21

Cansado y sin sueño, se levanto para escribirle una carta a Candy contándole todo los que estaba pasado. Mientras escribía ponía en orden sus pensamientos, era verdad tratar de obligar a su tía que la aceptara, fue un acto de disgusto que al final solo la dañaría a ella y tal vez hasta podría perderla, en lo referente a ella perdía su buen juicio.

Durante el desayuno la expresión de la señora Elroy era de verdadera molestia, tanto George como Albert pensaron que había escuchado la conversación de la noche anterior. Archie llego tarde al desayuno aun tenía el cabello húmedo.

–¿Dónde pasaste la noche? –. La pregunta permitió que la tensión de Albert disminuyera.

– Con mis padres, en su hotel.

–Acabo de recibir un recado de los señores Britter, están muy molestos. ¿Serias tan amable de explicarme el porqué de tu proceder sin haber tomado en cuenta a tu familia? ¿Sabes donde quedara nuestro nombre? En dos meses será la presentación de William de manera formal y se te ocurre hacer un escándalo.

– Yo no hice ningún escándalo, solo rompí mi noviazgo, los que están haciendo el escándalo son los Britter.

– ¡No lo permitiré! Esta familia es un desastre desde que tú William, te empeñaste en insertar a esa "niña" a la familia, solo ha traído desgracias, hubiera deseado que muriera en lugar que Anthony, debí de haberla mandado a México antes que te enteraras–. Dirigiéndose a Albert–. Te lo advierto tu traes a tu ramera a esta casa y le voy hacer la vida miserable, por que nadie me quita de la cabeza que fue tu mujer y no desde que estuviste enfermo sino desde antes–. Le hirvió la sangre, y no supo bien lo que contesto.

– Si, si es mi mujer y regresara como mi esposa, pero tía no te preocupes no viviríamos cerca de ti–. El comentario cayo como balde de agua fría a todos los presentes, confirmando las sospechas y llenando de remordimiento a Albert. ¿Por qué lo había dicho? Y sobre todo como se lo diría. Desde esa misma tarde mando gente a cuidar discretamente el hogar de Ponny, le aterraba que pudiera hacer su tía después de su indiscreción.

No podía concentrarse solo miraba los documentos pero por mas que leia no comprendía.

– ¿Qué te digo?

– Empezando que soy un idiota, eche todo a perder, complique la situación y que al parecer no he dejado de ser ese chico irreflexivo que se escapaba de los colegios y vivía escondido en su propia casa.

– No debiste de haber caído en el juego de la señora Elroy y vez que tengo razón no es buena idea juntarlas. ¿Por qué me mentiste cuando te pregunte si habías estado ya con la señorita Candy? – ya no podía hacer nada, quien los conocía lo pensaba y el confirmándolo estaba perdido, no contesto solo se encogió de hombros y continuo revisando los papeles.

El día paso entre juntas y documentos que firmar. No salió de comer no tenía hambre el remordimiento lo calaba que no se percató de que Archie entro a su oficina.

– Me prometiste que la habías respetado–. Un fuerte dolor de estomago lo invadió–. En la mañana estaba muy molesto, pero se que la quieres y en dos semanas se van a casar, ella es como mi hermana y no me gustaría que la tía la dañe o la haga sentir mal, como siempre lo ha hecho, sácala por un tiempo del hogar de Ponny, escóndela lo que resta del tiempo–. Tenia razón pero primero hablaría con ella. Trabajo arduamente para que al dia siguiente partiera a ver a Candy debían hablar personalmente.

Por la tarde la reunión en casa de los Britter fue tensa, exigían una explicación del rompimiento. Archie suplicaba que no tocaran el tema de su antiguo amor por Candy, mucho menos delante de sus padres y su tía por lo que decidió tomar una medida extrema con la que se metería en un gran lio.

– El principal motivo por el cual no puedo continuar con la relación con Annie es que… estoy interesado en otra persona–. Tanto sus padres como su tía no esperaban esa contestación–. Annie comenzó a llorar, se cumplió su mas grande sus temores continuaba amándola–. Me he enamorado de una compañera de la universidad–. No era del todo mentira Lucy Larsson era hija de un abogado muy reconocido de Chicago había hecho buena amistad con ella y siempre lo hacia reir, estudiaban juntos en la biblioteca, sus compañeros ya le habían comentado que a ella le gustaba, en palabras de Larry "esta que se muere por ti" y no le era desagradable. Nadie podía creer lo que acababa de confesar–. Por educación, no puedo dar más detalles–. Se dio por terminado el noviazgo.

Camino a la mansión su madre no dejaba de preguntar quien era la muchacha, los ojos inquisitivos de su tía no se le quitaban de encima, no había creído ni una sola palabra suponía que esa "niña" también había tenido algo que ver. – Se llama Lucy Larsson, es de buena familia, de eso no te puedes preocupar tía, espero que la puedan conocer pronto.

– Por el buen nombre de la familia no debes comenzar inmediatamente un noviazgo con ella, si es lo que quieres–. Eso lo tranquilizo–. No te pueden ver saliendo con nadie, en por lo menos un mes o mes y medio entendiste.

Cuando Albert y George llegaron por la noche a la mansión solo el silencio reinaba, el mayordomo les comento que los señores Cornwell ya se habían retirado a su hotel y que tanto la señora como el joven estaban en sus habitaciones. Solos en comedor.

– Tu familia va a enfermarme de los nervios. ¿Mañana si te vas a ir a Lakewood?

– Claro, tengo que hablar con Candy.

– No estaría mal que te acompañara el joven Archie, no le ha de ver ido bien todo está muy callado. – No lo creo, además tengo que hablar solo con ella.