(Capítulo editado)
Varios minutos antes, fuera del enorme Palacio de Cristal.
Un poco agitada, Sailor Saturn esquivaba una vez más el poderoso ataque de su enemigo.
Era bueno, sí, pero ella era mejor. Ambos contrincantes habían estado enfrentándose desde la inexplicable retirada de Seiya Kou.
El joven Príncipe, muy a pesar de la arrogancia de Saturn, era un digno rival en una lucha cuerpo a cuerpo; no le sorprendía, no esperaba menos del ahora Guardián de la Tierra; sin embargo, en una ofensiva de poderes ella llevaba la delantera.
El escenario frente al Palacio era devastador, nada quedaba de lo que esa parte de la ciudad había sido. El poder de Saturn era tremendo, y a pesar de no utilizarlo por completo el daño era insólito.
Observando a la ágil Guerrera evadir el último ataque, Pan tuvo extremo cuidado en no bajar la guardia. A pesar de su juventud la Sailor del Silencio era formidable… temible en exceso. Con la firme postura de ataque y comenzando a respirar entrecortadamente, Pan paseó la mirada por los alrededores en busca de la veloz jovencita, la cual en cualquier momento sabía lo atacaría. Tratando de no perder la paciencia y con ello la concentración, el apuesto pelinegro intentaba encontrar la forma más rápida para poder burlar a Saturn y llegar hasta Serenity… Sabía que no tenía mucho tiempo y cada vez menos posibilidades, pero si de algo estaba seguro era de que la intervención de aquel Guerrero que también amaba a la rubia era fundamental. Debía apresurarse y llegar hasta ellos lo más pronto posible pero, cansadamente la bella y astuta chica de intensos ojos violetas no le permitía ninguna posibilidad.
Comenzando a agotarse, con espada en ristre enfocó su vista entre la gruesa cortina de polvo y escombro que se había formado tras el último ataque. Entonces, de un momento a otro, localizando su objetivo, apretó el agarre de su soberbia espada y con asombrosa determinación se lanzó al ataque hacia un punto de la espesa niebla…
Tras un atronador golpe metálico, la cortina de polvo se disipó como si la espada misma hubiera cortado el aire, apareciendo tras ella la delicada imagen de la pelinegra bloqueándolo con su soberbia alabarda.
Ambos contrincantes, alabarda vs espada, vigilando y manteniendo sus posturas impusieron todo su ímpetu para evitar retroceder aunque fuese una milésima. Fuerza vs voluntad, presionando uno contra el otro, prontamente sus brazos comenzaron a vibrar por la contención de uno y otro. Poco a poco sus rostros fueron acercándose hasta quedar a centímetros de distancia, las miradas de ambos expresando claras emociones: verde admirando violeta, violeta fulminando a verde. La adrenalina recorría cada una de sus palpitaciones nerviosas a la vez que fuerza contenida trataba de empujar a quien resultara más débil…
La joven sabía que su fuerza física no sería suficiente. Saturn delineó una suave pero arrogante sonrisa y entonces Pan pudo anticipar el brote de energía que, de no haber evitado, lo hubiese herido mortalmente.
-"¡Tumba del Silencio!"-
Reaccionando con rapidez, el ojiverde se alejó de un salto antes de ser tocado por el poder de la chica, la cual, moviéndose con agilidad se abalanzó contra él blandiendo ferozmente su alabarda.
Un nuevo choque metálico cortó el viento haciendo retroceder un par de pasos al pelinegro. Esgrimiendo su poderosa espada Pan contuvo uno, dos, tres feroces golpes antes de esquivar con extrema velocidad un cuarto ataque y abalanzarse con decisión contra ella, siendo bloqueado en el último momento. Nuevamente uno contra otro, rostro vs rostro, ninguno pudo evitar sonreír con evidente arrogancia. Definitivamente la batalla no parecía perder equilibrio.
Un tanto consternado, por un momento Pan se pregunto qué era lo que estaba deteniendo a la pelinegra. La legendaria Sailor Saturn de la que había escuchado no se tentaría el corazón para acabarlo sin darle ninguna oportunidad ¿Qué había cambiado?... La única explicación lógica era que quizá la precavida joven esperaba acabar con su vida tratando de dañar lo menos posible el 'Cristal Dorado' que él protegía y que Serenity deseaba.
Con los brazos de ambos bien sujetos en sus respectivas armas, fue Pan quien primero comenzó a mostrar signos de marcado cansancio y esto arrancó una sonrisa de suficiencia en el femenino rostro.
-"He de admitir Príncipe, que has resultado ser un digno oponente"- murmuró con su rostro muy cerca de él –"pero ambos sabemos cómo terminara esto"-
Pan la observó inexpresivamente, de pronto una idea atravesó sus ojos: distracción.
–"¿Por qué haces esto, Saturn? Has dicho antes que estas aquí para protegerla… hasta de ella misma ¿Por qué no cumples con tu obligación?"-
La sonrisa en el blanco rostro no se esfumó y, bajo un ágil movimiento de la soberbia alabarda, Saturn golpeó fuertemente la espada dirigiendo con determinación y grácil velocidad la delgada hoz al cuello del ojiverde, quien apenas y pudo esquivar el corte a casi un centímetro de su piel.
Uno y otro, de un sólo salto se separaron lo suficiente. La respiración de ambos era agitada, pero una delgada línea de sudor marcaba la frente del chico. La pelinegra contestó como si nada:
-"Mi misión ahora eres tú, Príncipe"-
-"¿Acaso no puedes sentirlo, Saturn?"- Cuestionó incrédulo –"Tu misión es protegerla pero no has sido capaz de ver la forma en que es utilizada"- pausando un segundo contempló la inalterable mirada de la chica –"¡Ella no es más tu Princesa! ¡Abre los ojos Sailor Scout! ¡Ella no es Serenity!"-
Sin seña alguna de creerle, la pelinegra entrecerró los ojos con interés. Con tranquilidad su suave voz rompió el silencio ocultando tras ella, un casi incontenible dolor.
-"Claro que no es la misma"- declaró intentando que la voz no se le quebrara. Con resentimiento marcado en sus palabras, añadió –"No es la misma, y eso se debe a ti. El daño que le has causado es enorme. Por primera vez su corazón conoce el odio y es algo entendible. De no ser así, el sufrimiento en su alma la habría matado… Su odio y su venganza es lo único que tiene ahora."- por un momento la intensa mirada violeta ensombreció, pero un instante después volvió a fijar la vista en él, con una línea de sarcasmo cruzando por sus labios –"Eso, joven Príncipe,"- remarcando la última palabra –"quizá sea algo conocido por usted"-
Pan entrecerró los ojos, frunciendo el ceño y apretando los puños soltó con furia –"No te atrevas a cuestionar mi odio… No sabes lo que es odiar"- afirmó con la voz apagándosele.
-"Sé que te odio, Pan"- alegó marcando con resentimiento cada una de sus palabras –"Por primera vez, y a pesar de ser quien soy, siento esto. Sé que te odio como jamás creí odiar. Así que sí, creo saber lo que sientes"-
-"No tienes… ni una mínima idea de lo que siento, Guerrera."- objetó e inconscientemente sus puños se cerraron más y más, las verdes pupilas temblaron de ira a la vez que ocultaba la mirada entre las sombras, apartando por primera vez la vista de ella.
Ella no se inmutó por lo escuchado, aunque su mirada entristeció a sobremanera al susurrar -"Tus acciones, y tu estúpida venganza acabaron con todo mi mundo…"- con la voz comenzando a temblarle, Saturn señaló con un tenue movimiento de su alabarda hacia la Torre más alta del Palacio de Cristal –"Esa niña, esa estrella con luz propia fue quien me salvó"- exclamó sin poder evitar que la voz comenzara a fallarle –"Fue gracias a ella que una alma marcada como la mía pudo por fin conocer y sentir lo que era el amor ¡lo que era amar y ser amada!. Ella me mostró su luz, su calor. Y cuando nadie más lo hizo, ella confió en mí… Contra todo pronóstico, ella apostó por mí."- afirmó, entonces un ya conocido nudo comenzó a formarse en su garganta y una incontenible furia recorrió cada fibra de su ser –"¡La has lastimado como no tienes idea!"- Reclamó –"¡Y a mí! Tu ridícula venganza ha acabado con la vida que ni en sueños anhele…"- su voz se quebró –"Aquellas que inevitablemente me temieron, terminaron aceptándome, acogiéndome en sus corazones… amándome y enseñándome a amar. Por primera vez supe lo que era tener una familia, una familia en la que tuve cabida: mis madres, mis amigas y compañeras… "- un ahogado sollozó escapó de sus labios –"Una existencia que abracé y a la que me aferré… ¡Era una vida! Una vida sin esperar batallas, sin buscar infundir terror ni desesperación con mi presencia; Una vida en la que mis compañeras me veían sin miedo, pero sobre todo con cariño, con amor…"- sus ojos se cristalizaron y un marcado dolor comenzó a palpitar en su interior –"¡No sabes lo que se siente perder lo único bueno que has tenido! ¡Lo único por lo que toda tu existencia tendría sentido! Ahora, lo único que tengo, más allá de mi deber, es proteger a toda costa a mi Princesa… Es la mínima muestra de agradecimiento que puedo darle por permitirme conocer tan corta, pero maravillosa vida"- con la voz temblándole, sus ojos se entrecerraron al concluir con amargura –"Si, Príncipe, sé que lo que siento es un abrumador odio. Te odio, odio tu sola existencia. Odio la maldición en que tu destino se ha convertido"-
-"¿Maldición? Si, quizá sea la forma adecuada de definir mi propio destino"- reconoció. Con las facciones inundadas de un infinito dolor, pero sobre todo de evidente culpa, el consternado ojiverde contempló la lastimada expresión de la joven. A pesar de cada acusación, él no podía mirarla de la misma forma que ella lo veía. No sentía odio, aunque el natural miedo que habían fundido en él desde tiempos añejos aún permanecía, él no podía sentir odio hacia esa Sailor Scout. Ver quebrarse a esa linda jovencita, casi una niña, ante el sufrimiento de la pérdida, era desconsolador. Una dolorosa pena inundó el corazón del joven, una infinita pena por ser el causante de tanto daño. Pero, si pudiera volver el tiempo, sabía bien que actuaria de la misma forma, porque su dolor quemaba tanto o más que el de ella, quizá más que el de la propia Serenity.
Con voz suave, sin ningún rasgo de maldad, Pan ocultó la mirada de la de ella tratando de esconder su dolor, confesando:
-"Siento tu pena, Saturn, pero ahora, trata de comprender la mía. Hablas de amor, de una familia, de confianza… Bueno, cierra los ojos un segundo"-
Con el corazón todavía palpitándole fuertemente, algo renuente Saturn lo hizo. Con suave voz, el tranquilo ojiverde continuó –"Ahora imagina a uno de esos seres queridos, el que más amas y respetas, a quien confiarías tu vida con el corazón en la mano; un padre, un hermano, un amigo… alguien que sabes te ama, y a quien amas por ser quien es… ¿Lo tienes?"- su varonil voz fue ahogándose por el punzante sentimiento que crecía a la vez que un claro recuerdo quemaba en su mente:
'Era otro tiempo, frente a un hermoso lago y con el sol ocultándose en el horizonte reflejando toda su luz en la cristalina agua, como un ensueño. Un jovencito de ojos azules observaba un punto indefinido, sentado frente al lago se mantenía sólo y callado. Un poco alejado de ahí, un niño de ojos verdes lo veía con admiración y sonriendo, puesto que estaba feliz de estar aprendiendo tanto de aquel. Su hermano era tan valiente y audaz. Era su mejor amigo. Podía contarle sobre todo y ser correspondido de la misma forma. Ambos confiaban indiscutiblemente en el otro.'
Cerrando los puños de golpe, Pan trató de alejar esa imagen sin poder evitar que sus ojos ardieran, entonces continuó –"Bien, distingue a ese amado ser, imagínalo a tu lado, viéndote, sonriéndote, provocando en todo tu ser una inaudita felicidad, un eterno agradecimiento a la vida por tenerlo contigo…"-
La joven chica, sin saber por qué, hizo lo que las profundas palabras le decían, a su mente llegaron las claras imágenes de Haruka, Michiru, Setsuna: sus amadas madres.
Evitando cerrar los ojos, Pan sintió todo volver con más fuerza. Con los ojos ardiéndole, sus palabras se quebraron por el incontenible y agudo dolor en su pecho –"Ahora… ahora imagina a tu ser más querido apuñalándote a traición ¡arrebatándote la vida que sin dudar hubieras ofrecido por él!"- exclamó con dolorosa furia e infinita pena.
La pelinegra abrió los ojos de golpe. Por un aterrador segundo, sólo un instante, en su mente los amados rostros de sus madres se habían endurecido y casi podía jurar que había sentido el mortal y cruel golpe. Jadeando, los ojos de la jovencita mostraron por unos segundos un desesperanzador terror; finalmente la pena contenida desde que todo comenzó la rebasó y un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas. Era cruel, inconcebiblemente cruel siquiera imaginarlas así.
-"¿Te das cuenta de la amargura que me consume?"- cuestionó él con las pupilas y los puños temblándole –"Creí que… creí que el dolor se calmaría si podía vengarme…"- apagándosele la voz, añadió en un murmullo apenas audible –"pero ni siquiera fui capaz…"-
Ofuscada, y por primera vez aterrada por la perspectiva mostrada, la joven Guerrera tragó en seco tratando de alejar tan atroces pensamientos. Entonces, desubicando completamente al chico, con cálidas palabras Saturn susurró:
-"Lo siento…"- fue un murmullo, quebrado, apenas audible.
Levantando la abrumada mirada, Pan clavó la vista en la destrozada jovencita que no pudo evitar ocultar las gruesas lágrimas que bañaban su rostro. Fue entonces que el joven Príncipe comprendió como la situación había rebasado el ahora corazón puro de la chica. Todo ese tiempo, desde lo sucedido, ella parecía haber contenido su dolor.
-"L-lo siento…"-repitió ella con la voz temblándole –"No facilitas mi misión"- confesó conteniendo un sollozo –"Estoy obligada. No soy lo que fui, mi corazón es humano después de todo, pero mi esencia sigue siendo la de una Guerrera… Y tú has provocado suficiente daño como para permitirte continuar"-
-"Lo sé, jamás pretendí otra reacción. Tú eres Sailor Saturn, la Sailor Scout más temida y al mismo tiempo, la más cercana a Serenity… Lo cual me lleva a la única exigencia que puedo hacer: ¡Deja de verla con amor! Aleja de ti el dolor que ella te transmite ¡obsérvala como la Guerrera que eres, y date cuenta del engaño!"-
Aún con los ojos cristalizados, Saturn frunció el ceño. Entonces, cerca de ahí pudo sentir la presencia de Sailor Mars llegar y entrar al enorme Palacio de Cristal dirigiéndose junto a Serenity.
Pan continuó –"Tu poderoso muro ha desaparecido ¡debes ser capaz de sentir ahora toda la maldad que ella está despidiendo!"-
Con las últimas palabras resonando en su mente, todavía con el nudo en la garganta por el dolor reconocido, Saturn sintió por primera vez algo diferente, algo que estaba segura había estado ahí pero que extrañamente no había notado. Entonces, con un escalofrió paralizándole el corazón, la aturdida pelinegra reconoció la procedencia…
Levantando el rostro con antinatural rapidez, la Guerrera posó su aterrada mirada en la Torre más alta del soberbio Palacio de Cristal. Paralizada de absoluto miedo, la jovencita desorbitó la mirada al comenzar a notar como una oscura sombra envolvía la estructura… De pronto, todo comenzó a verse más claro en su memoria y las palabras de Pan tomaron sentido, como si una capa delgada que antes nublaba su vista hubiese desaparecido.
-"Imposible…"- alcanzó a murmurar antes de que en dicha Torre una centelleante luz se reflejara en cada pared de cristal iluminando así el oscuro cielo. El corazón de Saturn pareció detenerse por un largo segundo… ¿Era un ataque? Dando por primera vez la espalda a su enemigo, la pelinegra clavó los ojos en la fina estructura contemplando cómo la cegadora luz comenzaba a desaparecer para después de un instante renacer con la misma llamarada.
Algo estaba sucediendo y lo único en lo que podía pensar era en un sorpresivo ataque hacia su Princesa ¿Acaso Pan sólo había estado distrayéndola? Con la mente a mil por segundo, negándose a sí misma que un enemigo hubiera podido burlar su defensa, la joven comenzó a procesar cada posibilidad… entonces, con un escalofrió recorriéndola, cayó en cuenta de que ningún enemigo la había pasado… al menos no alguien a quien hubiera considerado como tal…
Volviéndose bruscamente hacia el ojiverde, pálida, frunciendo el ceño, la aterrada jovencita reclamó –"¡¿Qué has hecho?"-
Con la mirada todavía triste, Pan contestó –"Todo lo que está a mi alcance"-
-"¡¿Qué le has dicho?"- exigió saber con las manos temblándole de furia.
-"La verdad…"- refutó decididamente –"…como a ti"-
Angustiada, pero sobre todo incrédula ante la idea de que aquel chico que sabía amaba a Serena y que horas antes le había jurado lealtad fuera el que la estuviera atacando en ese momento. La joven Guerrera apretó los puños, ahora comprendía el extraño comportamiento de Seiya Kou al abandonar sorpresivamente la batalla vs Pan.
Confundida, el razonamiento de Saturn se debatía entre quedarse y terminar la batalla contra el Guardián de la Tierra, o dirigirse hacia Serenity para protegerla del que ahora la atacaba una y otra vez. Si algo la detenía aún con cierta confianza, era el hecho de que sabía bien que hace un par de minutos Sailor Mars había entrado al Palacio, y quizá ella podría proteger a su Princesa por el momento.
Una punzada de remordimiento atravesó el corazón de la chica. Sabía que si Mars descubría lo que ella acababa de comprender, su vida correría peligro; porque ahora entendía que Pan tenía razón, aquella no era completamente Serenity… No más. Un marcado frio recorrió cada fibra de su cuerpo a la vez que un aterrador hueco se instaló en su pecho cortándole la respiración. Había fallado en su misión principal y su Princesa estaba pagando las consecuencias.
En las alturas, dentro de la Torre los ataques cesaron.
Pan pareció notar la lucha interna de la Guerrera –"¿Lo has sentido, cierto?"- cuestionó a sabiendas de la respuesta. Su varonil mirada, examinando el rostro de la chica, pasó primero a una notoria esperanza al pensar que ahora tendría un obstáculo menos; pero, contemplando la reacción de ella hacia su pregunta, Pan pudo comprender entonces lo lejos que estaba de tener un aliado. Tratando de contener su irritación, el ojiverde reprochó remarcando en cada palabra una desconocida furia:
-"¿Eso no te detendrá, verdad?"-
Saturn, ahora triste, bajó el rostro. Pan se estremeció de ira:
-"¡¿A pesar de lo que estas sintiendo? ¿Del oscuro poder que ella está despidiendo?... ¿A pesar que has entendido la verdad piensas continuar a su lado?"- cuestionó asqueado. Sintiendo la sangre hervirle de rabia, objetó–"¡Ella ya no es tu Princesa! ¡No lo es! ¡Es el enemigo!"-
La abatida chica no negó nada de lo escuchado, tan sólo cerró ojos y puños recibiendo cada palabra. Comenzaba a avergonzarse de sí misma ya que ahora sabía estaba en el bando equivocado; todo lo que Haruka, Michiru y Setsuna le habían enseñado y por lo que habían luchado estaba por desmoronarse; nuevamente, y bajo el mando de las manos equivocadas, ella estaba destinada a volver a ser el monstruo que todos temían… ¡Y no quería! ¡Ya no! Se odiaba ¡se odiaba a si misma por el cruel destino que le había tocado!
Delineando una ligera pero amarga sonrisa, la atormentada joven declaró –"Ya te lo he dicho joven Príncipe, estoy a merced de mi Princesa y su Cristal"- pausó, citando las palabras que él mismo le había echado en cara -"Tu lo has dicho antes joven Príncipe: 'La Scout que posee el poder más terrible, pero que no puede usarlo si Serenity no lo desea…' ¿recuerdas? No pudiste estar más en lo cierto"- confesó bajando la triste mirada.
La furiosa expresión de Pan se suavizó al comprender lo que la Guerrera había explicado desde el principio. Ella en verdad parecía desdichada, era claro que las cadenas de la obligación estaban manipulando su razón. Recordando sus palabras, ella también había dicho: 'Un arma para destruir y frenar la dinastía Lunar para siempre. Pero éste poder sólo funcionara a su deseo y voluntad'.
De pronto, llamando la atención de ambos jóvenes una explosión de energía maligna provino de la Torre más alta del Palacio, entonces, con claridad, angustiosamente los dos sintieron como poco a poco la calidez de una estrella comenzaba a desvanecerse.
Ahora que el dolor de Serenity no opacaba más sus sentidos, la pelinegra reconoció nítidamente la ya débil energía de Seiya Kou extinguiéndose, y a su lado, una soberbia y oscura presencia que ella reconocía pero que impotentemente debía aceptar. Sujetando firmemente su magnífica alabarda, Eternal Sailor Saturn levantó con determinación el rostro, y aunque no fue capaz de ocultar su tristeza, una vacía resignación se reflejó en los ojos violeta.
-"Lo siento, joven Príncipe, esta batalla debe terminar ya"- sentenció con la voz apagada.
Pan abrió los ojos de par en par antes de reaccionar al poderoso ataque.
-"Tumba… del Silencio"-
…
En ese momento, dentro del Palacio, en la Torre principal.
En la entrada al enorme salón, de pie pero con un incontenible miedo recorriéndola, una herida joven de cabellos azabaches comenzó a negar con el rostro tratando de auto convencerse que todo era un error, una pesadilla. Con los ojos abiertos de par en par, aterrorizados, Mars alcanzó a ser testigo del último suspiro de Seiya Kou.
-"¿Q-qué has hecho?"- cuestionó con la voz entrecortada ante lo que inevitablemente había presenciado.
Viéndola con frialdad y notoria sorpresa, era evidente que Serenity no esperaba a la chica. Ahí, frente a ella estaba Eternal Sailor Mars, quien con obstinación y todavía negando con el rostro, en ningún momento apartó los ojos de los suyos. La confundida mirada pasó de miedo a angustia, a tristeza y finalmente dolor.
La joven de negros cabellos se quedó congelada por un par de segundos, tratando de entender todo lo que su aturdida mente procesaba. Tras un instante, sintiendo un doloroso nudo formarse en su garganta, un agudo dolor palpitó en su cabeza, sus pupilas temblaron y sus ojos se cristalizaron, entonces, reaccionando, instintivamente retrocedió un paso a la vez que cuestionaba todavía incrédula:
-"¿Serena?"- su voz sonó rasposa, ahogándosele en los labios.
Serenity recompuso su expresión inmediatamente. Su fría mirada se regodeó de orgullo al constatar el miedo que infundía. Entonces, como si tratara de burlarse de ella, declaró con naturalidad:
-"Él trató de matarme. Su traición ha sido pagada"-
-"N-no"- negó la aterrada joven. Miles de atronadores pensamientos atravesaron su mente en busca de una explicación.
Tratando de controlar sus sentidos y regular su agitada respiración, Mars sintió un agudo escalofrió recorrer su espalda y cada uno de sus nervios. Su corazón comenzó a latir velozmente y un pesado sentimiento se instaló en su pecho sintiéndolo bajar hasta el estomago… Sus fuerzas comenzaron a fallarle, sus piernas temblaron sin poder saber si era debido a la abrazante herida en su pantorrilla o al incesante miedo que comenzaba a envolverla.
De pronto cada situación vivida los últimos días pasó ante sus ojos. Mars comenzó a comprender, a dar sentido al escenario frente a ella y a todo lo sucedido hasta ahora. Con cada recuerdo quemando en su mente, fue como si de repente le hubieran quitado una venda de los ojos… las cosas empezaron a llegar con claridad. Ahora, ahora frente a ella fue capaz de ver la frialdad de su Princesa y la oscuridad que la rodeaba; pudo ver lo vacio de sus ojos y como en ellos no quedaba ningún ápice del dolor que la verdadera Serena sentía.
Con las fuerzas fallándole, la pelinegra sintió doblarse cayendo sobre sus lastimadas rodillas, y llevándose ambas manos a la cabeza trató de contener la hasta ahora desconocida sensación de explosión que se desataba en su interior:
¡Ella no era Serenity! ¡No era su Princesa!... ¡No era Serena!...
Sintiéndose incapaz de seguir viéndola a los ojos, la estupefacta Guerrera cerró los parpados sujetándose la cabeza con extrema fuerza. Miles de emociones y terrores la envolvieron y acecharon.
La rubia se limitó a observarla, deleitándose segundo a segundo con la oscuridad que el miedo y el dolor generaban.
La pelinegra sintió la cabeza darle vueltas mientras varias escenas se repetían una y otra vez en su mente, entonces lo recordó: recordó lo sucedido una noche antes, cuando Serena perdió el control de su poder al enterarse de la muerte de Endimión; en su memoria se repitió la desconsolada escena antes de que el Cristal Plateado se fragmentara, donde la pena en el corazón de la rubia fue tan grande que el mismo Cristal la envolvió en su brillo quizá intentando protegerla contra tanto dolor; recordó cómo, preocupada, a pesar de las explosiones de energía que la rubia generaba, Mars había llegado hasta ella para ser testigo de cómo, con el Cristal Plateado levitando junto a su pecho, Serena estaba con el rostro bañado en lágrimas pero su mirada estaba completamente apagada, sin vida. Buscando ayudarla e impedirle que cometiera una locura, Mars, entre torrenciales expulsiones de poder, de un momento a otro tomó la fría mano de su amiga, y de pronto Serena reaccionó girando bruscamente el rostro, fijando la mirada sobre la pelinegra, quien por un instante casi pudo jurar que los entristecidos ojos azules la habían visto con ira total… inmediatamente, quizá reconociéndola, la expresión había cambiado a una de infinito dolor.
Recordando lo que en esos momentos pensó, Mars presintió que algo no estaba bien. La mirada de Serena estaba llena de tanto sufrimiento, de tanta pena que parecía suplicarle que terminara con su dolor… Su rostro, su mirada, era desconsolador, intolerablemente desconsolador porque, lastimada y herida, Serena le había querido decir mucho más con esa mirada, mucho más de lo que en ese momento temió creer…
Si, hasta ahora era que la Guerrera de Fuego comprendía su propio presentimiento. Lo que su razón le decía pero que su corazón se había negado a admitir. ¡Había sido una tonta! Comenzó a reprenderse a sí misma por haber fallado ¡Serena trató de decírselo! A un nivel inconsciente la rubia suplicó ayuda… ¡y ella le había fallado!
Todavía de rodillas y con la vista en el suelo, la acongojada pelinegra sufrió una frenética mezcla de miedo, culpa y dolor que inevitablemente la hicieron temblar en cada fibra de su piel. Sus ojos se cristalizaron tormentosamente y un agudo dolor punzó en su cabeza ¡Todo era su culpa!… su culpa… Si tan sólo ella hubiera hecho lo que le correspondía... Su mente daba vueltas con cada recuerdo que la golpeaba una y otra vez, lastimándola:
Las crueles batallas de esa misma noche y con ellas, la imagen de una tierna y amable Guerrera de cabellos castaños sonriéndole con cariño ante sus ojos… ¡Jupiter! Mars se llevó una mano a los labios conteniendo un lastimoso sollozó al reproducir en su mente la caída de su amiga. Lita había dado su vida por ella y por lo que en ese momento había creído correcto. Abrumada, se llevó la otra mano a los labios negando con el rostro. Mars comprendió que todo había sido en vano, la destrucción de la ciudad y las vidas cobradas en las afueras del Palacio… todo. Apretando las manos contra sus temblorosos labios, sintió una aguda presión nacer desde la boca del estomago y subir por su garganta. De pronto, reparó en una deteriorada humedad que rozaba la cercanía de su boca e instintivamente, con lentitud separó unos centímetros las manos de su rostro, observándolas… Abriendo los brillantes ojos de par en par, repentinamente un desquiciado temblor la dominó al volver a ver como la blancura de sus guantes se había perdido, y como ahora ya no era odio lo que la embargaba al verlos, sino un profundo asco y angustiosa recriminación hacia ella misma; El estomago se le revolvió a la vez que una repugnante sensación la envolvía...
Sangre. Perturbada observó los sucios guantes cubiertos de sangre todavía húmeda… ¡¿Qué había hecho?
Un sollozo logró escapar esta vez de sus trémulos labios y sus ojos enrojecieron de desesperación. La sangre en sus manos era del que había creído su enemigo, de aquel que, ahora sabía, justamente intentaba proteger la Tierra… Algo que hasta hace unos momentos ella también creía estar haciendo.
¡No! El escalofrió se intensificó y desesperados estremecimientos la azotaron ¡No! ¡No! Ella… ella se había convertido en lo que todos estos años había combatido: el enemigo.
Serenity observó con delicia cada una de las reacciones de la destrozada Guerrera frente a ella, disfrutando cada estremecimiento y emoción descontrolada. Podía sentirlo, casi como si la pelinegra se lo estuviera diciendo, o mejor aún, mostrándoselo: podía sentir el miedo, la culpa, la ira, las dudas… la tristeza… el dolor. Podía sentirlo y regodearse con ello, alimentándose, exigiéndolo. Radiante, y a sabiendas que la atormentada joven había descubierto todo, comentó con burlona elegancia:
-"¿Duele, cierto? Saberte ya no más una justiciera… sino una asesina"- Mars reaccionó como si la hubieran golpeado y sujetó su cabeza con fuerza. Serenity, entrecerrando los ojos con diversión y acariciando sus labios, añadió –"Ver a tus seres queridos caer y que fuiste inútil en auxiliarlos; saber que no volverás a verlos, es insoportable…"-
-"¡Basta!"- Reclamó la desesperada joven todavía sin atreverse a verla –"Basta…"- murmuró abrazando con fuerza su cabeza, cubriéndose los oídos.
-"Mírame…"- ordenó la rubia con falsa inocencia tomando por sorpresa a Mars, quien tan sólo se limitó a abrazarse a sí misma, sin todavía atreverse a levantar la mirada -"Mírame"-insistió con autoridad.
Con lentitud, la aturdida joven levantó la mirada. Sus cristalizadas pupilas temblaban y su pálido rostro buscó inmediatamente el de la rubia. Su respiración se contuvo.
Serenity sonrió despectiva y con cinismo preguntó –"¿Me odias? ¿Odias a tu Princesa?"-
Contemplando la orgullosa imagen de su Princesa, una pesada sensación abarcó su estomago. Sailor Mars sintió los ojos arderle, y tratando que el nudo en la garganta no la ahogara, contestó con seguridad:
-"¡Odio lo que le has hecho a Serena!… Eres un monstruo que ha tomado su forma y color, pero no eres ella… eres 'Caos' "-
La sonrisa de Serenity se desvaneció y por un momento su rostro endureció de evidente odio. Un segundo después su expresión se recompuso.
-"Ya no hay más Serena aquí"- declaró con sarcasmo –"Ella me entregó su alma y corazón… las abandonó"- Mars sintió una desgarradora punzada en el pecho, la rubia añadió con diversión –"Ella me liberó sin importarle nadie más, fue ella quien me permitió hacer todo esto"-
-"¡No!"- Negó la joven con la mano en el pecho, tratando de contener la presión que comenzaba a asfixiarla –"¡Mientes! Serena no… ella no…"- trató de decir, pero su voz quebrándosele la traicionó.
Serenity rió con melodiosa gracia –"Ahora, ahora el tiempo se acaba"- y sin darle tiempo a nada, levantando ambos brazos un singular brillo nació entre sus manos y dejándolos caer con fuerza, un poderoso ataque surgió velozmente embistiendo a una desprevenida Sailor Mars.
…...
Fuera del Palacio.
-"¡Basta Saturn!"- exigió de nueva cuenta Pan. El joven Príncipe y ahora Guardián de la Tierra acababa de esquivar uno más de los poderosos ataques de la Sailor de la Destrucción.
Nuevamente el escenario era devastador, cortinas de tierra y polvo eran levantados confundiendo momentáneamente a ambos contrincantes.
Pan comenzaba a desesperar. Ahora sabía que Sailor Saturn estaba muy lejos de ser una aliada a pesar de ya conocer la realidad de los hechos, y así también sabía que el tiempo se le estaba terminando, en cualquier momento esta Sailor Scout acabaría con él y entonces su misión como protector fallaría. No tenia opción, Saturn lo mataría, pero él debía intentar burlarla y llegar hasta Serenity y tener así al menos una oportunidad de salvar el planeta.
La cortina de polvo comenzaba a desvanecer. Precavido, Pan tomó posición defensiva esgrimiendo su espada, entornó los ojos atentó a cualquier indició de su enemigo. La oscuridad de la noche era densa, pero el brillo de la luna reflejada en el maravilloso Palacio era suficiente, sin embargó, el ojiverde ignoraba la amenazante sombra que comenzó a delinearse a su espalda… una sombra que instante tras instante se remarcó entre la polvareda con los ojos brillándole de astucia, a la vez que en sepulcral silencio blandía la imponente alabarda para dar el último y mortal ataque.
Sucedió muy rápido: de pronto un poderoso despliegue de energía se sintió en la lejana Torre del Palacio de Cristal, y en su preocupación, Saturn provocó un ligero corte de aire que fue suficiente para prevenir al joven Príncipe, quien con velocidad esquivó el ataque que sin duda lo hubiera matado y, aprovechando la distracción de la pelinegra, de entre sus manos creó un aro de energía que la rodeó, frenándola y conteniéndola.
Furiosa, Saturn contorsionó el rostro de rabia al saberse atrapada observando cómo su poderosa alabarda caía a su lado resonando en el suelo.
Pan no perdió el tiempo, tan sólo escuchar el golpe metálico sonando en el suelo, dio la espalda a la apresada Guerrera antes de esfumarse en el aire y un instante después aparecer en la entrada del Palacio. Dando una última mirada a su furiosa contrincante, sabiendo que su trampa no la sujetaría por mucho tiempo más, echó a correr con destino a la Torre más alta, en donde su verdadera enemiga parecía estar entablando otra batalla.
Sailor Saturn observó a su rival escapar y dirigirse peligrosamente hacia el ser que ahora era su deber proteger. A pesar de la rabia que recorrió cada una de sus terminaciones nerviosas, inconscientemente no pudo evitar desear que aquel lograra lo que ella ya no podía hacer… El deseo fue fugaz pero terminó calcinándose con la ira que repentinamente comenzó a surgir en su interior, esa ira que conocía pero no extrañaba…
Con la sangre hirviéndole, un incesante poder le corrió por las venas, furia que la hizo estremecer de satisfacción al sentir como la verdadera, soberbia y temida Sailor Saturn despertaba en ella…
…
En el interior del Palacio.
¡BRAOOOMP!
-"¡Ahhhg!"- gimió una malherida Sailor Mars cayendo de golpe tras estrellarse contra uno de los enormes muros de la Torre.
Ataque tras ataque, sin darle ninguna oportunidad Serenity arremetió contra la pelinegra dañándola cada vez más y más. Divirtiéndose, disfrutándolo, jugando con ella.
La dañada Guerrera permaneció en el suelo, sin poder ni tener la fuerza necesaria para ponerse en pie. Completamente malherida: con el cuerpo arañado, el rostro ensangrentado por un marcado corte en una de las mejillas y el labio roto, quizá un par de costillas rotas punzándole profundamente en el tórax; pero su mayor problema, la pantorrilla que le había sido lastimada en abrazadoras llamas en la última pelea, ahora estaba en su totalidad lisiada, y el ardor era una tortura insoportable.
Apretando los labios y los puños, conteniendo el sufrimiento Mars cerró ambos ojos y tragó en seco. Costaba respirar, lastimaba.
Riendo fría y melodiosamente Serenity cuestionó con saña –"¿Qué tal ahora?... ¿me odias?"-
Jadeante, la malherida chica apenas fue capaz de moverse con deplorable lentitud, sentándose en el mismo sitio en que había caído y recargándose con sumo esfuerzo sobre el muro en que su sangre quedó impregnada. Sujetándose con fuerza las golpeadas costillas, trató de apaciguar el penetrable dolor sin conseguirlo. Una desgarradora presión atravesó su pecho y subió por su garganta, ahogándola, obligándola a toser su propia sangre. No respondió.
Observando el rostro de su soberbio verdugo, Mars no pudo evitar que sus ojos se cristalizaran y ardieran por la infinita pena que estaba sintiendo. No. No la odiaba, no podía.
Adivinando la respuesta, Serenity endureció el rostro y susurró gélidamente –"Te daré razones para odiarme"- dijo justo antes de lanzar otro poderoso ataque contra la herida Guerrera.
¡BRAOOOMP! Retumbó en todo el lugar.
Mars reprimió el agudo quejido que trató de escapársele. Respirando con dificultad, viendo sin ver, con el espíritu quebrado, rendida y acabada por completo, entrecortadamente la jovencita logró objetar:
-"¿P-por qué e-entonces no acabas c-conmigo como lo has hecho c-con los d-demás?"- su tono fue quebrado, amargo, casi suplicante.
Con una cruel sonrisa formándosele en los labios, Serenity respondió con gélida decisión –"Porque mi apetito es verte sufrir como las he visto a ellas, que tu imagen cubierta de dolor y tu expresión de terror se conserve en mi memoria. Porque quiero que dejes de verme con ese asqueante cariño. ¡Deseó que me temas!"- exigió contorsionando el rostro –"¡Que la última imagen que esta niña tenga de ti sea qué supliques por tu vida y me veas con horror!... como el monstruo que dices soy"- puntualizó maquiavélicamente.
Consternada, como si hubiese recibido una bofetada Mars frunció el ceño. Si, su resentimiento comenzaba a nacer y crecer más y más en su interior. Cerrando los puños sintió con claridad el temblor de sus manos, no por temor, sino por la impotencia que sentía al saberse inútil como contrincante. Con sus ojos ardiéndole trató de contener las lágrimas. Pero entonces, las palabras de la rubia terminaron de procesar en su aturdida cabeza: ¿Ella… ella había dicho 'una última imagen'? ¿Una última imagen para… Serena?
De pronto sus confundidos y acelerados pensamientos comenzaron a relacionarse en su mente. Bajando el rostro ocultándolo, abriendo los ojos de par en par, poco a poco creyó empezar a entender… Tratando de darle un sentido, o quizá de aferrarse a una esperanza, recordó entonces el furioso y despectivo reclamo que había escuchado susurrar a la rubia después de asesinar a Seiya Kou: 'Te subestime' había dicho 'pero pronto serás completamente mía… Sorprendentemente, casi arruinas todo'…
¿Acaso era posible…? ¿Era posible que Serena aún estuviese ahí?
Con el corazón retumbándole de emoción contenida, y a pesar de sus mortales heridas Sailor Mars levantó su expectante mirada tan a prisa que desconcertó a la triunfante rubia, quien no pudo evitar mostrar confusión en sus normalmente imperturbables ojos. La pelinegra no pudo contener la pregunta que la estaba asfixiando, susurrándola apenas audible y entrecortadamente:
-"¿Q-quieres decir… que e-ella todavía v-vive?"-
Indudablemente la pregunta tomó por sorpresa a la arrogante rubia, quien borró su triunfante sonrisa de golpe. Recomponiéndose enseguida, contestó como si nada:
-"Pronto no será así"- confesó levantando una ceja –"Al fragmentarse, el Cristal de Plata intentó hacer lo mismo que Sailor Galaxia: huir de mí cuando dio por perdido todo, alojándose y escondiéndose en sus Guardianas y protectoras"- relató con fingida molestia, pero su gélida sonrisa volvió a dibujarse en sus labios –"Casi lo he recuperado en su totalidad, mi colección está por terminar, sólo faltan dos Sailor Scout y el ritual estará completo… Y lo mejor, es que una de ellas ha venido a ofrecerse en bandeja de plata"- añadió con diversión.
Lo que por unos momentos fue esperanza en los intensos ojos, nuevamente se transformó en inquietud. Sin darle tiempo a reaccionar, Serenity rió macabramente antes de sentenciar con sarcasmo y burla:
-"Ahora, sólo dame lo que quiero"-
Los impresionados ojos de la pelinegra se abrieron de par en par antes de recibir de lleno el imponente impacto que de nueva cuenta la lanzó varios metros atrás estampándola con saña en la gruesa y helada pared. Esta vez el grito de dolor no pudo ser contenido.
Mortalmente herida, tendida en el suelo, Sailor Mars se encontró boca abajo, con los ojos firmemente cerrados. Muy a su pesar, creía que todo había terminado, hasta que un intermitente fuego en su interior la hizo consciente de su alrededor: múltiples heridas quemaban en cada una de sus extremidades, ardiendo de punzante e insoportable dolor, parecía que miles de filosos aguijones atravesaban una y otra vez su piel.
Serenity se acercó nuevamente con regocijó en su mirar.
-"Ahora es tarde…"- dijo enfatizando y disfrutando cada palabra–"Mi poder esta al máximo, el sufrimiento causado es irremediable"- susurró tan maquiavélicamente que la malherida joven sintió un escalofrió recorrer su espalda. Moviéndose con extraña e irreconocible voluntad, a pesar de dolor que eso infringía, Mars fue capaz de recargar su peso sobre sus brazos y rodillas. Serenity continuó –"Su corazón está completamente roto de dolor y culpa…"- con un sutil y elegante movimiento de su cuello, llevó su mirada hacia las alturas señalando algo con orgullo –"…y sus manos, sus manos están cubiertas de sangre anhelada jajaja"- rió con saña.
Escuchando la melodiosa pero gélida risa, Mars, paralizada por el pánico de la expectativa, levantó lentamente su mirada hacia donde ella veía. Con horror, con un devastador terror su cuerpo se congeló mientras que una clara punzada de dolor atravesaba su corazón. Abriendo los ojos de par en par, sus pupilas sólo fueron capaces de reflejar distinguibles destellos de luz que bailaban en las alturas. La opresión en su interior fue asfixiante y un lastimoso nudo se formó en su garganta impidiéndole respirar…
-"Nooo…"- negó con la garganta quebrada sin poder ver más allá de lo que ella le mostraba. Un doloroso sentimiento de 'deja vu' la estrujó al sentir crueles recuerdos envolverla. Varios metros sobre Serenity, levitando tétricamente en las alturas seis conocidos y desesperanzadores brillos recibieron su mirada. Sin poder dar crédito a lo que veía, Mars pudo por fin ser dueña de sus movimientos y, sintiendo que toda esperanza la abandonaba, bajó el rostro sin sentirse capaz de volver a levantar los ojos.
Seis brillos estaban ahí, seis colores… seis semillas estelares…
-"¡¿Qué has hecho?"- reclamó con los ojos ardiéndole y las manos temblándole en el frio suelo.
-"Divertirme"- puntualizó con suficiencia y arrastrando las palabras con frialdad –"He mancillado con gusto cada buen e inocente sentimiento que su alma albergaba… Una a una sus Guardianas han caído creyendo luchar por una causa justa, me he alimentado del odio y resentimiento que han sentido, lo he disfrutado, lo he utilizado a mi antojo. Fue tan sencillo manipular el amor y cariño que sienten por esta niña, tanto así, que logre ponerlas en contra del planeta que las vio nacer y decían amar…"-
Con las pupilas temblándole, la pelinegra no fue capaz de ver cómo, repentinamente, otro poderoso ataque era lanzado por la soberbia y orgullosa rubia que, sonriendo abierta y cruelmente, la observó ser embestida, lastimada y lanzada con justa fuerza varios metros más allá.
Irguiéndose en toda su altura, Serenity levantó el mentón con orgullo y una regodeante sonrisa se formó en sus labios mientras que, delicada y elegantemente, con la punta de sus dedos delineaba las líneas de su blanco cuello. Sentía el miedo, la angustia y la furia irradiando de la malherida joven, y lo estaba disfrutando.
Débil, Sailor Mars ya no tenía las fuerzas necesarias para moverse. Con el rostro en el frio suelo, reaccionando cerró ambos puños con fuerza y su cuerpo exigió aire que tan sólo entrar provocó que un agudo quejido escapara de sus labios. Dolía respirar, sentía los huesos perforarle el pulmón y algo pesado presionar su pecho. Los ojos le ardieron de dolor a la vez que un conocido sabor metálico inundaba su boca y un hilillo de sangre le resbalaba por el mentón. Conocía esa sensación… Estaba muriendo, sin embargo, no era esa angustia la que dominaba su mente; Era horrible como, a pesar de apretar los parpados con fuerza, de forma espectral frente a sus ojos todavía bailaba la imagen de las semillas estelares de sus amigas, sus compañeras… Un súbito escalofrió recorrió su cuerpo e irremediablemente una infinita rabia cubrió su corazón: Podía imaginar el rostro de confusión de las chicas al verse traicionadas y atacadas por su Princesa… El terror en sus miradas… la tristeza y el dolor de la decepción…
Apretó los dientes con furia y redirigió sus escasas fuerzas a sus extremidades tratando de moverse. Apoyándose con sus débiles brazos, separó el rostro del frio suelo, su cuerpo se estremeció por completo y cada uno de sus entumecidos músculos trató de desobedecer sus órdenes; Con el rostro abajo y ocultó entre las cortinas del negro cabello, abriendo lentamente los ojos observó la tenue sombra de su reflejo; sus brazos temblaron ante el peso de su cuerpo, un agudo dolor atravesó su tórax y con la vista nublándosele alcanzó a notar gruesas gotas de sangre manchar el piso. Entonces, Serenity habló con una voz que le heló la sangre:
-"Ella vino a mí, no la forcé a nada…"- se jactó con melodiosas carcajadas –"Ella encontró lo que buscaba: desentenderse de todo y de todos… Muéstrame el odio que sientes Mars… puedo sentirlo"- remarcó con desprecio.
Frunciendo el ceño y con ese asfixiante nudo apretando en su pecho, frenética y sin ser consciente de sus propios movimientos, con lentitud la pelinegra alcanzó a levantar el lastimado rostro y posar la furiosa y destrozada mirada sobre la figura de su atacante. Contemplándola, un instante bastó para que toda la rabia y los reproches desaparecieran…
No podía…
-"No"- soltó en un débil hilillo de voz que sonó con más seguridad que nunca. Con las pupilas temblándole, frente a ella y a escasos metros, una sola silueta estaba presente: imagen que fue haciéndose más y más nítida segundo a segundo mientras que lejanas y fantasmales voces volvían a su memoria:
'-¡Pero Rei! ¡Tienes tantos mangas! Préstame algunos…
-¡Serena tonta! Debes ponerte a estudiar…'
El nudo en la garganta se hizo más y más grande…
'-Vaya Rei, eres excepcional…
-Gracias Serena, debes de trabajar muy duro también…'
Los ojos se le cristalizaron marcadamente…
'-Oye Rei, ¿por lo menos le diste un beso de despedida a Nicolas?
–¿A qué te refieres con eso Serena?'
'-¿Rei… cuáles son tus sueños?'
'-Rei, que temperamental eres…'
Una suave y nostálgica sonrisa se delineó en sus lastimados labios…
'-¡Rei! ¿Por qué me molestas tanto? Las jovencitas lindas debemos alimentarnos bien…'
Lentamente, la sonrisa desapareció y los ojos se le llenaron de lágrimas…
'-¿Rei? ¡No! ¿Por qué lo hiciste? No me dejes…. No te vayas… ¡no me dejes sola! ¡Rei!'
A pesar de la infinita tristeza que nacía desde su corazón y se reflejaba en sus ojos, en ningún momento su mirada fue de acusación, mucho menos de odio. No, frente a ella sólo podía ver una imagen: Serena, su amiga, su compañera… Su Princesa. Ablandando la mirada, de forma automática afirmó con la voz quebrada:
-"N-no, no te o-odio Serena… No p-podría"-
La orgullosa mirada de la rubia se desvaneció de golpe y se le contorsionó de furia. El lastimado rostro de la pelinegra estaba triste, y toda la rabia y reproche que segundos antes la rubia juraba haber sentido era opacado por el perdurable cariño e inigualable comprensión que los cristalizados ojos estaban dirigiéndole.
Entonces, por un breve instante Mars creyó ver una agonizante tristeza invadir la azul mirada de su atacante… Instante que pareció no haber ocurrido cuando las orgullosas y bellas facciones se descompusieron de odio; Como si hubiera recibido una bofetada, Serenity frunció el ceño y sus ojos se desorbitaron de rabia y rencor exigiendo a gritos:
-"¡No me mires así! ¡Me repugna!"- llevándose ambas manos a la cabeza, apartó la vista de la lastimada chica y cerró los ojos con fuerza. Su cuerpo pareció estremecerse, como si la mirada llena de cariño de la Guerrera la quemara por dentro, la furiosa rubia evitó a toda costa verla directamente. Un segundo después, endureciendo los ojos, con despectiva frialdad susurró –"Creí que serias un mejor contrincante Sailor Mars, pero estas aburriéndome"- sentenció mientras avanzaba lentamente hacia su débil victima; Estando a un metro de ella, la rubia se detuvo con solemnidad.
Mars sabía que el momento había llegado, su cuerpo se paralizó y exhausta bajó el rostro clavando la vista en el suelo, donde gruesas gotas de sangre continuaban cayendo formando un charco… Los brazos no resistieron más el peso del débil cuerpo y, cayendo por inercia, girando levemente dejó que su espalda chocara con el helado piso. Estando boca arriba, su cabeza dio vueltas, mareada, confundida.
Serenity levantó el brazo, lista para lanzar el último ataque a una ya casi desfallecida Sailor Mars que no tenía las fuerzas suficientes para enfrentar a la que todavía continuaba viendo como su amiga.
La derrotada pelinegra, con la vista nublándosele, cansada, abatida, sólo siendo capaz de distinguir la silueta de su atacante que se movía en sombras, inconscientemente, por un súbito instante, casi deseó, suplicó que todo terminara, que todo acabara de una vez por todas… no lo resistía, el dolor que la atravesaba, física y espiritualmente era enorme. Fue entonces que, no soportándolo más, con los ojos ardiéndole dejó caer su rostro a medio lado y con la mejilla tocando la frialdad del suelo, clavó su mirada en la lejanía, viendo sin realmente ver, tratando de alejar su visión y sus pensamientos de la imagen que le estaba desgarrando el alma y de la cruel realidad que ya la rodeaba; Porque no era Serena quien estaba ahí, no era ella quien estaba por matarla, y no era esa la última imagen que quería llevarse consigo…
Pero, si tan sólo la Guerrera de Fuego hubiese mantenido la vista arriba, hubiera sido testigo de cómo, por un momento, la vacilación se adueñaba de los movimientos de la rubia y de cómo la ira desaparecía de los azules y gélidos ojos, y de cómo el arrepentimiento y la maldad pura lucharon internamente entristeciendo la mirada azul…
Todo sucedió muy rápido: Con un brazo listo para atacar y justo antes de hacerlo, Serenity se paralizó por un instante como si algo la hubiera sostenido impidiéndole moverse tal cual maniquí. Con la mano temblándole, titubeante, su vista se clavó en la vencida Sailor Mars; de pronto, toda maldad y frialdad desapareció de la abatida mirada dando paso a una infinita culpa que se reflejó en los ya cristalizados ojos. Como si algo la estuviera ahogando, presionándole el pecho, estaba por hablar cuando de pronto:
-"¡No! ¡Detente!"- gritó una masculina y conocida voz con autoridad.
Una casi desfallecida Sailor Mars, sorprendida por la interrupción, apenas comenzaba a enfocar la vista en la lejanía cuando otro sonido llamó poderosamente su atención; sin tener fuerzas suficientes para moverse, su rostro lo hizo en automático girando al frente, en donde pudo escuchar y reconocer la quebrada y abrumada voz que creía nunca jamás volvería a oír… voz que provino de la que hasta hace unos segundos estaba por matarla. Anonadada, contempló y fue testigo de la inesperada expresión:
-"¿D-Darien…?"- susurró lastimosamente la confundida rubia, quien con súbita y dolorosa sorpresa clavó su cristalizada mirada en la entrada del magnífico salón. Con los ojos abiertos de par en par, sin poder creerlo y con un desgarrador anheló, toda su atención se centró en la gallarda silueta que metros más allá se presentaba ante ella como en un ensueño desapareciendo todo lo demás a su alrededor…
Mars, observando a su atacante y sin dar crédito a lo que veía, por un momento creyó que su ensangrentada vista la engañaba. Olvidando su alrededor, frente a ella la soberbia y maligna presencia que se escondía tras el rostro de su Princesa parecía haberse esfumado dejando tras ella el fantasma que su amiga había sido… ¡Era ella! Destrozada de dolor y sufrimiento pero era ella: su misma mirada, triste y acabada, pero comenzando a iluminarse con ese irreconocible sentimiento de anhelo y libertad que sólo su amor era capaz de despertar en ella…
Serenity palideció a sobremanera y todo autocontrol desapareció de su entorno. Con la vista clavada en la entrada del salón, sus azules pupilas vibraron con una inaudita mezcla de felicidad y miedo; los ojos se le llenaron de lágrimas y los labios le temblaron al no ser capaz de articular palabras… Frente a ella, varios metros más allá, una varonil figura recibió su mirada, hipnotizándola:
Envestido en una magnifica armadura tan negra como su cabello, pero no tan hermosa y atractiva como su rostro, portando una soberbia y reluciente espada que reflejaba su gallardía y poder…
Continuara...
Gracias gracias gracias a todas aquellas que me han tenido paciencia y han esperado mi actualización. Y muchas más gracias a quienes me dieron su apoyo para que esto fuera posible, gracias.
Actualizare lo más pronto posible. Este ultimo chap seguro las sacó de muchas, muchas dudas y hasta se recordaron varias cosas que quedaron en los chaps anteriores.
Espero sus reviews, plzz no los olviden. Así que xfis, a dar click aki abajito en las letritas azules que dicen: Review this chapter. Sus comentarios son y serán siempre mi mayor tesoro ^^
La nota al principio sobre capítulo editado se debe a que en estos días estaré editando y con ello tratando de corregir mi ortografía deficiente de todos los chaps de este fic^^. Por su comprensión, arigato gozaimasu ~.~
Gracias x leerme ~.~
Nos vemos pronto para el ansiado final^^
