Todo está bien
Los personajes de CardCaptor Sakura pertenecen a las Reinas del Shôjo Manga: CLAMP.
Capítulo XX
Todo está bien a pesar de eso
Sakura abrió los ojos cuando la luz del sol comenzó a molestarla demasiado y suspiró profundamente ante los recuerdos del día pasado.
Había dormido únicamente porque la noche anterior había tomado una pastilla contra la gripe, que no necesitaba, pero que sabía la pondría a dormir; sin ella seguramente la habría pasado dando vueltas de un lado a otro.
Se puso de pie y notó que no era más allá de las ocho de la mañana, volvió a suspirar. Mejor levantarse y ponerse a hacer algo para no pensar en permanecer en esa cama un momento más. Después de todo, ahí sí la alcanzarían los problemas.
—Buenos días —exclamó una hora más tarde cuando Tomoyo bajaba por las escaleras—. ¿Qué tal dormiste?
—Buen día, Sakurita —respondió la amatista con una sonrisa—. Bien, ¿tú?
—Perfectamente —anunció sonriendo.
Tomoyo la observó de arriba abajo como si no creyera la afirmación.
—Anoche se tomó algo para dormir —aclaró Matt, quien entraba por el pasillo—. Buen día, chicas —dijo sonriente—. Vine temprano para levantarlas pero veo que ustedes no duermen tanto.
—Habla por Tomoyo —murmuró Sakura—. Yo estoy despierta porque ya no podía permanecer más en la cama.
—Bueno —dijo Tomoyo con una enorme sonrisa—. A desayunar, que tenemos pocas horas para trabajar.
—Sea lo que sea que estás planeando, Sophie —empezó Sakura—, de una vez te digo que no.
—Eso dices siempre, Esmeralda —dijo mientras tomaba su taza de café.
Matt negó con la cabeza, bastante divertido por la escena, y tomó asiento en aquella mesa. Eran, de alguna forma, una peculiar familia.
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Las horas pasaron lentamente para Syaoran, cada minuto parecía el doble del tiempo del habitual y Feimei ya estaba harta de verlo caminar por el pasillo.
De hecho, cosa aún más extraña, había cambiado su vestuario en las suficientes ocasiones como para no recordar que había usado ya y qué no.
—¿Estás bien? —le preguntó cuando lo vio darse un pequeño golpe contra la pared.
—No —gruñó.
—Tranquilízate —murmuró, aunque ya sabía que no serviría de nada—. Si estás tan tenso vas a asustarla.
—¿Y si eso es lo que quiero? —preguntó clavando su mirada decidida en su hermana.
—¿Asustarla? —bufó—. No, no quieres eso.
—Tienes razón, no lo quiero, no…
Y comenzó a caminar en círculos nuevamente.
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A las seis en punto Sakura bajaba por las escaleras de su casa. No esperaba que él fuera puntual, después de todo ella jamás lo había sido en las citas que habían tenido en su adolescencia.
'Pero esto no es una cita, Sakura', se recordó.
Sus ojos vagaron por la acogedora sala y suspiró con ternura cuando recordó todo lo que tenía que hacer cuando salían juntos, cuando su padre y Tôya estaban ahí. Se hizo una anotación mental de hablarle al idiota de su hermano cuando se encontrara mejor mentalmente hablando.
El timbre se escuchó y saltó sobresaltada; su corazón había comenzado a latir con fuerza. Dio un par de respiraciones profundas y se obligó a caminar hasta la puerta.
Dirigió una última mirada hacia el espejo que se encontraba a su derecha en la entrada; por un instante se vio vestida con una de sus aniñadas y cortas faldas, aquellas blusas de colores pasteles y el cabello corto… con aquella enorme sonrisa que tenía cuando sabía que Syaoran, su amado Syaoran, era el que la esperaba del otro lado de la puerta.
Porque después de todo, el pasado no puede ser olvidado…
Negó con la cabeza una vez y tomó aire. Caminó los últimos pasos que la separaban de su destino y abrió la puerta con decisión.
La visión de ver a Syaoran parado afuera en la entrada de su casa, con aquella expresión nerviosa y decidida fue lo que terminó por crearle aquel deja vú.
… y te persigue durante años hasta el punto de asfixiarte lentamente, rodeando tu presente con las ramificaciones que creaste por tus decisiones.
Siempre había creído que él era guapo, bastante atractivo a decir verdad. De niña, adolescente, se recordó, no podía saber qué tanto era porque no había vivido lo suficiente.
Ahora, como adulta, podía decirlo sin temor a equivocarse.
Syaoran Li era malditamente atractivo.
—Hola, Sakura —dijo él con una sonrisa.
Una visión donde su vida no estaba tan podrida, tan triste, tan solitaria, apareció en su mente. Syaoran seguía con aquella forma tan suya de dejarla sin respiración.
Iba a ser una larga y tortuosa tarde, definitivamente.
Aquellas decisiones que tomaste para intentar seguir adelante.
—Buena tarde, Li —respondió ella inclinando su cabeza—. ¿Vamos?
Él asintió y extendió su mano para tomarla con cuidado del brazo y acercarla a él.
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Syaoran nunca había dudado lo hermosa que era Sakura. Simplemente con aquella sonrisa que tenía lograba cautivar a la gente que se le acercaba.
Era como una luz que atraía a aquellos con alma triste y oscura.
Personas como él.
Había llegado puntual a la casa de ella y por un instante se imaginó a Tôya y Yukito a la vuelta de ésta, el primero queriendo romperle el cuello y el segundo deteniéndolo con la fuerza de su cuerpo.
Se hizo una anotación mental sobre preguntarle sobre ellos después.
Caminó con decisión hasta la puerta y tocó el timbre, casi le pareció escuchar el 'voy, Syaoran' que anunciaba a Sakura pero jamás lo dijo realmente. Ya no.
Cuando abrió la puerta y pudo observarla realmente creyó que la palabra hermosa era poco para describirla completamente, simplemente no existía algo que pudiera expresar todo lo que Sakura le parecía.
Maldijo a Tomoyo, quien seguramente había creado aquella visión que le había quitado la respiración. Llevaba una falda, como antes, pero tenía un estilo completamente diferente y era en color negro; su blusa era de un verde un poco más oscuro que su mirada y llevaba su largo cabello en una sencilla trenza.
Syaoran suspiró para él mismo, iba a ser una larga y tortuosa tarde.
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—Sakura —comenzó cuando se encontraron en la calle—. ¿Te gustaría ir a algún lugar en especial o me permites llevarte a algún lado?
Ella dirigió su mirada hasta él unos momentos y después levantó la mano, quitándole importancia.
—A donde quieras…
—¿Puedes caminar? —preguntó curioso, al notar que llevaba sandalias con un poco de tacón.
—Perfectamente, ¿por qué? —mencionó viendo claramente como la mirada de él se quedaba un instante en sus piernas.
—No estabas acostumbrada a usarlos.
—Era una niña —aclaró.
—Lo sé, lo eras —suspiró—. Vamos, entonces.
Syaoran señaló un camino y comenzaron a andar.
—¿Tu auto dónde lo dejaste?
—Por allá —dijo señalando el lugar por donde iban—. Creí que no te ibas a negar.
Sakura negó con la cabeza y suspiró, nunca podría negarse a las sugerencias de él.
Porque, probablemente, eso que tanto intentas dejar atrás es lo que te permitirá continuar hoy, mañana y siempre.
—¡Sakurita! —gritó alguien detrás de ellos, rompiendo el silencio.
Ambos dieron media vuelta y se encontraron con una señora mayor que llevaba en brazos a una pequeña niña.
—Sabía que eras tú, pequeña —dijo a unos pasos de distancia—. Luces diferente, más madura.
—Gracias… —murmuró la aludida.
—Seguro y no me reconoces, ¿cierto? —preguntó al ver la mirada de la chica—. Soy la mamá de Takashi, el muy ingrato sólo me dijo que habías vuelto a la ciudad pero no lo linda que te habías vuelto —dirigió su mirada a Syaoran—. ¿Y tú eres…?
—Li Syaoran —aclaró dándole la mano.
—¡¿Entonces sí se casaron?! —exclamó emocionada—. Nunca le conocí, joven Li, pero recuerdo que Takashi hablaba de usted, en alguna ocasión lo hizo. Y sí recuerdo que ustedes eran novios.
Sakura y Syaoran voltearon a verse el uno al otro incómodos.
Aunque sea lo último que deseas...
—Pensé que no habían quedado en nada porque luego dejo de hablar de ustedes —continuó la señora intentando tranquilizar a la niña quien se removía inquieta.
—Bueno señora… —comenzó Sakura.
—Hacen una linda pareja, ¿saben? —preguntó sonriendo, ignorante de los pensamientos que estaba provocando en los chicos frente a ella.
Lo último que quieres ver…
—Se ven bien juntos —siguió con una sonrisa.
Lo último a lo que podrías recurrir…
—Pero señora, nosotros no somos más que amigos —aclaró Syaoran con expresión seria.
Sakura lo vio de reojo preguntándose qué tan amigos podían ser realmente.
—Oh, que lastima… —dijo la señora—. Espero que algún día logren formalizarse, realmente se ven bien juntos.
El último a quien podrías buscar…
La señora se despidió con rapidez, dejando a los dos con un silencio incómodo y una extraña sensación. Si las cosas fueran como deberían de ser, si el destino fuera amable con ellos, la suerte y todo, tal vez sí estarían juntos.
O mínimo serían amigos.
Porque sabes que, de seguir huyendo, terminarás volviéndote loco.
—¿En dónde estamos? —preguntó ella, al notar que él se detenía nuevamente. La conversación anterior, a unas calles de ahí, los había sumido en un silencio que se había mantenido constante.
—Este es el lugar donde te di el primer beso —murmuró él tomando su mano y arrastrándola hasta él.
Sakura dio unos traspiés por el asombro, por la culpa de no recordar el lugar, y entonces se encontró, nuevamente, en brazos de Syaoran Li.
La chica tragó saliva y sintió su corazón palpitar con fuerza, justo entonces logró notar la mano de él en su mejilla y levantó un poco el rostro, justo al instante en que él bajaba el suyo y juntaron sus labios en un suave beso.
Y tal vez, sólo tal vez, todo está bien a pesar de eso.
Podrían asesinarme pero... no creo que quieran... espero.
Fue muchísimo tiempo sin subir nada pero es que... es que... la uni, mis amigas, un viaje, mi familia, de nuevo la uni, de nuevo mis amigas x__x! Me impidieron escribir algo. Y después, lo peor, ¡se me fue la inspiración!
Sabía exactamente qué quería escribir y no me salía nada. Me frustre y cerré Word y no lo volví a abrir hasta hoy.
Espero MIL VECES que les guste porque este es el capítulo que imaginé. En mi mente se veía más bonito, de todas formas.
Soy un asco escribiendo u_u
Y es hora de decirles la canción en la que me basé, se llama 'Cool' y es 'Gwen Stefani'. Aquella tarde/noche con mi hermana veíamos vídeos y ella puso ese, entonces toda la idea se me vino a la cabeza. ¿Alguien ha interpretado ese vídeo? Me gustaría saber qué piensan ustedes sobre él. Y sobre mi historia, claro.
Lamento no responder sus reviews y PROMETO continuar cada sábado otra vez.
(Un premio al primero que adiviné de dónde es algunas de las frases que metí. El ganador decide qué quiere)
