Capítulo XXI. Dónde las dan las toman.
Isis se quedó olvidada cuando la lengua de aquella chica tocó el paladar de Regulus, provocándole una oleada de placer.
El chico se la arrimó todo lo que pudo y comenzó a acariciarla suavemente desde la cintura hasta el cuello, mientras la besaba efusivamente.
Para Isis aquello no era nada, se lo había visto hacer a Sirius a un montón de chicas y ya estaba curada de espanto.
Pero lo siguiente que vio le hizo ponerse del color del pelo de Lily, su hermano estaba tocando el sexo de la chica, acariciándolo en círculos y las piernas de la muchacha parecían que no fuesen a aguantar por mucho más.
Oía los jadeos y las súplicas de la castaña, y sin saber porqué su espalda comenzó a temblar, la chica se arqueaba ferozmente mientras suplicaba que la penetrase.
-Aguanta pequeña, tiempo, dame tiempo- le pedía Regulus mientras volteaba a la chica para rozar su miembro con la piel desnuda.
Isis no podía apartar la mirada de toda la acción.
-Me voy Reg- advirtió la chica.
Isis se sobresaltó, " ¿Ya? ¿Aquello era el sexo?, pues vaya mierda. Tocamientos y nada más y sólo para eso tenía que esperar unos cuantos años". Pues no le veía lo divertido a la situación, "¿Por eso se volvían locos los chicos?"
Regulus ahogó el gemido de placer tapándole la boca a Laura Bloom, se acarició suavemente la protuberancia que le había emergido de su pantalón y lo extrajo rápido, liberando toda la presión.
-Ahora es mi turno- Laura le guiñó un ojo a Regulus mientras le acariciaba su virilidad.
-Laura, no seas mala- pero sus ojos pedían todo lo contrario.
Regulus se tensó al notar el roce de unos cálidos labios sobre el prepucio, luego placer y más placer cada vez que la muchacha succionaba desde la base hacia el glande.
-No pares, preciosa- murmuraba en jadeos- Oh! ¡Sí!, Por favor…
La voz salió más ronca de lo que estaba acostumbrada Isis a oír de la garganta de su querido Slytherin, pero la situación empezaba a aburrirle, se levantó sigilosa y se alejó del lugar, la verdad es que notaba el estómago algo revuelto.
Rodó la esquina y apareció una puerta delante de ella, se giró para ver si alguien la había invocado y se encontró cara a cara con su hermano Sirius y la Vahen colgada cual mona, sintió asco, ese era su regazo, no el de aquella estúpida Barbie, pero Sirius parecía no importarle compartir aquel sagrado lugar de su cuerpo.
Se apartó para dejar que pasase la mema que colgaba del cuello de su hermano y se coló detrás de ellos.
La sala tenía una gran cama de matrimonio y una alfombra frente a una pequeña chimenea.
Sirius tumbó despacio a la chica en el suelo, para poco después despojarla de toda su ropa y repetir él la operación, quedándose dos cuerpos totalmente desnudos muy juntos.
El chico comenzó a acariciarle los pechos con una mano mientras con la otra bajaba por su abdomen hasta detenerse en su sexo.
Isis se sorprendió al ver a su hermano separar el bello púvico para luego empezar a jugar con ella y su lengua justo en ese lugar.
"¿Sexo oral?", la chica parecía disfrutarlo por completo, sujetaba a su hermano de las orejas y lo apretaba hacia ella. Al mismo tiempo él seguía masajeándole un pecho.
Isis cansada de estar depié se tumbó sobre la cama, contemplando el espectáculo.
Después de media hora empezó a aburrirse y decidió darse la vuelta y cerrar los ojos.
¡CLONK!
Se sobresaltó al notar el olor a madera y sudor tan cerca, el golpe había sido tremendo.
Rodó debajo de la cama, para evitar ser descubierta, olvidándose que seguía invisible para el resto de la humanidad.
Pues si que duraba la dichosa poción, total sólo había añadido un par de gotas de sangre de dragón que había robado en una de las clases de Slougrn. "Del profesor Slougrn", matizó su propio pensamiento oyendo la vocecilla de su jefa de casa.
-¿Has oído algo?- preguntó Sirius parando el acto.
-No pares, por favor- le rogó Vanesa.
Sirius se levantó con precaución de encima de la chica y salió de la cama. Miró debajo por si habían tirado algo, no quería romper nada, el resto de los merodeadores lo matarían como se cargase el picadero.
Vio una mancha de sangre al lado de la mesita de noche y buscó debajo de la cama, por si se había colado alguna mascota, Casiopea, la tortuga de Isis llevaba algún tiempo desaparecida, quizás ella era.
Sonrió, con ninguna otra conquista había su cerebro divagado tanto, todos decían que Vane tenía un polvo excepcional, pero él aún no lo había catado, quizás la chica no estaba en uno de sus días inspirados.
Se arrodilló frente a la mesita y metió la cabeza debajo de la cama, estaba seguro que se encontraría a Casiopea, pero allí sólo había más sangre, y ni rastro de la tortuga.
Atraído sin ningún motivo se deslizó debajo de la cama, Isis salió para evitar el contacto con el cuerpo sudoroso de su hermano mayor, lo había visto desnudo muchas veces, pero no recordaba que tuviese el pene hacia arriba.
-Esto es inconcebible, y eso que todas decían que tenías un polvo espectacular- maldecía la Barbie indignada.
Posó los dos pies a la vez en el suelo y se fue de bruces.
Isis se mordió la mano para evitar gritar, le acababan de golpear la cabeza con dos pies, su mano se manchó de sangre que arrastró por la madera del suelo.
Sirius se golpeó la cabeza contra el somier y salió rápido de debajo, estaba quedando fatal con una chica. Su reputación se iba a ir al garete como no espabilara.
-Pero cariño, si estábamos en los preámbulos- intentó arreglar el adolescente.
-Vete a la mierda, y no me busques- la chica se estaba levantando del suelo, alucinando porque no encontraba con lo que había tropezado.
Se revisó en busca de alguna herida, había sangre en el suelo.
-¿Tú eres imbécil? ¿Por qué no me dijiste que estabas herido?- le reprochó buscándole la herida.
Sirius negó con la cabeza.
-No estoy herido- sonrió de lado- La sangre no es mía.
-Bien- se estaba vistiendo, su reputación se venía abajo- Y si la sangre no es tuya y tampoco es mía, ¿De quién cojones es?
-No tengo ni la más remota idea, pero hay sangre por todo el cuarto, debajo de la cama también.
-¡Que asco de lugar! Seguro que alguien la ha utilizado para rodar un snap.
Al chico se le cerró el estómago en un puño, si aquella chica conocía el snap era por algo. Era Slytherin, iba tatuada, siempre con demasiado maquillaje y ropa nueva, demasiado nueva.
La líbido le bajó a los pies.
Isis se levantó algo mareada y abandonó la habitación detrás de su hermano.
Se sentó junto a él en la mesa, en el sitio que le habían reservado para la cena.
James estaba bastante meloso con Lily, al igual que Remus con Anne.
Peter estaba abstraído sentado a su lado.
Era un buen momento para gastarle una broma al asustadizo amigo de su hermano, y encima a ella le caía fatal.
TRAIDOR
Las letras en sangre brillaban con fuerza sobre el blanco mantel de la mesa.
Los cuatro merodeadores se levantaron a la vez, al ver la sangre sobre el mantel.
Se miraron entre ellos levantando las manos, ninguno llevaba su varita a la vista.
MUERTE AL MORTÍFAGO
Peter comenzó a temblar.
-No tiene ninguna gracia, chicos- recriminó el adolescente entradito en carnes.
Lily se acercó a paso decidido a las letras. Pasó la mano sobre ellas y olfateó la composición.
-Es sangre- observó en voz alta- bastante fresca.
-¿Cómo que es sangre?- en la cabeza de Sirius rondaban los recuerdos de la misteriosa sangre del suelo.
La chica le acercó la mancha bajo la nariz del moreno.
-Aún tiene el inconfundible olor a óxido- refutó la chica, por algo pociones era una de sus asignaturas preferidas.
James se acercó hasta su novia y olfateó la mano de la chica, probando su sabor.
-Decididamente es sangre- y después escupió hacia el mantel.
Isis se agachó para evitar la saliva de su "hermano" dejando un reguero del preciado elixir de la vida para cualquier vampiro.
Los chicos se asustaron al ver aparecer la mancha de repente, separándose de la mesa.
La reacción llamó la atención de algunos alumnos, que se acercaron para ver por qué el miedo en los rostros de los chicos más valientes y guapos de todo el colegio.
La pequeña comenzaba a materializarse de nuevo.
Escribió deprisa y corriendo un nuevo texto antes de apuntarse con la varita y lanzarse una suave Diffindo sobre la izquierda de su torso.
ME MATASTE TRAIDOR
Se lanzó sobre la mesa llevándose por delante todas las copas y su cuerpo se materializó en ese mismo instante.
-¡ISIS! ¡NO TIENE GRACIA!- rugió Sirius descubriendo el pastel.
La chica sonrió antes de soltar la carcajada, la habían pillado de lleno, pero… "que le quitasen lo bailao", sólo por ver la cara de pánico que había puesto la rata valía la pena.
