Aquí tenéis el siguiente capítulo, esperamos que lo disfrutéis mucho... y nada, mil gracias por los comentarios y por los ánimos, nos encanta leerlos y ver qué opináis. Ahora a disfrutar la lectura!


Capítulo 21

Mientras caminaban hacia la habitación, la cara de Cersei apareció en la mente de Regina. Hacía muchas semanas que no veía a su novia, y no era que la echara mucho de menos, pero sabía que tarde o temprano aparecía y le haría las típicas preguntas que solía hacerle. "¿Con quién has estado en mi ausencia?". La sinceridad era una de las claves en su relación abierta, ambas eran muy sexuales y sabían que necesitaban un cuerpo caliente al que arrimarse de vez en cuando. Por eso, teniendo en cuenta los viajes largos y continuos de Cersei, hacía años que habían acordado que podrían acostarse con otras personas. Siempre y cuando se lo contaran a la otra.

Y así había sido durante todo el tiempo en su relación... hasta la llegada de Emma. No había tenido sexo con la joven, y ese era justamente el problema, si simplemente hubiera sido una más con la que Regina se hubiera acostado, seguro se lo hubiera comentado a Cersei entre copas y risas. Pero no, desde el principio, Emma había sido mucho más, habían tenido una conexión más allá de lo físico y eso ya no era parte del acuerdo con su novia. Eso era algo que dudaba que pudiera contarle, y mucho menos entre copas y risas.

Zarandeó su cabeza intentando quitarse esos pensamientos de la mente y se fijó en que ya habían llegado a la puerta de su habitación.

-Es esta- sacó la llave que le habían dado en recepción y abrió.

La cara de ambas al ver el interior, fue digno de fotografiar.

-Hay sólo una cama...- dijo Emma, que hasta ahora había permanecido callada -¿Estás segura de que es aquí?-

Regina se fijó de nuevo en el número de la puerta.

-Eso parece...- hizo una pausa y miró a la rubia -Puedo ir a cambiarla si quieres- se quedó esperando a ver qué decía. Obviamente ella prefería esa, pero después de su último encuentro, no estaba segura de que Emma quisiera estar tan cerca de ella.

-No creo que tengan más... además no quiero dormir en otra sola- entraron y dejaron sus cosas sobre una mesa -Parece que la cama es algo pequeña... lo tendré en cuenta para cuando elija la universidad definitiva- sonrió intentando no mostrar su nerviosismo. Para nada esperaba acabar el día durmiendo con la otra mujer en una cama diminuta.

Regina sonrió y empezó a ponerse cómoda. Se quitó la chaqueta del traje que llevaba y los tacones. Luego bajó su falda y se quitó la camisa quedándose con una camiseta interior y un tanga. Ya había estado así con Emma anteriormente y aunque no pretendía incomodarla sonrió para sí misma pensando en que seguro las hormonas de la rubia estarían dando volteretas en su interior.

-Si te resulta incómodo puedes decirme Emma...-

La rubia la había observado mientras se quitaba la ropa, conociéndola no sabía si lo había hecho a propósito, pero había sido una de las cosas más sexy que había visto en su vida.

-Está todo bien... ya hemos compartido cama de todas formas- intentó disimular el rubor de sus mejillas y sus nervios. Empezó a quitarse las botas e intentó seguir mirando hacia el suelo.

Regina la miró con dulzura, se acercó sentándose a su lado y puso un dedo en su barbilla haciendo que la mirase a la cara.

-Sólo vamos a dormir- acarició su rostro suavemente -No tienes que sentirte presionada de nada- sonrió y se acercó a besarle muy dulce -Anda, ponte cómoda-

Emma le devolvió la sonrisa y se quitó los vaqueros y la cazadora, quedándose con su típica nadadora blanca. Una vez así, fue corriendo a meterse bajo las sábanas.

Regina la miró casi riendo y se metió también en la cama, era tan pequeña que apenas cabían las dos. Se puso de lado mirándola.

-Señorita Swan, ¿esta es su estrategia para llevarme a la cama?-

-Creo que es la tuya, porque tú conseguiste el cuarto- rio y puso su mano sobre la cintura de la morena.

Se quedaron en silencio mirándose mientras Regina subía su mano al rostro de la joven y le acariciaba con dulzura.

-Creo que nunca me he parado a decirte lo muchísimo que me encantas- la profesora hablaba bajito, sus caras estaban muy cerca así que no hacía falta elevar mucho la voz para que la oyese -Nunca imaginé estar con alguien como tú, y no me refiero a la edad, sino con alguien con tu personalidad, tu frescura, tu alegría, tu inocencia...- sonreía ampliamente, hablar de ella la llenaba de felicidad -Te has convertido en la parte favorita de mi vida-

A Emma se le dibujó una sonrisa de tonta. Nadie le había dicho algo tan bonito nunca y viniendo de Regina le gustaba todavía más.

-Tú también eres la parte favorita de mi vida... y todavía no puedo entender cómo te gusta alguien como yo-

-No digas eso... es más, no podría entender cómo no le puedes gustar a alguien- se acercó y la besó tiernamente.

Emma correspondió al beso atreviéndose a pegar su cuerpo al de la otra mujer. Había poco espacio como para dejar hueco entre ellas.

-Bueno, algunos pretendientes sí tengo...-

Regina se separó unos centímetros entrecerrando los ojos y haciendo como si la fulminara con la mirada.

-Lo sé, lo sé... no tienes que recordármelo- rio un poco y volvió a besarla.

-¿Por qué no? ¿Te da celos?- atrapó el labio inferior de la morena con los dientes y tiró de él como jugando.

A Regina le dio un escalofrío.

-Sí, sabes que sí...- recorrió con su mano la pierna desnuda de la joven subiéndola hasta su muslo. Tenía una piel muy suave.

Seguían besándose, ya era un beso menos tierno y más pasional. La mano que tenía Emma en la cintura de la morena, bajó hasta la tira de su tanga y la recorrió con los dedos .

-¿Siempre tienes que usar cosas así?- la ropa interior de su profesora era diminuta y tapaba muy poco.

Regina soltó una risa traviesa.

-Lo hago para provocarte...- pegó todavía más su cuerpo al de la rubia y metió una pierna entre las de ella para rozarle con la rodilla disimuladamente.

Eso fue suficiente para arrancar un gemido de la garganta de Emma.

-Lo está logrando...-

La morena sabía que la estaba llamando de usted para calentarla y eso la encendía mucho.

-Dios... eres muy malvada- la besó con ganas, usando su lengua para jugar con la suya mientras apretaba la rodilla contra su entrepierna.

Emma sentía cómo su ropa interior se humedecía y no dudó en meter sus manos por debajo de la camiseta de Regina para acariciar su piel desnuda.

La profesora dejó desatendida la boca de la joven para bajar hasta su cuello y besarlo dándole pequeños mordiscos. Bajó más, hasta sus pechos y los besó por encima de la tela notando cómo se marcaban sus duros pezones.

Emma sentía excitación por cada poro de su piel, quería más, pero a la vez no dejaba de pensar en que iba a ser su primera vez. Quería dejarse llevar, pero le daba miedo que le doliese, sabía que Regina no iba a ser bruta con ella, pero ¿y si no lo sabía? Nunca lo habían hablado abiertamente. Pero cuando la morena mordió sus pezones gimió con fuerza dejando en segundo plano sus pensamientos.

Hacerlo sobre la tela no era suficiente, así que Regina levantó la camiseta de la rubia y contempló durante unos segundos sus hermosos pechos, luego se acercó a uno de ellos y se metió el pezón en la boca succionándolo. Las reacciones del cuerpo de la joven y sus gemidos, eran indicativos más que suficientes para que la morena se dejara llevar completamente. Nunca había tenido mucho autocontrol y menos en el tema sexual. Bajó con una de sus manos hasta la tripa de Emma y la metió por debajo de su ropa interior, el calor que desprendía era increíble.

El gemido de la rubia no se hizo esperar.

-Regina... espera- dejó escapar entre jadeos.

Cogió el rostro de su profesora para que la mirase a los ojos. Sus respiraciones estaban muy agitadas.

-¿Pasa algo? ¿Quieres que pare?- los labios de Regina estaban hinchados y sus pupilas dilatadas, quería hacer todo menos parar, pero la cara de la joven le indicaba que pasaba algo.

-No, no quiero... es que tengo que decirte algo, quizás ya lo sepas pero... no puedo dejarlo pasar- notaba cómo su clítoris palpitaba contra la mano de la morena, que la había dejado ahí quieta.

Regina la miró sin comprender a dónde quería llegar, pero le sonrió levemente.

-¿Qué pasa preciosa?-

Emma tomó aire y lo soltó.

-Esqueyosoyvirgen- dijo todo seguido.

Los ojos de la otra mujer se abrieron de par en par, estaba prácticamente segura de que había tenido sexo anteriormente. Sin apenas darse cuenta, sacó rápidamente la mano de la ropa interior de la joven y empezó a sentirse muy mal por lo que estaba haciendo. Iba a tener sexo con ella sin el más mínimo cuidado.

-¿En... serio? Pero... pero pensaba que Killian y tú...- dijo titubeante.

Emma negó con la cabeza y luego apartó la mirada algo avergonzada.

-No... ni cerca de eso estuvimos. Lo siento por no decirlo antes-

-Es que... no lo esperaba y... dios, casi me dejo llevar, tendrías que haberme avisado, hubiera sido más cuidadosa- se incorporó sentándose en la cama y pasó la mano por su rostro.

La rubia se colocó a su lado y pasó el brazo por la espalda de la otra mujer acariciándola suavemente.

-No hiciste nada malo Regina...-

La morena giró su rostro mirándola con cariño.

-No quiero hacerte daño...- ya no era el simple hecho de que estuviera a punto de tener sexo con una alumna menor, sino que además era virgen.

-Mira... me asusta un poco, a todo el mundo le debe pasar. Pero si hay alguien con quien quiero hacerlo es contigo. Confío en ti... más que en nadie- al decirlo en voz alta se dio cuenta de que era totalmente verdad.

Regina sonrió ampliamente al escuchar esas palabras.

-No tienes por qué estar asustada...- se acercó a ella y besó sus labios.