Paranoia

Ron se arrebuja en su manta, pero a pesar de que casi todo su cuerpo entra en calor, el frío intenso que siente en el pecho no desaparece. Y por más que se cubra, no dejará de sentirlo porque la gelidez no se debe al viento que sopla mientras vigila, sino al relicario que pende de su cuello.

Tiene ganas de quitárselo y arrojarlo lejos, pero no puede. Es su turno de llevarlo y debe aguantar los pensamientos sombríos que lo torturan cada vez que lo utiliza. Desea gritar, para que las voces en su interior se callen, pero sus amigos terminarán pensando que está loco.

Amigos.

Los verdaderos amigos no te dejan de lado a la hora de discutir cosas importantes, como si tu opinión no valiera. Los verdaderos amigos no te roban a la chica que amas.

Mierda, ahí está de nuevo.

El mismo pensamiento que lo asalta siempre, pero que se intensifica aún más cuando usa el relicario. Las voces le dicen que ella nunca lo amará, porque él no es lo suficientemente bueno, porque él no es Harry.

Las voces son crueles y frías. Le recuerdan cada uno de sus fallos, sus inseguridades, las metas que no ha alcanzado. Se burlan de sus notas mediocres, sus ropas de segunda mano y de su habilidad como guardián.

Le recuerdan que él no es nadie.Sólo un pelirrojo más.

Y por más que trata de decirse que es mentira, no logra convencerse. Porque él siempre lo ha pensado y hay hechos que lo empujan a creer que todo es cierto.

Se voltea un momento y mira adentro de la tienda, con disimulo. Harry y Hermione tienen las cabezas juntas y hablan en voz baja, por lo que no escucha nada. Aprieta los puños con frustración y siente que los ojos le arden.

A veces se dice que todo es producto de su paranoia, que ve cosas donde no las hay.Pero la mayor parte del tiempo cree lo contrario.

Está cada vez más seguro de Hermione prefiere a Harry. De que lo que siente por él es más que un simple cariño de hermano. Siempre le ha dado un trato especial, siempre ha sido más cariñosa con él. Hermione nunca pelea con Harry, nunca lo molesta para que estudie y sea menos perezoso. Nunca le riñe por dormir y comer mucho.

Las voces le pueden decir que nunca será tan bueno como Harry, que su madre quería a una hija en su lugar o que con gusto lo cambiaría por su mejor amigo, que es un inútil que nunca dice nada inteligente. Él es capaz de soportarlo. Pero no se cree capaz de soportar que el peor de sus miedos se haga realidad, que Hermione termine escogiendo a Harry.

Ron se maldice por pensar lo que piensa, pero no lo puede evitar. Porque en esos momentos desea ser todo, menos el simple de Ronald Weasley.

Desea ser Krum, Mclaggen o Harry.

Porque de esa manera sería alguien que vale la pena. No el menos importante de una familia en donde sus méritos no cuentan, porque ya alguien más los ha hecho. No el tercio que nunca aporta o dice nada interesante.

Toma el relicario entre sus manos y lo siente palpitar, como si tuviera corazón. Las voces tampoco se callarán esa noche.


Nota del autor: Si hay algo que me duele de Ron son sus inseguridades. Siempre que leo el capítulo en el que destruye el relicario, termino llorando, porque es horrible que piense todo eso.

Por eso esta viñeta.

Porque Ron es mi personaje favorito de toda la saga, y odio que piense eso de sí mismo.Pero estoy segura de que Hermione la habrá ayudado a superarlo.