Capítulo 20: Una Nueva Cita

POV Bella

Tenía un extremo dolor de cabeza, para empeorarlo hoy era un día soleado y caluroso como rara vez, los rayos de sol se colaban por las cortinas de la ventana y yo solo podía tapar mi cara con la manta. Quería escaparme, estar segura y confiada en cualquier parte menos esta, donde no tuviera ese horrendo día soleado y tampoco tuviera este intenso dolor de cabeza. Escuché dos golpes en la puerta de la habitación que sonaron como dos ametralladoras en mi cerebro o como si hubiera un grupo de constructores al lado de mi cama, ya no lo soportaba.

– Entra Jazz – Fue lo único que dije mientras ponía mis manos en ambos oídos para disminuir el ruido.

Él entró con una bandeja y mi desayuno (supongo) – Buenos días, parece que la pasaste bien anoche – Sonrió y se sentó en la parte de abajo de mi cama, dejó el desayuno frente a mí con pastillas para la migraña, fue lo primero que cogí junto con el vaso con agua.

– Si, estuvo divertido… Excepto esto (señalé mi cabeza) – Y que vi a mi ex novio besando a otra, sin contar que me habló como si nada hubiera pasado entre nosotros – Paré por un momento y puse mi mano en mi frente – Me siento tan estúpida llorando por él a pesar del tiempo que ha pasado –

Jasper se acercó a mí y me abrazó – Todo pasará cariño, él se dará cuenta que no puede vivir sin ti – Me consoló

Puse mis manos en mi cintura en forma de jarra – Eso ya lo habías dicho y mira: seguimos en lo mismo, incluso peor que antes, si puedo agregar – Bajé la mirada tratando de no llorar.

Mi amigo levantó mi rostro con su dedo índice – Entonces, encontrarás al hombre indicado para ti… Edward no es el único sobre la Tierra y tú eres una mujer muy hermosa e inteligente como para que derrames tus lágrimas por él –

Entonces yo dejé mis lamentos y sonreí abrazando a Jasper, empecé a comer mi desayuno a pesar de las nausea que me invadían por la resaca, el dolor de cabeza no se iba pero al menos tenía el consuelo que no me sentía tan mal como antes. Me bañé y me vestí como normalmente lo hacía, Jasper y yo tomamos nuestro camino para el trabajo, es decir, Jasper me llevó al trabajo y luego se fue al suyo pero bueno. Cuando llegué, allí estaba Ángela con su sonrisa y eso me animó un poco más el día, el dolor de cabeza iba disminuyendo de a poco.

Jasper logró hacer que no pensara tanto en Edward, más bien pensaba en el futuro que me esperaba: Quiero decir, mi padre me envió una carta ayer y yo quería hablar con él pero eso sería algún tiempo más tarde. Por otro lado seguiría conviviendo más con mis amigos y eso sería genial, saldría de compras con Rose y Alice, estaría más tiempo con Jazz y disfrutaría de las bromas de Emmet. Reiniciaría mi vida sentimental, eso era lo que más me emocionaba de todo… pero tendría que ser con cuidado, mi nuevo enamorado no podía ser cualquier chico.

En medio de mis pensamientos se acercó un joven a la caja registradora a pagar una camiseta con un jean.

– Disculpa ¿Estás ocupada? – Dijo él con una sonrisa desconcertada.

– Ehhh no, claro que no, ya te atiendo – Registré rápidamente cada una de sus prendas, mis manos temblaban, sentí un escalofrío que solo se comparaba con un susto. En un par de minutos le entregué su pedido y él a mí me dio el dinero.

– Gracias y disculpa por el susto – Me dijo tomando las bolsas – ¿Te molestaría que te invitara a salir para compensártelo? – Me preguntó mientras me mostraba una blanca y pulida sonrisa.

Me sonrojé, miré la caja registradora del lado izquierdo donde estaba Ángela como buscando apoyo por parte de ella ya que yo me sentía completamente débil e impotente, no sabía que decirle al sujeto que tenía al frente, solo esperaba que él no se diera cuenta, esperaba ser lo bastante sutil para que él no notara mi indecisión. Ángela por su parte me sonrió y movió sus manos como si me estuviera alentando a que saliera con él y pensé – Tal vez esta es la oportunidad que estoy esperando… Lo haré – Sonreí y luego miré al joven que tenía en frente.

– Es una excelente idea, solo dime la hora y el lugar – Respondí con una sonrisa más grande que mi cara, tal vez porque estaba demasiado nerviosa.

– Te recojo en tu casa, iremos a cenar, si te parece bien – Dijo él.

Le di la dirección del apartamento de Jasper y quedamos en ir a cenar a la siguiente noche.

– A propósito, mi nombre es Michael – Mencionó antes de irse.

– Yo me llamo Isabella, pero todos me dicen Bella –

– Ya sé la razón por la que te dieron ese apodo, eres una mujer preciosa – Me alabó.

No pude evitar sonrojarme, sentí mi cara hirviendo – Nos vemos mañana en la noche, hasta entonces –

Él se despidió como todo un caballero: tomó mi mano derecha y besó delicadamente mis nudillos, me sentí como si fuera una princesa de porcelana y él estuviera protegiéndome como si me fuera a romper en cualquier segundo, fue simplemente hermoso. Me recordaba mi relación con Edward, pero había algo diferente, faltaba algo – Ya basta – Decía mi cerebro, no podía seguir pensando en él, ahora estaba empezando una especie de "relación" y no quería que se destruyera tan pronto solo por estar pensando en cosas que no debía, punto final, ya no más.

Por suerte, eso sucedió cerca de la hora en la que terminábamos nuestro turno porque Ángela era un poco menos hiperactiva que Alice pero más que Rose, se puede decir que era un intermedio entre las dos y quería saber todos los detalles aunque ella hubiera estado allí completamente y lo hubiera visto todo. Salimos del trabajo y ella me invitó a tomar un café solo porque quería que le contara todo con detalles sobre lo que había pasado con mi "cita" como ya la había llamado ella y tuve que llamar a Jasper para decirle que hoy salía más tarde, le dije que después le diría con detalles porque estaba ocupada… El plan inicial era mentirle pero yo no era capaz de mentirle a mi mejor amigo.

En fin, Ángela se sentó y pidió un late cargado y yo un cappuccino. Ella se quedó mirándome cerca de dos segundos y empezó a preguntar.

– Empecemos desde el comienzo ¿Qué apariencia física tenía? ¿Cuántos años le pones? ¿Estaba lindo? ¿De qué hablaron? ¿Qué te dijo? ¿Dónde es la cita? –

Solté el aire de mis pulmones – Responderé a tus preguntas una por una en orden. Primero, tiene el cabello castaño claro, ojos azules, bueno tú lo viste es más alto que nosotras, frente ancha, un cuerpo bien formado. Segundo, yo le pongo unos no sé 26 o 27 años. No sé tú definición de lindo pero a mí sí me lo pareció. Tercero, no te voy a decir exactamente de qué hablamos porque no me acuerdo de todo. Cuarto, me dijo que era muy linda y todo eso. Quinto, ¿se supone que no sabes que hablamos pero sabes que tenemos una cita? – Me quedé mirándola con una ceja arqueada.

Ella se encogió de hombros – Upss, bueno, a veces una escucha cosas – Trató de excusarse.

Moví mi cabeza de un lado a otro – Como sea, no me dijo en qué lugar iba a ser, solo me dijo que me recogía en mi casa e íbamos a cenar –

Después de eso Ángela y yo nos fuimos a divertirnos puesto que al otro día no teníamos que trabajar ninguna de las dos, yo estaba como en una especie de "vacaciones" y ella estaba celebrando que al fin me estaba abriendo a la posibilidad de tener otras citas y no quedarme llorando por el mismo hombre al que ya no le interesaba. Yo por mi parte, no dije nada, me cansé de discutir con ella sobre ese tema y solo le seguí la idea para no estresarme.

– ¿Dónde estabas Bella? Estaba muy preocupado por ti, llevas seis horas y media fuera y no contestabas tu celular, en tu trabajo tampoco sabían nada, llamé a Alice, Rose y Emmet quienes tampoco sabían nada – Jasper estaba furioso y completamente alterado, nunca lo había visto así.

Caminé hasta la que se suponía que era mi habitación porque con esos gritos ya no me sorprendería que me echara a la calle, dejé mi bolso en la silla y me senté en la cama.

– Te dije que me demoraría – Le respondí lo más pacíficamente que pude.

– No me dijiste que llegarías al amanecer del siguiente día – Respondió histérico.

– Jazz, solo fueron unas horas y no soy una niña pequeña, tú sabes que puedo cuidarme sola… Digo, haz sido testigo de ello – Bromeé al final pero ni eso logró sacarle una pequeña sonrisita.

Jasper empezó a masajearse la cien con los dedos de la mano derecha – ¿No entiendes lo preocupado que estaba? – Me gritó.

Arqueé la ceja – Perdona ¿Me estás gritando? … Si quiero que alguien me grite busco a mi papá y él lo hace mejor, por un motivo mejor. Llegar unas horas tarde no tiene nada de malo, estaba con Ángela ¿CORRECTO? Hablábamos porque un muchacho me invitó a salir y le dije que sí, ya conoces a Ángela quería saber todo y te lo iba a decir cuando me llamaste por celular pero te lo quería decir en la cara y tenía la intención de mentirte pero luego me arrepentí porque no le puedo mentir a mi mejor amigo – Me quedé en silencio por un instante – Eso fue todo, no estaba haciendo nada malo y tampoco me pasó nada malo, pero gracias por tu preocupación – Dije bajando la cabeza.

– ¿Un muchacho? – Arqueó la ceja y yo asentí sin decir nada – Pero al menos sabes algo de él ¿Cierto? –

– Aghhh Jasper, no voy a decirte nada hasta que no te tranquilices, toma un poco de agua, duerme o no sé… El caso es que no quiero pelear contigo esta noche. Te estás comportando como si fueras mi padre –

– Entonces esa es la respuesta a la pregunta, no lo conoces – Se cruzó de brazos mirándome firmemente.

– Él pasó hoy por donde trabajo, se llevó algunas prendas y me invitó a salir, solo pensé en que esta es la oportunidad que estaba esperando para ser feliz, que él es la persona indicada para pasar mi vida o un poco de mi vida y olvidarme de Edward – Jasper volvió a levantar la ceja y yo me precipité a hablar – No es que crea en el dicho de que "Un clavo saca a otro clavo" pero ya me cansé de estar llorando por un hombre y no pierdo nada con conocer a Michael… – Jasper me interrumpió.

– Claro que pierdes – Empezó a darse una vuelta por mi habitación con expresión pensativa – Imagina que ese hombre sea un tipo que se acuesta con cualquiera, ya sé él es aquel que enamora a cualquier chica que le parece linda… o vámonos a un extremo peor: con este ambiente de ahora puede él ser un traficante de mujeres ¿Qué te parece? – Preguntó mirándome.

– Él no puede ser así – Respondí con la frente en alto.

Jasper se acercó a mí más tranquilo – Como quieras, pero recuerda que si ese "muchacho" te hace algo, aquí estoy yo, puedes contar siempre conmigo – Me abrazó – Perdóname si fui muy duro contigo, sabes que me siento como tu hermano mayor y me aterró la idea de no saber dónde estabas, estaba muy preocupado, tanto que estuve a punto de llamar a la policía – Luego se alejó de mí y empezó a sonreír como siempre – Y… ¿Cuándo van a salir? –

Yo sonreí – Mañana, en la noche, me recogerá aquí… Me invitó a cenar pero dijo que era una sorpresa el lugar –

– Bien, yo te acompañaré hasta la salida para que se dé cuenta que no estás sola – Dijo. No sé si solo fui yo pero lo sentí algo tenso.

Se llegó la noche tan esperada de la cita, Alice y Rosalie se encargaron toda la tarde y la mañana de tomarme como muñeca Barbie para escogerme el vestido perfecto. Me dolían los pies de tanto caminar pero lo bueno fue que una vez escogimos el vestido mis amigas me llevaron a un perfecto spa y después a una sala de belleza, fue tan perfecto allí que todo valió la pena, hasta que llegué al apartamento de Jasper y encontré a mi rubio amigo discutiendo con Emmet porque quería ser Emmet el que me acompañaría hasta la portería y dejarme con Michael.

– Tú ve a ponerte el vestido, nosotras veremos cómo calmamos a este par de rebeldes – Me dijo Rose en un susurro que Alice alcanzó a escuchar y asintió con la cabeza.

Fui a hacer lo que me pidieron y me puse el vestido gris con adornos negros y blancos, traté de no arruinarme el peinado ni el maquillaje, vi el reloj y me quedaba media hora antes de que llegara Michael por mí, me empecé a poner nerviosa y fui hasta la sala principal. Cuando bajé mis dos amigos seguían como cuando los dejé, excepto que ahora Rose estaba de lado de Emmet tratando de calmarlo y Alice hacía lo mismo con Jazz.

Traté de calmarme, respiré profundo, estaba muy nerviosa y no necesitaba otra cosa para agregar a mi lista de preocupaciones, así que tomé el valor que necesitaba como si nada de nada estuviera pasando y con paso firme me acerqué a mis amigos:

– ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO AQUÍ? – Grité. No creí que me fuera a salir como un grito pero así salió.

Todos se quedaron en una sola pieza hasta mis amigas, se quedaban calladas, sin decir palabra alguna, hasta que miré a Emmet, después de todo hace mucho no me hablaba con él y… no sé, quería saber que me diría esta vez.

Él tenía la cabeza baja y la levantó por un segundo para responderme – Yo quería ser quién te acompañara para dejarte con tu cita de esta noche – Respondió en voz baja. Era una ternurita, se parecía a la voz de un bebé y más cuando hacía esos pucheros.

– Pero Bella dijo que sería yo – Refutó Jasper poniéndose de pie al lado de Emmet.

– No tienes los músculos que tengo yo, eres un fideo a mi lado y nunca te tomarán en serio – Se burló Emmet.

– No importa, la inteligencia es lo que cuenta ahora, eres un ignorante e inmaduro… Rosalie es más madura e inteligente que tú, no sé por qué está contigo – Se burló Jasper de nuevo mientras Rosalie torcía un gesto.

Yo ya estaba cansada de esta pelea absurda – Aghhh ya no más, los dos me van a acompañar. Si les gusta bien y si no pues no me acompaña ninguno, fin del asunto –

Ambos se miraban como si no quisieran dar su brazo a torcer hasta que me vieron a mí e inmediatamente asintieron con la cabeza pero como si fuera de manera rogada. Pasaron cinco minutos y el teléfono que nos comunicaba con la portería sonó, el portero dijo que en su sitio se encontraba Michael Angarano y me estaba esperando a mí. Yo empecé a sonreír y saltar como el conejo de pascua, me maquillé y despedí de mis amigas mientras Jazz y Emmet corrían detrás de mí.

Bajamos en el ascensor y lo vimos usando una camisa blanca y unos jeans, justo lo que había comprado ayer, sonreí aún más (no lo creí posible pero así era). Me acerqué a él a pasos agigantados y mis amigos no se perdían porque iban detrás de mí, lo noté cuando saludé a Michael y ellos estaban detrás de mí como si fueran mis guardaespaldas: Jasper se mantenía en buena forma, hacía ejercicio a diario y a pesar de no tener muchos músculos podía asustar si se lo propusiera; por otro lado Emmet con esos músculos en los brazos, pectorales y piernas sí que daba miedo con la cara que puso cuando vio a mi "cita".

– Hola Michael – Lo saludé moviendo mi mano.

– Hola Bella – Me devolvió el saludo… un poco intimidado al ver a mis amigos que se hacían pasar por guardaespaldas.

Él se quedó mirando a mis amigos con un poco de temor tal vez y entonces los presenté – No, te preocupes por ellos, son mis amigos: Jasper y Emmet – Los señalé con la mano (respectivamente) – Solo vinieron a conocerte, ya se van ¿Cierto chicos? – Arqueé una ceja, para que no arruinaran nada.

– Si, si… Conocemos a todos los amigos de Bella – Dijo Jasper en un tono que me asustó.

– Somos como sus hermanos mayores, si te metes con ella te metes con nosotros – Dijo Emmet mostrando sus músculos y para empeorar el tono que usó me asustó aún más que el de Jasper.

Miré a Emmet como si lo quisiera matar y él ahogó un suspiro – Emmm ¿Nos vamos? Es mejor que nos vayamos ya – Le dije a Michael antes de que mis amigos o "hermanos mayores" lo asustaran más de lo que debían.

– Sí, si – Dijo sacando las llaves de su auto, le temblaba un poco la voz – Fue un placer conocerlos – Medio sonrió, se acercó a su auto y me abrió la puerta para que entrara.

– Recuerda que tu hora de llegada es a las diez en punto – Dijo Emmet.

– Ni un minuto más, ni un minuto menos – Lo apoyó Jasper con una mirada amedrentadora…

Aghhh, en cuanto acabara la cita los iba a matar a ambos, sé que ellos se preocupan por mí y todo eso pero ya era demasiado, con solo verlos hasta yo estaba asustada y eso que los conocía. No tenía ni la menor duda de que Michael estaba, no exactamente asustado pero si impresionado con lo que había visto de mis "hermanos mayores" no sé qué estaría pensando de mí ahora. Vi a Jasper y a Emmet por la ventanilla, los vi con furia y ellos me decían con la mirada que la seguridad era importante, así que solo bajé la cabeza; Emmet y Jasper me señalaron el reloj que llevaban en sus muñecas al mismo tiempo.

Entonces sentí que Michael se subió al auto en el puesto del conductor, ambos estábamos en silencio y solo se oía la suave melodía de rock o metal (creo) que había puesto Michael para relajarnos pero todo era inútil, ambos estábamos hundidos en nuestros pensamientos hasta que llegamos al restaurante o eso supuse porque él parqueó su auto en frente. No era muy glamoroso, no es por comparar pero no era tan elegante como a los que me llevaba Edward, pero tampoco era como aquel puesto de comida rápida en la que comimos Edward y yo por primera vez – Y otra vez pensando en Edward, debes sacarte esa idea de la cabeza, ahora él está fuera de tu vida… Solo importas tú – Me decía a mí misma mientras estaba con Michael, después me sentí un poco culpable porque pensaba en otro mientras estaba con mi "cita".

Como sea, traté de olvidarlo y dejé los remordimientos para otra ocasión, nos sentamos en la mesa y pedimos platos diferentes, totalmente diferentes, cuanto más hablábamos más me daba cuenta que teníamos gustos opuestos: Si él decía negro yo decía blanco, si él decía seco yo decía mojado, si él decía muchos yo decía pocos, si él decía bajo yo decía alto, si él decía menos yo decía más y así sucesivamente. Pero todo estalló cuando empezó a sonar una melodía compuesta en piano, mi instrumento favorito – No solo porque, bueno me recordaba a Edward eso era pasado, también me recordaba a mi madre, ella tocaba una canción que había compuesto para mí cuando yo tenía tres años y la tocaba para mí cuando yo no podía dormir o cuando yo se lo pedía – Las melodías en piano eran hermosas, yo las creía hermosas y mi gran sueño era aprender a tocar piano.

– Aghhh como odio la música clásica y sus canciones, son tan lentas, me dan ganas de dormir – Dijo él con desprecio.

– ¿Disculpa? – Arqueé una ceja. Él se encogió de hombros como si no hubiera hecho nada – A mí me encantan esas canciones, en especial las que están compuestas en piano –

– Oh, bueno. Lamento haber dicho lo que dije – Se disculpó y terminó con su comida.

– No te preocupes, al menos fuiste sincero, valoro la sinceridad en una persona – Dije de mala gana y volví a terminar mi comida.

De regreso al apartamento de Jasper fluyó un poco más la conversación, cada vez aprobaba más mi teoría de que Michael y yo éramos como se diría en química dos polos "positivo & positivo" o "negativo & negativo" porque simplemente no congeniábamos en nada; no es que él fuera un mal hombre – o al menos eso creía yo – pero era totalmente diferente a mí y no era de la misma forma en la que Edward y yo éramos diferentes, NO, había algo en él que no me gustaba.

– Mejor nos vamos temprano, no quiero tener problemas con tus hermanos – Se soltó por primera vez en lo que se refería a ese tema.

– Ahh si, sobre eso, no les tienes que temer, ellos son inofensivos solo que me cuidan mucho desde que mi mamá murió y mi papá no me habla– Bajé la cabeza – Bueno, no quiero hablar de eso. En fin, ellos son muy lindos una vez que los conoces, solo hicieron ese numerito para asustarte – Solté el aire que había en mis pulmones.

Él sonrió y soltó una risa – Lo lograron. Pero si quisieran, me pueden dejar en un callejón oscuro, sin memoria, también sin brazos y sin piernas –

Me reí – Si se enfadan, tal vez lo harían. En la universidad se habían unido al grupo de lucha y creo que ahora enseñan allí –

Él se alteró, cuando llegamos Emmet y Jasper estaban en la portería de brazos cruzados justo como me habían dejado, Michael tomó un largo suspiro y dijo "Quédate aquí, yo abriré tu puerta", simplemente asentí, digo – ¿Qué más podía hacer? – Cuando la abrió yo sonreí y me ayudó a bajarme del auto como todo un caballero; solo un pequeño detalle, los caballeros no se pueden ir sin saludar a los acompañantes de sus citas y yo solo pensaba en que mataría a Jasper y a Emmet si decían o hacían algo malo.

– Buenas noches – Saludó Michael en tono cortés.

– Hola chicos – Les dije a mis amigos diciéndoles con la mirada que entraran y no me causaran ningún problema.

– ¿Tienes idea de la hora? – Preguntó Emmet en tono furioso.

– Son las diez con treinta y cinco segundos – Siguió Jasper.

Miré a Michael con una ceja arqueada como diciendo – ¿Están locos? – Michael iba a decir algo pero yo lo detuve poniendo una mano frente a él. – ¡Dios, ¿Me están hablando en serio?! ¿Es una broma? Díganme que es una broma – Suspiré.

Emmet y Jasper seguían con su pose seria y firme. Me despedí de Michael, tuve que hacerlo porque también tenía que hablar un par de cosas con mis amigos… Los que se hacían pasar por mis hermanos.

– Los quiero a ustedes dos en el ascensor y no quiero oír ni una sola palabra hasta que lleguemos al apartamento ¿Correcto? – Si no hacían lo que les pedía iba a terminar gritando aquí.

Una vez en el apartamento vi a Rosalie y a Alice en la cocina, ellas me ofrecieron comida y me preguntaron cómo había ido la cita pero se alejaron un poco cuando vieron el estado de ánimo que traía. Rosalie, quién era la que más me conocía trató de calmarme pero fue en vano, fui a mi habitación a refrescarme dándome un baño, suponía que después del grito que le daría hoy a Jasper y a Emmet tendría que buscar un sitio donde vivir. Fui a la sala principal, tenía que admitirlo, ya estaba más tranquila pero no lo suficiente y al ver a esos dos, mis nervios se alteraron.

– A ver ¿Por dónde empiezo? – Tomé un poco de aire y luego lo expulsé por la boca – Ustedes están peor que mi padre cuando vivía con él, les falta la escopeta y que él se duplique, de resto son iguales – Traté con todas mis fuerzas de no gritar pero estuve a punto de hacerlo.

– Tratábamos de protegerte – Dijo Emmet con su cara de osito regañado.

– Eres como nuestra hermanita menor – Jasper intervino.

– Eso ya lo sé, me lo han dicho millones de veces. No saben cuánto les agradezco que se preocupen tanto por mí, pero esa no era la forma de hacerlo – Me costó mucho no gritar.

– Hay algo en él que no me gusta – Dijo Jasper en tono bajo y Emmet asintió apoyándolo.

– ¿No creen que eso debo decidirlo yo? – Contesté exasperada casi gritando – Ustedes no tienen razones para actuar de la forma que actuaron esta noche. Si, acepto el hecho de que solo trataron de protegerme pero, les repito, ESA NO ES LA FORMA DE HACERLO – Está vez si grité porque recordé todo lo que habían dicho esos dos.

– Ese chico no me gusta, creo que tiene malas intenciones contigo, lo veo en su rostro Bells – Dijo Emmet tratando de mirarme a los ojos, al ver la expresión que llevaba Rose se sentó a su lado. En cuanto Emmet sintió el apoyo de su novia siguió hablando – Por esa razón nosotros nos comportamos de esa forma, queríamos asustarlo para que no se te acercara y tampoco te hiciera daño –

Yo solo tomé un largo suspiro y me senté en el primer sillón que vi, Alice se me acercó y puso su mano en mi hombro – ¿No crees que debes escuchar algo de lo que dicen? Ellos lo vieron, tal vez sea útil para ti saber lo que piensan para que después no cometas un error – Un tono comprensivo y amistoso salió de su boca solo por eso hice caso a lo que ella dijo.

– Está bien, díganme porque no les agradó – Pregunté rodando los ojos. Yo estaba de brazos cruzados, tenía mi mente cerrada a todo lo que ellos dijeran, solo me decía a mí misma que cambiaría de opinión si ellos acertaran con algo de lo que yo también hubiera pensado en la cita y si no era así, simplemente seguiría saliendo con Michael.

Ambos se miraron y Jasper habló primero – Su aspecto, sé que está mintiendo con algo pero no sé qué es. Cuando lo vimos sentí que él estaba nervioso – Empezó a jugar con sus dedos.

– PORQUE LO PUSIERON NERVIOSO, ACTUANDO COMO MIS GUARDAESPALDAS Y ASUSTANDOLO ¿CÓMO NI IBA A ESTAR NERVIOSO SI HASTA YO ME ASUSTÉ? Y ESO QUE LOS CONOZCO – Grité.

– Bueno lo otro que no me gustó – Esta vez habló Emmet – Bella, tu sabes que yo te conozco y solo con verlo me dio la impresión de él es totalmente diferente a ti en cuanto a gustos, pasatiempos, estilos, todo… Solo con ver su ropa me di cuenta y la música que tenía en su auto, tú la odias – Después bajó la cabeza cuando vio que yo estaba arqueando una ceja.

– Obviamente no conocías a Edward, él si era totalmente diferente a mí: Se vestía con ropa elegante, todo lo que se refería a él era elegante y sabes que odio eso. Aun así duramos un buen tiempo siendo novios – Respondí a Emmet.

– Espera un momento – Intercedió Alice – Mi hermano no es así y lo sabes, Edward y tú tenían diferencias, lo acepto, pero también tenían cosas en común como su amor por la música clásica y ambos eran muy sencillos, esta es la hora que no sé cómo están separados si son el uno para el otro… Pero bueno, allá ustedes – Se cruzó de brazos.

– ¿Entonces? – Habló Rosalie por primera vez luego de tanto tiempo.

– Entonces, voy a seguir saliendo con Michael hasta que yo vea que sea necesario y ustedes dos – señalé a Jasper y Emmet – No se van a meter a menos que yo se los permita ¿Quedó claro? – Pregunté arqueando una ceja. Ambos bajaron la cabeza y asintieron.

Duramos un rato más en la sala de estar, dejamos el tema de Michael de lado y por consiguiente yo actué como si Emmet y Jasper no hubieran actuado como unos psicópatas al dejarme con mi primera cita. Solo hablamos, hace mucho tiempo que no estábamos en grupo y los extrañaba a todos por igual, era de esperarse que después de unos veinte o treinta minutos empezaran a formarse las parejas: Emmet y Rose andaban juntos para todos lados. En estos momentos Jazz estaba tratando de coquetear con Alice y la hacía reír o conversaba con ella sobre los temas que a ella le gustaban, así que andaba pendiente de la moda o compras más que todo. Y yo, yo solo quería que me mataran o que Edward volviera – No, debo pensar en Michael no en Edward – Me regañé mentalmente.

Como sea, al otro día tenía que hablar con Carlisle y tal vez con Esme porque ya tenía todos los documentos listos que probaban que Edward era inocente, que lo habían inculpado de un crimen que realmente él no había cometido y que él se enteró al final cuando ya no había nada que hacer para que no lo llevaran a prisión. Ansiaba ese momento y sabía que debía ir al bufete, solo esperaba no encontrarme con Edward… No estaba lista para ello y tampoco quería hacerlo, era probable que estuviéramos solo nosotros, como también era probable que él estuviera con su novia y a pesar de que yo ya estuviera saliendo con alguien (aunque no quisiera) seguía pensando en Edward (me partiría el corazón verlo con su novia otra vez).