Muchísimas gracias por todos los follows, los favs y en especial por todos los Reviews que son la salsa y el verdadero regalo por el esfuerzo de escribir estas historias.

Gracias a A. Nathaniel, Lica, SamCR87, carliis y Czelleste a los cuales he contestado ya por MP o por Facebook y a todos aquellos a los que no puedo responder por ninguna vía ya que no estáis registrados, os dedico unas palabras aquí:

EmilyHotchfan: Emily and Hotch definetly will have a happy end, but the way to follow will not be easy. Many things will happen sooner and many conversations will have to be spoken. I'm sorry if my words are not correct, my level of English is very basic.

Lupita trujillo: Gracias por partida doble jajaja. El episodio ese que dices de la temporada 11, hay una entrevista a Erica Messer que ella dice que Hotch miraba a Emily al final, cuando le preguntó cuánto tiempo se quedaba como si le prometiera el cielo esa noche. Si es que esos dos… Espero que el siguiente te guste.

ConstanzaMZ: Sí… los siguientes capítulos son duros, pero necesarios. Son su historia al fin y al cabo y aunque no todas las historias son felices, por descontado tienen momentos preciosos y duraderos. Espero que el siguiente te guste, hay recompensa. No me olvido de tu fic regalo sobre Declan, está en proceso amiga.

Belen: Ya sabes, intriga es mi segundo nombre jajaja. Si no te dejo con la intriga no querrías seguir la historia mujer… Bueno, aquí viene un capítulo de los que te gustan. Espero que lo disfrutes.

ibi: Muchísimas gracias por tu comentario que es un subidón de ánimos. No creo que sea la mejor que hay, pero desde luego mi orgullo no cabe en mi cuarto cuando me decís eso. Muchas gracias.

NOTA: Siento la tardanza en actualizar y el no haber puesto la escena prometida en escenas eliminadas. No la olvido y la subiré, prometido. He tenido un par de semanas complicadas. Empecé a trabajar después de las vacaciones y tuve mucho lío. En este capítulo intento recompensaros con un poco más de Hotchniss, así que, aquí va el aviso. El capítulo se vuelve M a partir de la escena en la que Hotch, Emily y Rossi están en el despacho de Aaron.

DISCLAIMER: Los personajes de Criminal Minds no me pertenecen, son creación de CBS.

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Capítulo 21 – Relatos (I)

Derek Morgan lanzó sobre su escritorio el bolígrafo con rabia tras colgar el teléfono. El equipo forense no había encontrado ninguna huella en el papel salvo las de Hotch y Penélope y ni siquiera la escritura podía decirles algo, ya que estaba escrito a ordenador y la fuente era común en todos los sistemas operativos. El chico que había traído el sobre tampoco sabía nada. El paquete había sido dejado en el buzón de la empresa de paquetería junto con las indicaciones y el pago, algo que se hacía en muchas ocasiones y era legal. El tipo era listo. No dejaba más pruebas que las que quería que encontraran. Estaba jugando con ellos, mermándolos, y pese a que él era un hombre orgulloso y que no le gustaba perder ni al Parchís, tenía que admitir que este SUDES les estaba ganando. Había conseguido casi desarmar a su jefe, y eso, hasta el momento, ni siquiera Foyet en su día lo había conseguido, porque incluso con Foyet, Hotch había luchado. Oírle decir a un hombre como él: "no puedo", era simplemente más de lo que cualquiera de ellos estaba preparado para escuchar.

— ¿Qué podemos hacer? – Le preguntó a un pensativo David Rossi frente a él.

Dave sacudió el labio. Lo único que podían hacer por el momento era ganar tiempo mientras García intentaba averiguar a ver si había alguna conexión con los trabajadores de la empresa de limpieza y buscaban al culpable. Necesitaban mantener unas horas más a Emily con vida.

— Las indicaciones eran claras. La respuesta la quiere en la primera edición de la mañana del Union Post, en la zona de anuncios por palabras. Si no lo hacemos, no sabemos qué hará, pero yo no voy a jugármela y a comprobarlo. Quiero a Emily de vuelta. – Aseguró el mayor.

Reid, que estaba sentado a su lado, delante de Morgan, se mordió el labio. Había estado callado demasiado tiempo, pensando. Él sabía que Hotch no sería capaz de poner a ninguna de las mujeres por delante de otra, aunque quisiera a Emily y fuera para él más importante. Pese a que estaba dolido por todo lo que habían estado ocultando la pareja, ya tendría tiempo para exponer sus quejas. En esos momentos, su mente tenía que estar centrada en ayudar a Hotch y Emily y en eso estaba, cuando se le ocurrió lo siguiente:

— Bueno, si la norma es que la respuesta tiene que estar en la primera edición de la mañana, no podrá hacer nada si dicha edición no existe. – Dijo.

— Explícate, chico. – Apremió Morgan.

— Si el periódico no sale mañana, no podrá leer la respuesta. ¿Cierto? – Dave y Morgan asintieron. – Pues haremos que el Union Post no publique mañana.

— Pero para eso necesitaríamos una orden. No podemos parar la producción ni la venta sin una autorización. – Dijo Morgan.

Dave se pasó los dedos por la perilla, pensativo.

— Dejadme eso a mí. - Tenía a un par de amigos en el juzgado que le debían un favor y estarían encantados de cobrárselo de una vez con algo tan simple como una orden. – Vosotros id a ver si encontráis algo más que nos pueda ser útil en el apartamento de Prentiss mientras JJ y García buscan pistas sobre los empleados de CleanAgain.

Cuando Morgan y Reid se marcharon, Dave hizo las llamadas pertinentes y cuando estuvo seguro de que tendrían la orden preparada antes de que tuviera que salir la edición del periódico, fue a hablar con Hotch y a informarle.

Cuando entró al despacho, su amigo estaba con la cabeza hundida en unos documentos. Eran casos antiguos.

— ¿Qué haces? – Le preguntó.

— Este SUDES sabe mucho de nuestras vidas. Muchos detalles que no los ha podido sacar solo de trabajar limpiando a nuestro alrededor. Tiene detalles de los casos, Dave. – Dijo, sin apartar la mirada de un caso en el que habían trabajado años atrás.

Dave se sentó frente a Hotch y se cruzó de brazos, mirándolo en silencio. Aaron, al notar la mirada inquisitiva sobre su cabeza, alzó la cara para mirarlo y entonces Rossi habló.

— He pedido una orden para parar la publicación de mañana del Union Post. Eso nos dará algo de tiempo. – Informó.

Aaron simplemente asintió y siguió releyendo los antiguos casos en los que habían trabajado. Dave, resopló.

— ¿Qué fue lo que dijiste el primer día que volviste a trabajar después de que Foyet te apuñalara cuando Darren Call secuestró a aquel niño?

Hotch frunció el ceño. Había estado pensando en ello. Había estado dándole muchas vueltas a todo lo que había sucedido en su vida desde que había entrado Prentiss en la Unidad.

— Qué si hubiéramos estudiado bien sus crímenes nos habríamos dado cuenta de que no dejaba supervivientes.

— Exacto, si hubiéramos estudiado bien sus crímenes. ¿Y qué estás haciendo tú? – Volvió a preguntar el mayor.

— ¿A dónde quieres llegar? – Preguntó Hotch, exasperado.

— Mírate Aaron. Estás leyendo viejos casos como si esos fueran a darte la respuesta de lo que está pasando. Todos sabemos que sabe detalles que no debería saber, pero deberíamos estar estudiando sus crímenes, su victimología, no antiguos casos.

— ¿Te refieres a que deberíamos estar estudiando a Prentiss? Sabemos de ella todo lo que necesitamos saber, Dave. – Le recriminó.

David negó.

— Tú lo sabes todo. Yo no… y el resto de miembros del Equipo menos. ¿No crees que queda mucha historia por contar que deberíamos saber? – Vio a Hotch dudar, y siguió. – Sabemos que ha escogido a Emily por alguna razón y sabemos que quiere hacerte partícipe de ese juego demencial. Ahora… ¿Por qué? Eso es lo que hay que averiguar, Aaron.

Hotch cerró el folder frente a él y se apoyó en su silla, observando a su amigo. Sabía que tenía razón, pero le costaba demasiado explicar todo lo que habían vivido Emily y él porque era , después de todo, el culpable de la situación en la que se encontraban. Si contaba todo lo que había pasado, había una posibilidad muy grande de que sus amigos jamás volvieran a confiar en él.

— No estoy aquí para juzgarte, Aaron. – Aseguró Dave.

Hotch suspiró y pensó en como empezar a expresarse con palabras. Suponía que tenía que empezar por explicar cuándo comenzó a complicarse verdaderamente la situación.

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Hace 4 años…

CUEVA DE GARCÍA (F.B.I., Unidad de Análisis de Conducta)

QUANTICO, VIRGINIA

Si amplio más la imagen se distorsiona. – Le dijo García, mientras él observaba la imagen lejana de su hijo, columpiándose. Parecía sano y le había parecido ver una sonrisa en su rostro, pero tenía que asegurarse.

¿Cómo está Jack? – Le preguntó a Sam Kassmeyer, mariscal encargado de mantener a su familia a salvo.

Es muy listo. Nos hace reír mucho. Es un gran chico. – Respondió.

¿Y Haley? – Aunque estuvieran divorciados, siempre se preocuparía por la madre de su hijo. Aún la quería y dudaba de que alguna vez la dejara de querer.

Los vamos a llevar a un centro de reinserción. – Le informó Sam, y Hotch frunció el ceño.

¿No habíais encontrado un lugar definitivo? – No quería a su hijo dando vueltas como una peonza. Bastante había sufrido ya con el divorcio y con haber tenido que abandonar su casa de nuevo.

Es que Haley telefoneaba mucho a su madre. – Aaron frunció más el ceño y el mariscal se apresuró a tranquilizarlo. – No pasa nada, pero para más seguridad hay que trasladarlos.

Hotch sabía que tenía razón. Era difícil estar en protección de testigos. Haley había renunciado a muchas cosas y todo era culpa de él.

Sam, te lo agradezco. – Le dio un apretón de manos.

Te prometo que no les pasará nada. – Aseguró Sam. – Tú concéntrate en atrapar a Foyet.

El mariscal se marchó y Hotch vio cómo su hijo era recogido del columpio por una Agente. Mientras se acercaba a la cámara posicionada en el vehículo y veía su pequeña sonrisa, deseó poder estar ahí y abrazarlo.

Felicidades, hijo. – Susurró. Era su cumpleaños, y no sabía dónde estaba. Ni siquiera podía darle un regalo y decirle lo orgulloso que estaba de él.

¿Está bien, Señor? – Preguntó García, cautelosa.

Hotch asintió y mantuvo la expresión suave que había dedicado a la imagen de su hijo.

Gracias, García.

Dejó a la analista y se fue a su despacho mientras esperaba a que el resto del Equipo llegara. Iba a ser un mal día para él y la lluvia en el exterior solo servía para oscurecer más su humor. Al menos, su hijo estaba bien, y era en eso en lo que tenía que pensar.

¿Tienes un segundo? – Preguntó Rossi, entrando a su despacho. Hotch se giró a mirarlo.

Sí. ¿Qué pasa?

Acaba de entrar un caso. – Dijo David, acercándose a él.

Enseguida voy.

Antes me gustaría hablar contigo. – Hotch deseo que no fuera una mala noticia, ya tenían bastantes por ese día y no estaba de humor para aguantar más… - Es en Commack, en Long Island.

Ahí naciste tú. – Recordó.

Sí, y preferiría permanecer al margen.

Aaron frunció el ceño. Rossi nunca se apartaba de un caso.

¿Por qué? – Preguntó.

Todo ha cambiado. Salí de allí hace treinta años y no tengo prisa por volver.

Bueno… - Respondió Hotch, acercándose a su escritorio para recoger de él un folder. – en otro momento no me importaría, pero acabo de enterarme de esto. – Le tendió los documentos para que Dave les echara un ojo. Gracias a Dios, Rossi no opuso mayor resistencia.

Se juntaron con el resto del Equipo en la sala de conferencias dónde JJ expuso el caso.

Ben Vanderwaald había sido asesinado en su casa. El asesino le había disparado a quemarropa, una bala en el corazón y otra en el cerebro, con un arma de pequeño calibre. Post-mortem, le habían amputado la mano y se la habían llevado como trofeo. Había restos de ADN de su esposa: Heather, pero se encontraba desaparecida. El calibre y la situación de las balas coincidían con otras víctimas anteriores: Rita Haslad, había desaparecido hacía ocho meses y había sido encontrada cuatro semanas después en un contenedor de basura, completamente demacrada. Bill Levington también había sido encontrado en un contenedor, con los genitales amputados. Tres crímenes tres tipos de mutilación distinta, pero en todos, parecía haber una firma que apuntaba al mismo sujeto, y todos ellos habían recibido un disparo con un arma del calibre veintidós.

Salimos en veinte minutos. – Dijo Hotch, levantándose y lanzándole a Reid el folder que previamente había enseñado a Rossi.

¿Qué es esto? – Preguntó el genio.

Mentiste al decir que podías viajar. – Le recriminó. Spencer aún no estaba recuperado de su pierna y no tenía el visto bueno de los médicos de Quantico.

Qué chico más malo. – Bromeó Emily.

Nada de eso. Yo soy doctor, así que en teoría no he mentido. – Se defendió.

¿Qué fue entonces? – Preguntó García, uniéndose, pero Hotch no escuchó su respuesta, pues estaba saliendo tras Emily, Rossi y JJ en ese momento.

El viaje era corto. Pusieron sobre la mesa del jet todas las opciones y las diferentes maneras de tortura y mutilación que había utilizado el asesino y Hotch repartió el trabajo entre los miembros del Equipo como siempre hacía. Él fue con Prentiss a casa de los Vanderwaald.

García me ha dicho que has visto a Jack. – Le dijo Emily, de camino a la escena del crimen.

Parece estar bien. – Le respondió, con tono neutro.

Los niños son fuertes y Jack tiene a quién parecerse.

Hotch la miró de reojo. Sabía que estaba intentando animarlo y no tenía corazón para discutirle eso.

Supongo que así es.

Notó la mano de Emily sobre su muslo, acariciando durante un segundo antes de que volviera a su posición y siguieran el resto del camino en silencio hasta casa de los Vanderwaald.

Mientras estaban en la escena del crimen, fueron informados de que Heather había sido encontrada con vida deambulando por la calle y había sido llevada al hospital.

JJ, con la ayuda de García, logró que Heather confesara que había tenido problemas con Ben porque este había hecho fotos a su hija adolescente desnuda. Estaban en trámites de divorcio y Morgan y Rossi, descubrieron que el arma utilizada en los crímenes era de fabricación casera, ya que las balas no estaban estriadas, como lo estarían las de un arma catalogada. Todas esas pistas, les llevaron a pensar que el SUDES era un sicario y que los crímenes estaban hechos por encargo. Rossi decidió acudir a un viejo amigo para ver si podía obtener información mientras el resto se quedaban en la oficina esperando por noticias. García y Reid informaron de que todas las víctimas habían tenido relación con menores ya fuera de una manera o de otra y habían perjudicado a esos niños. Eso les llevó a pensar que la persona al mando era del servicio judicial, ya que estaba al tanto de todos los delitos cometidos por las víctimas.

Rossi logró información sobre el sicario, apodado: Bosola, y logró convencer a un viejo amigo, criminal de la zona, para que los ayudara a atraparlo. Hotch y él estaban esperando frente al restaurante de su amigo mientras el resto estaban posicionados a unos metros, dispuestos a intervenir en cuanto diera la orden.

¿Cuántos años cumple hoy Jack? – Preguntó Rossi mientras esperaban. - ¿Cuatro?

Sí. – Hotch asintió. – Y no tengo ni idea de dónde está mi hijo. – Todos los días le dolía estar lejos de él, pero ese día estaba siendo especialmente doloroso. ¿Qué pensaría Jack? ¿Lo culparía por no estar ahí?

Está a salvo.

Por el momento… pensó Aaron.

He visto a Morgan y a Prentiss más arriba, pero los dos agentes de ese coche no vienen con nosotros. – Dijo Dave, señalando con la cabeza el sedán oscuro que había aparcado a unos metros frente a ellos.

Son de contra vigilancia, por si Foyet me estuviera observando. – Informó Hotch. – Dicen que no hay más dinero.

Eso he oído… - Se lamentó Dave, y Hotch estuvo de acuerdo. Era su familia la que estaba en peligro… Pero entonces se dio cuenta de que Rossi no debería tener esa información. Frunció el ceño.

¿Es que te han llamado?

Les preocupas. – Respondió Rossi.

¿Qué les dijiste? – Su tono subiendo una nota.

Qué si te atacan a ti es lo mismo que si nos atacaran a todos nosotros.

Hotch lo observó, intentando tranquilizarse. Sabía que Rossi nunca haría nada que lo perjudicara, pero tratándose de su familia, primero disparaba y después preguntaba. El teléfono de Dave los interrumpió, era su amigo. Hablaron unos segundos y cuando cesó la llamada, vieron una luz dentro del restaurante. Cuando entraron, el amigo de Rossi estaba muerto y Bosola había escapado. Habían perdido el factor sorpresa, así que dieron el perfil a los oficiales de policía a ver si alguno conseguía pistas sobre el planificador. Si llegaban al planificador, conseguirían a Bosola.

García, Reid y Rossi se centraron en Bosola e investigaron casos en los que hubiera alguna cosa que coincidiera con los crímenes actuales. Eso les llevó a Tony Mecacci y al investigar quienes habían sido los que habían tenido relación con él en sus juicios descubrieron que había un hombre que encajaba en el perfil del planificador: El juez Boyd Schuller que, por desgracia, Rossi conocía a su difunta esposa, con la que había tenido una relación de amor platónico en su juventud. Había fallecido hacía dos años en un accidente de coche y al juez le habían diagnosticado hacía un año cáncer. Ambas cosas podían ser el detonante del comportamiento actual.

Hotch estaba dispuesto a ir al fiscal general y al supremo si hacía falta para empapelar al juez Shuller, pero no hizo falta, pues este se presentó ante ellos y no negó haber sido el planificador de los crímenes, pero no estaba dándoles toda la información que necesitaban para atrapar a Bosola. Observó el interrogatorio desde la sala contigua.

Ray Finnegan era mi amigo. – Le dijo Rossi, dejándole claro que ese caso se había vuelto personal.

Ray Finnegan era un criminal. Debe elegir mejor a sus amistades. – Le respondió el juez, sin un ápice de remordimiento en su voz. Rossi decidió jugar duro.

Tuvo que sorprenderle ver a Ray en el entierro de Emma. – Le dejo saber que conocía su mujer.

¿Qué sabe usted de mi mujer? – Preguntó Shuller, esa vez, con verdadero interés en la conversación

No tiene la más mínima idea de quién soy yo, ¿verdad? – Jugó, intentando poner al juez nervioso.

Ray le dijo a Rossi que solo se veía a Bosola una vez. – Le dijo Emily a Hotch, que observaba el interrogatorio a su lado. No se había apartado de él en todo el día más que cuando él la había enviado con Morgan a investigar. – El juez Shuller le daría una lista de nombres. No necesitó verlo más, solo pagarle tras recibir la prueba del crimen. – Aseguró.

Qué García indague en las cuentas y los archivos del juez Shuller antes de que sean cancelados, y que busque las llamadas desde su despacho. – Le ordenó.

Yo le llame hace unas horas para decirle que teníamos a dos sospechosos. – Les informó el Detective Hardesty.

Sabía que íbamos tras él. – Exclamó Prentiss.

Viene a entretenernos. – Dijo Hotch, seguro, y más aún al ver como evitaba responder sobre el sicario, siendo que no se negaba a aceptar que había sido quién lo había contratado. – Tiene una lista y seguro que hay más.

Prentiss no necesitó que le dijera nada más, se alejó para hablar con García mientras Hotch seguía observando el interrogatorio que se estaba llevando a cabo dentro de la sala. Esperaba que Rossi fuera capaz de sonsacarle algo o moriría más gente. El juez no dejaba de mirarse el reloj. Estaba esperando algo…

Se llamaba Emma Louis Taylor. Nació el cuatro de junio del cincuenta y ocho. – Empezó Rossi.

Eso es muy fácil averiguarlo. – Dijo el juez con tranquilidad, pero Rossi no lo escuchó, siguió.

A los seis años su padre: Jhon, le trajo un gatito abandonado blanco y negro.

Shuller empezó a inquietarse.

Si ella lo conocía seguro que me lo habría dicho. – Dijo y Rossi, como había hecho antes, lo ignoró para seguir con el relato.

Lo llamó Oscar, por Oscar Wilde, y de toda la obra de Oscar Wilde, la que más le gustaba era: Un marido ideal. ¿No es verdad?

No sé cómo sabe todas esas cosas sobre Emma… - Dijo, nervioso. – ni lo que espera usted conseguir. ¡Hemos terminado! – Exclamó, levantándose. – Ya conocen los cargos, acúsenme.

¿Eso fue lo que ha desencadenado toda esta locura? ¿La muerte de Emma? – Prosiguió Rossi, sin alterarse por la reacción del juez.

Lo que ha desencadenado esto han sido los treintaicinco años que me he pasado viendo como el sistema que juré proteger falla, precisamente a la gente que ese mismo sistema debe proteger. – Profirió.

Me pregunto que pensaría Emma de todo esto… - Dejó caer Dave.

Toda esa gente de la lista merece justicia y es a la justicia a la que han conseguido eludir.

Ya lo tenían… ahí estaba la confesión sobre la lista. Solo les quedaba saber quiénes quedaban para poder llegar a tiempo y salvarlos, el juez no iba a ayudarlos en eso, pero García no necesitaba su ayuda para averiguar cuantos quedaban.

Si los cálculos no me fallan quedan dos nombres en la lista. – Le informó Emily, entrando de nuevo a la sala.

Usted no conocía Emma. – Siguió Rossi. De la misma forma que había logrado sacarle lo de la lista le sacaría el resto. – Al menos como la conocí yo. – El juez lo miró como si estuviera loco. – Yo mismo me puse como excusa que no sería bienvenido en el entierro, pero lo cierto es que no soportaba ir.

Qué conociera a Emma no cambia nada. – Hotch no estuvo de acuerdo. Que Rossi conociera a Emma había cambiado todo el curso del interrogatorio e iba a cambiarlo aún más a su favor.

Oh… claro que cambia. – Exclamó Dave. – Emma cambiaba la vida de la gente que conocía, pero Ray y yo vimos su muerte únicamente como lo que fue: un trágico accidente.

¡Dan Patton iba borracho! Asesinó a Emma como si le hubiera puesto un arma en la cabeza. – Soltó Shuller.

¿Por eso la foto de ese hombre no está aquí? – Preguntó Dave. – ¿Ha dejado al mejor para el final?

Tenían el siguiente nombre de la lista.

¡¿A cuántos más ha ordenado matar?! – Inquirió David. - ¡Quiero la verdad!

No tengo nada más que decir. – Negó el juez.

Ah… pero yo sí. Me encontré por casualidad con Emma hace unos años en un hotel de Manhattan. Yo trabajaba en un caso, y ella también. Sabía que estaba casada, pero me daba igual. – Aseguró Rossi.

Ella no lo habría hecho. – Dijo el juez, con duda en su tono. - ¡No!¡Emma no me habría hecho eso a mí! Es mentira…

¿Eso cree? – Siguió presionado Dave.

¡Dígame la verdad!

Dígamela usted.

Hotch observó la interacción. Brillante. No sabía si lo que decía David era cierto o no, pero estaba logrando lo que necesitaban, que era desarmar a ese hombre para que confesara. Conoce la debilidad de tu enemigo…

Dan Patton es el último. Ya no hay más. – Aseguró. – Ahora… dígame la verdad.

Aaron vio que Rossi no se lo estaba creyendo. Él tampoco, sabía que había dinero para dos asesinatos más. Dan Patton solo era uno. Les faltaba otro.

Aquella noche en Manhattan me dijo que sentíamos una atracción tan fuerte que no podía haber sucedido una sola vez. – Explicó. – Desde luego yo estuve de acuerdo. – Si no iba a confesarlo todo, al menos sufriría.

Eso fue lo último que Hotch escuchó antes de irse con Prentiss y el Detective Hardesty a casa de Patton. Llegaron tarde. Bosola le había destrozado la cara antes de matarlo. Llamaron a los forenses mientras Emily se ponía en contacto con Morgan y Rossi.

Se llevan al juez Shuller. – Le informó Emily cuando llegó a su lado. – Es juez de un alto tribunal, es un caso federal.

Eso hizo que Hotch pensara. García les había informado de que el juez había donado todo su patrimonio: propiedades, dinero… todo, y había pagado por un crimen más. Los médicos le habían dado seis meses de vida, pero él se había desecho de todo, no le quedaba nada con lo que vivir. El juez Shuller era el último encargo de Bosola. Hotch intentó informar a Morgan, pero de nuevo, llegó tarde, justo en ese momento, Bosola disparaba al juez mientras salían por la puerta de la comisaría.

Una lista con cinco nombres y no habían logrado salvar a nadie. Bosola había huido. No habían resuelto nada a tiempo. Hotch estaba leyendo el informe que acababa de rellenar en el avión cuando vio a Rossi frente a él, observando un colgante que había llevado el juez, con la fotografía de Emma.

¿Era muy especial para ti? – Le preguntó.

Pensaba… que cuando vi a Emma por primera vez, supe que la amaría el resto de mi vida. – Respondió Dave, sin dejar de mirar el retrato en el pequeño colgante de oro. – Solo teníamos doce años. – Hotch vio como Rossi esbozaba una tímida sonrisa, pero guardó silencio, dejándolo continuar. – Siempre me dijo que nuestra relación estaba condenada al fracaso y destinada a preguntarnos: ¿Cómo habría sido? – Dudó un segundo antes de decir. – Yo nunca me acosté con ella, ¿sabes? No… no era verdad lo que le dije a Shuller. Solo lo dije para provocarle y que dejase de fingir.

Aaron conocía a Rossi. Se sentía culpable porque Shuller estaba muerto y las últimas palabras que le había dicho él habían provocado que ese hombre se sintiera desgraciado los últimos momentos de su vida.

Entiendo. – Le dijo, para tranquilizarlo.

Pero debí haberme casado con ella. – Aseguró Dave. – Cuando me fui de los Marines y al entrar al F.B.I. pasé unos años en las calles, ayudé a crear esta Unidad y casi, sin darme cuenta, se me ha pasado la vida. – Se lamentó.

Así es. – Estuvo de acuerdo Aaron, que no se sentía al respecto muy distinto que Rossi. Él también había perdido cosas por las decisiones que había tomado.

La perdí… Perdí a Emma, y fue por estar obsesionado con perseguir y atrapar.

Hotch frunció un poco el ceño. ¿Cuándo había girado la conversación hacia él? David Rossi nunca decía nada sin una segunda intención.

Él está amenazando a mi familia. – Le dijo.

Lo cogeremos. – Aseguró Dave. – Cogeremos a Foyet.

Creo que no te comprendo. – Si no se refería a que estaba obsesionado con Foyet, entonces, ¿a qué se refería? Rossi dejó su posición cómoda para acercarse a él sobre la mesa.

Tú tienes una familia. Cuando todo esto acabe, ¿qué vas a hacer para no convertirte en un hombre solitario que se pregunte: cómo ha podido dejar escapar lo más importante de su vida?

Aaron no respondió a eso. No tenía una respuesta concreta en ese momento. Él tenía una familia, sí, pero esta solo la formaba su hijo. Rossi no sabía por qué realmente había sido el divorcio, solo Emily lo sabía. Sí, su trabajo se había interpuesto entre su mujer y él, pero ella había decidido alejarse mucho antes de que él pudiera escoger entre ella y el F.B.I., así qué, volver con Haley estaba fuera de todo plan.

Se sintió observado desde lo lejos y al alzar la vista vio a Prentiss mirándolo. Algo dentro de él se removió, ante su mirada y las palabras de David. Algo que él conocía, porque lo había sentido con Haley años atrás. Había dado muchas vueltas a sus sentimientos, había intentado buscar explicaciones para la forma en la que se estaba dejando llevar con ella, para lo que sentía, para lo que deseaba. No había logrado llegar a ninguna conclusión hasta ese momento, en que Dave le había puesto las cartas sobre la mesa y le había hecho pensar en las cosas verdaderamente importantes de su vida. Quería a Emily Prentiss. Estaba enamorado… Y en ese momento, se prometió: cuando atraparan a Foyet y pusieran a su hijo y a Haley a salvo, tomaría con ella la decisión correcta, porque no era estúpido. Estaba seguro de que ella sentía lo mismo.

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En la actualidad…

DESPACHO DE AARON HOTCHNER (F.B.I., Unidad de Análisis de Conducta)
QUANTICO, VIRGINIA

— Pero yo me refería Haley. – Dijo Rossi, asombrado por lo que acababa de oír. Sin pretenderlo, había causado en sus dos amigos una reacción.

— Pero no sabías todo lo que había pasado con Haley. Pensabas que el divorcio había sido porque yo había escogido mi trabajo antes que a mi mujer.

Dave suspiró. Se alegraría de haberle abierto los ojos a su amigo si no fuera porque sabía que lo que seguía no iba a ser agradable.

— Aun así, no seguiste mi consejo. – Adivinó.

Hotch negó con la cabeza, sintiéndose culpable.

— Quería hacerlo… durante un tiempo estuve a punto…

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Hace 4 años…

F.B.I, Unidad de Análisis de Conducta,

QUANTICO, VIRGINIA

Habían sido llamados por un cuádruple asesinato en una casa de gente acomodada en el sureste de Columbia, Maryland. Era una zona que años atrás había sido habitada por familias pobres, en su mayoría de raza negra, y en la actualidad, se estaba reconstruyendo y nuevas familias adineradas estaban comprando las viviendas y echando a sus antiguos dueños. En las últimas semanas, el vandalismo en esa zona había crecido, pero era la primera vez que había asesinatos.

Por la forma en que habían dejado los cuerpos, supusieron que se trataba de un grupo de tres o cuatro hombres, fuertes, organizados y, sobre todo, no eran niños, porque no habían hecho experimentación con los cuerpos ni había ninguna señal fuera de lugar. Sabían lo que hacían y como tenían que hacerlo. Eran experimentados y brutales.

Maryland quedaba a tan solo una hora de camino y aunque habían sido invitados por la policía local de Columbia, dada la cercanía, prefirieron trabajar en sus oficinas de Quantico, y hacer que las familias se acercaran allí para ser interrogadas. Ninguno de los familiares entendía porque sus hijos, hermanos, cuñados… habían sido atacados. Parecían familias normales que no tenían problemas con nadie. La única pista se reducía al cambio económico de la zona y las únicas razones a venganza. Si no podían acabar con el cambio, acabarían con las personas que hacían posible ese cambio. Tenían más de setecientas personas que podían ser sospechosas. Tenían que reducir la lista.

Se pasaron toda la noche eliminando de la lista a personas que no estaban cerca de Maryland cuando sucedió el crimen, a otras que estaban ingresadas, a personas que participaban en algún acto caritativo ya fuera dando o consiguiendo y aun así la lista seguía siendo demasiado larga.

Hotch se pasó la mano por la frente, exasperado. Sabía que tenían poco tiempo antes de que los sujetos volvieran a actuar. La brutalidad del asesinato mostraba que habían disfrutado con ello y en casos así, para los asesinos, matar se volvía una necesidad acuciante. Notó la mano de Emily sobre su hombro, cariñosa y cálida. Alzó la mirada y la vio sonreír.

Deberías descansar un rato. – Le dijo.

Aaron apretó los labios. Sabía que él mismo les decía a sus compañeros que había que descansar para ver las cosas con mejor perspectiva, pero no solía dar ejemplo.

¿Tú has descansado? – Le preguntó a su subordinada.

Emily negó con la cabeza. Morgan, Rossi, Reid, García y JJ habían ido a casa unas horas.

No voy a dejarte aquí solo.

Hotch señaló el sofá frente a él.

Tómalo. Duerme un rato. – Podía ver el cansancio en la cara de Prentiss.

¿Y tú? – Le preguntó Emily. Sintió la necesidad de tranquilizarla, y por eso, bromeó.

¿Le está haciendo proposiciones indecentes a su jefe en su propia oficina, Agente Prentiss?

Emily sonrió de esa forma que hacía que todo el vello de su cuerpo se erizara y caminó hasta el sofá. Cuando se sentó en él, lo acarició, sugerente, siguiéndole la broma.

¿Funciona?

Por la reacción que estaba teniendo su cuerpo Hotch diría que sí… sin dudarlo. Hacía semanas que apenas se acercaban el uno al otro. Tras su recuperación, él había estado demasiado obsesionado con Foyet, pero la charla que había mantenido con Rossi días antes, le había abierto un poco los ojos. Si empujaba demasiado a Emily lejos, la perdería. No quería eso… No quería renunciar a lo que tenían.

Estoy pensando en olvidarme que en el despacho de al lado hay una mujer que está deseando echarme de la Unidad. – Le dijo, recordándole a Emily que Strauss era una víbora y que le encantaría encontrarlos en una situación comprometida para darles portazo.

Emily se tumbó y se acomodó antes de contestar.

En ese caso duerma en el sillón, Agente Hotchner. No me quiero acostumbrar a un nuevo jefe.

Hotch sonrió y observó como Emily no tardó más que unos minutos en quedarse dormida. Negó con la cabeza. Él también debía descansar, pero simplemente no podía, así que siguió intentando encontrar a los perpetradores de los crímenes mientras otra parte de su mente se centraba en desengranar los secretos y las mentiras de George Foyet. Cuanto antes lo encontrara, antes pondría a su familia a salvo y antes podría tener una charla con Prentiss sobre su relación.

El sol aún no había salido cuando Rossi entró en su despacho.

Tenemos… - Hotch lo cortó, llevándose un dedo a los labios para que guardara silencio y señaló hacia el sofá donde Emily dormía.

Rossi alzó una ceja, pero para tranquilidad de Aaron, no hizo ningún comentario. Se acercó y habló en voz baja.

Vamos a tener que despertarla. Ha habido otro homicidio. Una pareja joven, misma zona de actuación, mismas marcas en los cuerpos. Han sido golpeados brutalmente hasta morir.

Hotch asintió con cansancio. Sabía que no tardarían en tener otras víctimas, como odiaba no equivocarse. Se levantó, metiendo en el folder los documentos esparcidos sobre la mesa y vio como Rossi miraba de Prentiss a él, sin saber bien que hacer.

Yo me encargo. Iré con Morgan, Reid y JJ. Tú quédate aquí con García y Prentiss por si vienen las familias. Cuando despierte…

Ya me habéis despertado… - Se quejó Emily y Rosi alzó una ceja.

Entonces no tendré que esperar para tener compañía. – Dijo Dave, saliendo por la puerta mientras Hotch lo observaba, papeles en mano. Le sonrió casi de forma imperceptible a Emily antes de salir tras el mayor.

Cuando llegaron al lugar del crimen, vieron que esa vez, no habían asaltado una casa para matar a sus ocupantes. Las víctimas estaban en mitad de la calle, frente a un restaurante dónde la mujer asesinada trabajaba. Su novio había ido a buscarla cuando los atacaron. Sus rostros estaban tan golpeados que era imposible identificarlos. Tenían que suponer que la documentación que llevaban era la suya, ya que no podían reconocerlos por la fotografía.

La teoría de que el crimen era consecuencia de una ideología quedaba descartada. Se trataba de violencia y poder. Mataban por el simple placer de hacerlo. Quizá al principio si habían tenido unos motivos ideológicos basados en el cambio económico, pero desde su primer crimen eso había cambiado. Como Hotch había pensado, el asesinato se había vuelto una necesidad. Habían dejado latas de cerveza alrededor de los cuerpos, lo que significaba que no les importaba si los encontraban.

Como los antiguos forajidos del Oeste, que para detenerlos era necesario matarlos. – Apuntó Reid y Hotch estuvo de acuerdo.

Si eso quieren hay agentes que estarán encantados de complacerles. – Dijo el Inspector Andrews.

Inspector, hay que mantener la calma. – Le advirtió Hotch.

Explíquese. – Exigió Andrews.

Quiero decir que, ante este nivel de violencia, este caos podría contagiarse a otros grupos. – Lo último que querían era a más grupos matando a gente indiscriminadamente por toda la ciudad.

Y según usted no debo pensar en represalias. – Hotch podía ver que la relación con Andrews a partir de ahí no iba a ser fácil.

Solo digo que este nivel de brutalidad es casi un desafío, como si quisieran que nosotros cayéramos igual de bajo que ellos. Sería una reacción natural. – Explicó.

Yo me limito a mi trabajo. – Se defendió el Inspector y Hotch decidió no responder a eso. Estaba sintiéndose atacado, pero Aaron no lo había juzgado.

Podemos irnos. – Le dijo al resto del Equipo. – Tenemos un perfil.

Rossi y él se encargaron horas después de dar el perfil a la policía de Columbia.

Estamos seguros de que tienen algo en común en el Sureste de Columbia. – Empezó Rossi.

Pasan desapercibidos, no llaman la atención por nada. – Siguió Hotch. – No hay huellas de los asesinatos anteriores. Suponemos que llevaban guantes, pero las pruebas de ADN tardarán y no disponemos de tiempo.

En esa zona, la mayoría de la población es negra, pero si los sujetos trabajan aquí pueden ser de cualquier raza. – Apuntó Dave.

Por la naturaleza física de estos crímenes y el control que los sujetos ejercen sobre sus víctimas creemos que son fuertes o que están en muy buena forma física. – Continuó Aaron.

Y tienen mentalidad de masa. – Siguió la frase Rossi. – Visiten los bares de la zona a ver si encuentran un grupo que encaje en esta descripción.

A estos hombres les obsesionan las noticias en las que aparecen. Les gusta revivir sus crímenes. Vigilen los lugares de los asesinatos. Pueden volver a visitarlos. – Aconsejó Hotch. – En el pasado han crecido en lugares rotos o en reformatorios y lo más probable es que les una el odio que sienten hacia todo. Los ha convertido en una sola persona, esa es su identidad. – Terminó Hotch, antes de acercarse a Andrews.

Inspector, lo único que quería decirle es que no tenía ninguna intención de acusarle de falta de profesionalidad. – Había sido solo un consejo, porque sabía que habría reacciones. Tenían que evitarlas.

¿No? – Dudo Andrews.

Sé lo que es trabajar en un caso que te hace cuestionarte como es la humanidad y no viene mal recordar que debemos mantener la serenidad para no perdernos. – Explicó.

Le agradezco que nos hayan dado el perfil. - Dijo el Inspector y Hotch frunció el ceño cuando lo vio darle la espalda y alejarse. Iban a tener problemas. El tono de Andrews era demasiado receloso… Por la mirada de Rossi, él pensaba lo mismo.

Regresaron a Quantico y Hotch se fue directo a su despacho. Estaba agotado. Necesitaba sentarse un rato y dejar de pensar, pero García no tardó en traerle nuevas noticias y no eran buenas. Según las redes sociales, se estaba montando una reunión vía SMS para causar destrozos en la zona de Dupont Circle.

¿A qué hora dice el mensaje que pasará eso? – Preguntó Hotch y recogió el papel que García le tendió donde había una serie de respuestas al mensaje.

Esta noche, a las nueve.

Dupont Circle no está en la zona de actuación de los sujetos. – Apuntó Rossi, que había entrado siguiendo a García.

Ni es normal que los sujetos deleguen el control. – Concordó Hotch, marcando ya en su teléfono para llamar a Andrews. De nuevo, no se había equivocado, se había creado el caos y otros grupos seguían el ejemplo.

Cuando llegaron a Dupont Circle, la zona era un desastre. Había escaparates rotos, coches destrozados y un grupo numeroso de jóvenes adolescentes estaba siendo arrestado.

¿Qué ha pasado? – Preguntó Hotch nada más llegar.

Se empezaron a hacer detenciones. – Respondió el Inspector. – Los detenidos se resistieron y pedí refuerzos.

¿Quiénes son los instigadores? – Quiso saber Rossi.

No parece que sea algo planificado. – Dijo Andrews.

Confisque los móviles. – Ordenó Hotch, dejando a un lado el tono amistoso. Había avisado que pasaría algo así, el Inspector no había querido escucharlo. – Cuando lleguemos al origen del mensaje tendremos a los cabecillas.

Volver a Quantico ya no era una opción. Hotch llamó a Emily para que ella y Morgan acudieran a la oficina de Policía Local de Columbia, dónde ya estaban ellos con el Inspector.

Se ha llamado a las familias y se ha fichado a los alborotadores. – Les informó Hotch cuando llegaron.

García había encontrado los dos primeros números de la cadena. Tenían a los responsables.

Inspector, no creo que nuestros sujetos tengan nada que ver con esto, pero quisiera interrogar a los cabecillas. – Pidió Hotch.

No. – Respondió Andrews. – Lo siento.

Es necesario descartarlos como sospechosos. – Intentó una vez más Aaron.

Puedo hacerlo yo. – Respondió.

No decimos que no pueda. – Le aseguró Rossi.

El Inspector le dedicó una mirada a Hotch que no le gustó nada antes de darle la espalda y alejarse. Aaron lo siguió y el resto del Equipo a él.

¿Hay algún problema? – Le preguntó.

Hicieron que mis hombres buscaran a hombres adultos cuando podrían haber dedicado el tiempo a investigar las bandas de jóvenes. – Espetó Andrews.

Ahí si que habrían perdido el tiempo. – Aseguro Dave.

¿Han visto que todos esos son niños? – Dijo el Inspector, señalando hacia las celdas donde se encontraban retenidos los chicos.

No creemos que esto tenga relación con los asesinatos. – Dijo Prentiss.

¿Cómo no va a tener relación? – Se burló de ella Andrews y Hotch apretó los labios. No le gustaba su tono hacia Emily, pero mucho menos le gustaba que estuviera tan cegado y que no fuera capaz de ver la verdad ante él.

Los sujetos que buscamos son mayores y, además, solo actúan en el Sureste de la ciudad. – Le recordó una vez más Morgan. – Ejercen un control total sobre sus víctimas y la violencia es personal. Nada de lo que ha pasado aquí encaja en ese perfil.

Basta ya de perfiles. – Bramó Andrews. – Hay un millón de dólares en destrozos y dos policías heridos.

Esto se ha agravado por una reacción exagerada de la policía. – Le dijo Hotch sin poderse contener más.

¿Exagerada? – De nuevo el Inspector usaba ese tono que a Aaron tanto le estaba fastidiando.

Le avisé. – Le recordó. – En estos casos la gente se vuelve irracional.

Está invitado por mi departamento. – Le dijo Andrews y Hotch asintió, mordiéndose la lengua para no contestarle de nuevo.

Solo intentamos ayudar. – Salió en su defensa Dave.

Si saben que esos chicos no son los asesinos, ¿por qué quieren ustedes interrogarlos? – Preguntó el Inspector, mirando a Rossi.

Necesitamos estar seguros. – Respondió Aaron. – Si estos disturbios no son más que un desafío de adolescentes, le garantizo que los sujetos van a responder muy pronto. – Le aseguró.

Les agradezco su opinión, pero ahora voy a llevar las cosas a mi manera. – Espetó Andrews. – Gracias por todo, señores.

Hotch asintió, emprendió la marcha hacia la salida y el Equipo lo siguió. Antes de salir, Emily tuvo una última palabra, dejándole claro a Andrews que su participación en el caso había resultado más útil de lo que él pensaba.

Tal vez desee empezar por estos nombres. – Le tiró sobre la mesa una lista antes de seguir al resto.

Cuando salieron, la hermana de una de las primeras víctimas estaba afuera pidiendo explicaciones. Morgan se encargó de ella, se ofreció a llevarla a casa y Hotch frunció el ceño. Emily se dio cuenta del desconcierto en su cara.

No te preocupes. Morgan sabe lo que hace.

Hotch la miró. Se podría decir que ellos también sabían lo que hacían y en cambio estaban manteniendo una relación o algo parecido, a escondidas de todos.

No estoy preocupado. – Le aseguró.

Pese a que habían sido expulsados del caso, Hotch se negó a dejarlo a un lado. Tenían que seguirlo o todos se arrepentirían después. El inspector era un buen policía, pero estaba demasiado afectado y no veía las pistas a su alrededor.

Dos muertos más en un bar en la zona de acción de los sujetos le dieron a Hotch la razón.

¿Qué están haciendo aquí? – Espetó Andews cuando los vio llegar al lugar del crimen.

Eso podemos discutirlo después. – Le dijo Hotch. – Ahora tiene aquí dos cadáveres y venimos a ayudar. – Le aseguró.

Andrews le mantuvo una mirada retadora durante unos segundos antes de ceder y explicarles la situación. Al dueño del bar le habían clavado las manos a la barra con una pistola de clavos antes de matarlo y al otro cadáver lo habían golpeado brutalmente hasta matarlo.

La pistola de clavos les dio la pista que les faltaba. Los sujetos trabajaban en la construcción.

Un momento. – Intervino Derek. – En el primer ataque mataron a cuatro personas. Sigue sin tener sentido para mí que de pronto hayan llegado a este extremo. ¿Y si aquel no fuera el primer crimen? – Al ver que tenía la atención de todos, siguió. – Los dos primeros casos de vandalismo eran típicos: ventanas de coche, escaparates de restaurantes rotos… Pero el último caso, anterior a los primeros crímenes fue en una casa que estaban restaurando. La casa de una familia normal. Prentiss, ¿no te llamó la atención?

Sí. – Se apresuró a responder Emily. – Sí… - Cogió el teléfono para llamar a su analista. – Oye, ¿García? Necesito la dirección de aquella casa que destrozaron.

Morgan había resultado estar en lo cierto. Emily y él fueron a ver la casa que habían destrozado los sujetos y los dueños les dijeron que habían intentado comunicarse con el contratista, pero este no les había devuelto las llamadas. En el informe policial decía que una de las habitaciones había quedado intacta, así que Derek supuso que seguramente allí estaría escondido el cuerpo del contratista y no se equivocó. En uno de los muros de carga, encontraron su cadáver.

Buscando a los obreros que se habían dedicado a trabajos de yeso, ladrillo y electricidad con ese contratista en la época del crimen, descubrieron había tres nombres y que los tres hombres vivían en la misma casa.

En la vivienda de los sujetos solo encontraron a uno de ellos, junto con varios videos de los crímenes, pero el sujeto no les dijo dónde estaban el resto. Buscaron su vehículo y fueron a la zona dónde este había sido visto por última vez. Los sujetos estaban confinados en el interior de una casa en obras.

Hay francotiradores arriba y un equipo detrás. – Informó Andrews a Hotch cuando llegaron al lugar. – Nos aseguraremos de que no tienen rehenes y entraremos.

Hotch palmeó su hombro y se dispuso a volver al SUV.

¿Se va? – Preguntó Andrews.

Ya lo tiene bajo control. – Le aseguró.

Mientras Aaron caminaba hacia el SUV, escuchó como Morgan le hacía saber a Rossi su opinión sobre que se marchara de la escena.

Y yo creía que ya se había recuperado… - Dijo Derek y eso hizo que Hotch apretara los labios, pero no cesara en su decisión de marcharse. No era nada de lo que Derek pudiera pensar. Al instante, Prentiss y Rossi estuvieron a su lado, caminando a su paso, siguiéndolo. Aaron no podía ni empezar a expresar con palabras lo que eso significaba para él.

Acabado el turno, y habiendo escrito el informe para presentar a Strauss, Aaron se tomó un descanso y se quedó observando la pared frente a él. No mucho rato después, vio entrar en su despacho a Rossi con una botella de Whisky de su cosecha y siguiéndolo, Emily. Ambos se sentaron frente a él, Rossi le sirvió una copa y los tres bebieron en silencio. No hacían falta palabras. Ahí estaban dos de las personas a las que Hotch más quería en el mundo. David Rossi era su amigo, su confidente y su apoyo, Emily Prentiss era su amiga, su confidente y mucho más importante, era su amor.

Cuando se hizo tarde, Rossi los dejó solos para volver a casa. Emily tomó la iniciativa de meter todas sus cosas en el maletín y cuando terminó, ordenó.

Vamos, se de alguien que necesita una buena cena y una cama.

Cuando Hotch la siguió hasta los ascensores, apagando luces a su paso, pensó, que lo que realmente necesitaba en esos momentos era a ella.

Cenaron relajadamente y durante todo el tiempo deseo poder decirle la conclusión a la que había llegado. Tenía respuesta para la pregunta que Emily le había hecho mes y medio antes, pero no se atrevía a decirlo en voz alta. Aún no. Primero tenía que poner a salvo a Jack y Haley. En cambio, no podía ignorar lo que su cuerpo y su mente pedían en ese momento.

Mientras la morena intentaba meter en su boca casi sin éxito toda la extensión de un espagueti rebelde, Hotch alargó su mano y apartó el pelo de su cara para mirarla. Ella dejó lo que estaba haciendo para observarlo.

¿Qué? – Preguntó.

Por toda respuesta, Aaron se acercó y limpió con su lengua la mancha de tomate que había en una de las comisuras de Emily antes de besarla. La necesidad era tal, que la dejó hacer las cosas a su manera, le cedió el control sobre la situación, sobre su cuerpo y sobre él. Dejó que ella se deshiciera de su corbata, desabrochara su camisa, la arrastrara por sus brazos y la dejara caer al suelo. La dejó arrastrarse por entremedias de sus piernas, viendo cómo se arrodillaba frente a él y alzó el trasero cuando ella le indicó que lo hiciera para deshacerse de sus pantalones.

La observó con deseo cuando ella deslizó sus manos por sus piernas hasta la cintura de sus bóxers y tiró de ellos, dejándolo completamente expuesto. Se extasió con su sonrisa mientras ella le quitaba la prenda. Parecía estar disfrutando del control y Hotch hizo una nota mental para cedérselo más a menudo en el futuro.

Sintió los labios de la morena deslizarse por sus piernas, hasta su ingle y seguidamente cogió aire con fuerza por la nariz cuando su lengua recorrió su miembro de abajo hacia arriba, dónde mordió suave, arrancándole un gemido que la hizo sonreír.

Emily siguió su camino por su vientre, su pecho, su cuello y mordió su barbilla, antes de besarlo. Le correspondió mientras la ayudaba a desnudarse, mientras la alzaba para bajar sus pantalones y tiraba de su camiseta hacia arriba para sacársela. Hotch sabía que sería mucho más sencillo terminar de desnudarla si dejaba de besarla, pero eso no parecía posible a esas alturas. Mientras con una mano le sujetaba la cabeza para que no se alejara de él, con la otra intentaba torpemente terminar de arrancar la ropa interior negra que le quedaba. Deseó tener tres manos para poder hacerlo todo a la vez sin alejarse de ella, pero se vio obligado a parar y apartarse un segundo para poder sacar sus bragas y tirarlas a un lado.

Por fin, desnudos los dos. Emily lo miraba de la misma forma que él la miraba a ella, como una exquisita delicia, dispuesta únicamente para su deleite.

Por muy excitado que estuviera, por mucho que la necesitara y deseara abalanzarse sobre ella, se vio obligado a detenerse y dejar que ella fuera la que decidiera que hacer. Se había ganado ese derecho después de aguantar la forma en que la había tratado durante el último mes y medio. Se había dado cuenta, tarde, de que debería haber sido más amable con la única persona que realmente se había preocupado por él. Contempló su pálida perfección, el esbelto cuerpo, lleno de elegancia femenina, pero curtido por los duros entrenamientos del F.B.I., la expresión de su rostro y sus ojos brindándole cariño, entendimiento y suavidad, algo que hacía mucho tiempo que Hotch había perdido y entonces, Emily volvió a sentarse sobre él y sus manos se deslizaron por sus brazos. Los labios de la morena volvieron a toparse con los suyos y él dejó que sus propias manos recorrieran las piernas de Emily desde los tobillos, que colgaban del sofá, hasta el interior de sus muslos, dónde sus manos encontraron lo que deseaban.

Aaron… - La escuchó susurrar entre beso y beso.

Estoy en ello. – Le respondió y se obligó a separase lo justo para ver su expresión cuando uno de sus dedos se deslizó en su interior, solo un poco, arrancándole un suspiro.

Emily se movió sobre él y Hotch apretó los labios para contenerse. Sus movimientos eran tan excitantes que todo su cuerpo se endureció con la expectativa de estar en su interior. No importaba las veces que hubieran estado juntos, para él, cada vez era mejor y en esa ocasión, además, no se trataba de sexo. En esa ocasión, Hotch era claramente consciente de que se trataba de amor.

Emily lo besó y él abrió más la boca para dejar que ella lo saboreara a su antojo. Notó sus brazos enredándose en su cuello, sus dedos hundiéndose en el pelo de su nuca y no pudo más. Alejó los dedos de ella para agarrarla de las caderas y ella le siguió el movimiento, dejándose caer sobre él y haciendo que su miembro se hundiera completamente en su interior. La escuchó jadear y notó como sus piernas apretaban las de él.

Agarrándola con fuerza de las caderas, Hotch empezó a ir a su encuentro cuando ella comenzó a moverse, lentamente al principio, volviéndolo loco, y ganando cada vez más fuerza y velocidad conforme sus cuerpos se rozaban.

Hotch notó los pechos de Emily apretándose contra el suyo, el vientre de ella rozándose fuerte contra el de él cada vez que sus cuerpos se juntaban, y los labios de la morena abriéndose para dejar escapar un gemido cuando todo el cuerpo femenino se contrajo a su alrededor, preso del orgasmo. Él no tardó en seguirla y la movió para que pudieran acomodarse ambos, tumbados en el sofá.

Mientras dejaban que sus cuerpos se relajaran tanto de todo el estrés de los dos últimos días como de lo que acababa de pasar, Hotch pensó en lo que había hablado con David. En esos momentos, sentía la imperiosa necesidad de decirle a Emily lo que había ...

¿Emily?

Escuchó una especie de quejido antes de que ella respondiera con voz casi adormilada.

Emily está apagada o fuera de cobertura en estos momentos.

Hotch sonrió por un lado y se sintió agradecido por otro. No podía simplemente soltarle lo que sentía y decirle seguidamente que tenían que esperar hasta que Foyet estuviera entre rejas. Tenía que esperar… Así que, dejó que sus labios se posaran sobre el hombro de la morena antes de decir:

Buenas noches, Agente.

La escuchó reír bajo y le respondió en el mismo tono.

Buenas noches, Señor.

.

.

DESPACHO DE AARON HOTCHNER (F.B.I., Unidad de Análisis de Conducta)
QUANTICO, VIRGINIA

— Di algo Dave…

Rogó Hotch, al ver como su amigo lo miraba fijamente sin mediar palabra.

— ¿Empiezo por la parte en la que te llamo tonto o por la parte en la que llego incluso a comprender el por qué lo hiciste? – Preguntó su amigo.

Hotch lo observó en silencio. Cualquier cosa que le dijera se la merecía.

— Y supongo que esa es la parte buena de la historia… - Se adelantó Rossi.

Aaron asintió. En esos momentos no tenía a su hijo, no sabía lo que les deparaba el destino, pero todos estaban relativamente a salvo y tenía a Emily al lado cuando necesitaba a alguien que le hiciera creer que aún había esperanza para él.

— Continúa entonces.

Hotch empezó a necesitar de ese Whisky que tenía Dave escondido… Suspiró y se dispuso a seguir cuando entró García.

— Lo siento señor, pero creo que tenemos algo. Algo de verdad.

La cara de la analista hizo que todo el cuerpo de Hotch se pusiera en alerta.

— Habla, García. – Exigió.

.

.

CONTINUARÁ

Final de otro capítulo que espero que os haya gustado. Como podéis ver, Hotch ya se ha dado cuenta de lo que siente y ha estado a punto de decírselo a Emily, porque las palabras de Rossi le han calado hondo. Cuando vi el capítulo me di cuenta de que realmente se quedó pensando en ello (Aunque supongo que los guionistas hacían referencia a Haley, pero todos sabemos que Hotch se merece a una Emily, ¿Verdad?).

García ha descubierto algo que les llevará al SUDES, esta vez, sin vuelta atrás. Veremos si lo que encuentran es de su agrado o no…

Hay una segunda parte de explicación del pasado de Hotch antes de que llegue la muerte de Haley, porque en esos capítulos Emily y él pasan por muchas cosas que no se pueden ignorar.

Partiendo de eso, se va acercando el momento en el que encontrarán a Emily.

¿Tenéis ganas de que llegue el momento?

De nuevo, siento la demora, espero que entendáis el por qué y me perdonéis y espero vuestros comentarios para alegrarme la semana.

Un abrazo a todos.