CAPÍTULO 21
Penny bajó las escaleras del edificio con su canasta de la ropa sucia, tarareando una canción de moda, hasta llegar a la lavandería. Le llamó la atención ver que Sheldon se encontraba allí, colocando una gran cantidad de ropa en la lavadora. Aunque era sábado y era día de lavado; eran apenas las 4 de la tarde y él solía lavar su ropa en la noche.
─ Sheldon, cariño, estás lavando tu ropa más temprano que de costumbre, ahh?, dijo Penny.
─ Decidí comenzar temprano porque tengo que alistar mi ropa para empacar, comentó Sheldon mientras colocaba una carga de prendas en la secadora.
─ Empacar?, vas a viajar?, preguntó Penny sorprendida.
─ Sí, por qué otra razón empacaría si no fuera porque voy a viajar?, contestó Sheldon con un tono de hastío, mientras doblaba ropa frenéticamente.
─ Sí, claro, claro, vas a Texas a visitar a tu mamá?, preguntó Penny.
─ Por supuesto que no, voy a Estocolmo, sentenció Sheldon.
─ Te vas ahora mismo?, preguntó Penny.
─ ¿Qué si me voy ahora mismo?, No Penny, eso sería ridículo, tengo que organizar muchas cosas en mi trabajo para poder viajar con tranquilidad y además sólo pude conseguir pasaje para dentro de una semana. Me voy el viernes en la noche.
─ Amy ya sabe que irás a verla?, preguntó Penny feliz de conocer que Sheldon no podía pasar más tiempo separado de su querida amiga. ─ Se va a poner tan contenta.
─ No, no lo sabe aún y espero que no se lo digas, me gustaría sorprenderla, dijo Sheldon pretendiendo un tono casual. ─ Sorprenderla, en los brazos de aquel vikingo, debo defender a mi mujer, como buen texano; repetía una molesta voz dentro de su cabeza. Los tics nerviosos le atacaban otra vez.
─ Guardaré el secreto, dijo Penny sonriendo mientras levantaba su mano derecha, haciéndole esta promesa a Sheldon. Amy se pondrá muy feliz cuando vea a Sheldon, pensó Penny, que se alegraba de ver que su amigo en realidad era capaz de experimentar sentimientos.
─ Gracias Penny, y cambiando de tema, quería decirte que deberías aprovechar la influencia que tienes sobre Amy y convencerla de que no necesita cambiar físicamente para atraer a nadie. Ella es atractiva por motivos más profundos que la simple apariencia, mencionó Sheldon, recordando la imagen de Amy durante la video llamada de hace unas horas. ─ No sé por qué las mujeres son propensas a ser tan superficiales. Es una pérdida de tiempo.
─ Lo… tendré en cuenta, dijo Amy, sin saber muy bien a qué se refería Sheldon.
Al salir del club donde habían ido a festejar con todos los colaboradores de su proyecto, Mattias le ofreció su brazo a Amy y caminaron hasta el estacionamiento El galante joven, abrió la puerta del auto, para que Amy subiera, siempre era muy caballeroso.
─ Fue una noche estupenda, no lo crees?, preguntó Mattias. ─ Nos divertimos mucho, deberíamos repetirlo alguna vez.
─ Sí, la presentación que hiciste sobre el proyecto fue magnífica, afirmó Amy, reclinando su cabeza en el asiento del auto, sintiéndose un poco mareada y con náuseas, aunque solamente había bebido dos o tres copas. Quizá las bebidas en Suecia tienen mayor concentración de alcohol, pensó. ─ Deberían advertirlo al venderlas.
Las calles de la ciudad parecían desoladas, eran aproximadamente las 2 de la mañana y Mattias condujo en silencio por unos quince minutos, hasta llegar al edificio donde vivían, cuando estuvieron allí, le abrió la puerta del auto a Amy y le dio su mano para ayudarla a bajar. Después de un corto viaje en ascensor estuvieron en la puerta del departamento de Amy, que tenía los pies tan adoloridos que llevaba los tacones en su mano.
─ Bueno, ya llegamos, estás sana y salva. Sabes qué fue lo mejor de la noche?, preguntó Mattias.
─ La cena?, me fascinó el salmón, espero que tu cena vegetariana, haya sido igualmente buena, dijo Amy.
─ No, respondió Mattias, ─ Lo mejor de la noche fue tu compañía, añadió el neurólogo acercando su rostro lentamente al de Amy, con sus labios apenas a unos centímetros de los de ella, tan cerca que podía escucharlo respirar agitadamente.
Un escalofrió recorrió la espalda de Amy quien interpuso una mano entre los dos y desvió su rostro. ─ Esto no puede estar pasando, pensó ella.
─ No Mattias, esto no está bien, sentenció Amy.
─ Pero… Amy, pensé que había algo entre nosotros, que teníamos una conexión especial, añadió Mattias algo avergonzado por la reacción de Amy.
─ Y sí. La tenemos pero yo solamente puedo ofrecerte mi amistad. Sabes que tengo novio y… yo lo amo, lo amo demasiado.
Era la primera vez que Amy se escuchaba a sí misma admitir que amaba a Sheldon Cooper. A pesar de todo lo que había pasado entre ellos, nunca lo había dicho así directamente. Admitir que amaba a Sheldon le proporcionaba una sensación de liberación indescriptible, pero contradictoriamente, también le asustaba. Sheldon tampoco le había dicho que la amaba, pensó, quizá no lo diría nunca.
─ Discúlpame, me dejé llevar, malinterpreté la situación, dijo Mattias, sintiéndose derrotado. No sabía si había actuado por impulso o porque se sentía muy solo.
─ No te preocupes, está todo bien, es mejor que descansemos y mañana veremos las cosas con más claridad dijo Amy, despidiéndose de Mattias con un beso en la mejilla. ─ Qué duermas bien.
─ Tú también Amy, se despidió Mattias, subiendo lentamente las escaleras hasta su departamento.
Amy se puso su pijama y se recostó en su cama preguntándose a sí misma si Sheldon la amaba y si alguna vez se lo diría, unas cálidas lágrimas escaparon de sus ojos, al darse cuenta de que en realidad no tenía una respuesta para esta pregunta. Por qué eran tan complicadas las relaciones personales?. Y por qué había actuado así Mattias?.
Mattias abrió la puerta de su departamento y Max su perro labrador, lo recibió alegremente moviendo la cola de un lado a otro. Abrió su refrigeradora y sacó una botella de agua que tomó lentamente, sentado en un sillón viendo la televisión sin siquiera prestarle atención.
Se sentía sólo, eso era evidente. Pero sentirse solo no le daba derecho a interponerse en la relación de otros. Estaría cayendo en lo mismo que le hicieron a él. Pensó en su exnovia Frida y como ella lo había traicionado, no hace mucho tiempo.
Pensaba también en lo afortunado que era el novio de Amy al tenerla en su vida, ella era tan especial, única. Ojalá que él la amara con la misma intensidad que ella. ─ Si no lo hace, pues ya se las verá conmigo, se dijo a sí mismo Mattias.
Al día siguiente Amy se levantó con un dolor de cabeza muy fuerte, como si taladran su corteza cerebral. Era extraño porque desde que conocía a Penny y su vida social era más intensa, había aprendido a soportar mayores cantidades de alcohol que la que había consumido esa noche. Apenas al levantarse sintió náuseas, respiró hondo para evitar vomitar pero fue imposible.
Corrió rápidamente hacia el baño, vaciando todo el contenido de su estómago por varias ocasiones. ─ No vuelvo a beber en mi vida, qué terrible resaca!, pensó.
Cuando al fin se sintió mejor, llamó a Sheldon para contarle todo lo que había pasado la noche anterior, excepto aquello de Mattias y lo de la resaca, eso era mejor que no lo sepa.
Sheldon tampoco le comentó que ya tenía pasajes para ir a verla y que en sólo cinco días volverían a estar juntos, al menos por unas dos semanas. Ese era todo el tiempo que podía apartarse del trabajo, ahora que se encontraba en aquel proyecto con Kripke. El físico teórico le comentó que el día de hoy, prepararía spaghetti.
─ Espero que me quede tan bien como el que tú preparas, que es delicioso. Es mi favorito, claro está, después del que prepara mi mamá, dijo Sheldon. Al despedirse Amy cariñosamente le dio un beso a la pantalla de su iPad, anhelando que este llegara a Sheldon.
─ Dónde podré comprar esa salsa marinara que le gusta tanto a Sheldon, de pronto me dieron ganas de spaghetti con hotdogs, pensó Amy, sintiéndose mejor, inmediatamente después de hablar con su novio.
