Capítulo 21. Las tres Furias.
Konoha, 4 de febrero.
La comuna seguía reuniéndose todos los días, con contadas ausencias por misiones sencillas y aburridas, porque últimamente no había nada que hacer, parecía que estaban de vacaciones, y eso que se supone que un ninja no tiene vacaciones. Gaara empezaba a pensar en volver a casa, como Kazekage no podía pasar demasiado tiempo fuera de Suna, y menos del país, pero de momento no decía nada. La verdad es que moverse daba mucha pereza. Si es que la convivencia con Shikamaru tenía que dar frutos…
Se dirigían a su lugar de reunión al aire libre habitual cuando Neji frenó de repente.
—Qué raro, a estas horas nunca hay nadie…
El comentario le proporcionó unas cuantas miradas sorprendidas, pero era cierto, había tres personas justo en el sitio que solía ocupar la comuna, muy oportunas ellas.
—Ah, ellas —susurró Shino.
Shikamaru se armó de valor y se acercó a ellas, que ni siquiera se molestaron en mirarlo.
—Estáis en mi sitio de ver las nubes.
La que parecía liderar el trío levantó la mirada, esta vez sí, y la clavó en los ojos del Nara, que instintivamente dio un paso atrás, intimidado, porque aquellos ojos tenían exactamente el mismo color que la sangre. Ella no dijo nada.
—Buenas —las saludó Shino sin inmutarse.
Las otras dos chicas le dirigieron un par de gestos. La de los ojos rojos siguió sin decir esta boca es mía y mirando a Shikamaru hasta que él desvió la mirada hacia el suelo.
—… ¿Un sudoku? —se sorprendió.
Sí, había un sudoku a medio hacer dibujado en la arena del suelo, con la punta de una flecha, a juzgar por lo que tenían las tres en las manos.
—¿No es un juego genial? —sonrió otra de las desconocidas, que llevaba un kimono corto violeta y el pelo en media melena.
Jen le dio un codazo a Honey y señaló a Sai, que se había quedado mirando los ojos rojos de la líder del grupo como si no hubiera nada más a su alrededor.
—¿Has visto qué careto se le ha quedado?
—Esos ojos dan miedo…
—Ay… qué bonito… amor a primera vista.
Honey ahogó una risita. Chôji se sentó junto a las tres desconocidas.
—No entiendo que sepáis hacer eso…
—Pues es facilísimo, aunque no debieron de enseñártelo en la academia —comentó la tercera retorciendo una de las trenzas que formaban su peinado.
Sasuke señaló la placa de su pañuelo, que ostentaba un símbolo parecido a una corona.
—¿Sois de Taiyô?
—¿No se nota?
—Nos han acompañado hasta aquí —dijo Chôji.
—O sea, que ya las conoces pero no presentas —dedujo Ino haciéndose la ofendida.
La chica de las trenzas se puso en pie.
—Eso tiene solución —sonrió, cogió un gunbai que había en el suelo junto a ella y se apoyó en él para presentarse, como una pose de ésas tipo Power Ranger, pero no tan cutre—. Tisifone Schäfer Testament.
—Yo soy Megära —se presentó la de media melena con una sonrisa de lado.
—Alekto —susurró la de los ojos rojos desviando la mirada hacia el sudoku.
—Como las tres Furias —observó Neji.
—De hecho nos llaman así en nuestra Villa —repuso Megära encogiéndose de hombros.
Los demás se presentaron también, menos Gaara, que se quedó a un lado con la vista fija en las armas que había a ambos lados de Megära y Alekto, un arco enorme, un wakizashi y un kamayari. Pero a él lo presentó Temari.
Tisifone enseguida se puso a hablar con Sasuke, para enfado de su club de fans. Enfado porque él le respondía, e incluso le hacía preguntas a su vez. Pero la Furia número 1 las trataba como a amigas del alma, ante la sonrisa divertida de Honey.
—Otro menos. ¡Qué injusto! —se quejó Jen.
—¿De qué hablas? —preguntó Naruto.
—Déjalo, es mucho para ti. Cuando crezcas ya hablamos.
—Jo… Nadie me cuenta nada…
—Es lógico —dijo Kankurô—. No eres de fiar.
—¡Ahora sólo me queda uno! Sniff…
—A esta mujer no hay quien la entienda —comentó Tenten.
—Pues no lo intentes —repuso Alekto con frialdad.
Gaara se sentó a su lado.
—El kamayari es tuyo —adivinó.
—Lógico. Mi placa está ahí.
—Una buena arma.
—Sí, mientras sepas como usarla.
Gaara asintió.
—Qué conversación más animada —satirizó Angel.
—Supongo que eres más que experta —dijo el Kazekage ignorándolo.
—Puedes comprobarlo si quieres.
Al rostro de Gaara asomó algo parecido a una sonrisa.
—¿Es un reto?
—No —contestó Alekto—. No soy idiota. No retaría a un Kage.
—No eres idiota, en efecto —concedió él.
—Vaya par de siesos —susurró Ino.
Megära le sacudió un codazo.
—No hables de ella. Se enterará. Y tú —se dirigió a Sai—. No la mires fijamente. No le gusta. Y también se enterará.
—Ni que fuera Dios —gruñó Naruto.
—No hables de ella —repitió Megära.
—¿Por qué no? ¡Con lo rara que es!
En aquel momento sintió sobre él la mirada roja de Alekto. Y hasta pasó miedo. ¿Pero qué tenía en los ojos esa mujer?
Entonces Neji tuvo una corazonada, con el byakugan miró a la Furia número 2 y vio que en sus ojos se acumulaba una enorme cantidad de chakra.
—Deja de estudiarme —susurró Alekto.
Neji desvió la mirada, sorprendido. Era la primera vez que alguien se daba cuenta de que había activado el byakugan. ¡La maldita!
—No tienes ojos normales.
—Y qué. Tú tampoco.
Él sonrió.
—Touché.
—¿Qué clase de ojos tienes? —le preguntó Naruto a Alekto.
Ella ni lo miró.
—Los ojos de los Testament.
Sai seguía mirando los susodichos ojos. Aunque ahora los alternaba con el bloc de dibujo.
—Oh… qué bonito… la está dibujando… ¡¡Ay… el amor!! —comentó Jen.
Sai levantó la vista. En realidad no estaba dibujando a Alekto, sino sólo sus ojos almendrados.
—¿De qué hablas? —preguntó.
—Pues… del amor.
—Eso déjalo para la primavera —se burló Suzy.
—Tú estás esperando a la primavera para liarte con él.
—Ya empezamos… ¿Para liarme con quién?
—Ahora disimula, que bien que lo mirabas.
—¿De quién coño hablas? —se desesperó Suzy.
—¡¡¡De Shino!!!
La Royama se quedó tan sorprendida que no se le ocurrió ni reírse. Shino se limitó a poner la oreja, a ver si descubría por qué de repente Jen había gritado su nombre.
—No dices nada, ¿eh? O sea que… ¡¡te gusta!!
—Bah —logró articular Suzy—. Estás todavía peor de lo que pensaba.
—Tú crees… Que yo lo sé todo.
—Uh, sí. Gran Hermano te vigila.
—Pero no lo niegas, así que te gusta.
—¡Es una idea tan absurda que no hace falta ni negarla!
—Eso lo dices para convencerte a ti misma, pero a mí no me engañas. Anda… di la verdad.
—¿En qué idioma te la repito?
—La verdad… es que tu idea se niega sola, Jen —intervino Shino.
—O sea, que a ti también te gusta. ¡Ay… el amor…!
Él se abstuvo de hacer una mueca, porque de todas formas no se iba a ver, pero pasó ganas. La que sí la hizo fue Suzy.
—¡Pero qué de chorradas dices!
—Ya, ya… ¡Tomad ejemplo de Sai, que no niega su amor por Alekto!
—Sí que lo niego —se oyó a Sai desde alguna esquina.
—¡Tú a callar, Señor Enamorado!
Megära, mientras tanto, se estaba partiendo de risa escuchando la conversación, Tisifone había abandonado a Sasuke y estaba hablando de técnicas ocultas con Neji y Alekto sólo se reía mentalmente de los esfuerzos de Naruto por sacarle alguna palabra que no fuera "sí", "no" o "usee" (Nota: Significa "cállate", es una forma muy ruda de decirlo xP).
—¿A cuántos más quieres emparejar? —preguntó la Furia número 3 a Jen.
—¡A todos!
—Pues no te salen las cuentas… Quedan dos chicos, si pretendes hacer sólo parejas heterosexuales…
—No, yo cuento como dos. No pasa nada, me quedo con los dos que queden.
—Entonces contarías como tres… Y siento comunicarte que tienes una dura competidora. Es raro que Tisifone se esté limitando a dos chicos.
—Pues intercambio con ella, no soy celosa.
Megära se rió.
—¡Hablas de intercambiar chicos como quien cambia cromos!
—Bah, Sasuke está bastante repetido, no veo el problema —intervino Honey.
—Pues eso —dijo Jen.
—¿Y los otros? Yo quiero hacer parejas… —dijo Megära como una niña pequeña.
—Y yo.
—¡Miedo me dais! —se entrometió Kiba—. La última vez que lo intentaste, hiciste vomitar a Honey…
—¡La idea fue de Angel! Así que la culpa también.
—¡Mentira! —se quejó Angel—. O sea, verdad, la idea fue mía, ¡pero tú bien que aceptaste! ¡Y tú sí sabías lo de su hematofobia!
—Ya, ya… pero la idea fue tuya. ¡Ah…!
—Tramposa.
—Calma, pueblo… Errar es humano, y echarle la culpa a otro, más humano todavía —medió Megära casi sin poder aguantar la risa.
—Gran frase —sonrió Angel.
—Ya os dejo solos…
—Hija, revisa tu diccionario mental —dijo el Kurosaki—. Con toda esta tropa aquí… solos… suena a chiste.
—Da igual.
Megära se rió de nuevo. Jen era muy graciosa.
—Aquí el artista está encantado con mi hermana… —comentó—. Claro, normal. Está tan quieta que es estupenda como modelo.
—¡El babero!
Angel miró a su alrededor, despistado.
—¿Quién necesita un babero?
—El artista ése.
Sai no se dio por aludido. Seguía como hipnotizado por los ojos de Alekto… expresión que no estaba tan lejos de la realidad como podría parecer.
—Nada. Que está concentrado. Así no me divierte.
—Es lo que tienen los ojos Testament.
—Pues menos mal que es la única que los tiene —dijo Kiba.
Megära lo miró.
—No es la única que los tiene.
Kiba la miróa ella y después a Tisifone.
—Lleva lentillas azules —intervino Neji interrumpiendo su charla con ésta—. Pero Megära también tiene ojos Testament.
—¿Cómo lo has sabido? —preguntó Megära.
Él señaló sus propios ojos.
—A estos ojos míos no puedes ocultarles nada…
Notas:
Y ahora es cuando Megära le suelta un "o sea, presúmeme" o similar. En fin.
Taiyô (la Villa Oculta del Sol) es la villa ninja del País de la Luz, un paraíso de separatistas creado por Kohaku no Kokoro. Los ninjas de Taiyô son unos sobrados que pasan de todo, a menos que el Hikarikage les diga lo contrario, claro… pero ellos en general viven alejados del resto de países, van a su bola.
Las tres Furias son personajes creados por Kohaku no Kokoro, a quien se le nota que no tiene nada mejor que hacer que ponerse a inventar personajes.
El arco enorme es un dai kyu, un tipo de arco que se usaba a caballo, aunque Megära lo usa sin necesidad de subirse en ningún tipo de animal.
Wakizashi: era la espada que acompañaba al samurai a todas partes, mas pequeña que la katana y el ninjato (o shinobigatana, o sea, espada ninja), es de rápido desenvaine y muy maniobrable, es especialmente útil en lugares reducidos, como en corredores o cuartos pequeños. Los ninjas las utilizaban frecuentemente debido a que por su tamaño no representaba mucha molestia. El que se menciona en el fic pertenece a Alekto.
Kamayari: un tipo de lanza con un filo característico por un arpón que podría apuñalar o atravesar y el final del garfio o gancho podría ser usado para escalar. Es una variación del yari o lanza japonesa (arpón), muy usada en la Edad Media.
Hematofobia: terror a la sangre.
Y los ojos de los Testament son una kekkei genkai (técnica de línea sucesoria o "barrera de sangre"), con ellos consiguen hipnotizar a la gente. El nombre lo daremos más adelante.
¿Se acordará Gaara de que tiene que volver a su país? ¿Tisifone se dará cuenta de que Ino y Sakura no quieren ser sus amigas del alma? ¿Jen y Megära harán parejas? ¿Sai se ha enamorado de Alekto de verdad? Y lo más importante… ¿alguien resolverá el sudoku del suelo? A ver quién puede contestar estas preguntas…
Saludos. Se despiden las Sisters of Sorrow.
