Y finalmente estoy aquí con el final de la historia (valga la redundancia), les agradezco la paciencia y sus comentario, espero recibir más esta vez. Este es el final pero hay un epílogo.

Capítulo 21: Harry-Naylamp

Harry se levantó encarando a su enemigo mientras Hermione se derrumbaba llorando sobre el cuerpo de Ron. Voldemort a unos metros miraba la escena con aire divertido.

"Las probabilidades de obtener el tumi antes que Voldemort son infinitesimales"

No importaba, lo intentaría, con la varita en alto gritó: "ACCIO ESTATUILLA".

La estatuilla comenzó a volar hacia él y Voldemort levantó la suya sin prisa, la estatuilla –como era de esperarse– viró en su dirección inexorablemente, a pesar de los esfuerzos de Harry por aumentar el poder de su hechizo.

Todo parecía perdido cuando inesperadamente el tumi se detuvo a mitad de camino, sorprendiendo a todos; varias partículas de polvo se levantaron del suelo rodeándolo, compactándose hasta formar una gran mano de piedra alrededor de la estatuilla.

– Los amautas… –siseó Voldemort.

– No –dijo repentinamente Daniel mirando alrededor con una sonrisa– creo que es el Apu.

La mano se cerró en un puño alrededor del Tumi y se hundió en el suelo. Por un momento se hizo el silencio mientras cada uno de los presentes acumulaban toda clase de emociones. Apenas unos segundos después el silencio fue roto, no por alguno de los presentes sino por un ruido en la pared que se hallaba más iluminada por las antorchas, de ella se levantó sobre la superficie, como sobresaliendo del agua, un rostro humano, tallado en la roca. El tallado era tan preciso que de no ser porque medía cuatro metros de altura habría parecido un verdadero rostro de hombre con los ojos cerrados.

El rostro abrió los ojos y estos eran de plata y bronce en los lugares donde debían estar el iris y la pupila respectivamente. A Harry le pareció que se asemejaba ligeramente a Daniel, tenía definitivamente el tipo latino y su expresión era severa y reflexiva. Al fin habló con una voz que parecía un eco surgido de todas direcciones.

– Aquel que se hace llamar a sí mismo el Señor Oscuro no tendrá el poder del tumi.

Aquella frase, simple y definitiva pareció ser el gatillo para desatar la furia de Voldemort. Un rayo carmesí alcanzó el rostro en la pared haciéndolo volar en pedazos, curiosamente ninguno alcanzó a Harry o sus amigos.

– Ustedes no pueden detenerme, –dijo Lord Voldemort furioso e implacable– destruiré esta montaña si es necesario pero encontraré esa estatuilla.

Los fragmentos en el piso regresaron rápidamente al lugar de donde salieron y el rostro reconstruido habló nuevamente.

– No podemos detenerte y tampoco es nuestro papel, pero has de saber que esto acabará hoy día y no será por tu mano.

Harry escuchaba al rostro hablar cuando sintió algo a sus pies, miró discretamente y descubrió que el tumi sobresalía cuidadosamente de la tierra, volvió la mirada hacia el rostro del Apu y este le devolvió la mirada, el adolescente vio entonces su oportunidad y agachándose rápidamente cogió la estatuilla.

Todo a su alrededor cambió, era la sensación de la realidad desvaneciéndose como si tocara un traslador, no, se corrigió a sí mismo: no se desvanecía sólo cambiaba, era como si su cuerpo pesara menos, como si las personas y las cosas fueran traslúcidas, o como si los sonidos fueran todos apagados pero infinitamente claros, inclusive creía escuchar unos susurros que bien podían ser los pensamientos de los demás.

Luego vino una visión: Él estaba sentado en un trono y frente a él miles de personas se postraban, el tiempo pasaba por siglos y él mantenía el mismo poder sobre todos los habitantes, luego vio una guerra y a un guerrero viniendo hacia él luego que su ejército destruyera a sus últimos protectores, se vio a sí mismo levantando la mano y haciendo que el guerrero se incendiara vivo, pero los otros, lejos de asustarse arremetían con más convicción. Finalmente a pesar de sus maldiciones era arrinconado en la habitación del tumi donde fue a tocar la pieza. Luego la nada y después sintió como si naciera de nuevo, palabras en quechua brotaban de sus labios y aunque no entendía las palabras sabía que decían "yo reclamo tu presencia y tu fuerza por siempre jamás, ven y pelea por ella".

Al abrir los ojos (no se había dado cuenta que los tenía cerrados) notó que nada era como antes, su mente estaba clara y lúcida como nunca y podía ver que no había pasado ni un segundo en aquel trance. Lo embargaba una fuerza especial, sentía su magia correr como electricidad por sus venas, reclamando para ser usada. Frente a él todos los otros seres eran algo menos que estatuas de arena.

Pero uno entre todos lo había ofendido en el pasado, no sabía cómo, su mente trabajaba rápido pero sus recuerdos eran brumosos; no importaba, sabía que la ofensa era mortal y sería castigado.

El ser le disparó con su varita, él sin esfuerzo conjuró un escudo que le devolvió su hechizo, un hechizo excepcionalmente fuerte, tal vez aquel ser de ojos rojos no era tan patético como parecía. Nuevamente recibió otra descarga pero la bloqueó, esta vez con más dificultad, aquel ser (cómo se llamaba?) parecía un buen reto, había algo en él familiar… familiar, familiares…, sus padres, ÉL MATÓ A SUS PADRES.

– Mataste a mis padres –al decirlo pudo sentir el poder en su voz, cómo parecía que hiciera vibrar las paredes de la caverna– pagarás por ese crimen.

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Luego de atacar sin efecto alguno a Harry, Voldemort notó que había salido de la sartén para caer en el fuego; estuvo tan seguro de tener que lidiar con el Apu que en su furia descuidó un instante al muchacho, en aquel instante el chico se había vuelto tan poderoso como él y si no encontraba la forma de hacerlo dimitir el poder podría costarle todo otra vez.

– HARRY POTTER –gritó de pronto Daniel– ERES HARRY POTTER. RECUÉRDALO!

– Harry, no nos dejes también –dijo Hermione aún llorando– expulsa a Naylamp de ti!

Por primera vez Daniel y Hermione concordaban con Voldemort: Harry debía abandonar el poder y expulsar a Naylamp para siempre. El asunto era si podrían convencerlo.

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Harry escuchaba las voces de los otros mortales (porque de pronto entendía que se había vuelto inmortal), le llamaban por un nombre conocido, si… era el suyo, pero otro, uno que parecía su nombre más viejo resonaba en su cabeza; Naylamp. Si acaso el nombre por el que lo conocían era Harry su nombre verdadero habrá de ir igualmente al lado.

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– Mi nombre es Harry Naylamp –dijo con su poderosa voz– si se interponen los aniquilaré también.

– Tú no puedes aniquilarme –dijo Voldemort– no sin convertirte en lo que más odias: en mí.

Voldemort comenzó a reírse, el rostro de Harry, que ahora brillaba y despedía fuego por los ojos pareció ponerse incluso más lívido.

– NO OSES COMPARARTE CONMIGO! REDUCTO!

El rayo de Harry pegó en la pared de piedra luego de que Voldemort desapareciera justo a tiempo para evitarlo, con sentidos mágicos agudizados Harry–Naylamp lo buscó en los alrededores.

Mientras tanto Daniel y Hermione se adelantaron plantándose frente a él, Daniel llevaba en sus manos la vara de oro.

– Daniel, se supone que Harry podía expulsar a Naylamp, por qué no lo hace?

– Es un adolescente, la conciencia de Naylamp tiene cientos de años de antigüedad y es por mucho más poderosa que la suya, lo está engañando.

– Y qué puede él hacer!

– Tiene aún un corazón puro, Naylamp no puede tolerar eso, hay que apelar a sus sentimientos para que regrese con nosotros.

– HARRY –dijo Hermione en voz alta– SOY TU AMIGA, HERMIONE, NO ME RECUERDAS?

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Al interior de Harry–Naylamp algo se removió. Hermione? Inteligente, prudente, mandona pero dulce a veces, confiable, su amiga? Él tenía una amiga?

"NO" gritó una voz dentro de él "NO ES TU AMIGA, ES TU SIRVIENTE, ella te servía pero ahora está en tu contra, sométela o DESTRÚYELA"

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La chica observó esperanzada que el brillo en los ojos de su amigo diminuía un poco hasta verse sus pupilas… para luego volver a hacerse blancos y resplandecientes.

– Si te vuelves contra mí te consideraré mi enemiga, no deseo hacerlo pero te eliminaré si es preciso.

– ¿Vas a matarla luego de que Ron se sacrificó para protegerla?

Las palabras de Daniel parecieron azotar a Harry como una cachetada.

– r…Ron?

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Nuevamente la voz en su cabeza le decía "NO TIENES AMIGOS, SÓLO TIENES PODER", pero la oía cada vez más ajena… "Ron –pensaba– mi amigo Ron"

Afuera oía a uno de los mortales hablarle de su mejor amigo, de cómo se habría sacrificado por él también, sentía dolor, pesar, amor. De pronto los otros recuerdos parecían ajenos, su mente no estaba tan despejada como antes, pensaba cosas, pero en su interior sentía que no eran sus pensamientos.

"MÁTALOS, MÁTALOS" repetía en su cabeza, pero esos eran sus pensamientos? No, alguien, algo más se los decía, se sentía confundido.

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Sus ojos ahora eran normales, aunque aún fosforescentes. Se veía desconcertado, Daniel había dado en el clavo.

Pero mientras se reponía, un rayo verde lo golpeó por la espalda arrojándolo a los pies de sus amigos; Voldemort se materializó presto unos metros a su espalda.

– Es deshonroso matar a tu enemigo por la espalda, –dijo con satisfacción– pero sin testigos –apuntando a Daniel y Hermione– el ganador se lo lleva todo.

Harry súbitamente emergió del suelo como un geiser de llamas, protegiéndolos. En sus ojos el resplandor no era blanco sino dorado, con la mano derecha apuntaba a Voldemort con su varita, mientras la izquierda sostenía una vara dorada.

En la punta de la vara, como si fuera un cayado, estaba el tumi engarzado.

– No puede ser, DEBERÍAS ESTAR MUERTO!

– Hay muchas cosas que DEBERÍAN ser –le interrumpió Harry. Su voz era ahora más suya, pero con una fuerza y volumen que lo hacían parecer mucho mayor– mis padres DEBERÍAN estar vivos, Sirius DEBERÍA estar vivo, DEBERÍAS haber muerto la noche que mataste a mis padres. No puedo remediar nada de eso, pero pienso que DEBERÍA darte a probar tu propia medicina.

Golpeó el suelo con la base del cayado y de este surgió un muro de llamas azules que rodeó a Voldemort al instante, él al parecer hizo un intento fallido de desaparecer puesto que veía a su alrededor con la frustración pintada en el rostro.

Furioso movió su varita en un amplio círculo convirtiendo las llamas azules en rojas y haciéndolas huir hacia fuera pero Harry golpeó el suelo con el cayado y todas se volvieron doradas justo antes de desaparecer.

Voldemort aprovechó el momento en que Harry golpeaba el suelo para conjurar un poderoso rayo eléctrico pero vió asombrado que Harry lo atrapaba con la base del cayado y lo hacía danzar como una cinta de tela a su alrededor para luego devolvérselo convertido en un látigo dorado carmesí.

El látigo aprisionó el cuerpo de Voldemort apenas tocándolo, al verse atrapado intentó el último recurso: introducirse en la mente de Harry, un instante después Voldemort era proyectado fuera con violencia.

– Has abusado mucho de esta mente, no lo conseguirás esta vez.

– Bien, y puedo saber con la mente de quién estoy tratando? Tú no eres Harry Potter.

– Tratas con Manco Cápac, fundador del Cuzco; Inca Yupanqui, vencedor de Naylamp; con ellos y con todos los que lucharon contra la tiranía en estas tierras, igual que en otra tierra lo hicieron los padres de un muchacho llamado Harry James Potter, quien es el que te habla ahora.

– Mienten, ustedes simplemente ocupan el cuerpo del muchacho.

– Tú nunca podrás entender lo que significa unirse libre y voluntariamente a una causa superior a ti mismo, si sólo se tratara de mí te habría matado, pero renuncié por hoy a la venganza para formar parte de la cruzada contra Naylamp. Nuestra batalla final deberá esperar pero escucha esto: Tu ruina final está por llegar, es tu destino, la maldición que escogiste para tu vida y nada podrá evitar que se cumpla. –Harry levantó lenta pero firmemente su varita– Ahora te irás de aquí.

Repentinamente Voldemort echó a reír.

– Realmente creías que no tendría un as bajo la manga?

Tronó los dedos de su mano libre y cuatro mortífagos surgieron de varios pasadizos ocultos apuntando a Daniel y Hermione.

– Arrójame la vara con el tumi o los matarán en este momento.

– Nos veremos.

La varita de Harry lanzó una ráfaga de rayos dorados; Lord Voldemort en el último segundo gritó "mátenlos" justo antes de ser alcanzado y lanzado hacia el techo de la galería la cual pareció abrirse para recibirlo.

Los rayos no se detuvieron, aprisionando el cuerpo de Voldemort lo arrastraron por el túnel en la roca hasta la superficie. Lo único que llegó a ver Dumbledore sentado a la entrada del templo fue algo como una estrella fugaz saliendo de la tierra en pleno día y dirigiéndose, seguramente, de vuelta a Inglaterra.

– Estás madurando –dijo el anciano mirando con una amplia sonrisa hacia el horizonte donde Lord Voldemort se perdió de vista.

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Dentro de la caverna Daniel y Hermione estaban espalda con espalda cuando los cuatro mortífagos les apuntaron con sus varitas y gritaron Avada Kedavra.

Dos de ellos no llegaron a terminar de decir el hechizo pues fueron alcanzados por dos rayos dorados provenientes de la varita de Harry y la vara dorada, los dos que sí lo lograron vieron sus rayos rebotar inexplicablemente hacia ellos mismos, luego no volvieron a ver nada nunca más.

Harry bajó hasta donde se encontraban sus amigos; encontró a Daniel y Hermione de pie uno al lado del otro, meditando en silencio sobre el significado de lo sucedido. Él lo sabía y entendía el silencio de sus amigos; era el respeto por la dolorosa protección que les brindó el sacrificio de sus seres amados.

Al reunirse los tres, el investigador y la adolescente vieron a Harry y a la vara dorada con el tumi engarzado en ella.

– Los amautas sabían que esto pasaría, por eso no intervinieron –dijo Harry sabiamente–, sin embargo estoy seguro que Isabel y Ron hubieran vuelto a sacrificarse por ustedes de saber el resultado. Es un regalo que deben atesorar y nunca olvidar.

– Harry, eres tú? –preguntó Hermione.

– Si, soy Harry James Potter, aunque junto conmigo están las conciencias y la experiencia de aquellos que lucharon antes contra Naylamp, ellos me dieron el poder que necesitaba para dominarlo.

– Pero Harry –dijo Daniel consternado– ellos no eran amautas ni magos, qué poder pudieron darte?

– El amor a su tierra, el compromiso con sus semejantes, el deseo de un orden justo, aquello es un poder muy antiguo. Fortalecieron mi conciencia con la suya.

– Ha terminado? –preguntó Hermione.

– Aún no.

Harry levantó la vara dorada con ambas manos, el Apu comenzó a cantar con su voz retumbante mientras que el mago recitaba una oración en quechua.

Un manantial de agua pura comenzó a brotar de los ojos del Apu como si llorase, al mismo tiempo que por el agujero por el que fue expulsado lord Voldemort entraba un intenso rayo de luz solar.

El reflejo de la luz en el manantial le dio forma a la diosa Quilla mientras que el rayo de luz se hizo cada vez más compacto hasta formar un reluciente caballero dorado, Harry se hincó ante ellos y sus amigos siguieron su ejemplo, luego les ofreció la vara dorada con el tumi cautivo engarzado. Ambos dioses asintieron, el caballero dorado se adelantó y tomó la vara.

Al instante el aspecto de Harry volvió a ser el mismo, el resplandor en su piel y en sus ojos desapareció y pareció tan desorientado que Daniel tuvo que sujetarlo cuando estuvo a punto de perder el equilibrio. Al hablar se dirigió a los dioses con su voz normal otra vez.

– Qué harán con él?

La diosa de la luna se volvió hacia él y le sonrió.

– No te preocupes, nos llevaremos a Naylamp a donde no pueda hacer daño hasta drenar por completo sus poderes.

– Y luego?

– Liberaremos su alma, le tomará mucho tiempo pero su locura pasará y podrá descansar.

Un ruido los hizo volverse, a su espalda, por la misma entrada por la que vinieron los mortífagos entraron Lúpin, Kingsley, Charlie y Tonks, seguidos de cuatro personajes que a juzgar por sus atuendos eran amautas. Todos se quedaron inmóviles al ver a los dioses, el amauta que secuestró a Harry se adelantó y se postró de rodillas, los demás siguieron su ejemplo.

Los dioses correspondieron al gesto con una inclinación para luego desvanecerse de la misma forma como aparecieron, dejando la vara de oro, ya sin el tumi, clavada en el suelo de la cueva.

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Fue entonces, al desaparecer los dioses, que Lupin se dio cuenta del cuerpo de Ron en el piso, inmediatamente fue con Charlie y se lo llevó de la habitación con alguna excusa. Aquello debió intrigar a Kingsley quien vio adelante, descubriendo la causa; se puso pálido pero no dijo una palabra hasta estar seguro de que Charlie no lo oiría, Tonks afortunadamente no notó nada hasta unos instantes después.

Lupin volvió luego de unos segundos.

– Le dije que me pareció oír algo en el pasillo –le susurró a su compañero– qué demonios ha sucedido?

– Planeo averiguarlo.

Kingsley se dirigió con paso firme hacia Daniel, acompañado de Lupin al parecer a pedirle cuentas, cuando notó que él tenía su atención totalmente vuelta hacia el amauta que secuestró a Harry, quien parecía ser el de mayor rango entre los suyos.

El anciano también lo había notado pero fue Daniel el que habló primero, su tono de voz era calmado pero la tensión en el ambiente casi podía cortarse con un cuchillo.

– Ustedes sabían que esto pasaría.

El anciano amauta asintió en silencio.

– No hay necesidad de que termine así –continuó Daniel con una nota de angustia en la voz, ahora Harry se dio cuenta de lo que hacía: era su forma de suplicar.

El anciano meneó la cabeza tristemente y habló por primera vez:

– Hay complicaciones, es arriesgado.

– De qué hablan? – intervino Hermione confundida, Harry notó que por momentos veía el cadáver de Ron en el piso.

– Su magia proviene de la fuerza vital –continuó Daniel sin hacer caso a Hermione– ustedes pueden devolverle la vida.

– P..pueden…? –tartamudeó Hermione, en su mirada se veía reflejada la esperanza.

– Es arriesgado

– POR QUÉ? –dijo Daniel levantando la voz por primera vez– quieren una vida? Tomen la mía, no me importa, por favor denle una oportunidad.

– Si lo hacemos la protección que puso en su amiga se desvanecerá.

Hermione se plantó frente al amauta:

– No me importa, no la quiero, sólo devuélvanlo.

– Incluso si significa tu muerte, si aún queda en ti algo de la maldición asesina ésta se manifestará en cuanto se retire la protección.

– Me arriesgaré, háganlo.

Harry veía a su amiga aceptar el riesgo de morir a ojos cerrados y no podía caber en sí mismo de orgullo. El amauta continuó:

– Aún queda el problema de la energía necesaria para ello.

– Me parece que ya lo puse claro –dijo Daniel firme– tomen mi vida.

– O tomen la mía –dijo Hermione decidida.

– O la mía –dijo Harry.

– O la mía –dijo Kingley.

– Les ruego que acepten la mía –dijo Lupin.

– Si sirve, usen la mía –dijo Tonks.

– Esta bien, no es necesario que muera nadie más hoy –dijo el amauta intercambiando miradas con sus compañeros– podemos tomar una parte de la energía de cada uno, pero deben entender que aún así el proceso entraña un riesgo, estarán débiles y no podrán usar su magia durante varios días.

– Creo que podemos tomar ese riesgo –dijo Kingsley mientras que todos asentían mostrando que estaban de acuerdo con él.

Una voz a sus espaldas los sobresaltó.

– Entonces les ruego, no, les exijo que tomen también de mi energía –dijo Charlie entrando con los ojos rojos, al parecer había vuelto y escuchó la conversación escondido– él es mi hermano.

– Bien, en ese caso colóquense alrededor de su amigo y tómense las manos.

El grupo así lo hizo, los amautas se colocaron atrás de ellos formando un segundo círculo, con cada amauta orientado hacia un punto cardinal, cantando una letanía un una lengua completamente desconocida. Luego de un momento Harry, Daniel y Hermione notaron que de sus medallones salía un vapor luminoso, al tiempo que sentían que las fuerzas los abandonaban, el resto despedía el mismo vapor por la boca, la nariz y los ojos; todos sentían que las piernas les fallaban pero ninguno rompió el círculo por temor a interrumpir el hechizo. El vapor se fue acumulando encima del cuerpo de Ron dando vueltas como una galaxia en miniatura, debajo de él el suelo comenzó a levantarse formando una cama de piedra mientras que escuchaban ahora al Apu cantar la misma canción que los amautas.

Súbitamente la galaxia pareció implosionar, colándose al instante en un rayo directamente sobre el corazón del Weasley.

Entonces, como si acabaran de darle un electroshock, Ron se levantó aspirando una gran bocanada de aire.

– RON! –Hermione corrió hacia su amigo y lo abrazó llorando de alegría, todos los demás se acercaron después, abrazándolo o despeinándolo. Ron se veía desorientado, al parecer no recordaba lo que había sucedido, no importaba, Harry sabía que habría tiempo de contarle todo, tendría mucho tiempo más para compartir con su amigo y estaba realmente agradecido por ello.

– Gracias –les dijo Daniel a los amautas, por primera vez se le veía feliz y en paz– sé que les está prohibido hacer esto.

– Nosotros debemos darles las gracias a ustedes –dijo el anciano amauta– nos han salvado, creo que era lo menos que podíamos hacer. Hasta la vista Señor Guevara.

Y dicho esto él y sus compañeros desaparecieron, al igual que el rostro del Apu.

Lupin y Charlie ayudaron a Ron a ponerse de pié, sin embargo el primer hombro que llegó a él fue el de su amiga y luego el de Harry, así los tres juntos como al principio, salieron de la cueva acompañados de los integrantes de la Orden del Fénix.

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Daniel se fue rezagando un poco hasta que supo que nadie podía oírlo.

– Supongo que debo darte las gracias.

– Si lo haces te jalaré los pies, sabes que te debo más que eso.

Un fantasma se materializó a su costado, al principio estaba difuso pero lentamente tomó forma.

– Sólo quiero la oportunidad de saldar esa deuda –dijo el fantasma de Isabel.

– Bueno, no has comenzado nada mal.

– Te refieres a sacrificarme por ti o a ayudarte a llegar al tumi cuando te estabas muriendo?

– Llamas ayudarme a decirme al oído: "no te rindas estúpido", mientras estaba desfalleciendo por el veneno del vipertooth?

– Te levantaste, o no?

– A ese ritmo no lograrás redimirte en una vida.

– Bueno, para eso estoy muerta. No digo que será fácil, pero ayudándote tal vez lo logre, tienes madera de héroe.

– Yo? JA! El chico, Harry, él sí que tiene madera de héroe, ya me viste fracasar con Naylamp.

– Te subestimas como siempre. Es cierto, el chico tiene la misión más importante pero aquí también hay cosas que hacer. Incluso con esa alma torturada que tienes puedes hacer mucho bien.

En eso Charlie llamó desde la entrada de la cueva.

– DANIEL, VIENES YA DE UNA VEZ?

– DEMONIOS, YA VOY, –se volvió hacia el fantasma de Isabel, al hablarle pareció que se dirigía a un viejo amigo– luego hablamos.

– Tengo toda la eternidad –dijo Isabel con una sonrisa autosuficiente.

Daniel le dedicó la sonrisa torcida de quien escucha un mal chiste y aceleró el paso hasta la entrada.


Bueno, eso es todo. Hay un epílogo que es propiamente la despedida de Daniel, Harry, Hermione, Ron, Dumbledore y los otros integrantes de la OdF pero eso quedará para el siguiente capítulo, pero la historia en sí ya tocó a su fin. De aqui puede que suba one-shots de Daniel Guevara. Todo es posible, depende de la acogida.Solo me resta agradecer sus opiniones y pedirle que me escriban reviews. Vamos! Denle clic al "go" abajo y díganme lo que piensan.