Capitulo 14: Recolección y Reclutamiento
Las olas golpeaban el costado del barco meciéndolo suavemente mientras estaba atracado en el muelle, dos sapos del tamaño de un caballo se encontraban haciendo guardia, llevaban un par de días así, uno de ellos, el de color rojo de hecho, bostezo abiertamente dando vista a una boca en la que bien hubiera entrado una lavadora automática, desde que se les encargo la tarea no había sucedido nada interesante además de un escalofrío que sintieron la madrugada del segundo día producto de una expulsión de chakra extraordinaria, pero después de eso todo fue demasiado aburrido, ya que quien los viera se apartaba inmediatamente del barco.
-Oye Gamasaen –habló uno de los anfibios.
-¿Qué sucede Gamaroan? –contestó el que había bostezado.
-¿No quieres abrir otra botella de sake?
-Es muy temprano y estamos de guardia –le recriminó el anfibio samurái.
-Lo se pero aquí no sucede nada –se quejó este- vamos, el jefe dijo que podíamos servirnos si queríamos –le recordó.
-Estaríamos desobedeciendo sus ordenes si no lo hiciéramos –razonó el sapo espadachín.
-Exactamente –dijo el azul a su vez echando su hacha al hombro y dirigiéndose a la galera.
-Muy bien ¡Pero solo unas copas, aun estamos de guardia! –Le advirtió el anfibio bermellón, el azul solo asintió con una sonrisa.
Desde que habían llegado solo abrieron una de las botellas y tenían por lo menos cinco cajas en la galera junto a las provisiones, una vez allí tomo la caja que habían abierto unos días antes y la aparto del resto para revisarla, como recordaba, a la caja solo le faltaba una botella, aun restaban otras cinco de buen tamaño, alrededor de dos litros de sake en cada una, pensó en subir también algo de las provisiones puesto que era cerca del medio día y aun no habían comido y aunque entre los alimentos no hubiera grillos u otra clase de insectos tampoco estaban para ponerse exigentes, (Nótese el sarcasmo de parte del autor), trataba de decidir que llevar cuando la voz de su colega lo saco bruscamente de sus cavilaciones.
-¡Gamasaen! –Se escuchó el grito desde la cubierta- el jefe se acerca, sube rápido –le avisó con premura.
-¡Rayos! –exclamó por lo bajo el sapo samurái, cerro la caja de sake de inmediato y la acomodo a lado de las demás antes de regresar a su puesto.
En el muelle se podía apreciar a un grupo considerable de shinobis provenientes, según se podía observar, de la aldea de la neblina, encabezando el grupo estaba un rubio que vestía una túnica negra con nubes rojas, una máscara anaranjada en forma de espiral y varias sortijas en sus manos. Los seguía de cerca un joven de cabello celeste y mirada confiada y algo agresiva con una gran espada envuelta en vendajes a su espalda, a lado de este una joven con armadura y mascara anbu de cabello morado que simplemente no perdía detalle de los movimientos del rubio con una expresión de cautela, detrás de estos con variadas expresiones y pensamientos se encontraban un total de diez ninjas, varios jounin y algunos cazadores anbu. El rubio vio como sus subordinados mantenían su guardia, aunque noto a uno de ellos un poco agitado, le resto importancia al asunto y se adelanto a su encuentro.
-¿Sucedió algo de importancia? –Inquirió con calma el amekage.
-En absoluto –dijeron de inmediato al mismo tiempo, el rubio arqueo una ceja bajo su máscara.
-Muy bien pueden retirarse –ambos sapos se disponían a desaparecer pero se detuvieron en seco cuando el ottokage agrego- por cierto ¿Qué tal estaba el sake?
-Excelente –contestó el añil anfibio con una sonrisa- ¡ouch! –agregó cuando su compañero lo golpeo con su katana aun guardada en su funda, en ese momento se percato de lo que acababa de decir y se llevo ambas membranas para tratar inútilmente de cubrir su gigantesca boca.
-Jajajaja –rió suavemente el mizukage- creo que se lo ganaron –opinó con sosiego- pueden retirarse –estos no se lo pensaron un momento antes de obedecerla orden y desaparecer en una nube de humo, entonces se dirigió a sus acompañantes que solo observaron la escena, unos con diversión y otros con intriga- ustedes partirán desde aquí –les explicó- el viaje en barco les dará el tiempo que necesitan para recuperar por completo sus fuerzas.
-Entonces será mejor partir de inmediato –opinó uno de los jounin- ¿En dónde está el capitán? –Antes de que Suigetsu hiciera su presentación, el rubio se le adelanto.
-Tienes al idiota a tu derecha –dijo con aburrimiento señalando al espadachín con un movimiento de cabeza, este solo lo miro ceñudo.
-¿Es tú barco? –Le preguntó otro de los jounin con sorpresa.
-Técnicamente es mió –se adelantó a contestar el ojiazul- le encargue que rentara un bote para el viaje y en cambio compro uno –resumió perezosamente, no era necesario mencionar la pequeña controversia ocurrida por causa del sake.
-Me dijiste que consiguiera un barco –le recordó nuevamente pero con menos paciencia el espadachín.
-Lo que sea –dijo dando al discusión por terminada mientras se bajaba a la galera haciendo una señal al resto para que lo siguieran- deberán encontrarme aquí –les explico con calma mientras señalaba un punto en un mapa que extendió por la mesa una vez todos lo hubieron alcanzado en la bodega. Este mapa era uno de los pergaminos que Madara le dejo en su debajo de su escritorio.
-Es seguro que ella lo sepa –preguntó con recelo la anbu de cabello castaño haciendo referencia a su supuesta prisionera.
-Konoha ya tiene esta información –explicó con abatimiento, todos lo regresaron a ver sorprendidos, sobretodo la pelimorada- Zetsu los vio en una misión de reconocimiento, ahora mismo hay un equipo en ese lugar con más de quince integrantes, todos shinobis magníficos –resumió calmadamente pero podía notarse un poco de tensión en su voz.
-¿Qué hay en ese lugar? –Se atrevió a preguntar un anbu de la niebla.
-La base principal de Akatsuki y el lugar donde están sellados ocho de los demonios de colas –contestó directamente- alguien está próximo a liberarlos –concluyo con gravedad, las expresiones de preocupación no se hicieron esperar.
-¿Si sabías eso porque viniste aquí primero? –Le reprochó la anbu de konoha.
-No lo sabía entonces –le contestó simplemente, sin siquiera molestarse por el tono que uso- cuando mi pelea con Madara concluyo, él me transfirió sus memorias –explicó con brevedad- de ahí saque la información que poseo ahora.
-¿Qué es lo que haremos una vez nos encontremos con usted allí Mizukage-sama? –Preguntó uno de los anbu.
-Los elegí para esta misión porque son los que tiene más chakra de su aldea y esto requerirá mucha resistencia –explicó despacio mientras sacaba otro de los pergaminos de su antecesor y se los entregaba- deben aprender a aplicar el jutsu de sellado de este pergamino –el anbu lo desenrollo cuidando de que nadie aparte de los de su aldea vieran su contenido.
-Pero esto requerirá más de diez ninjas –observó algo preocupado.
-Es por eso que yo no estaré con ustedes por ahora –explicó finalmente el kage de la niebla- debo reunir algunas cosas antes y viajo mucho más rápido solo, tengan esto –dijo mientras les pasaba un extraño kunai de tres puntas- no lo pierdan –les advirtió con seriedad- es para que los identifiquen.
-¿Quiénes?
-Como dijiste, necesitaremos más personas –le recordó su líder- ya copie el jutsu en otros pergaminos para entregárselos a algunos grupos más de mis aliados, iré a avisarles y se reunirán con ellos allí, yo los adelantaré para enfrentar al enemigo y debilitarlo para que la labor de sellarlo resulte un poco menos complicada.
-¿Esta seguro? –Preguntó dudoso un anbu.
-Es la mejor opción que tenemos de evitar una tragedia –apuntó firmemente.
-¿En verdad te importa eso? –Le preguntó con suspicacia Yugao, pese a haber sido testigo de lo que era capaz de hacer el rubio no era cuidadosa con la forma en que se refería a él, de hecho era precisamente por eso que era descortés, le molestaba sobremanera que incluso ella le hubiera llegado a tener confianza a el jinchuuriki al punto de pensar que era un gran shinobi, leal a su aldea. El Uzumaki la miro intensamente por un instante, tanta que la anbu se estremeció con cierto temor, incluso sus nuevos subordinados retuvieron la respiración.
-Veremos –dijo simplemente mientras regresaba a ver las considerables provisiones del barco- las más de mil raciones que tenía guardadas se agotaron en la recuperación de los ninjas de kiri –argumentó mientras sacaba un pergamino de sellado y se dirigía a un sección de que llevaba pan, carne seca y otras cajas de comida enlatada- necesitare algo de esto –y sin más realizo algunos sellos y toco las provisiones a través del pergamino, de inmediato estas desaparecieron tras una cortina de humo. Al disiparse dicho humo se podía ver escritos en el pergamino los nombres de las distintas provisiones- con esto debería ser suficiente –murmuró para si mismo mientras guardaba el pergamino.
-Oye jefe –le llamó el espadachín- ¿seguro que es buena idea dejarla ir? –dijo señalando a la anbu, era algo sobre lo que aun tenía dudas, un montón de dudas.
-Le dije que lo haría, los espero dentro de dos semanas –fue toda la respuesta del jinchuuriki antes de trazar un sello con sus manos y desaparecer en un rayo de luz dejando solo una estela brillante.
-Nunca cambiara –comentó medio divertido medio resignado el peliazul.
-¿A qué se refiere Suigetsu-san? –le dijo uno de los jounin, este lo regreso a ver con cierta sorpresa, era la primera vez que alguien lo llamaba con tanto respeto, sin embargo contesto a su pregunta, pues era algo que realmente debían saber. En especial la cazadora anbu que los acompañaba.
-Aun no lo conocen lo suficiente, pero llegaran a entender que para Naruto una promesa es sagrada –les dijo con absoluta seriedad- jamás lo eh visto faltar a su palabra. Ese fue el camino que eligió.
Todos parecían sorprendidos, la pelimorada también aunque seguía recelosa de sus captores.
-Se que no crees en él –le dijo directamente a la anbu una vez todos los demás se retiraron a sus labores para emprender el viaje- pero nunca eh visto que la desconfianza o escepticismo de los demás evitara que Naruto hiciera lo correcto.
-¿Lo correcto para quién? –le preguntó esta con disgusto.
-Yo que tú no adelantaría conclusiones –le sugirió el peliazul- pero ya entenderás, cuando todo salga a la luz, que ningún ninja o hokage ha hecho tanto por la seguridad de tu aldea o sus habitantes como lo ha hecho Naruto –terminó de decirle mientras salía a cubierta para zarpar dejando sumamente pensativa a la joven mujer.
Llevaba un día entero de viaje, había deshecho el hiraishin no jutsu hace varias horas debido a la cantidad de chakra que consumía, solo lo usaba para acelerar el viaje lo más posible pero lo deshacía cuando se empezaba a cansar y continuaba a su velocidad normal, la cual era por lo menos tres veces mayor que la de un jounin promedio. Le faltaba poco para llegar a Konoha, no podía dejarse ver pero irrumpir en la aldea y más aun en el despacho de la rubia a plena luz iba a ser todo un reto, por otro lado no podía darse el lujo de esperar a la noche con todo lo que le faltaba por delante. Al ver la entrada trazo los sellos de la técnica y desapareció en un breve haz de luz. Reapareció en la ventana de la torre hokage, le llamo al atención que el despacho de la misma estaba vació.
-¿Estará en el hospital? –se preguntó un tanto confundido pero decidió que no tenía tiempo para pensar en eso, incluso había decidido no visitar a Jiraiya ya que este seguramente querría acompañarlo y esta vez era él quien debía enfrentar a Pein no el sannin de los sapos.
Se puso a revisar los cajones del escritorio pero no encontró nada, al cabo de varios minutos terminó de revisar la oficina y estaba claro que no había nada, incluso activo su byakugan para asegurarse, pero fuera de una botella de sake escondida en la lámpara de piso no hallo nada fuera de lugar, claro a excepción de la mujer de cabello negro corto que se encontraba detrás de él apuntándole con una cerbatana de dardos envenenados… ¿espera, qué fue eso último?
El enmascarado reacciono a tiempo de esquivar los mortales proyectiles y con rapidez trazo unos sellos creando una barrear alrededor de la oficina para aislar el sonido de la zona de acción, inmovilizo a la pelinegra y la coloco frente a él.
-Disculpe mi rudeza –dijo con calma y un poco de vergüenza- pero busco algo que supuestamente esta aquí –explicó con claridad.
-¿Quién te crees qué eres para irrumpir así en el despacho de Tsunade-sama? –Le reprochó desafiante.
-Nadie –contestó simplemente el enmascarado.
-¿Eres un Akatsuki? –Preguntó con cuidado al reconocer la túnica del rubio.
-Supongo –dijo al cabo de un momento provocando una gran preocupación en la morena- cuando asesine a su líder me dejo todo y supongo que eso incluye a la organización –dedujo con calma.
-¿Asesinar a su líder? –repitió confundida.
-Mira, lamento recurrir a esto –dijo un tanto avergonzado el ojiazul mientras para el asombro de la pelinegra sus ojos se tornaban en bermellón con tres aspas en su pupila- pero estoy corto de tiempo –se excusó antes de irrumpir en sus recuerdos y toparse con algo que no esperaba.
Flash Back
Shizune observaba a la legendaria perdedora terminar de vestirse con una indumentaria anbu pero sin mascara, llevaba un protector en su frente y su cabello sujeto den dos coletas, tenía una expresión serena pero Naruto pudo distinguir nerviosismo en sus ojos pero estaba seguro de que nadie más lo hubiera notado, lo escondía muy bien.
-¿Enviaste el mensaje a Suna? –Le preguntó la rubia de espaldas a su asistente mientras revisaba que sus protecciones estuvieran bien sujetos.
-Hai Tsunade-sama –afirmó la kunoichi- ¿En verdad no desea llevar más apoyo? –Preguntó un tanto preocupada.
-Ya hay ninjas allí, Jiraiya y yo seremos el apoyo –le contestó directamente- además para cuando lleguemos seguramente el kazekage y sus hermanos ya estarán allí –trato de tranquilizar a su pupila.
-¿Y Naruto-kun? –Tanteó la ojinegra.
-La última noticia que tuve de él la trajo un mensajero ninja –le contestó con cierto pesar- solo decía que estaba bien y que trataba de decidir si visitaba el país de las Olas o el del Té –comentó con una media sonrisa antes de volver a su semblante serio antes de continuar- aún enviando alguien a buscarlo sería mínimo una semana para traerlo a konoha y no tenemos ese tiempo –le explico con una mirada triste.
En ese momento se escucharon unos golpes en la entrada, tras darle permiso esta se abrió dando vista al legendario ermitaño sapo, también vestía con su viejo uniforme anbu pero sin la máscara y se podía apreciar nuevamente el protector de konoha en su frente, su expresión era mucho más sería de lo que Naruto recordaba haber visto nunca. El rubio se quedo estático un instante al verlo recuperado pero se recupero rápidamente de la impresión.
-Es tiempo Tsunade –dijo simplemente. Esta asintió y se dirigió a su escritorio, abrió uno de los cajones y tomo de el un anillo.
-¿Para qué necesita eso Tsunade-sama? –Preguntó curiosa su alumna a la sannin, pero fue el peliblanco el que le contesto.
-Para entrar en la guardia de akatsuki necesitas una de las sortijas –explicó brevemente pero con seriedad. Ante la mirada interrogante de la joven Tsunade completo la explicación.
-Cuando Pein irrumpió en la mente de Jiraiya, lo hizo descuidadamente –le explicó- así que no solo saco información de su cerebro sino que involuntariamente dejo algunas cosas en el.
-Así es como se la localización exacta de la base y lo que Pein planea –terminó de explicar el ojigris.
-Pero no estamos seguros de cuánto tiempo tenemos así que debemos apresurarnos –agregó la ojimiel mientras, no sin cierto recelo, colocaba la sortija de Kakuzu en su dedo medio izquierdo.
Hecho esto salio de la oficina ante la inquieta mirada de su asistente, antes de retirarse junto a su colega Jiraiya le dedico una sonrisa tranquilizadora y se retiro por el mismo camino que la hokage había tomado segundos antes.
Fin Flash Back
Aflojo el agarre sobre su prisionera dejándola levemente confundida, hasta que…
-¡Rayos! –Exclamó con fuerza, afortunadamente la barrera de sonido que coloco evitaba que se escuchara su voz- deben llevar ya tres días de camino, y con su velocidad… bueno al menos ya sé donde está la sortija –se dijo a si mismo, luego volvió a centrar su atención en la kunoichi que solo lo miraba intrigada.
-¿Eres un Uchiha? –preguntó un tanto contrariada y asombrada al reconocer el sharingan en los ojos del rubio.
-No –contestó simplemente- lamento ser brusco pero no es conveniente que recuerdes que me viste –le dijo calmadamente antes de introducirla en un genjutsu diseñado para modificar los recuerdos de su víctima, los ojos de esta se opacaron cuando se quedo viéndola fijamente antes de desmayarse, una vez dejo a Shizune descansando en el sofá, con el recuerdo de haber trabajado tanto que simplemente se dejo caer unos minutos en este para descansar y que se había quedado dormida sin querer, se retiro del despacho de Tsunade y de la aldea en dirección al bosque donde el clan Nara criaba a sus ciervos.
-¿Qué harás ahora mocoso? –Le preguntó la voz del zorro desde su mente una vez salieron de la aldea.
-No hay nada que hacer –contestó llanamente- ellos se dirigen hacia allí, no debo preocuparme por la salud de ero-sennin si Tsunade esta con él… creo –concluyó un tanto dudoso.
En medio del bosque una rubia vestida de anbu saltaba entre las copas de los árboles a enorme velocidad seguida de cerca por un hombre de mediana edad con larga cabellera blanca y un gigantesco chichón en la cabeza…
-Te digo que tropecé –se explicó por milésima vez el sannin.
-¿Y tú mano coincidencialmente aterrizo en mi busto? –Le preguntó con suspicacia.
-Bueno… si –le contestó un poco dudoso. Esta solo bufo molesta antes de adelantarse aumentando más la velocidad- Tsunade espera, no puedes estar enfadada el resto del…
Intento detenerla, pero se concentro tanto en alcanzarla que no aterrizo bien en la siguiente rama, que era la que ella estaba dejando en ese momento, y volvió a tropezar, el problema fue que cuando cayo hacia delante bajo al mano con al que intentaba darle alcance de golpe, dándole una cachetada, (ustedes ya se imaginaran en que cachete).
El gran Jiraiya, maestro del cuarto, alumno del tercer Hokage, ermitaño sapo de la montaña Myobuko, estaba sudando frió en ese momento con solo una idea dentro de su cabeza "mierda, va a matarme". Y ciertamente eso era lo que parecía, cuando la legendaria perdedora se volteo para ver a su compañero estaba literalmente echando humo, con una mirada que prometía mucho dolor mientras se acercaba, el ojigris estaba realmente aterrado pero unas pocas ideas cruzaban su cabeza, entre ellas haber visto a su pupilo salir de situaciones parecidas.
-"¿Cómo rayos hace el chico para salvarse de estas cosas sin un rasguño?" –trataba de pensar el ermitaño pervertido, pero solo le llego una idea, una tan descabellada y suicida que solo el mismo jinchuuriki del Kyuubi no Youko sería tan demente como para intentar, pero al fin y al cabo eso era lo que estaba buscando y puesto que la sannin de las babosas estaba ya al frente suyo levantándolo por la solapa de su uniforme y retrazando su puño para mandarlo de regreso al hospital de konoha vía aérea, decidió seguir el ejemplo de su joven pupilo y no pensar de más- En fin tuve una buena vida –admitió mentalmente con cierta resignación.
Por su parte la rubia hokage pasaba por una serie de reflexiones un tanto mas complicadas, por una parte había sentido una gran alegría desde que Jiraiya había despertado, por otra un inmenso deseo de golpearlo desde el pequeño incidente en el que, ella sabía, el sabio pervertido no tenía culpa (para variar), aun estaba débil por haber salido hace poco del hospital y ella se mantenía cerca para estar segura de que pudiera continuar, por un momento el equilibrio del invocador de sapos fallo y hubiera acabado de cabeza en el suelo de no ser por que ella se apresuro a servirle de apoyo, solo que cuando se apoyo sobre ella se aferro por reflejo, y (por increíble que parezca) sin intención, agarro uno de los pechos de la sannin, que por reflejo también reacciono estampándolo de cabeza en el mismo árbol en que estaban. Aunque no lo pareciera ella se había sentido un poco arrepentida de haberle hecho eso pero no quería admitirlo, y justo mientras estaba reflexionando sobre si disculparlo o no, sintió aquella "caricia" que la hizo volver a sus instintos básicos de golpear al ermitaño sapo.
Sin embargo, ni siquiera ella que había estado en muchas de las más grandes batallas y visto las cosas más impresionantes y aterradoras sin siquiera inmutarse, estaba preparada para lo que paso en ese momento, justo antes de que depositara un golpe con toda su fuerza en el rostro de su antiguo compañero de equipo mientras lo tenía sujeto de su traje para que no escapara, este cerro la distancia entre ambos y la beso. No un beso del tipo apasionado, pero tampoco del tipo tímido al fin y al cabo es de Jiraiya de quien estamos hablando, luego de unos segundos, que a ambos se les hicieron eternos, Jiraiya se separo. Tsunade había cerrado los ojos como reacción al beso pero los volvió a abrir lentamente para encontrarse con una escena algo graciosa. El gran ermitaño sapo estaba con los ojos cerrados con expresión general de temor esperando el golpe de la rubia, por alguna razón esto la hizo enfadar inmediatamente y volviendo a retrazar su puño dejo salir toda la frustración que había sentido por culpa de aquel peliblanco de un solo golpe.
¡CRASH!
Fue es crujido que se escucho en todo el bosque antes de que la parte superior de un árbol cayera bajo el poder de la ojimiel, el ojigris por su parte, que había estado tan asustado como un nudista en un pantano de sanguijuelas, abría lentamente sus ojos al notar que su cabeza no fue el blanco de su compañera sino el tronco del árbol tras ellos, por un momento se permitió una sonrisa nerviosa al ver el desastre pero que él no hubiera resultado afectado, pero esta se desvaneció cuando vislumbro una pequeña y rebelde lágrima brotar de los hermosos ojos de su amiga, esta a su vez no dijo nada, solo mantuvo una expresión neutra, se dio media vuelta y continuo el avance dejando al viejo escritor con una sensación de culpabilidad que no recordaba haber sentido antes, luego de un segundo reacciono y continuo la marcha antes de perderla de vista.
En algún lugar en medio de un oscuro bosque casi totalmente desconocido un enmascarado envuelto en una túnica negra se encontraba caminando tranquilamente, muchos se hubieran sentido presas del pánico en aquel lugar, pues estaba diseñado para esto precisamente, pero el sombrío personaje caminaba por el como si estuviera dando una calmado paseo por su jardín en compañía de alguna de sus alumnas, alumnas que eran precisamente lo que ocupaba la mente del ojiazul en ese momento, le preocupaban por lo que se avecinaba, él sabia perfectamente que tan poderosas eran, no por nada se había encargado de entrenarlas, pero lo que se acercaba iba mucho más allá de lo que él jamás hubiera previsto.
-Oye Mocoso –le llamó su demonio para tratar de sacarlo de sus preocupaciones- este lugar se ve idéntico en cualquier dirección –opinó sacando el primer tema que se le ocurrió- ¿seguro qué sabes a dónde vas?
-Este bosque esta diseñado para dejarse ver como es solo para los del clan Nara –le explicó- su técnica de las sombras de alguna manera es el pase de acceso, si cualquier otro intenta entrar es envuelto por las sombras y solo puede ver una maraña de árboles y arbustos idénticos mientras se pierde todavía más en el bosque sin posibilidad de salir –termino de explicar tan tranquilamente como quien comenta el clima.
-Si es así ¿Cómo sabes por donde ir? –Preguntó un tanto curioso el demonio pero para nada cerca de estar preocupado.
-Me estoy guiando por el chakra de quien busco –contestó con sencillez.
-¿Y cómo lo veras cuando lo encuentres? –volvió a inquirir el zorro.
-¿Recuerdas que cuando Saya era pequeña le temía a la oscuridad? –Le preguntó el rubio.
-Si, debido al trauma de lo que le ocurrió a su clan no se sentía a salvo en la oscuridad –le contestó el demonio- ¿pero eso que tiene que ver?
-¿Recuerdas lo que le dije para que pudiera enfrentar su temor?
-¿Por qué temerle a la oscuridad? cuando… -empezó el zorro
-Puedes encender la luz –completó el ojiazul deteniéndose repentinamente para expulsar una oleada de chakra dorado que ilumino por completo el bosque, haciendo salir de su escondite a muchos animales, ninguno con temor pues la energía no estaba cargada de una manera agresiva.
Fue visible entonces una sección del bosque donde los árboles parecían nuevos, como si hubieran brotado hace apenas algunos meses o un año máximo. Justo en el lugar donde estaba parado había un gran cúmulo de rocas cubriendo un agujero.
-Aquí es –dijo simplemente mientras formaba unos sellos.
Al terminar la secuencia un agujero se abrió repentinamente bajo sus pies provocando que se abalanzara hacia abajo rápidamente pero aun así aterrizo con suavidad. Antes de revisar apropiadamente el lugar una voz que sonaba desesperantemente molesta llamo su atención.
-ACASO VIENES A BURLARTE MALDITO, JASHIN-SAMA TE CASTIGARA POR ESTO YA LO VERAS.
En ese momento fijo su atención en un pequeño bulto en medio de las rocas, del cual parecía venir el escándalo, allí en medio de las piedras s encontraba el inmortal de los akatsuki, o por lo menos su cabeza, pero esta no lo había reconocido todavía, sin embargo reconoció la indumentaria de su antigua organización.
-Tú debes ser Hidan –dijo en tono casual aunque con mucha frialdad- esta es la primera vez que te veo en persona.
-Eres de Akatsuki, ¡¿Qué estas esperando, sácame de aquí?! –Casi le ordenó el peligris.
-No estoy aquí para ayudarte –le contestó simplemente en tono monocorde mientras sus ojos se volvían platinados las venas alrededor de estos se ensanchaban y revisaba el lugar- estoy aquí para recuperar tu… mi sortija –se corrigió el rubio.
-¿De qué hablas? –Preguntó con cuidado, había sentido una poderosa energía hace unos momentos y solo podía provenir de este guerrero, en ese momento reparo mejor en sus prendas- esa máscara que llevas… es de Tobi.
-Madara –le corrigió este- su verdadero nombre era Madara Uchiha, y aunque no lo creas era el verdadero líder de tu organización, por encima del que ustedes llaman líder de hecho, solo que él prefería actuar desde las sombras… –continuó explicándole mientras registraba el lugar, pero en este punto se detuvo y avanzo hasta un sector del hoyo.
-¿El verdadero líder? –Repitió confuso el ojigris- ¿Cómo qué era?
-Lo asesine –contestó de forma casual pero sin regresar a verlo mientras se inclinaba sobre un bulto de rocas y de un golpe introducía su mano en ellas, al sacarla sujetaba el brazo izquierdo del akatsuki con la sortija con el kanji de Santai en su dedo índice, la retiro de este y se lo coloco en el suyo propio, ignorando las maldiciones del peliblanco que le ordenaba que lo sacara de allí.
-¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA DEJARME AQUÍ BASTARDO?! –Por respuesta el rubio se quito la Mascara y se acerco hasta quedar a la vista del escandaloso criminal, y ante su mirada, la cual se volvió de sorpresa y terror, empezó a expulsar cantidades abominables de chakra demoníaco mientras sus rasgos se volvían más salvajes y sus ojos se volvían escarlatas con pupila rasgada.
-¿Eso contesta tú pregunta? –Preguntó de manera retórica luego de regresar a la normalidad.
-El contenedor del Kyuubi –dijo en un susurro pero luego- JAJAJAJAJAJA así que tú eres el nuevo líder de los akatsuki, que irónico –dijo con burla.
-Tanto como un idiota que se dice inmortal y se encuentre en la más absoluta impotencia –comentó de forma con sorna el rubio pasmando la risa del peligris de golpe- pero te equivocas yo no soy el líder ninguna organización criminal –le corrigió- por que los akatsuki ya están extintos.
-¿De qué hablas? –Preguntó ahora si totalmente consternado el fanático religioso.
-Tu compañero, Kakuzu murió el mismo día en que tú terminaste aquí –le informó con indiferencia, una que de hecho fue compartida por el peligris- Itachi y Deidara murieron enfrentándose a Sasuke Uchiha, lo mismo que Orochimaru, Kisame y el que tú conocías como Tobi murieron cuando ataque kiri hace unos días –continuó relatando el obituario de los criminales clase S más peligrosos que de los que se tenía conocimiento- en cuanto a Zetsu, Pein y Konan se podría decir que se retiraron, no me preocupa Konan la tengo vigilada, ya veré que hacer con Zetsu si da problemas y en cuanto a Pein… en estos momentos me dirijo a acabar con él, pero necesito las sortijas para completar el trabajo.
-¿Y PLANEAS DEJARME AQUÍ ASÍ NADA MÁS? –le reclamó el ojigris furioso.
-Veras –le dijo reflexivamente- me gustaría sumergirte en un mundo de absoluta agonía por lo que te parecerían mil años –le dijo tranquilamente mientras se volvía a acercar y se inclinaba frente a la cercenada cabeza para que pudiera ver el Mangekyou Sharingan activo en sus ojos- pero no es mi estilo golpear a alguien en el suelo, además el castigo que Shikamaru pensó para ti me parece mucho más apropiado, que te quedes aquí hasta que el efecto de tú jutsu de inmortalidad se termine por no tener más victimas de donde alimentarlo –opinó calmadamente, el peligris por su parte se había quedado mudo al escucharlo- Madara lo sabía todo de ustedes, y yo tome sus recuerdos –le explicó- ahora aunque no te lo mereces, soy alguien demasiado blando así que, ya que seguramente seré la última persona que veas puedes pedirme que entregue un mensaje a alguien, para que te puedas ir, de cierta forma más tranquilo, a reunir con tu Jashin-sama, ¿Qué te parece?
-¿Por qué harías eso? –Le preguntó desconfiado.
-Me diste lastima –le contestó directamente.
-¿En verdad lo harás?
-Siempre cumplo mi palabra –le aseguró con sosiego.
-Quiero que le digas al mal nacido que me puso aquí, que la venganza de Jashin-sama contra los herejes se acerca y que él estará entre los que serán castigados –le dijo despacio con una sonrisa sádica en su rostro.
-¿Es todo? –Le preguntó un tanto aburrido, el rubio que ya se esperaba un mensaje de ese tipo, el peliblanco solo asintió- aunque no me agrade decirlo es cierto que la espada ya sea de Kami-sama o de Akuma-sama se acerca para barrer con todo, no solo con los herejes –le informó inexpresivo al cautivo criminal que solo lo observo con un claro deleite- pero eso también incluye a todos aquellos a quines jure proteger y su felicidad, por lo que haré lo imposible para asegurarme de detenerla.
-¿Crees que puedes detener la voluntad de Dios? JAJAJAJAJA –Le preguntó irónico el peligris.
-Si tengo que hacerlo –le contestó con indiferencia viéndolo directamente a los ojos mientras se levantaba, esto ceso la risa del ojigris, pues pese al tono monocorde con que hablo su mirada tenía fuego y una determinación que expresaba algo que Hidan había creído una tontería, solo murmuro algo en tan voz baja que ni siquiera el ojiazul pudo escuchar puesto que se había dado la vuelta para retirarse.
-La voluntad del fuego.
-Adiós Hidan, diría que fue un placer pero no lo fue –se despidió con algo de cansancio antes de dar un salto y salir del agujero que poco después volvió a derrumbarse y llenarse de rocas que solo fueron observadas por el impotente villano.
Desde afuera del, nuevamente cubierto agujero, el rubio observo por un momento la prisión del akatsuki, ciertamente que Shikamaru había pensado en el confinamiento y castigo perfectos para alguien como Hidan, pero eso no era nada comparado con lo que él tenía preparado para Pein una vez lo hallara. Pero de momento debía concentrarse en otro asunto primero, volviendo a expandir su chakra dorado ilumino todo el bosque, provocando que los ciervos del lugar desviaran su mirada, antes de desaparecer en un haz de luz, gastaría mucho chakra en transportarse al siguiente punto pero podría descansar tranquilo una vez arribara allí.
Aburrido, era la palabra que la comandante del escuadrón de guerreros tenía para definir su tiempo libre mientras descansaba sobre la rama de un árbol, ella disfrutaba de la batalla, la sangre y la acción, pero eran pocas las misiones que requerían de su presencia, generalmente alguna de tipo A o S pero aun las misiones de clase B le resultaban extremadamente fáciles. Claro está su mayor ocupación residía en entrenar a los de su división, y algunos shinobis del Anbu de la aldea, no había habido nada que valiera la pena desde aquel llamado de Naruto para asistirlo en la batalla contra la lluvia, y aun allí no habían hecho nada interesante, aunque debía admitir que aquel viaje le dejo algo interesante, no aquel beso que ella misma trataba infructuosamente de olvidar, sino algo más, o mejor dicho alguien más.
-¿Se encuentra bien Tayuya-san? –la sacó de sus reflexiones amablemente una voz suave. Obviamente a ella no le agradaba que la interrumpieran mientras se encontraba pensando en "algo" importante.
-¿QUÉ DEMONIOS TE IMPOR… -no pudo terminar la amenaza cuando se fijo en quien la había interrumpido.
-Lo lamento –se disculpó de inmediato el nuevo integrante del escuadrón de guerreros con un poco de temor- es solo que la vi muy pensativa desde hace un rato y me preocupo.
-En-entiendo no te preocupes Jugo –le tranquilizó la pelirroja- es solo que no me gusta que alguien me hable mientras reflexiono.
-Me doy cuenta –comentó calmadamente con media sonrisa el musculoso shinobi.
-Es solo que no hay nada interesante que hacer, últimamente solo han encargado misiones de rango B para bajo a la aldea –comentó la ojicafé algo cabizbaja.
-Pero si en este lugar hay muchas cosas interesantes –le contradijo con desenfado el de pelo-naranja, mientras acercaba su mano a uno de los árboles y dejaba que un pajarito se posara en ella.
-Eres extraño –le dijo directamente la kunoichi mientras lo miraba.
-Si, ya me lo habían dicho –comentó un tanto avergonzado Jugo mientras se rascaba la nuca.
-Es solo que… -pero no pudo terminar su charla pues fue interrumpida por un llamado.
-¡TAYUYA-SAN! –Le gritó desde lejos un joven de unos doce con cabello marrón.
-¿QUÉ RAYOS QUIERES KASU? –Le preguntó de vuelta la pelirroja con mala cara. El genin llegó hasta donde ambos guerreros se encontraban y detuvo el paso para normalizar su respiración antes de hablar.
-Ottokage-sama acaba de regresar a la aldea –anunció entusiasmado, ambos shinobis parecieron gratamente sorprendidos por la noticia, bueno al menos Jugo, Tayuya solo sorprendida.
-Es una buena noticia, pero ¿Qué tiene que ver con que andes por ahí gritando mi nombre? –Ante esto el semblante del chico se volvió más serio.
-Al parecer no llegó muy bien –informó un poco dudoso, la expresión de ambos escuchas se tenso al escuchar esto- por lo que se, casi se desmaya en la entrada, antes de que lo llevaran al hospital pidió que trajeran a su presencia a un grupo de ninjas especifico –le explicó- usted y Jugo-san están entre estos.
Sin una palabra más ambos se apresuraron al hospital para verificar el estado de su líder. A paso apresurado llegaron al hospital general de la aldea en donde ya se encontraban algunos miembros del consejo de la aldea, algunos de los guerreros que sin duda fueron los que Naruto mando a llamar e incluso la misma Sasame y Karin que había sido llamada en caso de que Naruto necesitara un poco de su chakra curativo, pero afortunadamente ese no fue el caso.
-¿Cómo se encuentra Naruto-sama? –Fue lo primero que preguntó Jugo una vez estuvo frente a su antigua compañera de equipo, con un claro tono de preocupación.
-Pues veras… -empezó esta un tanto dubitativa.
-¡Les digo que estoy bien! –se escuchó un queja bastante clara, aunque sin llegar a ser descortés, desde el interior de la habitación, como preludio a la aparición del rubio en la entrada de la mismo con un gesto de impaciencia que se disipo un poco al ver a los que estaban esperando afuera, llevaba solo su pantalón y el torso descubierto ya que cargaba la túnica negra de los Akatsuki en el hombro, cubriendo los tres protectores- me alegra ver que ya llegaron, vamos a la torre de inmediato allí les explicare la situación –les informó mientras se adelantaba al sorprendido grupo en el que más de uno dio un suspiro de resignación.
Una vez en el despacho del rubio todos esperaban atentos a escuchar lo que tenía que decirles, pero este solo les pidió que esperaran a que llegaran el resto de guerreros que faltaban para poder explicar todo de una vez. Una vez llegaron estos se sentó detrás de su escritorio y les dirigió una mirada significativa, antes de empezar a hablar coloco dos pergaminos en frente suyo.
-Al grano, todos los guerreros presentes, esto te incluye a ti Jugo, deberán ir de inmediato a las coordenadas señaladas en el primer pergamino –ordenó claramente señalando el pequeño papiro- en el camino aprenderán a desarrollar su parte en un complicado jutsu de sellado que esta explicado en el segundo pergamino, como se darán cuenta una vez que lo habrán este jutsu requiere más de diez shinobis por lo que se reunirán con algunos equipos de apoyo en el lugar designado, en concreto estas son las ordenes pero faltan las explicaciones así que si quieren preguntar pregunten ahora sino escuchen con atención –concluyó.
Espero cortésmente por un instante en el que solo se hizo patente que estaba impacientando a Tayuya, por lo que decidió empezar a relatar lo sucedido, desde la ausencia de Pein en la lluvia, algo que hizo a algunos enfurecer, el hecho de que lo nombraron Amekage, cosa que los sorprendió, el que Jiraiya estaba vivo, esto alegro bastante a todos pues el ermitaño sapo ayudo mucho en la reconstrucción de Ottogakure. Luego les relato su viaje a Kiri y la batalla contra Madara en breves rasgos, omitiendo de momento lo que descubrió de este, pero que saco de su mente lo que Pein planeaba hacer.
-Creo que tenemos alrededor de una semana para que termine el ritual por lo que me adelantare al lugar para enfrentar a Pein y darles algo de tiempo y ventaja –les explicó impertérrito- ustedes contactaran con el resto de los refuerzos y apenas estén listos me alcanzaran en la cueva ¿entendieron?
-¡HAI! –Respondieron al unísono todos los presentes, pero en ese momento la pelirroja de anteojos, que estaba examinando el jutsu noto algo e interrumpió.
-Naruto-sama espere –le llamó- este jutsu requiere de cuarenta personas, sin contar al que realiza el sellado, con este equipo y el que dice que reclutara en la lluvia solo alcanzamos a la mitad –se percató.
-Si, eso… -dijo el ojiazul incomodo, intentaba retrazar ese asunto pero era claro que no podría, levanto el brazo de la túnica y les dejo ver a los presentes el nuevo protector que llevaba cosa que dejo a más de uno sin habla- ya envié un escuadrón desde kiri, estoy seguro de que llegaran a tiempo y para los que faltan pediremos la asistencia de Konoha, ellos ya están allí –comentó casualmente tratando de desviar el tema inútilmente, la sala se había quedado muda tras entender la situación, hasta que Tayuya se decidió a hablar.
-Miren al señor "no puedo ser kage de esta aldea por que soy ninja de Konoha" –Dijo burlonamente la ojicafé aliviando la peculiar tensión del momento.
-No termine en esta situación por gusto, sabes –le espetó un tanto molesto el rubio- pero eso es lo de menos ahora, lo importante es que deben partir de inmediato si quieren llegar a tiempo –agregó con mayor seriedad mientras abría uno de los cajones de su escritorio, curiosamente uno que no había abierto desde el día en que se convirtió en el Ottokage y observo detenidamente el contenido del mismo por un rato, llamando la atención de subordinados.
-¿Ocurre algo Shodaime? –le preguntó Kuro el líder del clan Fuuma, como nadie consideraba a Orochimaru digno de ser un Kage a Naruto se le dio el titulo de "El Primero".
Este no respondió, se limito a tomar el objeto del cajón, lo levanto ante la vista de todos y, aunque dudo por un momento antes de hacerlo, se coloco el antiguo anillo de Orochimaru con el kanji de Kuchin "El Vació" en el meñique izquierdo.
-No –contestó simplemente- pero necesitare esto –agregó levantando su mano para que viera la sortija en ella- para una tarea más tarde, ahora retírense por favor –solicitó, al instante todos se retiraron, salvo por una castaña que lo miraba con cierta preocupación.
-Estoy bien Sasame-chan –le aseguró- lo que ocurrió es que abuse mucho del Hiraishin no jutsu para llegar antes y termino de desgastar mis reservas de chakra –le explicó con tranquilidad restándole importancia, pero esto solo logro hacer que su escucha pusiera una cara de horror, nunca, y me refiero a NUNCA había visto o siquiera escuchado que a su líder se le agotaran sus reservas de energía.
-Será mejor que descanse unas horas antes de partir –le sugirió la ojicafé aun un tanto impactada.
-No puedo darme ese lujo justo ahora –le contestó con un poco de aprensión el Ottokage mientras sacaba de entre sus ropas un pergamino- pero comeré algo para recuperar fuerzas y descansaré una hora antes de reiniciar el viaje.
-¿Está seguro de que será suficiente? –le preguntó un tanto dudosa.
-Lo será –le aseguró con una sonrisa típica llena de confianza- recuerda con quien hablas –le tranquilizó pero al chica seguía sin moverse de su lugar- ¿Hay algo más que quieras decirme? –Le preguntó amablemente.
-Quería saber si me permitiría ir en esta misión –le solicitó un tanto cohibida.
-Oh… –contestó este al percatarse de la intención de la joven- Sasame sabes porque elegí a los guerreros, no desconfió de tú capacidad es solo que realmente necesito a los que tengan mayor resistencia para esta misión –el sabía que la muchacha era casi tan fuerte como Tayuya, de hecho en una batalla sin que esta última activara su sello maldito en segunda fase las dos estaban igualadas pero…
-Precisamente por eso –le señaló esta un tanto más decidida- ellos deberán estar al tope de sus capacidades, así que no estaría de más que algunos fueran para ayudarlos en caso de que encontraran problemas, para que no gastaran la energía que necesitaran más adelante –objetó la castaña.
El rubio lo analizo por un momento, lo que decía la joven no solo era cierto si no que tenía sentido, y debía verlo como un salvaguarda, de todas formas la conocía muy bien como para creer que podría hacerla cambiar de parecer si estaba decidida a algo.
-De acuerdo –aceptó tras una reflexión, cosa que hizo sonreír abiertamente a la jounin- pero llevaran también a Karin con ustedes, no estaría de más una ayuda medica por si las dudas –la castaña solo asintió con una sonrisa antes de retirarse.
El rubio negó levemente con la cabeza con gesto divertido, mientras regresaba a ver el pergamino que tenía al frente, por un instante se formo una expresión de desconcierto ante lo que veía en este pero luego fue reemplazada por una sonrisa divertida, libero una cantidad de comida suficiente como para alimentar por todo el día a una clase completa de alumnos de la academia, pero antes de empezar a comer abrió otro de los cajones de su escritorio y saco de el una de sus mascaras de zorro de color negro y dorado, esta era de las de forma de antifaz. Se la coloco y empezó a devorar rápidamente sus alimentos, necesitaba reponer fuerzas lo antes posible y, aunque en varias ocasiones casi se le corta la digestión, logro terminar con lo que tenía al frente en menos de media hora.
Lo siguiente que hizo, para descasar antes de partir, fue revisar el estado actual de la aldea. Cualquiera creería que, con la crítica situación que tenía entre manos, este no era el mejor momento para ponerse a hacer el papeleo matutino, pero las acciones del Jinchuuriki nunca serían lo que "cualquiera creería" había cosas que tenía que saber y una de ellas era si el sonido estaba preparada para la tormenta que se avecinaba y no estaba seguro de cuando tendría otra oportunidad de volver a la aldea para revisar los informes, además con sus clones de apoyo a diferencia de otros kages el podía terminar con todos los informes en pocos minutos y saber cuál era la situación de su aldea en cuanto a aldeanos, shinobis activos, misiones recibidas y realizadas, etc. Entre todos los reportes que reviso dio con uno que, para variar, contenía algo interesante, la lista de los nuevos genin que, según las evaluaciones de sus jounin, estaban listos para ascender al rango de chuunin.
Debido a la situación de su aldea, esta decidía que genin debía ser promovido de una manera diferente, cada instructor observaba y llevaba un registro del avance en desempeño, fuerza y crecimiento mental del los genin. Una vez los instructores los consideraran aptos para ascender, cosa que para nada se tomaba a la ligera, su registro era presentado al Ottokage y este decidía su prueba de asenso. Dicha prueba consistía en una misión, en ocasiones real y en ocasiones preparada, de rango A o S, dependiendo de las circunstancias, se enviaba desde uno hasta tres grupos juntos para realizarla, todos de genin sin instructor, dichos genin no saben que están en una prueba, de hecho no saben que se lleva un registro de ellos, esto solo lo conocen los instructores y superiores y es tratado como secreto para que el examen tenga éxito.
La primera fase de la prueba es claro el apoyo mutuo, se les da a elegir si quieren o no aceptar una misión de rango superior por el bienestar de su aldea, si cualquiera desiste en ese momento todos quedan derogados, puesto que eso significa que el shinobi no solo duda de su capacidad sino de la de su grupo, y eso en una misión real podría significar la muerte de todo su escuadrón, además que la prueba está pensada para que todos la inicien sin importar que sea uno o tres equipos juntos. Si dichos estudiantes aceptan por unanimidad la misión el resto de la prueba se basa en el cómo se las arreglan para cumplirla, un evaluador, muchas veces el mismo Kage otras Saya y algunas Tayuya, se encarga de seguirlos sin que se enteren para calificar su desempeño, tanto de fuerza, inteligencia, trabajo en equipo, estrategia, astucia y capacidad de liderazgo. Estos evaluadores tienen una segunda función, en caso de que las cosas se salgan de control intervendrán para evitar el deceso de los jóvenes shinobis, muchas veces la prueba termina con la intervención de estos pero en otras se hace parecer por medio de un genjutsu que el genin que fallo, murió frente a sus compañeros y es retirado mientras los otros continúan hasta donde puedan, todo depende de las circunstancias en que se susciten los hechos, por esta razón solo alguien con la capacidad del Ottokage, la Uchiha o la comandante Guerrera podían encargarse de tan difícil tarea.
Ya sea que aprueben o no el examen, no se les da a conocer que eso es lo que fue al menos hasta que se lleguen a convertir en jounin o anbu, desde que terminó de reconstruir la aldea hace alrededor de un año y medio treinta genin habían sido promovidos, y varios de estos en esos momentos habían alcanzado el nivel de jounin o anbu, cosa que en absoluto tenía que ver con que se les facilitara las cosas. El mismo rubio estaba asombrado de lo bien que resultaba su método de evaluación, pese a ser bastante estricto, los ninjas avanzaban con una velocidad asombrosa, aunque era verdad que su prueba, pese a estar basada en los principios del examen que el mismo realizo una vez, era mucho más difícil que la que aplicaban las demás aldeas. Observo los nombres del referéndum que tenía al frente por solo un momento antes de que una pequeña sonrisa cruzara su rostro mientras una idea empezaba a tomar forma dentro de su mente.
Cuando finalmente dio por satisfecha su tarea como Ottokage, que cabe resaltar solo realizaba periódicamente, salió de su despacho en dirección a la entrada principal de la aldea, se despidió de todos con los que se cruzo, desde el guardia en la entrada de la torre hasta el de la entrada del muro, antes de partir dio un último vistazo a lo que sin duda era uno de sus más grandes logros y dándose media vuelta desapareció en una estela dorada.
Un paraje desértico, muy parecido, aunque de menores proporciones, al que él mismo produjo en las afueras de kiri, era lo que aparecía frente a sus ojos, mismos que tras observar el lugar por unos momentos se cerraron en expresión de paz antes de tornarse completamente blancos cuando volvieron a abrirse dando a su poseedor la capacidad de registrar hasta el más mínimo detalle de lo que se alzaba a su alrededor, lo cual ciertamente no era mucho.
-Así que esta fue tu gran obra, ¿No es así Deidara? –Dijo en palabras suaves al viento mientras concentraba más de su chakra en su enfoque para extenderlo por todo el perímetro.
A pesar de tratarse de una búsqueda que parecía imposible, al caer la noche esta trajo consigo cierta ventaja, la ausencia de luz no tenia efecto en el byakugan pero la temperatura variaba algunas cosas, por ejemplo ciertos materiales tardan más en enfriarse que otros y esto hizo que el rubio finalmente se moviera del lugar en el que había estado todo el día como imitación de la roca de los héroes, pese a que debía estar engarrotado por pasar todo el día de pie en un mismo sitio, se movió ágilmente hasta una zona en particular, la observo por unos instantes antes de impactarla con un violento puñetazo mandando a volar varias rocas y levantando mucho polvo formando un cráter de unos tres pies de profundidad. En medio del pequeño boquete formado por el Uzumaki brillo a la luz de la luna un pequeño objeto, el ojiazul se acerco a este y lo recogió, examino por un instante la sortija con el kanji de Seiryu (Dragón Azul) antes de colocarlo en su dedo índice derecho. Lo próximo que se vio fue como volvía a desaparecer entre las sombras de la noche para continuar su viaje.
Ella había enfrentado de todo, desde ladrones, bestias sanguinarias, asesinos, ninjas desquiciados incluso espíritus y encarnaciones maléficas, pero nada se comparaba con esto, el más imbatible enemigo con el que jamás haya tenido que lidiar, el papeleo del kage de una aldea. Llevaba revisando informes casi desde que su maestro había salido en dirección a Konoha hace casi dos semanas, solía darle una mano con esa tarea en Otto de vez en cuando así que entendía como hacer esa labor, pero el pensamiento de que su sensei se estuviera enfrentando al antiguo líder de su clan no la dejaba concentrarse, por fortuna, aunque ella no quisiera admitirlo, Konan, que se encontraba en el sillón del despacho ayudándola con al tarea, hacia que el trabajo avanzara con mucha mayor rapidez. Afuera del despacho se podía observar como las luces de neón de la aldea iluminaban la noche.
-Tienes mucha habilidad con esto –opinó casualmente la morena, la peliazul regreso a verla un instante antes de hablar, instante en el que sus ojos reflejaron cierto brillo de nostalgia y tristeza.
-Pein creía que esta era una labor insignificante para él –le contestó tras un momento con su vista de vuelta a la hoja que sostenía- yo me encargaba del papeleo desde que él se convirtió en kage.
-Supongo que es tú elemento –dedujo con una sonrisa amable, la akatsuki regreso a verla por un instante sin comprender la broma- lo decía por tu jutsu de papel de origami –se explicó un tanto avergonzada.
-Oh –dijo esta simplemente.
La ojinegra suspiro cansada, esto había sido así desde que el rubio se había ido, pasaba casi todo el tiempo con Konan y prácticamente no se dirigían la palabra, la Uchiha había intentado empezar una conversación en varias ocasiones con el mismo resultado, es decir nulo, la peliazul solo contestaba con frases monosílabas en tono invariable. Aunque la Uchiha siempre se dirigía al ojiazul en carácter formal y con respeto, solían mantener charlas animadas, lo mismo con Hinata o con cualquiera que conocía, por lo que esto empezaba a sacarla de quicio pero se abstuvo de mostrarlo solo dio un último suspiro de resignación y volvió a intentar concentrarse en el informe que tenía al frente, sin embargo fue interrumpida de su concentración por algo que no esperaba, la akatsuki se dirigió a ella.
-Tú también pareces tener habilidad en esto, pero aparentemente hay algo no te deja concentrarte –comentó sin levantar la vista de los papeles. La morena la observo por un instante, como cerciorándose de que en verdad el comentario vino de ella antes de contestarle.
-Acostumbro ayudar a Naruto-sama a revisar los informes de la aldea del sonido –le contestó finalmente- y si, estoy distraída –admitió sin reparo pero algo decaída.
-¿Te preocupa su batalla en kiri? –inquirió en tono monocorde pero poniendo mucha atención.
-No importa cuan fuerte sea, ni cuanto confié en él, siempre me preocupa su seguridad –confesó un poco abatida.
-Eso es lo que sucede cuando amas a alguien –opinó de manera casual la peliazul pero ahora ya estaba viendo directamente a los ojos color onix de la morena que se había ruborizado ante su comentario.
-Supongo –aceptó tras una pausa- ¿Es por eso que estabas con él, por que lo amabas? –preguntó cuidadosamente la usuaria del sharingan. La peliazul regreso a verla con el mismo semblante frío, pero sus ojos delataban algo que solo la muchacha frente a ella podía ver, un brillo de dolor.
-No –contestó finalmente- no a él –agregó con cierto pesar. La ojinegra no logro entender del todo esta respuesta, pero fue una tercera persona la que respondió.
-Era de Yahiko ¿Cierto? –Preguntó cortésmente el Amekage mientras salía de entre una de las sombras del despacho sorprendiendo a ambas mujeres, aunque no gratamente a una de ellas.
-¡Naruto-sama! –Casi gritó la Uchiha mientras se lanzaba contra él y lo atrapaba en fuerte abrazo, uno que rompió un segundo después al percatarse de lo que había hecho- go-go gomen no debería de haber hecho eso –se disculpó- no es lo propio, fue un momento de debilidad que no… -fue interrumpida de su monologo por el rubio, que la tomo de un brazo suave pero firmemente y la atrajo hacia él para continuar el abraso. La morena se paralizó por un momento ante la acción pero luego solo la correspondió.
-También te extrañe –le susurró al oído antes de romper el abraso y dirigirse a la Akatsuki- me alegra ver que las dos ya se lleven mejor –comentó con calma, la peliazul solo le devolvió la mirada de manera inexpresiva antes de hacer una leve reverencia.
-Bienvenido Amekage-sama –saludó formalmente- parece que las cosas resultaron bien en su batalla contra el Mizukage –opinó con calma, al notar que el rubio llevaba las indumentarias de Akatsuki y varios de los anillos de sus viejos colaboradores.
-Podría decirse, todo depende de cómo lo mires –dijo con tranquilidad mientras sacaba su brazo de la túnica para mostrarles el nuevo protector que se había sumado a su, por llamarla de alguna forma, "colección". Ambas kunoichis abrieron los ojos simultáneamente por la sorpresa de lo que ese protector significaba.
-No sabía que la niebla tenía leyes similares a la lluvia –comentó la peliazul con calma.
-No las tienen –le informó el rubio- esto fue una emboscada de Madara –aclaró con cierta irritación ante el asombro de ambas chicas- pero eso no es lo importante ahora sino que… -iba a explicarles cuando fue interrumpido por un estruendoso gruñido, cortesía de su estomago que no había recibido bocado desde que salio de la aldea del sonido- es verdad –dijo recordando este hecho con cierta vergüenza- Konan-san ¿Hay algún lugar que prepare ramen en la aldea? –Le preguntó colocando mirada de cachorro triste.
La aludida solo observo sorprendida al líder de aldea por un instante antes de asentir, por su lado al morena se reía disimuladamente.
El rostro de los habitantes de la lluvia cuando vieron al Amekage y a sus dos principales asesoras entrar en un sencillo local de ramen era un poema, pero la cara que todos, incluida la antigua akatsuki, pusieron cuando lo vieron acabar con cuarenta tazones de todas las variedades del mencionado platillo fue todo un libro de poesía, de hecho la peliazul ni siquiera había probado bocado, se había quedado con los palillos levantados sobre su plato sosteniendo un poco de sus fideos mientras observaba atónita la escena. La Uchiha por su parte comía tranquilamente su parte, cuando terminó con su cuarto tazón se dio por satisfecha y se dirigió a su maestro.
-Naruto-sama –contra todo pronostico el rubio dejo su tazón para regresar a ver a su alumna- ¿Qué es lo que sucedió en Kiri? –El rubio tomo una actitud más seria en ese momento, acabo lo quedaba de su plato y lo aparto.
-Ya se donde esta Pein –contestó simplemente, la kunoichi de cabello añil se tenso en su sitio ante al mención de su viejo compañero- esta en la guardia principal de Akatsuki liberando los ocho Bijuu que están sellados en la estatua.
-¿Para que liberarlos con todo lo que costo capturarlos? –Inquirió la morena un tanto dubitativa, tenía una idea pero esperaba equivocarse.
-Los sellara dentro de si para incrementar su poder y equipararlo al mío –contesto con simpleza.
-¿A los ocho? –Preguntó incrédula la Uchiha, el rubio solo asintió- ¡pero eso es ridículo! un Jinchuuriki solo puede retener a un demonio –objetó con seguridad.
-Pein tiene el rinnegan –intervino la Akatsuki- puede resguardar a más de uno –aseguró impertérrita- pero…
-Pero ni siquiera él podría con los ocho al mismo tiempo –completó el ojiazul con seriedad, luego su expresión se volvió un tanto más infantil antes de volver a hablar- ¿Vas a comerte eso? –Preguntó señalando el tazón todavía lleno de la peliazul.
-Esta frío –contestó una vez logro salir de su incredulidad, ante la actitud del Jinchuuriki.
-Yo me encargo –dijo simplemente mientras acercaba el plato de ramen y cordero de la peliazul frente a él, sus ojos refulgieron en escarlata por un momento y la sopa comenzó a burbujear y emanar nuevamente vapor, la kunoichi observo el suceso incrédula mientras el kitsune volvía al ataque- ya conocen los hechos, ahora las medidas a tomar serán estas, deben preparar un equipo con los diez shinobis con mayor cantidad de chakra y enviarlos aquí –resumió mientras sacaba un pergamino con un mapa antes de empezar a devorar el último tazón de sopa- y deben aprender esto –agregó sacando un segundo pergamino- yo los esperare allí con los refuerzos necesarios.
La Uchiha tomo ambos pergaminos y los examino con cuidado antes de asentir y levantarse para retirarse, la peliazul la emulo seguida del rubio que se detuvo un momento para pagar y agradecer la comida al estupefacto dueño del local. Una vez afuera la morena se dirigió a la torre para revisar los informes y encontrar a los shinobis más apropiados para la misión seguida por el rubio y la peliazul. Una vez en la torre el rubio creo una docena de clones y los dispuso a la trabajar junto con su pupila, la akatsuki iba a hacer lo mismo cuando el Naruto original la detuvo.
-Necesito tener una charla contigo en privado Konan –solicitó cortésmente, esta solo lo miro con cierta desconfianza antes de asentir- en cuanto tengas los nombres tráelos aquí para recibir instrucciones –le pidió a Saya, esta solo asintió mientras continuaba revisando los archivos.
Se encontraban ambos en una habitación adjunta al despacho, un estudio de hecho. El jinchuuriki se sentó en un sillón del lugar antes de dirigir una mirada a su interlocutora y empezar a hablar.
-Quiero que formes parte del grupo que ira a la base de los akatsuki –le dijo directamente, esta solo lo observo un tanto impresionada por tal decisión.
-¿No te preocupa que intente ayudar a Pein?
-Antes de contestar eso dime una cosa –pidió con calma- ¿Era de Yahiko de quien estabas enamorada?
-¿Qué tiene eso que ver? –inquirió sorprendida.
-Todo –le dijo directamente- si realmente lo amabas no creo que te quedaras con Pein si hubiera sido él quien lo mato, así que debo pensar que paso algo más ¿cierto? –La kunoichi solo lo miraba sin responder- ¿alguien lo mato y Nagato pensó que podría revivirlo? O ¿tan solo fue lo que terminó de enloquecerlo? –Tanteó, la expresión de la kunoichi le decía que había estado cerca- solo estoy adivinando dime si me acerco…
-¡BASTA! –Gritó en un tono casi suplicante- por favor basta –el jinchuuriki solo la observo por un momento antes de volver a hablar.
-Dime que paso –no fue un orden sino una solicitud, que tras un momento la peliazul respondió.
-Antes de unirnos a Akatsuki –comenzó- viajábamos por las naciones prestando servicio de apoyo y ayuda, en ese tiempo Nagato creía en defender a los demás –relató un tanto nostálgica- un día nos emboscaron un grupo de ninjas contratados para conseguir el rinnegan, se habían preparado muy bien para la lucha, inutilizaron a Nagato y nos capturaron a mi y a Yahiko, él logro escapar y con un último esfuerzo logro liberar a Nagato, pero… le costo la vida –en este punto su voz se quebró ligeramente- Nagato estaba furioso, los asesinó a todos sin compasión –recordó sin remordimiento- pero ya estaba hecho, tomo el cuerpo e intento todo lo que conocía, al final lo dejo en hibernación para que no se pudriera hasta que encontrara algo que hacer. Luego de eso cambio, al principio se concentro en obtener poder para evitar que lo que nos ocurrió le volviera a suceder a alguien más, y después solo se concentro en obtener poder, lo único que desea es vengarse del mundo –resumió con pesar- ellos eran todo lo que me quedaba, por eso me quede con Pein…
-Tú sabias que el ya no era Nagato –afirmó el Jinchuuriki mientras se ponía de pie y se le acercaba, la peliazul tenia la mirada baja y luchaba por no mostrar sus lagrimas- intentaste aferrarte a una esperanza…
-¡Una falsa esperanza! –le cortó bruscamente aun con la cabeza agachada y algunas lagrimas escapando de sus ojos aunque continuaba luchando por evitarlas.
-No existe la falsa esperanza, pero si los que simplemente se aferran a la esperanza sin tener algo en que creer –le corrigió mientras tomaba su mentón y suavemente la forzaba a mirarlo de frente- cuando lo perdiste todo eso era lo que te quedaba, simplemente esperanza y te aferraste a ella para no perder la razón es lo menos que alguien que sintiera tanto dolor hubiera hecho, no debes torturarte por el camino que elegiste, ni mucho menos por el que siguió Nagato, esa fue su decisión.
-Pero…
-Yo se –la cortó antes de que empezara- que es duro, y es difícil de aceptar pero no se puede salvar a todos –le dijo con cierto arrepentimiento- y hay muchos que no quieren ser salvados. Recuerda a Nagato y Yahiko como lo que fueron, pero también acepta que ese día ambos murieron y que debes dejarlos ir –dijo con la voz más suave de la que fue capaz para tratar de contrarrestar la dureza de sus palabras.
La kunoichi no fue capaz de retener más sus lágrimas, estas se desbordaron libremente por su bello rostro que finalmente fue capaz de expresar todo el dolor que había estado reprimiendo desde aquel fatídico día, mientras el rubio la abrasó tratando de brindarle el confort que tanta falta le hacia, permanecieron así un momento hasta que la akatsuki recupero el control y se seco las lágrimas y le dirigió una larga y profunda mirada al rubio mientras intentaba descifrar porque la ayudaba.
-¿Por qué deseas que valla a esa misión? –Decidió preguntar al fin.
-Debes ir si quieres sepultar de una vez por todas esa parte de tu pasado –le contestó con calma- ahora vamos, Saya ya debió haber reunido al grupo y debe estar esperándonos –concluyó mientras se disponía a salir pero fue detenido por la peliazul.
-Gracias –fue todo lo que dijo en un débil susurro antes de adelantarlo y salir del estudio dejando al ojiazul con una mirada sorprendida que fue remplazada por una media sonrisa.
Al final el grupo estuvo completo esperando órdenes en la entrada de la aldea, entre ellos estaban tanto Konan, que ahora llevaba un traje de kunoichi de mallas parecido al de Anko Mitarashi, pero sin la gabardina, en lugar de su indumentaria de Akatsuki, y Saya con su habitual traje ajustado negro con su capa de viaje cubriéndola, se les informo lo mismo que a los grupos de Kiri y Otto y se les entrego el pergamino con las instrucciones de sellado.
-Tienen tres días para llegar al lugar señalado, ahora partan yo los estaré esperando cuando lleguen –les dijo de último, antes de que atravesaran las puertas detuvo a Konan- necesitare tu sortija Konan –le pidió, con tantas cosas casi había olvidado ese importante punto, esta solo lo miro contrariada por un instante antes de sacar la sortija con el kanji de Byakko (Tigre Blanco) de entre sus ropas, ya no la llevaba puesta, y se la entregaba sin ningún reparo, este lo tomo y lo coloco en su dedo corazón derecho- Nos vemos dentro de tres días –les repitió de último tanto a su pupila como a su consejera antes de desaparecer en una estela dorada.
Reapareció unas horas más tarde al inicio de un frondoso bosque rodeado por montañas, en algún lugar de ese bosque se encontraban sus amigos, en otro su enemigo, cerca y en camino varios aliado más. Esta sería una de las partes más difíciles, porque estaba seguro de que al terminar esta misión, su máscara finalmente caería para no volver a levantarse, era tiempo de preparase para enfrentar sus temores y disipar sus dudas de una vez por todas, dirigió sus manos a su cuello y se retiró su collar, lo miró por un instante antes de guardarlo en un bolsillo de su pantalón, tomo una larga y pausada respiración y se adentro en el bosque con solo un pensamiento en mente, el cual expreso en un susurro mientras penetraba el perímetro de la alboreda.
-La verdad inevitablemente sale a flote tarde o temprano.
Continuara...
