Sentí una línea de cálidos besos desde mi mejilla hasta mi mandíbula y después en mi cuello. No pude evitar sonreír.

―Por fin despertaste, aunque también podrías sonreír dormida. Eso sería muy tierno.

―¿Qué hora es? ―pregunté abriendo los ojos.

―Las siete ―respondió. Lo empujé y me levanté en seguida.

―¡Rápido! Vamos a llegar tarde.

Me dirigí corriendo a darme una ducha rápida, me cepillé los dientes y me vestí. Estaba peinándome cuando miré al espejo, Naruto estaba apoyando en el marco de la puerta mirándome.

―No te has arrepentido ¿cierto? ―Me acerqué lentamente a él y le di un tierno beso en los labios.

―No ―Le aseguré. Me acercó más a él y me dio otro beso, pero más profundo.

Me tomó por la cintura y sin separar nuestros labios nos dirigimos al sofá otra vez. Nos tiramos bruscamente y reí. Él quedó encima de mí y empezó a quitarme la blusa.

―No, no, no. Tenemos que ir a la universidad ―Pero Naruto no escuchaba y empezó a besarme el cuello―. Naruto… por favor ―gemí. Se escuchó más como una súplica de que siguiera en vez de que parara.

―¿Por favor qué? ―preguntó riéndose sabiendo la respuesta―. Creo que podríamos faltar hoy, quedarnos todo el día aquí, tocándonos ¿no crees? ―Me reí.

―No me desagrada del todo la idea ―No puedo creer que dije eso. Antes, jamás habría elegido estar con Utakata y faltar al instituto, pero eso obviamente fue antes de estar con Naruto.

Cuando dejé que me quitara la blusa, sonó su móvil, pero él seguía viendo fijamente mi cuerpo. Aunque ya me vio desnuda todavía me pongo nerviosa y más cuando me ve de esta forma, como si quisiera comerme. Seguían llamando a Naruto una y otra vez. Él soltó un gruñido, agarró el celular y lo lanzó al otro sofá.

―Puedes contestar si quieres ¿Y si es importante? ―Se encogió de hombros y con ambas manos, apretó mis pechos.

―Lo único que me importa en este momento es lo que tengo frente a mis ojos ―Se quedó mirando como sus dedos hacían círculos en mis pezones―. Dios… No puedo creer que seas tan sexy ―Sonreí y tomé su nuca. Cuando iba a volver a besarme se escuchó el teléfono de la sala.

Lo dejamos sonar, pero no paraban de llamar.

―Contesta por favor ―Le rogué

Él de manera muy brusca se levantó del sofá y tomó el teléfono de la sala.

―¿Qué? ―gruñó―. Deja de fastidiar no voy a ir. ¡Que no! He dicho que no ―Después de unos segundos dijo―. Está bien.

―¿Quién era? ―pregunté mientras me ponía la blusa.

―Nadie ―contestó y se fue al baño dando un portazo.

Pasaron 10 minutos y ya estábamos dirigiéndonos a Lindel en su coche. Naruto no me habló desde que me cerró la puerta en la cara y yo tampoco le hablé a él ¿Porqué cuando algo va bien siempre pasan cosas como estas?

Apenas estacionó, salí del auto y me dirigí rápido al edificio. Sentía sus pasos resonando ruidosamente en la acera atrás de mí, pero no me di la vuelta. Naruto me toma del brazo y hace que me gire para mirarlo. Parece angustiado.

Una chica se acerca a nosotros, pero Naruto no la mira, él no aparta sus ojos de los míos.

Ella parece la típica chica porrista que hay en todas las universidades, con su pollera corta en la que se le puede ver el trasero, tacones de punta y remera de escote en V donde sus pechos corren riesgo de salir libres ―Ella los tiene muchísimos más pequeños que los míos, pero no quiero que todo el mundo los mire― Tiene el pelo corto y teñido de rosa, ojos verdes, nariz perfecta, cutis perfecto, cuerpo perfecto. Esta chica es preciosa por donde la veas.

―Naruto, te extrañé cariño ―Seguido a eso y con una sonrisa de superioridad, ella tomó su cara y lo besó. En ese momento me quedé estática sin saber que hacer o decir y no porque no se me ocurriera que hacer, tenía muchas ideas. La primera golpear a la chica. La segunda agarrarla de los pelos y estampar su perfecto rostro en la acera. O la tercera irme de allí y no permitirme llorar.

Me quedé dos segundos más allí esperando… No lo sé, algo. Esperando que Naruto cortara ese beso de una vez por todas, él no lo correspondía, pero no la apartó. Él no hizo nada.

No podía quedarme más para ver eso, así que me di la vuelta y me fui.

Una parte de mi pensaba que iba a escuchar los pasos de Naruto atrás de mí, pero no, él no me siguió. Se quedó con ella, la prefirió a ella… Después de todo lo que le había confesado.