- Sí, no recuerdo muy bien un par de
días… desde entonces Draco está muy preocupado.
-
Le pregunté a Mad-Eye pero no supo explicarme, luego Mione me
comentó que tú eras el más cercano a Lilly.
Espero que no te moleste… sólo queremos saber si debemos
preocuparnos. – Explicó Draco.
- Dime una cosa…
¿Qué hizo Hermione en esos días? –
Preguntó Lupin con una sonrisa.
- Se volvió un
poco… efusiva. – Carraspeando – De todos modos, has
visto su cabello…
- Te aseguro que no me teñí. –
aclaró Hermione.
- Bueno, sé que James estuvo
durante una temporada muy cansado, más o menos por las fechas
en que Harry fue… concebido… aunque no recuerdo que le cambiase
el cabello a Lilly. De todos modos, no los vi mucho en el primer año
de vida de Harry. Siento no poder ayudaros mucho más… sólo
os diré que para ellos las piedras eran meramente
ornamentales… no cambiaban de color como las vuestras… Sirius me
comentó que James le había dicho algo al respecto…
pero fue una conversación muy de pasada… Bueno, aunque
estaba muy unido a Lilly, ella no me comentaba sus intimidades…
¿comprendéis? – encogiéndose de hombros.
-
Sí… claro… - dijo Draco pensativo apoyado en la
mesa.
- Gracias, Remus… supongo que también entiendes
que a nosotros nos preocupe… - dijo Hermione – Quizás
deberíamos intentar investigar por nuestra cuenta… en la
biblioteca de Hogwarts no encontramos nada… decías que en la
tuya tenías un diccionario de élfico… podríamos
intentar descifrar el libro que nos dio Dumbledore.
- Sí…
será lo mejor. Reconozco que estas piedras me intrigan cada
vez más… - acariciando su colgante.
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El viernes de Pascua hicieron otra gran comida a la que asistieron algunos de los invitados a la boda, al día siguiente por la mañana se fueron todos de vuelta a King's Cross para tomar el tren de vuelta a Hogwarts.
- Hay
algo que me ronda en la cabeza… - dijo Draco. - ¿Dónde
vais a dormir ahora que estáis casados? – Preguntó
a las otras dos parejas que se rieron cómplicemente.
-
Bueno, eso mismo le preguntamos a Dumbledore – Explicó
Ginny – Dijo que estaba ocupándose de ello.
Pronto la puerta del compartimiento se abrió dejando ver a las dos personas que menos ganas tenían de ver… Blaise y Pansy. Crabe y Goyle habían ido a comprar dulces para todos y por ello no pudieron impedir que esos dos hiciesen acto de aparición.
- Dicen
por ahí que os habéis casado… - dijo Pansy con un
gesto desagradable - ¿Es eso cierto?
- ¿Y qué
si es cierto? – Protestó Hermione poniéndose en
pie.
- Draco… contesta. – Insistió Pansy sin
hacer caso a Hermione.
- No es asunto tuyo. – Fue lo
único que dijo sin siquiera mirarla. – Largo.
- El
tren no es tuyo en exclusiva… Draco. – Añadió
Blaise.
- Largaos si no queréis pasarlo mal… -
Amenazó Neville poniéndose de pie.
Pero no hizo falta que nadie hiciese nada, en ese momento volvían Crabe y Goyle con los brazos llenos de golosinas. Carraspearon ligeramente para que los dos impertinentes les dejasen pasar, en un principio, Blaise se apartó… pero Pansy siguió en medio, impidiéndoles el paso. Al parecer se crecía al ver que no podían hacerle nada por ir cargados.
-
Apártate, Pansy. – dijo Crabe con voz tranquila.
-
¿Y si no quiero hacerlo, Vinny?
- Lo lamentarás.
– Añadió Goyle.
- ¿En serio? –
Siguió mofándose.
Pero nadie esperaba lo que ocurrió entonces. Las chucherías que los dos muchachos cargaban se elevaron en el aire y dejaron sus brazos libres, Blaise miró al interior del compartimiento y vio cómo Hermione los miraba con unos extraños ojos ambarinos… los dulces atravesaron el umbral golpeando a Pansy con fuerza… Zabini fue inteligente y se parapetó contra la pared del pasillo. Vio cómo los guardaespaldas se apartaban con una sonrisa, para poco después ver cómo Pansy daba de bruces contra el ventanal del otro lado del pasillo.
- Déjanos en paz… - dijo Hermione con una voz suave y cálida -… o lo lamentarás eternamente.
Crabe y Goyle entraron al compartimiento sin siquiera dirigir una mirada a sus antiguos compañeros, cerraron la puerta y se sentaron en sus sitios para comenzar a dar cuenta de las golosinas que les tocaban.
-
¿Hermione… qué ha sido eso? – Preguntó
Ginny.
- Lo siento, a veces consiguen que pierda los estribos…
- Se disculpó la chica sacudiendo la cabeza molesta por la
escena. - ¿Me podrías pasar una rana de chocolate,
por favor, Vince?
- Toma… - dijo Goyle – De todos
modos, podíamos con ellos, Mione.
- Lo sé… pero…
- resopló – Odio cuando se burla de vosotros.
-
Tranquila, estamos acostumbrados – Añadió
Goyle.
- Venga, Greg, no me digas que no te gustaría por
una vez en la vida que nos dejase tranquilos… Así podríamos
comer por una vez sin que nos creen una úlcera a este paso.
-
Tranquila, cariño… - dijo Draco acariciando su cabello –
Ya está… ya pasó… la próxima vez no les
hagas caso
- Mione… no me entendiste – dijo Ginny
aparentemente tranquila - ¿Qué ha sido lo que has
hecho? – mirándola a los ojos ahora normales – Tus
ojos se volvieron amarillos, hiciste levitar las cosas y golpeaste a
Parkinson con ellas… después la arrojaste contra la pared de
enfrente sin siquiera tocarla… ¿cómo demonios lo has
hecho?
- Pues… ahora que lo preguntas… - dijo la aludida
sonrojándose ligeramente – No lo sé. Sólo
sé que quería que Vince y Greg quedasen libres de su
carga y darle en los morros a esa… pelandusca.
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Cuando llegaron al colegio, mientras esperaban a que se abriesen las puertas, vieron cómo un hilillo de sangre caía por la nariz de Pansy, aquello hizo que asomase una dura sonrisa en los labios de Hermione. Sus amigos cuando la vieron se preocuparon un poco, no solía ser tan vengativa… Draco incluso murmuró por lo bajo "He creado un monstruo" ganándose un cariñoso codazo de su esposa.
En el Gran Comedor se dirigieron todos a la mesa de Gryffindor, habían llegado justo a tiempo para la cena. Observaron que la de Slytherin había sido reducida ligeramente, ya no había espacio para que se sentasen en ella… aunque aquello no les afectó en absoluto, los tres Slytherin estaban muy contentos de sentarse en la mesa más bulliciosa de todas.
Antes de que la comida apareciese en los platos, Dumbledore se puso en pie y carraspeó un poco para que se hiciese el silencio. Todos lo miraron expectantes.
-
Bienvenidos todos aquellos que habéis disfrutado de la Pascua
en casa. Me gustaría anunciaros tres maravillosos
acontecimientos que han tenido lugar en estas fechas. – mirando
a las tres parejas que dejaron de sonreír pues se esperaban a
qué se refería el director. – He de comunicaros
que seis de vuestros compañeros han cambiado de estado civil
recientemente, pude ser testigo de esos tres encantadores enlaces y
he de añadir que en absoluto empalagosos como tienen por
costumbre ser estas celebraciones. – sonriendo – Me
gustaría que todos levantaseis vuestras copas y brindaseis por
las tres parejas que han decidido legalizar un sentimiento tan
hermoso como es el amor y tan necesario estos días. –
Todas las mesas se pusieron en pie y tomaron sus copas en espera de
que les dijese Dumbledore de quién se trataba, aunque
adivinaban por lo menos que serían Neville y Luna, una de las
parejas. – Brindemos por Neville y Luna Longbottom.
- ¡Por
los Longbottom! – dijeron todos a coro alzando sus copas por
ellos y bebiendo un sorbo.
- Gracias. – Dijo la pareja
brindando en agradecimiento y entrelazando sus brazos para beber,
granjeándose un aplauso de los Gryffindor y los Ravenclaw.
-
Brindemos por Harry y Ginebra Potter – Indicó
Dumbledore. Esta vez el brindis tardó un poco pues todos
estaban atónitos.
- ¡Por los Potter! –
Exclamaron todos, aunque los Gryffindor con más fuerza que
ninguno, palmeando a Harry aquellos que estaban más cerca.
-
Gracias… - Agradecieron y brindaron de modo normal, Harry
bastante azorado pues nunca le gustaba llamar demasiado la atención,
a pesar de la creencia popular.
- Y por último, pero no
por ello menos importante… - sonrió el director –
Un brindis por el matrimonio Malfoy, Draco y Hermione… - El
silencio se apoderó de la sala. Nadie creía que aquella
relación fuese en serio, todos habían compartido la
idea de que Draco la desecharía en cuanto se hubiese
cansado de Hermione.
- ¡Por los Malfoy! – Brindaron
unos pocos, otros les siguieron más tarde, como si les hubiese
costado reaccionar. Pero ningún Slytherin brindó.
-
Gracias… - dijeron ambos con seriedad, brindando también
aunque sin poder borrar de sus rostros una sonrisa muy similar de
satisfacción por haber callado tantas bocas.
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Hasta aquí llegué…
Espero que os haya gustado y encontréis más pistas con respecto a las piedras… insisto en que me gustaría que lo descubrieseis antes de tener que revelar su secreto, he ido dejando pistas a lo largo de todo el fic…
Por cierto, sé que resulta difícil acordarse de ellos, pero por si acaso os recuerdo que los nombres de Crabe y Goyle aparecen hacia el principio del "Prisionero de Azkaban" así como en el de "La Orden del Fénix" se ve por un momento el ligero y oculto sentimiento de Petunia Dursley hacia su sobrino.
Un
beso,
Madie
