Capítulo 21: Infiltrados
El helicóptero avanzaba y Nick era nuestro piloto, como había supuesto, Watari había sido nuestro francotirador en esa ocasión y en ese momento se encontraba con Matt y conmigo en la cabina adjunta. Todo estaba en silencio y el viejo sólo se dedicaba a mirarnos, pude notar cómo su vista se había quedado pegada en Matt, derramando dudas y esperando que el pelirrojo a mi lado las contestara, pero al parecer Matt no entendía qué era lo que Watari deseaba preguntarle y para ser sincero, yo tampoco…
Sentía algo de dolor, pero en definitiva todo se me olvidaba, al sentir la mirada inquisitiva de mi viejo amigo sobre mí. Dudas y tal vez algo de desconcierto, se mostraban entre ceja y ceja del anciano con complejo de Yoda… Estoy muerto pensé, pues no reconocía esa mirada, a pesar de tener años conociendo a Watari…
Había una algo extraño en su mirada, sus oscuros ojos sólo demostraban desconcierto y sus intentos de descifrar nuestra situación, hasta que…
- Chicos… am… ¿Por… por qué están… semidesnudos?- Sí, efectivamente… QUISE MORIR. Maldita sea, no me había dado cuenta de eso antes, y para colmo estaba sentado demasiado cerca de Matt, quien en ese instante se puso notablemente rojo a lo que yo me alejaba un poco de él. Bingo, grité internamente, al escuchar la pregunta formarse, y fue en ese instante cuando vi mi precaria situación, estaba en ropa interior… por segunda vez en mi vida, mostraba más piel que ropa, frente a Mello y… Con el rabillo de mi ojo capté su cuerpo en la misma situación. Demonios, los colores se me subieron al rostro, mientras mi cerebro trataba de armar al menos una excusa decente.
- Am… Es que, W-Watari…- Dios, di algo, algo coherente, ¿Por qué siempre me pasa esto?... Matt, déjame decirte que NO estás ayudando mucho… rodé mis ojos con algo de hastío mientras los ojos de Watari se abrían en demasía y enarcaba sus grises cejas aún más desconcertado que antes. Maldición ya cambio la mirada, a esa mirada que mostraba, que no me creía o que las dudas crecían exponencialmente.- Yo... Mello y... puff...- continúe explicándome fallidamente cuando Mello intervino.
- Caímos de una jodida cascada y toda nuestra ropa se mojó, no quisimos morir de hipotermia, así que nos la quitamos, pero no sabíamos que esos desgraciados continuaban persiguiéndonos.- dije sin tomarme un segundo para respirar a lo que el viejo terminaba de asimilar las cosas y Matt asentía sin parar.Dios gracias, por eso estás antes que yo en la línea de sucesión… pensé mientras asentía, como esos perritos que decoran los autos y que todo lo que hacen es mover la cabeza de arriba abajo… Demonios… no sabía por qué diablos me sentía tan avergonzado, pero al menos le había explicado un poco las cosas a Watari, aún así en la cabina se sólo respiraba incomodidad y el silencio que se produjo, no ayudaba en nada.
Después de la explicación de Mello, todo quedo en silencio, solo produciéndose el horrible ruido de las hélices del helicóptero… Debo desviar la atención y sobre todo entender a qué nos enfrentamos...
- ¿A-a dónde vamos?- escuché preguntar a Matt. Wow, hizo algo conveniente.
- Nos dirigimos hacia el refugio a donde debían ir…-una molesta y aguda alarma resonó de pronto- en realidad, ya llegamos, prepárense para descender.- Matt y yo tomamos nuestras cosas y una vez que el vehículo tocó tierra bajamos de allí. Frente a nosotros había una cabaña similar a la anterior, y al parecer ya había alguien allí dentro, ya que las luces estaban encendidas.
Cuando bajamos del helicóptero, note que no éramos los únicos en casa, apreté con fuerza mi arma contra mi pecho y el temor recorrió mi cuerpo. No debo separarme de Mello...
Ni bien estuvimos en la entrada, Watari nos llevó a nuestra habitación en esa casa y nos pidió que tomáramos un baño y luego vallamos a la sala, ambos asentimos y parecía que nos diría algo más, pero su celular sonó de repente y el anciano se limitó a hacer una reverencia y cerrar la puerta, dejándonos solos una vez más.
Conocía a Watari desde hace algo de tiempo, el podía ser la persona más paciente del mundo, eso implicaba que sentía más urgencia por contestar una llamada que quedarse con sus dos protegidos recién rescatados… Mis pensamientos me envolvían cuando noté que Mello, demonios, él… dios… Suspiré casi inaudiblemente, al ver su piel blanca y suave sin ninguna protección. Unas ganas locas sentir la tibieza de su cuerpo contra el mío, me llenaron de pronto. Concéntrate Matt, solo concéntrate, imagínate cosas horribles, imagina que su piel no es tan suave, imagina que él no está en ropa interior, imagina que no es tan... tan… Oh, sólo imagina que no te gusta… deja de mirarlo!.. gritaba mi ya rota conciencia, pues no podía, no podía negarlo ya…él me gusta por un demonio…
Qué extraño… me dije mientras daba media vuelta y me metía al baño de inmediato para evitar palabras con Matt, que al parecer sólo se limitaba a mirarme de arriba abajo cada vez que podía y lo único que lograba era ponerme más incómodo de lo que ya estaba. Mierda, acabo de recordar una vez más que estoy en ropa interior…
- Entraré primero.- sentencié de mala gana... mientras abría el grifo de agua caliente y comenzaba a llenar la tina.
- E-está bien… como quieras.- respondió Matt evitando mirarme a los ojos y manteniéndose inmóvil frente a mí. Su voz grave y ronca, me sacó de mis sueños, diablos lo he vuelto a incomodar... pensé mientras golpeaba mi dura testa, con mi mano… Mejor lo dejo solo... Sin pensarlo dos veces, cerré la puerta y esperé a que el vapor nublara la pequeña habitación mientras yo comenzaba a relajarme como lo hacía en Wammy's y luego de asegurar la cerradura me quité la única prenda que llevaba para sumergirme en la tibieza del agua mientras las rápidas gotas de la ducha me daban una tranquilizante bienvenida.Esto de verdad me hacía falta… me dije luego de dejar escapar un suspiro algo audible para después hundir mi cabeza en la tina para comenzar a lavar mi cabello.
Tome asiento en mi cama y suspiré… esto va ser más difícil de lo que me imagine… Él me atrae demasiado, parezco un maldito imán… Escuché unos pasos, pequeños y tímidos, no podría ser otra persona que Watari.
Me levanté y ajuste mis ropa interior, sin ninguna razón aparente y esperé que mi amigo se detuviera en el umbral de nuestra habitación.
- Hola Matt.- me saludó el anciano y yo hice una reverencia.- Sé que no tienen ropa, así que traje un cambio para cada uno de ustedes.- Levantó el atuendo negro de Mello y me lo extendió.- Por favor entrégasela después que salga del baño y apresúrense tengo que comunicarles algo.- Watari terminó de hablar y yo me extrañé un poco, jamás me había pedido que me apresurara para o por algo, más preguntas se formaban en mi cabeza, mientras sostenía en mis manos la ropa de Mello… esto está raro.
Pasaron sólo unos minutos y yo estaba listo para largarme, por lo que detuve la lluvia de agua y con un paso hacia el costado, salí de allí y… esperen… DIABLOS, NO TENGO ROPA! Comencé a buscar por todos lados algo para cubrirme, hasta que al fin encontré algo en uno de los compartimientos de un pequeño armario cerca de la puerta. Esto será suficiente… CREO supuse sacando del lugar una toalla mediana algo corta y envolviéndomela en la cintura mientras rogaba a todos los santos que no se resbalase. Ay mierda… para colmo Matt está afuera pensé rodando mis ojos y sintiendo una extraña ola de vergüenza e incomodidad golpearme de pronto, pero ya no había nada que hacer, debía abrir la puerta No me quedaré a vivir aquí como un jodido imbécil y tampoco pediré ayuda…
Escuché como el agua dejaba de correr dentro del baño, seguramente Mello ya terminó de asearse, así que será mejor que le entregue esto, antes de que se enfade… Levanté mi mano para golpear la puerta y… Eso paso…
En el momento en el que giré el picaporte y atraje la puerta hacia mí, me encontré con Matt justo frente a mí preparado para golpear la madera, y avisarme algo quizá. No tiene caso que le pregunte a la nada por qué demonios esto me pasa a mí… De la impresión o el susto mis ojos se abrieron demás, pero lo peor no era eso, lo peor es que tenía a Mello frente a mí, con una pequeña toalla, cubriendo esa parte de su anatomía… Demonios, hoy moriré, pensé estúpidamente, incapaz de moverme, pues lo observaba detenidamente, Dios, es tan perfecto… Un aleteo extraño se sintió en mi estómago, junto a esas ganas de estar más y más cerca de él, se apoderaron de mí… Y como si fuera condenadamente poco, sentí que la toalla resbalaba de mi cintura descubriéndome unos centímetros, pero GRACIAS a uno de mis reflejos, la sostuve antes de asesinar mi orgullo para siempre. NOooo! Gritéinternamente al notar cómo la toalla de Mello se resbalaba de su lugar… Piensa en algo feo, piensa en algo feo… trataba con todas mis fuerzas de pensar en algo que me distrajera, pero no podía concentrarme en nada. Al menos deja de mirarlo, creerá que eres un pervertido oportunista, pensé así que me limité a mirar hacia todos lados… Matt estaba callado y al parecer no sabía hacia dónde mirar…
- Am… ¿Te mueves?- dije con tono sarcástico, haciendo un ademán con mi mano derecha para que despejara el camino de una buena vez, y él dio un paso al costado para que yo avance. Yo no sabía que decir, todo me parecía tan raro, me sentía avergonzado y condenadamente atraído hacia él… No sabía ni si quiera cómo comportarme, y era más que evidente que cuando eso pasaba, comenzaba a decir idioteces…
- P-perdón… yo, eh Watari… e-es que él…- ¿? -dijo… d-dijo que… ¡TOMA!- traía en una de sus manos un conjunto de ropa al parecer, y lo había encajado bajo uno de mis brazos en un momento indefinido, para luego meterse en el baño y cerrar la puerta rápidamente, dejándome afuera.
Cerré la puerta del baño y me recosté sobre el duro trozo de madera. Idiota, soy un maldito idiota... golpeaba débilmente mi cabeza contra la puerta, mientras me decía a mismo seguramente Mello creerá que soy una especie de pervertido o algo así… demonios, tendré suerte si al menos me vuelve hablar. Suspiré y llevé mis manos a mi rostro, necesito una ducha fría…
Abrí la toma del agua fría, me quité la ropa interior y sin pensarlo mucho me metí debajo de la lluvia. Las gotas de agua me golpeaban, y levanté mi rostro hacia ellas para que cayeran sobre mi frente, lo necesitaba, necesitaba este baño…
Me quedé estático por unos momentos sosteniendo las cosas y luego de segundos me dirigí hacia una de las camas para cambiarme. Minutos después, me encontraba vestido con una playera negra algo suelta y sin mangas, uno de mis jeans negros y Converses blancas y negras. Estaba secando mi cabello con la toalla, pero el aburrimiento no dejaba de molestarme, por lo que me puse de pié de la cama y saliendo de la habitación, me encaminé hacia las escaleras para bajarlas y encontrarme con Nick sentado en uno de los sofás, y Watari hablado con Dupond. ¿Qué diablos hace ella aquí? Me apresuré a bajar las escaleras y una vez que me vieron me acerqué aún más a ellos.
Cerré la ducha lentamente mientras pensaba tal vez sería bueno explicarle a Mello por qué me quedé como un idiota viéndolo, pero ¿Cómo podría explicar algo que yo mismo no puedo entender? Era muy extraño, era complicado, pero al mismo tiempo tan agradable, poder estar a su lado Dios tengo problemas, pensé cuando de repente escuche la voz de Mello, ya no estaba en la habitación… Maldición está en problemas…
Me coloqué mi ropa interior y salí del baño tomando lo demás para ponérmelo mientras salía de la habitación, tropezando y de vez en cuando cayendo enredado Soy un maldito torpe.
- ¿Qué hace esta mujer aquí?- pregunté con un tono algo alto. Watari, me miró, pero justo cuando estuvo listo para responderme, la monja lo interrumpió.
- No deberías hacer tanto ruido, la hermana Clare está descansando.- Clare… ¿CLARE? En el segundo en que escuché ese nombre por poco pierdo el control a lo que mis ojos recorrían frenéticamente toda la habitación buscando alguna… allí hay una puerta de habitación entreabierta pensé mirando hacia el cuarto junto a la cocina. Sin decir más, corrí hacia allí y lo primero que vi, fue a esa maldita zorra recostada en la cama tranquilamente, con un respirador artificial y sueros conectados a sus brazos. No tenía voz para gritarle todo lo que se merecía, no supe descifrar si Watari lo sabía, pero esa maldita había estado a punto de entregarnos a los cómplices del enano mugroso que había comenzado todo. Al instante Dupond y el anciano entraron en la habitación conmigo.
Bajé las escaleras a todas velocidad, tropezando, buscaba esos cabellos rubios, pero lo único que pude ver era una puerta entre abierta y… Su voz… Mello…
- ¿Qué demonios hace esta desgraciada aquí?- pregunté con ira dirigiendo mi más mortal mirada hacia Watari y la mujer que se encontraba su lado.
- Mello…- de repente noté que esa zorra abrió los ojos interrumpiendo mi interrogatorio y por poco me le lanzo encima.
- ¡TÚ!- Watari de un momento a otro me sostenía para que no me acercara ni un poco más a Delacroix y la asesinara definitivamente.
De repente escuché a Watari clamando por que el chico se calmara, ¿Qué demonios pasa?
- ¡MELLO TRANQUILÍZATE!- me gritaba Watari mientras yo luchaba por liberarme de su agarre, por poco lográndolo, a lo que Delacroix recobraba de a poco la conciencia. Sus ojos se habían abierto completamente y se clavaban en mí mientras ella se sentaba de a poco quitándose el respirador con dificultad y su mirada se humedecía a lo que comenzaba a temblar.
- ¡SUÉLTAME!- exclamé perdiendo completamente la paciencia, sólo a centímetros de la cama, pero algo sucedió… en el instante en que me escapé de los brazos de Watari y estuve a milímetros de esa mujer, sus brazos rodearon mi cintura y comenzó a llorar.
Llegué hasta la habitación justo a tiempo, para ver como el rubio se aproximaba a la mujer con el mayor instinto asesino… Mello no, pensé pero lo más increíble sucedió, ella lo abrazó y estalló en llanto, ¿Seré yo o esta bipolar está tocando a Mello?
- ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Por favor perdóname! ¡Juro que no quise hacer lo que hice! ¡Ellos la tenían! ¡Ellos iban a matarla y yo… yo no podía permitirlo!- estaba desconcertado, estaba tieso e inmóvil y no podía reaccionar a lo que pasaba y de repente, giré hacia el umbral de la entrada al cuarto encontrándome con Matt, con su atuendo usual y su rojizo cabello algo húmedo, parado allí con una expresión por demás sorprendida mientras la monja suplicaba perdón e intentaba tranquilizarse.
No sé cómo o cuando llegue a estar detrás de Mello, pero resulta que estaba batallando con la mujer para que lo soltara y no lo tocara. Las razones eran más que obvias, aunque un sentimiento para mi desconocido surgió de la nada.
No supe muy bien en qué momento había sucedido, pero Matt se encontraba detrás de mí intentando que esa mujer me suelte. Una vez que al fin me separó de ella, Dupond se acercó y la abrazó por un momento, trató de consolarla y que no se moviera demasiado por todas las heridas que tenía; uno de sus brazos estaba vendado, su hombro derecho también y su rostro tenía algunas marcas de cortes y golpes, por lo que vi. Yo permanecía tenso e intentando entender qué demonios sucedía, estaba tan abstraído que no me había dado cuenta de que los brazos de Matt aún rodeaban mi torso y podía sentir su respiración cerca de mi oído izquierdo, por lo que, de un extraño sobresalto, di un paso hacia adelante alejándome de él mientras mies mejillas comenzaban a arder.
Conocía esa expresión en el rostro de Mello, sabía que de un momento a otro explotaría, así que de manera inconsciente mis brazos rodearon su cintura y mi respiración más calmada, intentaba bajar su nivel de alerta.
Trataba de entender lo que sucedía, pero el temor y el desconcierto en mi crecía cada medio segundo, así que abrazaba a Mello con más fuerza, hasta que de un momento a otro, él me empujó un poco y se alejó de mí… de nuevo el vacio.
- Quiero que alguien me diga ahora qué diablos pasa.- demandé para distraerme a lo que Watari se acercaba a mí como previniendo que mi ataque regrese. La orden del segundo sucesor al trono de L se escuchó y hasta yo necesitaba que me explicaran, cómo esta mujer había sobrevivido y para colmo de males, pedía perdón.
- Niño, deberías calmarte por un momento y regresar luego, la hermana Clare no está en condiciones de…-
- No, tienen derecho a saber por qué actué de esa manera, deben perdonarme.- dijo ella interrumpiendo a Dupond.- Es que… ellos tienen a mi hermana menor…- afirmó con la voz entrecortada.- Ella es superdotada, al igual que ustedes y fue secuestrada por ese niño… m-me dijeron que… que la única forma de que regresara conmigo era que le entregara a los sucesores de L… y-y tuve que hacerlo… o la asesinarían.- algo no cuadra, para eso hubiesen secuestrado al mugroso de Near y nos hubieran ahorrado la molestia.
Near, pensé, el seguramente correrá riesgo, miré a Watari inquisitivamente, pero él no cambió su expresión, como si estuviese esperando que la verdad terminara de salir a la luz por su cuenta.
- ¿Y por qué no fueron por Near también entonces?- pregunté con voz sombría.
- Dijeron que… que sólo querían a M, en realidad sólo los buscaban a ustedes… n-no entiendo nada más, no me lo dijeron, sólo sé que no querían a alguien que sea como L.- hizo una pausa para secar sus lágrimas.- D-de verdad lo siento… jamás quise que algo les sucediera… cada vez que los veía… m-me recordaban tanto a ella… No quise que nada malo les pase desde el principio y de verdad estoy arrepentida…- sus lágrimas comenzaron a fluir una vez más, pero no quise permanecer allí, simplemente di media vuelta y abandoné la habitación, Watari y Matt me siguieron al parecer y cerraron la puerta de la habitación dejando allí a Delacroix y a Dupond con ella para que la calmase.
Solo quieren a M, alguien como L, todo de repente comenzó a encajar, recordé cuando estuve en las catacumbas y el evidente interés del albino sobre Mello, algo no está bien, algo no cuadra, hay algo que no nos dicen.
- Mello, debes entender un poco la situación de la hermana Clare…-
- No necesito oír esto Watari...- dije para continuar mi camino hacia la habitación, la respuesta de Mello fue tajante y dejó en claro, lo que quería y lo que no. Yo exhalé pesadamente y le hice una seña a mi amigo, esperando que entendiera que no podía alejarme de Mello, pues ahora él era un blanco… supe que Matt me seguía, pero de repente, el celular del anciano resonó… escuché de nuevo ese sonido, una llamada al celular de Watari, demonios algo me dice que no están bien las cosas… algo extraño pasaba aún así, él no respondía a la llamada esta vez, y Matt y yo nos habíamos quedado estáticos allí, esperando a que conteste en caso de que sea L, pero él simplemente hizo una reverencia, se disculpó y se dirigió al patio trasero con rapidez, una vez que estuvo lo suficientemente lejos, el celular dejó de sonar. Llamadas privadas, la resurrección de la monja, esto esta raro, pensé cuando vi a Watari alejarse de nosotros y caminar hacia el patio trasero para contestar la llamada. Miré a Matt a los ojos y tomé su mano, oh diablos, conozco esa mirada, me dije sintiendo cómo Mello tomaba mi mano. Comencé a arrastrarlo hacia nuestra habitación si esta casa es igual a la otra, podremos oír algo desde la ventana que da al patio trasero pensé caminando con más velocidad. Subimos las escaleras y cuando llegamos al cuarto, cerré la puerta tras nosotros y aún con Matt de la mano me acerqué silenciosamente a la ventana. Era extraño lo que sucedía, pero más extraña era la actitud de Mello… No quería espiar a mi amigo y pensé que todo esto era una mala idea, pero lo peor, era que mi conciencia decía, que tal vez era el momento de explicarle que ahora él era el blanco. Llene mis pulmones de aire y como un susurro dije…
- Mello…- en el momento en que intentó hablar, me acerqué peligrosamente a él y con una de mis manos cubrí sus labios para intentar oír lo que decía Watari. No pude hablar, cuando vi cómo Mello se acercaba a mí y colocaba una de sus manos sobres mis labios, tragué grueso y un escalofrió recorrió mi espalda, ya conoce mi punto débil… me limité a escuchar y a tratar de entender lo que pasaba.
- No, no lo saben aún…- ¿Habla de nosotros? ¿Qué es lo que no sabemos? - No, pero no es muy seguro hablar aquí… sí, lo siento… Adiós, cuídate.- la llamada finalizó y cuando escuché a Watari entrando nuevamente a la casa, dejé respirar a Matt.Estaba desconcentrado, pues aun tenía a Mello muy cerca y su mano sobre mis labios, en ese momento juro que no era capaz ni de recordar mi nombre, pero aun así pude recordar el suyo.
- M-Mello…-
- Matt, necesito que hagas algo.- interrumpí. Debo hacer que coopere de alguna forma… necesitaba saber qué le pasaba a Watari ¿Pero qué sucede si se niega?... maquiné algo preocupado, Extorsión… sonreí para mis adentros. ¿Hacer algo? me pregunté sin saber de qué se trataba el pedido y de cierta forma preocupado por lo que pasaría, pues Mello tenía esa expresión en su rostro, esa típica cara que pone cuando va hacer algo que seguramente no me terminará gustando. Aun así asentí, y traté de enfocarme de nuevo en la situación, pero de pronto me di cuenta que no había entendido muy bien la conversación de Watari.
- ¿De qué hablaba Watari?- me preguntó algo confundido.
- Eso justamente quiero saber y tú lo averiguarás.- afirmé sentándome en mi cama a lo que el pelirrojo me seguía y se sentaba a mi lado. ¿Estás hablando conmigo? soy un inútil y lo sabes, solo sirvo para carne de cañón y para fumar como una chimenea… maldición.
- ¿Yo?- pregunté viendo a los lados, por si acaso había alguien más útil en la habitación.
- Exacto, tú tienes una mejor relación con el viejo, además al parecer hablaba de algo importante… hablaba con L.- dije sonriendo maléficamente. Momento, momento… Escuchamos la misma conversación y a mí no me pareció que fuera L, sin contar que mi relación con Watari, podía considerarse tan cálida como un iceberg… él hablaba yo guardaba silencio, jamás me atreví a buscarlo a él para conversar.
- ¿Cómo quieres que lo averigüe? Además ¿Cómo sabes que hablaba con L?- Dios, si tan sólo prestara más atención a los detalles…
- Matt, eres lento… ¿Has oído alguna vez a Watari hablando por celular?- pregunté comenzando a balancear mis piernas sosteniéndome con mis manos detrás de mí y llevando mis ojos a los de Matt mientras mi sonrisa se incrementaba. Tiene esa sonrisa, oh por dios esto no está bien… de todas formas sus preguntas estaban cargadas de una lógica apabullante.
- Am… S-supongo…- respondió él algo nervioso.
- No sé si lo hayas notado pero él es algo frío con las demás personas, hasta con Roger… digo, es educado, pero no amable.- Me acerqué a Matt lo suficiente como para susurrar cerca de su oído, como en un secreto. Sentí como el aliento tibio de Mello rosaba con mi oído, era extraño y atemorizante cuando entraba en la modalidad detective logrando me sonroje solo con ese mínimo contacto.- Además, el sólo le dice cosas como 'cuídate' a L.- me alejé un poco y noté que Matt estaba demasiado sonrojado e intentaba desviar la mirada. Gah, demonios, debo pensar más en mi forma de actuar con él… Era lógico, como ya había pensado Watari es un iceberg y la única persona, de la cual habla con cierto agrado y hasta cariño era con L, pero a pesar de eso, tenía mis dudas o es el efecto de Mello sobre mí.
- ¿S-sí?-
- Mhm… Hay algo que L considera que no debemos saber, pero yo creo que es algo importante y aquí entras tú.- empujé suavemente su pecho con mi índice y sonreí otra vez, pero luego cambié de expresión a una más seria. Su dedo se dirigió a mi pecho y lo seguí con la mirada, cuando sentí como se materializaba un leve empujón, era una orden y yo debía acatarla, aunque no me agradara mucho- Ve a hablarle y pregúntale qué diablos pasa.-
- P-pero Mello, yo… no sé cómo…- tartamudeé, pues era un hecho importante que era yo y que posiblemente tendría mejores resultados si mandara a un mimo hablar con el anciano.
- Sinceramente yo tampoco, ve y pídele cigarrillos o háblale de un libro o de un videojuego, ni idea… pero tenemos que saber que sucede, no estoy dispuesto a que nos… me tengan como marioneta y sin saber por qué diablos pasa lo que pasa.-
- Pero…- traté de refutar, de decir que no había nada interesante de qué hablar entre nosotros cuando vi a Mello ponerse de pie y tomarme por la camiseta.
Me puse de pié y lo tomé del cuello de la camiseta atrayéndolo hacia mí.- Ahora ve e intenta averiguar algo.- lo acerqué aún más a mí y clavé mis ojos en los suyos. ¿Qué trata de hacer? ¿Intimidarme? No es necesario, ponerse en ese plan,aunque debía admitir que nuestra cercanía, me estaba metiendo en un inusual trance y mis labios comenzaban a buscar los suyos… Su voz resonó por toda la habitación- Prométeme que me dirás TODO lo que te dijo, Matt.- susurré bastante cerca de sus labios, (¿extorsión?) esperando mi respuesta.Sus labios estaban tan cerca y quise… Quise... besarlo de nuevo.
- E-está bien…- Terminé por ceder, ¿Quién pude resistírsele? Maldición soy un débil…dijo él finalmente, para después pasar saliva con dificultada lo que yo lo liberaba y lo empujaba hacia la puerta.
- ¿Ahora?- pregunté inseguramente, además no quería alejarme de él en ese momento.
- Sip, suerte.- terminé por decir dejándolo fuera de la habitación y cerrando la puerta. Ahora sólo me queda esperar.
Bajé de las escaleras con dudas, en busca de Watari, mientras repetía preguntas básicas.
'¿Cómo está el clima?', '¿Está bueno para la pesca?', '¿Qué te parece Assasin Creed? Buen juego…' y después de esas preguntas soltaría '¿Qué demonios está pasando?' era un buen plan o al menos el único que tenia, pues no sabía de qué podría hablar con Watari ¿Calentamiento global? El agujero de la capa de ozono…- Maldición, estoy perdido… -murmuré cuando salí de la casa hacia el patio trasero de la misma
- Solo debes encontrarte.- escuché ese inconfundible tono. Watari estaba sentado en una pequeña silla en el patio, con sus manos apoyadas en su firme bastón, mientras veíamos caer la tarde.- Dime joven Matt, ¿Por qué estás perdido?- sus ojos nobles y profundos, me incitaban a confesarle la verdad, pero en cambio guardé un silencio sepulcral. Él suspiró y me ofreció una silla que estaba, justo a su derecha- Siéntate Matt, hazme compañía.- no lo medité, solo obedecí y tomé asiento en aquella silla, mientras sentía que en un instante sería juzgado.- Sabes, los años pasan, los niños crecen y yo me vuelvo un anciano.-
- Un anciano con muchas habilidades.- me atreví a decir, mientras mi maestro y casi mi padre hablaba con nostalgia.
- Durante mi vida, he visto muchas cosas y he aprendido a reconocer muchas otras, como miradas, acciones y hasta los tímidos contactos entre dos personas que sienten más que una fuerte amistad.- pronunció mi anciano amigo mientras yo me decía a mi mismo: bien Matt te han descubierto, eres un maldito imbécil evidente…- Dime Matt, ¿Por qué?- la pregunta estaba fuera de contexto y yo tuve que inventar una excusa en ese instante.
- Él está antes que yo en la línea de sucesión y mi deber es protegerlo y asegurar que pueda estar allí cuando L decida.- contesté agachando la cabeza.
- Ya veo joven Matt, me imagino que eso mismo sucedería si L hubiese tomado la decisión de transferirte al lado de Near, para el siguiente caso.- contestó mi amigo clavando sus ojos en mí. Yo me encogí de hombros y pensé que jamás sería lo mismo, que no podía estar lejos de Mello y con el simple hecho de imaginarlo la desesperación ya comenzaba invadirme como a un niño dependiente, pero debía ocultarlo, podría ser juzgado y separado de Mello y no quería eso.
- Supongo.- respondí sin mucho alarde.
- Los sentimientos humanos son interesantes, a pesar de ser niños genios, y de que muchos de ustedes tengan una forma peculiar de ver el mundo, sus sentimientos y emociones no cambian ¿Por qué, Matt?-
- Porque no podemos dejar de sentir, porque aunque sea confuso y poco correcto, nos negamos a dejar de sentir…- las palabras se atropellaban en mis labios y lentamente comencé a admitir lo que sentía, era más que atracción, era más que una ganas indescriptibles de besarlo, era la necesidad de protegerlo, de cuidarlo y si era necesario dar mi vida sin importar que no me lo agradecería, o que no me amara.
- Amor.- Watari completó lo que yo quería decir. Suspiró profundamente y me miró, yo no podía ver sus ojos, me sentía un poco avergonzado por fallarle, pues yo no quería ser un sucesor de L, solo quería estar con Mello.- El mismo sentimiento que se manifiesta en diversas formas, el mismo sentimiento que nos hace tomar decisiones.- Watari posó su mano en mi hombro y yo levanté la mirada, mi viejo amigo me sonrió y asintió, como si entendiera lo que me sucedía.- Le pediré a L que no te transfiera, que desde instante serás el compañero de Mello.- Sonreí y me sentí agradecido con él.- Ahora, me imagino que Mello te envió para que me preguntaras, cuál era el gran problema que me preocupa.- Yo abrí mis ojos de par en par y pasé saliva con algo de dificultad.- No soy un tonto, Matt- Lo vi de reojo- Wammy's no es la única casa para niños superdotados que fundé, de hecho hay tres más.- No daba crédito a lo que mis oídos captaban- Como te darás cuenta, los niños superdotados, son más comunes de lo que te imaginas. Habilidades especiales, IQ altos y necesidad de un hogar, son los requisitos mínimos para entrar a uno de estos orfanatos, de los cuales soy responsable.- agachó la cabeza y agregó con amargura- Infortunadamente, estas tres casas fueron tomadas por este pequeño y sus colaboradores, han mantenidos a los niños virtualmente secuestrados, mientras los preparan como una especie de ejercito. L y yo hemos enviado personal de alto perfil, para que restablezcan el orden en los orfanatos, pero no se ha podido satisfactoriamente y muchos de ellos han desaparecido. Los niños están a merced, de este pequeño y temo lo peor.- el problema se había vuelto más grande que el simple secuestro de unos viejos cardenales. Simple distracción, simple cortina de humo, tener ocupado a Mello mientras él albino tomaba el control de las casas de Wammy's… Pero una pregunta se formuló en mi cabeza, ni Mello ni yo sabíamos de la existencia de esto lugares, como este enano lo sabía. Las cosas se complicaban más y era necesario saber que sucedía.
- Watari.- llamé la atención de mi amigo- Mello y yo nos infiltraremos somos menos visibles y pasaremos como chicos nuevos.
- Es arriesgado, pues pueden reconocerlos.- respondió Watari.
- No si nos sabemos ocultar.- dije poniéndome de pie, para caminar hacia nuestra habitación y decirle a Mello lo que estaba sucediendo.
- Matt.- llamó Watari y yo me detuve para gírame hacia él.- Una última cosa, Mello es impulsivo, bastante incontrolable, pero si lo analizas fríamente, él no es así contigo, contigo es hasta amable y demasiado sobreprotector, si tienes dudas de que tal vez no seas correspondido, solo debes fijarte en los mínimos detalles y tratar de entender que lo que sientes es algo más que amistad y tal vez deberías decírselo.- Sus palabras me petrificaron, ¿Qué trata de decirme? Pero traté de ignorar todo y salí corriendo hacia la habitación donde Mello debía estar esperándome.
Me había quedado sólo una vez más y no pude hacer otra cosa además de comenzar a caminar impacientemente con la burda esperanza de que Matt regresara en quince minutos y me dijera todo lo que sucedía. No fue muy difícil persuadirlo me dije mientras una sonrisa se formaba sobre mis labios y recordaba el sonrojo que había aparecido en sus mejillas cuando lo acerqué demasiado a mí, pero en el momento en que la imagen regresó a mi mente, pensé en que esa hubiera sido una buena oportunidad para besarlo y (maldita sea) terminé sonrojándome también y peor. Para qué ocultarlo ya… de verdad quiero hacerlo, quiero sentir sus labios, quiero que… ¿Quiero que deje de verme como un amigo? No me había dado cuenta de que me había lanzado a la cama y que me encontraba observando al techo del cuarto con expresión perdida. Sé, que me gusta, creo entender lo que me pasa… pero aún no sé por qué rayos continúo negándolo en frente de él… ¿Por qué me cuesta tanto admitirlo de una vez? No lo entiendo… y de verdad no entendía nada, pero al parecer intentar bloquearlo no me servía de nada en lo absoluto, sólo lograba que la batalla interior se torne aún más compleja y más pesada para mi mente, todo era tan complicado, no sabía qué pensar ya, pero aún así continuaba tratando de descifrarlo de todas formas…
¿Qué habrá querido decir Watari? Estoy más confundido ahora. Era más que evidente, Mello me gustaba y había algo más profundo que eso, pero aun así, aunque estuviera muy claro lo que sentía no podía correr el riesgo de perder su amistad, por una confesión que tal vez no sea correspondida. Pero no puedo luchar contra esto, cada vez se hace más grande y más fuerte y yo me vuelvo más débil y más sumiso…
Recordaba mi sueño, el sueño en el que lo había besado y recordaba la manera tan realista en la que había sentido sus labios sobre los míos, el avión, los sonrojos, los chocolates, sus abrazos, su voz, sus ojos… esos hermosos ojos… Ya ni siquiera puedo evitar pensar en eso, me gustan sus ojos… Maldita sea, ya no hay forma de que me contradiga, no hay forma de que lo niegue… Estoy… estoy enamorado… diablos, estoy enamorado de Matt. Giré hacia uno de mis costados en la cama quedando son una de mis mejillas pegadas a la almohada.
- Debo estar loco… seguramente soy un maldito psicópata…- ¿Qué sucederá si él en realidad no siente lo mismo? me dije mirando hacia la nada y manteniéndome inmóvil por un tiempo. No supe en qué momento exacto, mis ojos se cerraron.
De un instante a otro me encontré en la puerta de nuestra habitación, confundido y temeroso, pues no sabía si podía controlar esto, tomé valor y el picaporte para girarlo y encontrarme con la oscuridad y a Mello recostado en su cama, mientras la luz de la luna lo iluminaba… Él es perfecto…
La puerta se había abierto tal como mis ojos al oír el sonido de las bisagras resonando sonoramente y anunciando la llegada de alguien a la habitación, estuve más que seguro de que era Matt, por lo que decidí dejar caer mis párpados por un tiempo más y fingir dormir. La puerta se cerró con cuidado y los sentí sus sigilosos pasos caminando hacia mí.
Como si se tratara de un extraño trance mis pies se movieron hacia él solo con la finalidad de verlo dormir, tan placido y calmado. Sólo quería entender todo y tratar de hacer lo mejor para ambos….
- Está dormido.- musitó quizá para sí caminando alrededor de la cama para pararse frente a mí. ¿Ahora qué? Pensé a lo que sentí el peso de su cuerpo presionándose a mi lado, hundiendo ínfimamente el colchón por la cautela que empleaba en la acción. Estoy confundido, pensé mientras me sentaba a su lado, si fuera más fácil, si pudiera decirte que es lo que siento, si pudiera entender lo que me había dicho Watari, juro que en este instante, todo mi mundo hubiese cambiado solo para ti. Se había sentado a mi lado y había hecho lo imposible por no despertarme. Por poco mis ojos se abren de nuevo, pero empleé todo mi autocontrol y me mantuve inmóvil, regulando mi respiración. Quisiera ser mas para, quisiera que me correspondas, que me dejes estar cerca, pero no entiendo tu actitud, no entiendo tu forma de ser, huyes de mi y te acercas tan rápido, que no logro entender y mucho menos comprender las señales que menciona Watari…Estiré mi mano y la acerqué su mejilla… De un momento a otro sentí una de sus manos posarse en mi mejilla izquierda, removiendo los cabellos encima de mi rostro con delicadeza.- ¿Qué habrá querido decir Watari?- temo perderte, pensé…su voz denotaba todas sus dudas y de paso, plantaba miles de ellas en mi mente, ¿Qué le dijo Watari? ¿Pudo hablar con él? ¿Por qué suena nervioso? ¿Por qué suena preocupado? Me removí un poco, pero continuaba con los ojos cerrados, aún así, Matt había huido de mi lado y se había recostado en su cama a lo que yo fingía que acababa de despertar, estirándome lentamente y bostezando con ganas. ¿Qué quiso decir?.
Volteé hacia él y enarqué una ceja.
- Regresaste.- pronuncié con la voz aún adormilada parpadeando para aclarar mi visión y al fin llevarla hacia él. Había sido tan breve el contacto y a la vez tan perfecto, yo solo… quería… ¿Y si se dio cuenta?, solo actúa natural…
- S-sí.- dije tartamudeando bien, eso es natural… pronunció haciendo notar el nerviosismo en su tono y sentándose en la cama para poder dirigir su mirada a la mía. Yo lo observaba con impaciencia también sentándome para quedar justo frente a él y comenzando a balancear mis piernas una vez más, pero lo único que él hizo fue sonrojarse profundamente y apartar la vista.¿Qué le sucede ahora?... Allí estaba de nuevo, esa actitud de niño bueno, de ángel perfecto. Trataba de ordenar mis ideas, pero su presencia me lo dificultaba. Sentí vergüenza y quise decirle tantas cosas, pero mis palabras no salían.
- Dime lo que Watari te dijo.- le pedí por las buenas inclinando un poco mi cabeza e intentando encontrar sus ojos. Escuché su voz como un susurro, pues estaba en otro planeta, en el planeta en que yo Mail Jeevas, era valiente y le confesaba en ese preciso instante lo que sentía, y luego de hacerlo me acercaba a él y lo besaba, para que el correspondiera a ese beso, no es tan mala idea…
- ¿Qué cosa?- preguntó abstraído.
- ¡Lo que te envié a averiguar, sobre las llamadas a L!- dije aún más ansioso y rondando mis ojos.- ¡Cristo! ¿En qué mundo estás Matt?- pregunté algo desconcertado por su manera de actuar. Mello gritó y en ese instante reaccioné y regresé a la Tierra, en donde un Mello me esperaba bastante molesto.
- Oh, lo siento… es que… pensaba en otra cosa…-
- Me di cuenta.- rodé mis ojos de nuevo.- Vamos, dime.- pedí con más impaciencia a lo que el pelirrojo se reacomodaba incómodamente en su lugar y se preparaba a comenzar a hablar de una buena vez.
- Bien, esto seguramente te sonará algo extraño… pero, hay… según lo que me dijo Watari, hay tres institutos más para superdotados fundados por él.- mis ojos se abrieron por completo y mi mandíbula por poco cae al jodido suelo. ¿Qué diablos?- Pero de esto sabemos sólo tú, yo, Watari claro, Roger y L.- ¿Entonces el pendejo desteñido aún no lo sabe? Pensé tratando de asimilar lo que Matt me decía, asintiendo con interés por seguir recibiendo información.- Este niño, el que inició todo esto, ha tomado las tres casas Wammy's.-
- ¿Qué dices?- pregunté retóricamente, completamente en shock por todo lo que me era confesado.
- Watari dice que aún no pueden identificar al niño, las casas y sus directivos fueron dominados por él y su equipo, pero al parecer, los estudiantes aún lo ignoran, ya que mantienen a todo el personal bajo su poder por medio de amenazas de asesinatos y cosas por el estilo.- relaté lo que me había dicho mi amigo de la forma más resumida posible.
- Pero supongo que hay una manera de que hagamos algo ¿No es así? Quizá él ya intentó algo para detenerlos, pero no dio resultado… de otra manera, nos lo habría hecho saber desde antes…- dije mientras poco a poco comenzaba a arar conclusiones en mi mente.
- Exacto, Watari envió infiltrados a las casas para quebrar sistemas o intentar recuperar el dominio, pero lamentablemente… ninguno de ellos salió con vida de las misiones.- explicó él bajando la mirada un poco. Y allí venia lo que seguramente, provocaría la ira de Mello, no sabía cómo decirlo así que me limite a soltar la bomba de la forma más sutil posible- Y yo… am… yo le propuse algo…- continuó algo nervioso por lo que diría quizá, pero yo no estaba dispuesto a esperar por mucho tiempo hasta que se decida a hablar.
- ¿Es malo acaso? ¡Dime!- exigí con aire demandante. Su exclamación me asustó un poco pero me obligó a tomar valor para decirle la verdad de una buena vez.
- Propuse que esta vez… nosotros seamos los infiltrados.- mis cejas se arquearon de inmediato, pero no pude evitar considerar la idea… Suena extrañamente bien.- Pensé que nosotros juntos, seríamos mejores que un equipo de adultos, además pasaremos desapercibidos completamente y…-
- Y no será necesario que nos ganemos la confianza de nadie.- completé la frase poniéndome de pie.- Debemos ir a hablar con Watari y preparar las cosas para infiltrarnos en una de las casa lo antes posible, bebemos alivianar las cargas cuanto antes.- Una vez más lo tomé de la mano y lo conduje hacia la puerta conmigo vaya excusa para tomar su mano… Vaya lo tomó bastante bien, pensé que me sacaría los ojos o algo así... su mano tomaba la mía con fuerza, y yo no podía negar que ese contacto me hacía sentir más que feliz, pero había algo que me preocupaba. Yo había propuesto que Mello fuese a la propia línea de fuego teniéndome a mí como única protección… soy un imbécil, seguro L no lo aprobará,quiere a Mello demasiado como para dejarlo pasar por esta…
- ¿Crees que L lo apruebe?- preguntó él algo inseguro.
- Nos apoyará si lo hacemos bien desde el comienzo, no te preocupes.- bajamos hacia la estancia de la casa, allí mismo se encontraba Watari, tecleando en una de las laptops, algo abstraído, con una taza de café al lado, al oírnos llegar, volteó lentamente y nos sonrió.
- Por lo que veo ya te enteraste de la situación Mello. ¿Cómo te sientes al respecto?- preguntó el anciano volteando hacia nosotros en su silla giratoria.
- Claro que me enteré y estoy de acuerdo con el plan de la infiltración.- dije decidido, soltando a Matt y tomando asiento en uno de los pequeños sofás frente a él. Bien ya termino la utilidad de Matt, ahora pasemos a modalidad 'ignorémoslo', ¿Por qué me duele tanto? Tomé asiento y bajé la mirada.
- Pues me parece muy bien que así sea, acabo de enviarle la solicitud de permis al parecer, piensa que sería lo más conveniente.- dijo mientras tomaba tu café y le daba un sorbo con tranquilidad.- El primer lugar a donde deberán ir, será a la casa que se encuentra en este mismo país, L me enviará la información y los detalles en un momento y serán transferido allí lo más pronto posible. Sus indicaciones les serán comunicadas una vez que logren entrar a la institución.- continúo pronunciando con la voz algo ronca.- Pero hay un pequeño problema…-
- Corremos el riesgo de ser descubiertos por características físicas…- murmuré pensativo, posando uno de mis codos en mi rodilla derecha y recargando mi rostro allí. No sé muy bien por qué tengo esta sensación de que me arrepentiré si digo esto- ¿Saben algo? Deberíamos modificar un poco nuestras apariencias, de ese modo sería mucho más fácil.- propuse mirando hacia la nada e inmediatamente me retracté de lo que acababa de decir. Watari asintió aprobando la idea. Y aquí viene de nuevo el pálpito de que me arrepentiré de hacer dicho lo que dije… Watari y Mello hablaban, mientras yo me mantenía a un lado de esa extraña conversación, pero cuando escuché lo del cambio de características físicas, algo me llamó la atención y recordé la primera vez que vi a Mello. Eso sería interesante, tal vez si… él podría, ¿Por qué no? seguramente me matará… bueno allí voy…
- E-en primer lugar… sería demasiado sospechoso que ingresen dos chicos, luego de lo que sucedió…- murmuró Matt mirando hacia otro lado y pasando sus dedos entre sus cabellos. ¿Qué carajos acaba de decir?
- Espera ¿Qué insinúas?- pregunté unas octavas más arriba de lo debido.
- Q-que… por favor no te lo tomes a mal, pero… deberías… d-deberías vestirte como… c-como una chica.- ok ya lo dije, ahora necesito cavar un hoyo y meterme allí para que no me mate… necesito una pala… musitó el pelirrojo comenzando a buscar un lugar en dónde demonios esconderse.
- ¡¿Qué rayos insinúas Matt?- exclamé poniéndome de pie precipitadamente.
- Mello, cálmate, en realidad no es una mala idea.- agregó Watari con un gesto pensativo posado en sus arrugadas facciones.Watari no me ayudes, quería que fuese un comentario aislado, ahora Mello me degollará vivo!
- ¡¿Qué diablos, Watari? ¡¿Por qué demonios debo ser yo la chica?- mi tono de voz se levantó.
- Bien, es bastante evidente, deberías pensarlo mejor Mello, es lo más conveniente para el plan.- Necesito ocultarme… un lugar para ocultarme…
- ¡WATARI! A ver ¿Por qué no te disfrazas de Near mejor Matt? ¡Podemos tirarte lavandina encima y ya! ¡Me niego a ser el único aquí que deba ser avergonzado así!- externé exasperado. Bueno eso no sería una mala idea, aunque eso de la lavandina, bien….
- Eso no será muy necesario Mello, lo único que debería hacer Matt es oscurecer un poco su cabello y ambos sólo tendrían que cambiar sus atuendos, tú en este caso por uno más femenino.-MIERDA! Mierda, mierda, mierda, MIERDA!- Matt sólo deberá deshacerse de sus googles.- Abrí mis ojos demás, ¿Sin googles? Ok, esto es basura, no puedo estar sin mis googles. ¡HA! Quiero verte ahora Matt! Sus ojos en ese momento se mantenían enormes bajo las lentes naranjas que llevaba sobre los ojos. Esto será una basura… Diablos, pero no me arrepiento.
