Capitulo 20
Despertar
Aunque lo había visto venir, no quitaba que le sintiera como una puñalada por la espalda. Esperaba que Samantha le echara una mano con su problema. Primero sintió tristeza. Luego pasó a estar frustrado y enfadado.
WG: pero por que sam!?
WG: yo confiaba en ti!
WG: como has podido!?
TC: A ver, tengo mis razones.
TC: Primero: no puedo levantarme de la cama.
TC: Tengo una herida profunda en el torso, ¿recuerdas?
WG: ah... claro...
TC: Segundo: el dispositivo portátil tiene una versión de SBURB; pero no me permite configurar el cliente.
TC: Haga lo que haga, no puedo cambiar de cliente.
TC: Y tercero: mi médico me dijo que sería inútil.
TC: El juego solo permite tener un cliente por persona.
TC: Y ya tengo uno.
WG: entiendo... u_u
TC: Lo lamento, de veras.
Todo el optimismo que inyectó Lilly al garete. Tenían un meteorito por encima de sus cabezas, y la única con quien podía confiar en ese momento no podía ayudarla. Sentía que debía de hacer sus últimos votos por Pesterchum antes que las vías del metro los sepulte en una avalancha.
WG: no, no... no hace falta que te disculpes
WG: me lo merezco despues de todo
WG: por idiota
WG: ahora tendre que morir
WG: les he fallado a todos...
WG: lo siento papa
WG: lo siento lilly
WG: lo siento helen
TC: Hm...
WG: y zu, y leon, y brutus, y joe, y thera, y agatha...
WG: melody no
WG: que se pudra
WG: y sobre todo, lo siento mucho sam
WG: he cometido un error dejando que kevin entre a ese juego
WG: me debes de odiar ahora mismo...
TC: Eeeeeeh...
TC: No. Claro que eres un poco imbécil por dejar pasar a ese macarra...
WG: auch
TC: Pero no puedo odiarte por eso.
TC: Ahora, ya que hemos aclarado las cosas, tendríamos que buscar otra manera de entrar.
TC: U otro servidor.
TC: Más colaborador, al ser posible.
WG: pero no puedo pasar el juego!
WG: si provoco latencia otra vez, me van a quitar internet, estoy seguro!
WG: Y NO PUEDO PERMITIR ESO!
TC: Hm.
TC: De acuerdo.
TC: El problema es grande.
WG: aparte, no tengo tiempo
WG: un meteorito gigante se dirige hacia aqui...
WG: parece la luna de majora's mask en llamas
WG: creo... que ya estoy muerto despues de todo
WG: ha ha
WG: al menos ya me despedi de todos
WG: snif... :'(
Aunque sollozó en pantalla, William no lloró frente el monitor; todo y que le tentaba hacerlo. Empezaban a humedecerle las córneas cuando pensaba lo corta que fue su vida.
No quería morir. Se negaba que se había escondido solo para perecer de toda manera. Quería creer que aún había un modo de escapar de ese funesto destino. ¿Pero cómo?
Un solo mensaje bastó para que volviera a creer en su salvación.
TC: Will.
TC: Tienes otros contactos aparte de mi, ¿verdad?
WG: bueno... ._.
WG: tengo a unos cuantos colegas de la infancia...
WG: OH!
WG: NO ME DIGAS
WG: piensas enviar los archivos a otro para que me salve?
TC: Sí.
WG: QUE PAULATENA TE BENDIGA, ERES UN GENIO! ^O^
WG: ahora ate paso el contacto de pontarc
WG: el seguro que me ayuda!
TC: Espera, ¿pero ese no era el rubio que acompañaba a Kevin?
TC: Madre mía.
WG: nah, pero se fue porque era un gorila sin cerebro con el que no podia sacar ningun provecho o algo asi me dijo
WG: es buen chico, en verdad
WG: dira que es una escoria de persona, pero tambien me ayudo bastante hace unos años
TC: Es que es verdad. Es una escoria de persona.
TC: Y un engreído, además.
WG: pues explicame como quiso humillar a kevin en frente de todos los niños de la escuela despues de decirme que lo hacia por mi
TC: Ego. Puro y simple ego.
TC: Iba a por tus consolas, ¿recuerdas?
WG: ¡que va, si ya los tenia! ¡solo queria ver como jugaba!
TC: Quería que se los pasaras por él, entonces.
WG: si crees que eso fuera lo que le interesaba, te crees que no me invitaria a casa a comer canapes?
WG: y que me ayudara en los deberes de literatura sin intereses?
WG: como te lo explicas?
TC: ...
Como su de una invocación se tratara, su pseudónimo apareció en otra ventana con un texto añil.
-envyoftheMonarch [EM] empezó a molestar a windyGamer [WG] a las 8:23-
EM: Vaya, buenos días, pequeño saltamontes.
EM: ¿Cómo que te has conectado tan temprano?
EM: Espera, no me digas.
EM: Estás con tus vicios mundanos, ¿verdad?
WG: hablando del rey de roma...
TC: ¿Realmente puedo confiar en ese sujeto?
WG: que si, que si...
WG: quiza es un poco...
WG: como era la palabra?
WG: tocanarices?
WG: pero es buena gente, palabra
WG: le preguntare si me echa una mano
TC: Vas a perder el tiempo con él, William.
No hizo caso esa advertencia. Más tiempo perdía en tratar de convencerla de que era de fiar. Suponía que ella lo sabía de sobra.
WG: no!
WG: me los han quitado ):
EM: Me pregunto por qué...
WG: igualmente...
WG: llegas en un momento muy oportuno! :D
WG: aun tengo uno en mis manos y necesito jugarlo
EM: ¿No puedes jugarlo solo?
EM: Sabes que esas cosas para niñatos hiperactivos no son para moi.
WG: no son para niños! :C
WG: son para todos!
WG: y no, es un juego cooperativo :P
EM: Ay, Willy, Willy, Willy.
EM: Sabes lo que opino de estas cosas, ¿no?
EM: Te lo acabo de decir.
WG: pero realmente necesito jugarlo!
WG: es la única manera que tengo de salvarme
EM: Cuán grande es la desesperación que tienes, chaval.
EM: Queriendo jugar todo juego hasta el fin de los tiempos...
EM: ¿No crees que tu último deseo un tanto fútil?
No creía que estaba poniendo el dedo en la llaga. Sabía que lo decía por su desagrado a los videojuegos. Pero la cuestión era de vida o muerte ahora.
WG: no, no lo entiendes!
WG: ese juego nos ha condenado a todos!
EM: ¿Y por qué jugarlo? ¿No crees que, si yo entrara, las cosas empeorarían todavía más?
WG: como si fuera a empeorar!
WG: mira, ahora mismo viene un meteorito hacia mi...
WG: morire si no juego!
No había forma de que le creyera. Su escepticismo era muy firme al respecto.
EM: ¡Absurdo!
EM: ¿¡Cómo un videojuego puede traer condena!?
EM: Lo que sí trae el fin son las bombas que van a caer del cielo.
EM: Lamento ser yo el que te lo diga, querido; pero estás malgastando un tiempo precioso haciéndome esa petición.
WG: pero... pero le dije a sam qu
EM: Samantha está muerta. Asúmelo.
EM: ¿No leíste las noticias?
EM: ¡Oh, excusez moi!
EM: Me olvidé que estás aislado del mundo.
EM: Resulta que un meteorito destruyó las Islas Canarias.
EM: ¿No fue ahí donde se fue?
EM: ¿Cómo iría a sobrevivir a un choque de expansión? ¿O a un maremoto, en todo caso?
EM: Nadie puede.
EM: Es imposible que haya sobrevivido.
WG: uuuugh
WG: que irritante
WG: piensa que estas muerta
WG: y no quiere ayudarme
WG: le he explicado mi problema y no me cree D:
TC: Con que esas tenemos, ¿hm?
TC: Ya va siendo hora de que me pases su pester.
TC: Quizá así se calle.
WG: bien! :3
Sonrió. Cuando dijo que Samantha estaba muerta, sabía que se iba a tragar sus propias palabras. Seguramente en ese momento habría mencionado sobre la gran imaginación que tenía; o tal vez le recordaría la gran dejadez que conllevaba su hobby. Mas estaba callado. Demasiado ocupado hablando con Samantha, parecía ser.
Pronto hubo una contesta.
EM: Que ironía.
EM: Acabo de ser refutado desde el inframundo.
WG: ^w^
WG: lo sabiiiaa
EM: Y si ella está viva, supongo que me puedo creer cualquier cosa...
EM: Bien, bien... en media hora empezará esta fiesta.
EM: Pon atención para cuando ocurra.
EM: A todo esto, ¿cómo has estado?
WG: bueno, podria estar peor...
WG: oh! sabes lo que hizo kevin anoche!?
EM: ¿Qué te hizo esta vez?
WG: me utilizo para que jugara ese juego
WG: ME UTILIZO!
EM: ¿Aún hablas con ese burro?
EM: Pensaba que ya lo habías bloqueado.
WG: creeme que lo hice D:
WG: pero mi padre me dijo que jugara a ese juego urgencia
WG: y el tambien queria!
EM: A ti te gusta que te hagan daño, ¿verdad?
WG: no, no me gusta ._.
EM: Mentira.
EM: Vamos, ¿tanto cuesta ser honesto con uno mismo?
EM: Si tienes problemas mentales, admítelo. No me seas cobarde.
WG: dejemos ese tema aparte por favor
EM: Supongo que sabrás que negar la realidad es mucho más doloroso, ¿no?
EM: Quizá por eso estés negando la cruda verdad.
WG: para
EM: ¿Para seguir engañándote?
WG: te bloqueare a ti tambien!
EM: Oh.
EM: Pensaba que querías que te ayudara con ese juego.
No había manera. Una vez que Pontarc se ponía en ese plan, no iría a parar de malmeter con los supuestos problemas que no tenía. Era libre de decidir si sufrir o no, ¿verdad?
Claro que, si había algo que tenía razón, es que no podía parar de herirse. Aún se preguntaba por qué.
WG: ugh vale me gusta que me peguen, satisfecho?
EM: Lo dices para mi complacencia.
EM: No es suficiente.
EM: Bueno, reconocer esas cosas toma su tiempo. Será mejor que te deje en paz con eso.
WG: eso!
EM: En fin… tengo el servidor preparado.
WG: bien
WG: ahora ejecuto el cliente
WG: un momento
Regresó al fichero por donde estarían los ejecutables del juego. Solo debía de abrir el client y la pantalla volvería a mostrarse.
La terminal hizo acto de presencia. Una tecla y todo dependería de él ahora.
"AVISO: Algunas funciones del juego han sido modificadas. Estos cambios pueden producir que la sesión llegue a un punto muerto, corrompiendo completamente la partida.
¿Desea restablecer los valores por defecto? [Y/N]"
No sabía que significaba esto. ¿Modificaciones? ¿Partida que puede corromperse? ¿Cómo era eso? ¿Qué hizo su padre con ese juego?
WG: oye sam
TC: ¿Qué ocurre?
WG: a ti te pidio algo como reestablecer los valores por defecto del juego o algo asi?
TC: …
TC: No.
TC: Para nada.
WG: um…
WG: ahora no se si tengo que pulsar y o n…
TC: Quizá Kevin la haya liado.
TC: Bueno. Asumiremos los riesgos que tengamos que asumir.
TC: No puedes perder más tiempo.
WG: esta bien…
Ordenó a la terminal que hiciera lo que tuviera que hacer. Un torrente de mensajes invadió la ventana negra mientras este trataba de conectar con el ordenador de Pontarc.
Restableciendo base de datos…
Reparando daños…
Restableciendo permisos por defecto…
Comprobando estado de arcaicos…
Actualmente han sido importadas desde otra sesión. Estado: 11 latentes, 1 despierto.
ERROR: Se han encontrado entes desconocidas que afectan a la mecánica del juego. Su eliminación se llevará a cabo en cuanto los arcaicos se despierten.
Inicializando despertar…
Hecho.
Todo acorde al plan.
Los rezos que ofreció a los fantasmas del olvido habían dado sus frutos; más incluso que rindiendo culto a esos monstruos envueltos en viscosos tentáculos. Aquellos zorros fantasma eran realmente fieles a su propósito; incluso cuando se trataba de reducir a nada parte de las estructuras de su hermosa ciudad. La desesperación de haberlo perdido todo trajo a sus filas más peones para su lucha contra los eruditos del Orador. El pánico regaló a la reina los servicios de la vidente. Cierto era que debía esperar a su despertar; pero cueste lo que cueste, tendría a su disposición el futuro, y, consigo, la victoria absoluta. Jamás emergerá una repugnante rana de las entrañas de Skaia. Bajo ninguna circunstancia dejaría que existiera esa abominación.
Aún no sabía qué hacer con la alimaña que le acompañaba, sin embargo. Era pequeña y frágil, cierto era; pero no servía para nada y sabía que podía ser una influencia peligrosa si descubría de lo que era capaz.
Quizá acabar con ella sería lo más práctico, desde que tampoco veía cómo la podía ayudar… pero si la asesinaba, probablemente la vidente tenga más valor para rehusarse; quizá hasta se plantearía el suicidio como una forma de liberarse. Y eso sería un problema muy grave.
La reina apoyó su mejilla contra su puño, reflexiva. ¿Cómo podía aprovecharse de esa niña?
Estuvo reflexionando un buen rato buscando respuestas hasta que las puertas de la sala del trono se abrieron de golpe. Un pequeño dersitano con las ropas hechas harapos irrumpió en la sala jadeando y sudando la gota gorda.
Era Courtyard Droll, uno de sus cuatro agentes; el más infantil e incompetente de ellos. Aún se preguntaba por qué lo mantenía en un puesto tan alto.
No pudo evitar fruncir el ceño al verle entrar tan apurado. Inquirió una respuesta a voz viva. ¡¿Por qué no estaba en el mundo de los campanarios?! El inquieto sirviente informó de que hacia allí iba, evidentemente.
¿¡Y por qué había vuelto a ella!?, peguntó con impaciencia.
Uno de esos perros quería verla. Ah, y el muy condenado no se trajo un arma para cumplir su cometido.
Estúpido idiota. Tuvo que señalarle la porra que había en la cómoda mientras se tapaba el rostro con la otra mano. De paso dijo que ahora mismo iría a ver al zorro. Sin más, Courtyard Droll fue a tomar su nuevo garrote y se despidió cordialmente.
Ni siquiera sabía si era un verdadero dersitano con trastorno de personalidad o solo era un prospitano pintado de negro.
La reina se levantó de su trono y se puso la túnica para salir. Pasó como una transeúnte cualquiera, ocultando su corona de ébano bajo la sombra de la tela. Salió de la plaza real y se mezcló con la gente que trataba de recuperar sus cosas entre la ceniza. Nadie se daba cuenta de que la realeza estaba caminando justo a su lado. Después de todo, todos usaban las mismas ropas. Pasó por la Calle Mayor de la luna, y ascendió a unas largas escalinatas hasta llegar a un mirador. Los lustrosos adoquines morados y añiles del suelo dibujaban un vórtice de seis brazos inconexos. Y, frente la barandilla negra, uno de esos espectros enmascarados esperaba con las patas puestas en la tierra.
Luz lila que destacaba entre la oscuridad del Velo. Sus flamantes cuatro colas aguardaban flotando por el aire. Ella sabía que ante esos ojos rojos no podía mentir.
Hicieron parte de su trato. Ahora ella debía cumplir con su parte.
—Devuélvenos lo que nos pertenece o borraremos tu existencia.
No parecía importarles quién era. Sin más, hurgó en los bolsillos de su túnica y sacó una máscara blanca con seis marcas rojas, sin agujero alguno; ni para los ojos tenía. Aquel emisario del vacío tomó el artefacto con sus fauces, teniendo cuidado de no arrancarle un dedo a la reina.
—Tu deuda ha sido saldada. Nuestro señor podrá resurgir al fin.
Sí... siempre era un placer hacer negocios con aquellos dioses caprichosos venidos de la mismísima nada. Pero aún quería otro favor. Las fuerzas de Prospit estaban aumentando a medida que los héroes despertaban. La esperanza que albergaban en sus corazones aumentaba cada vez más y más. Si su armada contaba con algunos perros de caza, tal vez mermaría sus fuerzas.
Pero, siendo realista, no hay modo de poner a los zorros de su lado. A no ser que ofrezca su alma a cambio de su apoyo, no moverían ni una pata por ella. Dejó que se marchara tranquilamente con la máscara de su superior. Fue dejando una estela fatua por el vacío, hasta reducirse a un punto liláceo en la penumbra eterna.
El zorro cruzó fronteras ondulantes en ese abismo de chirridos y gruñidos ininteligibles, siendo atravesado una y otra vez por sus apéndices. Pero era como aire; ninguno de esos golpes lograban desviar al can de su destino.
Tras soportar los siseos de los Horroterrores y esos repugnantes tentáculos, finalmente llegó a su destino.
Sombras. Oscuridad. Nada. Vacío.
Se postró ante un ser que el ojo mortal no podía ver. Su opaca presencia se eclipsaba con toda la negrura del Anillo Lejano. Nada era y nada podía hacer. Siempre estuvo despierto y era consciente de lo que pasaba más allá de la hermética oscuridad. Nada podía ocultar a aquel arcano, y nada podía revelar. Pero sin una forma física, no podía tomar de nuevo lo que era suyo. Tan solo aquellos que creó a su imagen y semejanza se mantuvieron fieles a su mandato. Los ocupantes de ahora, los Horroterrores, tan solo le habían causado problemas.
Y ahora, aquello que le daba poder para intervenir en la materia física había vuelto a él.
El zorro luminiscente dejó a flote la máscara que llevaba consigo. Una de sus colas se ocupó de agarrarla.
"Al fin".
La enorme sombra empezó a expulsar ascuas lilas y negras virulentamente. Bajo la careta, una luz celeste se iba iluminando mientras empezaban a distinguirse un par de finas y delgadas patas. Al final, un aullido se escuchó por toda la nada.
Una estela fatua se expandió por el Anillo Lejano. Una ardiente estrella que desencadenó en gritos de agonía. Los molestos apéndices ardían y se retorcían intentando que no llegaran al cuerpo; pero por mucho que se esforzaran no pudieron evitar desaparecer sin dejar ni una sola ceniza. Una ruidosa pérdida que algunos habitantes de Derse tuvieron que pagar con algunos de sus sentidos; vista, oído, olfato, tacto o gusto; incluso todos.
Entre los clamores de los Horroterrores, algunos vieron como un enorme fulgor despejaba la efímera presencia de esos monstruos para mostrar las nueve colas que quemaban todo.
Cerca de Derse ya no había nada, salvo un temible espectro que evocaba el olvido.
