Capítulo 20:

POV Carlisle:

Puse mi mano detrás de su espalda y con la otra levante sus piernas agarrando la parte trasera a sus rodillas.

-¿A dónde me llevas?-preguntó, sentí como rodeaba mi cuello con sus brazos, su boca estaba 30 cm lejos de la mía, sentía una inmensas ganas de besarla, de conectar mis labios con los suyos, pero me contuve.

-Ya lo veras-eche a correr, con ella en brazos, hacia el bosque, en donde le tenía una sorpresa preparada.

Cerca de 5 minutos estuve corriendo hasta que llegue al corazón del bosque, allí estaba un prado de hermosas flores de diferentes colores, olores y tamaños. Comencé a disminuir la velocidad hasta parar por completo. Baje a Esme de mis brazos hasta que quedó apoyada en el suelo.

-Ese olor…-comenzó a decir-… ¿en dónde estamos?-observe como llevaba sus manos a sus ojos, y comenzaba a bajar el pañuelo, me acerque y tome sus manos entre las mías.

-Aún no puedes ver.-baje sus manos y las deje a los costados de su cuerpo- no vayas a retirar el pañuelo de tus ojos hasta que te diga ¿está bien?

-Está bien-dio un suspiro.

Me asegure que todo estuviera en su lugar, arregle unas cuantas cosas y me puse detrás de ella. Desate el nudo que estaba detrás de su cabeza y comencé a bajar el pañuelo despacio, me di cuenta que aún no abría los ojos y sonreí.

-Ahora ya, ábrelos

POV Esme:

Sentí como bajaba la tela de mis ojos, pero no me atreví a abrir los ojos ya que aún no me lo permitía.

-Ahora ya, ábrelos

Lentamente y sin prisa alguna comencé a abrir mis ojos, deleitándome con la vista que estos me proporcionaban. Sin duda alguna estábamos en el bosque, solo que en un área diferente. Estábamos en un campo, con demasiada variedad de flores; el olor que desprendían estas me era demasiado agradable; variaban en tamaño, color y olor, pero al verlas todas juntas era maravilloso.

-Es…-sentí como si un nudo se formara en mi garganta, mientras él me miraba con curiosidad grabada en sus ojos- es hermoso.

Se acerco a mí, hasta quedar a muy poca distancia, el me miraba hacia abajo con una expresión serena y muy tierna.

-Me alegra que te haya gustado-sonrió ampliamente mostrando sus blancos dientes.

Escuche como se encendía un estéreo, aunque nunca logre ver donde se encontraba. En él se escuchaba una melodía relajante, Debussy o Richard Clayderman si no me equivoco.

-¿Me concede esta pieza señorita?-me preguntó con su perfecta sonrisa.

-Por supuesto- le respondí con otra, tome su mano y me pego a él.

Coloco su mano derecha sobre el costado izquierdo de mi cintura, con mi mano derecha tome su izquierda y mi mano izquierda la coloque sobre su hombro derecho. Durante la melodía el me daba vueltas en el momento indicado, sus pies y los míos y van al mismo compás; baila con tanta facilidad, no como yo claro está, ya que de vez en cuando yo me tropezaba por una piedra o por el simple hecho de que sus ojos me distraían demasiado. No me había dado cuenta de que tan cerca estábamos uno del otro, su rostro estaba a escasos centímetros del mío y podía escuchar su respiración, hasta que termino la canción, apenados los dos nos tuvimos que separar y hacer como si no hubiera pasado nada.

Seguimos bailando así durante un par de horas, algunas canciones eran lentas y algunas otras eran movidas, bailamos baladas y una que otra salsa.

Una vez que estuvimos, mentalmente, cansados nos fuimos a sentar en un troco, en medio del prado. Hablamos de varias cosas, su trabajo, el mío, su familia, la mía, sus colegas de trabajo y por supuesto mi amiga René.

-Es hora-dijo pasado un rato de silencio en el que ambos estábamos absortos en nuestros pensamientos.

-¿La hora de qué?-le pregunté.

-De una sorpresa

El sonrió y se levanto de donde estaba sentado, yo lo imité.

-Se me hace muy poco caballeroso de mi parte, si dejo que tu camines hasta nuestro destino-me miraba fijamente a los ojos-¿Puedo?-hizo ademán de que me volvería a cargar como antes.

-Por supuesto- le respondí tímida.

Una vez que estuve en sus brazos me sentí como una niña pequeña.

-¿A dónde vamos?

-Es una sorpresa-me miro tiernamente- ¿podrías cerrar los ojos? –el sonrió.

Hice lo que pidió y sonreí, sentí la briza en mi rostro y supe que estaba corriendo, estaba a punto de abrir los ojos cuando sentí que iba disminuyendo la velocidad.

Sentí como me bajaba de sus brazos y con cuidado me ayudaba a sentarme; mis pies quedaron un poco suspendidos en el aire, por lo cual imagine que estábamos en un risco o una colina.

-Puedes abrirlos-murmuro cerca de mí nuca.

Sentí como si esa parte de mi cuerpo se erizaba y trate de ignorar la sensación que producía, abrí los ojos y mire hacia mi izquierda. Carlisle estaba sentado a un lado mío, con la vista fija en el cielo. No me había equivocado en el lugar, estábamos en la cima de una colina, cuesta abajo se podían ver pequeños destellos de luces que correspondían a las casitas de Forks.

Sentí la mirada de Carlisle sobre mí y sonreí levemente; regrese mí vista hacia él y nuestros ojos se encontraron. Me quede hipnotizada con su mirada, sus ojos tenían un brillo hermoso, no fue hasta que el regreso su mirada al cielo que yo pude apartar la mía.

Sinceramente me ponía un poco molesta cuando el retiraba su mirada de mí, no es que yo fuese muy vanidosa ni nada de eso, pero comenzaba a pensar que yo no le gustaba y que perdía el tiempo creándome falsas ilusiones. Decidí mirar que era lo que llamaba su atención más que yo, y lo comprendí.

En el cielo estrellado resplandecía la luna, y al parecer, era luna llena. Una luna enorme, con un par de nubes a su lado haciéndole compañía.

Al fin comprendía, porque tanto interés.

-Es hermosa-susurre maravillada.

Estaba tan absorta mirando a la luna, al cielo y sus estrellas, que ni cuenta me había dado que Carlisle ya no estaba a mi lado. Preocupada, al pensar que algo le podía haber pasado, me levante y me gire para ir a buscarlo. No hizo falta, él estaba recargado en el tronco de un gran sauce que se hallaba con nosotros; me acerque a él con cortos pasos y él hizo lo mismo.

Me tendió sus manos y yo sin dudarlo las tome. Las miro por unos minutos, parecía tener una batalla interna con sus pensamientos, analizar los pros y los contras de algo, se le notaba nervioso, muy nervioso; levanto la vista y, a través de esas largas pestañas suyas, me miro.

-Esme… tal vez todo este tiempo a tu lado, las pocas que hemos salido, no es suficiente para ti. La paso muy bien contigo, pero últimamente no sé que tengo, si con solo mirarte ya estoy sonriendo. Y cuando llego a casa no dejo de pensar en ti. No quiero que suene desesperado, pero-tomo aire- quiero quererte y solo puedo amarte; quiero olvidarte pero vives en mi mente; quiero no oírte pero gritas en mi corazón… quiero alejarme pero estas en mi. Esme yo… yo te amo.

POV Carlisle:

¡Listo, lo había dicho!.

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Bueno, tengo que decirles que es cuanto publique el capitulo no. 2 de "En la vida todo llega, todo pasa y todo cambia" me puse a escribir esto. Sé que es cortito, pero quiero dividir el cap. en dos para que sea más emocionante ;) espero volver antes con el sig. Cap. No sé qué tal haya salido, les confieso que me encanta el romance :3 pero al escribir no me siento muy romántica xD Ah por cierto, mientras ellos dos bailaban escuchaba "matrimonio de amor" de Richard Clayderman y me encanto la combinación :D

¿Opiniones? ¿Críticas? ¿Tomatazos? Se acepta de todo :3