Disclaimer: Créanme que aunque este sea el último capitulo, jamás se me quitara mi trauma con las historias E&T. Por lo que estimadas CLAMP, tendrán que prestarme sus personajes por un rato más. XD
Nota de la Autora: Se nos llego el final y como era muy largo lo separe en dos partes. Este es la primera y para mañana domingo estoy publicando la segunda parte. No se lo pierdan. Que lo disfruten.
SOLO POR TI
En el capitulo anterior...
Eriol la tomo por la quijada y la obligo a verlo. - Tomoyo entiendo porque lo hiciste y no debes avergonzarte, pero quiero que entiendas que no es la manera. Debes llorar a tu madre todo lo que necesites, molestarte todo lo que te de la gana, odiar al mundo por un rato si quieres, pero no busques salidas fáciles a tu dolor, debes dejar que siga su curso. – Eriol relajo un poco sus brazos soltando a Tomoyo del agarre en que la tenía. – Ahora puedes ver todo negro, pero siempre hay esperanza al final y quiero que tengas presente que te guste o no estoy aquí para quedarme. - Eriol le dirigió una de sus sonrisas encantadores que Tomoyo no pudo evitar devolver, luego de lo cual lo abrazo por el cuello, dejando que las lagrimas fluyeran libremente.
- Gracias Eriol. – fue lo único que alcanzo a decir Tomoyo mientras el sueño se apoderaba de ella, luego de quien sabe cuanto tiempo de estar llorando. Ya mañana seria otro día y las cosas se verían con más claridad. Además de que podía de estar segura que contaba con el apoyo de Eriol hasta el final.
Capitulo Veintiuno: "Un nuevo Comienzo"
Parte I
Ya habían pasado dos días desde la muerte de Sonomi y el ambiente en la casa Hiraguizawa seguía igual. Eriol estaba muy preocupado por Tomoyo, casi no comía y la mayor parte del tiempo trataba de mantenerse alejada de las demás personas que habitaban en la casa.
Eriol entendía perfectamente que Tomoyo tenía el derecho a enfrentar su dolor como mejor le pareciera. Pero tanta pasividad era asfixiante y lo hacia sentir la persona más inútil sobre la tierra. Uno solo tenía que ver a Tomoyo para saber que estaba sufriendo. Su dolor era como un ente tangible que se había apoderado de toda la casa y había afectado a todos dentro de ella.
Si tan solo Tomoyo tuviera algún tipo de reacción, pero luego de ese intento fallido de olvidar su pena por un mero deseo carnal, Tomoyo no había expresado ningún tipo de emoción. Todo era sumamente frustrante, pero que podía decirle, en varias ocasiones había intentado conversar con ella, pero luego de aquella noche donde descargo todo su dolor llorando en su hombro, Tomoyo al parecer había decidido que lo mejor era evitarlo a toda costa.
Hasta Souma y la señora Mitzi la habían venido a visitar y ni así lograban obtener respuesta. Tomoyo solo se limitaba a responder lo que le preguntaban y la mayor parte de la conversación parecía como si ella estuviera viviendo en su propio mundo. Su mirada se perdía por momentos y Eriol no hacia más que preocuparse, porque sabía que la Tomoyo que conocía y adoraba, poco a poco estaba desapareciendo.
Y hoy no era diferente, otra vez Tomoyo se encontraba inmersa en sus propios pensamientos, estaba en el mismo lugar al que había acudido los dos últimos días. No hacia más que recostarse en una de las sillas que rodeaba la piscina mirando la vida pasar desde que amanecía hasta el momento en que el frío característico del otoño se hacia tan insoportable que no le quedaba más que entrar a la casa a buscar abrigo. Por suerte Rupert no se despegaba de ella ni un solo momento y le hacia compañía todo el día, era como si Rupert entendiera perfectamente lo que ella estaba sintiendo. Era una escena muy triste en realidad.
Eriol continúo mirando a Tomoyo por largo rato a través de las puertas francesas que daban al patio trasero. Sus emociones divididas entre darle el espacio que quería o sucumbir a sus instintos más básicos que le aclamaban que debía proteger a Tomoyo de tanto dolor.
Eriol continuo inmerso en sus pensamientos un largo rato, pero se vieron interrumpidos por una de las sirvientas de la casa.
- Disculpe, Señor Hiraguizawa. – dijo la chica con mucho cuidado, el ambiente había estado tan pesado los últimos días, que todos los empleados tenían mucho cuidado alrededor de los señores de la casa.
- Dime Haku. – dijo Eriol sin voltearse a ver a la chica.
- Hay unas personas preguntado por usted en la puerta. – dijo la chica.
Pero antes de que Eriol pudiera preguntar los nombres de las personas, una voz llorosa desde la entrada de la casa dijo en voz alta. – Eriol!
Eriol solo tuvo tiempo de girarse para recibir en sus brazos a una llorosa Sakura. - Sakura, que haces aquí. – dijo Eriol sorprendido.
- Ay Eriol! Recién nos enteramos de… de lo que había pasado, nos regresamos en el primer vuelo que encontramos. – dijo Sakura mientras se separaba de Eriol y se limpiaba la cara con el pañuelo que tenía en la mano.
Por unos segundos Eriol se tomo el tiempo de mirar a Sakura detenidamente y por la cara que traía tenía mucho tiempo de estar llorando. Tenía los ojos rojos y muy hinchados, además de que la expresión que mantenía su rostro era una de dolor. "Si tan solo Tomoyo fuera tan expresiva como Sakura." Pensó Eriol mientras le pasaba un brazo por los hombros a Sakura y con su otra mano secaba otra lágrima que bajaba por su mejilla.
Sakura dio una pequeña risa nada alegre por el gesto de Eriol. - Cuando veníamos en el avión me prometí a mi misma que una vez llegara a Japón iba a dejar de llorar, pero no ha sido posible, lo más lejos que llegue fue hasta que nos subimos al carro para venir para acá.
- Pero debes admitir que fue un gran esfuerzo mi amor. – dijo Shaoran mientras se acercaba al pequeño grupo. Shaoran abrió los brazos y Sakura se abalanzo sobre él de una vez. – Sabes que estoy orgulloso de ti. - Y con esto último Shaoran beso la frente de Sakura. Luego de lo cual poso su mirada en Eriol y le extendió la mano. – Eriol como han estado.
- Como crees? – dijo Eriol mientras estrechaba la mano de su amigo. - Hemos estado mejor.
- Me imagino. – dijo Shaoran con un aire de resignación. – Nuestro más sentido pésame. - Eriol solo asintió su agradecimiento. - Y como esta Tomoyo?
- Puedes verlo por ti mismo. – dijo Eriol mientras se echaba a un lado y dejaba a la pareja ver a través del cristal de la puerta. Eriol tenía la imagen grabada en su mente y no necesitaba verla de nuevo, sabía que era una escena muy triste. Tomoyo sola, acurrucada en posición fetal en la silla, con Rupert echado a sus pies con la misma expresión apagada que tenía su dueña. – Desde el entierro no ha hecho más que dormir y echarse en esa silla, si no es porque tengo a los empleados bajo estrictas órdenes de que Tomoyo velen porque coma, creo que ni se preocuparía por eso.
- Pobre Tomoyo. – dijo Sakura tristemente, mientras nuevas lagrimas comenzaban a rodar por su rostro. – Debo hablar con ella.
Pero antes de que pudiera moverse, Shaoran la sostuvo por la cintura y le dio un tierno abrazo. – Pero antes, debes calmarte Sakura – dijo Shaoran mientras secaba suavemente las lagrimas de Sakura. - No puedes poner a Tomoyo más triste de lo que esta, recuerda que debes darle ánimo. Que va a pensar si te ve así…
Sakura tomo varias respiraciones ondas y se seco el resto de las lágrimas. – Tienes razón. – dijo a su esposo calmadamente. – Ya estoy bien, prometo que no voy a llorar. - Con lo que se dio la vuelta y salio por las puertas que daban al patio trasero.
- No va a hacer más que mirar a Tomoyo y echarse a llorar. La conozco como la palma de mi mano – dijo Shaoran mientras veía a su esposa caminar hasta donde su amiga. - Sabes, no ha dejado de llorar desde que su padre nos llamo al hotel a darnos la noticia.
- Llegaron bastante rápido pensé que les tomaría más tiempo regresar a Japón. – dijo Eriol mientras veían como sus esposas compartían un fuerte abrazo. - Estaban en Suiza, No?
- Estábamos hospedados en uno de los complejos vacacionales que tiene mi familia en Suiza, en esta época del año están casi vacíos por la temporada y por eso decidimos pasar la luna de miel allí, pero ya vez las vueltas que da la vida. Por ser temporada baja, fue una total odisea conseguir un vuelo directo de Suiza a Japón y nos toco hacer dos escalas antes de poder llegar. – Ambos estuvieron en silencio un largo rato, viendo el intercambio entre sus esposas, luego de lo cual Shaoran agrego. – Y hubiéramos llegado antes, si no fuera, porque la policía del Aeropuerto de Roma nos retuvo en custodia casi dos horas.
Eriol miro a su amigo extrañado y le pregunto. – Que les sucedió.
- Pensaron que tal vez yo le había hecho algún daño a Sakura, porque no dejaba de llorar y nos mantuvieron retenidos en lugares separados. Como Sakura no habla italiano, les toco buscar un traductor para que Sakura les explicara porque estaba así.
Eriol le dio una pequeña sonrisa comprensiva a su amigo y le dijo. – Ellas van a estar un largo rato así. Espero que Sakura pueda ayudar a Tomoyo, la verdad me tiene muy preocupado.
- Te entiendo Eriol. – dijo Shaoran mientras palmeaba la espalda de su amigo. – Ya veras que las cosas se solucionaran, ha estas cosas hay que darles su tiempo.
- Tienes toda la razón, pero no puedo evitar preocuparme por ella. – dijo Eriol con un fuerte suspiro.
- La quieres mucho? – pregunto Shaoran tranquilamente a su amigo.
- No tienes idea cuanto. Haría lo que fuera por ella. - Eriol se paso una mano por el cabello denotando frustración con sus movimientos. - Haría lo que fuera porque recuperara la pasión y el optimismo que la caracterizan, pero con la muerte de Sonomi es como si toda la luz dentro de ella se hubiera apagado. Es como si la Tomoyo que conozco hubiera dejado de existir.
- Amigo, debes darle tiempo a todo este asunto. Tomoyo necesita tiempo para sanar y solo nos queda estar allí para darle nuestro apoyo cuando lo necesite.
- Pero ni siquiera mi apoyo desea aceptar. – dijo Eriol en tono dolido. – Lo único que hace es retraerse en si misma más y más y simplemente no quiere hablar con nadie. No desea expresar lo que siente y lo que no entiende es que de esa forma solo logra empeorar su situación. - Que podía decir Shaoran ante eso, entendía a su amigo perfectamente, su frustración era evidente y bien fundada, pero todo se resumía a que Tomoyo necesitaba tiempo para sanar por su cuenta. Por lo que no le quedo más que quedarse en silencio. Pasaron varios minutos antes de que Eriol volviera a hablar y le dijo. - Que te parece si me acompañas al estudio y te pongo al corriente de todo lo sucedido.
- Me parece perfecto. - dijo Shaoran aceptando el cambio en el hilo de la conversación. - Y si de paso pudiéramos comer alguna merienda sería magnifico. - dijo Shaoran mientras comenzaba a caminar al estudio junto a Eriol. - La última vez que Sakura y yo comimos fue durante el vuelo y vinimos del aeropuerto directamente para acá.
- Daré instrucciones para que preparen algo para nosotros y para ellas. – dijo Eriol mientras cambiaba de dirección y emprendía el camino hacia la cocina.
Shaoran aprovecho el momento de silencio que se tendió sobre ellos y le dijo por último. – Eriol, no te preocupes, ya veras como todo se arreglara, luego de que Sakura hable con Tomoyo veras como mejoran las cosas. Si hay algo que admiro de Sakura, es su habilidad de empatizar con los sentimientos de los demás y si alguien puede hacer que Tomoyo exprese lo que siente esa es Sakura.
- Eso espero Shaoran. – "No tienes idea cuanto…"
Con Tomoyo
Dos días habían pasado desde el entierro de su madre y nada la hacia sentirse mejor. Todo le recordaba a ella, tantos habían sido los buenos momentos vividos... Los cumpleaños, la escuela, los concursos, las vacaciones en la playa… tantas cosas que el solo recordarlas le hacían sentir un vacío enorme en su corazón.
Pero los buenos momentos no indicaba que tampoco hayan tenido malos. También habían tenido su racha de malos momentos, pero nunca eran tan malos porque siempre habían estado las dos para enfrentarlos juntas.
Pero ahora… Pero ahora solo estaba ella, se había quedado sola. Era tanto su dolor, que simple y sencillamente se había quedado sin lagrimas, había llorado tanto aquella noche en los brazos de Eriol que simplemente se había quedado sin más lagrimas que derramar y eso la hacia sentir peor.
Su cuerpo se había quedado sin fuerzas y no sentía nada. Ni siquiera el sentir vergüenza, por la forma tan ordinaria como se le había ofrecido a Eriol, tenía cabida dentro de ella.
Lo peor de todo, era que en su mente ella entendía perfectamente que la muerte no es más que le curso natural de la vida, que tarde o temprano todos vamos a tener el mismo final, pero el problema era que su corazón no lo aceptaba y su dolor había sido tan fuerte, que simplemente había dejado de sentir.
Su padre había muerto cuando ella era muy pequeña, tal vez por eso en ese momento no había entendido la gravedad de lo sucedido, lo único que le habían explicado era que su papi se había ido al cielo y que siempre la estaría cuidando desde allí. Tomoyo acepto la explicación, hasta que meses después del entierro de su padre, ella le pregunto a su madre cuando su papá estaría de vuelta.
Tomoyo recuerda ese día tan claramente, jamás pudo borrar de su mente la expresión de dolor del rostro de su madre. Sonomi solo la cargo en brazos y le dijo en pocas palabras que ella no volvería a ver a su padre, pero el siempre estaría con ella aunque no lo pudiera ver. Ese día Tomoyo había comprendido la gravedad de la situación, que de ahora en adelante solo eran su mami y ella y se prometió así misma, siempre hacer lo posible porque su madre fuera feliz y no ver más nunca esa expresión de dolor en su rostro.
Por lo que Tomoyo se convirtió en una joven independiente y autosuficiente capaz de darle la cara a cualquier problema. Su madre jamás tuvo que preocuparse porque la llamaran de la escuela para quejarse del comportamiento de Tomoyo, siempre había sido una estudiante modelo, con notas que envidiar.
Tomoyo había hecho todo lo que estaba en sus manos para evitarle a su madre cualquier dolor o preocupación, incluso había pensado rechazar la beca para estudiar en París por no separarse de su madre, si no fuera porque Sakura le hablo de sus planes a Sonomi... Recuerdos aquellos… Sonomi prácticamente la arrastro con todo y maletas al aeropuerto y la puso en el primer vuelo disponible a Paris que encontró. Sonomi a veces tenía esas salidas extrañas, que no eran más que en bien de su hija cuando ella no quería ayudarse.
Muy en el fondo, Tomoyo sabía que su madre estaba anuente de todo lo que ella se esforzaba para evitarle algún pesar. Pero por alguna extraña razón jamás lo menciono, ahora lo único que le quedaba era imaginar que su madre veía su comportamiento como una forma de lidiar con la muerte de su padre y por una parte así era. Pero aún así, Sonomi siempre había estado a su lado apoyándola en todo lo que necesitara, su madre siempre se había encargado de ella y siempre había estado allí para lo que necesitara.
Tanto tiempo Tomoyo estuvo aferrada a la idea de ser autosuficiente e independiente, que hasta ahora no se había percatado de que toda la fuerza y valentía que demostraba no era más que una fachada para el bienestar de su madre. Y ahora… Ahora qué? No había nada por lo que seguir luchando, no había nada por lo cual tenía que fingir y poner una fachada alegre cuando en verdad lo único que quería era acurrucarse en su cama y dejar la vida pasar.
Pero aunque todavía no lo aceptara, Tomoyo sabía que no podía darse por vencida, aún quedaban muchas cosas por las que luchar, sueños que cumplir, no podía rendirse, no ahora, pero ya no le quedaban fuerzas, estaba realmente agotada. Tanto física, como emocional y hasta espiritualmente, estaba agotada y la muerte de su madre había sido el catalizador para darse cuenta de muchas cosas.
Pero que hacer, dejarse vencer por sus revelaciones o demostrarse a si misma de que todo su comportamiento no era una fachada y que ella era lo suficientemente fuerte para seguir adelante.
Tomoyo estaba tratando de lidiar con la confusión dentro de su cabeza, cuando escucho una voz a lo lejos que la llamaba. Tomoyo se incorporo en la silla y se levanto enseguida al ver el rostro familiar de su amiga.
- Sakura!. – dijo Tomoyo con algo de sorpresa y alegría, mientras caminada unos pasos para encontrase con su amiga.
Sakura extendió sus brazos y le dio un muy fuerte abrazo a Tomoyo. Mientras ambas continuaban abrazadas Sakura no puedo evitar decirle con voz llorosa. - Ay Tomoyo! No tienes idea cuanto lamento lo que sucedió. – Sakura se separo de Tomoyo un poco y con su mano libre comenzó a secar las lágrimas de su rostro. - Lamento no haber podido estar aquí para su funeral, si hubiera sabido que las cosas eran tan graves no…
Tomoyo le dio una sonrisa comprensiva a su amiga. – Sakura, ninguno de nosotros podría haber previsto que esto sucedería… Y dudo que a mi madre le hubiera gustado que cancelaras tu luna de miel por ella.
- Tienes razón a tía Sonomi no le hubiera gustado pero… - Una nueva ola de lagrimas ataco a Sakura y por unos segundos le costo hablar. – Pero ni siquiera me pude despedir de ella. - Sakura se paso el dorso de la mano por los ojos y seco sus lágrimas bruscamente. – Dios! Me prometí a mi misma que no lloraría más y menos enfrente de ti, pero me veo incapaz de lograrlo. – Sakura le sonrió tristemente a su amiga y le dijo. – Pero basta de hablar de mí. – Sakura pasó un brazo por la cintura de Tomoyo en un medio abrazo y le dijo. – Como has estado Tomoyo? Y quiero la verdad.
Tomoyo pasó su brazo por la cintura de Sakura y así emprendieron camino hasta el balcón ubicado al final de la terraza. – La verdad, no he estado muy bien. - dijo Tomoyo quedamente luego de unos pasos. Sakura se mantuvo en silencio dando a Tomoyo el tiempo que necesitara para poder reunir las fuerzas para hablar. – Ha sido difícil aceptar todo lo que ha sucedido y aunque me duela aceptarlo simplemente ya no tengo fuerzas para seguir luchando. Todo este tiempo mi madre estuvo allí para ayudarme y mi único fin había sido hacerla sentir orgullosa de mí y evitarle cualquier pesar… Pero ahora solo estoy yo, y me cuesta reunir las fuerzas para continuar… Yo… Yo me siento sola… Me he quedado sola.
- Tomoyo jamás se te ocurra repetir eso. Te lo prohíbo! – dijo Sakura en tono autoritario y muy decidida. En todo el tiempo que llevaban de conocerse Tomoyo jamás había visto a Sakura con esa mirada tan decidida. - Me tienes a mí, a mi papá, a mi hermano, esta la señora Mitzi y Souma que te quieren mucho, nuestros amigos en el teatro y hasta Eriol…
- Eriol?
- Sí, Eriol! – dijo Sakura comenzando a molestarse por las ideas de su amiga. - El esta muy preocupado por ti. Y todavía no me cabe en la cabeza, como tu dura cabeza no procesa la idea de que Eriol esta muerto por ti…. – Sakura tomo una respiración profunda y miro a su amiga, la cual mantenía en su rostro una expresión de sorpresa por la forma en que Sakura le estaba hablando. Sakura exhalo lentamente y le dijo tranquilamente - Tomoyo debes entender que todos estamos preocupados por ti… Cuando venía para acá, solo podía imaginar que debías estar echa un mar de lágrimas como yo. Pero llego y te encuentro totalmente fría y ajena a lo que sucede a tu alrededor y a lo preocupados que nos tienes a todos. - Tomoyo iba a protestar pero Sakura le lanzo un mirada de esas que dicen más que mil palabras y le dijo. - Y no trates de negar nada porque antes de llegar estuve hablando con Souma por teléfono y ahora que te veo puedo ver que su preocupación tiene fundamentos validos.
Ya habían llegado al balcón y Sakura aprovecho para separarse de Tomoyo y tomarla por las manos. - Tomoyo, por mucho que duela, debes lidiar con la idea de que tu madre se ha ido y tú sigues aquí con nosotros. Y estoy segura que nada más haría feliz a tía Sonomi que ver que su hija no se da por vencida y que opto por llevar una vida plena y no una vacía y sin sentido. - Nuevas lagrimas comenzaron a inundar lo ojos de Sakura, pero se negaba a llorar. – Tomoyo yo puedo venir aquí todos los días y arrastrarte fuera de la casa y hacer que continúes con tu vida, pero nada de eso valdría la pena si la decisión de cambiar no viene de tu persona. Tú eres la que tienes el poder de decidir que deseas hacer y la única que tiene el poder de llevarlo tan lejos como quieras… No te rindas Tomoyo, debes lidiar con tu dolor y sacarlo adelante.
Un gran nudo se alojo en la garganta de Tomoyo y por unos segundos le costo reunir el valor para mirar la cara de preocupación de su amiga. Tomoyo entendía lo que Sakura estaba tratando de indicarle, pero aún a sí no dejaba de ser difícil. - No lo entiendes. – dijo Tomoyo sin ver a Sakura.
- Claro que lo entiendo. – dijo Sakura tranquilamente. - Yo también se lo que es perder a una madre.
Ninguna de las dos menciono palabra por un largo rato. Tomoyo apoyo sus manos sobre el barandal y por unos minutos cerro sus ojos y dejo que el olor a mar y la brisa fría la abrazara y la llenara por completo. Tomoyo dejo que los segundos continuaran pasando hasta que logro reunir las fuerzas para hablar nuevamente. - No es que en mi mente no entienda todo lo que dices Sakura, entiendo perfectamente que debo seguir adelante, pero mi corazón ha recibido un golpe tan fuerte que solo dejo de sentir y no hago más que sentirme mal porque ni siquiera puede terminar de llorar a mi madre.
Sakura se mantuvo en silencio, no podía decirle a Tomoyo que esta era una de las tantas fases por las que debía pasar antes de estar en paz con la idea de la perdida de su madre, un corazón roto jamás puede procesar las cosas de forma analítica por más que trates de hacerlos entender. Por algo los humanos somos seres tan complejos.
Sakura respiro profundo y luego de unos minutos le dijo. – Solo quiero que entiendas Tomoyo que tarde o temprano podrás seguir adelante por tu cuenta y cuando ese momento llegue quiero que tomes las riendas de tu vida y continúes adelante. El dolor jamás deja de estar allí, él se queda con nosotros el resto de nuestras vidas, pero lo que estamos pidiéndote es que dejes de tenerte lastima y busques las fuerzas para seguir adelante. Tú eres la única que tienes el poder de hacerlo. Es lo único que quiero que recuerdes.
El silencio volvió a rodearlas, pero esta vez era un silencio más agradable. Sakura sabía que Tomoyo había entendido su punto y solo quedaba esperar. El sonido del mar golpeando contra las olas era muy relajante, pero el frío de la tarde se estaba haciendo cada vez más intenso y luego de un rato Sakura le pidió a Tomoyo que entraran a tomar el té.
Ambas entraron a la casa, seguidas de Rupert quien, una vez ellas se instalaron en la sala, se echo frente a la chimenea. Tomoyo mando a pedir que sirvieran el té y junto a este una amplia selección de entradas y boquitas les fueron servidas en la mesa de centro de la sala.
Sakura comenzó a probar un poco de todo y Tomoyo opto por solo tomar un poco de té solamente.
- Esto está delicioso Tomoyo. – dijo Sakura mientras comía un pedazo de pie de limón. - Tengo que decirle a tu cocinera que me de la receta.
- Cocinero. - Rectifico Tomoyo. - Si mal no recuerdo, es el cocinero personal de Eriol y ha estado con él desde siempre. Eriol me dijo que el hombre era cocinero en la mina, pero tenía tan buena mano para la comida, que Eriol lo contrato como su cocinero personal. - Tomoyo le dirigió una pequeña sonrisa a Sakura. – Si logras sacarle alguna receta espero que me avises porque hasta ahora he sido incapaz de que me de alguna de sus recetas, las guarda como secreto de estado. Es bastante gracioso la verdad.
Sakura le sonrío a Tomoyo y le dijo. – Tal vez si planeamos un golpe de estado grupal nos de alguna receta. Ya sabes, la unión hace la fuerza y todo eso.
- Tienes razón. - Le respondió Tomoyo. - Pero me temo que eso ha de tener que esperar, porque esta es la hora en que comienza a preparar la cena y no le gusta que nadie lo interrumpa. - Sakura miro a Tomoyo con el seño fruncido. - Mejor no preguntes, cada maestro tiene su librito y el de mi cocinero es que no lo molesten mientras esta preparando la comida.
- Bueno esperaremos hasta después de la cena. – dijo Sakura con resignación. Con esto dicho tomo otro bocadillo de la mesa para darle una buena mordida. Sakura paso su mirada por la sala y vio algo que llamo su atención en la mesa que estaba a su izquierda. Se levanto del sofá que estaba ocupando y camino para ver que eran esos libros que habían llamado su atención y cuando abrió el primero se dio cuenta que eran álbumes de fotos de Tomoyo y su familia. Sakura agarro los cinco libros y los llevo consigo hasta la mesa de centro. Se sentó en el piso y comenzó a pasar las páginas del primer libro. - Tomoyo debes admitir que eras una bebé muy linda, tenías los cachetes del tamaño perfecto para pellizcarlos.
Tomoyo que estaba distraída pensando en un sin fin de cosas distintas, se sorprendió al escuchar el comentario de Sakura. - De que estás hablando. – dijo Tomoyo mientras caminaba hasta donde su amiga.
- Estoy hablando de cómo te veías cuando eras un bebé. – dijo Sakura mientras seguía pasando las páginas. – Mira tu primer tutu! - dijo Sakura emocionada mientras señalaba la foto de Tomoyo, no podía tener más de seis meses en la misma, pero al parecer a su madre le encantaba la idea de verla vestida con un tutu.
- Y como sabes que era mi primer tutu. – dijo Tomoyo mientras se sentaba al lado Sakura en el piso.
- Mira aquí lo dice. – dijo Sakura mientras señalaba la anotación debajo de la foto.
- Tienes razón. – dijo Tomoyo mirando con curiosidad el álbum. – De donde sacaste esto?
- Estaba en la mesa del fondo. – dijo Sakura mientras seguía pasando las páginas. - No sabes de donde salió?
- Ahora que lo pienso, Souma me dijo algo como que limpiando la casa se habían encontrados unos álbumes en el cuarto de mi madre y me dijo que los había traído porque pensaba que me gustaría tenerlos. La verdad ese día no le estaba prestando mucha atención cuando lo menciono.
- Bueno, este es un recuento muy lindo de tu vida Tomoyo. – dijo Sakura mientras seguía pasando las páginas. - Alguien paso mucho tiempo y esfuerzo en esto. Todas las inscripciones están escritas a mano y las decoraciones también. Es la letra de tu madre verdad? – Tomoyo solo pudo asentir como respuesta estaba sorprendida y emocionada, este libro se veía que estaba hecho con mucho amor y sabía que su madre era la única capaz de hacer eso por ella. Sakura siguió pasando las páginas haciendo algún comentario de esta u otra foto hasta que al final del álbum encontró una que llamo su atención. - Mi primer cumpleaños. – Leyó Sakura de la inscripción. - Tomoyo mira en esta foto estas con tus papás. – dijo Sakura mientras inclinaba el libro hacia Tomoyo para que pudiera ver mejor.
Era una foto muy linda, tomada al aire libre. Tomoyo vestía un traje de princesa de color lila con corona y todo. Su padre la tenía cargada en brazos y al parecer estaba tratando de evitar que Tomoyo le quitara lo lentes. Su madre por otro lado estaba muy sonriente tomada del brazo de su esposo, viendo la lucha que este tenía con su pequeña hija de un año.
- Se ven tan lindos. – dijo Sakura, mientras miraba con detenimiento la foto. – Se ve que se querían mucho.
- Así era. – dijo Tomoyo mientras un gran nudo se apoderaba de su garganta. - Ellos se querían mucho.
Sakura le paso el álbum que tenía en sus manos a Tomoyo para que lo siguiera viendo y tomo el siguiente. Sakura pasó las páginas lentamente, había fotos de más cumpleaños, Tomoyo haciendo poses graciosas para la cámara, vacaciones y muchas cosas más. - Oh! Mira Tomoyo tu primer día en la escuela. – dijo Sakura mientras señalaba la foto. - Te ves tan linda en tu uniforme. Recuerdas que ese fue el día que nos conocimos.
Tomoyo se sonrío para sí. - Sí lo recuerdo, un niño te había hecho tirar tu comida al piso por accidente y no dejabas de llorar. Tanto fue así que me levante hasta tu puesto y te dije que compartiéramos mi almuerzo. – dijo Tomoyo mientras miraba con detenimiento la foto. Cada uno de sus padres la tenía agarrada de una mano y todos se veían muy felices en la foto.
- O sea que la única razón por la que compartiste tu comida conmigo, fue porque ya no me querías escuchar llorando. – dijo Sakura mientras miraba a Tomoyo con lo ojos entrecerrados.
- Me temo que sí. – dijo Tomoyo muy seriamente, tratando de contener la risa con todas sus fuerzas. La expresión en el rostro de Sakura no tenía precio.
- Ya veo que tan buena amiga eres y yo preocupándome por ti, mira como me pagas. – dijo Sakura mientras continuaba pasando los paginas del álbum y negaba con la cabeza. Tomoyo no pudo contener más la risa y dejo que un ataque de risa se apoderada de ella. - De que te ríes no me parece gracioso, nuestra amistad empezó porque a ti te molestaba escucharme llorar…
Tomoyo tomo varias respiraciones profundas y logro calmarse. – Sakura esa habrá sido la razón por la que me acerque a ti, pero nos hicimos muy buenas amigas por muchas otras cosas. - Tomoyo se abalanzo sobre Sakura y le dio un fuerte abrazo. - Ya no te molestes, hemos sido amigas en las buenas y en las malas desde entonces y no lo cambiaria por nada en el mundo.
- Uhmm… Sabes que no me puedo quedarme molesta contigo. – dijo Sakura mientras devolvía su mirada hacia el álbum. - Ahora déjame continuar disfrutando de tu álbum. Estoy tratando de decidir que foto es la más graciosa para poner en el mural informativo del teatro.
- No te atreverías.
- No me tientes… - Sakura siguió pasando las paginas y cuando llego al final de ese libro le pregunto. - Oye no vi fotos de tu cumpleaños número seis. Será que se habrán perdido.
- Ese año fue el que murió mi padre y no tuve cumpleaños. – dijo Tomoyo mientras tomaba el siguiente libro. No quería hablar del tema.
- Disculpa lo había olvidado. – dijo Sakura con algo de pena.
- No te preocupes. – Tomoyo comenzó a pasar las páginas del siguiente libro y llego a una que llamo su atención. - Mi primera fiesta de Día de Brujas… Esta la recuerdo era el cumpleaños de Naoko y nos hizo ir disfrazados a todos. – Tomoyo miro la foto con cariño, estaba en ella con todos sus amigos de la escuela. - Recuerdo que Yamazaki fue disfrazado de spiderman y los chicos no dejaban de molestarlo porque decían que andaba en mallas como yo. Esa vez fui vestida de bailarina de ballet y tú… Tú ibas vestida como la niña de la cómica esa que recolectaba cartas, como se llamaba?
- Sakura Card Captor. – dijo Sakura mientras se sonreía. - Por semanas estuve dando vueltas por toda la casa con la varita que me había comprado mi papá. Hasta que Touya la rompió. Estuve todo el día y la noche llorando y a mi papá no le quedo más que ir el día siguiente a buscarme otra.
- Sí es cierto. – dijo Tomoyo mientras sonreía. – Cada vez que iba a jugar a tu casa, quedábamos jugando a que éramos magas y nos haríamos gigantes para poder aplastar a Touya para que dejara de molestarte. - Tomoyo soltó una carcajada. – Creo que esa fiebre no se nos pasó como hasta cuando cumplimos como diez años.
- Me temo que sí. - dijo Sakura mientras sonreía.
Siguieron pasando las páginas comentando aquí y allá, trayendo viejos recuerdos, sonriendo de travesuras o recordando buenos momentos. En la gran mayoría de las fotos aparecía Sonomi siempre sonriente al lado de su hija. Por esto y muchas cosas más cada vez el nudo en la garganta de Tomoyo se hacia más grande.
Su madre había puesto tanto empeño y dedicación en armar este lindo recuento de su vida como familia, que hacia pensar a Tomoyo que su madre quería darle algún tipo de mensaje, pero no terminaba de comprender que podía ser.
Para cuando iban terminando el cuarto álbum de fotos, ya se acercaba la hora de la cena. Una que otra vez los ojos de Sakura se inundaban de lagrimas de tristeza, en otras ocasiones se llenaban de lagrimas de risa, tantas cosas habían pasado y todos muy buenos recuerdos. - Mira Tomoyo esta foto es de cuando ganaste tu primer concurso de ballet internacional. - dijo Sakura recordando con alegría el evento, ella también había participado, pero había quedado entre las cinco finalistas. – Tía Sonomi se ve muy feliz en esa foto.
- Lo recuerdo. – dijo Tomoyo mientras miraba la foto en la que aparecía con su medalla y estaba abrazando a su madre. - Ella estaba muy orgullosa de mí. Tener 16 años y ser reconocida como la mejor del mundo era un orgullo para ella. Recuerdo que me dijo que ella estaba segura de que yo llegaría muy lejos y que este solo era el principio.
- Y así fue no? – Le dijo Sakura a su amiga. - Desde ese momento te hiciste muy reconocida.
- Mira en esta aparecemos las dos juntas. – dijo Tomoyo mientras veía otra foto. – Ahora que lo recuerdo ese concurso fue bastante difícil.
- Sí lo recuerdo. – dijo Sakura mientras comenzaba a pasar las páginas de nuevo. – Tomoyo y has pensado que harás ahora con el concurso de baile al que te inscribiste.
Tomoyo lo pensó unos segundos y le respondió. – La verdad no estoy segura de querer participar no me siento con ánimos.
- No crees que tía Sonomi se sentiría muy triste si te das por vencida ahora. – dijo Sakura pensativa. - Es totalmente tu decisión, pero creo que deberías enfocar toda tu energía en ganar ese concurso, que mejor manera de honrar a tu madre que siempre te apoyo. Creo que lo que menos querría es que dejes de realizar lo que te apasiona.
- No lo sé…
- Vamos Tomoyo. – dijo Sakura dándole animo. – Además si mal no recuerdo tu objetivo principal era ganar el primer lugar para así pagarle a Eriol parte de la deuda que tienes con él… No me vas a decir que te vas a rendir ahora y vas a dejar que las cosas sigan como están, recuerda que el aparece como único dueño de tu casa y de la escuela.
Sakura tenía toda la razón, pero Tomoyo ya no le veía sentido a realizar tan grande esfuerzo si la única razón por la cual lo estaba realizando había dejado de existir.
Ninguna de las dos menciono palabra y continuaron viendo el álbum. Un silencio tranquilo se apodero de la habitación hasta que un fuerte chillido de Sakura hizo a Tomoyo saltar del suelo.
- Que te paso? – Pregunto Tomoyo asustada, mirando a sus alrededores buscando la razón de tan fuerte chillido.
- Dios! Había olvidado por completo estas fotos. – dijo Sakura mientras una sonrisa se apoderaba de su rostro.
- De que hablas? – dijo Tomoyo mientras tomaba el álbum y prestaba atención a lo que Sakura estaba mirando. - Dios! Tienes razón había olvidado por completo esto. - Tomoyo no pudo evitar sonreír también. - Jamás olvidare ese día. - dijo Tomoyo mientras veía con detenimiento las fotos que se habían tomado ella y Sakura antes de dirigirse al baile de graduación de secundaria. La primera foto era una en la que aparecían ambas luciendo sus trajes de noche. Sakura vestía un traje rosa pálido sin mangas y Tomoyo llevaba un traje lila de tiras ambas muy sencillas y lindas.
Ellas recordaban ese día perfectamente, no tanto por el evento, habían estado por semanas eligiendo los vestidos, peinados, maquillaje, prendas, etc. Lo que más recordaban de ese día era el rostro de sus parejas luego de haber pasado quince minutos esperándolas bajo el escrutinio de un no muy amigable Touya. Ambas habían decidido vestirse en casa de Sakura y Sonomi las había ayudado. Pero no pudieron estar listas a tiempo y a los chicos les toco esperar, para cuando bajaron ambos chicos estaban tan asustados por la amenaza tacita en el rostro de Touya que en toda la noche no les pusieron un dedo encima ni para bailar.
Sakura pasó la página y no pudo evitar soltar una carcajada. En efecto allí estaba la foto que estaba esperando. Ellas muy elegantes separadas a un pie de distancia de sus parejas, quienes tenían una cara de susto muy grande. – Pobre Hamato y Hiro. – dijo Sakura mientras negaba con la cabeza. - Creo que Touya los traumo de por vida.
Tomoyo no podía parar de reír. - Tienes toda la razón, hasta el sol de hoy no he visto en el rostro de nadie una cara de susto como esa. – Touya en verdad había arruinado su noche y ambas estuvieron por semanas molestas con él. En el momento había sido un evento desastroso, pero cuando uno lo ve en perspectiva a la final había sido bastante gracioso todo lo ocurrido.
- Y se puede saber de que se ríen. – dijo un intrigado Shaoran mientras entraba a la sala. Shaoran le dio la vuelta al sillón y se inclino para darle un ligero beso a Sakura en los labios. - Debo decir que llamo fuertemente nuestra atención escucharlas reír.
Tomoyo pasó su vista de Shaoran hacia la entrada de la sala y vio a Eriol reclinado contra el umbral de la puerta mirándola con una expresión indescifrable y muy intensa.
Sakura rompió el silencio y dijo. – Es que estábamos viendo estas fotos y encontramos unas de nuestro baile de graduación.
- Sí. – dijo Shaoran intrigado. – Y se puede saber de que se ríen?
- La verdad es por lo que sucedió antes del baile. – dijo Sakura comenzando a relatar la historia. - Era la primera vez que a Tomoyo y a mí nos invitaban a salir unos chicos. Y la verdad ellos nos gustaban bastante. – dijo Sakura dándole una sonrisa traviesa a su esposo. - Para hacer la historia corta, lo pobres tuvieron que pasar quince minutos en compañía de un muy amenazante Touya. Y ya sabes como es mi hermano. Los pobres quedaron tan asustados que no nos pusieron un dedo encima en toda la noche ni para bailar.
- Sí sabré yo como es tu hermano. – Murmuro Shaoran más para sí. - Pero entonces debo darle las gracias.
Sakura frunció el seño y le pregunto. – Por qué?
- Porque tuvo a todos tus pretendientes a raya hasta que aparecí yo. - dijo Shaoran con una sonrisa.
- Si nos hubiéramos conocido en Japón, créeme que mi hermano hubiera aplicado la misma técnica contigo desde un principio y ha ver si no hubieras corrido para el otro lado.
Shaoran le sonrió una sonrisa devastadora a su esposa y le dijo. - La diferencia mi amor, es que yo soy un hombre muy persistente y decidido y así tu hermano hubiera movido cielo y tierra para separarnos yo no lo hubiera permitido.
Sakura solo negó con la cabeza. - Sabes? Eres totalmente incorregible Shaoran.
- Lo sé y por eso es que me amas. O lo vas a negar?
Sakura soltó un bufido y solo negó con la cabeza. Su marido era totalmente incorregible cuando quería.
Eriol entro a la habitación y se puso a ver sobre el hombro de Tomoyo las fotos. - Ambas estaban muy lindas. – dijo Eriol como un cumplido.
Tomoyo le sonrió quedamente y continúo pasando las páginas. Shaoran se sentó a lado de su esposa y Eriol hizo lo mismo. Una que otra vez hacían alguna pregunta sobre alguna de las fotos. El resto de las mismas eran de presentaciones de Tomoyo en el teatro y sus días en París, en alguna de las fotos aparecía Sakura y hacían alguna reseña graciosa de algo que había sucedido ese día.
Las últimas fotos del cuarto álbum eran de la presentación de Tomoyo en la obra Giselle. Había fotos con el elenco, en las prácticas y de las presentaciones. Pero lo que más llamaba la atención era la última foto del álbum. Tomoyo reconocía la foto como una de las fotos de la sesión de fotográfica que había tenido para las vallas publicitarias de la obra. Era una foto muy linda Tomoyo estaba sentada en el piso con las piernas recogidas contra su pecho abrazándose a si misma, con su cabeza apoyada en sus rodillas y con una expresión muy triste en su rostro.
- La verdad no se como no utilizaron esta foto para la promoción. Era la mejor de todas. - dijo Sakura más para sí.
- Estas fotos son de la obra Giselle. Verdad? – dijo Eriol pensativo. – Recuerdo perfectamente el día que te conocí Tomoyo. – dijo Eriol mientras la miraba a los ojos. - Era la última presentación de la obra y debo admitir que simplemente me robaste el aliento cuando te vi en el escenario. – Eriol le sonrió a Tomoyo, removió un mechón de cabello que había caído sobre sus ojos en una suave caricia y le dijo. - Lucias magnifica y la verdad debo agradecer a mi amigo Shaoran por haberme arrastrado al teatro. Si no, nunca te hubiera visto en todo tu esplendor y eso habría sido una total desdicha para mí.
Tomoyo se sonrojo y antes de que pudiera responder algo. Una de las sirvientas entro a la sala y les indico que la cena ya estaba servida.
Todos emprendieron camino hacia el comedor y el resto de la cena paso en un ambiente agradable, con una Sakura que no paraba de hablar de todas las travesuras y proezas que habían realizado de pequeñas.
Eriol se encontraba muy interesado por el tema, porque luego de tanto tiempo de conocer a Tomoyo era la primera vez que escuchaba historias de su niñez. Eriol debía darle las gracias a Sakura, porque si no fuera por ella, en estos instantes la Tomoyo sentada frente a él no estaría sonrojada y sonreída mientras escuchaba a su amiga Sakura contar una de sus anécdotas mas vergonzosas.
Debía admitir que Tomoyo seguía sin ser la misma, pero había esperanza porque al observarla podía ver pequeños destellos de la Tomoyo de siempre. Si ella supiera el gran peso que se le levanto de encima, al entrar a la sala y verla reírse. El alivio que sintió no tenía comparación, se veía tan radiante como siempre, un ser lleno de luz. Y gracias a ese pequeño vistazo a la antigua Tomoyo, todas sus preocupaciones desaparecieron solo había que darle tiempo al tiempo y esperar lo mejor.
La cena termino, Shaoran y Sakura se despidieron de sus amigos y emprendieron camino a su nuevo hogar. No sin antes de que Sakura le advirtiera a Tomoyo de que estaría de vuelta al día siguiente para acompañarla y si era necesario arrastrarla fuera de la casa.
Eriol se disculpo con Tomoyo, porque debía ir a su despacho a realizar unas llamadas y Tomoyo emprendió camino hacia la sala para buscar los álbumes de fotos.
Al llegar Tomoyo decidió darle un vistazo nuevamente a las fotos y no pudo evitar que el nudo que toda la tarde había estado en su garganta se tensara aún más, tanto esfuerzo y dedicación había puesto su madre en este bonito detalle que ni todas las gracias del mundo bastarían para indicar cuanto la conmovía tan lindo detalle.
Tomoyo no supo cuanto tiempo paso hasta que llego al quinto álbum, el cual no había tenido oportunidad de ver antes de la cena.
Al abrirlo lo primero que encontró fue una foto de su madre y ella. Recordaba perfectamente ese día, acaba de salir del hospital y por alguna razón extraña su madre había insistido a Sakura y Souma que le tomaran una foto a ambas. Tomoyo pensaba que habían sido ganas de molestar de su madre, pero ahora entendía por que insistía con las fotos. Este guardando recuerdos para contar la historia de sus vidas.
En la foto Tomoyo aparecía acostada junto a su madre en la cama, Souma acababa de decir uno de sus comentarios fuera de lugar y ella y su madre habían soltado una carcajada. En la foto ambas aparecían tan felices y el semblante de Sonomi era uno lleno de vida.
Rápidamente las lágrimas se comenzaron a acumular en los ojos de Tomoyo y justo en ese momento todas las emociones encontradas que había estado reprimiendo durante todo el día, se desbocaron en una sola ola de sentimientos intensos. En verdad extrañaba a su madre, extrañaba las conversaciones y más que nada extrañaba la compañía, la sensación de saber que alguien siempre esta allí contigo…
Tomoyo tuvo que tomar varias respiraciones profundas para calmar sus emociones, pero aún así las lágrimas no dejaban de fluir. Tomoyo paso la página y vio la siguiente foto, está foto Tomoyo la había tomado. Sakura y Souma estaban acostadas en la cama cada una a lado de Sonomi sonriendo para la cámara. Recordando ese había sido el día que había cambiado para siempre su vida. Fue justo el día en que había ido a hablar con Eriol a su hotel y entre un suceso y otro había acabado viéndose comprometida en una situación, que la obligo a aceptar su propuesta de matrimonio.
Tomoyo continuo pasando las páginas con añoranza en las siguientes fotos estaba Sonomi con sus amigos, los que la iban a visitar a la casa, estaban fotos con sus enfermeras, había fotos de Sonomi con casi todo el mundo, lo que hacia pensar a Tomoyo de que su madre estaba anuente de que se acercaba el final y solo se estaba despidiendo de todos. Si tan solo le hubiera dicho, Tomoyo hubiera echo lo imposible para aprovechar su tiempo juntas.
Llegando a la mitad del álbum, Tomoyo se encontró con las fotos de su boda. Después de tanto tiempo era la primera vez que las veía. Hasta se le había olvidado por completo de que existían. Las primeras eran fotos de los días previos a la boda, todo había sido una total corredera. Organizar una boda en una semana tiende a ser de ese modo, pero por suerte para todos, todo había salido a la perfección. Las fotos que siguieron eran de la boda, de la recepción y fotos con lo invitados.
En una de las fotos aparecían Tomoyo y su madre abrazadas posando para la cámara. Era una foto muy linda, su mamá se veía muy contenta y ella también. Si su madre hubiera sabido el trabajo que le había costado a Tomoyo mantener una cara de felicidad todo el tiempo no hubiera estado tan feliz.
Tomoyo pasó la página y se encontró con la última foto del álbum. Era una foto, del tamaño de una hoja corta, de ella y Eriol justo después de la ceremonia. Habían contratado a un fotógrafo profesional para la boda y este los había obligado a pararse justo debajo de la decoración de la entrada, que era un arco de flores blancas muy bonito adorando con lirios, rosas, jazmines, todas las flores que se puedan imaginar.
Durante la sesión de fotos, todos lo ojos habían estado puestos en ellos y a ella no le había quedado más remedio que sonreír y sonreír y seguir sonriendo. Pero la foto que estaba viendo no era ninguna de esas fotos, era más bien la última foto que se había tomado en la sesión.
Eriol había aprovechado el momento en que todos comenzaban a gritar que la besara y la había tomado con ambas manos por la cintura para acercarla a él y antes de que Tomoyo pudiera pensarlo dos veces Eriol la estaba besando de la forma más tierna y dulce del planeta. Por unos segundos los pensamientos de Tomoyo se habían paralizado, pero luego recobro la compostura y por el bien de las apariencias agarro el cuello de Eriol con una de sus manos y la otra la poso en el hombro de Eriol.
El momento había estado cargado de electricidad y el fotógrafo les había indicado que esa era la mejor foto de todas.
Ahora viendo la foto, Tomoyo debía admitir que el hombre tenía la razón, cualquiera que viera esa foto sin saber nada de ellos, vería plasmada en la misma a una pareja que se amaba. Simplemente se veían hechos el uno para el otro. Tomoyo se quedo analizando lo que transmitía la imagen frente a ella y como era su relación con Eriol en realidad. La posibilidad de ser una pareja estaba allí, la química entre ellos era algo que Tomoyo no podía seguir negando, pero aún así las dudas que la asaltaban no daban paso que existiera algo más entre ellos.
Tomoyo estuvo varios minutos debatiéndose la situación hasta que vio algo que llamo su atención. Detrás de la foto de bodas sobresalía un pedazo de papel. Tomoyo levanto el plástico protector de la foto y removió la misma. Detrás de ella había un papel doblado.
Tomoyo tomo el papel con ambas manos y lo abrió lentamente. El aire se congelo en sus pulmones cuando reconoció la letra de su madre. Era una carta dirigida a ella. Tomoyo sentía como un frío se apoderaba de ella, las lágrimas comenzaron a aglomerarse en sus ojos y sus manos comenzaron a temblar sin control.
Tomoyo tuvo que respirar profundo y parpadear varias veces antes de poder comenzar a leer lo que decía la carta.
Querida Tomoyo:
Si estas leyendo esta carta, es porque no tuve la oportunidad de entregarte este regalo en persona. Este pequeño regalo es mi forma de darte las gracias por todos los buenos momentos con los que llenaste mi vida.
Desde el día que naciste, cuando el doctor te puso entre mis brazos, supe que me habías robado el corazón. Eras la bebe más linda de todas y simplemente no podía dejar de mirarte. Tú padre estaba igual o peor que yo, porque en innumerables ocasiones lo espié cargándote mientras dormías, diciéndote lo linda que eras y lo orgulloso que estaba de ser tú papá.
A medida que crecías no podía dejar de sorprenderme de ti, eras una niña muy activa e inteligente y con el paso del tiempo te convertiste en una mujer apasionada, fuerte y trabajadora. Lo que me duele es que no tuve la oportunidad de decírtelo en muchas ocasiones, pero no tienes idea de lo orgullosa que estoy de ti.
Eres mi mayor logro Tomoyo, para una madre no hay nada más grande que ver a su hija cumplir todas sus metas y sueños y para tu corta edad haz vivido mucho más que cualquier otra persona y te admiro porque jamás te haz dejado vencer por nada.
Hija, se como te debes estar sintiendo, pero no quiero que mi muerte haga que dejes de llevar una vida plena. Tienes un esposo que te ama, y aunque sé en que condiciones empezó su relación, imagino que en estos meses que llevas conviviendo con Eriol, haz podido descubrir lo maravillosa persona que es.
Debo admitir que cuando Eriol se aproximo a contarme sobre toda la situación, no me gusto para nada la idea, pero luego me percate de que los sentimientos de Eriol eran más que un mero capricho y me dije que en mejores manos no podías estar, porque llegado el momento se que Eriol estará allí para darte ánimos y apoyarte.
Te quiero mucho hija, nunca lo olvides y espero que con el paso del tiempo puedas llenar las páginas restantes de este álbum y muchos álbumes más con imágenes que den muestra de tus logros y alegrías.
Y no lo olvides, aunque las cosas a nuestro alrededor se vean grises, sin vida, sin sentido y sin razón de ser. Siempre debes dar tu mejor cara a la vida y seguir adelante sin rendirte, ni dejar de luchar. Recuerda, los Daidoji, jamás no damos por vencidos.
Con cariño,
Sonomi Daidoji
P.D. Espero que no olvides, que me prometiste darme muchos nietos. No espero menos de tu palabra Tomoyo.
Las lagrimas no dejaban de brotar por lo ojos de Tomoyo, su madre había dejado un legado que quería que ella continuara y no podía defraudarla. Pero comenzaría a no defraudar a su madre mañana, ya que esta noche sería única y exclusivamente para lamentarse por su perdida una última vez, la vida debía continuar y su camino, aunque no muy claro, tenía un paso inicial que cumplir.
Luego de varios minutos, Tomoyo logro reunir el valor suficiente para leer nuevamente la carta. Al llegar a la nota de P.D. una sonrisa triste se apodero de su rostro, su madre siempre tenía las palabras exactas para dejar a alguien totalmente fuera de bases. Ella siempre había sido así, era una de las cosas que la caracterizaban y era una de las tantas cosas por las que Tomoyo la iba a extrañar mucho.
Una nueva ola de lagrimas se había apoderado de Tomoyo y esta vez no pudo acallar el sonido, estaba llorando con todas sus fuerzas, era tan fuerte su dolor, que sentía que sus pulmones luchaban por obtener oxigeno.
Tomoyo tapo su rostro con ambas manos tratando de calmarse y calmar los temblores que la recorrían pero era casi imposible. Todo era un vació de emociones intensas hasta que sintió que uno fuertes brazos la rodearon y la abrazaron con fuerza. "Eriol" fue lo primero que se le vino a la cabeza a Tomoyo y la simple idea de estar entre sus brazos siendo rodeada de tanta fuerza hizo que su dolor se calmara un poco, pero aún así las lágrimas no dejaban de brotar.
Por largo rato estuvo llorando en los brazos de Eriol. Una y otra vez escuchaba a Eriol darle palabras de ánimo y de aliento, logrando que poco a poco su corazón comenzara a calmarse.
Para cuando logro respirar con tranquilidad, habían pasado horas. Eriol se separo lentamente de ella y coloco una mano en su mejilla, mientras secaba una lágrima con su pulgar. - Me preocupaste Tomoyo. – dijo Eriol mientras la miraba a los ojos intensamente. - Te escuche llorar desde mi despacho y pensé que algo malo te había pasado.
Tomoyo le dio una ligera sonrisa de arrepentimiento a Eriol. Debía verse como un desastre andante, se sentía como un desastre andante, pero al parecer a Eriol eso no le importaba. – Gracias.
- Por qué? – Pregunto Eriol mientras seguía acariciando la mejilla de Tomoyo.
- Gracias, por haber estado apoyándome durante todos estos días. – dijo Tomoyo con mucha sinceridad. - Sí no hubieras estado allí, no se como hubiera hecho para… para…
Los ojos de Tomoyo volvieron a inundarse de lágrimas y antes de que pudiera continuar Eriol le dijo. – No tienes que agradecerme nada, sabes que haría lo que fuera por ti.
En ese instante Tomoyo sintió la necesidad intensa de besarlo, nunca antes una reacción tan poderosa se había apoderado de ella. Eriol en verdad era un hombre maravilloso, que más se podía pedir en la vida. Pero antes de que pudiera poner sus pensamientos en acciones, Eriol le dijo. – Quieres que pida que te preparen algo. Un té o otra cosa?
- No. No es necesario, pero gracias. - Dijo Tomoyo mientras se levantaba rápidamente del sillón. La decepción que sintió al haber perdido la oportunidad de poner sus pensamientos en acciones, era algo que nunca antes había sentido, no en esa proporción y menos por Eriol. Tomoyo camino hasta uno de los espejos que colgaba en una de las paredes de la sala. En verdad se veía como un desastre. Como pudo rehizo la cola de caballo en la que mantenía su cabello amarrado y seco con la manga de su camisa los restos de lágrimas de su rostro.
- No había visto estas fotos. – dijo Eriol de golpe. Haciendo que Tomoyo saltara del susto.
Tomoyo camino hasta donde estaba Eriol y sentó junto a él. Estaba viendo las fotos de su boda. - Mi mamá ordeno todas mis fotos como un regalo.
- Ya veo. – dijo Eriol mientras tomaba otro de los álbumes. Lo abrió y lo primero que encontró fue un foto de bebe de Tomoyo. - Te ves muy linda. – dijo Eriol mientras miraba con detenimiento la foto.
Eriol se acomodo en el sillón y comenzó a mirar las fotos con detenimiento. Y mientras pasaba las paginas una que otra vez le preguntaba a Tomoyo sobre las mismas.
Tomoyo se comenzó a sentir cada vez más cómoda y reclino su cabeza sobre el hombro de Eriol, mientras le explicaba sobre su fiesta de cumpleaños número tres y su miedo a los payasos desde entonces.
Eriol escuchaba con detenimiento y mucha paciencia todos los relatos de Tomoyo. Para cuando iban por el cumpleaños número 16 de Tomoyo, los ojos le pesaban mucho y el cansancio y el sueño casi no la dejaban formar oraciones coherentes. - Me temo que es hora de llevarte a la cama. – dijo Eriol mientras cerraba el álbum y lo colocaba en la mesa de centro junto a los otros. Lentamente se levanto y cargo a Tomoyo en brazos. Para cuando llego a la puerta del cuarto de Tomoyo, esta estaba profundamente dormida. Como pudo Eriol entro y la deposito en la cama, le quito los zapatos y le paso una mano por el cabello en una ligera caricia. Lentamente se inclino y deposito un dulce beso en su frente. - Dulces sueños princesa. - Con lo cual se retiro de la habitación, cerrando la puerta suavemente.
A la mañana siguiente
Tomoyo se levanto con un nuevo propósito en mente más decidida que nunca. Hoy era el primer día del resto de su vida y cada uno de los mismos los viviría al máximo. Se baño y vistió rápidamente y bajo a desayunar. Tenía un hambre atroz y comió de todo un poco.
Para cuando Eriol bajo a desayunar se sorprendió de ver a Tomoyo sentada en la mesa desayunando, normalmente tenía que mandar a que le llevaran el desayuno a la terraza. Pero hoy era diferente, todo en Tomoyo se veía diferente había un aire dentro de ella que la hacia ver más decidida. Todavía había destellos de una profunda tristeza dentro de ella, pero su aire decidido era mucho más fuerte y poderoso.
- Me alegra que me acompañes a desayunar. – dijo Eriol mientras entraba al comedor.
- Buenos Días Eriol. – respondió Tomoyo cordialmente. - Como estas?
- Muy bien, gracias por preguntar. – dijo Eriol mientras se sentaba en la mesa. - Y por lo que veo tú estás de maravilla. Se puede saber por qué?
- Solo me alegra haber tenido la oportunidad de despertar en un nuevo día. - dijo Tomoyo con una sonrisa.
- Muy profundo tu pensamiento. – dijo Eriol mientras le sonreía. - Me alegra que lo tomes de esa forma.
- Y si me disculpas, ya me retiro. – dijo Tomoyo mientras dejaba su servilleta sobre la mesa. – Debe comenzar a practicar desde temprano.
- Practicar para qué? - Pregunto Eriol.
- No lo recuerdas, el concurso. – dijo Tomoyo mientras caminaba hacia la salida. Tomoyo dio unos cuantos pasos hasta que recordó la reacción de Eriol la última vez que habían hablado al respecto. Tomoyo miro a Eriol fijamente y su rostro no denotaba ningún tipo de reacción, solo la forma en que sostenía con fuerza su vaso de jugo denotaba que estaba algo afectado. – No estás molesto, verdad?
Eriol la miro fijamente y le dio una ligera sonrisa. - Después que eso sea lo que quieras y te haga feliz, no tengo ningún problema. – dijo Eriol tranquilamente.
Tomoyo le sonrió y salio del comedor sin decir palabra.
Un par de horas después Souma y Sakura, llegaron de visita y la sorpresa que se llevaron al ver a Tomoyo practicando fue muy grata.
- He decidido continuar en el concurso. – dijo Tomoyo mientras se acercaba a sus amigas y les daba un fuerte abrazo.
- No sabes cuanto me alegro. – dijo Souma mientras se separaba de Tomoyo. - La verdad nos tenías a todos muy preocupados.
- A mi madre no le hubiera gustado que abandonara el concurso. – dijo Tomoyo con una ligera sonrisa. - Ya saben lo que decía. Los Daidoji nunca nos damos por vencidos.
- No tienes idea lo feliz que nos haces Tomoyo. – dijo Sakura mientras volvía a abrazar a su amiga. - Sabía que no te darías por vencida con la vida.
-Pero bueno será mejor que pongamos manos a la obra. – dijo Souma mientras caminaba hasta el centro de la sala de baile. – Si queremos ganar este concurso debemos poner nuestro mayor esfuerzo.
Sakura camino junto a Tomoyo hasta donde estaba Souma. - Sí es cierto. – dijo Sakura dándoles animo. - Pero ya verán vamos a ser los mejores. Estoy segura de que Tomoyo los deslumbrara a todos y ganara el concurso y así podrá pagarle a Eriol y todo regresara a la normalidad.
- Así es. – dijo Souma mientras levantaba una mano en el aire en señal de victoria. - Ya verás todos los demás parecerán novatos a lado tuyo.
Tomoyo se sonrío. - Souma, todos los demás son novatos a lado mío. – dijo Tomoyo tranquilamente.
- No importa, nadie se compara contigo. – dijo Souma con convicción. - Ya verás que cuando ganemos ese premio, recuperaras tu escuela y tu casa. Bueno alguna de las dos cosas y ya verás como te sentirás mucho mejor.
- Sí Tomoyo, piensa que ganando el concurso recuperaras tu escuela y así ya no estarás en la incertidumbre por más tiempo. – dijo Sakura asintiendo con fuerza con la cabeza.
- Tienen razón chicas. - dijo Tomoyo coincidiendo con sus amigas más para el bien de ellas que otra cosa. La verdad debía admitir que su participación en el concurso había dejado de ser por el premio. El premio había dejado de tener cualquier tipo de importancia para ella. Ahora su objetivo era demostrarse así misma que ella era una mujer fuerte y decidida que haría sentir orgullosa a su madre donde quiera que estuviera. - Con este concurso hay muchas cosas en juego y ganar es la única opción.
- Ese es el espíritu. – dijo Souma mientras comenzaba ha aplaudir. - Bueno por donde quieres que empecemos. Sinceramente creo que deberíamos revisar la coreografía que ya montamos para la salsa hay unas cosas que podemos…
Las palabras de las chicas se perdieron en el viento, mientras Eriol se alejaba lentamente del lugar. Había estado observando a Tomoyo practicar desde uno de los ventanales que daba a la terraza trasera. Con cada paso que daba no podía evitar que un gran vacío se apoderara de él. Estaba feliz porque Tomoyo poco a poco estaba recobrando su brillo, pero junto a eso, estaba la posibilidad de que lo abandonara. La simple idea de que Tomoyo lo dejara era muy dolorosa para él pero lamentablemente era una idea que tenía que afrontar y más al haber corroborado sus sospechas al escuchar la conversación de las chicas.
Simplemente debía aceptar la idea de que había llegado el momento de dejar a Tomoyo ir… Ya no la podía seguir reteniéndola junto a él si eso no la hacia feliz. Simplemente debía dejarla ir…
XOXOXOXOXOXOXOX
Nota de la autora: HOLA!! Mis más sinceras disculpas por la demora como siempre.
Créanme que yo no me olvido de ustedes y cada vez que me llegaba un review preguntando por el final, me remordía mucho la conciencia, pero la verdad no había tenido tiempo de sentarme a terminar esta fabulosa historia.
Muchas gracias por todo el apoyo que me han brindado a lo largo de estos años. De todo corazón muchas gracias. Estamos un paso más cerca del final, espero que les haya gustado el capitulo y les prometo que mañana (domingo) publico el otro.
Imagínense que tuve que esperar hasta que fueran mis vacaciones en la universidad para volver a escribir. Las cosas en mi vida han estado algo complicadas, porque además de la U, me inscribí a un curso de inglés (que por suerte ya termine también) y en mi trabajo me dieron un ascenso. Como lo oyen, estoy bien feliz para mis cortos 22 años y ser supervisora de una pequeña área (Solo hay dos bajo mi cargo, pero estoy bien feliz y mejor que solo sean dos XD).
Bueno, en resumen se imaginaran todo el enredo que ha invadido mi vida luego de ese ascenso, son más responsabilidades y mucho más trabajo pero bueno allí vamos.
Espero que les haya gustado el capitulo, para el siguiente habrá más romanticismo y acción. Este capitulo es más bien para que los sentimientos de Tomoyo sobre la muerte de su madre llegara a algún tipo de conclusión.
Muchas gracias por la paciencia y sigan hostigándome hasta que publique el capitulo final (parte II) y el epilogo.
P.D. Si quieren hacer comentarios o preguntas que quieren que responda pueden aprovechar estos últimos capítulos para que les responda entre el siguiente capitulo y el epilogo.
P.P.D. Pueden agradecerle a mi hermana que no haya terminado porque me esta echando de la computadora. XD
Muchos besos y abrazos.
Se despide,
Kerube-Chan
