21. Aún extraños
Saga accionó la apertura del portal principal sin requerir identificación. No le hacía falta. Sabía que era Kanon el que insistía en subir, aunque lo que no estaba del todo seguro era del por qué, puesto que ya habían quedado en verse durante la mañana en su particular centro de operaciones con etiqueta de pub inglés. Sin pretender darle más vueltas al asunto dejó la puerta de su piso entornada y dirigió sus pasos hacia Defteros, todavía quieto y un tanto incómodo en medio de la natural luminosidad que dotaba de vida el amplio salón.
- No hace falta que esperes mi permiso para moverte como desees.- Le dijo secamente, sintiéndose mal por ello al acto, pero omitiendo esa débil sensación de inmediato con un orgullo que también detestó.
- Bien...pues entonces...voy a ordenar un poco la maleta. La he hecho con tantas prisas que está todo revuelto...- Se excusó Defteros, que se estaba arrepintiendo de haber aceptado la propuesta que su sobrino le había obligado a tomar, saldándole todas las cuentas del hotel sin comentárselo antes.
Intentando no mediar ninguna palabra más, Defteros se internó en el cuarto indicado por Shaka, pero ésto no le privó de escuchar un portazo y la consiguiente aparición de la voz de Kanon.
- ¿Está aquí? - Preguntó el recién llegado, presentándose ante Saga y saltándose un saludo que raras veces recordaba ofrecer cuando su corazón se hallaba en exceso atribulado.
- Sí, acaba de llegar. Se está instalando en la habitación de invitados...- Saga se fijó en el deplorable aspecto que lucía su hermano. En las densas ojeras que delineaban su cansada y entristecida mirada. En la dejadez que parecía haber reconquistado su esencia.- ¿Estás bien? Haces mala cara...
- ¿Lo estás tú? ¿Acaso has tenido los santos cojones de poder pegar ojo después de todo? Porqué yo no, Saga...Yo no.- Le soltó sin apenas darse tiempo de respirar.- ¡Joder! ¡¿Y justo ahora pasa todo ésto?! ¡¿Cómo quieres que me centre en el jodido juicio?!
Saga aceptó la retahíla de preguntas con aplomo y resignación, tratando de contagiarse un poco de la serenidad de Shaka para poder hacer frente a Kanon y su revoltoso malestar.- Lo harás del mismo modo que lo haré yo, tranquilizándote y recobrando la calma...No nos queda otra opción.- Kanon chasqueó la lengua, dejó caer su trasero sobre el reposabrazos del sofá y rebuscó entre sus bolsillos el paquete de tabaco que jamás le faltaba.- Eh, eh...ya sabes que_
- ¡Que aquí no! ¡Sí, ya sé! - Kanon le cortó la consabida advertencia manteniendo un cigarrillo preso entre sus dientes, a punto de ser prendido. De una arrebolada se alzó de ese fugaz reposo y andó con ansias hasta el ventanal corredero que le daría salida a la terraza, donde se instaló y se apresuró a anestesiar su ansiedad a base de rápidas inspiraciones de nicotina.
- ¿Por qué has venido? - Inquirió el Fiscal, atreviéndose a salir al fresco del día con el cabello húmedo y sin chaqueta que le cubriera el cuerpo, cerrando del todo el ventanal para evitar que el humo se colara dentro del salón.- Habíamos quedado en vernos dentro de un rato...
Kanon aspiró el pitillo otra vez, ahora apoyando su espalda contra el muro que delimitaba la terraza, encogiéndose de hombros al tiempo que exhalaba una bocanada de inquietud y respondía con brutal sinceridad.- ¿La verdad? No lo sé, Saga. Quizás necesito corroborar que toda la pesadilla que vivimos ayer es real. Y de paso decirte que me jodió tu decisión de invitarle aquí.- Kanon ladeó el rostro lo suficiente para dar con la mirada de su gemelo, que se había cruzado de brazos para protegerse inútilmente de los azotes de aire que siempre atravesaban las alturas de sus privilegiadas vistas.
- ¿Hubiera estado bien que nadie le ofreciera casa? Al fin y al cabo es familia...
- ¡Hubiera estado mejor que me dejaras la opción de ofrecerlo a mí también! - Le espetó Kanon con un absurdo ataque de celos.
- ¡Por dios! ¡¿Éstas vamos a tener ahora?!
- ¡Siempre decides por los demás! ¡Tiras para adelante sin consultar nada a nadie! - Insistió, regresando la vista al frente y observándose a ambos reflejados en el ventanal que les mantenía esclavos del viento, el mismo que con despiadada sensualidad azotaba sus largos cabellos.
- Kanon...sabes de sobra que aquí hay una habitación libre...- Musitó Saga, encogiéndose de hombros y abrazándose con más fuerza ante otra oleada de fuerte brisa.- En tu apartamento sólo tienes una, la tuya. ¿Acaso pretendías hacerle dormir en el sofá?
- No, no...Claro que no...- Kanon aceptó la realidad ofrecida por Saga con cierta resignación, hallándose agachado y aplastando el cigarrillo en ese cenicero que le esperaba sólo a él en el ángulo que formaba en el suelo la maciza barandilla con un pequeño parterre integrado en ella, sembrado de hierbas aromáticas.- Pero no lo comprendo, Saga...Tú jamás le apreciaste mucho, y ahora no sé a qué viene tanta solidaridad.- Añadió una vez se hubo erguido de nuevo y guardado ambas manos dentro de los bolsillos delanteros de sus jeans.
- Ya te lo he dicho. Nos guste o no sigue siendo el hermano de papá.
- "El hermano de papá"...- Replicó Kanon con escarnio, dejando fluir una ácida risa.- Ni siquiera eres capaz de decir "nuestro tío"...
- Pues no, Kanon. Aún no puedo. Necesito tiempo.- Saga asumió su particular dificultad antes que un repentino silencio se cerniera sobre ambos, y en vistas que Kanon no parecía ni querer seguir hablando ni entrar, fue Saga el que decidió no tentar más la suerte de un resfriado.- Yo regreso dentro. Tú haz lo que quieras...
- Saga...- El Fiscal se detuvo en la intención cuando ya tenía una mano presta a deslizar el ventanal, volteándose hacia Kanon en esperas de descifrar que vendría después de la pronunciación de su nombre.- Todo ésto que has hecho...pagarle los gastos, ofrecerle tu casa...¿es pura solidaridad o hay algo más detrás?
- ¿Por qué lo preguntas? - Se interesó el mayor, comenzando a sentirse atacado.- ¿Acaso piensas que lo hago por beneficio propio? ¿Por algún tipo de interés?
- ¿Y no es así?
- Me estás ofendiendo, hermano...- Le advirtió alzando un dedo y achicando su mirada desde la distancia que les separaba.
- ¿Estás en disposición de asegurarme sin dejar de mirarme a los ojos que no está aquí solamente para hallar soluciones al maldito juicio?
En ese instante Saga se sintió herido de verdad, y así lo delató la oscuridad que robó el brillo de su mirada.- Está aquí para hallar soluciones a nuestro pasado. Y para que te quede claro, no fuiste tú el único que lo pasó mal de críos.
- Jamás diste muestras de haber sufrido mucho. No sé si creerte...- Continuó Kanon, derrochando reflexiones nocivas que irónicamente no albergaban ninguna intención de ofender, sino exponer desnudos unos sentimientos que pese haber germinado a la vez, nunca habían sido compartidos entre ambos con claridad.- Tú siempre te aferraste a papá. Le idolatraste. Y aún hoy todavía lo haces...
- Me aferré a lo que tuve, Kanon. Y no puedes culparme por ello.- Saga se olvidó de entrar y optó por acercarse otra vez hacia la figura congelada de su gemelo, hablando con un tono medido de voz que tampoco deseaba crear tensión alguna entre los dos, únicamente comunicación y exposición de su parte, también desnuda de adornos que ya no eran necesarios.- Sé que papá no era perfecto. Sé que hizo cosas de dudable honor, pero yo_
- ¡Hay que joderse! ¡"De dudable honor"...! - Exclamó el abogado con malicioso tono irónico.
- ¡También estoy tratando de comprenderle a él! ¡Y de buscarle algún perdón si es que lo que hizo con mamá lo puede tener! - Se defendió Saga, amparándose en la única verdad que tenía a mano, dispuesto a no omitirla más.- ¡Estoy tan jodido y perdido como te sientes tú! ¡Quizás más que tú! ¡Porqué tu aún puedes recuperar al "padre" que siempre deseaste tener, al que echaste en falta...a él! - Añadió señalando la terraza contigua, la que daba salida a la habitación que ahora ocupaba Defteros y también a la suya.- Y...y no te refrenes si tu alma siente que debe acercarse a él...No te culparé por ello...¿Cómo lo iba a poder hacer? Sé que en el fondo de tu corazón, una pequeña pizca de cariño guardaste para papá, lo sé aunque te cueste horrores aceptarlo...como también sé que tú hubieses sido más feliz si le hubieras tenido a él.
- Joder, Saga...¿y me lo sueltas así, como si nada? - Masculló Kanon con impotencia, sabiéndose en exceso vulnerable ante tanta verdad descubierta.
- Asumamos cada uno nuestros sentimientos, y no nos culpemos por ellos. No sigamos sus pasos, no nos odiemos entre nosotros...No nos lo merecemos, ni tú ni yo, pero lo que sí merecemos es la opción de elegir con quién nuestro corazón se siente más feliz. Yo reconozco que pude gozar de ello bastante tiempo, Kanon, aunque jamás el suficiente. Hazlo tú ahora si es lo que deseas...si ello te hace fuerte.
Kanon desvió la mirada, inspiró profundamente e insertó aún más las manos en los bolsillos, asimilando poco a poco la realidad expuesta por Saga.- Ignoro si podré...desde ayer estoy en una constante lucha entre el querer y el poder...Huyó. Desapareció con ella y nunca más supimos de sus vidas...Es como si se hubieran olvidado por completo de nosotros. Estos hechos no definen las cualidades de un santo precisamente. Fue un condenado cobarde. Fue un miserable ruin...
Saga pausó las ganas de replicarle con energía. Tomó aire y tiempo, y cuando se supo sereno continuó exteriorizando los demonios que durante años también les habían consumido a ambos.- Como yo. Y como tú...Como todos, Kanon. No hace falta que nos remontemos demasiados meses atrás para vernos actuando en un escenario que no cambió mucho el decorado del que vivieron ellos. Cometimos errores casi calcados, pero estamos superándolos. Nos hemos perdonado, y quizás algún día les podamos llegar a comprender...a los tres; a papá...a mamá...a él...
Kanon alzó la mirada apagada. Se forzó a mantener la de Saga y dejó escapar una observación que se le antojaba tan absurda como dolorosa.- Tú tampoco puedes pronunciar su nombre...
- Se me atasca en la garganta. No sé cómo llamarle, cómo dirigirme a él...Tienes razón, no puedo.- Admitió Saga con sencillez, acompañándose de un leve encogimiento de hombros.
Kanon negó en silencio con la cabeza. Agachó el rostro y enfocó su mirada en las baldosas de la terraza, las cuáles fueron barridas instintivamente por uno de sus pies. Algo quería decir. Algo deseaba compartir con Saga aunque no hallara el modo menos torpe de hacerlo, y el mayor lo sabía. Le conocía tan bien como las mismas palmas de sus manos, así que aguardó paciente hasta que la voz de Kanon decidió emerger de nuevo. Falta de fuerzas y vestida de una tremenda timidez.
- Ayer, cuando estuvimos a solas...me surgió llamarle "Def"...- Admitió al fin, sin poder aún alzar la mirada.- Luego me sentí tonto y avergonzado, aún no sé por qué.
- De críos es como le nombrabas siempre...- Puntualizó Saga, que ya hacía rato que se había olvidado del frío viento que les abrigaba.
Kanon se frotó por inercia la nariz con una de sus manos, respirando intensamente para prevenir una oleada de emoción que no deseaba.- ¿Te acuerdas de ello? - Preguntó con curiosidad casi infantil, mirando ahora sí los ojos de Saga.
- Sí, claro que me acuerdo...
- ¿Cómo podemos tener memoria de esos años tan tempranos? No recuerdo cosas que sucedieron tiempo después, pero en cambio, escenas de entonces, de cuando tú y yo éramos unos jodidos mocos, las recuerdo nítidas y claras...Aunque hasta ayer no quise reconocérmelo.
- La memoria es una señorita muy caprichosa, selectiva y misteriosa...- Sentenció Saga, agarrándose al brazo de Kanon con intención de reconfortarle.- Venga, entremos...que acabaremos congelados, y un resfriado es algo que ahora no nos conviene en absoluto ni a ti ni a mí.
El Fiscal no demoró más en buscar el cálido confort que reinaba en el salón, y Kanon sólo demoró unos segundos en seguirle dentro de sus dominios.
- Me voy a acabar de vestir bien y en cuando tú estés listo, nos vamos.- Informó Saga antes de internarse en su cuarto con el propósito de dar tiempo a su gemelo en caso que lo necesitara.- Camus fue a entrevistarse con Hypnos y quiero saber qué extrajo de esa locura. Quizás con suerte nos de algún aliento nuevo de cara al juicio. Búscame en mi habitación, no te molestaré si deseas hablar con él...
Dicho ésto Saga desapareció, y al momento Kanon se vio arrojado por una fuerza invisible a toquetear la puerta del cuarto de invitados, hallándose expuesto ante la añorada presencia paternal que siempre eligió su alma.
- Kanon...- Defteros abrió más la puerta que no había estado cerrada del todo, pero Kanon retrocedió de inmediato hacia el salón, mudo y deseando verse seguido en su incerticumbre e indecisión de actos.
- Supongo que nos has escuchado, ¿no? - Dijo al fin al notar que Defteros había realizado parte de sus deseos, permaneciendo de espaldas mientras fingía ojear los apuntes que Saga aún tenía medio esparcidos por la mesa.- Y no me mientas por cortesía. Me conozco esta casa, y aunque lujosa, las paredes y los ventanales son chismosos. Como en todas...
- Sí, Kanon, y lo siento, no he podido evitar ser partícipe de vuestra conversación.
- Culpa nuestra también. A veces Saga y yo nos hablamos echando voces...No nos peleamos, únicamente nos hablamos fuerte...
- No pasa nada...
La situación se presentaba extraña e incómoda para ambos. Kanon fingía desinterés. Y Defteros esperaba todo lo contrario.
- Aquí estarás bien los días que decidas quedarte antes de ir en busca de nuestra madre y volver.- Soltó Kanon, tragándose la cobardía que hasta el momento le había impedido verter su mirada sobre Defteros.- Saga no lo sé, pero Shaka será un buen anfitrión para ti. Es un chico serio y a veces algo soso en insulso, pero tiene buen corazón. Ama a Saga, así que por narices que es un buen tipo, y armado con una paciencia casi infinita.- Dijo sin saber muy bien por qué.- Me hubiera gustado poder ofrecerte mi apartamento, pero no dispongo de una habitación extra...- Se excusó seguidamente, como si se sintiera culpable de no poder hacer más.
- No importa, Kanon. Está bien así, de verdad. Aprecio enormemente el esfuerzo que estáis haciendo los dos.- Kanon desvió la mirada y se mordió el labio inferior, aguantándose un odioso ataque de flaqueza.- No pensé jamás que tú te hubieses sentido tan próximo a mí...- Dijo Defteros, acercándose hacia su sobrino menor, y dejando claro que en efecto no había habido parte de la conversación que no hubiera llegado a sus oídos, también prestos para ello.
- Pues ahora ya lo sabes. Joder...qué ridículo me siento ahora mismo.
Ninguno de los dos dijo nada más. Se cruzaron las miradas por error, y se desviaron con celeridad. Ambos querían dar un paso al frente, pero ninguno hallaba el valor necesario para poder hacerse el fuerte. Y así se sucedieron unos segundos que se dilataron en el tiempo, que les incomodaron aún más y que se zanjaron con una pregunta que traicionó a Defteros y desarmó por completo a un esquivo Kanon.
- ¿Puedo abrazarte?
- Ya lo hiciste ayer.
- Entonces ven aquí.
Defteros no se lo pensó más. Y Kanon se dejó hacer, aún sin corresponder el gesto tal y como sí hizo la noche anterior.
- Ésto se siente muy raro...- El abatido abogado masculló estas palabras sobre el hombro de Defteros mientras sus brazos se debatían en unirse al momento o seguir haciendo honor a un estúpido arrebato de orgullo que ya comenzaba a sobrar.
- Quizás no te lo creas, pero yo necesito hacerlo. Contigo, y con Saga también...- Asumió Defteros, cerrando los ojos al tiempo que estrechaba más el lazo que sus brazos extendían alrededor de los hombros de Kanon, y respirando con liberación al sentir un tímido contacto abarcar su espalda.
- Joder, joder, joder...ésto es infantil, estúpido e hilarante...- El orgullo del menor seguía queriendo hacerse ver, pero el tono ácido y altivo ya hacía rato que había abandonado el color de su voz.
- Shhh...
Kanon suspiró contra ese hombro que le recibía el alma sin juicio y sin reproche y fue entonces cuando sintió que su corazón de desnudaba por completo y sin pudor.- Aún no te comprendo, pero yo te perdono. No puedo no hacerlo, Def...
Derrochada esta sentida confesión, el intenso abrazo fue roto de forma unilateral por Kanon, y sus pasos le alejaron de Defteros con torpeza. Conectar sus miradas se presentó como una misión imposible en ese instante, y reclamar la presencia de Saga fue la salvación a una escena en la que se había hablado demasiado sin derrochar excesivas palabras.
- Saga, cuando quieras nos vamos.- Informó Kanon tocando a la puerta del dormitorio de su gemelo después de carraspear para aclararse la emoción.
El Fiscal no demoró en salir, vestido de forma casual aunque siempre elegante, y con el cabello mejor atusado que como lo lucía su hermano.- ¿Todo bien? - Inquirió con preocupación al reparar en el aguado brillo que Kanon no dejaba escapar de su mirada.
El abogado sencillamente asintió sin mediar palabra y regresó sus pasos hacia el salón, dónde Defteros seguía de pie, todavía incómodo y sintiéndose un poco fuera de lugar. Sus miradas ahora sí que se cruzaron un instante, y la tímida media sonrisa que pudo esbozar Kanon logró plasmar otra de similar en el rostro de un hombre al que la vida le había robado tal simplicidad.
- Nos vamos.- Informó Saga, aún sabiéndose esclavo de una pretendida frialdad e indiferencia que en él tardarían algo más en desaparecer.- Al mediodía nadie vendrá a comer aquí, pero por la noche supongo que sí, de modo que tienes todo el piso a tu entera disposición.- Prosiguió mientras iba recogiendo todos los papeles garabateados que le acompañaban en su profesional proceder.
- Pues si no es molestia y me lo permitís...- Defteros se forzó a hacerse escuchar, proponiendo algo que dejó sorprendidos a los dos sobrinos por igual.- ...Y como agradecimiento por todo lo que estáis haciendo por mí pese al pasado que nos lastimó, me gustaría que pudiéramos cenar todos juntos. Yo me ocuparé de todo, y me haría muy feliz poder conocer también a tu amigo, Kanon...- Ambos gemelos se miraron perplejos, sin saber muy bien qué responder, pero Defteros ya lo había decidido por todos.- Por favor...Necesito hacer algo para vosotros...
Saga reflexionó durante unos escuetos instantes, aceptando la propuesta aunque todavía con ciertas reservas.- De acuerdo. Me parece bien...
- Perfecto. Gracias por condecerme este pequeño atrevimiento, Saga...- Insisitó Defteros, necesitando llegar a entablar un nivel de conexión más afectivo con el gemelo que se presentaba más adulto en actitud, y también mucho más frío.
- No me las des. Como dije, mientras estés aquí, esta casa es tu casa...y dicho ésto...- El Fiscal se dirigió hacia el recibidor de la entrada, dónde abrió un cajón del mueble y extrajo un manojo de llaves de recambio que pendían de un llavero con forma de elefante hindú.-...Las llaves de casa. Ésta es la del portal de abajo, y estas dos son las de aquí.- Defteros tomó las llaves viéndose asaltado por otra sonrisa que no esperaba sufrir y fue entonces cuando le pareció que Saga también estiraba fugazmente los labios en un intento fallido que había querido corresponderle.- Y nada...Ésto es todo. Nos vamos. Hasta luego.
Saga agarró su abrigo y alentó a Kanon a salir primero mientras él comprobaba que no se olvidaba nada.
- Adiós, chicos...- Pronunció Defteros, notando el vacío que quedaba en el piso cerniéndose sobre él.
Kanon y Saga abandoraron el piso sin hablarse entre ellos. Ambos todavía estaban procesando un cóctel de emociones de difícil digestión, y curiosamente deseaban con la misma secreta intensidad llegar lo antes posible a la reunión con Camus y centrar sus mentes en el presente.
Un presente que seguía acechando, y que extinguía los días con implacable celeridad.
#Continuará#
¡Muchas gracias Krista e Inia!
Sé que anuncié que en este capítulo se retomaría el hilo principal, pero será en el siguiente, ahora sí que sí ^^. Mis disculpas por ello :).
¡Gracias y saludos a todos los lectores!
Si alguien tuviese curiosidad en saber cómo podría transcurrir la cena "familiar", estaré encantada que me lo hagáis saber, ya que es algo que tengo rondándome la mente, pero no es imprescindible para la trama, de modo que iría a los "Complementos...".
