The Lonely Mountain
Copyright
El fanfiction "The Lonely Mountain" con todos y cada uno de sus capítulos está escrito única y enteramente por mí, "Jules in Neverland". Cualquier traducción o copia será sin mi consentimiento, y por tanto, será perseguida y no pararé hasta que quede correctamente denunciada y baneada. Nunca está bien ir por ahí copiando o traduciendo fics ajenos, sobretodo sin permiso, y es algo ilegal y denunciable por copyright.
A su vez, este fic está basado en la película de Disney "Frozen" cuyos derechos pertenecen exclusivamente a Disney y el resto de sus productores. Este fic está escrito sin ningún ánimo de lucro, y sólo utiliza de Frozen los personajes originales de la película con sus nombres y las localizaciones originales de la película. La trama y el resto de personajes y localizaciones inventadas están creadas por mí sin copia de ninguna parte y cualquier parecido con alguna otra cosa de otros sitios es meramente casual.
Atte. Jules
ANOTACIONES DEL CAPÍTULO: Bueno, aquí estoy otra vez! Espero que no se os hiciera larga la espera. He de decir que esperaba más reviews, pero tras leer los que hay me he dicho "mejor calidad que cantidad" porque en serio, ¿cómo podéis poner reviews tan bonitos siempre chicos? Sois geniales y no creo que sea la última vez que lo diga, de verdad, alegráis los días :) así que pensando en eso me he puesto a escribir en cuanto he podido y espero que os guste tanto como a mí :)
Si os gusta MONCHELE tengo pensado una larga historia de ellos (en AU) para cuando acabe este fic.
También deciros que he hecho un "planing" the capítulos y según me parece habrá 29 capítulos, el capítulo 29 se situará en el 12 de julio del año 591. El capítulo 30 será epílogo puro :D podéis imaginar que mucho puede cambiar mientras escribo, que aún tengo muchos capis por escribir, así que no os creáis que esto porque yo lo diga es que será así, lo mismo dura más o menos o cambio el tema de algún cap :S
Capítulo 21:
Elsa se encontraba mucho mejor desde que, un rato atrás, había tomado el antídoto correcto. Estaba reclinada en su cama, con montones de grandes y suaves almohadas bajo la espalda, el color había vuelto a sus mejillas y a sus labios, el brillo a sus ojos, ahora abiertos de par en par en expresión amable y alegre. Se sentía llena de vida, aunque algo cansada, pero no era algo que le importara mucho, porque sabía que para el día siguiente ya estaría corriendo de un lado para otro cumpliendo con sus obligaciones reales aunque fuera tarde, ya que "mejor tarde que nunca". Había sido una experiencia un poco asustadiza pero no obstante, sabía que volvería a sentirse igual de fuerte que siempre en muy poco tiempo, pues el antídoto parecía hacer efecto muy rápido.
Finn y Anna habían llegado hacía aproximadamente un par de horas. Elsa aún no había visto a su hermana, pero Finn había entrado corriendo en la habitación y había esperado pacientemente sentado en el borde de la cama a que el antídoto hiciera efecto. Después, lo primero había sido asegurarle a Elsa que su hermana estaba viva, no cien por cien sana, pero Finn lo había suavizado diciendo que sólo se había magullado un poco, por no asustar a la reina ahora que empezaba a sentirse mejor, y le había asegurado que la princesa estaría allí tan pronto el doctor le echase un vistazo rápido. Kristoff, que se los había topado nada más entrar ellos en el castillo, en un pasillo, se había preocupado por Anna y la había custodiado hasta el doctor, así que tampoco estaba en la habitación, pero sí Olaf, quien, junto con Elsa, escuchó atentamente toda la aventura que Finn y Anna habían contado, y al chico no se le daba nada mal narrar aventuras, así que quedaron bastante pendientes de cada palabra, hasta que hubo concluido.
—Entonces, ¿Gunhild está muerta? —Olaf se aseguró de haber oído bien.
—Sí, sí, Anna insistió en mandar a alguien a enterrarla como merece, porque nosotros no teníamos mucho tiempo, pero se ha negado a dejar que se pudra allí o se la coman los lobos, y me parece bien —explicó Finn alegremente y besó la mano de Elsa que sostenía entre las suyas, después miró a la reina y, con un tono menos alegre, agregó—: Siento mucho que fuera tu abuela Elsa.
—Bah, no te preocupes —Elsa se encogió de hombros y sonrió—, cualquiera que ponga una mano encima a las personas que amo está en mi lista negra. Además, en lo que a mí respecta, nunca he conocido a ninguno de mis abuelos, y a ella no la considero mi abuela por nada del mundo. Tenía una abuela que era reina y un abuelo que era rey y eran los mejores reyes del mundo hasta que su apuesto hijo les superó, no una panda de egoístas suecos que sólo han sabido hacer daño a todo lo que quiero y valoro, eso no es quererme mucho que digamos, por no hablar de intentar matarme. Sólo que realmente me gustaría ver a Anna ahora.
—Bueno, tranquila, estoy seguro de que estará por aquí en nada, quizá tenía que cambiarse el vestido o algo, la verdad es que nos pusimos un poco hasta arriba de barro y césped —la tranquilizó Finn mirando con cierta lástima que sus botas se habían desgastado y embarrado y tenía las rodillas verdosas del césped, pero Anna estaba peor la última vez que se fijó—. He de decir Elsa, que tu hermana ha estado realmente impresionante, la última vez que vi una pelea semejante fue entre marineros cachas cabreados, y encima Anna llevaba vestido... —Elsa rió y en ese momento, la puerta se abrió dando paso a un sonriente Kristoff y, agarrada a su mano, Anna.
—¡Hey! —saludó Kristoff alegremente cerrando la puerta tras ellos. Anna se limitó a sonreír radiante mirando a Elsa. Ésta nunca había visto a la princesa en tan mal estado, pareciera que había salido de la guerra, y se imaginó que sus padres habrían flipado de haber visto a su pequeña Annie pegándose tortas con nadie, menos una anciana. Si la princesa hubiera llegado a casa así alguna vez -y Elsa se imaginó que sería peor porque se dio cuenta de que efectivamente se había arreglado un poco, cambiado el vestido, y sus heridas estaban ya en fase de curación- su madre habría puesto el grito en el cielo y se habría, probablemente, desmayado. Sólo pensarlo agrandó su sonrisa en diversión interna de imaginar la escena.
Anna tenía el pelo cuidadosamente recogido en un bonito moño, maquillaje renovado pero tan suave como siempre y un vestido y zapatos limpios. Tenía una fina línea rojiza en una esquina de la frente, junto al nacimiento del pelo, que llevaba dos pequeñas tiras para que la herida se cerrara pronto, había otra pequeña herida en el borde de su labio inferior, que también parecida haber sido desinfectada y sanada adecuadamente. Había algunos moretones y cardenales aquí y allá, pero ninguno serio. Finalmente, Elsa se fijó en que el brazo diestro de su hermana estaba enteramente vendado, con una venda gruesa, y sujetado con un paño al cuello de Anna, intentándose mantener lo más quieto posible, y la pelirroja lo mantenía muy pegado al cuerpo, probablemente para evitar el dolor.
—Caray, Anna —Elsa negó con la cabeza y sonrió extendiendo sus brazos hasta su hermana. Finn se levantó dejándole el sitio a la princesa y murmuró algo de ir a cambiarse él también mientras salía. Anna dejó salir una pequeña risita andando hacia Elsa, se sentó en el borde de la cama y le dio un abrazo rápido, ya que aún le dolía el brazo— ¿estás bien?
—Yeah —Anna asintió y sonrió—. Estoy bien, disfrutando las heridas de guerra, estaré genial en un par de semanas, prometido. ¿Y tú?
—Mucho mejor, gracias a ti —Elsa sonrió acariciando la mano libre de vendas de su hermana, fijándose en que los nudillos estaban algo colorados, como de haberle arreado a alguien muy fuerte, y eso avivó la ya llama de orgullo que latía dentro de ella—. Estoy muy orgullosa de ti, Anna. Creo que habrá que ponerte una medalla, seguro que hoy has batido todos esos logros de Arendelle.
—Bah, no es nada, aprendí de la mejor —Anna rió—. ¡Y Finn hizo gran cosa también! Si no fuera por él, Gunhild estaría viva y no sé si tendría el antídoto, no nos lo dio hasta que se vio en la tumba. No, en serio, creo que me salvó la vida o algo así, esa vieja pegaba condenadamente fuerte para su edad.
—Bueno, es una hechicera ¿no? Probablemente eso tenga algo que ver —intervino Kristoff encogiéndose de hombros. Una de sus grandes manos acariciaba la espalda de su mujer.
—De todas formas, por lo que Finn me contó, no parecía que él hiciera gran cosa, sino que más bien lo hiciste tú todo... —comentó Elsa.
—Finn es un hombre inteligente y paciente, y yo impulsiva y muy de improvisar —Anna sonrió como disculpándose— yo actué sin pararme mucho a pensar y él esperó listo para intervenir, y cuando vio el mejor momento, atacó y dio en todo el blanco. —Elsa sonrió contenta de que su ¿novio? ¿debía llamarle novio? Bueno, de que Finn estuviera ahí para salvarle la vida a su hermana.
—Para ser su primera aventura, nada mal —admitió Olaf impresionado—. Y, ¿qué le ha pasado a tu brazo exactamente? Parece doloroso...
—Sí, ¿qué ha pasado? —continuó Elsa.
—Bah, no es nada —Anna sonrió quitándole importancia—. Esa bruja del demonio me rompió el codo de un golpe, y algo de alrededor, pero estoy bien, de verdad. No puede ser peor que caerse de culo en la pista de patinaje...
—¿Seguro? ¿no necesitas nada? —preguntó Elsa preocupada.
—Seguro —Anna le apretó la mano a su hermana— aunque dormiré como un bebé esta noche.
—Estoy segura de eso —Elsa sonrió alegremente—, ¿será con tu señor marido? —preguntó mirando a Kristoff en tono bromista.
—Eso creo —Anna aprovechó para besarle.
—Yo iré a dar una vuelta, ¡la pista de patinaje está llena! —exclamó Olaf alegremente saliendo de la habitación y topándose con Finn, que iba a entrar, ya con nueva ropa limpia.
—Aquí estás —Elsa le miró con una pequeña sonrisa.
—Sí —Finn se sentó en una silla junto a la cama, mirando a Elsa y Anna juntas, pues se le hacían encantadoras, sobretodo teniendo en cuenta que él no veía mucho a sus hermanos y los echaba un poco de menos—. ¿Cómo va eso Anna?
—Muy bien —Anna bostezó y recostó la cabeza en el hombro de Kristoff.
—¿Quieres ir a la cama? —susurró Kristoff besándole el pelo.
—Uhm... no, aún no. Ni siquiera es la hora de comer —Anna miró desde su posición los ojos de Kristoff y se permitió perderse en ellos un rato. Entonces susurró—: Te quiero.
—Yo más —se limitó a decir Kristoff antes de volver a besarla.
—Así que, Anna —comentó Elsa tras unos segundos—. No tienes idea de lo que me alegro de verte pero creo haber oído que no habéis tenido tiempo de acomodar las cosas tras el viaje, deberíais ir a haceros cargo.
—¿Qué? No, las acom... —Anna captó la mirada de Elsa—. Ah, ¡ah, sí, sí!
—Pero... —Anna calló a Kristoff con la mirada—. Oh, las cosas. Sí, y deberíamos echarle un ojo a Sven también, no sé si tiene comida... nos veremos luego, chicos.
—Sí —Anna besuqueó a su hermana por toda la cara, haciéndola reír—, nos vemos en la comida si te sientes como para bajar, preciosa. Trátala bien majete —añadió mirando a Finn y rió revolviéndole el pelo antes de salir del cuarto con Kristoff.
Cuando los chicos se fueron, Finn sonrió pícaro y se sentó de nuevo en el borde de la cama, inclinándose para robarle un rápido beso a Elsa en los labios. Se besaron durante un rato, suavemente y despacio, relajadamente, pues no tenían ninguna prisa, sólo querían disfrutar el momento. Después de un tiempo, Elsa se separó gentilmente, haciendo que Finn besara su nariz sin querer, y por ello, sonrieron divertidos.
—¿Por qué no he sido recibido por tus labios? —inquirió Finn divertido.
—Quería hablar un momento —Elsa acarició sus labios con un dedo y él se lo besó—. He hecho números y llevamos tonteando durante cuatro meses y sólo quería saber... ¿tú crees que somos novios? Porque yo nunca he tenido novio y no sabía si considerarte... no estaba segura... no sé, a lo mejor tú piensas diferente...
—Sh.. —Finn la calló con un beso—. Si soy sincero, te llevo considerando mi novia desde el primer día Elsa, así que no te preocupes, está bien.
—Somos novios —afirmó Elsa.
—Claro —Finn sonrió—, y si quieres mi opinión, hacemos muy buena pareja.
—Oh, ya lo creo, ahora ven aquí marinero... —Elsa sonrió y le pegó a sus labios.
—Creo que estás recuperando rápido tus energías —murmuró Finn entre sus labios.
—Y yo que hablas mucho.
Así pues, se quedaron juntos, besándose, rato largo. Finn se acostó a su lado y acarició su pelo mientras ella se recostaba contra su pecho, disfrutando el uno de la compañía del otro mientras podían. Habían sido unos días agotadores y lo único que querían era poderse relajar un poco en compañía del otro, aprovechando todos los pequeños momentos, incluyendo ese antes de tener que bajar a comer, cuando empezaban a pensar que tal vez, sólo tal vez, podían aguantar el día sin comer nada.
