N/A: Viktor. Odio cuando sale en los fics como si fuera un troglodita. Vale, no será la persona más inteligente de Bulgaria, sólo creo que es muy callado (se lo dice Hermione en la peli 4 a Harry). Prefiero pensar que no conoce bien el idioma y encima es tímido. Así que he puesto a un Krum que al menos puede ayudar con la magia oscura, pero no necesariamente es un mago malvado. Lo dicho, no todo el mundo es buenísimo ni malísimo. Teóricamente, Krum vuelve para el libro 7. Personalmente pienso que será un invitado a la boda de Fleur y Bill, y que servirá para que Ron y Hermione acaben juntos.

Como me habéis dicho algunas de vosotras, no puede ser tan malo si fue el primero en darse cuenta de que Hermione era una chica, antes incluso de quitarse esos dientes… Draco se dio cuenta cuando se arregló para el baile ;)

Bueno, capítulo puro dramione. Porque dentro de poco tengo que empezar la parte final… (perdón, dramioneras, pero la historia es la historia...) Empieza un pelín lime, así que menores de 16 fuera de aquí. Que el rating es M por algo…

Muchas gracias por los últimos comentarios, me hace mucha ilusión que os esté interesando el fic, de verdad: Erea; Heredrha; lara evans; pyro; Plateau; herminione; mArTa; Isa Malfoy; Sigfried Jenovian; blackstarshine; Angel Mouri; Saiph Lestrange (¡triple!); CrisBlack; BarbaraNakamura; monmalfoy; alinapotter; Filwee; Adi Felton; Reykou Higurashi; LoreMalfoy; oromalfoy; Goi Izarra; Pansy Greengrass.

Y gracias también al resto de lectores/as por vuestro seguimiento. Sin reviews y sin seguimiento, esta historia sería sólo para mi, familia y amigos.

ooOOoo

Resumen Cap. 20: Harry solicita la ayuda de Viktor Krum para poder dar con el hechizo que destruya la Varita, y con ella, el alma de Voldemort. Le solicita a Hermione que se sirva de ambigua relación con Malfoy para poder averiguar qué ocurrió con las varitas de Ollivander. Anuncia entonces que se va, y Malfoy es quien la acompaña. Krum cura a Crookshanks. Malfoy, adivinando que Hermione quiere averiguar lo de Ollivander, la lleva a su Mansión Malfoy, donde esa noche tiene una mala experiencia… que hace a Malfoy replantearse la promesa que le hizo a Ron de no acercarse a ella.

ooOOoo


Capítulo 21. Unión, separación y reunión

Malfoy con estudiada práctica, inclinó la cabeza de ella hacia su boca, y con la rapidez de un buscador, estiró el otro brazo para, sujetando su cintura, colocar a Hermione encima de él, sin soltar en ningún momento la nuca.

"No.." jadeó ella. Pero no se molestó ni en abrir los ojos. No habría habido diferencia, ya que incluso a pleno día habría perdido totalmente el enfoque. Cualquiera de los besos anteriores que había recibido eran castos roces en comparación con este asalto a las bocas.

Sabiendo que no habría ninguna interrupción, él se recreó en saborear el placer y el tormento. A diferencia de otros besos, él no la dejaba relajarse, era un beso que demandaba, y era un beso que esperaba de ella. Era agresivo, y era tierno a la vez.

Era, en definitiva, la dualidad de Malfoy.

Él intensificó el beso, atormentando su boca para que, rendida, finalmente permitiera la entrada de su lengua, para que tocara la de ella.

Era, en definitiva, Malfoy, no tenía compasión.

Ella jadeó, casi sin aire, y él sonrió sin parar de besarla. Totalmente fundida en el momento, ella dejó de ser pasiva. Y empezó a devolverle la misma moneda, el mismo tormento, el mismo placer. Y sus manos empezaron a acariciar el pecho, los brazos, el cuello de Malfoy, debajo de ella. Y elevó las manos para acariciar esos malditos cabellos rubios.

Y de nuevo con estudiada práctica, aprovechando el instante en el que ella había elevado los brazos hacia la rubia cabeza, él subió el top de su pijama. Esta vez… sin la rapidez de una serpiente… despacio, recreándose en rozar centímetro a centímetro la piel que guardaba debajo.

"No…" volvió a murmurar ella. Pero él anuló toda voluntad volviendo a dominar el beso. Las manos, hábilmente, subieron el top, sin poder sacarlo, y ella abrió los ojos cuando sintió que, al apartar la molesta prenda, su pecho desnudo estaba aplastado contra el pecho de él. Cuando sintió que las manos bajaban hasta la cinturilla del pijama, bajándolo un par de centímetros, bajando sus caderas para que chocasen. En definitiva, cuando le sintió debajo de ella.

Inmediatamente él giró el cuerpo de ella y se colocó encima. Y a pesar de la oscuridad, de estar medio desnuda, se quedó quieta, con la respiración acelerada y fija en la silueta que tenía encima de ella.

Volvió a sentir sus labios en un sensual beso, antes de que dijera.

"Hay que parar esto, Granger."

Y diciendo una maldición inesperada, se marchó del dormitorio. Ella recuperó el ritmo de su respiración de forma gradual. Se colocó el pijama, y volvió a taparse con la colcha, sintiendo de pronto un frío, una ausencia.

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Hermione despertó cuando la luz de la ventana le dio directamente en los ojos. Para ser mediados de septiembre, el clima no era demasiado desagradable, pero también estaban en Wiltshire, suroeste de Inglaterra, así que la temperatura era definitivamente algo más benigna que lo que solían tener en esta época en Hogwarts.

Y recordó la noche. Recordó el tormento y el éxtasis. Ahora por la mañana sentía lo estúpida que podía haberse sentido con la extraña pesadilla, y lo que vino después.

Se incorporó y se tapó la cara con las manos. No habían llegado a consumar nada, pero no habían estado muy desencaminados. No es que le importara, tuvo que admitírselo. Pero tampoco quería llegar a tanto con él… porque ya bastante enganchada estaba, como para ir más allá en la relación… o lo que fuese.

"¿Enganchada, Hermione? Estás totalmente enamorada del mago más frío, egoísta, clasista, racista, manipulador, traidor, egocéntrico, calculador, vanidoso… brillante… atractivo… inteligente… agudo… sexy…"

Si pudiese golpearse a sí misma, lo habría hecho en ese preciso momento. Ojalá pudiese usar su propia varita y lanzarse un flipendo a sí misma…

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Tras la ducha, recogió el dormitorio pensando que no quería que ningún "puto elfo" de Malfoy trabajara más para ella. Bajó las escaleras y miró alrededor. La casa estaba vacía.

Era una sensación curiosa. Una casa enorme, con todo a disposición de sus dueños, sin reparar en gastos ni en servicio, pero… absolutamente solitaria. Ella, al igual que Malfoy, era hija única, sus padres trabajaban, y aunque a veces se había sentido sola, se refugiaba en los libros y el estudio. Nunca tuvo la impresión de estar en una jaula de oro. Ahora pensaba entender ciertas actitudes de Malfoy respecto a la gente, los muggles, sus padres y su estatus. Esto para ella era absolutamente desconocido: ella vivía en el mundo muggle. Ella adoraba a sus padres. Y desde luego, el estatus social o de sangre afortunadamente era un concepto desconocido en cualquier punto de Europa.

Pasó despacio al comedor, donde vio que la mesa estaba totalmente servida. Hermione no pudo por menos que admirar la abundancia… era como estar en el buffet del mejor hotel de Londres: fiambre, huevos, bacon, salchichas, pasteles, tortitas, pudding, cereales, fruta, zumos de distintas frutas, tostadas, queso, muffins, café, leche, té…

Cogió un vaso y se acercó a la jarra de zumo de naranja. Iba a verter su contenido, cuando la propia jarra sirvió. Hermione abrió la boca ligeramente. Lo cierto es que estaba en una de las casas más mágicas y más exclusivas que existía en todo el Reino Unido… De las casas de los sangre pura, ella sólo conocía La Madriguera, y a pesar de que allí se respiraba magia por las cuatro paredes, no era la magia de los Malfoy.

La jarra volvió a colocarse encima y se autorrellenó.

Hermione estaba bastante sorprendida, y bebiendo ausentemente el zumo, salió al jardín.

Allí estaba Malfoy, sobre su escoba, esquivando y huyendo de varias bludgers. Suponía que habría alguna snitch que recoger, pero ella nunca había sido muy hábil localizándola.

Se quedó quieta, viendo con admiración y envidia, la armoniosa habilidad que tenía Malfoy volando con la escoba. Era un estilo nacido de pura práctica, no era el vuelo brillante e instintivo de Harry. Draco tenía la ventaja, como casi todos los sangre pura, de haber crecido con escobas voladoras desde que eran bebés. Algunos, aunque no hubiesen crecido con escobas, tenían un talento innato, como el caso de Harry. Había casos como el de Neville, que a pesar de haber crecido entre escobas voladoras y ser sangre pura, carecía de talento para el vuelo. Y estaba el caso de Hermione Granger, que no había crecido entre escobas, y definitivamente, carecía de todo talento para volar.

En algún momento Malfoy tuvo que haberla visto, porque se detuvo a mirarla desde la altura. Pero una bludger pasó peligrosamente junto a él, y rápidamente la esquivó. Sacó la varita y todas las bolas fueron directamente a su baúl, que inmediatamente se cerró.

Malfoy bajó ágilmente al suelo y caminó hacia ella. Hermione se mordió el labio y aferró con las dos manos el vaso de zumo, para evitar que le temblaran las manos. Por el sudor que brillaba en su frente y el rubor de sus mejillas, intuyó que Draco había pasado bastante tiempo volando.

Él esbozó una sonrisa de medio lado, y ella se ruborizó.

"Tienes… una casa impresionante."

"Bien, Hermione. Di otra tontería, y te lanzará los bludgers a ti."

Pero él sonrió con orgullo. Hermione entonces cayó en la cuenta de que, involuntariamente, había acatado la regla más básica para atraer a un hombre (aparte de vestir ropa que mostrara y demostrara que era una mujer): halagarlo. Y tenía la sospecha de que a este espécimen de hombre en particular, le encantaba que halagaran lo que era y lo que tenía.

Dracó simplemente le quitó el vaso de zumo y lo colocó en la repisa del ventanal que había junto a ellos. Dejó la escoba apoyada en la pared y sin decir nada puso sus manos enguantadas a ambos lados de la cara y le dio un beso en los labios, muy suave.

Cuando se apartó, sólo seguía acariciando con los pulgares los pómulos, mientras no dejaba de mirarlos. Ella tragó saliva. Tenía una impresionante habilidad para dejarla a ella sin palabras.

"A lo mejor no debí traerte aquí." dijo inesperadamente.

Ella pestañeó confusa.

"Hay siglos de pureza mágica entre estas paredes… y siglos de hostilidad hacia la sangre muggle." Siguió estudiando la textura de sus mejillas con los dedos. "No lo sabía en realidad. Nunca había entrado alguien con sangre muggle en esta casa."

Ella bajó un poco los ojos. Y sintió un pinchazo.

"¿Y te arrepientes?"

Él no respondió inmediatamente.

"Me asusta."

Entró en la casa sin decir nada más.

Se quedó un momento de pie junto a la entrada, y suspiró. Recogió su vaso de zumo de la repisa, y al momento se Apareció un elfo doméstico, recogió la escoba que había dejado apoyada Malfoy, y Desapareció. Otro elfo se Apareció junto al baúl de las pelotas de quidditch y Desapareció con él.

Para Malfoy, era absolutamente natural dejar sus cosas por ahí tiradas, siempre había alguien detrás recogiendo. Era tan diferente a ella. Y se sintió un poco deprimida. Miró la casa, y sintió de nuevo un pinchazo. Tenía la sensación de que se estaba creando una fantasía del rico y guapo heredero, perfecto, maravilloso… Pero sabía que sólo había conseguido ver la superficie de Draco Malfoy. Sólo una parte de sus virtudes y sus defectos.

Pasó de nuevo hacia el Comedor y decidió esperarlo para desayunar. Alzó la vista y miró un retrato de alguien que le recordó a Lucius Malfoy, y sintió un súbito temor. El hombre que había en el retrato vestía una túnica pesada de color negro con algunos ribetes plateados y en piel. Tenía el cabello tan rubio como los Malfoy, y la misma mirada gris. Las facciones eran más duras, si es que eso era posible, debido a las arrugas que marcaban su frente y las comisuras de sus labios.

Al acordarse del cabello de los Malfoy, la mente analítica de Hermione se preguntó si era una característica de los sangre pura transmitir por generaciones algún rasgo físico… pensó en el pelo alborotado y negro de Harry, similar al de su padre. Pensó en las melenas cobrizas de los Weasley. Incluso pensó en la piel pálida de los Black. Hizo una nota mental de indagar más sobre el tema en alguna biblioteca…

"¿Tú eres la última novia de mi nieto?" preguntó secamente el retrato, interrumpiendo los pensamientos.

"¿Última novia?. Genial."

Y lo que sospechaba. El que estaba retratado era Abraxas Malfoy, que murió de viruela de dragón. Abuelo de Draco, padre de Lucius Malfoy. Eso oyó el año pasado en Pociones.

"No… uh… soy una amiga."

"¿Cuál es tu familia?" preguntó el retrato de forma un poco impertinente.

Hermione tragó saliva. Si le decía la verdad, que era una simple hija de muggles, seguro que se complicaría la vida, y todo por un ridículo retrato.

"Huh… los Weasley" Si nombraba a Parkinson, estaba convencida de que metería la pata porque estaba segura de que Pansy y su familia habían estado ya en esta casa anteriormente, o incluso cualquier Slytherin de sangre pura.

El retrato miró con los ojos entornados.

"No veo el pelo rojo. No han nacido mujeres Weasley desde hace generaciones."

"Sí, soy la primera en generaciones…" dijo Hermione con ironía… la primera bruja en generaciones de muggles realmente. "Me llamo… Ginny Weasley" mintió ella, deseando que esta conversación acabara, se callara o se largara.

"Los Weasley son unos traidores a la sangre." dijo con asco. Hermione tragó saliva. "Adoradores de los sucios muggle. Relacionándose con mestizos y sangre sucia." Miró a Hermione con desprecio. "Y tú… tú tienes toda la pinta de ser así." Apuntó con su dedo a Hermione.

Hermione se sentó en la mesa del comedor y trató de ignorar al retrato, que la miraba con suspicacia. Señaló lo que quería comer y beber y la mesa empezó a servirle.

Se quedó quieta mirando su plato, esperando que Malfoy bajara y pudiera decirle que se tenía que ir de esa Casa.

"¿No has empezado todavía a desayunar?" escuchó a Malfoy desde el umbral del comedor.

"¡¡¡Draco!!!" espetó Abraxas.

Hermione alzó los ojos y miró a Malfoy, que estaba de pie en la entrada del comedor ajustándose un jersey gris y los mechones rubios húmedos por la ducha. Miró al retrato con una expresión aburrida.

"¿Qué?"

"Has traído una Weasley a esta Casa, una traidora a la sangre." dijo con rabia el anciano.

Malfoy alzó levemente las cejas y miró de soslayo un segundo a Hermione, antes de responder.

"¿Y qué?. Además, en todas las familias hay ovejas negras, abuelo."

Hermione sintió que sus labios se curvaban ligeramente hacia arriba, pero con cierta amargura. Pensó en Percy para los Weasley. Pensó en Sirius o Andromeda para los Black. Pensó en Draco para los Malfoy… o eso quería ella.

El viejo pareció relajarse un poco, pero alzó la barbilla con altivez.

"Es la primera en generaciones. No está mal. Las has traído más guapas de todas formas, Draco."

Él no dijo nada, pero Hermione volvió a sentirse ligeramente humillada. Quiénes se creían ellos para juzgar su sangre, sus amistades o incluso su belleza.

Pero Draco la miró con una extraña luz en sus ojos, y Hermione agradeció estar sentada en su silla. "Usted lo ha mencionado, abuelo. Es la primera en generaciones, y eso es lo que la hace tan especial."

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Harry y Ron estaban desayunando con Krum en el Caldero Chorreante. A Harry le hizo gracia que prácticamente Ron y Krum tenían el mismo apetito. Habían pasado la noche en el loft de los gemelos, por miedo a trasladar de un lado a otro la Varita. Krum había ido a dormir al Caldero Chorreante, ya que no podía pasar a Grimmauld Place.

Se sentía intranquilo. Sobre todo porque se sentía más seguro en Grimmauld Place, siendo básicamente indetectable.

"Harry, existe un hechizo que podría servirnos, pero es muy peligroso."

"¿En qué sentido?"

Viktor habló en voz baja.

"El hechizo se llama Dušamãrtãv." Ron y Harry abrieron la boca intentando repetir el sonido totalmente extraño. "Alma muerta. Un simple error y destruirá el alma de quien conjure el hechizo."

Harry tragó saliva. Ron estaba pálido, con los ojos muy abiertos.

"No puedes entonces hacerlo tú, Viktor. Debo hacerlo yo."

Ron se giró inmediatamente hacia Harry.

"¡Harry, qué dices, nunca has hecho semejante hechizo!"

Harry desvió la mirada.

"Es mi misión, Ron. No puedo permitir que nadie se arriesgue. Viktor, dime qué debo hacer."

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El retrato de Abraxas Malfoy pareció conformarse y se quedó leyendo un libro con un monóculo sobre su ojo. Hermione se quedó callada, y terminó de comer enseguida. Draco se sentó y esperó a que su desayuno se preparara, sin hacer ningún gesto, sin duda porque siempre le gustaba desayunar lo mismo.

En ese momento se oyó un crack y Gobble apareció con una bandeja plateada con un sobre.

"Disculpe la interrupción, amo. Una lechuza ha traído esta carta y es urgente."

Malfoy no dijo nada, recogió la carta y el elfo desapareció con un crack. Malfoy pasó sus fríos ojos sobre el contenido y frunció el ceño. Miró a Hermione, que vio el inconfundible sello de Hogwarts.

"Te han expulsado de Hogwarts." dijo de manera indiferente.

Hermione se pusó de pie de un salto.

"¿¿Qué has dicho??" se llevó las manos a la boca y se puso a pasear por el comedor, desesperada. "¡¡No puede ser!!. ¡¡Nunca acabaré mi formación!!... ¡¡No voy a ser nadie!!"

"Ven aquí."

Hermione lo miró y se acercó a él. De pronto él alargó el brazo, tiró de su cintura y la sentó en su regazo, sin soltar la carta.

"Sí. Y a mi también. En realidad aquí dice que McGonagall suspende las clases indefinidamente ante el ataque de Hufflepuff y Carrow."

Hermione parpadeó confusa.

"Entonces… eso no es una expulsión realmente." Él esbozó su mueca burlona. "Tú… ¡me has tomado el pelo!" le dio un golpe en el pecho que provocó un gemido ahogado de Draco, hasta que él la inmovilizó. Ajustó su peso en su regazo y la besó con tranquilidad. Ella se relajó y pasó los brazos por sus hombros y respondió al beso con la misma relajación.

Ella se separó y lo miró a los ojos.

"Entonces ya no eres profesor…" susurró.

"No sé por qué, creo que me va a gustar más estar en el paro." Y besó el cuello y hombro de Hermione, que hundió su cara en el húmedo cabello rubio.

"Si hubiese sido expulsada de verdad, me habría muerto de pena" susurró Hermione. Él dejó el hombro para mirarla con extrañeza. Hermione miró de soslayo el retrato, que se había quedado dormido con el libro en el regazo y el monóculo caído estúpidamente a un lado. Pero ella siguió susurrando. "Tendría que volver al mundo muggle. Sería otra persona." Miró a Draco con tristeza. "Tú no sabes qué se siente al descubrir a los once años que los cuentos de hadas sí existen. Que la magia sí existe. A los muggles se nos dice que la magia es un invento. Que te den ese regalo, y te lo arrebaten de pronto me dejaría vacía."

Bajó los ojos un poco avergonzada.

"Tú siempre has sabido de la magia, tú siempre has sido mágico." dijo ella. "Pero yo no he tenido esa ventaja de once años. No terminar los estudios, o permitir que Voldemort machaque a los que somos hijos de muggles… eso acabaría conmigo."

"Creo que me has adelantado ya, Granger. Has compensado ese gap de once años perfectamente." dijo él por fin. La abrazó y murmuró sobre su hombro. "Y tú no te vas a ir con los muggles. Tú no eres muggle."

Ella sonrió y apoyó la cabeza en su hombro.

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Al llegar al Sortilegios Weasley, George sonrió abiertamente a los invitados.

"¡Harry!. Nos ha llegado una carta de Ginny." Harry sintió que el corazón le daba un respingo.

"¿Qué ha pasado?"

"No pongas esa cara, hombre… parece que ha habido un accidente en Hogwarts."

"¿Ella está bien?"

"Ginny sí. Quien no debe de estar muy bien es ese… Amycus Carrow. Uno de sus amigos mortífagos le lanzó un Cruciatus, está en San Mungo. Pero ya nos contará ella. McGonagall ha suspendido las clases de forma indefinida."

"O sea que Ginny…"

"Sí. Ginny viene de camino."

Harry tenía que admitírselo. Quería tener a Ginny lejos, pero no sabía hasta qué punto se alegraba de que volviera. Ron le dio una palmada en el hombro, pero no dijo nada.

"Está bien." Suspiró Harry. "Viktor, pasemos al fondo y me explicas cómo realizar el hechizo. Ron… ¿podrías llevarte la Varita a casa? Allí estará más segura. De momento creo que no vamos a necesitarla."

"Ahora me la llevo" dijo Ron.

Los dos pasaron a la trastienda, y Viktor observó a Harry.

"Eres digno de admirar, Harry." Harry alzó brevemente las cejas. "Te estás enfrentando al mal directamente. ¿No temes morir?"

Harry recordó lo que le dijera Dumbledore.

"La muerte es la siguiente aventura."

"Claro que temo a la muerte, Viktor. Pero…" vaciló. No debía revelar el temor secreto a la muerte que sentía Voldemort. "… prefiero enfrentarla de cara. No me voy a ocultar, ni voy a rendirme ahora."

La diferencia entre ser empujado a la arena a luchar, o entrar en ella con la cabeza bien alta. Era lo que habían hecho sus padres, y era lo que él iba a hacer ahora. Era una de las enseñanzas de Dumbledore y él quería vivir y ser digno de sus expectativas.

Krum pareció confundido ante la vaga respuesta.

"Está bien. Este hechizo lo enseñan como magia muy avanzada en Durmstrang. Se utiliza para destruir los filacterios de los Liches. Igor Karkaroff era muy hábil con ese hechizo..."

Harry abrió la boca sorprendido, sin entender palabra. Harry pensó que Hermione, si estuviera ahí, habría puesto los ojos en blanco y les habría dado una detallada y académica explicación de lo que era un "Lich" y para qué servían los "filacterios". Viktor esbozó su extraña y rara sonrisa.

"Mejor empezamos."

Pero Harry pensó que tal vez hubiesen matado a Karkaroff porque sabía cómo destruir almas alojadas en objetos.

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Hermione había escrito a sus padres explicándoles que ya no estaba en Hogwarts, que estaba bien y que se quedaba en casa de Harry. Le sabía mal por ellos, por un lado eran felices pensando que su hija vivía en un mundo encantado, pero por otro, sentía que no era justo que estuvieran ignorantes del peligro real que estaba corriendo.

Entregó la carta a la lechuza y cerró la ventana de la Sala de Lectura, donde había redactado la carta. Se giró y vio que Malfoy había entrado, llevando una capa negra.

"¿Nos vamos?" dijo ella con curiosidad.

Malfoy asintió.

"Tú quieres que averigüe lo de las varitas ¿no es así?" Hermione no respondió. "Pues eso voy a hacer."

"¿No será… peligroso…?"

Malfoy no respondió tampoco.

"Digamos que me conviene no meter la pata."

"¿Y yo?"

"Te vuelves con Potty y Weasel." Sonrió con malicia. "Y Krum."

Hermione se echó un poco hacia atrás. Parecía que quería que fuese con ellos tres. No lo entendía, unas veces era encantador con ella, incluso podía pensar que sí sentía algo por ella, algo profundo. Y de pronto, podía ser frío y distante. Lo que faltaba para tenerla más confundida.

Asintió con la cabeza.

"Muy bien. Pues me marcho." Pasó a su lado para ir a recoger sus cosas. Entonces vio el libro de Magica Ophiuchi que tenía encima del escritorio. Se lo enseñó a Draco, que frunció el ceño.

"Curioso... ¿esto es tu libro de cabecera?"

"Esto es tuyo, es de la librería que tienes ahí abajo"

Malfoy lo tomó y hojeó un poco. Frunció el ceño y la miró sin comprender.

"Me interesa mucho el hechizo del Ourobouros."

"¿Quieres domar serpientes?" la miró con una sonrisa lobuna. "Ese hechizo no funcionará conmigo, Granger. Tengo una personalidad arrolladora, tú no me la vas a cambiar."

Pero ella le dio un manotazo en el brazo, pero suprimió una sonrisa.

"Cada día eres más idiota."

"No, más guapo."

Ella puso los ojos en blanco.

"Da igual... no sabrás nada de ese hechizo ¿verdad?"

Pero Malfoy se encogió de hombros y negó con la cabeza. Hermione suspiró, e hizo además de irse. Pero Malfoy la agarró del codo, tiro de ella hacia él y le pasó el otro brazo por la cintura. Soltó el codo y tomó un puñado de sus rizos, en la nuca, echó la cabeza hacia atrás y le estampó los labios en los suyos. El beso era lento, estudiado, y ella sólo acertó a rodearlo con sus brazos. Él sonrió sin despegar los labios.

Finalmente, separó la boca y la miró, soltando la mano de su nuca y llevándola a la cara para apartarle los rizos.

"No te acerques a Krum, ni a ningún Weasley. Y ya puestos, tampoco te acerques a Potter. Ni a tu gato. Ni a un goblin de Gringotts. "

Ella se rió. Pero simplemente lo abrazó.

"Ten mucho cuidado."

Se desprendió de él y se marchó.

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Harry estaba sentado en una silla, con la frente sudorosa y con evidentes signos de cansancio. Se había quedado en manga corta, y junto a él, Krum lo miraba con las facciones endurecidas.

"Harry… enhorabuena. Creo que lo has logrado… pero sólo ha sido un ensayo."

Krum tenía un aspecto agotado. A pesar de su privilegiada constitución, se había tenido que emplear a fondo para utilizar un escudo protector lo suficientemente potente como para que su propia alma, ni la de Harry, resultaran dañadas.

"Bien… Fred y George tienen hechizada la tienda para que no salte por los aires todo el Callejón Diagón… Esperemos que no ocurra nada."

"Harry" empezó Krum. "Creo que podríamos practicar con un Lich. Detectamos su filacterio, probamos si puedes destruirlo, y si funciona… entonces es que podemos arriesgarnos con la Varita."

Pero antes de que pudiera responder, la puerta se abrió, vio por el rabillo del ojo una larga melena cobriza. Se giró inmediatamente y vio unos ojos marrones que brillaban con lágrimas de alegría.

Y sintió el calor de su cuerpo en el pecho y el olor floral que era puro Ginny Weasley.

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"Así que McGonagall ha suspendido las clases en Hogwarts…" siseó una figura encapuchada mientras pasaba la mano por la boa constrictor. "Salgo unos días y me encuentro esta sorpresa. Dumbledore nunca se atrevió a hacerlo."

La enorme serpiente tenía la cabeza fija en el interlocutor.

"No hay problema. Tenemos a los necesarios, Amycus ha demostrado ser un irresponsable y Bellatrix lo ha castigado convenientemente. Afortunadamente, Draco avisó a tiempo de la intención de Carrow de robar una reliquia de Hufflepuff."

"¿Esa reliquia sigue en su lugar?" preguntó con un tono gélido el oscuro personaje.

"Por supuesto."

"Bien… lo que me interesa es que los Hufflepuff no supongan ninguna amenaza."

"No lo son. Todo está tal y como ordenasteis."

"He sabido que Bellatrix ha estado… husmeando por el Callejón Knocturno. En Borgin y Burkes." Siseó el siniestro personaje, su voz susurrante pero glacial.

La figura arrodillada elevó ligeramente la cabeza.

"¿Bellatrix?" preguntó con evidente sorpresa.

"Vigílala." Susurró como un reptil.

"Por supuesto."

"Y localiza a Potter."

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"Draco."

La figura enlutada se giró y posó sus fríos ojos grises en el recién llegado.

"¿Cómo van las cosas?"

"Perfectamente. Potter ha hecho algo con una Copa, y dejó el veneno en una cueva, tal y como sugeriste que haría."

"Ell Señor Tenebroso afortunadamente encontró todo en orden a tiempo." Sonrió con sarcasmo. "Con que Potter es un héroe. ¿Qué quieren ahora?"

"Saber qué ocurre con las varitas de Ollivander."

Snape frunció las negras cejas.

"Las varitas son para los mortífagos. Es obvio."

"Es lo que ellos pensaban" contestó el joven. "¿Qué quieres que les diga?"

"Exactamente eso." Snape torció el labio superior. "El Señor Tenebroso está preocupado porque tu tía ha estado husmeando por el Callejón Knocturno." Malfoy frunció ligeramente el ceño. "Por cierto, debo advertirte que… los Carrow no están precisamente contentos contigo."

Draco se limitó a mirar con una expresión aburrida.

"Bellatrix no tuvo compasión con Amycus. ¿Qué te hizo para que quisieras vengarte?"

Malfoy se encogió de hombros.

"Ya te lo dije. Estorbarme."

Snape se encogió de hombros ligeramente.

"Pues cuídate. Él sigue ingresado en San Mungo, francamente me importa bien poco qué le ocurre. Pero Alecto no está muy feliz. Ella fue la que organizó el ataque junto a Bellatrix, y sospecha que tú metiste a Carrow en la trampa."

Malfoy sonrió de medio lado.

"A lo mejor debe cuidarse ella de mi." Se interrumpió unos segundos. "Hay más. Han traído a Krum."

Snape giró la cabeza completamente, con un evidente pasmo en sus duras facciones.

"¿Víktor Krum?"

Malfoy asintió.

"No conozco otro."

Snape entornó los ojos.

"No importa…" sonrió. "Es hábil, Potter, no tiene ni idea de lo que son las Artes Oscuras, por eso habrá pedido ayuda a Krum. Es lamentablemente parecido a su padre. Pero debe de haber sacado algo de provecho de su madre, al menos tiene la humildad de admitir esa ignorancia."

"Pensaba que odiabas a la madre de Potter."

Snape torció el labio superior.

"Era una sangre sucia, Draco." dijo, como si eso lo explicara todo. "Pero resultó muy útil para realizar la poción la primera vez. Tenía un verdadero talento." Clavó directamente su mirada en Malfoy. "Lástima que acabara muerta. Y dicen que… la historia siempre se repite."

Malfoy tenía la expresión invariable.

"¿Qué tengo que hacer ahora?"

"Potter tiene que acabar con Nagini. Krum estará enseñándole cómo."

El rubio miró con cierta sorpresa, pero palideció ligeramente.

"La… la serpiente del Señor Tenebroso…" se le quebró la voz. El hechizo Ourobouros que estaba consultando Hermione en su Mansión

"Draco, no hace falta decirte que el Señor Tenebroso ha estado ausente un par de días por un motivo, no solamente por comprobar una estúpida cueva. Algo ha tramado, y me temo que tiene que ver con Azkaban."

Malfoy tenía los labios apretados.

"Mi padre…"

"Potter debe seguir haciendo su trabajo en la sombra. Y cuando se enfrente al Señor Tenebroso todo habrá acabado." concluyó Snape misteriosamente. "Incluso él mismo." Snape sonrió. "No te alejes de Potter. El Señor Tenebroso no debe saber que tienes contacto directo con él. Así que síguelo… desde la distancia."

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N/A 2: El título del capítulo hace referencia a la unión de Draco y Hermione, casi física y espiritual, a la separación de los dos, y a la reunión de él con Snape.

Me aburren las escenas erótico-festivas. No les pillo la gracia, ni como ficker, ni como lectora. Me da la sensación de estar leyendo una novelita rosa. Por lo menos espero haber logrado que Draco y Hermione hayan hablado y hecho más de lo que son y sienten, no son Dra-Dra y Her-Her… Aun así, me mataréis porque detuve la primera escena… jeje…

Bueno, seguimos con la ambigüedad de Draco y Snape. Yo creo que he dado muchas pistas para saber a qué juegan estos dos. Lily Potter fue la que realizó la poción del Guardapelo la primera vez, cuando se la dio Snape a Regulus. Ah, y Snape parece no saber que Viktor está enseñando cómo destruir la Varita, (él piensa que Krum enseña a Harry a acabar con Nagini.) Es importante que sigan ignorantes sobre este punto.

Los Liches que menciona Viktor son magos oscuros, una especie de muertos vivientes, que han guardado su alma en los filacterios (me temo que no existe esta palabra en el diccionario de la RAE) o phylacteries. El equivalente a Horrocruxes del AD&D. Para guardar el alma también deben cometer un crimen terrible (hablan incluso de matar niños :S). Estos objetos son relativamente frágiles, así que los Liches los protegen con trampas y enemigos. Yo he preferido que Viktor sepa más de este tipo de magia negra, aunque él no sea necesariamente malvado, y que enseñe a Harry. Dicen que Durmstrang hacía hincapié en la enseñanza de las Artes Oscuras, pero dudo que todos los alumnos de allí sean potenciales mortífagos.

(Qué tiempos cuando flotaban plumitas al son del Vingardium Leviosa… )

Lo de que mataran a Karkaroff porque sabía destruir Horrocruxes (o filacterios) es de mi propia cosecha, no hay nada en los libros que indique que él supiera destruirlos y Voldemort mandara asesinarlo por eso. Sólo quería añadir un poco más de jugo a esa muerte y su relación con Krum.

El conjuro para destruir la Varita se llama literalmente "Alma muerta", que he traducido cutremente al búlgaro (Душа Мъртъв, transcrito Dušamãrtãv). u.u y no, no tengo ni idea de búlgaro.

Cuando era pequeña leí una trilogía llamada 'El Señor del Tiempo', de Louise Cooper (http:// es. /wiki/ ElSeC3B1ordelTiempo). El protagonista, es un mago moreno de ojos verdes que guarda su alma en un anillo. Es una lectura muy curiosa, el número 7 es también importante, los buenos (el Orden) son los malos, y los malos (el Caos) son los buenos. Muy recomendable si os gustan los libros de fantasía, aunque no vale compararlos con Tolkien ni nada de eso. Lo malo es que creo que está descatalogada en España, tal vez los lectores/as latinoamericanos tenéis más suerte. Esa ambigüedad, donde los malos no son tan malos, es lo que me sirve para continuar esta historia. Espero que tenga sentido.

Pues nada, ahora que estamos en materia… es cuando me gusta mucho más leer tu opinión. Me encantan; sólo pincha en Go… ¡Gracias!