Hola otra vez! Bueno, esta es una segunda entrega de Drabbles hechos para un concurso organizado por Klauss y Saori Luna. Espero que les guste.
Disclaimer: Como ya saben, CCS es propiedad de CLAMP y por lo tanto, los personajes no son míos. Yo sólo ocupo a los personajes para fines de entretenimiento de todos uds.
Ahora sí... a leer!
1. Invierno
Era tarde, mis brazos crucé para mantener el calor en mi cuerpo debido al frío que me calaba hasta los huesos. El frío aire revolvió mi cabello y me hizo cerrar los ojos en un gesto involuntario por cubrirme de la nieve que amenazaba con entrar a ellos. Veía la nieve caer sobre mí, tocando mi piel con su fría presencia. Suspiré y vi el vaho salir de mi ser, sonreí suavemente ante ello. A pesar del frío, no recordaba un tiempo así de agradable. Quizá fuera porque no estabas a mi lado o porque no lo había notado hasta que tu me hiciste ver eso. Miré a mi alrededor, observando la blancura que cubría el lugar de manera aterciopelada, recordando la última vez que estuve ahí y sentí tu suave presencia detrás de mí.
-Gracias- te dije cuando me entregaste la taza de chocolate caliente q tan gentilmente habías preparado.
-¡Tomoyo!- se escuchó desde abajo. No dude en mirar y me encontré a mi mejor amiga saludándome sonriente- ¡Hey, pásame las llaves! ¡Se me quedaron las mías adentro!
-Si no son las llaves, entonces es la cartera o los esquis o los patines- decía Li rodando los ojos. Yo reí un poco ante el comentario de Syaoran.
Saqué las llaves de mi bolsillo pero cuando me di cuenta Eriol ya les había aventado las suyas.
-Gracias Eriol- gritó la castañita desde abajo.
Eriol sólo me miro y sonrió de lado, entró a la casa y después salió con otra taza de chocolate caliente.
-Sakura sigue siendo despistada a pesar de los años que han pasado.
Yo sonreí y asentí. Habían pasado ya 4 años desde la última vez que nos habíamos visto, al igual que de la última vez que estuvimos ahí.
-Syaoran- escuchamos un quejido detrás nuestro y volteamos en seguida.
Riendo por encontrar a una Sakura parada detrás del sillón de cuero negro, haciendo ojos de perrito a su novio quien descansaba en el.
-No Sakura, no hagas eso- le pedía Li poniéndose un cojín blanco y aterciopelado en la cara.
-Pero Syaoran…- pidió una vez más.
-Sakura, deja de hacer esa cara que no te voy a decir- respondió su novio aún con el cojín en la cara.
Eriol y yo sudamos gotita al verlos así.
-Seguramente quiere saber, cual es su sorpresa de aniversario- comentó el, yo asentí.
-Aunque dudo mucho que Syaoran vaya a decirle, ni siquiera a nosotros nos ha dicho que es o a donde la va a llevar o nada.
-Es verdad- temblé como una hoja y Eriol no dudó en pasar su brazo alrededor mío- Que te parece si entramos.
Yo asentí simplemente, olvidando nuestras tazas sobre el barandal cubierto de nieve.
-¡TOMOYO! ¡Míralo!- chilló Sakura y nosotros tres sudamos gotita ante su réplica.
- Lo siento Saku, pero dudo que Syaoran vaya a decirte lo que te tiene preparado. Ni siquiera a nosotros nos ha dicho- contesté con cara de pena.
Al ver mi cara, Sakura se desilusionó bastante, caminó hacia nuestro cuarto y se acostó en la cama. Estuve a punto de ir con ella de no ser porque Syaoran tomó mi mano antes de llegar a la puerta. Eriol tomó asiento a su lado y yo al otro.
-Necesito que la saquen de aquí por lo menos tres horas- nos dijo a modo de confidencia.
Tanto Eriol como yo sonreímos al vernos cómplices de aquella sorpresa.
-No te preocupes, eso se hará- contestó un Eriol muy animado.
-Nada de jugarretas- pidió Li un poco desconfiado del inglés.
Eriol rió un poco y mostró esa misteriosa sonrisa de siempre. A Syaoran le saltó una venita de verlo así.
-No te preocupes Syaoran, yo me encargaré de que Eriol no haga nada malo- le dije con una sonrisa.
Syaoran asintió y se tranquilizó un poco.
Caminé hacia el cuarto y al ver a Sakura recostada sobre la cama de grueso edredón de colores, haciendo círculos con su dedo sobre el mismo, reí un poco.
-Saku, ven porque no vamos un rato a patinar- comenté. Ella volteó a verme con ojos llorosos y a mi me sudó gotita- Sakura, en serio que Syaoran no nos ha dicho- respondí al verla.
Sakura suspiró y después asintió, tomó nuestros pares de patines del armario de cedro que se encontraba en una de las esquinas de la habitación y salimos.
-Nos vemos en un rato Li- le dijo Eriol antes de cerrar la puerta tras de sí.
-¿Cómo, Syaoran no va?- yo no respondí, sólo me limité a llevarla del brazo. Miró a la cabaña que estábamos rentando y después a nosotros dos- ¡Hey! ¡Que injusto, ustedes si saben que va a hacer Syaoran!- chilló falsamente molesta y ambos reímos.
- Para nada, pequeña Sakura. A nosotros sólo nos encargó sacarte de la casa y eso es lo que estamos haciendo.- respondió Eriol con una sonrisa.
Caminamos arrastrando a Sakura hasta el lago rodeado de pinos llenos de nieve en sus hojas. Había intentado escapar varias veces durante el trayecto y no tuvimos otra solución más que cargarla entre ambos.
Nos pusimos los patines y comenzamos a recorrer el lago congelado.
No pasó mucho tiempo cuando nos dimos cuenta que Sakura había desaparecido. Yo quise ir por ella pero Eriol me detuvo, sosteniendo mi mano entre las suyas.
-No te preocupes, no irá muy lejos- me dijo con una sonrisa enigmática. Yo lo miré y sonreí.
-No le darás muchos problemas ¿verdad?- él negó y tomó mi otra mano.
-Va a estar bien, sólo se perderá un poco pero cuando termine el tiempo que nos pidió Syaoran podrá salir del bosque.
Comenzamos a dar círculos con nuestras manos agarradas, mirándonos. Sonreí, el también lo hizo y sin darme cuenta como, ya me encontraba entre sus brazos, oliendo el fuerte aroma de su loción, sintiendo la calidez de su cuerpo que rodeaba al mío.
-No me has respondido- me susurró al oído, algo aprensivo.
Yo sonreí y me apreté más a su cuerpo. A sabiendas que esperaba una respuesta y que sólo prolongaba la misma. Disfrutando de la incertidumbre que mi actitud le producía- No se por qué dudas tanto- me resolví a responder después de un rato de estar abrazados y sentir como la nieve caía sobre ambos suavemente- si sabes que la respuesta- alcé mis manos hacia su rostro, nuestras frentes chocaron y nos mantuvimos así otro rato, hasta que sonreí ampliamente y susurré contra sus labios- es sí.
