Capitulo 21

Después de pasar el rato en su habitación Ikuto se ofreció a llevarme a casa.

En el camino charlamos sobre su presentación de violín.

— ¿Cuándo será la competencia?

Le pregunte.

— El viernes.

Me quede algo sorprendida.

— Pero eso es pasado mañana.

Se quedo callado.

Me lo hubiera dicho antes, tengo que encontrar algo que ponerme que Ikuto no haya visto antes.

Le preguntare a Rima mañana que si quiere ir de compras conmigo.

El resto del camino ninguno de los dos hablo.

Después de unos minutos llegamos a la casa.

— Bien — me detuve frente a la puerta y me voltee hacia el — nos vemos.

Me despedí.

— Adiós.

Se despidió y se fue.

Abrí la puerta y entre.

Mis padres aun no habían llegado ni tampoco las charas.

Subí las escaleras y me fui al maño para bañar. Hoy fue un día algo agotador y me sentí muy relajada cuando entre a la bañera.

Cuando Salí del baño mis padres ya habían llegado.

Baje a cenar y cuando termine, al subir me encontré con las charas. También estaban cansadas así que nos acostamos a dormir.

A la mañana siguiente me aliste para la escuela y baje a desayunar.

Se me hizo un poco tarde así que me fui caminando rápidamente.

Llegue a tiempo.

— Buenos días.

Me saludo Rima.

— Buenos días.

La salude.

— Buenos días.

Me saludo Sakai-kun feliz.

Me sorprendí al ver en su hombro a su chara.

— Kuro.

Dijeron mis charas.

— ¿Por qué esta el aquí?

Le pregunte.

— Bueno, mi madre ya está bien así que ahora Kuro viene conmigo.

Sonreí.

— Me alegro.

El maestro entro y nos fuimos a nuestros asientos.

En la hora del almuerzo me dirigí a Rima.

— ¿Estás libre hoy?

Le pregunte.

— Sí, ¿Por qué?

Me contesto.

— Está pensando en ir de compras ¿Me acompañarías?

Ella sonrió.

— Claro.

Sonreí también.

Después del almuerzo las clases se me hicieron largas y aburridas. Tal vez porque estaba algo impaciente.

Cuando al fin terminaron Rima y yo nos fuimos juntas hacia el centro comercial.

— ¿Por qué quieres comprar ropa? ¿Acaso Ikuto te invito a salí o algo así?

Me dijo Rima burlona.

Me sonroje.

— Bueno… no exactamente.

Se rio.

Me probé mucha ropa y Rima igual.

Miki nos ayudo encontrando la ropa más linda pero aun así era muy difícil para mí elegir.

Al final termine escogiendo un muy lindo vestido. Es blanco y corto hasta la rodilla, de tirantes negros con un listón negro debajo del pecho con un moño negro y un saco de manga corta de color negro.

Después de eso fuimos a un restaurante.

— ¿A dónde irán Ikuto y tú?

Me pregunto Rima.

Me sonroje levemente.

— Yo jamás dije que iría con Ikuto.

— Como siempre Amu-chan no es sincera.

Dijo Miki en burla.

— Nunca aprende la lección.

Dijo Ran.

— Es más que obvio que iras con Ikuto.

Dijo Rima.

Después agacho la cabeza y cuando la levanto tenía una mirada sombría.

— Será mejor que me lo digas de una buena vez.

Me dio algo de miedo su cara y no tuve más opción.

— Está bien, está bien, si iré con Ikuto.

Le dije intimidada.

Ella sonrió.

— Y ¿A dónde irán?

Pregunto de nuevo.

— Ikuto participara en una competencia tocando su violín.

Rima se asombro.

— Sorprendente no creí que fuera tan bueno.

— Claro que lo es.

Le dije.

Ella sonrió pirca.

— Si su novia lo dice es porque tiene que serlo.

Me sonroje.

— A… bueno es que…

— no te avergüences Amu ya sabemos todos que estas enamorada de él, no tienes por qué ocultarlo.

Tiene razón.

— No es que lo oculte es solo que es… muy vergonzoso.

Me miro fijo.

— Bien entonces pensare en algo para hacer para que se te quite la vergüenza.

Dijo decidida.

— ¿Cómo qué?

Le pregunte.

— ¿Cuándo es la competencia?

Pregunto.

— Mañana.

Le conteste.

— Bien entonces espera hasta mañana, antes de la competencia te diré lo que tienes que hacer.

— Pero Rima…

— Nada de peros.

Dijo acercándoseme.

Después se alejo y sonrió.

— Bien, me tengo que ir, hablamos mañana.

Se levanto, agarro su bolsa y se fue.

— Rima.

Le hable pero no volteo.

Salió del restaurante.

Suspire.

— Parece que está muy animada.

Dijo Ran.

— Rso es lo peor.

Dije.

— Ella solo lo hace por ti-desu.

Dijo Suu amablemente.

— Solo espero que no se lo ocurra ninguna locura.

A todas nos escurrió una gotita.

También me levante y salí del restaurante.