Titulo: They say all's fair in love and war
Summary: Edward es un cantante despreocupado que lleva una vida de lujos y romances esporádicos. Su vida transita de fiesta en fiesta, ¿Pero que sucederá cuando conozca Bella, una camarera que lo detesta? Desde que la vio en ese pequeño bar de New York solo tiene un objetivo, conquistarla. TH
Todos los personajes de esta historia pertenecen a la genial Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados un ratito :D
Espero que les guste, nos leemos más abajo
Capítulo diecinueve
Aquí tienes tus verdades, Cullen
Era el momento perfecto para no romper otro corazón más.
-Edward.. – Un silencio premonitorio se extendía en el salón de los Cullen. Esme lagrimeaba de felicidad. No tenía idea.
No tenía idea de lo que iba a decir. Bella se dejó llevar un momento. Si no cumpliera la decisión que había tomando la noche anterior, si dejara todo eso de lado... No pudo evitar pensar en ese escenario. Edward feliz, poniendo el anillo en su dedo. Esme llorando de felicidad y pidiendo nietos. Carlisle.. Bueno, no tenía idea de cómo reaccionaria. Y ella, feliz...
"Feliz por una mentira" pensó y entonces esa imagen de felicidad ficticia desapareció de su mente.
Edward seguía arrodillado a sus pies esperando una respuesta. Ansioso. Creyéndose conocedor de la respuesta. Era tan obvio para él.
-Edward. Yo.. No puedo casarme contigo.
Bella sentía su cabeza latir y como el silencio sepulcral de la sala presionaba sobre sus oídos, amenazando con estallar sus tímpanos. No pudo levantar la vista cuando Edward se irguió a su lado. No vio su rostro pero pudo imaginar sus ojos esmeraldas destellando de furia, la rabia crispando sus perfectas facciones, su piel blanca sonrosada y sus manos en puño. Podía imaginárselo tomándose el puente de la nariz en ese momento.
Bella no encontraba las piernas. Quería huir. Subir las escaleras, tomar la maleta y desaparecer en un abrir de ojos, antes de que el silencio la matara. ¡¿Por qué nadie decía nada?
Hasta Esme, que un momento atrás, lloraba de felicidad se había quedado muda. Carlisle no despegaba la mirada de su hijo. Su cara, todo un poema.
Los segundos corrían y para Bella lo hacían terriblemente lento.
En esos momentos, solo deseaba que alguien rompiera ese silencio. Hubiera preferido que alguien le gritara.. Solo para no sentir como esa monotonía la llenaba de culpa y le rompía el corazón nuevamente. ¿Cuántas veces puede llegar a romperse un corazón?...
Cuando los nervios paralizantes dejaron lugar a la adrenalina y Bella sintió su cuerpo nuevamente, se preguntó que estaba haciendo.
En menos de un segundo, corría escaleras arriba. El repentino ataque de adrenalina había hecho desaparecer la pastosa neblina que habitaba su cerebro. Tenía las pupilas dilatadas, los músculos preparados, la respiración totalmente descontrolada. Cerró la puerta de su cuarto y tomó la valija. Se apoyó contra la puerta para serenarse solo un momento. El corazón le martillaba el pecho frenéticamente.
Tomó una inmensa bocanada de aire y decidió escabullirse por la puerta del servicio. En los días que había pasado en la casona de los Cullen, sola y triste, había recorrido todos los recovecos descubriendo todo tipo de cosas. Una guardilla cuyas paredes estaban forradas de fotografías en blanco y negro. Una habitación de servicio con una gran mancha negra de humo. Y el abandonado pasillo que llevaba a la escalera de servicio. Se felicitó mentalmente por ese descubrimiento.
Corrió hasta el escritorio y escribió en un pequeño post-it. "Lo siento, no puedo hacerlo porque.." Escribió con su letra desprolija. Quería escribirle algo.. Decirle por que se iba. No solo por su madre, sino por él.
Pero se arrepintió, tachó la ultima palabra. Puso el papelito verde fosforescente sobre la cama desecha, sobre su almohada, y salió del cuarto, con los sentidos totalmente alerta.
No pensaba encontrarse con Edward. Nunca más. De ahora en más se acostumbraría a las cartas a documento y los abogados de traje negro que él, con toda seguridad, mandaría desde el siguiente día.
"Genial, que navidades". Se dijo a sí misma mientras arrastraba la maleta, lo más silenciosamente posible, por la escalera de servicio. Los escalones de madera vieja crujían bajo sus zapatillas deportivas.
Mientras que bajaba la escalera rezaba por no ser encontrada. O peor, caerse estrepitosamente por la escalera y que nadie la encontrara. Cuando puso los pies sobre el suelo se sintió mucho mejor.
Tomo una larga bocanada de aire, abrió la puerta que estaba dura como ella sola, y salió a la cocina. La puerta crujió y Bella se sintió aterrorizada... la cocina no quedaba muy lejos del salón. Solo la separaba un muro de Esme, Carlisle y de Edward. Tembló levemente cuando ese nombre pasó por su mente. No quería verlo. Sentía pánico por la rabia que él debía tener y por verlo y arrepentirse. Como deseaba que todo eso fuera un sueño y al despertarse encontrara a Edward junto a ella. Como esa noche... Ya ni siquiera soñaba con ser correspondida.. Había descubierto que esos pensamientos solo la lastimaban.
La cruzó la cocina y abrió la puerta de servicio. El aire le arremolinó un mechón del cabello caoba que caía sobre sus ojos. Pero no se sentía libre. Todavía tenía que lograr salir de Londres.
-Ja
De todas maneras se sentía poderosa.. Con toda esa carga de adrenalina en las venas. Llenó sus pulmones de aire fresco y bajó el escalón para pisar el césped.
-¿Dónde crees que vas? – (N/A: mierda!)
La voz aterciopelada de Edward en vez de acabar con la adrenalina que sentía en su cuerpo, la incentivó aun más dejando de lado ese miedo irracional que le producía estar cerca suyo... con su gran aura de poder.
No. Bella se sentía diferente. Poderosa. Fuerte. Y ni el perfume de Edward, ni su voz, ni nada podían detenerla en su escape.
-¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Quién crees que eres para dejarme en ridículo delante de mis padres, Isabella? – Dijo con una voz ronca, profundamente cargada de ira.
Bella sintió coraje.. Por primera vez, ante sus ojos esmeraldas.
-Mira, Edward. Tu no tienes idea. No pienso seguir con esto. – Bella sentía como la rabia creía - ¿Qué necesidad había de mentirle a tu madre? Ella es una mujer GENIAL. – El tono de Bella iba aumentando. Sentía la garganta rasposa pero no le importó. – ERES UN IDIOTA! TU, SÍ TU! NO PUEDO CREER QUE ESTE HABLANDO CONTIGO. MEJOR DICHO, QUE ME DEJES HABLAR!
-Cálmate, Bella.
-No puedo calmarme! Tendría..
-¿Tendrías que qué, Isabella? – La voz de Edward estaba totalmente cargada de rabia y frustración. Solo podía pensar en Bella diciéndole que no podía casarse con él. Su perfecto plan a la basura. Pero claramente no era eso lo que le molestaba. Su plan.. Su queridísimo plan estaba echo añicos, pero lo que más le importaba era Bella. ¿Bella?, ¿Y desde cuando había dejado de importarle el plan?
-QUE CONTARTE UN PAR DE VERDADES, CAPULLO! – (N/A: Necesitaba por eso jajja. Siempre quise que mis personajes insultaran como españoles!) – Primero que nada – Bella bajó el volumen de su voz pero se acercó amenazadora a Edward, por las dudas de que no entendiera.
La carga de adrenalina había dejado salir a una mujer nueva, cargada de coraje y valentía. Y solo quería demostrarle a Cullen que él no podría aplacarla. Que nunca más volvería a pasar sobre ella, ni sobre sus sentimientos.
Lo amaba pero sabia que era momento de dejar de soñar y concentrarse en la realidad. Nunca funcionaria algo con Edward, por mas que él la correspondiera. Nunca podrían ser felices. Ella nunca podría ser feliz al lado de un hombre así... petulante y frío como hielo.
Ella necesitaba algo más. Y dudaba que el Edward que salía muy de vez en cuando pudiera hacerla feliz algún día. Ni siquiera creía ya en que existiera. Había pasado tanto tiempo desde que Edward fue amable con ella... recordó la cena de hacia unos días pero sintió como si hubieran sido años. Además, esa cena no había sido nada.. Nada de nada.
Tomó aire y volvió a la carga. Edward necesitaba que le dijeran un par de cosas..
– Esme es la mujer más tierna y maternal que he conocido y no entiendo por que coño(N/A: o mierda como prefieran) te empecinas en mentirle. TE AMA! ERES SU UNICO HIJO.
-TU NO SABES NADA DE ELLA – Bien Edward estaba fuera de sus casillas. – ES MI MADRE, ES MI VIDA Y YO HAGO LO QUE QUIERO... PARA ESO
-NO HE TERMINADO. – Bella tragó en seco – Nunca te has interesado por nada. Ni siquiera has hecho bien "tu papel" – dijo dibujando unas comillas con sus dedos. Bella estaba irreconocible. Sus mejillas estaban rojas a estallar. Su mirada, diabólica.
-¿Y tu que crees, mujer? ¿Tú lo has hecho bien?
Bella siguió hablando como si no hubiera escuchado nada.
Edward necesitaba urgentemente que alguien lo bajara del pedestal, que alguien le demostrara que no era un niño rico superpodereso y que, en realidad, no tenía poder sobre ella ni sobre nadie. Inútilmente, desde que lo había conocido, había evitado enfrentar esa situación. Siempre acaba convenciéndose de que no era su tarea. De que alguien más debía hacerlo. Pero ya estaba harta y no pensaba irse sin decirle todo.. No pensaba cargar con nada cuando se fuera de Londres.
– No me hablas. No preguntas. Pero, de un día para el otro decides que SERIA BUENO BESARME UN RATO. ¿NO PIENSAS QUE YO TENGO SENTIMIENTOS? QUE NO SOY COMO TU, MALDITO TEMPANO DE HIELO – No quería mirarlo. Sabia que si miraba sus ojos esmeraldas perdería todo lo que quería decirle.– NO PUEDO CASARME CONTIGO. – tomó aire – porque.. – su voz se debilito hasta trasformarse en un susurro – por me he enamorado de ti.
Cerró los ojos y la última dosis de adrenalina terminó de consumirse. Y en menos de un segundo, se sintió totalmente desdichada. Había perdido al hombre que amaba. Para siempre. Y, además de eso, le había confesado al señor "témpano de hielo" que estaba enamorada de él.
-Maldito freezer
Y entonces, Edward se acercó a ella como un rayo. Juntó sus cuerpos de forma violenta y tomándola de las muñecas la encerró contra la pared. Bella, aun con los ojos cerrados, sintió la pared sobre su espalda. Sus cuerpos estaban tan unidos que a través de la ropa, sentía su corazón latiendo. Sus respiraciones eran erráticas. Bella se sonrojo. Sus ojos estaban barridos por una llama de fuego que la hicieron sentir pequeña.
-¿Qué haces?
-Repite lo que has dicho
-NO
-Repítelo - Edward se acercó a su oído y le susurró suavemente.
-No
Edward se acercó aún mas a ella, apretó los dientes y metió su pierna entre las de ella de un golpe. Bella pensó que su corazón se le iba a escapar por la boca. Lo podía sentir en cada centímetro de su piel, que quemaba. No podía moverse, no podía pensar. Y menos hablar.
-Dilo
Bella negó erráticamente. Aquí estaba de nuevo el hombre controlador. Ahogó un sollozo al darse cuenta de que todo lo había salido de su boca segundos antes no había producido nada en Edward.. Ni una pizca de remordimiento. Nada.
Entonces, perdió totalmente el control cuando enterró sus largos dedos su cintura y capturó su labio inferior entre los dientes. Bella ahogó un gemido.
No podía dejarlo continuar.. No podía. Se iba a odiar por toda la vida.
Edward estaba cegado por la rabia pero en cuanto escuchó el susurro de Bella sobre sus sentimientos la rabia desapareció y le dejó la cabeza plagada de confusión. Solo quería oírla repetir lo que había dicho. Necesitaba saber que era verdad. Pero a esas alturas había perdido el control de su cuerpo. Se encontró totalmente perdido en la piel de Bella, en sus leves suspiros, en su perfume a fresas. No comprendía nada y todavía estaba enojada con ella pero que ella le dijera que lo amaba había hecho crecer algo en su pecho. Algo que tenía idea que era.. Solo deseaba hacerla suya.
Pero Bella no tenía las mismas ideas.
-No, Edward. Detente. Por favor
Bella sintió que iba a explotar. Todas las emociones que había sentido en menos de quince minutos la habían destrozado. Solo quería estar sola. Lejos de Edward. Una lagrima traicionera escapo de sus ojos.
Y los ojos esmeraldas a su lado perdieron toda la vida que tenían. Edward se alejó de Bella.
-Puedes hacer lo que quieras. Nuestro trato termina aquí. – dijo, ahora incapaz de creer lo que Bella había dicho. Si era verdad, ¿Qué problema tendría en decírselo nuevamente?. – Niñita caprichosa - murmuró
Bella levanto la mirada y sus ojos se encontraron nuevamente. Observó la decepción en su rostro pero no supo entenderla. Lo que Bella no sabia era que Edward también había sufrido un día traumático. ¿Freezer? ¿Témpano de hielo? Como quisiera. Cerró los ojos y se tomo el puente de la nariz con la mano izquierda.
Bella seguía inmóvil. Podía ver dolor en su expresión y miles de preguntas recorrían su cabeza. No había planeado todo esto. Nunca tendría que haber dicho nada. Tan solo tenía que largarse, ¡Es que nada podía salirle bien!
-Edward..
-No, Bella. Esta bien.
-Pero
-Vete
-Lo siento.. no quise
-¡VETE!
Hola! ¿Cómo estan? Siento mucho el retraso es que esta semana empece el cole otra vez y el domingo cuando entre a fanfiction eran mas de la una y todavía no habia subido! Y el lunes, jaja, me quede dormida a las 7 pm, muerta.
Bueno, espero que ustedes hayan pasado una buena semana y tmb que les haya gustado el cap!.
Como siempre mis agradecimientos a:
Emma Isabella de Cullen
DaniStrangerCullen
Belaya
Chapis Cullen
Pope . om
Luigy
E. Cullen Vigo
Panicxlife
VampirePrincesss
Carlita16
Twilighterteamcullen
Lani'sworld
Maggice
JosWeasleyC
Karincullen
MillaPattzn
TheresaCherry
Flor Valguarnera
Katlyn cullen
Cintygise
Larosadelasrosas
Rosa House Wilson
PERDON POR NO RESPONDER LOS REVIEWS, PERO COMO SON TANTOS (OJO, ME ENCANTA ) TARDO DEMASIADO PERO LES ASEGURO QUE LEO TODOS TODOS TODOS Y QUE ESTOY MUY FELIZ. Les agradezco a todas por sus cariños, sus deseos de que me mejore pronto (estoy segura que influyeron muchísimo), y claro, por su respuesta al feliz dia del amigo.
Las quiero muchísimo,
Charlotte
