Capítulo 21: la última despedida

El frió de la noche chocaba contra su cara, lloraba levemente a causa del viento que le entraba en los ojos, cabalgaba todo lo rápido que se podía permitir, siendo lo mas cautelosa posible ya que hasta por la noche había algunos guardias patrullando. Una vez que llegó a su destino, bajó de su caballo y lo amarró detrás de la casa, a la rama de un árbol cercano.

- quédate aquí - le susurró acariciándole la cabeza antes de acercarse al castillo silenciosamente.

Se escondió contra la pared cuando vio a uno de los guardias de los Malfoy y se permitió respirar al ver que se alejaba de allí sin ni siquiera adentrarse en la zona donde ella estaba. Debía pensar por donde podía entrar antes de que la encontraran. Como era de sentido común, la puerta principal y la trasera estaban bien vigiladas y las ventanas eran demasiado altas como para poder trepar hasta una de ellas y aunque fuera todo lo contrario, con ese vestido – que le había traído Ginny de su casa – era imposible subir por la gran enredadera que llegaba hasta una de las habitaciones y que se enroscaba alrededor de piedras que sobresalían de los muros. En ese momento recordó algo, cerca de ahí había una entrada secreta que descubrió cuando había vivido allí como esclava y que daba a una de las salas de la casa. Podía ser peligroso porque en ese cuarto podía estar Lucius Malfoy, pero era un riesgo que debía correr por Draco.

Se acercó un poco más al castillo y se agachó para poder ver mejor en el suelo, la oscuridad le dificultaba mucho la búsqueda de la entrada. Por fin, después de unos minutos, tocó algo duro sobre la suave hierba y a continuación dio con un asa oxidada. Con cuidado, tiro de ella y levantó la pesada madera de la trampilla que se ocultaba debajo de la tierra. Dentro se veían unos escalones de piedra que desaparecían entre la oscuridad del lugar. Bajó con cuidado, agarrándose como podía a la pared para no resbalar. Cerró de nuevo la entrada procurando no hacer ruido, pero pesaba demasiado y la dejó caer sin querer, provocando un ruido sordo que deseó con todas sus fuerzas que nadie hubiera escuchado.

Poco a poco fue viendo algo de claridad y al llegar al suelo llano se dio cuenta de que dicha luz venia de algunas antorchas colgadas en las paredes. Siguió caminando hasta que por fin encontró otras escaleras que subían y llegaban hasta una puerta. La abrió lentamente esperando que al otro lado no hubiera nadie y al parecer el cielo cumplió su deseo ya que la sala estaba desierta, pero no pasaron ni 5 minutos cuando una voz paró en seco su camino hacia las habitaciones del piso de arriba.

- sabia que vendrías - dijo la venenosa voz de Lucius - pobre estupida, caíste en la trampa.

Hermione se dio la vuelta aterrorizada para poder ver de frente al señor Malfoy

- dios mío, se acabó, estoy perdida - pensó

- llevadla al estudio - les dijo a dos guaridas que momentos después la llevaban de los brazos hasta dicha sala.- dejadnos solos, hay algunos asuntos que tengo que tratar con esta impura.

Hermione miró con miedo al hombre sin saber que pasaría a continuación. Lo conocía perfectamente y sabía que era capaz de cualquier cosa. En sus años como esclava había aprendido que ese señor era de todo menos un buen hombre. Y se lo había demostrado en numerables ocasiones cuando había sido torturada o golpeada por el.

- relájate querida, no voy a hacerte nada - dijo con un tono que a la chica le sonó como un: " no voy a hacerte nada por el momento"

- ¿do...do...donde esta Draco?- preguntó tartamudeando- ¿que le hicisteis?

- no te preocupes, el esta bien. Solo lo retuve en su cuarto. Sabía que tarde o temprano vendrías a buscarle. -

- ya está, ¿no? ya me tenéis. Se acabó - dijo ella casi sin respiración

-me temo que no es tan sencillo, pequeña, aun tienes una oportunidad de salvar tu asquerosa vida

- ¿cómo? - pregunto ella temerosa

- alejándote de mi hijo para siempre - dijo sin rodeos

- ¿qué? estáis loco, yo...-

- creo que no me has entendido, no te lo estoy sugiriendo, lo tendrás que hacer quieras o no - aclaró

- puede matarme si quiere pero...-

- si, tienes razón, si quieres puedo matarte - la interrumpió de nuevo - pero una vez que halla acabado contigo, ¿como sabes que no le pasara nada a Draco?

Hermione se quedó callada por un momento, ese hombre no tenía escrúpulos ni corazón. Ya había cometido muchas atrocidades en su vida, había quitado de en medio a todo el que le estorbaba y no tenia piedad por nadie. Estaba casi segura de que seria capaz incluso a matar a su propio hijo.

- ¿como podéis ser tan cruel? - preguntó al borde del llanto - ¡¿porqué no podéis dejar que vuestro hijo sea feliz?! -

- yo si quiero que el sea feliz, pero el heredero de la fortuna de los Malfoy debe casarse únicamente con una sangre limpia y no con una bastarda impura - dijo con el mayor de los desprecios

- ¡no soy una sangre sucia, mi familia es noble y rica! -

- que equivocada estas. Toda tu vida la pasaste como una esclava y así te quedaras aunque te disfraces de noble -

- ¡que vos tengáis esa idea no quiere decir que tengáis razón! -

- ¡basta! - acabó con la discusión - esta conversación llega a su fin. Mañana por la noche un barco zarpará del puerto con destino a una ciudad muy lejana de aquí. Subirás a ese barco y no volverás nunca. Yo me encargare de contar a la inquisición que te encontré muerta y las ratas se encargaron de hacer desaparecer tu cuerpo. Desaparecerás y no tendrás que volverte a preocupar por que tu vida corra peligro. En esa nueva ciudad nadie te conocerá y comenzarás una nueva vida. Mientras aquí, Draco se casara con una chica digna de él, con Pansy Parkinson. - finalizó

La chica oyó cada palabra con un dolor inmenso en el pecho, un llanto que retenía dentro de ella y no se permitía sacar delante de él. Sabia que tendría que hacer lo que le ordenaba por el bien de Draco y por su propio bien, pero había algo que le resultaba extraño. A pesar de ser una persona tan cruel y despiadada le había permitido la opción de que se fuera lejos y pudiese vivir, cuando a cualquier otra persona la habría matado sin pensarlo. ¿Porqué lo hacia?

- ¿porqué no me mata directamente? - preguntó inconcientemente

- porque si murieras, mis hijo sufriría mas que si sabe que estas viva pero no estas con el - explicó con un tono de voz mas sentimental del que hubiese querido que saliera. Pero no podía evitarlo, al fin y al cabo era su hijo y en el fondo sabía que no podría hacerle daño.

Se dio la vuelta dispuesto a salir de la habitación, pero la voz de Hermione le paró.

-¡esperad! - Lucius se giró levemente para poder mirarla - al...al menos...déjeme despedirme de él - pidió con la voz entrecortada

El señor Malfoy la miró un momento pensativo y sin ningún tipo de expresión en la cara. Podía ser bueno que su hijo viera por última vez a la chica que quería y que fuera esta misma la que le contara que no volverían a verse.

- sígueme -dijo después de unos breves segundos mientras abría la puerta.

La castaña caminó detrás de él por el castillo con la cabeza bajada como si estuvieran conduciéndola a su propia ejecución, justo como había caminado cuando la llevaron a la hoguera, como un alma en pena.

Llegaron al cuarto de Draco y pararon frente de dos grandes puertas vigiladas por dos guardias que eran como dos veces ella cada uno.

- abrid - ordenó Lucius y acto seguido miró a la joven - entra, pero no tardes.

El chico de pelo rubio se encontraba sentado en su cama con las manos en el pelo, tirando de el como si estuviera desesperado. Los brazos le tapaban la cara, pero el joven oyó perfectamente como alguien entraba y una vez que cerraron las puertas, notó la presencia de alguien allí.

- cuantas veces tengo que decirte que me dejes en paz - dijo con rencor a quien creía que era su padre

- Draco - murmuró la joven haciendo que el chico levantase la cara y la mirara

- Hermione - murmuró el también casi sin voz levantándose de inmediato demasiado sorprendido como para dar un solo paso.

Estaba más delgado y pálido, en sus ojos había unas notables ojeras y en su mejilla aun duraba el moraton del puñetazo que su padre le había propinado. Pero al fin y al cabo, era él.

Hermione atravesó cada vez mas rápido la gran habitación hasta llegar donde estaba el joven y lo abrazó con todas sus fuerzas, sabiendo que esa seria la ultima vez que lo hiciese. Draco reaccionó y le devolvió el abrazo, aun sin creerse que fuera ella de verdad. Tal vez fuera solo una alucinación debido a la falta de sueño y a lo poco que había comido durante esa semana, o a lo mejor se había quedado dormido sin darse cuenta y solo era un bonito sueño, seguramente era eso, aunque era tan real...

De repente, su olfato percibió el delicioso aroma que desprendía la chica, era el mismo olor de su Hermione, su piel era igual de suave que la de ella y el calor que le contagiaba al estar tan cerca de el era real. Fue entonces cuando se dio de que no estaba soñando, que ella no era una ilusión, sino que de verdad estaba allí con el.

La separó un poco y la miró a los ojos mientras acariciaba su cara con la mano derecha. Se acercó empezando a cerrar los ojos y provocando en ella la misma reacción al ver que el rubio acercaba su boca y acababa con la poca distancia que quedaba entre ellos para unirse en un beso. Por fin, después de días que se le habían hecho eternos, volvían a encontrarse. Draco ladeó un poco la cabeza para poder adentrarse más en la boca de Hermione y ella le hecho las manos al cuello sin poder reprimir las lagrimas. El chico notó una de ellas y se separó de los labios de la castaña.

- Hermione... ¿estas bien? - preguntó preocupado - ¿como llegaste hasta aquí? y... ¿como te dejaron entrar? - preguntó de repente dándose cuenta de que era imposible que hubiese entrado por la puerta ya que esta estaba vigilada para que el no pudiese salir.

- tu...tu padre me dejó entrar - contesto con voz temblorosa a causa de las lagrimas

- ¿qué? - preguntó el sorprendido

- Draco...esta será la...la ultima vez que...que nos veamos - dijo con dificultad y extremadamente triste - tu padre me ordenó que me alejara de ti , tendré que zarpar en un barco mañana por la mañana...nunca mas volveremos a encontrarnos -

- ¡no! , Hermione hagas nada de lo que él te diga - la zarandeó levemente de los brazos desesperado

- no tengo otra opción - sollozó - ya me tiene en sus manos y si no lo hago, no solo me matara a mi, sino que a ti también podría hacerte algo, si no, mira como te dejó la cara - dijo mientras acariciaba lentamente la zona de su mejilla que tenia morada.

- ¡maldita sea! - exclamó separándose un poco más de ella para pasar una mano por su pelo - no debiste venir.

- estaba preocupada, creí que habías muerto - se excusó volviendo a abrazarle - perdóname, no quería arruinarlo todo

- ¿es que no lo entiendes? - le preguntó mientras la abrazaba con mas fuerza que antes -me preocupo por ti. ¿Qué hubiera pasado si no te hubiera dado opción de elegir y te hubiera matado?

Ella lloró aun más en sus brazos al darse cuenta de todo lo que había provocado al ser tan impulsiva de ir allí sin pensar en las consecuencias. Draco le acarició el pelo y después le secó las lágrimas con sus pulgares.

- no te preocupes, no dejare que te separen de mi, ¿está bien? - intentó consolarla

- ya es tarde, Draco. Todo se acabó y es por mi culpa -

- no, no digas eso. Todo no esta perdido -

- claro que lo está - intervino una tercera voz, la de Lucius Malfoy

- ¿como te has atrevido a amenazarla? - preguntó su hijo lleno de rencor

- solo la advertí de lo que pasaría si mañana al anochecer no sube al barco que la alejará definitivamente de ti - respondió

- te odio, te odio más que nunca. ¡¡Me avergüenzo de tener un padre como tu!! - le gritó soltando a Hermione y dirigiéndose hacia él, hasta que los dos guardias, que antes estaban en la puerta, le agarraron de los brazos

- es hora de despedirse - dijo - lárgate antes de que me arrepienta de todo esto y te mande a la horca - amenazó a Hermione y la chica con una gran presión y un dolor intenso en el pecho, salió de la habitación corriendo, no sin antes mirar por última vez a su amado Draco, al cual le costaba mucho ver a causa de las lagrimas, y despedirse con un: - te amo, Draco.

- ¡¡Hermione!! ¡¡Vuelve, Hermione!! - gritó el joven intentando soltarse de los guardias

- no te esfuerces, hijo, no regresará - dijo sin ni siquiera mirarle - esta es la última despedida

CONTINUARA...

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¡Hola! aquí termino el capitulo 21. Espero que lo hayáis disfrutado. Un poco triste ¿no? Pero no os preocupéis, todo se solucionará.

Muchísimas gracias por vuestros reviews, no sabéis la alegría que me da cuando entro en el MSN y veo que tengo algún review. X3

Bueno, me despido.

¡Hasta la próxima!

Pétalo-VJ