Notas: hul, planeaba actualizar antes pero se descompuso la PC y el cargador de mi laptop. Por cierto, gracias por sus dulces palabras y amable bienvenida, me hizo muy feliz ver que seguían esperando a esta persona tan irresponsable. Los quiero mucho, como de aquí al infinito. Más extractos del Cantar de los Cantares, versículo 6:2—6:3.
Capítulo XXI
Catastrofismo
{O de cómo los eventos violentos son un sinónimo de origen.}
Tom estaba más insoportable que de costumbre. Harry tenía la sensación de que la razón de tal comportamiento era debido a que se hallaba ansioso por salir de una vez por todas del diario y dejar de experimentar pequeños momentos de libertad para pasar a la absoluta independencia. Sin embargo, Harry no estaba dispuesto a tolerar el mal humor de Riddle; si ni siquiera le gustaba ser el objetivo de Hermione cuando su estado de ánimo era una bomba atómica, menos iba a querer soportar al Señor Oscuro bebé, así que como regalo de cumpleaños adelantado, le pidió que dejara de ser un imbécil.
Riddle no se tomó bien el reclamo. Harry lo ignoró. Tom dijo el que estaba siendo horrible era Harry porque estaba empezando a pasar por la etapa de la rebeldía adolescente. Harry siguió ignorando a Tom. Riddle hizo un berrinche y no salió del diario hasta una semana antes del ritual, Harry lo llamó gatito huraño y le preguntó si quería un beso en su nariz o un poco de pescado como disculpa. Tom se volvió a enojar y el ciclo se repitió hasta el solsticio de verano.
Harry le lanzó un beso al adolescente en el instante que se apareció, disfrutando del profundo ceño fruncido y mueca de Tom.
Riddle no estaba feliz por el descaro, se mantuvo con los brazos cruzados, recio a responder a cualquier pregunta o intento de conversación que Harry iniciara. Al final, no tardó mucho tener curiosidad sobre la gran cantidad de cristalería que estaba en la habitación del chico y abrió la boca.
—¿Qué es todo esto?
—Empezaba a creer que te habían comido la lengua —dijo Harry con una sonrisa.
—Imbécil —le dijo Tom a Harry y éste inhaló profunda y sonoramente mientras se tocaba el pecho con dramatismo.
—¿Cómo te atreves a ser tan grosero conmigo? ¿Quién eres tú y qué le has hecho a mi encantador Tom Riddle que preferiría la muerte antes que hacer algo poco elegante? ¿Dónde está mi muchacho bonito que parecía salido de una novela de romance del siglo diecinueve? ¡Devuélveme a mi príncipe azul! —Harry hizo bulla.
Riddle rodó los ojos y rechistó.
—No me gustas. —Harry le sacó la lengua al otro.
—Me amas, es diferente, un nivel más arriba en la escala de afecto, me parece.
Harry sonrió ante la arrogancia de Tom. Le dio el gusto de que se quedara con la última palabra y enseguida dirigió su atención a la cristalería que había invocado la curiosidad del otro.
—En general, son equipos para destilar y licuar. En estas semanas estuve yendo a unos cursos de química experimental, mientras mi Señor estaba enfurruñado, me dedique a ser una persona productiva. Aunque aún me faltan cosas por aprender, ya tengo la composición básica de la Piedra filosofal y estoy cerca de refinar la receta de las pociones que ocupare en durante otoño e invierno.
—¿Y por qué los tienes aquí? En mis tiempos, todas estas cosas correspondían a un laboratorio.
—"¿En mis tiempos?", sonaste tan viejo. —Harry se echó a reír durante un rato, cuando se calmó continuó con lo que iba a decir y pasó por alto la expresión molesta de Tom—. Como sea, no estás equivocado, por lo general este material está en un laboratorio pero por obvias razones no puedo ir a uno junto con animales muertos y partes de plantas para decir que debo de hacer pruebas para hallar los ingredientes activos. Así que tuve que comprar lo que necesitaba y experimentar en mi habitación.
—¿Nadie se ha dado cuenta de lo que estás haciendo?
—La Señora Katherine entró a mi cuarto hace una semana, estaba obteniendo aceite esencial de canela para estar seguro de que todo funcionaba… me dijo que se lo regalara cuando lo tuviera listo y que tuviera cuidado con el fuego… Luego mando a una de las ayudantes a que me vigilara por intervalos. Tengo la impresión de que piensan que estoy pasando por una etapa Liverpool.
—¿Etapa Liverpool?
—Como cuando me escapaba a la biblioteca central de Liverpool porque estaba obsesionado con leer la mayor parte de los libros del lugar, cosa imposible pero en mi mente todo tenía sentido. Quizá creen que ahora estoy muy centrado aceites o algo así.
—¿Por qué la gente que te rodea nunca te cuestiona tus excentricidades? —preguntó Tom con una ceja alzada.
—¿Porque hago cosas muy extrañas la mayor parte del tiempo…? —respondió Harry no muy seguro.
—Suena lógico. Eres la persona más rara que haya conocido jamás.
Harry asintió, no muy ofendido sino que aceptando el adjetivo como un verdad universal.
—Dejando de lado la cristalería y los experimentos en mi habitación, esperaba que revisaras las nuevas modificaciones que le hice al Sello de Salomón, en especial la parte de la estrella mágica. —Potter le extendió un papel a Tom, un borrador de lo que planeaba dibujar en el suelo de su cuarto.
Riddle revisó con detenimiento la estrella, notó que Harry había agregado más vértices e intersecciones, por lo que ahora había un octagrama en lugar de un hexagrama. Al lado del dibujo había diferentes ecuaciones que Tom recordaba haber visto en libros de matemáticas universitarias cuando estaba cursando la educación básica. Sonrió con diversión, la forma en la que estaba construido el Sello difería bastante de un acercamiento clásico mágico donde se vivía de error y ensayo. Todo lo que Potter hacía, era a consciencia, como si estuviera poniendo a prueba algo que tiene altas probabilidades de funcionar porque teóricamente todo está bien. Le devolvió la hoja al niño antes de asentir.
—Es correcto. ¿Por qué el cambio de estrella?
—El primer paso fue protección, el siguiente es para la buena suerte así que añadí una estrella de Laksmi. Deje la mayor parte de las runas pero otras son nuevas, mis cursos de este año fueron bastante provechosos. —Harry rebusco en los cajones de su escritorio para sacar un pedazo de tiza. Necesitaba comenzar pronto para que todo estuviera listo en las próximas horas.
En una pequeña parte de su habitación empezó a dibujar a mano alzada. Se movió de un lado a otro y cálculo con sus manos los ángulos correctos y el tamaño los vértices de cada figura geométrica. El círculo fue hecho con cuidado y lo mismo ocurrió con las runas. Tom se quedó lejos, viendo el proceso con interés, meditó que a lo mejor había hecho que Harry encontrara el área de estudio de la magia que mejor se le daba, incluso si fue por la fuerza. El niño tenía todo lo que se necesitaba para brillar como alquimista. Habían pasado años desde que el mundo vio uno, el último y más reconocido, fue Nicolás Flamel. No obstante, no le haría saber sobre sus apreciaciones, dejaría que Harry siguiera su camino como le placiera, ¿quién sabe? A lo mejor se daba cuenta por sí mismo de su potencial.
Después de tres horas, Harry salió de su ensimismamiento y terminó su trabajo. El sudor había mojado el cabello de su frente y nuca, sus hombros y espalda estaban rígidos y tuvo que echarse hacia atrás para sentarse en el suelo porque no sentía las piernas ni tenía fuerzas para ponerse de pie.
—Ahora sólo necesito sacar la crisálida de la caja…
Tom asintió al cabo de unos instantes. Mientras Harry descansaba, se dedicó a examinar la habitación. No tenía la frialdad de un lugar que sólo era habitado por unos pocos meses. La cama, aunque parecía haber visto tiempos mejores, tenía sábanas, almohadas y un edredón limpio; la ventana estaba cubierta por cortinas remendadas en varios lugares y el escritorio lucía desgastado pero se mantenía firme. Harry tenía montones de libros por todas partes, cuadernos acomodados en el piso en un aparente orden, matraces, tubos de ensayo y más cristalería en otro espacio, su ropa estaba colocada en dos cestos diferentes y el piso, aunque viejo, era mantenido impecable y libre de polvo. La poca luz de sol que quedaba se filtraba por los pequeños espacios que dejaban las cortinas al descubierto e iluminaban pedazos del cuarto. Era bastante hogareño e incluso entrañable, no recordaba que la habitación que alguna vez tuvo en el orfanato fuera así de agradable. ¿Fue su culpa o fue culpa de la recesión económica?
Contempló la ropa de Harry, vestía un par de pantalones deslavados, una camisa blanca percudida y un suéter holgado; era muy diferente de verlo en sus brillantes túnicas y ropa a la medida en Hogwarts, sin embargo, el chico no parecía molesto por su actual carencia, era como si lo único que le interesara fuera estar vestido.
—¿No es triste?
—¿Hm? —Harry hizo un esfuerzo por responder, estaba estirando sus piernas, intentando recuperar la movilidad y que los calambres se fueran.
—Tener que pasar de la opulencia de Hogwarts a un orfanato donde tienes que levantarte temprano para poder hacer varias tareas antes de tener derecho a un poco de tiempo libre.
Harry hizo un gesto pensativo, como si considerara la situación, luego negó con la cabeza.
—No es triste para nada. Mi situación no es tan mala, tengo un techo, me dan comida, me cuidan incluso si no tienen tiempo y me dan un poco de cariño; intentan criarme y hacerme una buena persona, ¿dónde está el daño en eso? Eventualmente volveré a Hogwarts y olvidaré durante meses este lugar, así que cuando regrese sentiré añoranza y me gustara estar aquí por un tiempo, incluso si las comidas no son tan buenas o la cama no es tan cómoda. —Harry logró pararse al fin. Fue hasta su baúl para sacar la pequeña caja donde estaba contenida la crisálida.
Tom se mantuvo en silencio. Era difícil conciliar la idea de un buen orfanato o ser siquiera un poco feliz en uno. No había forma de que Harry no extrañara tener una familia o anhelara una.
—¿Será que es mejor expandir la caja para evitar los mil pasos por los que tuve que pasar la primera vez? —preguntó Harry en voz alta. Dejo la caja en el suelo y luego camino alrededor de ella como si fuera una cosa de otro mundo.
—Sigue los mismos pasos de antes. No quieres saber lo que pasa si ahora decides cambiar el proceso, tu trabajo podría irse a la basura. —Riddle cruzó sus manos detrás de su espalda.
—Tienes razón —dijo Harry con un suspiro—. El problema es que no puedo usar magia… oh mierda, ¡Tom, se me olvido por completo la parte en la que no puedo usar mi varita fuera de la escuela! —Se llevó sus manos a la cabeza y tomó mechones de su cabello con desesperación.
Riddle parpadeó en repetidas ocasiones antes de cerrar los ojos y exhalar. No podía regañar a Harry porque a él también se le había olvidado ese pequeño hecho.
—Bien, no entres en pánico, piensa en una solución alternativa —sugirió Tom con firmeza para calmar a Potter.
—Sí, puedo buscar una forma alterna. Ok. Primero voy a sacar la crisálida. Lo único que está encogido es la caja, el capullo sigue en su forma original, por suerte. Segundo, se supone que tengo que recitar la siguiente parte de mis intenciones y tercero, no tengo que lanzar hechizos pero sí contener la energía que se libera del sello y redirigirla, lo que tendría que hacer con mi varita pero no puedo, entonces yo tengo que pensar en… en… bueno, demonios, no sé qué hacer y, hacer, sí…
Tom vio como Harry se jaló los cabellos y soltó un chillido de desesperación.
—Respira, niño. Tienes varias horas antes de que se acabe el solsticio. Ve paso por paso hasta donde puedas e intenta idear algo en el camino.
Harry asintió. Con problemas sacó la crisálida de la caja, sus manos eran un transporte menos seguro que su hechizo de levitación. Una vez que el capullo estuvo en el centro, Harry respiró hondo, abrió y cerró sus manos mientras meditaba sobre la situación.
—Actuemos como escudos, tú más que yo —dijo Tom al cabo de un rato.
—¿Cómo es eso?
—Nos tomamos de la mano para formar un cierre. La energía va a circular alrededor de nosotros, no es lo ideal porque él único con un cuerpo físico eres tú pero puede funcionar con mínimos inconvenientes, tendrás que recibir todo el daño de manera directa y no indirecta como la última vez. Seríamos muy afortunados si no enfermas con más gravedad que en la primavera.
Harry sonrió con resignación. Odio cada segundo de estar enfermo por culpa del ritual y ahora Tom venía a decirle que esta vez la iba a pasar peor. Le hizo un gesto a Riddle para que ambos se colocaran en el círculo con cuidado de no arruinar el Sello o estar muy cerca de la crisálida. Extendió sus manos para que el mayor las pudiera tomar y empezaran antes de que se hiciera más tarde.
Tom agarró las manos de Harry y le dio un asentimiento con la cabeza para que comenzara.
—"Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias. Para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios. Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; el apacienta entre los lirios…" —Harry empezó a murmurar el canto y la luz se alzó, surgió del sello en forma de motas y haces, enseguida, inició con los hechizos en latín para invocar la energía que venía con el día más largo del año.
Riddle se mantuvo firme, sintiendo muy poco los efectos de la magia en su forma incorpórea. Podía experimentar los choques casuales de calor y una fuerza que lo oprimía pero nada insoportable. El sudor y la palidez de Harry le dijo que no era lo mismo para la otra parte, sin embargo, Potter apenas se movió de su lugar o titubeó a través de los pasajes de los versos en latín, siguió adelante con el ritual incluso cuando salió sangre de su nariz y su cabello relució por estar empapado.
La crisálida adquirió un tamaño mayor, latió con más fuerza a lo largo del tiempo y se volvió más ovalada, como si fuera un huevo estirado, aún brillaba de un color dorado y soltaba chispas de diferentes colores.
Harry recitó durante largos minutos sin equivocarse en nada. Miró las motas de luz para concentrarse en lo que estaba haciendo, apretó con más fuerza las manos de Tom cuando el dolor se hizo demasiado y jadeó con fuerza cuando terminó y el brillo en el círculo se disipó. Estuvo a punto de caer pero Riddle lo tomó en el aire y lo ayudó a salir del Sello, enseguida se tomó el pecho con desesperación y tosió una enorme cantidad de sangre oscurecida.
Tom lo golpeó en la espalda para ayudarlo. Riddle estaba seguro de que la sangre negra de Harry era producto de lo que su cuerpo consideraba tóxico. El ritual había sido mucho más peligroso y la sangre del niño estaba envenenada con magia. Al cabo de un rato, la respiración de Harry se volvió menos errática y dejo de toser, sin embargo, todavía respiró por la boca.
Potter miró la sustancia negra con asco. Sentía todo el cuerpo entumecido y la garganta y pecho le ardían. Lo único que lo mantenía de pie era Tom.
—Debes de ir a la cama.
—Esa suena como una gran idea. Necesito descansar para que en la madrugada me levante a vomitar de nuevo y a limpiar el desastre que hice antes de que salga el sol por la mañana. No quiero ni saber qué opinaría la Señora Katherine respecto a mi nueva decoración satánica.
Tom sonrió con burla y ayudó a Harry para que llegara a su cama.
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(Catastrofismo)
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Harry estuvo enfermo el resto de las vacaciones. La Señora Katherine lo mantuvo en cama y lo obligó a comer sopas y beber té en todas sus variaciones. Potter estuvo más que harto al tercer día pero no se quejó, se dedicó a intentar ser obediente y leer para no morir de aburrimiento. Hizo sus tareas en un tiempo récord, con ayuda de varias almohadas y libros sobre sus piernas simulando un escritorio y con Veratrum enrollada sosteniendo el frasco de tinta y a su vez robando el calor de Harry.
Tom hizo una que otra aparición. Hablaron sobre cosas absurdas la mayor parte del tiempo y por momentos Riddle le explicó un sinfín de conceptos o sobre las diferentes materias que se daban en Hogwarts.
Cuando Harry veía a Tom, sentado en una esquina de la cama, con una pierna cruzada por encima de la otra, hablando sobre hechizos o el uso de determinado ingrediente en una poción, su pecho se calentaba como si estuviera bebiendo constantemente de una taza de café con tres cucharadas de azúcar.
A Riddle no le gustaba hablar sobre su vida antes de Hogwarts o fuera de Hogwarts pero le encantaba presumir sobre todo lo que sabía (que no era poco) y murmurar acerca de las cientos de teorías que tenía respecto a diferentes encantos y la forma en la que funcionaban. Explicaba con tanta pasión que Harry pudo verlo bajo una perspectiva diferente: vio al muchacho que miraba los sueños y la realidad al mismo tiempo.
Él era un humano capaz de sentir aunque sea un poco, en pequeñas porciones y nunca muchas cosas al mismo tiempo. Tom no tenía empatía, quizá ni siquiera sabía o reconocía el amor pero sí otras sensaciones y eso lo hacía tan fácil de querer, porque era el tipo de persona que causaba admiración por la pasión con la que hablaba sobre lo que capturaba su atención. Era un extra que fuera tan bonito a la vista.
Harry lo dejaba hablar hasta que se aburriera, lo escuchaba desde su lecho y absorbía todo lo que era nuevo. Permitió que Tom se regodeara con la atención prestada y se fuera satisfecho, después de todo, él era el amado de su alma, ¿no?
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(Catastrofismo)
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Harry estaba odiando su regreso a Hogwarts. Aún no se recuperaba del todo de la intoxicación que tuvo con el ritual y cuando se esforzaba de más tenía horribles dolores de cabeza y el pecho le dolía. Incluso ver a su querida Hermione no fue suficiente para que su corazón se sintiera animado. Durante el camino estuvo más silencioso de lo común y sus amigos lo atribuyeron a la "fea gripe que tuvo durante vacaciones y de la cual todavía no se recuperaba".
Draco se removió en varias ocasiones antes de decirles que ocurriría algo impresionante en Hogwarts en el año. Hermione y Ron se mostraron muy interesados pero Harry sólo quería morir, no deseaba pasar de nuevo por un envenenamiento a causa del ritual. Hizo un ruido que le valió el adjetivo de zombie de parte de Hermione y que logró que los otros se desviaran su interés de las buenas nuevas que traía Draco para saber qué era un zombie.
Diez minutos después de cultura popular muggle y una promesa de visitar un cine un día de estos, Draco regresó a su modo "dama de la alta sociedad chismosa", a palabras de Harry, y les habló acerca de un torneo que se celebraría en la escuela.
Harry quería seguir muerto. Lo único que le pareció genial fue que Draco mencionó la posible suspensión de quidditch durante el año, eso sonaba como la gloría debido a que no tendría que hacer esfuerzo físico y por lo tanto no tendría migrañas.
—Pero, amigo, te lo perdiste, el Mundial de Quidditch fue impresionante —dijo Ron en medio de la conversación sobre el torneo—. Viktor Krum se lució durante el partido que jugó, incluso si su equipo no ganó.
Draco asintió ante las palabras del otro, agregó comentarios acerca de que el búlgaro era impresionante.
Harry hizo un ruidillo que pretendía ser una disculpa acerca de lo mucho que sentía haberse perdido el evento incluso cuando Ron y Draco se ofrecieron a llevarlo gratis. Dios, incluso Hermione le dijo que sería memorable ir para que aprendieran más sobre el mundo mágico pero Potter tenía un ritual para el que seguir preparándose y posteriormente problemas de salud de los que no iba a salir tan fácil.
—Aunque fue una pena como terminó —comentó Draco—. Apareció la marca oscura en el cielo…
Harry se reincorporó. Había leído por encima sobre la marca cuando investigó acerca de los magos que habían sobresalido en los últimos años y el tema estuvo relacionado con Voldemort.
—Con precisión, ¿a qué te refieres?
Draco hizo una mueca, no muy seguro de informarle a Harry sobre lo que había sucedido… pero maldita sea si su amigo no se iba a enterar después, Potter solía ponerse al día con el mundo mágico después de vacaciones leyendo infinidad de periódicos. Procedió a contarle sobre cómo alguien inició un incendio en diversas tiendas de campañas y luego la llegada de posibles mortífagos que atacaron a cualquiera que se puso en su camino. La marca oscura fue sólo el pastel de la cereza, el pánico aumento de manera súbita y todo concluyó con un elfo como acusado.
El heredero Potter escuchó la historia con interés. Tendría que contarle a su querido Pudin Oscuro bebé que su homólogo estaba haciendo sus propios planes para volver a resurgir. Si su mente no le jugaba una mala partida, las cosas parecían destinadas a ponerse en su contra. No podía ser una coincidencia que los seguidores de Voldemort resurgieran en los últimos días.
Harry regresó al tema del torneo al cabo de un rato para reducir la tensión del ambiente y distraer la atención de sus amigos del escabroso tema.
Draco volvió a contar lo que sabía respecto a lo que era el Torneo de los Tres Magos y la forma en la que era celebrado. Ron se unió al cabo de un rato y agregó pequeños retazos de información. Hermione sacó un cuaderno para anotarlo todo e investigar posteriormente.
Harry se hundió de nuevo en su asiento y se dedicó a escuchar algo que sonaba peligroso pero divertido de ver desde lejos. Su pecho palpó y dolió. Quería estar en su cama, volver a los días en los que se adormecía con Tom hablándole sobre todo y nada.
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(Catastrofismo)
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La cena fue un asunto interesante. Dumbledore todo poderoso y omnisciente anunció el Torneo que se llevaría a cabo en Hogwarts y la llegada de alumnos de dos escuelas de magia extrajeras. Harry estaba más que listo para dejar caer su cabeza sobre la mesa y morir ahí mismo. La migraña lo iba a llevar a una lenta y dolorosa muerte. Su pecho seguía palpando y un pronóstico de vómitos con sangre estuvo a la vista.
Instituto Durmstrang hizo primero su aparición, todos varoniles, musculosos y atléticos. Y pura sangre. El sueño dorado de toda chica. Ron y Draco susurraron sobre la llegada de Viktor Krum. Los siguientes en hacer su increíble entrada fueron los alumnos de la Academia Mágica Beauxbatons. Una chica rubia se destacaba de entre todos, resplandeciendo en su juventud cercana a la adultez. Ron babeó por ella, Hermione no estuvo nada feliz y Draco, por su lado, pateó en la espinilla al pelirrojo.
Harry estaba más interesado en el drama estudiantil amoroso que se desarrollaba ante sus ojos que en la llegada de estudiantes de intercambio. Sonrió ante los celos que venían por todos lados e ignoró lo sucesivo a la entrada de los extranjeros. El discurso de Dumbledore pasó por alto en sus oídos.
Antes de que la noche terminara, un nuevo profesor para Defensa contra las Artes Oscuras apareció: Alastor Moody. Harry pensó que si tenía buena suerte, seguiría con su racha de no matar a su maestro de Defensa por segundo año consecutivo.
En medio de un revuelo, se acordó de que los estudiantes de Durmstrang se quedarían en Slytherin y los de Beauxbatons en Ravenclaw. Harry le echó una mirada a Viktor, captando así la atención del búlgaro, el intercambio de miradas terminó cuando Potter sonrió y siguió con su camino hacia la sala común, necesitaba descansar.
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(Catastrofismo)
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Harry terminó por llamar a Tom después de acostarse y silenciar el espacio que conformaba su cama. El guapo adolescente hizo su aparición en instantes.
—¿A qué se debe el fastidioso llamado?
—¿Me enseñas algo en lo que me da sueño? —preguntó Harry.
Riddle rechistó como si la idea fuera absurda pero no se negó. Empezó a hablarle a Potter sobre las pociones que se realizaban durante el sexto año y la forma en la que se debían de tratar los ingredientes para obtener óptimos resultados. En medio de su lección, Harry cayó dormido.
Tom se acercó para contemplar al chico, tenía profundas ojeras debajo de sus ojos y su piel todavía estaba mucho más pálida que de costumbre. Recordó la forma violenta en la que reaccionó el cuerpo de Harry después de estar expuesto a demasiada magia.
Extendió su mano para arreglar los mechones que caían por la frente de Potter. Se detuvo a examinar la cicatriz en forma de rayo y enseguida acaricio la mejilla izquierda. Tom se sentía tan perdido, había un dolor fantasma que se extendía desde su estómago y lo debilitaba; Harry seguía cambiando, moviéndose hacia delante y llevándolo con él con tanta rapidez que se mareaba.
Su mano transparente no estaba realmente acariciando al otro. Se hizo hacia atrás y pensó que tocar a Harry, en ese momento, era sólo un deseo que debía de hacerse realidad.
Tom se río por lo bajo, luego desapareció, volviendo a su diario.
