A ver... primero que nada quiero agradecer todos y cada uno de los comentarios! de verdad, los agradezco muchísimo y encima mas de 30! guau jajaja. Sé que algunos disfrutaron mucho del capi anterior y otros no tanto. Para aquellos a quienes el capi molestó o afectó de alguna forma, simplemente quiero que sepan que:
1) No obviamente no habrá escenas M entre Bellamy y Clarke porque esto es un fic Clexa.
2) Es verdad que hubiese podido meter a cualquier otro en lugar de Bellamy, pero creo que al ser precisamente él, y además ser hermano de Octavia, le da un ingrediente mas de drama que puede ser mas que interesante.
3) Obviamente Clarke no acabará con él.
4) Si se quedan hasta el final les prometo que el giro que dará el personaje de Bellamy va a sorprender a unos cuantos.
Y todo esto no lo estoy poniendo para justificar lo que he escrito porque al fin y al cabo es mi historia. Sino para explicar un poco porque tomé este curso y no otro. Si, es verdad que hubiese podido acabar la historia antes. Pero disfruto demasiado escribiéndola y sentía que aún habían cosas que podía contar. Y créanme faltan muchas cosas por ocurrir.
Ah! otra cosa... se que para algunas personas el tema de las infidelidades es bastante delicado. En este caso, es mas complicado de lo que parece y cuando avancen los capítulos se darán cuando del porque.
En fin, disfruten del capi y a todas mis chicas que siempre me animan por twitter! eso va para ustedes. Saben perfectamente quienes son así que no tengo que nombrarlas, dense por aludidas jajaja.
Y bueno nada, simplemente espero que le den una oportunidad a esta "nueva" historia y a este nuevo giro. Prometo que intentaré no decepcionar a nadie.
Comenten que les pareció! que yo acepto todos y cada uno de los comentarios :)
Lexa no podía apartar la vista de Clarke. Sabía que estaba mal, sabía que debía dejar de mirarla tan fija y profundamente, pero dios. Era como si estuviera soñando. Era como si uno de esos sueños que estuvieron atormentándola durante años en donde Clarke estaba de nuevo en su vida hubiese regresado.
Pero no era un sueño. Lo sabía porque en sus sueños nunca había percibido el olor a flores y coco de la rubia. Y allí la estaba volviendo loca. Quería levantarse del sofá en el que estaba y cogerla entre sus brazos durante horas, joder durante meses.
Clarke estaba sentada muy cerca y rehuía de su mirada, aunque de vez en cuando sus ojos azules se cruzaban con los suyos y Lexa sentía que iba a morirse. Necesitaba hablar con ella, necesitaba preguntarle qué demonios estaba haciendo allí y porque tenía un anillo de compromiso en el dedo.
Pero luego recordó que habían pasado ocho años y que no tenía ningún derecho.
Sin embargo… viéndola allí, tan hermosa y vulnerable, sentía que había sido ayer cuando Clarke estaba riendo con sus chistes y ella acariciaba su rostro hasta memorizar su contorno.
La rubia estaba igual, quizás con el pelo un poco más corto… pero seguía transmitiendo la misma fuerza y tenacidad que la había enamorado.
Se dio cuenta de que la mano de la rubia estaba temblando un poco y se sintió culpable así que apartó la vista dándole un gran trago a su cerveza e intentando concentrarse en la conversación que estaba teniendo lugar allí.
-¿Recuerdas a Gina? Ahora trabaja en un bufete de abogados muy famoso en Nueva York-Dijo Vanessa.
Lexa la había conocido por un amigo en común.
Era una chica locuaz y divertida. Y para pasar unas cuantas horas en la cama estaba bien.
Había aceptado acudir con ella a esa cena porque acababa de llegar a la capital y no le apetecía quedarse un viernes por la noche en un piso completamente solo y que aún no se sentía como un hogar realmente.
Nunca había pensado que esa noche acabaría encontrándose con el amor de su vida luego de tantos años.
-Claro que la recuerdo-Respondió Bellamy riendo y miró a Clarke-¿Te acuerdas que te conté de una chica que había dado un cambio drástico cuando salimos del instituto?-Clarke sonrió a medias intentando aparentar que estaba prestando atención pero Lexa la conocía demasiada bien para saber que toda esa situación la tenía tan mal como a ella.
Bellamy se acercó con la botella de vino y le sirvió más vino a la rubia y a Vanessa sin dejar de reír y compartir cotilleos con su amiga.
Miró a Lexa y señaló la botella de cerveza.
-¿Otra?-Lexa simplemente asintió.
Definitivamente necesitaba todo el alcohol que pudieran brindarle.
-Y cuéntanos, Lexa… ¿Cómo os conocisteis? ¿Trabajas en bienes raíces también?-Bellamy se sentó al lado de Clarke poniendo su brazo sobre los hombros de la chica y Lexa sintió los músculos de su espalda contraerse.
Mía.
-No… -Respondió sin dejar de mirar a Clarke.
-De hecho Lexa es teniente de la marina-Se vanaglorió Vanessa.
-¿Teniente?-El chico parecía impresionado-Vaya, eso es interesante.
-Nos conocimos por un amigo en común-Explicó Lexa-¿Y ustedes?-Preguntó luego y notó que Clarke se revolvía en el sofá.
Aun no había dicho casi nada y se estaba muriendo por estar a solas con ella.
-¿Nosotros?-Sonrió Bellamy-Nos conocimos en el matrimonio de mi hermana, Octavia.
Lexa estuvo a punto de hacer un comentario sobre el matrimonio de Octavia pero luego recordó que se suponía que no la conocía.
-¿Y qué tal es estar en la marina?
-Oh cielos, no toques ese tema-Rio Vanessa-Puede estar horas hablando sobre eso.
-Eso está bien-Rio el chico-Es genial cuando te apasiona tu trabajo. Yo soy igual ¿verdad cariño?-Inquirió mirando a Clarke y la vio desencajada-¿Estás bien?-Le susurró.
-Sí, yo… debería ir poniendo la mesa…-Respondió la rubia poniéndose de pie para escaquearse cuanto antes.
Bellamy no tuvo tiempo de responderle y la vio simplemente caminar hacia el comedor que estaba en la sala contigua.
-Creo que debería ayudarla-Comenzó a decir Lexa poniéndose de pie.
-No, eres nuestra invitada…-La detuvo Bellamy.
-Insisto-Dijo aparentando estar calmada-Así podréis poneros al día más cómodamente-Intentó bromear y siguió a la rubia.
Cuando llegó al comedor miró a un lado y la vio de pie en la cocina.
Estaba de espaldas a la puerta.
Se acercó y vio como Clarke levantaba la vista buscando un montón de platos apilados en un armario. Estaba tan nerviosa que uno de los platos casi se cae de su mano.
Lexa dio un par de pasos de forma rápida evitando que el plato acabara roto en el suelo y provocara un gran estruendo.
Sus cuerpos quedaron muy cerca y Clarke dio un paso atrás finalmente enfrentado los ojos verdes a los que tanto había temido mirar.
-Clarke…-Comenzó a decir Lexa.
-No-La detuvo Clarke en un susurro-No-Repitió apartando la vista.
-Te juro que no lo sabía…
-Claramente-Murmuró la rubia volviendo a mirarla-Deberías volver allí…-Intentó alejarse pero Lexa la cogió del brazo.
Clarke maldijo la electricidad que recorrió su espalda.
Su respiración estaba acelerada y tenía ganas de llorar, de gritar y de abrazarse al cuello de la morena, todo al mismo tiempo.
No.
-No quiero volver allí-Le dijo con voz gruesa y Clarke sintió que sus piernas fallaban-Clarke…-Intentó acariciar su mejilla pero la rubia apartó el rostro.
-Por favor, Lexa…
La morena apretó los labios.
-¿Vas a decirle quién soy?-Preguntó entonces.
-¿Qué?
-A tu prometido…
-¿Para qué? ¿Qué voy a ganar con eso? ¿Qué vas a ganar tú con eso?-Apretó la mandíbula-Tu estás con tu novia ¿no?
-Vanessa no es mi novia-Le dijo de forma seria.
-Pues tu ligue. Esos que te encantan en donde no tienes que comprometerte.
Golpe bajo. Pensó Lexa.
-¿Eres feliz con él?-Preguntó simplemente.
-Si-Mintió Clarke. No porque no fuera feliz con Bellamy, lo era, pero no de la forma en la que lo había sido con Lexa, nunca volvería a ser feliz de esa forma.
La morena asintió.
-Entonces no se diga más-Cogió los platos con la intención de llevarlos a la mesa.
-Lexa-La forma en la que Clarke dijo su nombre hizo que la morena se detuviera-Han pasado ocho años…
-Si-Tragó hondo-Lo sé-Sus ojos parecía tristes pero un brillo se apoderó de repente de ellos-¿Pero no lo ves? El destino nos ha traído aquí, Clarke… justo cuando pensaba que no volvería a verte… dios, estoy tan feliz y tan molesta al mismo tiempo. Tantos años perdidos…
-Lexa, basta. Tú tomaste tu decisión y yo la mía.
-No, tú tomaste la decisión por mí. Yo intenté… intenté buscarte…
-No lo intentaste lo suficiente.
-Ahora lo haré.
-Ahora es muy tarde. No puedes regresar a mi vida y esperar…
-Clarke, no espero nada-La interrumpió-Pero quiero que sepas que si tengo una mínima oportunidad de recuperarte lo voy a hacer.
Clarke negó.
-Eso no es justo. Ahora tengo una vida, tengo a Bellamy…-Ambas hablaban en susurros.
-¿No tengo posibilidades entonces?-Clarke apartó la vista-Dime que estás enamorada de él y que no has sentido nada cuando me viste y te juro que voy a desaparecer. Aunque me duela en el alma no volveré a buscarte…
Clarke volvió a mirarla y el dolor que vio en sus ojos hizo que Lexa sintiera de nuevo unas enormes ganas de abrazarla y de fundir sus labios con los suyos.
-Princesa…-La rubia cerró los ojos.
No podía pensar claramente con Lexa llamándola princesa en medio de su cocina.
En el preciso momento en el que la había visto en su puerta, no había podido evitar pensar en lo hermosa que estaba. Con el pelo suelto y esos pantalones negros que se ajustaban a sus hermosas caderas.
Su corazón latía de prisa simplemente con tenerla cerca.
No.
No era justo.
Lexa no podía volver a su vida y trastornarlo todo.
NO.
-¿Chicas?-Bellamy apareció en la puerta divertido-¿Os habéis entretenido?
-Si-Carraspeó Clarke cogiendo el resto de utensilios-Lexa tiene cosas muy interesantes que decir-Dijo irónica, pero Bellamy no pareció captarlo.
La morena la siguió llevando los platos que tenía en las manos y ambas se miraron mientras colocaban las cosas en la mesa.
Las dos sabían que había quedado algo sin responder entre ellas.
Y de alguna forma eso le daba esperanzas a Lexa.
Por mucho tiempo Ashley le había dicho lo mucho que debería odiar a Clarke por rendirse, por dejarla. Pero ella no podía culparla y mucho menos odiarla. Cada parte de su cuerpo la amaba demasiado como para odiarla.
Y si, Clarke tenía una nueva vida y un nuevo novio. Pero ella había pasado ocho malditos años esperando este momento.
La vida les había dado otra oportunidad y eso era indiscutible.
La cena transcurrió con Clarke intentando evitar la mirada de Lexa, la morena mirándola de esa forma intensa que le hacía sentir muchas cosas y la hacía sentir confundida, y Bellamy y Vanessa indiferentes a lo que estaba ocurriendo.
Clarke miró a su prometido y sintió pánico.
Estaba a punto de casarse con él y todas las dudas que estaba teniendo en ese momento la hacían sentirse culpable.
Lexa había trastocado todo lo que ella creía que era cierto.
Bebió un sorbo de su copa de vino y participó en la conversación intentando seguir evitando a Lexa y sus malditos ojos verdes.
Un rato más tarde y luego de comer un poco de helado como postre, todos comenzaron a caminar hacia la puerta.
-Ha sido un placer tenerlas aquí chicas-Les dijo Bellamy que estaba ya bastante tomado.
A Lexa le pareció divertido que el chico estuviera tan indiferente a todo mientras ella miraba a su novia de la forma en la que lo hacía. Como si quisiera devorarla. Y eso justamente era lo que quería hacer. La había extrañado demasiado.
Lexa le dio una mirada significativa a Clarke quien esta vez no apartó la vista, parecía con ganas de decirle algo, sin embargo se mantuvo en silencio.
-Supongo que ya nos veremos-Le susurró y rozó a propósito sus dedos, casi de manera imperceptible, pero Clarke sintió la electricidad recorrer sus dedos y su brazo y se estremeció.
Maldita, Lexa y sus roces.
La miró enseguida para acusarla con la mirada pero la morena ya estaba saliendo por la puerta.
Cuando la puerta se cerró Bellamy parecía contento.
-Ha ido bien ¿no? La verdad es que no me acordaba de que Vanessa fuese tan divertida…
-Ujum…-Clarke estaba mirando como las dos mujeres caminaban hacia un auto de color azul aparcado en la acera.
-Y Lexa es muy guapa-Clarke se tensó-Me voy a ir directo a la cama-Le dio un beso en la sien mientras la rubia veía el auto marcharse. Bellamy se detuvo a medio camino-¿Estás segura que estás bien?
Clarke lo miró asintiendo.
-Segura. Simplemente me tocó un turno muy largo y un par de cirugías duras.
El chico asintió y se fue a la habitación mientras Clarke se mordía el labio pensando en cómo todo en su mundo acababa de trastornarse.
Clarke estaba haciendo las rondas de sus post-operatorios cuando sintió su teléfono vibrar en el bolsillo de su bata blanca.
Raven: ¿Qué demonios pasó el fin de semana y por qué me dejaste esos mensajes? Estaba en un pozo comprobando unas máquinas y no tenía cobertura.
Clarke: Necesitamos hablar URGENTE. Tengo que contarte algo que no me vas a creer.
Raven: Mierda, cuando te pones en plan misterioso te odio y mucho. Dame dos minutos y te llamo.
Clarke volvió su atención a sus anotaciones y esperó mordiéndose el labio de forma nerviosa.
Raven estaba viviendo en Las Vegas, Nevada y trabajaba para una importante compañía petrolera allí. Además el sitio le venía de perlas a su alma fiestera. Aún no se había casado pero estaba saliendo con alguien. Clarke todavía no le conocía.
Finalmente su mejor amiga la llamó.
-Sabes que tú también puedes llamarme ¿verdad?
Clarke puso los ojos en blanco saliendo de la habitación en la que estaba para dejar descansar a su paciente y poder hablar con mayor privacidad en una esquina del pasillo.
-Siempre que te llamo estás en uno de esos pozos que no sé qué son.
-Son perforaciones petroleras. Sabes que me encargo del mantenimiento de las máquinas y su funcionamiento. Además, mira quien habla, la que no sale del quirófano-Clarke sonrió a medias-Bien, ¿Qué es lo que tienes que contarme con urgencia?
-No vas a imaginarte quien vino a mi casa a cenar el viernes…
-Clarke, venga, me estás poniendo los dientes demasiado largos.
-Lexa-Soltó sin más.
-¿Qué? ¿Lexa?
-Sí, Lexa…
-¿La misma Lexa que…?
-¿Cuántas Lexas conoces, Raven?
-¿Pero cómo, cuándo, porque? ¡Clarke! ¿Pasó algo…?
-Claro que no-Suspiró recostándose en la pared y bajando la voz para susurrar-Bellamy invitó a cenar a una amiga de la secundaria que se encontró en el aeropuerto y aparentemente esa amiga es uno de los ligues de Lexa…
-Oh dios mío… ¿Y Bellamy que ha dicho?
-Nada, porque no sabe nada.
-¿No se lo has dicho?
-¿Qué le iba a decir? ¿Qué mi ex iba a cenar con nosotros?
-Clarke… -Rio. Parecía descaradamente divertida-¿Y habéis hablado?
-Apenas…-Siguió mordiéndose el labio-Dios, Raven ha sido tan raro y tan confuso y…-Gimió dramáticamente-Sentí tantas cosas que… agh…
-¿Qué sentiste?, dios mío esto parece una telenovela mexicana, cuanto drama.
-Deja de burlarte, esto es serio-Raven rio de nuevo.
-Lo siento, es que enserio tienes que aceptar que tiene su gracia. ¿Pero qué te ha dicho?
-Un montón de cosas sobre el destino y como que nos hayamos encontrado es una señal…
-¿Y tú que le has dicho?
-¿Qué le voy a decir? Que tengo una vida… que… yo que sé. Todo fue muy confuso-Se llevó la mano a la frente rascándosela.
-Qué fuerte…
-Mucho.
-¿Y se te han mojado las bragas?
-¡Raven!
-¿Qué? Es una pregunta totalmente legitima… a fin de cuentas vosotras dos erais como conejos en primavera-Clarke puso los ojos en blanco.
-Sabes perfectamente que ahora estoy con Bellamy.
-Eso no tiene nada que ver-Clarke apretó los labios. En realidad si era sincera consigo misma sí que se le habían mojado un poco… pero no se lo diría a Raven ni loca-¿Aún sientes cosas por Lexa?
Silencio.
-¿Clarke?
-No lo sé ¿vale?
-Si no lo sabes es porque en el fondo es un sí y no quieres aceptarlo.
-Deja de analizarme como si fueses psicólogo o una experta en relaciones.
-Bueno, experta soy un poco…
Eso hizo reír a Clarke en medio de su desesperación.
-Entonces… ¿Qué vas a hacer?
-¿Qué voy a hacer?
-Con todo esto que ha pasado…
-Nada. Voy a seguir como siempre, Raven.
-Clarke no seas ridícula. Sabes perfectamente que eso no es verdad.
-Hace ocho años tomé una decisión y no me arrepiento.
-¿Segura?
-Raven ¿de qué lado estás?
-Del tuyo como siempre, cariño-La voz de Raven parecía más seria-Pero me preocupa que te mientas a ti misma y que te enredes más la vida. Realmente aún no entiendo que haces comprometida con Bellamy.
-Pensé que ya habíamos superado eso.
-Bueno, lo siento, pero ya sabes que no soy su fan número uno. Cada vez que le veo siento que hay algo que no te está diciendo.
-Eres una paranoica de primera.
-Ya, pero no estamos hablando de mí.
Clarke suspiró.
-Supongo que te llamé porque tenía que contarle esto a alguien, pero que no, que no pasó nada ni va a pasar.
-Vale…
-¡Raven!
-¿Qué? Si no he dicho nada-Rio-Mira, si estás tan segura y tan confiada entonces mi consejo es que te olvides de lo que pasó y ya está. Probablemente no volverás a verla ¿no?
-Es probable. Aunque sabe dónde vivo…
-Dudo mucho que Lexa vaya a empezar a acosarte.
-Sí, probablemente tienes razón-Suspiró-¿Tu cómo estás? Odio que me llames solo para agobiarte con mis cosas.
-No seas tonta, sabes que puedes agobiarme todo lo que quieras-Ambas rieron-Estoy bien. Pronto tendré un par de días libres y Tania y yo estábamos pensando en viajar.
-Bueno… ya sabes, Washington es muy bonito.
-Me lo pensaré-Sonrió la otra chica-Venga, tengo que regresar al trabajo. Llámame más seguido eh. Que te extraño un montón.
-Y yo a ti, Ra.
-Un beso.
Cuando Clarke colgó la llamada se sentía de pronto confiada.
Olvidaría todo y haría como si nada hubiese pasado. Aunque el fondo sabía que no sería tan fácil, porque joder, ver a Lexa la había dejado con una sensación de vacío en el pecho que no había sentido por mucho tiempo y que pensó que ya había superado.
Y cuando alzó la vista confirmó que aquello seria cuesta arriba. Sobre todo porque Lexa se acercaba por el pasillo, vestida con su indumentaria militar. Camisa blanca con botones y franjas y pantalón azul. Se veía jodidamente guapa y la estaba mirando fijamente.
Clarke de repente se sintió nerviosa y acorralada y se acercó con paso decidido a ella.
-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Estás persiguiéndome, Lexa? Este es mi sitio de trabajo…-Le gruñó apenas estuvo a su lado.
La morena se detuvo mirándola sorprendida.
-Clarke…
-No, no puedes venir a buscarme en mi sitio de trabajo.
-Teniente-Una voz masculina hizo que Clarke se girara.
Un soldado saludaba a Lexa con un saludo militar muy rígido.
-Gibson-Lo saludó la chica-¿Cómo se encuentra?
-Mejorando, teniente. Creo que le alegrará ver que ha venido a visitarla.
Lexa asintió.
-Enseguida iré.
El joven se despidió con otro saludo militar y Lexa miró a Clarke divertida.
-Una de mis reclutas está aquí ingresada. He venido a verla.
Clarke se sonrojó de la cabeza a los pies.
-Oh… yo…
Lexa sonrió y Clarke sintió que sus rodillas se aflojaban.
Seguía teniendo la sonrisa más bonita que había visto jamás.
-Supongo que con mi comportamiento de la otra noche es normal que pensaras lo que has pensado-Parecía apenada-Supongo que… no debí decir muchas de las cosas que dije. Pero verte allí luego de tantos años fue bastante…
-¿Extraño?
-Por así decirlo-Respondió aún divertida-¿Me aceptarías un café?
-Lexa…
-Solo un café. En la cafetería del hospital. Delante de un montón de gente. No intentaré nada, lo juro-Le dijo, mientras tenía dos de sus dedos tras la espalda, cruzados.
Claramente no iba a intentar nada en la cafetería.
Pero iba a recuperar a Clarke e iba a intentar muchas cosas luego. Porque aún la amaba y la deseaba como el primer día.
Y algo le decía que Clarke se sentía de la misma forma ya que aquella pregunta que le había hecho en la cena había quedado en el aire.
Si, tenía novio. Y el chaval a pesar de hacer algunos comentarios que no divirtieron demasiado a Lexa y de beber demasiado, no parecía malo.
Pero Clarke era suya.
Era el amor de su vida y el destino lo estaba demostrando una vez más al hacer que se encontraran por segunda vez, sin siquiera proponérselo.
-Está bien-Aceptó finalmente la rubia haciendo que Lexa casi perdiera la compostura e hiciera un pequeño baile de celebración.
Se contuvo.
-Pero antes debo terminar mis rondas.
Lexa asintió.
-Yo iré a visitar a la recluta. ¿Nos vemos en… una hora?
Clarke miró el reloj y finalmente asintió.
Lexa la vio alejarse en el pasillo y sonrió a medias.
Bueno. Esto apenas estaba comenzando.
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