Capitulo 40: Que corra el aire…
-Deja de quejarte Jacob y ayúdame- Alice hablaba entre risitas-.
-Estas loca chupasangre, mira que colgar casi un kilometro de luces e intentar provocar un incendio forestal con tantas velas- la voz de Jacob sonaba un poco enojada pero divertida-.
Se los escuchaba desde afuera cerca del ventanal de mi habitación, me removí entre las sabanas de mi cama despertándome lentamente, sentí unos fríos brazos entre las sabanas que me atrapaban de la cintura y me acercaban lentamente en un abrazo contra su pecho.
-Buenos días amor- la tersa voz de Edward fue como una caricia para mi oídos- ¿Cómo a dormido la futura señora Cullen?
Deje que sus brazos me tomaran y me presionaran contra su pecho, me estire hasta llegar a sus labios enredando mis dedos en su cabello, el aliento gélido del suspiro que le provoque me recorrió el rostro haciéndome sonreír.
-De lo mejor, en los brazos de mi futuro ¿Señor Swan?- nuestras risas se mezclaron entre otros pequeños besos-, te amo Edward.
-Y yo a ti- me susurro mirándome a los ojos y con una de sus manos acariciándome la mejilla, incline mi rostro al hueco de su mano mientras le daba otro dulce beso-.
Su mano suavemente se deslizo de mi mejilla hasta mi nunca para presionarme ligeramente sobre sus labios, nuestro beso poco a poco fue aumentando en intensidad, su dulzura alimentaba la pasión que nos embargaba. Me aventure a morder con cuidado su labio inferior mientras tomaba un poco de aire para recuperar el aliento, se estremeció haciéndome girar para quedar recostada en la cama mientras de un tirón me despojaba de las sabanas que me arropaban y quedaba con el fino vestido celeste que aun llevaba puesto de anoche y me había regalado Alice. Se inclino sobre mí presionando su cuerpo sobre el mío mientras sus labios recorrían mi cuello. Comencé a marearme, una especie de vértigo y adrenalina se apoderaron de mi haciendo que tomara su rostro entre mis manos y lo llevara de mi haciendo que tomara su rostro entre mis manos y lo llevara a mis labios con necesidad, con desesperación. Nuestras miradas se encontraran, veía deseo en sus ojos mientras en mi un fuego desconocido me recorría hasta llegar a mi rostro, sentía mis mejillas arder. Me apegue mas a su marmóreo cuerpo, su frio contacto era como una descarga eléctrica al chocar con mi calor, empecé a recorrer su espalda con mis manos mientras tomaba puñados de tela de su camisa para subirla y llegar a su piel.
Toc toc. El sonido de algo dar golpecitos en el vidrio de mi ventanal nos desconcentro, Edward tenso sus brazos a mis costados alejándose rápido, lo veía tan aturdido y desorientado como yo, su respiración era muy irregular.
-Que corra el aire- sonó la vocecilla de Alice disimuladamente mientras se alejaba del ventanal y enseguida escuchaba lo lejos como un rastrillo trabajando- Oh mira Jacob allí llegan Eleazar y Jane.
Fulmine l techo con la mirada, Edward se incorporo y sentó en la cama mientras estiraba su camisa que poco había yo logrado subir. Recordé cuando en un momento de anoche me había dicho que pronto mi abuelo no podría interrumpirnos inoportunamente y estaría en sus brazos, se me escapo una risita ante la realidad de sus palabras. Alice nos había avisado de su llegada evitándonos una situación embarazosa ¿pero acaso mi futura cuñada y mejor amigo licántropo con sus súper sentidos no nos estarías escuchando? Me senté en la cama de golpe haciendo que me mareara un poco y dicho sea de paso me sintiera sumamente avergonzada. Edward me rodeo al instante en un abrazo cariñoso y protector.
-Tendré que hacerle un regalo a Alice, viene siendo muy atenta con nosotros- sonrió ampliamente y me daba un pequeño beso en el cuello-.
-¿Nos escuchaban?
-Alice es…discreta diría yo, tantos siglos junto a Emmet y Rosalie nos hace tolerantes créeme cuando digo que somos sutiles a pesar de todo lo que despiertas en mi – con sus dedos marcaba una caricia por mi cuello mientras me observaba estremecerme levemente. Se levanto de la cama con aquel garbo tan propio de sus movimientos.-Jacob decidió descolgar las luces de los arboles del bosque y tomar un poco de distancia.
-Que me digas eso no lo hace menos vergonzoso de todas maneras Edward- susurre sonrosada y levantándome también, su expresión se torno pensativa-. ¿Que sucede?
-Vallamos afuera Alice quiere pedirte algo, esta inquieta por saber tu respuesta y hasta un poco frustrada de no poder prever que le dirás.
-¿No lo puede ver?- lo mire sorprendida sacándome del hilo de mis pensamientos que se preguntaban que cosa loca me pediría Alice-.
-Es un efecto que le causa Jacob cuando esta cerca, no puede ver nada incluso unas horas después de que él se va.
-Que extraño- intente imaginar como se sentiría Alice con su don anulado, supongo viviendo al corriente presente como yo, eso no tiene nada de malo además es solo por unas horas-.
Edward permaneció en silencio envuelto en sus cavilaciones mientras yo me interne al cuarto de baño. La ducha y ropa más sencilla como mis jeans y una remera gris de algodón me renovaron y dejaron cómoda. Antes de salir afuera junto con Edward de la mano, tome una manzana como desayuno rápido y ligero.
-¿Bella!- grito Alice corriendo y dando saltitos hasta llegar a mi, nos abrazamos con ganas- ¿Qué feliz me hace tenerme como futura cuñada!¡Al fin tomaron las decisiones!
-Hay Alice gracias por los regalos de anoche, fue maravilloso, gracias- le di otro abrazo y un beso en la mejilla, ella sonreía radiante. Vi a Jacob caminar a nuestra dirección desde los arboles, Jane estaba sentada en la galería junto a mi abuelo, ambos nos sonreían pero la mirada de mi abuelo, su emoción me hacia querer ir pronto junto a él-.
-Que bueno que te haya gustado Bella porque hay algo que quiero pedirte,
-¿Qué cosa?- pregunte sin mirarla. Jacob se acercaba sonriéndome, me adelante más en el parque a su encuentro. Me sentía tan bien esta mañana que también corrí al encuentro de mi amigo-.
-Felicidades Bells- Jacob me abrazo elevándome un poco del suelo y haciéndome girar. No podía ser todo más perfecto, mi mejor amigo, un licántropo, estaba feliz porque me desposara con el amor de mi vida, un vampiro y pronto me uniera en más de un sentido junto a él eternamente-. Todo esto es muy freak pero realmente me alego por ti y respeto el encuentro de dos almas gemelas.
-Jake no sabes lo especial que es para mí que estés feliz por mí, te quiero mucho- me devolvió al suelo luego de nuestro abrazo, note como se quedaba mirando fijamente a Jane con aquel brillo en los ojos, yo sola no había encontrado lo que buscaba, el amor vencía cualquier tipo de tratado, hacia magia a mi alrededor-. Y también quiero que te arriesgues y hagas la diferencia señor Alpha- susurre cerca de su oído aunque Edward y Alice seguro llegaron a escuchar, se sorprendió y volvió la mirada hacia mi, ambos sabíamos lo que significaba jane, le infundí valor y me devolvió una sonrisa cómplice-.
-¡Bella! Por favor- Alice fruncía levemente el seño parada donde la había dejado. Fui muy distraída-.
-Ohh lo lamento- me acerque a ella, Edward la miraba divertido- ¿Qué cosa Alice?
-¿Puedo organizar la boda? Di que si Bella, prometo no exagerar, será todo perfecto, hare casi a tus indicaciones y preferencias, por favor Bella ¡Por favor!- un brillo especial acompañaron a esos ojos llenos de suplica, hasta su vocecilla te envolvía con ese anhelo suyo. Lo que nos regalo anoche había sido único, solo ella podía hacer algo así. Mire a Edward quien giro los ojos para luego mirar con dulzura a su hermana-.
-Si Alice, si.
-Ah!- grito enloquecida y me abrazo de nuevo, luego a Edward. Daba saltitos en todas direcciones ya parecía poseída, escuche el bufido de Jake mientras se alejaba con muchas herramientas al cobertizo sacudiendo la cabeza con una sonrisa-. Gracias, gracias, gracias!
-Alice cálmate parece que te va a dar algo- la voz de mi abuelo sonaba tranquila, aquella cualidad tan propia de el-.
Se acerba al jardín desde la galería sonriéndonos. Se paro frente a mí con mil emociones en sus ojos, atisbe una nota de nostalgia en él, su dulce sonrisa me lleno de calidez, nada podía cambiar el amor, la protección y contención de mi abuelo.
-Mi niña. Me estrecho en sus brazos, un nudo en mi garganta comenzó a aparecer- siempre serás mi pequeña Isabella, no podría dejarte ir con alguien mas digno de ti, te quiero mucho cielo.
-Yo también te quiero abuelo- me limpie una lagrima de la mejilla mientras volvía a mirarlo- si no fuera por ti….
-Sh sh sh nada de eso mi niña tu sabes lo que te trajo aquí, encontraste tus respuestas, encontraste el sueño-me limpio otra lagrima con sus dedos-. Tengo algo que darte Bella.
-Abuelo ya me has dado todo… no es necesario…
-Ya vuelo, no digas nada Bella- se desvaneció hacia dentro de la casa, Edward se adelanto hacia mi y me envolvió en sus brazos-.
-Y díganme cuando será el día debo programar mi agenda y echar manos a la obra- Alice de apariencia tan ligera tomaba una gran pila de luces y se dirigía hacia el cobertizo a guardarlas mientras preguntaba como quien no quiere la cosa-.
-Que te parece cuando termine el cuatrimestre de la Universidad- aquel dorado se intensifico, la emoción de Edward era mi emoción-. Es tan solo un mes pero si quieres más tiempo…
-NO, no , no ,no- selle sus labios con un beso- un mes me parece perfecto, mas tiempo no podría esperar, te amo y ya quiero ser tu esposa. Además así es suficiente para hablar con mis padres y que jane siga por aquí, por cierto ¿Donde esta? Hace un momento estaba allí sentada en la galería.
-¿Valla!- la voz de Edward sonó sorprendida así como su rostro, miraba por donde Alice había ido al cobertizo hace un segundo- el Alpha si te hizo caso rápido, Alice se llevara una sorpresa.
No entendía nada ¿Dónde estaba jane? ¿Que Jake que cosa?¿ Alice sorprendida?, estaba por hacer mis preguntas a Edward cuando mi abuelo apareció en la galería con una gran aja con aspecto de haber estado guardada un tiempo, me sonrió expectante mientras caminada de regreso hasta la casa desde el parque, Edward estaba sumido en sus pensamientos y se quedo en el parque, parecía entretenido en eso.
-¿Que es abuelo?- me acerque a la caja y la abrí con cuidado, me quede en silencio, no podía creer lo que tenia frente a mi-.
-Tu abuela hubiera querido que lo tengas- dijo mi abuelo-.
Ya lo había visto en los álbumes de fotos de mi abuelo. El satén blanco, los detalles en organza, el bordado en hilos de seda y delicadas perlas formando rosas y jazmines era único, una obra de arte en completo equilibrio sin importar el tiempo. Acaricie la suavidad, el significado palpable del amor en su simbolismo más puro, el vestido de novia de mi abuela Carmen.
-No se que decir abuelo- mi voz tembló de emoción-.
-No digas nada cariño, es tuyo- mi abuelo tomo mi mano- no se si siga a la moda, tal vez Alice te ayude a rediseñarlo…
-Así es como lo quiero, sin cambios, es perfecto- agradecí que Edward se quedara en el parque y no viera mi vestido de novia, teníamos que seguir las tradiciones a modo correcto-.
-¡Que corra el aire!-Alice apareció de la nada corriendo y gritando, eso nos sobresalto a mi abuelo y a mi. Edward comenzaba a reírse a carcajadas-.
-Hoy si que estas con tino Alice- Edward reía sin parar-.
-No te burles Edward a eso si que no estoy acostumbrada, no me espera verlo de repente y mis sentidos siguen siendo los que un vampiro normal- Alice arrugaba la nariz-.
-¡Que ocurre? – exigió mi abuelo y yo mientras nos acercamos a ellos-.
-Se besaban- la voz de Alice se hizo aguda recordando lo que vio, me quede pasmada y me reí-.
-¿Quienes? – mi abuelo miro en dirección al cobertizo, puso los ojos como platos al darse cuanta quienes no estaban en este momento, se aclaro la garganta- Bueno Alice tu lo has dicho " que corra el aire", las bodas movilizan a todos profundamente y hasta rompen mitos.
Capitulo 41: El Collar (narra Victoria)
Espero que estos malditos lentes de contacto duren lo suficiente, ese estúpido humano me dio los mas obscuros garantizando su calidad pero no logro ver con claridad, es como si tuviera una lamina opaca sobre mis ojos. Al menos mis otros sentidos se optimizaron instintivamente cuando lo deje tirado tras el mostrador de su tienda, ese insignificante vendedor por lo menos sabía bien, un buen aperitivo antes de tomar este tentador y mediocre vuelo.
Mediocre porque estoy rodeada de estos humanos y tentador en de un sentido, por un lado me llevaría directo donde ese entrometido de Edward Cullen pagaría por meterse conmigo y ese viejo amigo suyo terminaría en el cementerio como debió haber ocurrido esa noche que lo encontré lloriqueando frente a la tumba de esa mujer.
Los hare pagar con mi propia justicia, me valen un cuerno esas reglas pomposas de la insulsa realeza de Volterra, a mi no me van a detener, los hare añicos como a ese idiota que quiso salvarse el pellejo al decirme donde encontrar a Cullen. Valiosos códigos rotos si tenían a un cobarde como ese en la guardia y aun así la rubia que interrumpió justo cuando estaba por arrancarle la cabeza a Aro grito chillando el nombre de ese idiota, su supuesto hermano, Alec. Una lastima que me interrumpiera, pero ya habrá otra oportunidad más certera, como esta que estoy buscando rumbo a Forks.
Y también tentador este viaje por aquella muchacha de pelo castaño sentada en la otra fila de asientos, me arde la garganta, un fuego abrazador, su sangre fluye y me llama hasta de una manera inapropiada. Aquí no puedo hacer nada, no si quiero que este avión descienda en destino sin estrellarse pero puedo asegurarme el festín apenas descienda.
A fingir ser encantadora…
-Disculpa me puedo sentar contigo es que mi acompañante ocupa mucho y se durmió – sonreí sutilmente al acercarme, apunte al viejo asqueroso que dormía desplomado en su asiento, realmente justo junto a mi, le hubiera partido el cuello con gusto también-.
-Ja ja claro que si, la verdad es un tedio viajar in compañía- se carcajeo ridículamente y corría su pequeño maletín del asiento de junto, genial una parlanchina q quien con placer silenciaria pronto-.
-Gracias- le sonreí amable y encantadora al sentarme junto a ella, todo en mi la atrae y la engaña haciéndola caer en mi trampa- por cierto me llamo Victoria, un gusto.
-Que lindo nombre Vicky yo me llamo Bree- ¿Vicky? ¡Como le permiten respirar si quiera!- ¿A dónde vas? ¿ A Forks o sigues escala a Canadá?
-Voy a Forks a visitar a unos familiares, una ocasión especial.
-Que coincidencia yo también voy a Forks- claro que si tonta humana, lo escuche cuando lo repetías como loro a cada aeromoza que llamabas-, pero por trabajo, una entrega de hecho.
-¿Así? ¿De que trabajas Bree?
-En una aseguradora de joyas, estoy encargada de hacer un envío personal- donde tiene cordura esta voluble niña, nunca le dijeron que no hablara con extraños y menos comentar que trae joyería encima, bueno al menos me va a quedar un premio después-.
-¿De verdad? Yo trabaje un tiempo para Cartier, otra coincidencia ¿que tipo de joya llevas?- al fin note un poco de inseguridad, la manera e que se sonrojo absurdamente fue como una daga en mi garganta, pero duro poco su leve juicio-.
-Un collar encantador y valioso en todo sentido, es una reliquia familias, debo entregarla para que la use una novia en su boda ¡Espera! Si tienes familia en Forks se seguro los conoces.
-Como se llaman Bree, tal vez los conozca- ¿Cuánto mas tendría que fingir por un bocadillo? Ya me molesta demasiado esto-.
-Es para…a ver- saco de su maletín el estuche que seguro contenía aquel collar, percibía el aroma a plata y el sonido entre metal y piedras chocar, varias piedras, de seguro brillantes invaluables a cargo de esta humana. Arriba del estuche una pequeña etiqueta- es para la familia Cullen, el hijo menor se va a casar con la nieta de un amigo muy allegado según me informaron.
-¿Quiénes?- susurre sorprendida, perdí la compostura y hasta se noto en mi rostro la sorpresa, Bree me miro extrañada-.
-Se casan Edward Cullen e Isabella Swan ¿los conoces o no Vicky?
- Ehh si lo conozco a él- trate de sonar lo mas normal, tenia mi venganza en mis manos- con Edward nos conocemos hace años, de seguro esa es la ocasión especial porque mi familia me llamo…hace tiempo perdí contacto con los Cullen, se mudaban seguido… ¿me permites ver el collar Bree?
-Emm…si no hay problema, una experta de Cartier- esa risita ridícula otra vez, le devolví una mueca lo más posiblemente humana y amable-.
El collar yacía en su estuche brillante y frio, unos gruesos eslabones de plata lustrada y en cada uno diferentes dijes, diamantes blancos esculpidos y encastrados en diferentes diseños, rosas, corazones, símbolos de algún valor personal. Exageradamente cargado de valor en varios sentidos como había dicho Bree y se le sumaba otro significado, uno mío, una reformulación en mis planes.
-Es precioso, los cortes de cada cristal y diamante, invaluable en verdad- cerré el estuche y observe nuevamente la etiqueta-.
"Entrega a: Flia. Cullen, Edward Cullen, Washington, Forks, Primera 210, Kilometro 41."
Que bien, lo tengo en mis manos, ya te tengo Edward, tú y tu asqueroso amigo superviviente las vana a pagar y que mejor que tu frágil prometida. Va a ser una deliciosa pena y aun más entretenido porque los voy a ver sufrir por ella antes de despacharlos.
Estregue el estuche a la chica, había sacado la lotería, hoy Bree viviría, arraigaría mi sed con el viejo dormido en mi asiento, ella tiene un encargo que cumplir y además en su ignorancia me hizo un gran favor.
Ese collar llegaría destino, pero solo reposara en el cuerpo sin vida de Isabella Swan.
continuará... se acerca el final...
besos y abrazos enormes para mis lectoras, gracias por elegir este humilde fick ^.^
Marissa xoxo
